Andrea Loi: La vida por una causa

Andrea Loi, quién egresó de la carrera de Derecho en 1987, era funcionaria de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (Minustah). En el momento del sismo se encontraba en el edificio de las Naciones Unidas de esa ciudad, que quedó convertido en escombros luego del violento terremoto grado 7 que azotó Haití y en especial su capital, Puerto Príncipe.

Académicos de la Facultad de Derecho UGM y compañeros de su promoción coinciden en describirla como una mujer de brillante inteligencia, solidaria y comprometida por la causa de los más débiles.

Existe una gran consternación entre las personas que la conocieron en la Universidad y que la recuerdan con inmenso cariño, entre ellas Solange Doyharcabal, Vice-directora de la carrera de Derecho quién fue además su profesora de Derecho Romano y Lucía Morandé que era Secretaria Académica en la época que Andrea estudiaba :”Era alta, rubia, buenamoza, muy sociable y de una brillante inteligencia”.

Todos, impactados con la trágica noticia, coinciden en describirla como una persona excepcional, llena de vida, siempre lista para ayudar a los más necesitados. En cada venida de Andrea a Chile estuvieron con ella y la última vez que vino, sólo dos meses atrás se reunieron como siempre. Estaba dedicada en cuerpo y alma a su tarea en Haití y su entusiasmo y vitalidad jamás decaía.

“Gran amiga, gran mujer, racional, inteligente, luchando siempre por los más desamparados, idealismo que la llevó a trabajar en lo que siempre quiso, ayudar a los demás, especialmente a los desamparados, defensora de los Derechos Humanos a ultranza. Una amiga del corazón. En el plano cotidiano, de una personalidad fuerte, alegre, buena para organizar todos los eventos, asados, fiestas, reuniones, una experta en dividir las cuentas de los restaurantes, viajera incansable. Buena alumna pero además sabía pasarlo bien", confiesan sus amigos.

Ingresó al Partido Humanista, en 1987 y tuvo una activa participación en el plebiscito del 88. Realizó su práctica jurídica en 1989 en el Consultorio de Lo Prado caracterizándose por su fuerte sentido social. En 1993 parte por primera vez a Haití dónde estuvo algún tiempo, después fue a África, Barcelona y una zona cercana a Ucrania.

En lo personal muy cercana a su padre, Isidoro Loi, autodefinida como soltera por vocación, preocupada de los grandes temas sociales y ambientales antes que se pusieran de moda, una adelantada en todo.

Andrea Loi, en Concón. Fotografía de 1989

 

Carta enviada a los medios:

Señor Director:

Como embajador en Haiti me tocó conocer a Andrea Loi en los años 1994-1995, cuando era una joven abogada que trabajaba en los sectores rurales de Haití.
Vivía en zonas apartadas del campo junto a pequeñas comunidades de muy escasos recursos a las cuales ayudaba en el aspecto social, procurando incorporarlas a un incipiente desarrollo. Era una mujer bella, pero no frágil ya que poseía mucho carácter y coraje. Después de un tiempo en el país se ausentó pero volvió a vivir en éste, integrándose a puestos de responsabilidad en la Misión de las Naciones Unidas. En Haití hay un refrán: “Tu eres la mariposa, yo soy la lámpara”. Dicho país la atrajo de tal manera que la hizo dar lo mejor de sí misma, sacrificándolo todo por su abnegada misión. En estos momentos en medio del sufrimiento inmerecido de ese pueblo bueno, el pensar en el sacrificio de Andrea nos entristece pero también nos reivindica como seres humanos.


LUIS GOYCOOLEA

Ex embajador en Haití

 

 

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