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"El judaísmo Masorti en Chile está en un crecimiento constante" por Mijael Vera Ariel Blufstein Feldman es el Director Ejecutivo de Masortí-AMLAT desde marzo de este año. Con 37 años de edad, se trata de un ejecutivo argentino joven, dinámico y lleno de ideas, según pudimos observar en su reciente visita a Chile. Con actitud permanente de observador, es capaz de conversar con varias personas mientras atiende el teléfono, responde un mail, y toma té, todo al mismo tiempo. Sin embargo, en su apretada agenda de actividades, reservó un tiempo exclusivo para conversar con ANAJNU y alabar esta iniciativa comunicacional independiente que, según sus palabras, ya ha tenido repercusión continental. Preocupándose de encontrar la terminología correcta y conteniendo la velocidad que le conocimos en actividades locales, Blufstein abordó una fluida y grata conversa, poniendo énfasis en destacar las proyecciones inmediatas y a largo plazo del movimiento Masortí en Latinoamérica.
AB.- Es la institución que agrupa a las comunidades de la corriente conservadora (masortí) de Latinoamérica. Desde México hasta Bahía Blanca contempla todas las comunidades de habla hispana y portuguesa.
AB.- Más de 70 kehilot en plena actividad en todo el continente refutan esa opinión. De hecho, y es evidente e innegable, el movimiento Masortí es el más importante en el continente.
AB.- Te comento que hace dos meses estoy recorriendo las kehilot de toda Latinoamérica. Con gusto invitaría a cualquier persona interesada en conocer la realidad del movimiento a que me acompañe y compruebe la efervescencia y entusiasmo renovado que inspira a todas ellas.
AB.- Eso está muy lejos de ser real. Naturalmente en los últimos años el acercamiento hacia lo espiritual se ha incrementado considerablemente. Dentro de nuestro movimiento las sinagogas se ven cada día más llenas y se ha ampliado el abanico de posibilidades para nuestros feligreses con cursos, seminarios, charlas, visitas intercomunitarias e innovación pedagógica. En este marco es lógico que todos los movimientos hayan crecido y eso es bueno. Venimos observando en nuestro continente que día a día nuestras kehilot son cada vez más exitosas y estamos seguros que en un futuro cercano seremos testigos de un crecimiento sin parangón en el movimiento conservador Latinoamericano.
AB.- Así es. Muy pronto habrá notables novedades en toda Latinoamérica. No quiero adelantar detalles. Pero estamos evaluando interesantes líneas de trabajo pedagógico.
AB.- Chile es un reflejo del continente. Esta es mi segunda visita intensiva a vuestro país y veo un desarrollo impresionante. El crecimiento en las kehilot es magnifico, sólo hay que pasar un shabat en ellas para verlo con nuestros propios ojos. El trabajo en conjunto que vienen realizando los rabinos conservadores de Santiago y Viña es único en el continente. Las celebraciones y/o conmemoraciones de nuestro calendario judío que se realizan en conjunto, también son un ejemplo de trabajo en comunidad. Por todo lo ante expuesto, veo que el judaísmo Masorti en Chile esta en un crecimiento constante.
AB.- Nuestras sinagogas están abiertas a todos, no hacemos distinción ni separación. Pero es real que los procesos de urbanización y movimientos demográficos se dan en todas las grandes urbes y muchas veces los tiempos de cambio varían y no se adecuan a los tiempos de las personas.
AB.- Uno de nuestros principales objetivos es crear una red Masorti en todo el continente, donde sepamos y conozcamos las necesidades de cada una de las kehilot. Obviamente, este no es un desafío fácil y lo venimos realizando poco a poco. Entiendo que si uno no conoce a sus interlocutores y cuales son sus necesidades es difícil poder ayudarlos y cubrir sus expectativas. Esta es nuestra primera fase de trabajo, la cual la estamos desarrollando actualmente. Seguramente cuando tengamos un conocimiento considerable de nuestras kehilot estaremos en condiciones de plantear proyectos concretos con demandas específicas y reales conforme a las expectativas globales y las locales.
Junto a Yoel Schvartz,
Sheliaj de Masortí Olami para América Latina, fuimos recibidos de la mejor
manera en cada una de nuestras casas en Chile, porque cada sinagoga Masorti en
Chile es nuestra casa. En esta segunda visita las relaciones fueron más fluidas
y francas. Ya conocíamos a muchos miembros de las kehilot y tuvimos reuniones
que pasaron de lo meramente formal de un comienzo a tareas concretas de análisis
y evaluación. Nos vamos con ganas de volver, de concretar proyectos en Santiago
que permitan continuar el crecimiento de nuestro movimiento en este hermoso país
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