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Los Judíos Azeríes de la Montaña
por Rodrigo Carrizo Couto El territorio Ruso abarca una gran extensión de miles de kilómetros de territorio que se extiende desde el sur del Ártico hasta la larga cadena montañosa del Gran Cáucaso. Las repúblicas del lado norte del Cáucaso, incluyendo Daguestán y Chechenia, siempre pertenecieron a Rusia. Las repúblicas de Azerbaiyán, Georgia y Armenia, en el lado sur de las montañas, obtuvieron su independencia cuando la Unión Soviética se derrumbó en la década de 1990. Las altas laderas son el hogar de pastores y de los descendientes de los clanes que han vivido largo tiempo allí. No deben ser muchas las personas que saben que allí, en Azerbaijan, en un país musulmán chiíta secular, existe plena libertad para las prácticas religiosas de los judíos y para el ejercicio pleno de su identificación sionista y su lealtad con Israel. Tres cuartas de los judíos de Azerbaiyán, viven en Bakú, están divididos en dos grupos: Juhuro, de origen persa y los conocidos como los Yehoudim Haririm, los Judíos de Montaña, que antes de establecerse en Bakú habían vivido durante cientos de años a los pies del Cáucaso. Allí llevaron la misma vida y costumbres como campesinos y montañeses que sus vecinos musulmanes pero permanecieron estrechamente vinculados a las costumbres, cultura y tradiciones judías. En Bakú también viven judíos ashkenzim y una pequeña comunidad de judíos de Georgia. En una de las ciudades de Azerbaiyán, en Oguz, a cuatro horas y media de Baku, en la orilla occidental del Mar Caspio, en una población de más de 6.000 personas, viven unos ochenta Judíos de las Montañas. Según cuentan ellos su historia en Azerbaiyán y en la república rusa de Daguestán, comenzó hace unos 2.500 años, en su éxodo desde Israel, en su paso a través de Persia (donde adoptaron el lenguaje persa que es la base del que hablan actualmente), para establecerse finalmente en las montañas del Cáucaso. El líder de estos Judíos de las Montañas, Semyon Ikhilov rechaza absolutamente la teoría de que esta comunidad judía pueda ser descendiente de una tribu originaria del Cáucaso que se haya convertido al judaísmo en el pasado. Sostiene que sus orígenes se hallan en los judíos que debieron abandonar Israel y que su nombre actual proviene del momento en que se instalaron en las cumbres del Cáucaso. Un reciente estudio genético, realizado por investigadores israelíes y estonios, demostró que estos Judíos de las Montañas, comparten un mismo patrón genético con los judíos del Medio Oriente y con otras comunidades de la diáspora judía. Una vez vivieron en Azerbaiyán unos 40.000 judíos, hoy quedan entre 8.000 y 25.000. El número varía porque muchos de los que viven en Israel o Rusia, aún retienen el pasaporte azerí. Entre los que permanecen en Oguz, muchos de ellos responden más a las prácticas de la tradición judía que al estricto cumplimiento ritual. Una de las razones es porque viven en un país donde el 90% de la población es musulmana, que estuvo dominado durante muchos años por el ateísmo de la Unión Soviética y donde el trabajo en las granjas colectivas no dejaba espacio para el cumplimiento de estrictas normas religiosas. Sin embargo aún hasta las familias más jóvenes del lugar celebran ritualmente el Kabalat Shabat, pues consideran sagrada la noche del viernes A mediados del Siglo XVIII un gobernante, el khan de Guba, Hussein, estableció Yevraiskaya Sloboda , (el Lugar de los Judíos) un sitio para que los judíos pudieran vivir en tranquilidad, a salvo de ataques. La ciudad, que pasó a llamarse " Krasnaya "( Roja) en honor del Ejército Rojo soviético, ha visto disminuir su población de 18.000 habitantes durante el comunismo, porque muchos han emigrado algunos hacia Israel, otros a Moscú por las muy duras condiciones de vida existentes en la región, especialmente climáticas.. En ninguna parte la mezcla de culturas judía y azerí es más fascinante que en Krasnaya Sloboda, a orillas del río de Guba. La ciudad se ve próspera, llena de casas con ladrillos recién pintados, ventanas y techos nuevos, en medio de unas pocas casas de madera deterioradas. En agudo contraste con los alrededores, los caminos están en buen estado y hay un montón de costosos automóviles extranjeros. Visto desde las alturas, el pueblo tiene un color rojizo, debido a los techos colorados, se ven frecuentemente carteles en hebreo y hombres usando kipots, son los símbolos principales de la identidad cultural y religiosa diferente de ese lugar. El pueblo tiene dos escuelas secundarias, una escuela, una sinagoga, una casa de la cultura. Esta pequeña comunidad ha logrado permanecer pese al éxodo judío de la región tras el fin de la Unión Soviética y las consecuencias del conflicto entre judíos y musulmanes en el Oriente Medio. Para explicar el secreto de la prosperidad del pueblo, uno de sus pobladores dijo que es porque recibió el apoyo de benefactores, todos los nativos que han emigrado del pueblo y que han hecho grandes fortunas viviendo en otros lugares. Dijo que estas incluían a tres hombres Zahar Iliev, Telman Ismailov, Sergei Kokunov, que tienen fortunas estimadas entre 350 y 540 millones dólares y todos ellos figuran en la lista de la revista Forbes de las 100 personas más ricas de Rusia. Vivir en Moscú tiene sus dificultades para estos ciudadanos azeríes, el surgimiento de un nacionalismo extremo en Rusia representa la discriminación y el racismo para muchos de los judíos de las Montañas lo mismo que para cualquier otra persona del Cáucaso. Todos ellos coinciden en que, a diferencia de Rusia, en Azerbaijan nunca han sufrido ninguna discriminación ni prejuicio. Afirman que durante los muchos años que han vivido en el pueblo, rodeados por las comunidades musulmanas, nunca han tenido ninguna diferencia ni conflicto por motivos étnicos o religiosos. Han vivido en paz y armonía durante muchos años. El gobierno mantiene amistosas relaciones con el Estado de Israel sin ningún tipo de hostilidad o rechazo por motivos religiosos. Lo que sirve para demostrar varios hechos, uno de ellos que a lo largo de la historia las relaciones entre judíos y musulmanes no han sido permanentemente hostiles ni permanentemente amistosas, ha dependido de los lugares y las épocas donde la gente ha vivido. Otro hecho importante a tener en cuenta es que a menudo las cuestiones y los temas religiosos son utilizados para encubrir cuestiones o fines políticos.
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