Tarea pendiente

Seamos claros. Toda la Torah está diseñada para la emancipación del género humano. Para la emancipación desde sus bajezas, de sus dependencias, de sus cotidianeidades elevadas al carácter de culto...esclavo.

No en vano el mayor acontecimiento histórico, conceptual y espiritual es la salida de Egipto emancipados por la mano inexperta de Moshé, pero inspirado por la voz sólida del Altísimo. Sal de Egipto y no mires atrás era la consigna que resume toda la proeza. No mirar atrás, romper con la esclavitud de la circularidad supersticiosa de los esclavos, la dependencia y la falta de un proyecto trascendente.

No es de extrañar, entonces, la enorme y constante fobia a toda forma de idolatría que exhibe el texto, condenando, eliminando todo rastro de ella en el Pueblo casi incrédulo, dubitativo por momentos, falto de solidez y dispuesto a caer en cualquier momento en la idolatría por causa de algún tropiezo.

Literalmente "idolatría" significa 'adoración de ídolos' (nunca mejor dicho en tiempos en que adoramos la tarjeta de crédito, a líderes artísticos con pies de barro, a causas vacías de contenidos morales). Dado que la adoración es la actitud de obediencia, el servir, el “hacer la voluntad de la divinidad”, idolatría sería regir la vida en base a los dictados de un ser humano o un bien material al que se "diviniza".

Allí está la causa principal de la Torah: no sólo no deberemos adorar imágenes, sino que, tampoco, construirlas. Y esto es esencial. No construirlas.

Usualmente pensamos que la idolatría eran aquellas prácticas de culto antiguas, que actualmente aparecen como propias de “pueblos atrasados”. Pero es mucho más que eso. Sobre todo si se tiene en cuenta que en aquellos tiempos aceptar una religión significaba “aceptar un modo de vida”. La religión marcaba los límites cosmológicos, sociales, políticos e ideológicos; guiaba el comportamiento de cada cultura. La adoración verdadera era (y es) un estilo de vida, no un evento o una actividad.

De allí que Di-s le enseñó a Abraham "mantenerse en el camino del Señor, practicando lo que es justo y recto”.

Hay personas cuyo objetivo central es buscar el dinero para aumentar su poder y seguir sometiendo a los demás. “Esos son más insensatos que todos, y los más miserables… porque tienen por dioses a los ídolos…” dice el libro Kohelet, con notable acierto. La riqueza se presenta como el ídolo al que se sacrifica todo con tal de lograr el éxito material; así, este éxito económico se convierte en el verdadero dios de una persona.

Víctor Hugo, el gran poeta, dramaturgo y novelista francés, recomendó que cada hombre -por lo menos una vez al año- “debía poner todo su dinero sobre una mesa y contemplándolo, hacerse la siguiente pregunta: ¿quién es el dueño de quién?”, la respuesta señalaría al amo, al controlador, que en muchísimos casos pondría al hombre como el esclavo y a sus riquezas como dios e ídolo.

Pero la idolatría a la que se refiere la Torah en términos drásticos y condenable sin excepciones, no sólo habla de imágenes, ídolos, materias o ideas. Toda prohibición en la Torah es directamente proporcional a una permisividad, al estímulo a desarrollar lo contrario a lo detestable.

En este sentido, las imágenes "venerables" atrofian el libre pensamiento, impidiendo la abstracción, que es el estado reflexivo superior en el ser humano. No en vano nuestro Di-s es invisible. No admite representación alguna, ni siquiera el conocimiento de su "nombre". Llegar al estado de abstracción intelectual que nos permita imaginar una divinidad que no tiene forma, ni color, ni tamaño definido, que no admite fronteras ni límites, ni siquiera el ser nombrado, es una abstracción mayor que se da exclusivamente en el plano de las ideas...y de la fe, desde luego.

Por ende, no hay desafío mayor en la Torah que la de abandonar las "idolatrías". Estas esclavizan, no emancipan, limitan, no libertan, son fronteras, no son pasajes hacia la Tierra Prometida. Tarea pendiente...

Mijael Vera

 

 

Munich

Los vigésimos Juegos Olímpicos se hicieron en Munich, Alemania, en 1972. La tensión que rodeaba el evento en esta ocasión era muy alta porque era el primer Juego Olímpico con sede alemana desde que los Nazis organizaran los de Berlin en 1936. El equipo atleta israelita estaba especialmente nervioso, muchos de sus integrantes eran familiares de víctimas del Holocausto. Al principio todo parecía marchar con normalidad. Los primeros días pasaron sin sobresaltos. Sin embargo, la noche del 4 de septiembre, el equipo de Israel salió al teatro y volvieron tarde a la Villa Olímpica para descansar. Un poco después de las 4 de la madrugada, mientras todo el equipo israelita dormía, ocho miembros de la organización palestina “Septiembre Negro” saltaron la reja que rodeaba la Villa Olímpica, penetrando en el complejo de los deportistas.

Cerca de las 4:30 am, los palestinos encapuchados entraron en el edificio que alojaba a los israelitas, ocupando dos de las habitaciones. Al darse cuenta de la situación, algunos de los deportistas alcanzaron a escapar por la ventana, mientras algunos optaron por esconderse o luchar contra los terroristas. En este momento, dos israelitas fueron asesinados por las armas palestinas, mientras que el resto fue secuestrado, con un total de 9 rehenes. Para las 5:10 am, la policía alemana ya estaba al tanto de la situación y recibía las demandas de los secuestradores: que el gobierno de Israel liberara a más de 200 presos palestinos. Si bien los terroristas fueron alargando el plazo para la negociación, el gobierno de Israel se negó rotundamente a acceder a la liberación de sus presos. Luego de 12 horas de tensión, los secuestradores del Septiembre Negro comenzaron a darse cuenta de que sus demandas no serían satisfechas. Pidieron dos aviones para volar con los rehenes hacia El Cairo, esperando que allí oyeran sus demandas. Los oficiales alemanes accedieron tendiéndoles una trampa que los palestinos descubrieron fácilmente, gracias en gran parte a la transmisión televisiva que, a esa altura de las circunstancias, ya era de carácter mundial. Alrededor de las 10 de la noche, se pactó otro acuerdo y los secuestradores, junto con sus rehenes, fueron transportados en helicóptero hasta el aeropuerto, donde escaparían a Egipto. Pero los esperaba otra emboscada pobremente montada por la policía alemana: dos aviones que visiblemente no podían volar y un grupo de francotiradores principiantes. Nuevamente, los palestinos notaron que se trataba de otra trampa, pero en este caso los francotiradores comenzaron a disparar, ocasionando un tiroteo en la pista del aeropuerto donde dos terroristas y un policía murieron. Sin municiones, la situación se congeló durante una hora y media, tiempo en que tardó la policía alemana en reabastecerse. Cuando los autos y las armas para las fuerzas alemanas llegaron, el grupo de secuestradores supo que era el fin. Uno de ellos saltó a uno de los helicópteros donde mantenían cautivos a los deportistas israelitas y le disparó a cuatro de ellos. Luego les arrojó una granada. Otro terrorista, en el segundo helicóptero, usó su metralleta para matar a los cinco rehenes que estaban con él.

Los francotiradores y la policía mataron a tres palestinos más en un segundo tiroteo. Tres terroristas sobrevivieron el ataque y fueron llevados bajo custodia, pero tuvieron que ser liberados dos meses después, cuando otros miembros de la organización Septiembre Negro secuestró un avión y amenazó con volarlo si no eran liberados. La incapacidad para impartir justicia en el marco legal ocasionó una seguidilla de violencia y sangre. En cuanto a los Juegos Olímpicos de 1972, fue curiosa la decisión de no interrumpirlas a pesar de la masacre de Munich. Sólo se tomaron unos minutos de silencio por lo ocurrido, y las banderas hondearon a media hasta, todas menos la de Arabia Saudita, que se negó a guardar luto por las muertes del 5 de septiembre...

Mijael Vera

 

 

Un 18 de julio

"Un 18 de julio, en el patio de un convento, todo el pueblo madrileño, formó el 5° regimiento" cantábamos alegremente siendo niños en el cerro Concepción en Valparaíso un grupo compuesto por sefaradicos de poca edad e hijos de republicanos refugiados en estas tierras. La copla concluía con un "anda, jaleo, jaleo, ya se acabó el alboroto y vamos al tiroteo" que inauguraba un juego de barrio donde unos eran los "fascistas" y otros los "buenos". En nuestra imaginación infantil, cuando no existía Internet y el cine era un lujo ocasionalmente dominical, ni siquiera pensábamos en la tragedia que significaban esas letras de canciones de la guerra civil española que surgieron al calor de la primera batalla mundial contra el nazismo...batalla que se perdió, ya se sabe.

Tampoco, ni aún cuando grandes, nadie se imaginó que el 18 de julio, muchos años después, se convertiría en una fecha de horror cuando, a través de la televisión vimos los estragos del atentado criminal a la AMIA en Buenos Aires. Atentado que, pese a la relevancia en el número de víctimas, al lugar en que fue hecho, a la oportunidad, aún se encuentra sin esclarecer por causa de oscuros intereses.

Y ¡vaya!, si cuando estábamos ayer recordando, alimentando la memoria para un "¡nunca más!", la noticia vuelve a sorprendernos: un atentado terrorista contra turistas israelíes viene a manchar de sangre judía las calles de Bulgaria...¡hasta cuando!

Nuevamente en un 18 de julio.

No seamos ciegos. Vivimos tiempos de polarización y miedo, y en ese contexto cualquier versión que confirme la propia posición será la preferida. La perspectiva contraria sonará siempre algo sospechosa, poco veraz y manipuladora. Y eso nos sucede cuando queremos entender el terrorismo, quizás buscando en lo profundo del intelecto alguna justificación por precaria y alambicada que sea.

Pero el problema es que no somos capaces de comprender el cómo, el cuando, y el porqué el terrorismo actúa, por cierto, contra gente indefensa. El terrorismo fascista lo hizo en España. El nazi en Alemania y Europa. El islámico en todo el mundo. Siempre buscando gente indefensa...

Cuando una sociedad se representa a sí misma como quebrada y amenazada por el “otro”, al cual se le atribuyen cualidades morales infames y peligrosas, es decir, cuando una situación política es mitificada y convertida en una lucha de buenos y malos y la desconfianza es el eje de las relaciones sociales, ese otro representado como maligno no desaparece de la comunicación. Sin embargo, cuando una sociedad se representa a sí misma como cohesionada y sólida, toda percepción sobre las acciones políticas y bélicas del "otro" (el "Amalek", diría la Torah) se entienden como el temor a la confianza, al orden, la protección, la seguridad.

¿Cómo construimos eso? ¿cómo llegamos a la "Tierra Prometida" dejando atrás a los enemigos del desierto?

Nuestro texto más sagrado lo dice claramente: la Tierra no es un regalo...será producto de una conquista. Deberás pelear por ella...

Quizás la copla que cantábamos cuando niños, inocentes, ingenuos, tenía razón: "... ya se acabó el alboroto y vamos al tiroteo"...

Mijael Vera

 

 

La corrección política

Digamos las cosas como son. La Parashá de Pinjás, que en su núcleo se dedica a relatar de manera parca y sobria el episodio en donde un, hasta entonces, anónimo personaje, coge una lanza y atraviesa a dos amantes que, al parecer, representaban los males que asolaban al campamento israelita, es complejo explicarla en el S.XXI.

La historia es, francamente, impresentable desde la "corrección política" y desde que el imperio de la razón, a partir de la Revolución Francesa en adelante, ha ido, poco a poco, restringiendo la conducta del fanatismo religioso, la ceguera impulsiva, para llegar al simple expediente de condenar a quien toma la justicia en sus manos.

Probablemente la historia relatada ha preocupado a nuestros Sabios de todos los tiempos. Pinjás atravesó la frágil línea de la prudencia, y encontró su "minuto de fama" a costa de un juicio-asesinato elaborado en la privacidad de su conciencia.

