|
¿Antisemitismo en Chile?
por Jorge
Tachauer Sebök
A raíz
del incendio forestal en Torres del Paine, aparentemente
causado (no demostrado judicialmente hasta hoy) por la
torpeza de un turista israelí, hemos podido comprobar
varias cosas que, para muchos judíos y no-judíos, eran
inexistentes o simplemente no querían ver:
1) La existencia de un antisemitismo latente en el
subconsciente de mucha gente, en particular de clase
media alta o gente econónomicamente poderosa. Por mi
experiencia laboral, me permito suponer que las masas
más pobres del país no son antisemitas, tienen
preocupaciones prioritarias de mayor importancia.
Pueden, eso sí, ser azuzados hacia el antisemitismo en
determinadas circunstancias de crisis socioeconómica o
valórica. El nivel cultural promedio de los grupos más
pobres del país, más elevado que sus pares en otros
países, hace algo difícil, aunque no imposible, la
corrosión antisemita.
2) El incendio se transformó en una ocasión de expresar
un antisemitismo patentemente agresivo e inconfundible
por parte de individuos con investidura pública,
especialmente políticos. En el caso de personajes
públicos, se trata de demostraciones o expresiones en
ciertos casos veladas y, en otros directas, por parte de
individuos (aparentemente) esclarecidos, a diferencia de
la masa.
3) La escasa llegada de los distintos estamentos de la
comunidad judía o de sus dirigentes, a los medios de
comunicación masiva con la misma continuidad que los
antisemitas, para exponer y separar lo que debe ser la
acción de los Tribunales de Justicia en relación con el
hecho específico del incendio, de la acción de los
instrumentos del Estado que deben actuar cuando se
produce una oleada de actitudes antisemitas.
La relativamente poca aparición de dirigentes
comunitarios en breves entrevistas en TV, radio y
diarios, contrasta con el bombardeo contínuo de
elementos que propenden discretamente hacia pensamientos
y actitudes antisemitas en esos mismos medios de
comunicación, incluyendo, por cierto, y en primera fila,
a aquellos medios de comunicación tradicionalmente
considerados "serios" por muchos dirigentes
comunitarios.
4) La tendencia veladamente antisemita que predomina
desde hace décadas en los grupos de prensa escrita que
dominan en forma cuasi monopolica ese tipo de medios de
comunicación.
5) La mínima o nula muestra de solidaridad por parte de
las directivas de los partidos políticos frente a
expresiones absolutamente antisemitas de políticos de
diversas bancadas. Ni el senador Ignacio Walker,
presidente del PDC ha condenado expresamente
los dichos antisemitas del diputado Chahín, subjefe de
bancada de dicho Partido. Tampoco la sra. Carolina Tohá,
presidenta del PPD ha condenado ni las recientes ni las
antiguas aseveraciones antisemitas del senador Tuma,
presidente de la Comisión Parlamentaria
Chileno-Palestina, Chileno-Siria y Chileno-Iraní.
No obstante, ha habido condenas de políticos, a título
individual, a ese tipo de efusiones
racistas y xenófobas.
6) Hay numerosos sitios antisemitas chilenos en
Internet. Alguno(s) de ellos tiene(n), aparentemente,
origen en Malleco y/o Temuco (zona del senador Tuma,
casualmente), por ciertas características de sus
publicaciones.
7) En numerosas librerías establecidas, amen de puestos
ambulantes en las calles, se siguen vendiendo
abiertamente libros antisemitas ("Mi Lucha", "Los
Protocolos...", "El judío internacional", etc.). Estos
libros viene con pie de página, es decir, nombre y
dirección del editor y de la imprenta, respectivamente.
Se nota que se sienten amparados por la legislación
vigente, o tienen tan amplio financiamiento que les
permite enfrentar eventuales requisas o multas (que no
se producen hasta el momento) con tranquilidad.
8) Finalmente, me llama la atención el silencio del
Presidente de la República al no condenar abiertamente
el sesgo antisemita que ha tomado un caso judicial.
Entiendo las numerosas presiones de diversa índole a que
está sometido en todo tipo de temas. Pero hay que
considerar que el ingreso y permanencia de Chile en la
OCDE y las relaciones económico-políticas con la Unión
Europea pasan por la "prueba de la blancura" de la lucha
contra el antisemitismo.
Finalmente, y respondiendo a la pregunta del título:
Si, en Chile hay antisemitismo, más de lo que muchos
ingenuos quieren creer.
|