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Cambios sorprendentes en nuestra prensa
por Eduardo Hadjes Navarro ¿Se han fijado, estimados amigos el cambio, este último tiempo, en las palabras, el tono y la intención, al leer o escuchar las noticias relacionadas al Medio Oriente? De partida, ya no se condena a nadie. Sólo se comenta. Dejaron de asesinar. Sólo mueren. Desaparecieron los culpables. Sólo tenemos posiciones discrepantes. Podría seguir con múltiples ejemplos y todos ellos, nos llevarían a una conclusión errada, que incluso, nos produciría una gran alegría, al suponer que los periodistas y especialistas que preparan, escriben y leen las noticias, en lo referente a este tema, se están superando, tanto profesionalmente, como intelectual y moralmente. No se hagan falsas ilusiones. El motivo, es uno sólo. En la actualidad, las noticias de la zona, tienen a Israel ausente o en un segundo plano y eso marca la diferencia. Si es entre libios, sirios, egipcios, sudaneses etc. las descalificaciones, simplemente no tienen cabida. Nos hemos acostumbrado que los epítetos descalificadores, emitidos incluso antes de tener antecedentes concretos, están reservados para Israel, los sionistas, israelíes y judíos (presentados como la misma cosa o diferente, acorde a las conveniencias del momento) Por lo general, los focos son dos. Este último tiempo, han sido Irán y Egipto, luego fue Irán y Libia, nuevamente Irán y Egipto y, estas últimas semanas, Irán y Siria. Dejaremos afuera en este comentario a Irak y Afganistán ya que ello tiene que ver con Estados Unidos y eso, es una realidad distinta, si bien, éste último, también es acreedor a todo tipo de descalificaciones, sin mayores consecuencias posteriores para quien las emite. Siempre resulta rentable atacar a Estados Unidos o Israel. Sobre Irán, repentinamente, las naciones del mundo, están comprendiendo que si llega a transformarse en potencia nuclear, las consecuencias serían desastrosas, no sólo para Israel, pudiendo afectarlos a ellos directamente. La semana pasada ya me referí a esto, por lo que no me repetiré. Sobre los otros países, que increíble, doloroso y escalofriante resulta constatar la frialdad con que se menciona a los “muertos”. Veamos a Siria en estos días. Hoy, murieron 87 personas. Ayer fueron 56 y, hasta la semana pasada, se calculaba que ya habían fallecido 6.000. Sin embargo, el nuevo cómputo estimado en el último informe, nos habla de aproximadamente 5.000. El que sólo mencioné una vez que se trata de personas, seres humanos como ustedes, yo, mis parientes, vuestros seres queridos, se debe no a un olvido de mi parte. Lo penoso es que, al dar las noticias, los muertos no pasan de ser un dato estadístico que carece de mayor importancia. A tal punto llega esta dolorosa realidad, que ante monstruosidades de tal crueldad, producto de la mal llamada “Primavera árabe”, aun no deciden a ningún organismo internacional defensor de los Derechos Humanos, a condenarlo con la energía y fuerza que los hechos ameritan y, de inmediato, nos lleva a una nueva comparación. Si una sola persona, muere, por las razones y motivaciones que sea, se debe a la intervención de un israelí, inmediatamente, se proclama un nuevo “asesinato”, se debate, se condena y se llama a reuniones urgente de todos los organismos internacionales que estén disponible. Si no se puede culpar a Israel, ya estamos viendo lo que pasa. En cuanto al Consejo de Seguridad de la ONU, lamentablemente, ha fracasado en sus intentos de resolución alguna, ya que Siria cuenta con el respaldo irrestricto de Rusia, China e Irán. La primera, supuestamente democrática y las últimas, reconocidas sin discusión alguna, como las más crueles y férreas dictaduras aun existentes. Estos mismos países, se han transformado, junto a Siria y Venezuela, en los grandes defensores de Irán. Claro que en este caso, China le ha enviado un mensaje muy claro a Ahmadinejad: Has lo que quieras con Occidente, pero Ormuz, no me lo tocas. Muestra clara e indesmentible que sólo los propios intereses económicos son los que les importan a estas potencias, dejando doctrinas, principios y vidas humanas, relegadas a un rincón en el fondo ignorado de sus prioridades. En cambio, si se refiere a Israel, recordemos como hace alrededor de un año, un obrero palestino, arriba de una retroexcavadora, envistió a automovilistas y peatones, en el centro de Jerusalem, matando he hiriendo a un número de civiles que no recuerdo, hasta que finalmente, un israelí, logró darle muerte. Me tocó leer como El País, famoso diario español, tituló esta noticia: “Israelí asesina a obrero palestino” Al narrar los acontecimientos, quedaba claro que lo único lamentable y condenable, era el asesinato del “obrero palestino”. Tanto los israelíes víctimas de tal “obrero” como el haber detenido la matanza, carecían de valor e importancia, ya que en definitiva, él era el único asesinado digno de destacarse. En Chile, la primera noticia que vi y escuché por TV, fue que un civil israelí disparó contra un obrero palestino, dándole muerte. Luego, venían los detalles que no logré captar en toda su magnitud, hasta que los correos provenientes de fuentes judías, me aclararon la noticia. Sólo después de más de 24 horas, se supo los detalles adecuadamente, pero siempre, dándole mayor importancia al “asesinato” del palestino, por sobre la “muerte” de los israelíes. No pretendo ofender a los periodistas, los cuales, cuando cubren acontecimientos en el frente mismo de los acontecimientos sangrientos que a diario se están dando, arriesgan sus propias vidas. La pregunta es ¿qué los lleva o motiva a tergiversar tan burdamente lo relacionado con Israel? No quiero pensar que lo mismo acontece en forma permanente y que yo, por conocer y estar siguiendo particularmente este tema durante los últimos 50 años, conozco más profundamente (aun cuando no quiere decir que lo domine totalmente). Si fuera ésta la respuesta ¿A quién y qué podremos creer? En la prensa nacional, vemos que se está al borde de una Guerra Civil en Siria. Si la realidad nos indica de enfrentamientos entre tropas leales a Assad y fuerzas desertoras, ¿cómo se llama eso? ¿Por qué en ninguna parte de escucha de verdaderas batallas en Duma y sus alrededores, en Harasta, Deraa y toda una extensa lista de ciudades desconocidas para nosotros, al ser totalmente ignoradas en las noticias locales? Ya vimos en un comentario anterior, como se suma cuando en la muerte, interviene Israel. 3+ 6= 25. Si no ha intervenido nadie relacionado con los judíos, 25+45= 19. Es ésta la matemática que está funcionando para cuantificar el total de muertos en esta tan sangrienta y dolorosa Primavera Árabe. ¿Se llegará a saber algún día la cuantía real de fallecidos, tanto en cada país como en toda la región? ¿Qué valor se le está asignando a cada ser humano que está siendo masacrado en estos eventos que en sus inicios, despertaron tantas simpatías y esperanzas?
Me imagino
que en este mundo, no soy el único que considera que
toda vida humana es sagrada y no tiene precio. Que el
dolor de esposos, hijos, padres, hermanos, es el mismo,
sin importar nacionalidad, religión o creencia política.
Si otros piensan igual ¿Por qué lo callan? |
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