Sin embargo, Pinjás no había tomado la justicia en sus propias manos como individuo, sino como parte del liderazgo del pueblo cuya responsabilidad era ejecutar la justicia y la ira del Eterno contra los pecadores. Y la propia Torah se encarga de subrayar que el campamento vivía una plaga de asimilación por causa del encanto que habían ejercido las tentaciones extranjeras. Su genealogía es mencionada, entre otras cosas, con el fin de mostrar que él era parte del liderazgo y tenía el derecho de hacer lo que había hecho. El celo de Pinjás fue elogiado por el Eterno y recompensado con un pacto especial para él y sus descendientes. Si él no hubiera actuado de esa manera, la ira de HaShem hubiera destruido a los hijos de Israel. El acto de Pinjás salvó al pueblo y le dio un sacerdocio perpetuo.

En el pasuk 25:12 se lee “Por tanto, di: “He aquí, yo le doy mi pacto de paz…”, – En el texto hebreo, la palabra para “paz”, “shalom”, tiene un aparente “defecto”, según fue dictado a Moshé bajo revelación divina. La letra vav, que corresponde a la letra "o", está partida. ¿Por qué HaShem escribió la palabra para paz completa, “shalom”, con una letra no completa?

Hay una opinión que dice que Pinjás sólo tuvo justicia en su mente cuando ejecutó a los pecadores, sin tener una actitud de misericordia. Por eso el pacto con él no fue perfecto. Las Escrituras enseñan que no hay paz en la sociedad si no hay justicia. Está escrito que el fruto de la justicia es shalom. Sin embargo, la paz no es perfecta si sólo se emplea la justicia, sin tener misericordia. Además no es correcto sentir venganza sino debe haber un sentimiento de pena por los que son ejecutados. Es posible que Pinjás no tuviera una actitud de misericordia a la hora de ejecutar la justicia. De esta manera sólo reflejaba una parte del carácter de HaShem que es justo y misericordioso a la vez. Pinjás tenía un celo por la justicia, pero le faltaba la misericordia, y por eso el pacto de paz no fue completo.

Pinjás estuvo frente a una necesidad verdaderamente extraordinaria: mucha gente estaba muriendo en una plaga extraña (la asimilación). Debía actuar, y lo hizo. Detuvo la plaga, lo que es bastante meritorio, tomando una acción drástica y ruda que, hoy, con nuestra mentalidad forjada en la tolerancia, nos cuesta comprender. Allí está el acierto de Pinjás, pero también su fallo.

Pero Pinjás debió pagar el precio: su paz no estaba completa, y su ascenso al sacerdocio es presentado más como un castigo que como un premio.

El verdadero líder es aquel apto para comprender que cada persona es un individuo, con sus propias particularidades y necesidades, y por tanto deberá ser capaz de tratarlo adecuadamente. La persona es una parte de un todo, que no hay que perder de vista, pero es un todo en sí mismo, que no se debe anular.

 

Mijael Vera

 

 

La asombrosa actualidad de Bilam

¿Quien no recuerda la historia del asno que le habla a Bilam cuando este, lleno de furia y odio hacia Israel se dirige a maldecir al Pueblo acampado en la llanura?

 Pues quien no la sepa ni conozca los extraordinarios detalles, sutilezas y símbolos del relato, que investigue, se dé el trabajo de analizar el texto, y de seguro saldrá enriquecido. Porque no es menor que un burro hable (lo vemos a diario), que le hable a su dueño que le ha golpeado y que en su ceguera no es capaz de ver a los emisarios que se le interponen en el camino, de la misma manera como muchos líderes políticos, confiados en su dogmatismo sólo ven aquello que les es conveniente.

¿Un burro que habla? ¡Sí señor! Y no es lo más relevante de la historia...lo verdaderamente importante es que el jinete, Bilam, cuando se ve frente al Pueblo para maldecirle, sólo pronunciará bendiciones.

La fama de Bilám había sido desde hacía mucho, internacional, como un profundo filósofo y como un intérprete de sueños profesional. Más tarde, él también se volvió conocido como un mago poderosamente efectivo. Reyes, de lejos y cerca le pagaban fabulosas sumas para pronunciar maldiciones sobre sus enemigos, o para pedir sobre sí mismos bendiciones de éxito.

Pero todo esto lo inspiraba el miedo, tanto el del propio Bilam como el de su contratista, el rey Balak. El miedo es un mecanismo de defensa y supervivencia para permitir al individuo reaccionar ante situaciones adversas. En ese sentido es normal y beneficioso. Cuando el miedo es “mucho”, como lo expresa el texto de la Torah, o sea pánico o terror, se trata de un trastorno complejo e impredecible. Este es desencadenado en ausencia de estímulos externos. El pánico puede producir cambios en la vida del individuo, como apoyarse excesivamente en personas e intentar controlar a toda costa las reacciones temidas, inclusive por medios mágicos, la indecencia de calumniar, de desprestigiar. Y eso es lo que buscaron a través de las palabras "mágicas de Bilam, maldecir a Israel, aunque le salieron puras bendiciones de su inmunda bocaza.

¿Milagro? ¿Prodigio? ¿Acto fallido? ¿Admiración?....ni tanto.

Si alguien no conoce la historia que relata la Torah, le bastará con leer las noticias y saber que el gobierno de Irán ha declarado, hace pocos días, a modo de "maldición", que los judíos y nuestro sagrado Talmud somos la causa de la drogadicción en el mundo...

Desatinos más, desatinos menos, todo el mundo se ha volcado a alegar contra Irán por permitirse tamaña ofensa ridícula, antisemita y menoscabante de nuestro Talmud. Pero el asunto tiene doble lectura para quienes somos, o intentamos ser, estudiosos de la Torah.

Porque ¡pobre vocero iraní!...no se dió cuenta que, al argumentar algo así como "¿no lo ven? busquen adictos a la droga entre los judíos y no los hallarán...allí está la prueba de que los educan en el Talmud, por eso no hay drogadictos entre ellos..."  sólo estaba reproduciendo la historia de Bilam que cuando quiso maldecirnos sólo le salieron bendiciones de su boca...
 

Mijael Vera

 

 

Habla... no golpees

El Paraninfo de la Universidad de Salamanca fue testigo, el 12 de octubre de 1936, del enfrentamiento de Miguel de Unamuno con el general de la legión José Millán Astray, una agria discusión que acabaría en el arrinconamiento del intelectual en los últimos meses de su vida.

Durante la celebración del Día de la Raza de 1936, como así se llamaba entonces al 12 de octubre, Unamuno, que había apoyado públicamente la sublevación militar de julio de ese año, criticó duramente la rebelión de los militares contra el Gobierno legal republicano, tras una serie de discursos de otros oradores que atacaban a lo que denominan la anti España. Unamuno acabó sus palabras contra el alzamiento con la célebre frase de "Venceréis pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque convencer significa persuadir".

El general de la legión José Millán Astray, presente en la sala y acérrimo detractor de Unamuno, había tomado anteriormente la palabra para, en un infeliz modo acalorado, exclamar a gritos: "Viva la muerte" y "Abajo la inteligencia"...

...Moisés golpeando a la roca es uno de los más asombrosos episodios narrados en la Torá. La fuente que abastecía de agua a los israelitas se había secado, porque había muerto Miriam, la auténtica fuente de agua fresca... Di-s instruyó a Moisés para que subiera al Monte y extrajera agua de una roca. Moisés tuvo éxito, pero mientras ejecutaba la orden de Di-s, cometió un grave error. Como resultado fue decretado que Moisés debía morir en el desierto, y que Josué sería quien guiaría a los israelitas a la Tierra Prometida.

La Torá es insinuante en cuanto a la naturaleza del error de Moisés. Hay tantas interpretaciones como comentaristas bíblicos. La explicación convencional, citada del Midrash por Rashi, es que a Moisés se le ordenó que hablara a la roca para extraer agua, y en su lugar Moisés la golpeó. Alrededor de treinta y nueve años antes, la primera vez que los israelitas necesitaron agua, Di-s realmente instruyó a Moisés que golpeara a la roca. Pero esta vez las instrucciones fueron diferentes, y Moisés fracasó en su cumplimiento.

La pregunta obvia que surge es: ¿Por qué esta ofensa aparentemente menor tuvo consecuencias tan graves?

Moisés parece que no le "hablaba" a las rocas para extraerles "agua", en cambio, las golpeaba para someterlas. En este extraño episodio queda claro que Moisés imponía, pero no convencía.  Eso tal vez era necesario para la generación del desierto, aquella generación que apenas sabía lo que era la libertad y que, a escondidas, añoraba los tiempos de la esclavitud, como queda demostrado varias veces en el texto sagrado. Moisés no había convencido al cabeza dura del Faraón de que liberara a los israelitas, ni siquiera se embarcó en una guerra convencional; en su lugar usó los milagrosos poderes a su disposición para aplastar completamente su oposición.

Mientras que este modus operandi resultó, no sería así como debía ser conquistada la tierra de Canaán. Se suponía que el Pueblo entrara al mundo, arara y sembrara sus campos demostrando que el suyo era un nivel más alto de espiritual y Divinidad a diferencia de las dictaduras teocráticas que gobernaban por ese entonces.

Esta es la tarea que Moisés no pudo cumplir. No pudo convencer, aunque sí supo vencer. Esa fue la tarea para Josué.

La lección de este episodio en nuestras relaciones con los otros, en nuestro emprendimiento por extraer agua —santidad y valor —de nuestros compañeros, es bastante clara. Debemos "hablar a la roca". Debemos estudiar lo suficiente y lograr la comprensión para realmente convencer, tanto a nuestras emociones como a nuestras mentes, para convertirnos en personas nutritivas para la vida y la humanidad.

Unamuno tenía razón...la Torah también...
 

Mijael Vera

 

 

La disputa

Hay que reconocer que son muchas las disputas internas entre los judíos en Israel y de la diáspora. La verdad es que las disputas son la esencia de nuestra historia...la controversia elevada a la categoría de culto espiritual es característica única y particular de este Pueblo. No ha existido otra cultura que haya desarrollado semejante compendio de debates como los que hay en el Talmud, por ejemplo, o en tamaña variedad de posturas y perspectivas de análisis como vivimos hoy. Quien ose meter su nariz en tratar de conocer un poco del judaísmo, se sorprenderá de la diversidad que abarca desde ultraortodoxos hasta los más reactivos reformistas, desde los izquierdistas nostálgicos de revolución hasta los más derechistas nostálgicos del sonido de las botas militares en solemnes desfiles...acá hay de todo, para todos los gustos y sabores.

Cierto es que ha habido judíos liderando revoluciones históricas, desde Moisés en adelante. Les podemos encontrar en los movimientos estudiantiles, feministas, de la diversidad, sociales, etc. Pero también en la otra vereda los hay, temerosos del cambio, asustados a más no poder.

¿Se podrá poner fin a estas disputas alguna vez? "Imposible" responde un coro de voces celestiales. Imposible porque el Pueblo Judío es parte de la historia humana, porque somos, muchas veces contra nuestra voluntad, una especie de termómetro o barómetro de la realidad histórica, de sus devenires, de sus progresos y retrocesos. Lamentablemente no estamos en una burbuja. Si el sueldo mínimo es indigno para muchos, también lo es para aquellos judíos que viven de ese ingreso. No hay diferencia. A lo más que podríamos postular es a que podamos establecer que en las diferencias debe regir la regla fundamental: “Toda persona merece un profundo respeto, independientemente de sus creencias y de su nivel de observancia”.

Yo puedo tener diferencias y estar en desacuerdo con otros judíos sobre diversos temas. Así también puedo tener diferencias y estar en desacuerdo con mi familia o amigos sobre diversos temas. Pero así como yo nunca consideraría la posibilidad de alejarme de mi familia y mis amigos en base a nuestros desacuerdos, así tampoco consideraría la posibilidad de distanciarme de otros judíos en base a nuestras diferencias.

Por estos días en que estudiamos la parashá Koraj, la esencia misma de la disputa (aunque establecida sobre la falta de respeto), se hace menester recordar lo que el Talmud relata sobre el gran erudito Rabi Iojanán y su compañero de estudio Reish Lakish:

Los dos -señala el texto- estudiaron juntos durante muchos años, hasta que un día Reish Lakish se enfermó y murió. Rabi Iojanán estaba totalmente devastado por la pérdida. Sus estudiantes trataron de consolarlo, diciéndole “No te preocupes, Rabi. Nosotros encontraremos un nuevo compañero de estudio para usted. Será el hombre más brillante de toda la ciudad”.

Unas semanas más tarde, Rabi Iojanán fue visto caminando por la calle totalmente deprimido. “Rabi”, dijeron sus alumnos. “¿Cuál es el problema?, le conseguimos un brillante compañero estudio. ¿Por qué está tan triste?

