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Berberisca: la Noche de la Novia

En la tradición judía queda expuesta, por el uso del hebreo y
sus particularidades, la capacidad de las palabras para revelar el
mecanismo subterráneo por el que alcanzan su significado. El término
con el que se designa al novio es “jatán” y a la novia “kalá”. Su
traducción literal sería el de yerno y nuera, lo que de forma
manifiesta revela el peso de la familia en la elección del/la
futuro/a consorte. Pero no es el único significado posible. La raíz
de jatán (jat) es temor, miedo. “Jatum”, es sellado, “jatij”, guapo
y “jatima”, sello, epílogo. Pero además de la etimología, en el que
es posible explorar a partir de una raíz un abanico sentimientos,
emociones y significados sobre un mismo tema, existen otros niveles
simbólicos. La última persona que sube a la lectura de la Torá y
finaliza el libro de Deuteronomio (función que cumple generalmente
el rabino o el jefe de la comunidad) es llamado Jatán Torah, y la
primera lectura de la Torah, el libro de Génesis, es llamada Jatán
Bereshit. Pero sin embargo, tanto en la etimología, como en el
significado simbólico, el papel de la novia, “kalá”, es central.
“Kli” o “kelí” puede significar herramienta, instrumento musical y,
sobre todo, recipiente. Los elementos que conforman un matrimonio –
el hombre, la mujer – sirven de metáfora para explicar las
relaciones humanas, en otro sentido y proponer, a la vez, un nuevo
significado. El sentido espiritual del matrimonio es el de unir a
dos socios en una tarea común; alcanzar juntos una plenitud que no
podrían alcanzar por separado. Una unión entre opuestos. Ese, y
otros significados, están presentes en la ceremonia de la Berberisca
y los elementos que la componen, especialmente en el vestido de la
novia.

Noemí Sepúlveda Vegasi en traje de berberisca de Tánger (Colección
privada de Mijael Vera).
En realidad, la costumbre de
vestirse de blanco para la ceremonia de la boda es relativamente
reciente, 1840. Ese año, la reina Victoria se casó con Alberto de
Sajonia-Coburgo y eligió un vestido de color blanco para el
acontecimiento. La fotografía oficial del retrato de boda fue
extensamente difundida y muchas novias optaron, a partir de
entonces, por imitar el estilo, hasta que se convirtió en una
tradición que sigue hasta nuestros días. Antes de esa fecha, la
mujer se vestía para el enlace con un buen traje, que luego usaba
para otros acontecimientos. El traje de paños de la berberisca no
está relacionado con la ceremonia nupcial en sí, sino con una
ceremonia previa, particular de los judíos de Marruecos, en la que
la familia del novio y de la novia, acompañados de sus amigos
íntimos, se reúnen para cantar y ensalzar a la novia.

Mujer de Tetuán vestida de Berberisca.
El traje se confeccionaba y se confecciona en terciopelo,
lujosamente ornamentado con bordados en hilo de oro, y se compone de
una serie de piezas que imprimen al conjunto una riqueza visual
incomparable. Por un lado, la Punta o peto, Kasó o chaqueta,
generalmente confeccionado en terciopelo, profusamente bordado con
hilo de oro. Generalmente tiene mangas muy cortas para que la novia
pueda lucir sobre los brazos gasa fina con hilillos de oro. A
continuación, la Chialdeta, zeltita o faldeta, una falda muy amplia,
abierta por completo, adornada en la parte inferior con ricos
galones de oro, generalmente en forma de franjas circulares, que se
repliega de derecha a izquierda. El largo de la base puede alcanzar
los tres metros. Entre los complementos están las mangas, Kmam, de
encaje o seda, puestas debajo de las mangas de la chaquetilla. El
cinturón, hzam, que es una lujosa faja de terciopelo y seda, bordada
de oro. Y el pañuelo, a veces llamado fechtul, de seda con
flequillos. Se anuda a la altura de la nuca y se deja caer
libremente, en ocasiones, hasta el suelo. Corona el conjunto una
corona o gemar, una diadema cuajada en perlas antiguas y piedras
preciosas. Según Ana Bensadón, el número de perlas del Gemar es de
613, como mizvots – deberes rituales – hay que cumplir. Y cuenta la
misma Ana Bensadón, la mujer que ha vestido de berberisca a varias
generaciones de novias en España, que la tradición de introducir el
velo y ampliar el tamaño del Gemar fue obra de su tía Esther, que
fue la persona de quien ella recibió la tradición de cómo vestir a
las novias.

Mujeres de Tánger con traje de Berberisca (Colección privada de Ana
Bensadón).
En el traje de berberisca se encuentran lo general y lo particular.
Lo general en forma de símbolos – número de piedras del gemar, de
adornos circulares de la falda – que son comunes en todo el mundo
sefardí. Y al mismo tiempo, las particularidades de lo marroquí se
manifiestan en los colores. El verde y el azul indican las ciudades
del interior. El rojo y el granate, las ciudades de la costa y el
sur. El morado y negro es particular de la ciudad de Tetuán.

En el Museo del Louvre se puede contemplar un cuadro de Delacroix,
“La Mariée juive” (1832) en el que se retrata a una mujer de Tánger,
vestida de berberisca. Si se compara con los trajes actuales que se
usan en España, es fácil ver la evolución que ha sufrido el traje de
berberisca en los últimos dos siglos.
Fuente: proyectoperfiles
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