La carta de la bobe Beile Malke

Querido nieto:

El otro día tuve una experiencia religiosa muy buena, que quería compartir contigo. Fui a la librería ídishe y allí encontré una calcomanía para el auto que decía "USA LA BOCINA SI AMAS A DIOS". Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla en el parachoques de mi auto.

Al salir manejando, llegué a un cruce de dos avenidas que estaba muy complicado, con muchos autos. La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas. Allí me quedé parada, porque la luz estaba roja, pensando en Dios y como Él es bueno, baruj hashem.

No me di cuenta que la luz se había puesto verde, pero descubrí que muchos otros aman a Dios porque inmediatamente comenzaron a sonar las bocinas.

La persona que estaba detrás de mí auto era sin duda muy religiosa, ya que tocaba la bocina sin parar y me gritaba: DALE, POR EL AMOR DE DIOS. Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí y los saludaba con la mano a través de la ventanilla..

Ví que otro muchacho me saludaba de una manera muy particular levantando solo el dedo medio de la mano. Le pregunté a tu primo Roni, que estaba conmigo, qué quería decir ese saludo. Me contestó que era un saludo hawaiano de buena suerte. Entonces yo saqué mi mano por la ventana y saludé a todos de la misma manera.

Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia religiosa que estaba viviendo.

Dos hombres de un auto cercano, se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi auto, creo que para rezar conmigo o para preguntarme a qué sinagoga de los de Lubávitch voy. Pero en ese momento fue que vi que la luz estaba verde. Entonces saludé a todos mis hermanos y hermanas y pasé la luz.

Luego de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío, ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí después de todo el amor que habíamos compartido. Por lo tanto, paré el auto, me bajé, los saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui.

Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.

Besos.
 

la bobe


 

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