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Clases de Ballet
-Quisiera llegar a ser una gran bailarina -le dijo- pero no sé si tengo el talento que hace falta. -Dame una demostración, le dijo el maestro. Transcurridos apenas 5 minutos, la interrumpió, moviendo la cabeza en señal de desaprobación. -No, no tiene usted condiciones.
La joven llegó a
su casa con el corazón desgarrado,
arrojó las zapatillas de baile en un
armario y no volvió a calzarlas nunca
más, se casó, tuvo hijos y cuando se
hicieron un poco mayores, tomó un empleo
de cajera en un supermercado. -Hay algo que nunca he terminado de entender. ¿Cómo pudo Usted saber tan rápido que yo no tenía condiciones de bailarina? -Ahhh, apenas la miré cuando usted bailó delante de mí, le dije lo que siempre le digo a todas, le contestó. -¡Pero eso es imperdonable! exclamó ella, ¡arruinó mi vida, pude haber llegado a ser primera bailarina! -No lo creo, repuso el viejo maestro. Si hubieras tenido las dotes necesarias, no habrías prestado ninguna atención a lo que yo dije. Cuando sentimos que algo vale la pena, no dejemos de luchar por ello. No le demos el poder de nuestras vidas a nuestro prójimo, solo nosotros sabemos desde el corazón, cuales son nuestros sueños y cuales pueden convertirse en realidad. Lo único que debemos hacer es, no desanimarnos frente a la primera piedra que encontremos en el camino.
Graciela de
Grynberg |