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Inocentes cancioncillas

por Jorge Marirrodriga
Cuando éramos pequeños y nos llevaban de excursión cantábamos
aquello de “para ser conductor de primera, acelera, acelera…”,
algo que sería impensable hoy en día so pena de que los niños
fueran denunciados por incitación a violar el límite de
velocidad. Porque en la dictadura de lo políticamente correcto
hay que tener cuidado con lo que se dice y con lo que se canta.
Claro que depende de lo que cantes y dónde.
Por ejemplo si uno va en un barco solidario con destino a Gaza y
los compañeros se ponen a cantar “Jaibar, Jaibar muerte a los
judíos”, lo mejor es ponerse a dar palmas y saltar alegremente
como si estuvieran cantando en plan “Cumbayá” caribeña. Dado que
el sistema educativo español es un completo desastre es muy
posible que uno no sepa que Jaibar hace referencia al ataque
protagonizado en persona por Mahoma al frente de sus seguidores
contra un grupo de judíos en el año 629. Eso sí lo de “muerte a
los judíos” no necesita explicación.
Pues con este ánimo tan pacifista navegaba hacia Gaza la
flotilla solidaria, como se encargó de recordarle en la
televisión pública española el embajador israelí en España, Rafi
Shutz al delegado de la Autoridad Palestina en Madrid Musa Amer
Odeh. Por cierto, los cantos están grabados. Además Shutz, que
no recibe un céntimo del Gobierno español, habló en perfecto
español. Odeh, que recibe al año 600.000 eurazos de las
autoridades españolas para que funcione su embajada, no dijo en
castellano ni “buenas noches”.
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