Rabi Iojanán les dijo: “Este hombre es realmente un erudito. De hecho, él es tan brillante que puede demostrar de 24 maneras distintas que lo que yo estoy diciendo es correcto. Pero cuando estudiaba con Reish Lakish, él traía 24 pruebas para demostrar que lo que yo decía estaba mal. ¡Y eso es lo que yo he perdido! El objetivo del estudio no es simplemente encontrar a alguien que esté de acuerdo conmigo. Yo quiero que me critiquen, que me pregunten, y que me demuestren que estoy equivocado. De eso se trata el estudio de Torá”.

A esta bella y significativa historia hay que agregar que lo que nos une es, obviamente, más que aquello que nos separa. No en vano en Pirké- Abot 5:17 se nos enseña: "Toda disputa que es por una buena causa finalmente perdurará, y la que no es por una causa finalmente no perdurará. ¿Cuál es la disputa que es por una buena causa? La disputa entre Hilel y Shamái. ¿Y la que no es por una buena causa? La disputa de Kóraj y toda su asamblea"

 

Mijael Vera

 

 

Los 12 espías

Tan relevante es el episodio de los 12 espías enviados por Moisés a indagar en Canaán las condiciones para pasar a ocupar la Tierra prometida, que tamaño fiasco aún era recordado 40 años después por el propio Moisés, atribuyéndole al pueblo la causa del porqué no podría entrar a la anhelada tierra en el momento postrero de su vida.

En efecto, Moisés atribuye a esta falta de confianza el haberse convertido en "el hombre que se quedó afuera", aunque muchos estudiosos han discutido esto. Después de todo, lo cierto es que el más entusiasta en entrar a la tierra de Israel era el propio Moisés. Fue Di-s quien le hizo un buen "párele" al ordenarle que enviase espías a indagar cómo eran las cosas por allá. Y lo hizo, no sin cierta picardía "escoge entre los notables de Israel, cabeza de cada tribu", lo que equivale a decir algo así como un "escúchalos a ellos primero, mira que no son tan valientes como tú crees".

Moisés debe haber dudado en ese momento. Si ya  habían salido de Egipto, si habían logrado vencer a las fuerzas de Amalek,  y hasta habían recibido la Torah en el Sinaí no sin notables prodigios y señales convincentes...¿porqué no habrían de estar preparados para iniciar la proeza de ingresar a la Tierra prometida?

Pues la verdad es que no estaban preparados. Dos de los espías (que sí ingresan a Israel 40 años después), dijeron "sí, podemos". Los otros 10, como se dice en buen chileno "se achaplinaron". "Hay allí gigantes", dijeron..."parecemos insectos al lado de ellos".

¿Hubo alguna falta de Moisés en todo en este episodio? Algunos estudiosos insinúan que sí. Que el propio Moisés debió haber sido uno de los espías y evaluar con sus propios ojos la realidad. Que Moisés falló en su confianza en Di-s al haber escuchado el informe pesimista de la mayoría de los espías, de no haberse inclinado por la voz de la minoría.

Luego de estos hechos, cuenta la Torah que el caudillo y legislador Moisés estuvo guiando al pueblo de Israel durante 40 años a través del desierto, enfrentando graves peligros, luchando contra feroces enemigos y soportando duras penalidades, rumbo a la tierra prometida. Pero al llegar a las puertas del nuevo país, Moisés tuvo que despedirse de la gente, y allí murió, sin poder alcanzar la tan ansiada meta.

Había sido la figura más grande de Israel, el libertador y fundador del pueblo, y sin embargo murió en el exilio, enterrado en una tumba que nadie pudo visitar jamás.

¿Por qué Di-s lo castigó de esa manera?

Probablemente porque el paisaje histórico cambió drásticamente. Hubo un fallo en el liderazgo de Moisés, y éste fue el haber escuchado a los espías...y haberles creído. Los israelitas se espantaron, y empezaron a gritar. Se enojaron con Moisés por haberlos sacado de Egipto y quisieron nombrar otro jefe para que los llevara de vuelta al país del Nilo. La desesperación se apoderó del campamento. Las mujeres lloraban acongojadas, y los hombres murmuraban: “Éste es nuestro fin. ¡Para qué habremos salido de Egipto!”.

Moisés trató de calmarlos, recordándoles que Di-s había prometido estar al lado de ellos y acompañarlos; pero fue inútil. Ningún argumento pudo convencerlos, y se negaron a emprender la conquista de Canaán. Entonces intervino Di-s. Ofendido porque los israelitas habían perdido la confianza en Él, decidió castigarlos de una manera ejemplar: ninguno entraría a ver la Tierra Prometida. Todos morirían en el desierto, antes de llegar; sólo sus hijos lograrían conocerla.

Moraleja: un verdadero líder no debe confiar en el consejo de los "principales" de sus huestes...debe verificar las cosas por sí mismo y, claro, confiar en que Di-s nos acompañará en cada iniciativa, por imposible que parezca...

 

Mijael Vera

 

 

Anita

Probablemente se dirán muchas cosas de Ana Steiner de Veghazi ahora que se ha alejado de esta vida. Sin dudas se recordará su incansable labor en pro de los DDHH al lado de su marido el rabino Esteban Veghazi. Más de alguien recordará, en los homenajes y discursos, que ambos fueron miembros del Comité de la Paz y Derechos Humanos en Cepal, que Ana continuó la incansable labor en beneficio del dialogo interreligioso, estimulando el crecimiento intelectual y espiritual de quienes estuvimos cerca de ella en esa misión.

Por cierto, la recordaremos siempre como un ser de gran sabiduría, profunda reflexión y fe. Además de simpática, bromista, directa, paciente.

Pero poco se dirá de algo que fue fundamental en su vida: desde el horror de la Shoá que tuvo que vivir en Hungría, su filosofía fue la de no encerrarse en los guettos ni limitarse a la hora de tender puentes de unión para todos los seres humanos.

Lo suyo, el dialogo interreligioso, no era un asunto táctico, ni menos estratégico. Para ella el diálogo con las personas de otras sensibilidades espirituales y políticas, sociales y académicas, era un asunto de principios éticos de vida.

"...Y surgió un Faraón que no conocía a Jacob..." dice la Torah con notable actualidad...un faraón que no nos conocía, que no sabía quienes éramos, que no nos podía apreciar porque su visión y nuestro lenguaje estaban lejos, distantes. Y esa distancia, señalaba Ana Veghazi, generaba los mitos, la mentira, la incomprensión, la falsedad del antisemitismo.

"No nos conocían", "no sabían quienes éramos" eran palabras que constantemente recurrían a su boca. Y tenía razón. El antisemitismo surge desde la ignorancia, de la infinita capacidad humana de mistificar lo desconocido llegando a niveles supersticiosos, impregnando la sociedad, las relaciones humanas y hasta el lenguaje con mentiras y calumnias. Es la "verdad" del ignorante, la "verdad" del que no nos conoce.

Por eso Ana definía su vida como un quehacer "en terreno", allí donde hacía falta verdad. Y el dialogo inter-religioso que la satisfacía era el concreto, el diario, el llano y trasparente, no el de almuerzos protocolares exclusivamente.

Hoy, representantes de todas las religiones, inclusive de las menos visibles, lamentan su partida. La conocieron en terreno, allí donde hacía falta una voz judía que hiciera claridad, que subrayara la idea de que también somos seres humanos y que sostenemos una creencia varias veces milenaria que aún tiene mucho para enseñarle al mundo.

Unos estudiantes le preguntaron a su Rebbe el porqué la Torah no dice palabra alguna sobre el Más Allá, ni habla de premios o castigos al respecto. El Sabio Maestro les respondió "para que cuando recordemos a nuestros seres queridos, lo hagamos a través de sus obras en vida. Sólo así serán eternos".

Mijael Vera

 

 

¡¡Vaya, Falafel...!!

¿Comida de invierno porque está hecha con garbanzos? Naaaaa...lo cierto es que el prestigioso y ciertamente linajudo falafel es comida de todo el año, de cuando a uno le den las ganas de recordar los puestecitos en las calles de Jerusalem ofreciendo tan delicioso manjar al que pasa sin pecar de caer en tan grata tentación al paladar.

Como comprenderán ustedes, hacer una bolita de carne, pescado, o vegetales, todo bien picadito y amalgamado, y cocerla, bien sea frita, a fuego vivo o al horno, debe ser un invento prehistórico, más o menos de cuando se descubrió el fuego y se adquirió el rango diferenciador, que no es otro que cocinar los alimentos que come.

Sin embargo cada cultura quiere darle su toque personal. Desde los primitivos y salvajes steack tartars de los jinetes mongoles, hasta las degeneradas hamburguesas de comida chatarra de hoy en día, cada pueblo, cada cultura de cada latitud de la Tierra, ha tenido sus bolitas de carne picada.

Sin embargo en la cocina israelí, aunque la palabra albóndiga se utiliza con mucha frecuencia, existen dos especialidades, que son los falafels, cuya peculiaridad es que van amalgamados con puré de garbanzos, habas o lentejas, y las keftas, que se amasan con miga de pan mojada y no se fríen, sino que se asan. Claro que todo esto es relativo, porque si un cocinero quiere hacer un kefta con patatas asadas, pues nadie le va a lapidar,  ni mucho menos.

En Israel es muy popular ver unos carritos ambulantes o puestos, como los de los helados, con muchos cacillos de hortalizas crudas, remolacha, col, lechuga, tomate, cebolla, etc., en los que, sobre la marcha, pides un falafel y te rellenan una gran pita con estas albóndigas y las variedades de ensalada que pidas. Se riega todo de Djadjik u otra salsa, se envuelve en papel y te lo comes por la calle. Son tan tentadores que no recuerdo haber pisado un solo restaurante... me la pasaba todo el tiempo comiendo falafels.

La cocción es bastante sencilla y el resultado excelente. Se trata de preparar una especie de albóndigas que freiré en abundante aceite. Y digo "freiré" porque este fin de semana es mi cumpleaños y haré falafel para festejarme.

Lo primero es tener en cuenta que el garbanzo no debe ser cocido, solamente remojado desde la noche anterior. Este error lo cometen muchos principiantes y se percatan de ello cuando ponen los garbanzos cocidos a freír...desastre total.

En una moledora (o si se quiere, en el mortero para darle más autenticidad) molemos los garbanzos crudos, cebolla, ajo (mucho ajo, desde luego)  y todo el resto de ingredientes, excepto el aceite.

Una vez que se le ha perdido el miedo al aceite caliente, que tiene que ser abundante, ponemos allí la masa resultante en forma de pequeñas croquetas hasta que se doren bien. Ojo...no se olvide nadie de ponerlas en papel absorbente para que escurran el aceite sobrante.

Se sirven acompañadas de salsa de yogur o salsa tahina (yo la hago en mi casa con auténticas semillas de sésamo) o ambas y/o ensalada.

Ahora bien, si se sirve con una copita de rakí...ufffffff... el placer es extraordinario. De hecho, nuestros Sabios siempre recomendaron estudiar Torah con el apetito satisfecho, y una buena botella de licor sobre la mesa. Estudiar es alegría...comer también...y todo eso es Torah...

¡Vaya falafel! ¡si ya me dieron ganas de comenzar ahora mismo a celebrar!...

 

Mijael Vera

 

 

¿Dónde está el Sinaí?

Ciertamente esta pregunta ha traído de cabeza a arqueólogos, antropólogos e historiadores de todos los colores. ¿Qué importancia tendría encontrar el lugar exacto en donde fue entregada la Torah?. Al parecer, mucha, especialmente para quienes han ido reconstruyendo documentalmente el recorrido de los judíos al salir de Egipto sobre la base de descubrimientos arqueológicos, rastros paleolíticos, etc.

Con todo, son varias las opciones geográficas que se han dado para responder esta pregunta: Ya desde muy antiguo (aunque no tanto para nuestros parámetros), la emperatriz bizantina Helena en el siglo IV de la era común le dio por andar  encontrando lugares "sacros" y denominando oficialmente a cada espacio que alguien le insinuó como "el lugar correcto".  Sin contar con nada más que su entusiasmo (fue nombrada "santa" por ello), denominó como "Sinaí" a una montaña de granito rojo en Egipto llamada Jebel Musa, pero que, al parecer, nada tenía que ver con la realidad histórica. Esta montaña fue escogida por dos monjes que dijeron haber encontrado allí la "zarza ardiente" de Moisés. Lo cual fue suficiente para que la emperatriz concluyera que ese era el Monte Sinaí. Y se acabó la discusión.

