¿Sabían que es un chueta?
“Me miró y me dijo: ´¡Chueta tenías que ser!´”
por Jaume Pinya, artista

Tengo 55 años. Nací en Sóller y vivo en Fornalutx.
Soy pintor. Estoy casado y tengo tres hijos
veinteañeros. Soy muy crítico con nuestros
políticos. Leo con interés textos de la tradición
judía: mi familia desciende de judíos mallorquines
conversos. Reivindico la memoria chueta
¿Qué es un chueta? Así han llamado los mallorquines
a conciudadanos tan católicos como ellos… pero
descendientes de judíos conversos. Han sido familias
repudiadas, durante siglos recluidas en guetos…
¿Qué familias son esas?
Son quince linajes, lo que no significa que otros no
desciendan también de judíos…
¿Me dice los apellidos?
Aguiló, Bonnin, Cortés, Fortesa, Fuster, Martí,
Miró, Picó, Pinya, Pomar, Valentí, Valleriola,
Valls, Segura y Taronjí.
Usted es Pinya…
Sí, pero en casa no se hablaba de esto.
¿Cómo se enteró de que era chueta?
A los siete años, a la salida del colegio, dos niños
se peleaban. Me acerqué a separarlos y uno cayó al
suelo y se golpeó la frente. Sangró, lloraba… Llegó
la madre del niño y le preguntó: “¿Quién ha sido?”.
Ay…
El niño me señaló, y aquella madre me miró y soltó:
“Ah, tú…, ¡chueta tenías que ser!”.
¿Qué pensó usted?
Me quedé perplejo: era la primera vez que oía eso y
quise saber qué significaba. Llegué a casa y corrí a
contárselo a mi padre. “Ja hi tornem a ser!”,
suspiró, resignado. (“¡Vuelta a empezar!”). Aquello
me alertó…
¿Y qué hizo?
Al morir mi abuelo, su biblioteca subió al desván de
la casa solariega, y yo pasé horas husmeando…: hallé
un libro muy viejo de pergamino con textos
ilegibles. Lo restauré.
Emocionante: ¿qué era?
Anotaciones del abuelo de mi abuelo: apuntes
contables de 1810, préstamos, notas personales… Vi
que trataba casi siempre con las mismas familias… Mi
padre me confirmó que los chuetas, hostigados por la
población, tenían que tratar mucho entre ellos…
¿Condenados a la endogamia?
Mi padre, que ahora tiene 90 años, recuerda a su
padre, en la trastienda, comentar que un hermano se
casaba “con una que no es de las nuestras, de fuera:
¿cómo le irá?”.
¿Qué temía su abuelo?
Que acabase teniendo problemas con la familia de
ella, con la gente. ¡Casarte con una o un chueta
estaba mal visto! Y, de hecho, el padre de la novia
se negó a asistir a la boda.
Todo eso es ya pasado, ¿no?
Ha sido vigente hasta hace muy poco. Queda mucha
deuda histórica pendiente, mucha memoria que
recuperar y dignidad que restituir. Yo tomé
conciencia de esto y he ido rescatando la memoria de
mi familia…
¿Y qué ha desempolvado?
Cruzando archivos he armado mi árbol genealógico
¡hasta el siglo XVI! y he hallado retazos de vidas
que me han conmovido…
¿Me contaría alguna de esas vidas?
Úrsula Fortesa, de 14 años, fue interrogada por los
inquisidores: era sospechosa ¡por saber leer y
escribir! El interrogatorio figura en las actas del
proceso de la Inquisición contra los chuetas en
1679, que condenó a la hoguera a 37 de ellos en
1691.
Horror.
A unos los quemaron muertos, a otros en efigie
(habían huido) y a tres en vida. La pira ardió cerca
de la plaza Gomila de Palma.
¿Qué pasó con la pequeña Úrsula?
Ella contó que un vecino, encuadernador de libros,
le había enseñado a leer. ¡Eran gente que entre
ellos se ayudaban a cultivarse, a elevar el
espíritu, en aquel entorno tan bárbaro! Yo lloré al
leerlo… ¡Qué rabia les daba a los demás esa cultura!
La familia de Úrsula fue expropiada y se exiliaron
al destierro interior… Úrsula es antepasada mía.
Y entre los 37 quemados en la hoguera ¿hubo también
algún antepasado suyo?
Cotejé mi genealogía con la lista de condenados… y
sí. Era un matrimonio que vivía en Palma en 1679:
Rafael José Cortés Fuster, llamado Filoa (comerciaba
con hilos textiles), y su esposa, Violant Fortesa
Aguiló, acusados de judaizar. Primero, garrote vil.
Luego, a la hoguera… ¡Cuánto nos odiaban!
¿Por qué tanto odio?
España declinaba, el auge del protestantismo sacudía
al catolicismo… y la tomaron con nosotros, que para
la Iglesia éramos asesinos de Jesús, y encima
prósperos (a costa de nuestros esfuerzos), lo que
despertaba envidias, codicia, ansias confiscatorias.
¿Qué pasó con los chuetas tras esa hoguera de
finales del siglo XVII?
Hubo una diáspora de familias chuetas de Palma a
pueblos costeros, por si tocaba largarse. La mía fue
a Sóller. Padeciendo un estigma infamante ¡que ha
durado tres siglos!
¿En qué ha consistido ese estigma?
En segregación social, guetización:no podían ser
militares, ni sacerdotes (aunque se les obligaba a
ir a misa), ni matrimoniar con no chuetas… ¡Se nos
ha repudiado hasta los años 60 del siglo XX! Pero
fueron familias muy unidas, sacrificadas y
trabajadoras, y a la larga siempre volvían a
prosperar.
¿Mantuvieron prácticas judaizantes?
A partir de la última hoguera, de junio de 1691, no
creo. Imperó el silencio prudente, la resignación,
la humillación vergonzante. Algún hábito culinario
sí pudo pervivir…
¿Tiene usted trato con otros descendientes de
aquellos últimos condenados?
Sí. Y con ellos hemos diseñado un memorial en
desagravio de nuestros antepasados. Será un pedestal
escalonado que conducirá a un hoyo en cuyo borde
inscribiremos los 37 nombres. Estará en el parque de
Sa Quarentena, muy cerca del lugar donde, hace ahora
318 años, ardió la criminal pira.
“Me miró y me dijo: ‘¡Chueta tenías que ser!’”
Memorial
Un sastre llamado Pinha desembarcó en Mallorca entre
los judíos de Jaume I, hace casi 800 años. La vida
de sus descendientes, forzados a convertirse al
cristianismo, padecería horas muy amargas y su
progenie cargaría con una infamante marca: chueta.
Hoy algunos de esos descendientes enarbolan el
estigma y reivindican la memoria de sus abuelos. Es
el caso de Jaume Pinya, que hoy pinta y vive
plácidamente en Fornalutx, bellísimo pueblo de la
sierra de Tramontana: junto con otros artistas
chuetas (Ferran Aguiló, Rafa Forteza, Joan Segura,
Mònica Fuster y el arquitecto Antoni Forteza)
ultiman ahora un memorial que dignificará en el
centro de Palma las trágicas vidas de sus
martirizados ancestros.
Fuente: LaVanguardia