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Amor fraternal estilo Caín
Yehuda Shenhav―profesor en la Facultad de Ciencias Sociales, Sociología y Antropología de la Universidad de Tel Aviv―acaba de publicar un libro en hebreo titulado "La Trampa de la línea verde", que espera publicar también en inglés.
El autor, cuya ideología coincide más con la de Arafat que con
la de Herzl, expresa las siguientes tesis en su libro: El profesor no toma en cuenta, deliberadamente o por ignorancia, los precedentes de estados binacionales como Checoslovaquia―hoy dividida en dos estados, la República Checa y Eslovaquia―, o multinacionales como Yugoslavia―hoy dividida en seis estados separados, Serbia, Montenegro, Croacia, Macedonia, Eslovenia, y Bosnia Herzegovina, y posiblemente otro estado más, Kosovo, cuya población étnica tiene más en común con Albania que con Serbia. Estos precedentes demuestran la inestabilidad de estados con poblaciones étnicas o religiosas rivales. Un estado binacional judío-árabe se parecería más a Irlanda del Norte, donde católicos y protestantes se matan mutuamente, que al caso especial de Suiza, donde conviven poblaciones que hablan francés, alemán e italiano.
Cómo dice la frase popular, es preferible estar "juntos pero no
revueltos".
El profesor Shenhav sufre, al igual que los árabes y la extrema
izquierda, de amnesia selectiva. No recuerda, (o, mejor dicho,
no quiere recordar) que los árabes, tanto los de Palestina como
los de los países vecinos, rechazaron el plan de las Naciones
Unidas, mientras que los judíos la aceptaron. Seis ejércitos
árabes invadieron Israel con la intención de exterminar al
recién creado estado judío. Fueron rechazados al costo de 6,000
vidas de judíos (el 1% de la población en ese momento). El
documento de armisticio, firmado por ambas partes, reconoció la
realidad resultante del fracaso de la agresión árabe. Aquí hay varios puntos que el profesor Shenhav debió haber tomado en consideración: a) Los 400,000 o 500,000 palestinos que abandonaron sus ciudades y pueblos en 1948 lo hicieron a pedido de los ejércitos árabes que querían campo libre para exterminar a los judíos, y prometieron a los palestinos que podrían regresar en pocas semanas. b) Se produjo un intercambio de población. Varios cientos de miles de judíos que habían vivido en países árabes durante milenios fueron expulsados o tuvieron que huir. En Israel fueron absorbidos exitosamente por la población, en contraste con los refugiados palestinos cuyos hermanos árabes hasta hoy les niegan la posibilidad de recibir la nacionalidad de los países donde han vivido ya durante tres generaciones, son obligados a vivir en míseros campos, y carecen de derechos civiles.
c) El retorno de millones de nietos y bisnietos de los
refugiados originales, (caso único en la historia donde los
descendientes han heredado el status de refugiados), a los que
desde 1948 es territorio israelí haría de los palestinos una
mayoría abrumadora, y a la minoría judía, si la historia se
repite, la convertiría en dhimmy (ciudadanos de segunda clase). Los derechos políticos los tienen las personas individuales, no los grupos étnicos, ya que eso equivaldría a tener un estado dentro de otro estado, la fórmula más eficaz para destruir al estado judío.
La acusación de apartheid es la misma que por odio, prejuicio o
ignorancia lanzan los antisemitas (disfrazados de anti-sionistas)
contra Israel. Si el profesor Shenhav abre los ojos verá, por lo
menos en su universidad, la presencia de numerosos palestinos
estudiantes y miembros de la facultad.
Shenhav llama "árabes judíos" a los judíos provenientes de los
países árabes, (denominación que no ha consultado con dichos
judíos, y que es dudoso que sea aceptada con aprecio y gratitud
por los judíos mizrajim). También menciona en su libro que la
diferencia social, política y económica entre ashkenasim y
misrajim va en aumento, lo cual no concuerda con las
estadísticas. Por el contrario, el número cada vez más creciente
de matrimonios "mixtos" hará que en un par de generaciones nadie
en Israel pueda considerarse ashkenasí o misrají. (Como ejemplo
personal, de los diez nietos que tengo, sólo tres se pueden
considerar estrictamente ashkenasim. Los otros tienen uno o más
abuelos misrajim). ¿Qué los impulsa a sentir este amor fraternal estilo Caín a su propio pueblo? ¿Será tal vez su ideología de ultra izquierda, o su psicopatía de odio, o ambas cosas?
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