Si el actual Jebel Musa es el bíblico monte Sinaí sigue siendo causa de gran controversia religiosa y entre los estudiosos. En los últimos años se han ido presentando una gran cantidad de pruebas históricas que confirman que Jabal Musa no es el Monte Sinaí bíblico. En este sitio no se ha encontrado ninguna evidencia de que hayan acampado las multitudes mencionadas históricamente. Más aún, los tiempos y las distancias que recorrieron los israelitas demuestran que Jabal Musa no podía ser el sitio mencionado en las escrituras.

Los eruditos hebreos han asegurado largamente que la localización exacta del monte Sinaí era desconocida, dando la razón de que su localización era situada en tierra incógnita. Sin embargo, la tradición musulmana tiene su propio "Sinaí" (era que no), llamado Jebel al Lawz, ubicado al sur de la península arábiga. La misma historia. Restos arqueológicos de gran valor, sin duda, han sido hallados, pero nada que valide el texto original.

Por último, se descubre que en los valles alrededor de Har Karkom, en el Neguev, existen muchos sitios religiosos. Uno de ellos tiene un altar y 12 pilares de límite y están mencionados en Éxodo 24:4. A unos 60 metros se encontraron vestigios de un campamento también mencionado en las escrituras. Se han encontrado algunas pinturas sorprendentes de cabras de monte y de hombres rezando, aunque no hay ningún rostro en las imágenes. También se ha identificado una pequeña cueva donde, de acuerdo con la historia bíblica, fue donde Moisés escondió su cara para no ver a Di-s.

Las coincidencias han sido impresionantes. En 2006 una misión arqueológica hizo un descubrimiento decisivo: una piedra negra que tenía tallada una forma semejante a las Tablas de la Ley... El rabino Dr. Richard Freund, Director del Centro de Estudios Judaicos de la Universidad de Hartford, ha concluido, tras largas investigaciones, que éste sería el auténtico Monte Sinaí.

Todas estas pruebas y otras no mencionadas nos acercan a una posible historicidad, pero ¿son suficientes para concluir que ése es el lugar exacto de la entrega de la Torah?

Hay algo que ni las más avanzadas expediciones arqueológicas podrán jamás encontrar, y es la evidencia de que la Torah fue entregada a cada persona en el fondo de su corazón. Allí es donde está el "Sinaí"...allí es donde hay que buscar...

 

Mijael Vera

 

 

Pobre pájaro

¡Una vez más la tontería viene a lucirse en las noticias que nos llegan!. Y es que cada cierto tiempo la miscelánica experiencia de lo que es el quehacer noticioso internacional, nos logra arrancar sonrisas, risas, y a veces una tragicómica mueca de vergüenza ajena, que es lo poco que va quedando de pudor cuando se trata de las autoridades islámicas de algún país.

Esta vez la policía de Turquía se dispuso con toda su pompa y boato policial a tomar detenido ¡¡¡un pajarito!!! que, según los otomanos, sería utilizado por Israel para labores de espionaje, según difundieron los periódicos de ese bello país casi occidental, cuna de la arquitectura bizantina, pródigo en historia y arqueología. Si no lo creen, vean aquí: http://www.anajnu.cl/pajaroespia.htm

Al parecer, el ya famoso pájaro, no andaba con kipá ni uniforme de las gloriosas Fuerzas de Defensa...como para haber hecho semejante y bizarra afirmación...pero sí estaba en período de migración hacia el Norte europeo, lo que saben los ornitólogos desde que el tiempo es tiempo. Pero como el bendito plumífero tenía en una de sus patitas una pequeño cartel que indicaba su procedencia "Israel", las autoridades musulmanas entraron en pánico y no tuvieron otra salida más digna que acusar, detener, retener y publicar que el pájaro era nada menos que un espía miembro del Mossad...

Nadie, al parecer, tuvo en cuenta que los anillos y brazaletes colocados a diversas especies  tienen que ver con el interés científico de estudiar las rutas migratorias de las aves. Cosa que sabe hasta un niño de kinder, al menos en nuestros países del Tercer Mundo...pero... lo cierto es que el pájaro fue acusado de habérsele implantado un dispositivo de vigilancia debido a sus "sospechosas alas largas"...

Sólo cabe esperar que tanta fragilidad analítica (por decirlo elegantemente), no sea contagiosa. Recuerdo que hace poco se acusó a un tiburón, en Egipto, de ser espía del Mossad. También le correspondió lo suyo a una vaca israelita que cruzó la frontera del Líbano. Todo esto está documentado y debidamente informado por fuentes serias y respetables, que son las que usamos en Anajnu. No es broma.

A cada bicharraco que es sorprendido como sospechoso de venir desde Israel, ahora se le acusa de ser parte del "espionaje sionista". Cosa seria. Tal vez sea por causa de que las aves son mencionadas con profusión en la Torah, ejemplo del espíritu libre que se eleva por sobre la cotidianeidad y lo ordinario.

Sólo espero que el pobre pájaro no sea encerrado en una prisión turca, de esas húmedas, malolientes y famosas por sus peculiares características cinematográficas... o que le acusen de ser "armenio", pobrecito, capaz que lo maten igual como los turcos hicieron con cientos de miles de esa noble etnia en un genocidio jamás reconocido por tan paranoicos gobernantes.

O capaz que a estos también se les ocurra intentar canjear al pajarito por una buena cantidad de terroristas. No lo había pensado. Capaz que sea esa la movida.

Hay dos cosas que son infinitas en la existencia, decía Einstein...el Universo, y la estupidez humana...

 

Mijael Vera

 

 

Coherentes

- Ay, ¿pero no voy a poder elegir ahora si compro una lechuga en la esquina o en el supermercado? ¡¡¡ me van a acusar de discriminar por eso!!!!  ...¡qué horror! ¿porqué la gente decente no dice nada y se queda callada? ¡no lo entiendo!

Mi amiga, para variar siempre informada de los chismes pero poco enterada de las cosas importantes me llamaba temprano, hoy, para comentarme de la Ley Antidiscriminación...¡como si yo no la conociera!

- Y para peor no me van a dejar elegir la película que yo quiera ver...¡esto se parece a un estado comunista!, claro tú debes estar feliz con esta ley que se mandaron los "señores parlamentarios"...

-Noooo, bonita, no es así - la intenté replicar con mi mejor tono - la cosa no vá por allí. Hacía falta un marco legal para que este país, de una vez por todas, estableciera un camino hacia la igualdad de derechos para todos, garantizando el respeto a la diversidad.

- ¡Perdóname, pero eso no lo entiendo! ¿cómo me vas a decir que ahora todos somos "iguales"? - ese "iguales" le sonó en la boca como si estuviera tragando un limón- ¿o sea que ahora hasta esta rota de la shikse se me va a poner más rebelde, la muy patúa?

- Bueno...je, je...ese es otro tema, pero no tiene que ver con esta Ley. El asunto es que desde ahora, cada persona en Chile contará con un instrumento específico que le garantizará el ejercicio de los derechos fundamentales que consagra la Constitución.

- Mira, niño, si me vas a explicar, hazlo con palabras simples, mira que ya estoy hasta la tusa con las palabrerías de los leguleyos...

- El asunto - proseguí con mi mejor tono didáctico-  es que ahora el estado protegerá a la persona sin importar su raza o etnia, sexo, orientación sexual, identidad de género, edad, enfermedad o discapacidad, nacionalidad, situación socioeconómica, idioma, ideología u opinión política, religión o creencia, sindicación o participación en organizaciones gremiales o la falta de ellas, estado civil, filiación y apariencia personal...Cada quien deberá ser evaluado por sus méritos y no por criterios tan antiguos como los que sostienes...

- Sigo sin entender...¿podré cambiar a esta rota de empleada por una más decentita y de mejor facha, una peruanita, por ejemplo?¿y que no sea contestadora?...

- Puedes cambiarla por una rubia nórdica si quieres, claro que habría que ver si te acepta la miseria de salario que pagas...cuando pagas...

-¡Roto de porquería! ¡comunista de kipá negra! ¡Yo pago cuando me dá la gana!

- No te olvides que también hay leyes laborales en Chile...debieras enterarte- la dije esta vez en plan irónico a sabiendas que ella trata a la nana como si fuera una esclava...

- Lo único que sé es que ahora cualquier roto va a alegar que está siendo discriminado. ¡es que ni siquiera voy a poder gritarle "roto de m..." al que insiste en limpiarme los vidrios del auto y que todos los días se queda con las ganas porque no le doy ni una chaucha!.

- No solamente no podrás gritarle a nadie. Tampoco podrán insultarnos a los judíos en ningún lugar, en ningún impreso. Ahora nuestra dignidad estará protegida.

-¡¡¿Pero cómo puedes compararte tú, un judío con tantos pergaminos, con un roto de la calle que limpia vidrios?!!

- Para que veas lo simpáticos que somos los judíos: nos guiamos por la Torah que nos ordena defender al necesitado, luchar por la dignidad de las gentes, por sus derechos, mientras otros nos dan palos...así somos...por lo menos los que intentamos ser coherentes...

Mijael Vera

 

 

La Tarea pendiente

Entre partidas de béisbol que jugaban lo estudiantes yanquis, y las de fútbol que jugábamos los latinoamericanos, entre las clandestinas escapadas ocasionales a Tel Aviv, y no pocas conversas sesudas sobre un cuanto hay, en Jerusalem también estudiábamos en la Yeshivá...

Los alumnos de habla española teníamos en Or Sameaj, un curso en donde podíamos hablar en la lengua de Cervantes todo lo que quisiéramos. Éramos de Marruecos, de España, de México, de Venezuela, la mayoría argentinos y ...un chileno, claro está.

Para estudiar éramos muy unidos. Nos apoyábamos en las ideas, los puntos de vista, los debates. Los gringos, que eran mayoría abrumadora en la Yeshivá, hacían lo suyo, y nosotros les imitábamos en los gestos explosivos, en el caminar sobre las mesas de estudio para no interrumpir a los otros (por lo apretujados que estábamos), en el hablar a viva voz casi gritando para poder escucharnos unos a otros.

Teníamos varios instructores brillantes y Sabios. Relativamente jóvenes pero con barbas respetables y mirada penetrante. Esos rabinos proponían los temas, guiaban los debates, estimulaban la participación, hacían preguntas capciosas, en fin, hacían lo suyo que no era otra cosa que despertar las neuronas inquisitivas de este grupo de muchachos que éramos nosotros, ávidos de conocimiento y experiencia.

Uno de ellos era el célebre Rab David Toledano. Hombre apasionado por el conocimiento, excelente instructor, comprensivo y exigente. Le antecedía la fama de ser uno de los grandes cabalistas de Jerusalem. Además de ser uno de los descendientes más directos de los españoles que poblaron el norte de África cuando huyeron desde Sefarad por causa de la Inquisición. Tamaño era su linaje.

Pero lo suyo no era sólo linaje. Era un hombre sabio, científico, racionalista y crítico. Su interés, ya por ese entonces (hace hartos años atrás) eran las Ciencias Humanas y la Torah. Y sus clases nos dejaban en las nubes del entusiasmo, sobre todo a quienes nos interesaban las Ciencias Humanas, en especial, la Psicología. De él escuché por primera vez una lectura científica de los versículos de la Creación a la luz de las eras geológicas del planeta Tierra...y... ¡vaya que fue convincente!

"¿Cual es la primera mitzvá que aparece en la Torah?", nos preguntó en una oportunidad dejándonos a todos, que éramos muy poco dados al silencio, totalmente mudos. Corrimos a buscar texto, literatura de apoyo, discutimos y...nada. Ninguna hipótesis era aceptada por nuestro instructor.

Un buen día se dignó a resolver este enigma..."La primera mitzvá de la Torah es..."Hagamos al Hombre a nuestra imagen y semejanza..." Y explicó, a continuación, que Di-s nos ordenaba "construir" a la persona humana pero con la semejanza de Di-s, y que esa era una tarea pendiente que todo judío debía asumir en su compromiso con la Humanidad, la historia, la sociedad, el todo. Di-s nos estaba invitando a ejecutar un plan de co-creación en donde el objetivo era la armonía del Ser Humano con su entorno, con su espiritualidad, con su infinita capacidad de generar bondad y realización...

