|
Cervantes, descendiente de judíos conversos
por David Mandel Estudiosos de la vida de Cervantes y de su obra dicen que, aunque no hay pruebas incontrovertibles del ancestro judío del insigne escritor, hay numerosos indicios de que el autor del Quijote descendía de judíos conversos. Su padre, Rodrigo, era barbero-cirujano, profesión que pertenecía casi exclusivamente, a judíos y conversos. Su apellido materno Saavedra era muy común entre los conversos. La marginalización que sufrió durante su vida (nunca fue recompensado por su valiente servicio a España, a diferencia de otros que pelearon en las mismas batallas) sugiere que fue víctima de discriminación. Su personaje, Don Quijote, es víctima de insultos, desprecios, tormentos y palizas. Es ridiculizado y sus libros son quemados, experiencias por las cuales también pasaron los judíos y los conversos. Refiriéndose al Papa Pío Quinto, Cervantes utiliza una frase típica judía: "de feliz recordación", traducida literalmente del hebreo zijronó la brajá. El nombre del personaje, "Don Quijote de la Mancha", es un juego de palabras que alude al hecho de que en esa época se consideraba que era una "mancha" en el linaje de la gente ser "cristianos nuevos". En el capítulo 9 de la Segunda Parte el autor menciona que encontró un manuscrito árabe y hace una referencia a otra mejor y más antigua lengua, evidentemente el hebreo. Su conocimiento de la Biblia es increíble, (Juan Antonio Monroy, en su libro "La Biblia en el Quijote", menciona que encontró en el texto del Quijote más de 300 referencias bíblicas, la gran mayoría del Tanaj (Antiguo Testamento). Es sorprendente que, en una época cuando la Inquisición había prohibido la lectura de la Biblia en idioma castellano, Cervantes insertase tantas citas bíblicas textuales, lo cual prueba que la conocía y la leía asiduamente. Un incidente donde Sancho Panza, haciendo el papel de "gobernador", asombró a todos con su sabiduría, es copia exacta de un caso mencionado en el Talmud. (El incidente se refiere a un deudor, que, durante el juicio, había pedido a su acreedor que le tenga momentáneamente su bastón, con lo cual pudo jurar sin mentir que le había entregado el dinero adeudado, ya que el bastón era hueco y estaba lleno de monedas).
Y, para
terminar, una prueba culinaria: Cervantes menciona
que los sábados Don Quijote comía "duelos y
quebrantos". Este es el nombre de una comida judía
marrocana, compuesta de huevos y lentejas. O tal vez
se refiere a la tristeza de los expulsados.
Fuente:
Mi Enfoque |