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Boris
Rubaja, galán de los años 80 y 90, vive en Israel

En la
Argentina lo recuerdan como un galán de televisión,
aunque su trayectoria incluye no sólo una gran cantidad
de telenovelas, sino también papeles interpretados en
cine y teatro, además de trabajos como director. Cuando
va ocasionalmente a Buenos Aires, le preguntan por la
calle "cuándo desapareció". Pero Boris Rubaja no ha
desaparecido sino que, desde hace nueve años, vive en
Israel. Aquí no sólo sigue trabajando como actor, sino
que también es director del Teatro Nacional de Israel en
español.
Para los pocos que no lo recuerden, Boris Rubaja trabajó
en recordados programas televisivos como María, María y
María , Amo y señor , El infiel , Micaela , Sólo para
parejas , Dulce Ana , Alta comedia , 90-60-90 modelos y
Señoras sin señores , entre muchos otros. A su vez, en
cine participó en películas, como Camila, Sucedió en el
internado y Obsesión de venganza ; mientras que en
teatro participó en obras, como El diluvio que viene y
Vamos a contar mentiras , entre otras.
Reside en Givataim, ciudad aledaña a Tel Aviv. Sonríe
mucho y suena entusiasmado con todo lo que cuenta sobre
la suerte que ha tenido en Israel y sobre su felicidad
de estar dedicado a lo suyo, el escenario, también por
estos lares. Sonríe menos cuando La Nacion le pregunta
por qué decidió venir a Israel. "Porque no estaba feliz
en la Argentina. No es que me haya venido por falta de
trabajo, pero no me sentía bien. Veía que el clima
laboral ya no era el que había logrado tiempo atrás, que
la calidad de vida no era buena, que había injusticia,
veía mucha inseguridad, y sentí la necesidad de estar un
tiempo en un lugar donde me sienta mejor. Y así como los
hijos y nietos de españoles e italianos tramitaron sus
pasaportes para poder ir a Europa, yo recurrí a mi
judaísmo para poder venir a Israel."
No está desconectado, en absoluto. Hace un tiempo volvió
a la Argentina para participar en una obra, como actor
invitado. Y si recibiera una propuesta interesante para
volver por algún tiempo, lo haría. Aunque -asegura- su
lugar hoy es Israel, país donde viven sus dos hijos.
Aquí actúa y dirige varios talleres de teatro. Aunque su
principal tarea es la dirección del Teatro Nacional de
Israel en español, un proyecto que se lleva a cabo en el
teatro Givataim. "Fue posible por las puertas que se
fueron abriendo, pero también por la gran cantidad de
gente hispanohablante interesada en el teatro y de los
buenos actores que hay entre ellos", comenta.
Esa institución funciona desde 2008 y estrenó tres
obras. "Primero, hicimos El amante de su mujer , una
comedia de un autor israelí, y Justo en lo mejor de mi
vida , una comedia dramática de Alicia Muñoz que trata
temas profundos de la vida y de la muerte, aunque tiene
muchas situaciones cómicas, y este año estrenamos
Chúmbale , de Oscar Viale, un grotesco que hablaba de
las relaciones humanas, pero en un estilo que siento que
no fue muy captado aquí en Israel", describe.
Boris Rubaja también ha trabajado en televisión y teatro
en hebreo, pero ahora el nuevo desafío será hacer las
obras en español, con subtítulos en hebreo. Aunque no
llegó buscando especialmente a Israel, sino por la
situación que le molestaba en la Argentina, hoy siente
que su resumen es muy positivo. Sufre cuando ve cuán
lejos está aún la paz, pero siente que está bien, que le
hace bien el empuje para adelante que caracteriza a la
sociedad israelí.
"Acá caen las bombas y al día siguiente la gente va al
cine, al teatro, a la playa. Eso es extraordinario.
Cuando llegué, cada vez que viajaba, subía al autobús y
tragaba vidrios. Yo vivía en Raanana, trabajaba en Tel
Aviv y viajaba 40 minutos. Miraba a todo el mundo y me
preguntaba cuál de los pasajeros sería el que iba a
reventar. Pero poco a poco me fui acostumbrando. Me
gustaría verdaderamente que se logre la paz, pero de
verdad", anhela.
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