Si algo extraordinario y vital aprendí en la Yeshivá, entre muchas otras cosas, fue el que la Torah nos invita a cada momento, nos hace socios en el proceso de la Creación, y nos orienta a encontrar nuestra Misión en la realización de lo cotidiano y lo trascendente.

Hagamos al Ser Humano...es la tarea pendiente...

Mijael Vera

 

 

El Milagro

"Vete de tu tierra, de tu lugar de origen, de la casa de tu padre, a la tierra que te enseñaré" (Génesis 12:1), nos enseña la Torah, y es que en el pacto que Di-s hizo con Abraham, Itzjak y Iaacov, prometió dos cosas a sus descendientes; la eternidad del Pueblo Judío y la pertenencia de la Tierra de Israel.

La conexión judía con Israel no comenzó con el movimiento político sionista. en realidad, se remonta a 4.000 años atrás, a las primeras palabras registradas en el tiempo judío. Si alguna nación en el mundo tiene derecho a alguna tierra – un derecho basado en historia, atadura, larga asociación – entonces el pueblo judío tiene el pleno derecho a la tierra de Israel. Ostenta el "título de propiedad" más antiguo que existe...

Cierto es que la creación del moderno Estado de Israel es una construcción reciente que, hoy, cumple 64 años de existencia. Como han dicho algunos especialistas de política internacional, la fundación del Estado “cierra un ciclo pero abre uno nuevo, que es lo que estamos viviendo ahora en el conflicto del Medio Oriente”.

El ciclo cerrado es el de los reclamos de los judíos por obtener básicamente dos cosas: una representatividad real en el Sistema Internacional y la recuperación del territorio del cual fuimos expulsados por los romanos. El ciclo que se abrió es el de las disputas con el mundo islámico, que en sus versiones más extremistas, han elaborado discursos alrededor de una supuesta humillación y ofensa, vinculadas a concepciones sobre la presencia judía en el territorio.

La creación de Estado de Israel era la manera de recuperar el territorio, para instalar y hacer surgir las bases del milenario modelo propuesto en la Torah, especialmente referido a Jerusalem como centro espiritual y político. Sin embargo, por la particularidad de haberse configurado al fragor de la guerra (4 guerras convencionales en 64 años), Israel ha ganado un papel preponderante en el Sistema Internacional, y su estabilidad se perfila como la garantía de su supervivencia en un ambiente hostil.

La historia enseña que enemigos del pueblo judío ya han tratado de borrar la conexión judía con Israel y más específicamente con Jerusalén. El emperador romano Adriano cambió el nombre de Eretz Israel por Palestina, refiriéndose con esa denominación a los filisteos, enemigos de los judíos, como los auténticos originarios de la tierra. El nombre de Jerusalén fue sustituido por Aelia Capitolina, en otro intento por desjudaizar lo que era puramente judío, y pasó de ser el centro del monoteísmo a ser residencia de altares paganos. Los líderes árabes repetidamente han intentado imitar estas actitudes y mentir descaradamente para erosionar rastros judíos y reclamarla como ciudad propia. Incluso el anterior presidente de Egipto, un país que tiene paz con Israel, advirtió al gobierno israelí para no “judaizar Jerusalén”. ¿Judaizar algo que es tan indiscutiblemente judío? Paradojas a las que conducen los círculos de mentiras fomentados por los detractores.

Pero, en definitiva, Israel es piedra angular en la historia y cultura judías, genera el mayor de los sentimientos de pertenencia del pueblo judío, que ni siquiera tras cientos de años de exilio dejó de añorar el regreso a sus tierras. Y luego de volver y establecer el Estado como la patria ancestral  y única, es deber mantenerle unificado para así conservar unificada su identidad de manera sólida y no desprenderse de lo que es un patrimonio sagrado incomparable.

Costó dos mil años volver a tener un Estado propio. Mientras, los judíos seguimos por todos los milenios volviéndonos hacia Jerusalem en nuestras oraciones, nuestras fiestas, nuestras añoranzas, y hasta en la disposición de nuestros cementerios. Esas plegarias fueron escuchadas.

La promesa de la pertenencia de nuestra tierra se ha mantenido incólume, pero, como en todo, el milagro han debido hacerlo las personas con su esfuerzo, su sacrificio. Nada ha sido gratis. El pueblo judío volvió a casa, y su histórica ciudad es la ilustre capital de un Estado ejemplar, con deficiencias, pero impecablemente democrático y con plenitud de estado de derecho para todos, judíos y no judíos.

Nuestras cosas son nuestras. Israel es un país sagrado, judío, único, y Jerusalén es su capital eterna e indivisible.  ¿Alguien quería conocer un milagro? Aquí lo tiene...

Mijael Vera

 

 

El Mall de Castro

El 95,6% de los sufragantes en el plebiscito que se hizo en la hermosa ciudad de Castro aprobó que se construyera esa mole ofensiva por la sencilla razón de que "acerca" la modernidad hasta sus propias puertas.

Arquitectos, ecologistas, amantes del turismo, protectores del patrimonio, levantaron la voz espantados por lo que parecía ser, y es, un atentado al buen gusto, una muestra del poder avasallador del consumismo, y, por extensión, a la contaminación urbana que derivará en abandono del turismo contemplativo.

El principal argumento era una fotografía tirada desde el mar hacia la zona urbana en que la mole de cemento, aún sin terminar, aplastaba las frágiles construcciones con la fuerza titánica de un símbolo de los tiempos.

Pero los lugareños no se ven a sí mismos desde el mar, sino que desde su cotidianeidad. Al Mall con su oferta de estéticas "desarrolladas", cine norteamericano comercial, y un sinfín de necesidades artificiales, le ven como un salto al desarrollo que se vive en otras ciudades, como un nexo necesario para sentirse "modernos". Y hay lógica en ello. Nadie se extrañe.

El inmediatismo a costa del propio estilo de vida no es algo nuevo. Lo sufrió Moisés, liderando al Pueblo de esclavos hacia la Libertad, cuando un sector de ellos le reclamó y quiso volver. "No teníamos libertad, pero teníamos carne" fue el sentido de la queja. Querían seguir siendo esclavos pero con la comida asegurada. No comprendieron el significado del labrar su propio estilo de vida, de defender el nuevo estatus, ni la posibilidad de conocer el significado profundo y amplio de lo que es la libertad. Quisieron volver a la sombra de lo faraónico, lo monumental, con la vida gris y sometida asegurada, pero sin libertad.

Quisieron volver atrás.

La Torah advierte contra esta ilusoria dimensión existencial. Prohíbe hacer imágenes para adorarlas, y agrega un alcance de dimensiones psicológicas, espirituales y políticas increíble, pero ciertas: "tienen pies de barro...".

Los ídolos de hoy, de la cotidianeidad, al igual que los de ayer, tienen pies de barro, tienen ojos pero no ven, tiene oídos, pero no escuchan. Sin embargo, las gentes van tras ellos, les necesitan para justificar sus existencias, para explicarse en sus habitualidades, para completar lo que sienten como incompleto.

Según nuestros Sabios, no todos los esclavos que había en Egipto quisieron salir con Moisés, y, a decir verdad, nunca lo hicieron. No sabemos sus nombres ni qué sucedió con ellos. Más aún, hay opiniones talmúdicas que aseguran que quienes salieron eran sólo una minoría... la mayoría prefirió la protección de los grandes monumentos, le temió al desierto (a sus propios "desiertos"). Sumados éstos a los que quisieron volver, que no eran pocos...nos quedamos con que los valientes fueron una minoría.

La historia siempre será así. Parece que sólo las minorías generan los grandes cambios, las profundas transformaciones. Con visionaria sabiduría lo enseñó la Torah. No se equivocó.

 

Mijael Vera

 

 

Caridad y Justicia

“Di-s es amor”. Esta sencilla frase, centro de la fe judía, transforma por completo la vida del Pueblo. El ser humano es fruto del amor; su rasgo distintivo es haber sido amado incluso antes de existir o, precisamente, existir cuando es amado y porque es amado. Pero no se trata de un amor romántico, entreguista, de novela rosa. No, señores. Se trata de un amor en donde la Torah  a cada momento nos está revelando cual es su fórmula efectiva: Caridad y Justicia.

¿Cuál es el nexo de unión entre la caridad y la justicia que propone la Torah? Claramente, estas dos manifestaciones del ser humano sólo pueden engarzarse a través de la libertad. La libertad es el presupuesto tanto de la justicia como del amor. Esa relación tan estimada por nuestros Sabios y a la que todos estamos llamados desde el Sinaí, tiene como consecuencia la exigencia directa e imperativa de respetar a cada ser humano en sus derechos a la vida y a la dignidad.

Sin libertad no hay Derecho, sino mandatos coactivos. Sin libertad tampoco hay amor, sólo apariencia y engaño. Si el amor no surge voluntariamente de nuestro interior, sino que nos viene impuesto por la fuerza, en realidad nunca hemos amado ni nos hemos acercado al prójimo para encontrar el lazo divino. Sin libertad, ningún respeto resulta posible. Ninguno.

Es así que la libertad no pasa por la equivalencia de la felicidad o por el mero sentimiento de saberse libre. La libertad es una potestad medible. Por eso es válido preguntarse si se es libre en todo sentido.

¿Somos libres en la elección de nuestras habitualidades? ¿Somos libres al consentir y aceptar?, ¿Somos libres cuando, ejerciendo como instructores, seguimos nuestro propio método de enseñanza, ejerciendo libertad de cátedra, independientemente del manual de curso? ¿Somos realmente libres para elegir a quien queremos que nos gobierne? ¿Somos libres para opinar y declarar públicamente nuestras objeciones sin recibir por ello castigo social?...

Sólo la libertad, como derecho esencial y natural del ser humano, permite el desarrollo de la justicia y el florecimiento del amor. Pero a su vez esta libertad encuentra su raigambre más profunda en el amor. El amor de Di-s hacia el ser humano alcanza así su plenitud. La persona es libre para amar o incluso para rechazar cualquier sugerencia de la existencia de un principio supremo...Curiosamente el propio Di-s le ha otorgado esa libertad, ningún otro hombre tiene derecho a arrebatársela.  Porque Di-s es Omnipotente, pero le dio al hombre libertad: libertad de elección o libre albedrío.

Sugestivamente, el Rebbe Najman agrega la siguiente reflexión: la plegaria perfecta puede purificar a la persona incluso de la peor de las impurezas. Y cuando uno alcanza el nivel de la plegaria perfecta, invoca entonces el mérito de los Patriarcas quienes, a su vez, revelan la santidad de la Tierra Santa. Cuando esta santidad se revela, es posible ver la caída de esos enemigos que han violentado la libertad de otros,  y percibir entonces la justicia Divina.

El amor es la inspiración de la justicia mediante el valor de la libertad; pero el amor sin justicia, sin respetar la libertad, se desvanece en la más absoluta de las mentiras.

Mijael Vera

 

 

Dame tu mano

Dame tu mano, amigo. No te prives de festejar conmigo esta fiesta. Compartiremos la matzá, y si hace falta, le echaremos más agua al caldo de pollo...total, no se trata de despliegues fastuosos. Es el pan de los esclavos el que compartiremos.

No te avergüences por tus ropas para esta fiesta. Lo nuestro es la austeridad como un valor supremo. Deja fuera los delirios de lujo y de consumo. Si no hay vino kosher, lo haremos con uvas exprimidas, y eso es todo.

El mantel de mi mesa estará blanquito...ensuciémoslo juntos. Comamos con la mano. No te prives de esta alegría, la de saber que, al menos, estamos intentando salir de nuestros "egiptos".

No doblegues tu espalda como lo tienes que hacer ante las deudas, las fechas, las metas, los plazos. Esta vez sé libre. Libérate conmigo al son de nuestras melodías, de reírnos ante la fastuosidad del Imperio, de lo vacío de la esclavitud cotidiana.

Dame tu mano y démosle duro al Faraón, tenga la forma que tenga y se nos presente como quiera presentarse con sus modernas tentaciones. Esta vez seremos libres. Lo nuestro es la Libertad, así, con mayúscula.

