Januca: ¿Cuál es un valor judío: ceder o resistir?

por Sara Yoheved Rigler

Validar la realidad del prójimo es la clave para honrar a los demás, lo cual es la clave para la paz en el hogar, y es el significado profundo de la mitzvá de encendido de velas en Shabat.

¡Cuán distintas son las velas de Januca! Januca es la festividad de estar parados firmes y valientemente por nuestras creencias, por no ceder ni un centímetro.

Januca conmemora la histórica victoria de los Macabeos por sobre los griegos. La rebelión judía empezó en el año 167 A.E.C., después de un siglo de hegemonía cultural helénica y una creciente asimilación. En la ciudad de Modiín, las fuerzas griegas ordenaron a los judíos hacer ofrendas a un dios pagano. Un judío sumiso obedeció. Esto encendió el enojo del sacerdote mayor Matatias, que se levantó en armas, matando al judío servil, y guiando a sus cinco hijos y a un puñado de seguidores hacia las montañas para una prolongada guerra contra los griegos y sus seguidores judíos helenistas.

El mensaje de Januca es: Mantenernos en nuestras convicciones religiosas, nunca someternos a la mayoría asimilada, sin importar cuán numerosos o sofisticados sean, y luchar por nuestros ideales.

Entonces ¿cuál es el valor judío: ceder o resistir?

La diferencia sobresaliente entre las luces de Shabat y las luces de Januca son su ubicación. Las velas de Shabat se encienden siempre dentro del hogar. Las velas de Januca deben idealmente ser encendidas afuera, en la entrada de la casa. (Así es como aún hacemos en Jerusalem). Solamente cuando los judíos fueron exiliados hacia la Diáspora se decretó por motivos de seguridad mover las velas de Januca hacia el interior, pero aún ahí deben ser encendidas en una ventana donde puedan ser vistas desde el exterior. La mitzvá de encender velas de Januca es para publicitar el milagro del aceite.

Mientras que las velas de Shabat iluminan el dominio privado del hogar, las velas de Januca son declaraciones para el dominio público.

Similarmente, el lugar para ceder es el hogar, dentro de la familia. El lugar para estar de pié por las convicciones propias es el ámbito público.

Desafortunadamente, a menudo revertimos los dos: Un estudiante judío que teme mantenerse firme frente a su amigo "políticamente correcto" y defender a Israel, se niega a ceder al pedido de su madre de usar una corbata para la fiesta de aniversario de sus abuelos. Una mujer judía que se sienta muda durante un descanso en el trabajo mientras sus compañeras de empleo bromean sobre "judíos tacaños", habla sueltamente y aumenta su elocuencia en su defensa cuando su marido le pide que acueste a los niños a la hora.

El lugar para mantener firme las creencias es en el ámbito público. En el hogar, cede, cede, cede.

Si eres crónicamente lento y a tu pareja le gusta llegar 15 minutos temprano a cualquier lugar, cede. Pregúntate a ti mismo, ¿Cuál es la realidad de ella?", y valídala.

Si eres un derrochador y tu pareja es frugal, cede. Pregúntate a ti mismo, ¿Cuál es la realidad de ella?", y valídala.

Si tu idea de vacaciones es en un hotel de cinco estrellas, y tus hijos quieren ir de vacaciones al parque nacional, pregúntate a ti mismo ¿Cuál es su realidad?", y valídala. Entonces decide qué es mejor para toda la familia.

Pero en el ámbito público, cuando el judaísmo, los judíos o Israel están bajo ataque, ¡párate firme y lucha! Esa es la lección de Januca.

Fuente: aishlatino.com

 

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