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Bialik, un revolucionario de la literatura y el idioma hebreo
Bialik, poeta por excelencia del renacimiento hebreo, nació el 9 de enero de 1873 en Rady, pequeña aldea de Wolhynia en Rusia. A los seis años su familia se estableció en Zitomir y su padre abrió una taberna junto al camino de la localidad. Carente de experiencia comercial le fue imposible mantener a su esposa y a sus siete hijos y para mayor desgracia murió joven dejando a su familia en la miseria. Su madre al levantarse ordenaba su hogar y luego amasaba incesantemente pan que llevaba al mercado para la venta, a fin de mantener a sus hijos. Por la muerte de su padre, el joven Bialik fue llevado a la casa de su abuelo paterno en los afueras de Zitomir. Su abuelo, que vivía una vida del todo consagrada a las prácticas piadosas, proporcionó a su nieto una densa formación espiritual. Bialik halló en su casa numerosos libros sobre temas cabalísticos, jasídicos, y también sobre filosofía judaica de autores como Maimónides y Yehudá Haleví y otros que leía a escondidas. Toda esta lectura nutrió y contrarrestó la influencia jasídica que circundó su temprana juventud. La lectura de literatura no judía, y de libros de Haskalá, provocó en él luchas internas que revelaron sus ansias de abandonar Zitomir e ir en busca de nuevos espacios. Se traslada a Odesa, la ciudad de las luces, en 1900 y funda la editorial “Moriah”. Permaneció allí hasta 1921. En 1901 apareció su primer libro de poemas y fue aclamado como el poeta de la resurrección nacional. Los pogroms sucedidos en Kishinev inspiraron algunos de sus poemas y ayudado por su amigo Máximo Gorki, logró obtener pasaporte y abandonar la Unión Soviética. Se dirigió a Berlín y fundó la editorial Dvir. Finalmente se trasladó a Israel en 1924 y se estableció en Tel Aviv. Después de una ardua tarea como editor, escritor y poeta falleció en Viena en 1934. Fue sepultado en Tel Aviv, junto a los restos de Ajad Haam y de Max Nordau. Bialik tradujo al hebreo, entre otras cosas, El Quijote, de Miguel de Cervantes Saavedra y Guillermo Tell, de Schiller. En 1891 se publica en el periódico Ha-pardés de la ciudad de Odesa su primer poema “El hatzipor“(A un pájaro). Fue dentro de este círculo literario, de Odesa, donde el poeta afirmó su vocación literaria. En el poema “Al saf beit hamidrash”, (En el umbral del Beit Ha-midrash) Bialik cuenta que a su regreso permaneció frente a este lugar y su malestar fue inmenso al ver el Arón Hakodesh, el Arca de la Biblia, desprovisto del sefer torá y los rollos sagrados enmohecidos dentro de un tonel. El poeta lloró por la destrucción de la casa de estudios percibiendo su propia destrucción. Después de una ardua tarea como editor, escritor y poeta falleció en Viena el 21 de Tamuz de 1934. Fue sepultado en Tel Aviv, junto a los restos de Ajad Haam y de Max Nordau. Bialik tradujo, entre otras obras, El Quijote, de Miguel de Cervantes Saavedra, Guillermo Tell, de Schiller y El Dibbuk, de Ansky. Además escribió poemas para niños, compiló y editó junto a Ravnitzky un libro de midrashim y agadot, denominado “Sefer Haagadá”, fue miembro de la comisión de la lengua hebrea, participó de la asociación de escritores y escribió en idish poemas sobre la naturaleza y poemas nacionales que fueron publicados en un libro específico. Jaim Najman Bialik es considerado un innovador de la lengua hebrea. El poeta insufló al idioma hebreo vitalidad y naturalidad al utilizarlo en forma simple pero a la vez llena de expresiones y términos pertenecientes al Antiguo Testamento, a la Mishná, al Midrash y a la plegaria. La creación de nuevas palabras y expresiones idiomáticas diversas permitió el enriquecimiento de la llamada lengua sagrada y facilitó la recuperación de vocablos considerados antiguos fuente: www.aurora-israel.co.il
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