Deja fuera esas idolatrías contemporáneas. No nos importa cuanto dinero te queda en la tarjeta, ni si te alcanza para pagar la bencina o el taxi. Vente a pie, si total los nuestros salieron caminando hacia la libertad desconocida.

Junto a mí dile "sí" a Moisés cuando nos pida que salgamos de Egipto. Hazlo conmigo sin dudas, sin deseos de retornar a la cómoda esclavitud. Este camino rudo y pedregoso es sólo para valientes. Y tú, sí lo eres.

Comparte conmigo lo poco que tengo. No te quedes fuera de esta cadena milenaria de vivencias. Recuerda junto a mí las antiguas melodías y enséñame las que yo no sé. Juntos, desafinados, cantaremos, total...¡qué importa!...no es éste un espectáculo, ni una puesta en escena. Esta es la Fiesta de los sencillos, de los contenidos, no de las formas... esas, las formas, dejémoslas para que el Faraón se revuelque en su propia esclavitud. Nosotros seremos libres.

Y cuando termine el Seder...pongámonos de pie y entonemos juntos, a todo pulmón, el Hatikva, ese himno de esperanza, nunca olvidada y siempre fresca, la de construir un mundo más justo, más libre, limpio de dogmatismos, fanatismos y prejuicios, un mundo comprensivo, en paz y entendimiento.

Dame tu mano. Te extiendo la mía. Enséñame también a ser libre.

Mijael Vera

 

 

A Sangre y Fuego

"...Porque te quiero, amor, a sangre y fuego..." decía Neruda en un notable soneto escrito en una servilleta de papel mientras escuchaba cantar a Amália Rodrigues en un café de Paris.

A sangre y fuego parece haber sido la pasión de muchos líderes judíos que encabezaron levantamientos contra la opresión en todos los tiempos...desde Bar Kojba en el Imperio Romano hasta el joven líder universitario de las barricadas del Paris del 1968...

A Sangre y Fuego debe haber inspirado a los shtetls de la estepa rusa que se sumaron a la revolución de octubre, y a los voluntarios judíos de la Brigada Internacional que en España pelearían la primera batalla contra el fascismo.

No es casual que la Toráh destacara varias veces en esta Parashá y en otros capítulos, la prohibición de comer la sangre de los animales. La repetición de este precepto acentúa la importancia que el Judaísmo le da al mismo. Es una de las prohibiciones que deben cumplir todos los hombres: judíos y no judíos, ya que figura en la Torá y en los 7 preceptos de los hijos de Noaj.

El consumo de sangre fue explicado como una medida higiénica y como una protesta contra las prácticas idólatras. En nuestros días es posible explicar el sentido de la prohibición de ingerir sangre como un medio educativo que utiliza la Torá para enseñarnos los valores de respeto hacia todo ser viviente. El asesinato representa la amenaza a la humanidad, por eso la Torá temió que el hecho de comer la carne con la sangre, llevara a la persona a perder el respeto por la vida y cometer asesinatos.

"No asesinarás" repite incesante el eco de los milenarios Diez Mandamientos que, aún, tras mucho esfuerzo, no podemos ver reflejados a plenitud en las sociedades y tiempos en que nos ha correspondido vivir.

¿Qué nos ha faltado?... La Parashá lo indica de manera magistral: el Fuego.

… Y un fuego… estará ardiendo… y el sacerdote quemará leña sobre él todas las mañanas” dice el sagrado texto. Y lo que aparenta ser la descripción de un ritual en el desierto...es en realidad una advertencia, un consejo para nuestros días.

En efecto, somos "sacerdotes" de nuestras propias vidas. Allí está el territorio de nuestros rituales, en nuestro cuerpo, en nuestro presente personal. Y es allí en donde debiéramos atizar ese fuego, la pasión, esa llama purificadora y estimulante que nos debiera inspirar el grito de los Profetas ante la injusticia, la pasión en el hacer, y el temor al silencio y la sumisión.

A "sangre y fuego" procuro estudiar Torah todos los días y darme a la tarea de cumplir la Mitzvá más relevante de nuestros tiempos: iluminar al mundo. No basta la vida contemplativa, ni la búsqueda de la virtud personal...hay que poner en práctica. Lo hizo Moisés, lo hizo Josué espada en mano, lo hizo Sansón y tantas heroínas de nuestra historia sagrada. Lo hicieron en la rusia zarista, en el imperio otomano, en la fundación del moderno Estado de Israel para la defensa del día a día.

La pregunta que me asalta a cada momento en que veo injusticias, desigualdades, abusos, antisemitismo, xenofobia, y odios ancestrales circulando por las calles, ofendiendo la dignidad de las personas, y asesinando a un joven por su condición...es...¿estoy actuando a "sangre y fuego" como me exige la Torah?...

Mijael Vera

 

 

Otro gallo cantaría

No es un "lobo solitario" como si se tratase de un soldado perdido de Al Qaida, o de un descerebrado que explota sus cinco minutos de gloria revistiendo sus crímenes infames bajo una retórica yihadista. Ni es un "loco" como  adelantó una periodista chilena. Ese criminal no está solo. Vive en la comodidad de una clase media bastante golpeada, pero muy holgada al lado de lo que se vive en los países árabes, devastados por la explotación y la concentración de las riquezas.

Vivir en Francia, no hay duda, es el sueño de todo romántico fascinado por las postales del Sena, del escaparate siempre sorprendente de la moda, de la producción musical sin límites.

Allí escribió sus mejores poemas de amor Pablo Neruda, y nuestra Violeta Parra se paseó seduciendo "gabachos" con su sorprendente arte gráfico y musical incomparables.

Fueron las calles de Paris y las de Toulouse los escenarios de la Revolución Francesa, aquella que trajo el fin del absolutismo, pero que también incorporó la guillotina para ahorrar tiempo a la hora de acabar con los aristócratas (tantos eran).

Por Toulouse pasó Napoleón cuando iba de vuelta desde España. Napoleón sí, el mismo que le dio libertades igualitarias a todos los judíos de Europa y que miraba con temor reverente hacia las sinagogas.

Tierra de grandes poetas, de artes, de buena comida...Ah...¡la France!...

Esa misma Francia en donde hoy es escaso encontrar un francés de los de antaño...ahora sus mujeres (¿sus?) van con burka, velo islámico, y sus hombres salen a las calles a vociferar un surrealista pero terrible "Muera Europa, viva el Islam"...

Allí tenía que suceder. Como en la AMIA, como en la India, como en muchos e impensables lugares. El surrealismo esquizofrénico del Islam terrorista está teniendo una incidencia en la vida pública francesa desproporcionada para lo que es admisible en un asesino.

Francia ha fallado. Europa ha fallado una vez más, también las Américas. Todos hemos fallado. Aún no salimos a combatir al fanatismo, al terrorismo como debiéramos. Aún creemos que el sistema nervioso de los Estados sigue funcionando bien, aún creemos que nada suspende una atípica normalidad...

¡Qué ingenuos somos!

Si hasta la localización del asesino de Toulouse se está convirtiendo en un mérito electoral...olvidando que fueron niños y niñas los asesinados, olvidándose que un padre de familia, profesor, rabino se puso por delante para proteger a sus alumnos.

¿Cómo un vago delincuente de una apacible ciudad del sur de Francia se convirtió en un “muyahidín” asesino ? La historia completa todavía no está escrita.

Una pena que fuera la policía francesa la encargada de ubicar e intentar doblegar por cansancio al criminal. Si hubiera estado en manos nuestras...otro gallo cantaría...

 

Mijael Vera

 

 

Adopta un..."famoso"

- Ay, lindo, ¿me encantó, me encantó, me encantó!,  ¡¿qué quieres que te diga?! ¡la verdad es que quedé feliz de felicidad absoluta! ¡Regio el programa!, ¡lo que le hacía falta a la televisión chilena para volver a niveles decentes de categoría!

Mi amiga, a falta de otra cosa que hacer, y que le rinda más provecho, a veces mata sus horas ociosas viendo programas de televisión...de farándula, por supuesto. Eso la da motivos y temas de conversa con sus amigas.

- Mira, si este programa, a tí que te gusta tanto esa onda "social" como le dices tú - la palabra "social" le sonó como si le hubiera provocado un repentino asco en la boca- es de lo más que hay. Yo pienso que “Adopta un Famoso”, es de lo mejor que ha salido, además que le enseña a esa gente a ponerse en el lugar de la otra y aprender algo, por lo menos.

- Me imagino que te refieres a los famosos que van a vivir a con gente "pobre". O sea...algo aprenderán...

- No niño, si eso es lo de menos. Lo bueno es que esa gente también aprende cosas útiles: buenos modales, no andar protestando por todo, y muchas cosas más.

La verdad es que a estas alturas yo pensé que, por primera vez, mi amiga había tomado la iniciativa y me estaba tomando a mí el pelo (antes que yo lo hiciera con ella). Una secreta esperanza en el género humano me hace confiar en la posibilidad de cambio en las personas...muchos me critican por eso, pero, sumo a mis múltiples defectos el ser demasiado ingenuo...y porfiado...

- ¿Y...al "pobre" le pagan? - me atreví a agregar creyendo que todo seguía siendo una broma-

- No, para nada. Pero al famoso sí que le pagan, por supuesto...es su trabajo...

Programas de televisión en donde los pobres sean parte de una escenografía para el lucimiento de un "famoso", están muy lejos de mis gustos, de mi capacidad de tolerancia y, desde luego, de mi incapacidad de disimular arcadas (intelectuales y de las otras). La gran desigualdad social que existe en Chile, la escisión y fragmentación no solamente social, sino además espacial y urbanística que hoy se vive en nuestras ciudades, en especial en las más grandes, llevan a preguntarse seriamente si acaso esos tópicos, que saltan a la vista de quienes estamos en la "realidad", debieran ser parte de programas de farándula, y no de una directa y sesuda denuncia. Bastan las imágenes. Es un Chile que los programas y noticiarios evitan con pánico discriminatorio, y que sustituyen por un exceso de noticias de fútbol, “curiosidades” nacionales y extranjeras, y otras informaciones sesgadas, racistas y, francamente antisemitas.

- ¿No te parece que obedecería a una ética judía mínima - la dije, esta vez sin ningún dejo de ingenuidad- un programa que se denominara "Adopta a un Pobre", mejor?

La Torah nos enseña algo verdaderamente paradigmático y vital: toda la historia la hacen los pobres, los desplazados, los esclavos, los segundos (no los primogénitos), los de abajo. Siempre el texto insistirá en la responsabilidad social de proteger a los débiles, a las viudas, los huérfanos...y en ello no se priva en invertir ríos y ríos de tinta.

- Ay, mi lindo. No empieces con tus cosas raras, mira que tus rotos ya han revuelto bastante el gallinero, y lo peor es que parece que aún no aprenden a quedarse callados ante la gente decente - me respondió en un instante de claridad histórica digna del mejor analista político.

- Querida, por primera vez te encuentro razón. Aún no aprendemos a quedarnos callados. Nunca lo haremos...

 

Mijael Vera

 

 

Purim

- Ay, querido ¡estoy aterrada, espirituada y superada! ¡¿qué quieres que te diga?! ¡si ya no doy más!

Mi amiga, como siempre, me llamaba tempranito para dar rienda suelta a chismes y cosas por el estilo. Aunque ocasionalmente lo hace para contarme sus quejas trascendentes. Pero esa mañana, que había sido muy noticiosa por causa de un atentado a un joven, la tremenda batahola de Aysen que había vuelto ingobernable a toda una Región del país, y un cúmulo de noticiones inquietantes, llegué a pensar que mi amiga también había escuchado las noticias, y con el mismo aire de preocupación la respondí.

- Sí, la verdad es que la cosa está que arde, amiga. Esto se pone cada vez más feo.

- Siiiiiii - continuó vociferante- por más que le doy vueltas y vueltas no le veo solución. Esto ya no da más. Si por más que busco y miro, no le veo salida al asunto.

- Es verdad -la dije- no parece ser fácil encontrar respuestas. Nadie parece tener la solución.

- Eso, eso. Si ya he hablado con varias amigas y a nadie se le ocurre nada. Ufffff si con esto se me acaba el mundo. Es de lo peor que podría haberme imaginado.

