Amor fraternal estilo Caín


por David Mandel

Yehuda Shenhav―profesor en la Facultad de Ciencias Sociales, Sociología y Antropología de la Universidad de Tel Aviv―acaba de publicar un libro en hebreo titulado "La Trampa de la línea verde", que espera publicar también en inglés.

El autor, cuya ideología coincide más con la de Arafat que con la de Herzl, expresa las siguientes tesis en su libro:

• La solución justa del conflicto israelí-palestino no es dos estados, uno para cada nación, sino un solo estado binacional, cuyas fronteras serían el río Jordán en el este y el Mar Mediterráneo en el oeste.

El profesor no toma en cuenta, deliberadamente o por ignorancia, los precedentes de estados binacionales como Checoslovaquia―hoy dividida en dos estados, la República Checa y Eslovaquia―, o multinacionales como Yugoslavia―hoy dividida en seis estados separados, Serbia, Montenegro, Croacia, Macedonia, Eslovenia, y Bosnia Herzegovina, y posiblemente otro estado más, Kosovo, cuya población étnica tiene más en común con Albania que con Serbia. Estos precedentes demuestran la inestabilidad de estados con poblaciones étnicas o religiosas rivales.

Un estado binacional judío-árabe se parecería más a Irlanda del Norte, donde católicos y protestantes se matan mutuamente, que al caso especial de Suiza, donde conviven poblaciones que hablan francés, alemán e italiano.

Cómo dice la frase popular, es preferible estar "juntos pero no revueltos".

• La "línea verde" (llamada así por el color de la línea fronteriza en el mapa del armisticio que dio fin a la Guerra de Independencia en 1949) no tiene validez porque le da a los palestinos menos del 20% del territorio que está entre el Jordán y el Mediterráneo, cuando el plan de partición de las Naciones Unidas en el año 1947 les daba el 45%. Los judíos israelíes deben entender que tienen que aceptar el plan de 1948 como condición esencial para resolver el conflicto.

El profesor Shenhav sufre, al igual que los árabes y la extrema izquierda, de amnesia selectiva. No recuerda, (o, mejor dicho, no quiere recordar) que los árabes, tanto los de Palestina como los de los países vecinos, rechazaron el plan de las Naciones Unidas, mientras que los judíos la aceptaron. Seis ejércitos árabes invadieron Israel con la intención de exterminar al recién creado estado judío. Fueron rechazados al costo de 6,000 vidas de judíos (el 1% de la población en ese momento). El documento de armisticio, firmado por ambas partes, reconoció la realidad resultante del fracaso de la agresión árabe.

• La línea verde tampoco soluciona el problema de los seis millones de refugiados palestinos a los cuales se les niega el retorno a las ciudades y pueblos donde residían hasta el año 1948. Israel debe reconocer que realizó limpieza étnica, y que debe aceptar el regreso de los refugiados palestinos.

Aquí hay varios puntos que el profesor Shenhav debió haber tomado en consideración:

a) Los 400,000 o 500,000 palestinos que abandonaron sus ciudades y pueblos en 1948 lo hicieron a pedido de los ejércitos árabes que querían campo libre para exterminar a los judíos, y prometieron a los palestinos que podrían regresar en pocas semanas.

b) Se produjo un intercambio de población. Varios cientos de miles de judíos que habían vivido en países árabes durante milenios fueron expulsados o tuvieron que huir. En Israel fueron absorbidos exitosamente por la población, en contraste con los refugiados palestinos cuyos hermanos árabes hasta hoy les niegan la posibilidad de recibir la nacionalidad de los países donde han vivido ya durante tres generaciones, son obligados a vivir en míseros campos, y carecen de derechos civiles.

c) El retorno de millones de nietos y bisnietos de los refugiados originales, (caso único en la historia donde los descendientes han heredado el status de refugiados), a los que desde 1948 es territorio israelí haría de los palestinos una mayoría abrumadora, y a la minoría judía, si la historia se repite, la convertiría en dhimmy (ciudadanos de segunda clase).

• La solución de dos estados no ofrece esperanza a los 1,200,000 palestinos que hoy viven en Israel, a los cuales, aunque tienen ciudadanía israelí, se les niega sus derechos políticos como comunidad nacional, bajo un régimen de apartheid.

Los derechos políticos los tienen las personas individuales, no los grupos étnicos, ya que eso equivaldría a tener un estado dentro de otro estado, la fórmula más eficaz para destruir al estado judío.

La acusación de apartheid es la misma que por odio, prejuicio o ignorancia lanzan los antisemitas (disfrazados de anti-sionistas) contra Israel. Si el profesor Shenhav abre los ojos verá, por lo menos en su universidad, la presencia de numerosos palestinos estudiantes y miembros de la facultad.

• Hace algunas semanas la Knesset aprobó una ley definiendo a los árabes judíos como refugiados. Esto no se hizo para beneficiar a los árabes judíos, sino para contrarrestar los derechos de los refugiados palestinos. Estas manipulaciones sólo servirán para crear rivalidades entre los árabes judíos y los palestinos.

Shenhav llama "árabes judíos" a los judíos provenientes de los países árabes, (denominación que no ha consultado con dichos judíos, y que es dudoso que sea aceptada con aprecio y gratitud por los judíos mizrajim). También menciona en su libro que la diferencia social, política y económica entre ashkenasim y misrajim va en aumento, lo cual no concuerda con las estadísticas. Por el contrario, el número cada vez más creciente de matrimonios "mixtos" hará que en un par de generaciones nadie en Israel pueda considerarse ashkenasí o misrají. (Como ejemplo personal, de los diez nietos que tengo, sólo tres se pueden considerar estrictamente ashkenasim. Los otros tienen uno o más abuelos misrajim).

En las universidades israelíes hay muchos casos, como el de Shenhav, de académicos israelíes anti-sionistas y anti-israelíes cuyas enseñanzas y conferencias serían mejor recibidas en Gaza que en Tel Aviv.

¿Qué los impulsa a sentir este amor fraternal estilo Caín a su propio pueblo? ¿Será tal vez su ideología de ultra izquierda, o su psicopatía de odio, o ambas cosas?


Fuente: Mi Enfoque