¿Están
los restos del Arca de Noé en el Monte Ararat?
por
J.M.Hernández
El empeño de los
literalistas bíblicos en encontrar bases reales a muchos de los mitos
que alberga su libro sagrado alcanzan aveces el más absoluto de los
absurdos. Quizá una de las últimas -y más surrealistas- explicación del
diluvio es la de un gigantesco tsunami, que leíamos en el blog «Un
planeta con canas».
Es evidente que ninguna de las pretendidas «teorías» que intentan
compatibilizar la física y geología más elementales con un diluvio
universal que cubriera la totalidad de tierras emergidas del planeta
aporta un solo ápice de verosimilitud -cantidades ingentes de agua
subterránea, un océano en la atmósfera, fusión de hidrógeno y oxígeno
atmosférico, etc.-
De igual forma, la posibilidad de incluir una pareja de todos los seres
vivientes en un pequeño barco, los problemas de ingeniería naval para
mantener a flote una chalupa con tamaño temporal, el mantenimiento de
todos esos animales y plantas o la repoblación posterior a partir de una
única pareja por especie, superan con creces cualquier credibilidad
sobre el relato.
Con respecto a las huellas que tal cataclismo dejaría sobre el planeta,
tampoco se quedan atrás. Empeñados en desterrar la ciencia que ellos
llaman «atea», muestran también pruebas, a cual más peregrina, sobre su
diluvio: que si conchas de moluscos en lo alto de los montes (para ellos
la tectónica no debe existir), que si sedimentos en las rocas (la
estratigrafía debe ser una marca de gaseosa), etc.
Una de estas pruebas es la supuesta existencia de los restos de la
mismísima Arca de Noé en la cima del monte Ararat (donde el Génesis
ubica el estacionamiento del barco tras el diluvio). Tales «pruebas» se
revisten de toda la parafernalia pseudocientífca habitual: testimonios
personales, «investigadores» desconocidos, expediciones secretas de
gobiernos de las cuales no hay constancia alguna, misteriosas
fotografías de satélite y, sobre todo, mucho oscurantismo. Todo son
«indicios», pero ninguna prueba definitiva porque -como también es
habitual en pseudociencia- según ellos es extremadamente difícil
investigar el medio. Sinceramente, me pregunto porqué es tan difícil
explorar la cima de un monte de apenas 5.000 metros de altura y resulta
posible alcanzar el Titanic a 4.000 metros de profundidad en pleno
Atlántico.
Pero veamos en detalle cuales son las supuestas «pruebas del Arca en el
Ararat«:
En 1965, un aviador turco que sobrevolaba el Monte Ararat tomó una
fotografía en la que se observa una forma ovalada atribuible a un barco
de madera (sic!). La fotografía es la siguiente:
fotoararataer
La forma ovalada situada
en la parte inferior de la fotografía es lo que se supone que constituye
los restos del arca. No solo es un derroche de fantasía, sino que justo
al lado (esquina inferior derecha) se observa otra estructura similar.
Si estas formaciones de hielo representaran el arca de Noé, más bien
deberíamos hablar de “la flota de Noé”.
«En 1974, un satélite obtuvo una curiosa foto del Ararat en la que
aparecía un barco de dimensiones parecidas a las del arca bíblica». Esta
frase, repetida literalmente en miles de publicaciones sobre
criptohistoria y creacionismo, aprovecha la máxima pseudocientífica:
«repite algo muchas veces y parecerá verdad». La famosa foto,
simplemente, no existe. Además, ¿porque se pudo ver con un satélite de
hace más de 30 años y hoy no es observable con satélites infinitamente
más avanzados? ¿No os suena a cazadores de OVNIs?
Muchas otras supuestas fotografías atestiguan restos del arca en la cima
del Ararat, aunque ni coinciden en el espacio (muestran diferentes
localizaciones) ni precisan menos imaginación que la del aviador turco:
Supuesta imagen satélite del Ararat mostrando la "inequívoca" imagen de
un barco.
Otra imagen de otro sitio y otro barco
Otra imagen de otro sitio y otro barco
Y otra más (esta se sale, debe estar a 300m de altitud)
También es tradicional que diversos alpinistas hayan encontrado restos
de madera en sus escaladas al Ararat, destacando la figura del alpinista
francés Fernand Navarra en 1955 o Claudio Schranz en 2002. En ambos
casos, no se trata más que de nuevos testimonios, sin imágenes ni
análisis contrastados de las supuestas maderas encontradas. Mejor dicho,
imágenes hay, pero juzguen ustedes mismos.
La última vuelta de tuerca sobre este asunto consiste en unas imágenes
tomadas entre 2003 y 2004 (como suele ser habitual, habían permanecido
ocultas por la CIA) sobre una «anomalía» a 4.600 metros en el famoso
monte. Un profesor de leyes y experto en seguridad nacional de la
Escuela de Formación Continua de Richmond, el Dr. Porcher L. Taylor, ha
anunciado que tras 13 años de estudio de imágenes satélite del Ararat,
ha encontrado una «anomalía» que podría corresponder al Arca de Noé. La
formación detectada, «oculta bajo el hielo», representa según el
peculiar investigador una posible estructura naval, con unas dimensiones
compatibles con el relato bíblico del arca.
"Anomalía" del Monte Ararat
Aunque vestido de
multitud de datos pseudotécnicos, la observación se limita a la
fotografía mostrada: una simple estructura que solamente con imaginación
puede asociarse a una construcción humana. No hay más pruebas ni sobre
el terreno ni de otro tipo que no sean estas fotografías.
Como puede verse, no hay ninguna prueba real que permita sospechar de la
existencia de una construcción náutica en el Ararat. Las visitas de
vuelta a los sitios propuestos no han encontrado nada (curiosamente, a
estas expediciones no les han dado mucha publicidad), el paradero de
todas las fotografías y observaciones es desconocido, y las diferentes
propuestas no se refieren a la misma ubicación sobre la montaña. Algunos
de los “testigos oculares” se han llegado a retractar públicamente y
ninguna prueba del supuesto Arca ha sido aún encontrada. Un caso
ejemplar de criptoarqueología, basado únicamente en misterios, pruebas
ocultas y testimonios más que dudosos.