- Mira bonita. No le pongas tanto tampoco. Siempre hay soluciones. Hay que recobrar el buen sentido, la calma, la capacidad de reflexionar. Despejar las emocionalidades y sentarse a buscar soluciones.

Nuestros Sabios siempre insistieron en que la búsqueda de justicia social era la misión central y prioritaria. Ellos se percataron que la Torah estaba diseñada enteramente en este sentido: protección a los débiles, a las viudas, huérfanos, extranjeros, es decir, a los sectores frágiles de la sociedad. De hecho, la Torah propone educación para todos, sueldos justos, control de la riqueza, distribución de las ganancias y un largo etcétera en el marco de un proyecto aún más ambicioso: la liberación de los esclavos.

- ¡¡¡Es que por más que lo hago, pues lindo, no lo logro!!! ¡¡¡Si esto ya me tiene enferma!!! ¡¡¡Fíjate que hasta tengo una jaqueca horrible!!! - continuó absolutamente desbordada.

- Cálmate. Te entiendo. Pero no caigas en la trampa del desánimo. No hay que perder la confianza. Siempre hay solución para todo. Lo vital es recobrar el buen sentido y...

- ¡¡Déjate de buen sentido -interrumpió- si ya lo perdí hace rato!!! Fíjate que llamé a una amiga y con lo que me aconsejó casi me caí de espaldas...¡¡Si ya nadie tiene buen sentido!!...¡¡Si hasta el buen gusto se ha perdido!!...lo peor es que estoy segura que me estaba tomando el pelo...

- Siempre hay un retazo de buen sentido. En todas las partes -insistí con tono calmado-. Nuestra Torah nos aconseja tomar siempre el camino del medio...

- ¡¡¡Ay!!!! No me vengas con tu Torah ni tus cuentecitos del Talmud y esas leseras...mira que está claro que por culpa de todo eso estoy metida en este tremendo lío...

 - ¿Lío?...¿¿¿???... ¿Cómo es eso? - acoté medio despistado- ¿Me perdí de algo?...

- ¡Claro pues lindo! Si el problemita ese del disfraz que hay que ponerse en Purim no lo puedo resolver con nada...¡¡¡no te creerás que me voy a aparecer en la fiesta con el mismo traje que usé el año pasado!!!...Eso sería el acabose y mis amigas no pararían todo el año de recordármelo...¡¡¡Esto me tiene loca!!!...por eso te llamaba, para que me aconsejes, si ya nadie parece entenderlo...¡¡¡Qué horror!!!!... ¿Aló?....¿Aló?...¿Alo?...¿estás ahí?

Mijael Vera

 

 

Aquí...de vuelta

De vuelta al trabajo, al cemento, a las carreras, a la ciudad. De vuelta a las amistades, a la oficina amable, a los nuevos desafíos (¡seamos optimistas!). De vuelta a juguetear con mi "amiga", fiel representante de todo aquello que...bueno, mejor no hablo de ella. Se que habrá muchas oportunidades para confrontar sus complejidades surrealistas...

De vuelta otra vez a una nueva etapa, porque aunque creamos que "volvemos", en realidad no lo hacemos. Algo cambió en nosotros en estas vacaciones. Algo nos hace diferentes. Como sucede todos los días, por lo demás.

Nunca volvemos al mismo lugar, al menos, nosotros mismos. Somos diferentes cada día, cada nuevo libro leído, cada nueva calle recorrida, cada nuevo amistad ganada, cada nueva tarde de verano...o de invierno. Somos diferentes cada día. Ni en la mañana somos los mismos de la noche anterior, ni esa noche seremos los mismos de aquella mañana.

Entender esto, que es tan fácil, probablemente nos entrega la clave de la existencia. Renovarse es vivir, no renovarse es morir. Al igual que la mujer de Lot a la que se la insistió hasta el cansancio que al salir de la ciudad "no mirara hacia atrás". Miró (porque era más porfiada que "mi amiga")...y allí se quedó petrificada, la muy tozuda.

Somos las personas simples las que aprendemos esa lección de "reinvención diaria", y lo hacemos a partir del ritual diario, de la Tefilá, que, no en vano, nos sugiere pronunciar el cántico de Moshé entonado al pasar el Yam Suf...todos los días. Porque es cierto. Todos los días salimos de Egipto. Todos los días nos reinventamos. Todos los días nos resignificamos. Todos los días somos distintos al día anterior.

Todos los días...salvo, "mi amiga", claro está. Porque según me he enterado...sigue en las mismas. ella no cambia, ella si en algo crece es en estar cada día peor... Según supe, ahora anda con que esta crisis en Aysén es señal de que se acaba el mundo en este año... bueno, ya habrá oportunidad para hablar de ella...creo. Siempre habrá oportunidad para tomarla el pelo.

Porque, si bien es cierto que a mí se me terminaron las vacaciones...a ella también, je, je.  ¡Prepárate amiguita de tantas historias surrealistas!...estoy de vuelta...

 

Mijael Vera

 

 

Por fin...Vacaciones

Por fin vacaciones. Por fin desprenderse, aunque sean unos pocos días, de la agobiante rutina con que nos somete la exigencia semanal. Por fin a cambiar de aires, de rostros, de habitualidades.

Por fin someterse a un nuevo, pero igualmente agobiante, estrés de hacer las maletas, coordinar pasajes y recorridos, preocuparse de quien va a atender a mi mascota y regar las plantas, y de dejar todo bien resuelto para pagar esas cuentas que aún no se puede cancelar vía internet.

¿Cual libro llevo al paseo? Gran duda, sobretodo porque se han ido acumulando lecturas de textos regalados o comprados a los que no ha habido tiempo ni paciencia para dedicarles un miserable vistazo al índice.

¿Qué ropa llevaré? Esta es una pregunta muy relevante. En las últimas vacaciones hubo más de una noche de frío donde fui, y yo, por dármelas de valiente, sólo había llevado unas cuantas poleritas y un buen surtido de pantalones a media pierna. Tuve que pagar caro la osadía. Es más. Hasta tuve un buen chaparrón en las tierras de los gauchos judíos. Aprendí que un paraguas, de esos que se guardan plegándolos, siempre es conveniente. Uno nunca sabe cuando va a llover. En verdad, uno no sabe nada de nada...

Para este año me excusé de asistir a un par de Congresos, esos de verano, poblados por expertos, especialistas y personajes ilustres que, en beneficio de su autoestima intelectual, elucubran, divagan y teorizan sobre los temas que dominan, llegando a extremos de erudición que rayan lo absurdo, pero que, paradójicamente, producen tal estimulación en sus órganos cerebrales, que les conducen de forma gozosa a un clímax de carácter ególatra, egocéntrico y narcisista. Este año, envié mi ponencia escrita. Ya está.

Para estas vacaciones, me propuse dejar atrás esa lista libremente determinable de conceptos teóricos y ejecuciones prácticas que me han acompañado todo el año, tales como alteridad, identidad, memoria, inter-multi-trans-culturalidad, género, seguimiento, perspectiva, movimiento, interferencia, transferencia, cambio, variedad o asociatividad....uffffffff...¡ya basta!...

Por ahora, lo único que me interesa es tenderme en una hamaca, cuerpo despreocupado y estimulado por la húmeda brisa tropical, escuchando alguna melodía aturdidoramente relajada... con mucho ungüento antimosquitos, claro. Miren que esos mosquitos antisemitas siempre aparecen en todos los lugares bonitos...

Ahhhh!!!! y la mente vibrando en una serie de pensamientos que carezcan de cualquier utilidad, es decir, no sean productivos ni conduzcan a conclusión alguna; se trata de elucubrar sobre algo intangible, que no tenga mucho que ver con la realidad cotidiana y dedicarse a jugar con ello mediante reflexiones, analogías, razonamientos lógicos, silogismos o deducciones cómicas sin utilidad... he comprobado que las mejores ideas han surgido desde esos estados de fluidez humorística...

Y, lo principal...ponerse Tefilim mirando hacia sol naciente en el Atlántico....¡esa sí que es experiencia totalizadora!... Porque si hay algo que no olvido, ni en las selvas del Brasil, ni en la Sierra de Guadarrama en España, ni en cualquier lugar donde me encuentre, es que soy judío, todos los días...no sólo los viernes en la noche...

Mijael Vera

 

 

El Tiempo

Di-s le ordena a Moshé ir al Faraón y tratar de convencerle, habida cuenta las terribles plagas, de dejar salir de Egipto al Pueblo.

Esta es una de las situaciones más enigmáticas que aparecen en la Torah pues está enmarcada en la indicación "Yo endureceré el corazón (entendimiento) de Faraón".

¿Para qué ir a convencer a alguien que, además de ser porfiado tiene, adicionalmente, el entendimiento "endurecido" por Di-s? ¿Quien es capaz de ganar una discusión en esas condiciones?

Sin lugar a dudas, esto ha sido producto de debates a lo largo de los milenios. ¿Acaso Faraón estaba privado del "Libre Albedrío", y por ende ya no era un sujeto capaz de decidir lo mejor para su Pueblo?

¿No será que debía mantener la unidad de su gobierno pese a las divisiones evidentes y la próxima fuga de un contingente en número muy apreciable de esclavos a procura de su Libertad? ¿Tal vez el Faraón temía un levantamiento generalizado?

Subrayo que estoy tratando de leer el texto de la Torah...nadie me venga con que estoy estableciendo "paralelos contemporáneos", ni ande buscando interpretaciones políticas raras...puaj...

Con todo, hay un dato que puede ser significativo en toda esta historia:

"Dijo Di-s a Moshé y a Aharón en la tierra de Egipto diciendo: Este mes es para vosotros el comienzo de los meses..." (12:1 - 3).  Lo que ha sido interpretado como el comienzo del tiempo, o el descubrimiento, para los esclavos, de que un tiempo había terminado y comenzaba un proceso evolutivo hacia la libertad.

El Rabí Iosef Dov Soloveitchik Z"l, explicó lo racional de esta orden de definir "el comienzo de los meses" siendo enseñado aquí y ahora: los judíos en Egipto eran esclavos, y como todos los esclavos, no tenían un sentido del tiempo. Para ser verdaderamente liberados, ellos tenían que adquirir el sentido del tiempo, y así ser transformados de objetos a personas independientes. El concepto del tiempo, en verdad la habilidad de legislar el tiempo, es parte de la transición de la esclavitud a la libertad.

Ahora bien, vemos que la redención tiene un aspecto psicológico también. La verdadera liberación significa liberación de las cosas que acosan nuestra mente, aparte de los tormentos físicos. Esto es lo que Di-s quiso enseñarnos en Egipto: cómo ser verdaderamente libres. Di-s les había dado una gran enseñanza en Egipto, en el "arte de la liberación".

Moisés habría de enfrentarse, entonces, con un sujeto que estaba en las antípodas de esta liberación, de esta consagración del tiempo, del cambio, de la evolución, del salto cualitativo desde la esclavitud y la dependencia, hacia la libertad, la emancipación. En lenguaje contemporáneo, el Faraón era un gobernante que se debatía entre el conservadurismo y el pseudo-liberalismo. Por ende, era un esclavo del poder. No tendría libertad para escoger. Definitivamente su "corazón estaba endurecido". Y por cierto...se negó al cambio...

Ahora podemos entender por qué la Torá comienza esta sección con el mandamiento de dominar el tiempo. Nos fue ordenado consagrar las estaciones, decidir cuando el nuevo mes ha llegado. Se nos ordenó la función de determinar la naturaleza del tiempo. Al mismo tiempo se nos enseñó una poderosa lección: la persona emancipada tiene la habilidad de controlar el tiempo, y así elevarse por sobre él; creer que los problemas del presente son resueltos cuando los consideramos dentro del gran contexto de la eternidad...es decir, al comprender que poseemos la capacidad de visualizar la realidad en términos temporarios, somos libres pues entendemos que las cosas cambian, los tiempos pasan, los caminos se proyectan...mientras el Faraón sigue allí, petrificado, temeroso, endurecido ante una historia que pasa de largo...frente a él...

 

Mijael Vera

 

 

La Shiraka

(nota: en homenaje a la memoria histórica y por insistencia de un buen número de amistades, he decidido reproducir una Columna que escribí hace dos años. Por ese entonces todos se rieron...nadie se imaginó que dos años después...en Chicureo...bueno, ya saben...)

-Imagínate la Shikse...ahora quiere que le adelante las vacaciones ¡Qué se habrá creído esta rota!

Mi amiga estaba indignada. Su voz se escuchaba totalmente alterada por el teléfono. Extrañamente me había llamado en la tarde, esta vez, precisamente cuando yo estaba saliendo a dictar clases:

- ¿Shikse? -la respondí con tono indiferente.

- ¡Ay, Mijael! ¡no te hagas el que no conoces esa palabra!

- si alguna vez lo supe ya me olvidé...

- ¡Ah! verdad que tú eres "sefaraducho"...¡Shiraka, hombre...shiraka es lo mismo que Shikse!

- En verdad encuentro tan fea esas dos palabras que nunca las uso.

- ¡Ya estás con tus cosas!..

La verdad es que esas dos expresiones son de lo peor que el Idish y el Ladino pudieron producir alguna vez. Si hasta desde el sonido suenan como palabras despectivas. Por lo demás, la nana de mi amiga es una mujer encantadora, querida por todos los que visitan esa casa, siempre atenta y que procura ser invisible cuando atiende. Mi amiga la ha despedido un sinnúmero de veces, pero ante la imposibilidad de acostumbrarse con otra nana, siempre termina yendo a buscarla para que vuelva a trabajar.

- Te cuento. A esta rota le ha dado con hacer las cosas a su gusto, no me obedece, y fíjate que tiene hasta un hombrecito que viene a buscarla por las tardes ¡lo encuentro el colmo del abuso!

- ¿Siii?... ¿y estás... envidiosa?

-Ay, ridículo! Si lo que te estoy diciendo es que esta tipa se anda maquillando con todo lo que encuentra, no se demora nada en la cocina, anda apuradita haciendo las cosas y cantando todo el día...¡y claro!...¡si anda "entusiasmada"! Yo no sé que hacer...creo que a esta le voy a bajar el sueldo a ver si así aprende.

La nana de mi amiga, como muchas otras, es una mujer de enorme esfuerzo. Sabe ahorrar lo poco que gana y le ha dado una estupenda educación a un hijo único que vive con una hermana en el sur de Chile. Y aunque la nana no es judía ni creo que sepa palabra en Idish o ladino (a lo mejor, sí...), me encantaría saber qué expresión usa para referirse a su "ama"...

- Todas estas rotas se han puesto de lo más subidas de tono- siguió sin aceptar interrupciones-. Si hasta tienen ahora un "día nacional" que les dio "la" Bachelet. En mis tiempos estas andaban rogando por trabajo, comían lo que sobraba, tenían unas horas libres si es que una estaba de buena,  y hasta te criaban los hijos gratis. ¿Te acuerdas que antes eran unas simples empleadas domésticas? después  fueron "asesoras del hogar", y ahora hay que decirles "nanas". ¡lo encuentro atroz! Si hasta se atreven a demandarte si una se atrasa con el sueldo o las imposiciones.

La verdad es que a mi amiga ya la había escuchado otras rabietas con la nana, pero esta vez parecía que la cosa iba a mayores, y por los motivos más absurdos que pudo haberme comentado, lo que no era raro. Pero en realidad, la pobre nana siempre tiene que estar soportando que la trate mal, la regañe, la exija.

- Debes tratar con respeto a tu "nana", amiga mía - la dije en tono calmado mientras miraba mi reloj viendo que la hora pasaba rápido y tenía que partir ya- En ella hay un potencial único que emana del hecho de ser una trabajadora y de la simple realidad de que es una persona humana.

- ¡Ya estás con tus leseras! A veces pienso que de ortodoxo te pasaste a comunista...

- No, no soy comunista, soy apenas un tipo que intenta poner en práctica lo que me enseña la Torah. Eso es todo.

No estoy muy seguro que mi amiga entienda esto. Sin embargo me surgió hace días la leve sospecha que ella me llama para contarme sus desgracias personales intentando aproximarse, de manera indirecta, a una respuesta judía a sus dudas.

- ¿Si? ...a ver... qué dice "tu" Torah para poder aplicarlo a esta rota insolente que se ríe a mis espaldas...- me dijo desafiante, confirmando un poco mis sospechas.

- Dice algo muy importante: Jacob, uno de nuestros Patriarcas tuvo dos esposas, Lea y Raquel. Ambas tenían sirvientas, una cada una. Curiosamente la Torah nos enseña un acto de humildad muy grande cuando nos dice que Jacob tuvo hijos también con esas sirvientas.

- ¡Y claro, si estas rotas siempre andan enamoradas de los patrones!- agregó creyendo dar en el clavo.

- Lo significativo no es eso...lo importante es que esos hijos fueron cabeza de tribus junto a los hijos de las otras esposas.

- ¿Y que importancia tiene todo eso?... aún no le veo el asunto.

- Lo importante es que junto con descender de los grandes Patriarcas...también los judíos somos hijos de Bilha y Zilpá, o sea, de las sirvientas...

- ¡¡¡¿De las sirvientas?!!!

- Si, mi buena amiga. No te olvides nunca que por el hecho de ser judía, también tú eres descendiente de un par de "shirakas"...

 

Mijael Vera

 

El Prejuicio

Me imagino que muchas personas por estos días han recibido un mail circulante que llama a boicotear la nueva película de Mel Gibson cuyo estreno se anuncia para fecha próxima.

No recuerdo el nombre del filme que se viene, pero sí claramente que es Mel Gibson el realizador. No obstante la obviedad, lo cierto es que el mail me ha generado tremendas contradicciones.

Primeramente porque no habla de los contenidos de la nueva realización...por tanto, nadie sabe de qué se trata. En segundo lugar porque se refiere a lo antisemita de su anterior filme "La Pasión de...", que nunca ví ni me interesó, por lo demás. Y porque nos recuerda las expresiones de Gibson al ser detenido borracho e insultar al policía con epítetos antijudíos.

El mensaje concluye con una expresión categórica: "Él nunca pidió perdón al policía o al pueblo judío. ¿Podemos apoyar a una persona que nos odia?" motivando un boicot a la nueva realización cinematográfica.

De Gibson sólo me sentí motivado a ver y rever dos obras que juzgo interesantes: "Corazón Valiente" y "El Patriota", ambas realizaciones de carácter heroico, brillantemente montadas y con una ambientación notables.  Pero donde la actuación del propio Gibson se puso en tensión, en su versión de "Hamlet", fue un auténtico fiasco.

El enterarme, posteriormente, que Gibson era adherente del ala radical del catolicismo fundamentalista (lefebvrista) en nada cambió mi apreciación de lo bueno o lo malo que le he visto en la pantalla.

Así como tampoco se movió un pelo de mi cabeza al asumir que estaba ante una auténtica obra del arte cinematográfico cuando, tras muchas recomendaciones de amigos aficionados al cine-arte, como yo, me dispuse a disfrutar de "La Repentina Riqueza de los Pobres de Kombach" de Volker Schlöndorff (1970), aún sabiendo que se trataba de un filme claramente antisemita, aunque ligeramente velado en su intención.

¿Califica la concepción ideológica del artista a la hora de evaluar su obra? Sin duda que sí. No podríamos entender la "Oda a la Cebolla" de Neruda sin saber que era comunista. Su "Oda a Stalin" es un poema magnífico, independientemente de la repugnancia que el dictador soviético nos inspire.

Por estos días está viva la polémica en cuanto a la presentación de Wagner en Israel...¡¡¡Wagner en Israel!!! ni más ni menos que el inspirador de toda la concepción pseudo mística del nazismo y sus delirios de "raza" se presenta en el Estado Judío, no sin grande polémica...

¿Cuál es el límite del arte, entonces? ¿Dónde está el margen de duda en cuanto al contexto ideológico e histórico de una obra y la calidad que podamos apreciar en ella?

En mi modesta opinión hay dos paradigmas que se debe tener en cuenta:

Primeramente el que es imposible entender una obra sin conocer de las tensiones más profundas que inspiran al realizador. Eso es cierto e innegable.

En segundo lugar, juega la dialéctica entre el prejuicio del espectador y su grandeza para apreciar lo que es calidad,  a la hora de saber distinguir lo que es propaganda de lo que es arte.

No es fácil el distingo, pero tampoco es imposible. La ética judía forjada en miles de años de especulación racional desde la Torah hasta la actualidad siempre ha apuntado en un sentido: la persona debe ser un sujeto pensante, observador crítico, autocrítico, y participante. Y para ello indica sólo un camino...estudiar. En otras palabras, no se puede opinar sobre lo que no se conoce. El prejuicio debe quedar de lado pues oprime y esclaviza, limita y empobrece el campo de las ideas.

Me formaré una opinión recién cuando vea el filme anunciado, así como muchos otros que tengo pendientes de ver. Sólo que en este caso haré una excepción...procuraré la película en el "mercado informal" (por decirlo elegantemente y no confesar que me gustan la películas de "piratas"), así no le daré dinero a Gibson, sino a quien verdaderamente lo necesita...

Mijael Vera

 

 

Zapallar

Recuerdo muy bien que mi padre contaba la historia, cuando yo era adolescente. Decía que cuando él era muy jovencito había viajado con unos amigos para tener en persona una provocadora experiencia que había escuchado como muy interesante: con sus propios ojos vio un cartel a la entrada del balneario que decía "Zapallar, 70 habitantes. No se admite perros ni judíos". Según contaba, con sus amigos iban a tirarle piedras al curioso cartel.

A mí me impresionaba esa historia. Y cada vez que tuve la ocasión de pasar por el susodicho balneario, reconozco que mi mirada fue siempre hacia el camino de entrada para ver el cartel famoso, o algún rastro de él. Claro está, en mis tiempos ya lo habían quitado hace rato.

Con los años, siempre alertado por mi obsesiva curiosidad, llegué a saber que lo del cartel era verdad, que había muchas personas que recordaban haberlo visto, y hasta recordaban la polémica que se suscitó.

Al parecer, un señor de apellido Yarur, según cuenta la leyenda, fue tomado por judío por los castellano-vascos y rancios lugareños, y le negaron la estadía en el hotel del lugar. Yarur se habría vengado de la afrenta de la manera más elegante. Hizo comprar un amplio terreno en el centro del balneario y construyó allí un hotel de reposo exclusivamente para los obreros de sus fábricas...ja, ja.

Quizás Zapallar y muchos otros lugares en Chile (no quiero ni mencionar a un exclusivo Club de Golf que le negó siempre el ingreso a árabes y judíos), le negaban el ingreso a la gente "diferente". Tal vez un temor ancestral ante la propia fragilidad, cierto resentimiento fundamentalista medieval con olor a incienso, vaya uno a saber. Pero lo cierto es que los cartelitos famosos que alguna vez fueron evidentes, hoy se han transformado en "reglamentos del club", "ordenanzas del condominio", o alguna otra forma solapada de discriminación para la nanas, los trabajadores, y hasta los carteros.

Zapallar hoy es un conglomerado de edificaciones gloriosas y de una siutiquería que, otrora, pudo haber sido de buen gusto, pero en sus calles y playas aún se obliga  a la nanas a andar con uniforme, aunque haya 35° de calor...

Que Chile es un país racista, nadie lo dude.  Aunque habría que agregar, además, de un arribismo bastante arraigado. Tal vez antes ese arribismo estaba impregnado de tradiciones peninsulares, procesiones, buenos modales, y matrimonios entre gente "bien" de apellidos vinosos. Curiosamente, por estos parajes de la geografía, los apellidos vascos serán grandemente apetecidos como de "alcurnia". Nunca a nadie se le ocurrió averiguar qué se pensaba en España de los vascos, ni en qué categoría social se les ubicaba... Probablemente sea sólo en Chile en donde se produjo la alianza entre castellanos y vascos lo que va a darle a esta tierra una especie de aristocracia racista, nostálgica de monarquía, sumamente devota, y con un temor ancestral a la pobreza.

Pero ese mundo se acabó junto con el cartel que cayó en Zapallar. Nuevas clases emergentes fueron desplazando a la anterior. Nuevos ricos ocuparon las antiguas mansiones y se empoderaron en la industria urbana. Su modelo ya no era hispánico, sino que norteamericano. Muchos de ellos también eran hijos de inmigrantes. "Rotos con plata" dijeron los tradicionalistas, pero el insulto de poco les sirvió.

Todo esto me vino a la memoria porque hoy en la tarde me enviaron una fotografía capturada en el frontis de un hostal en el sur de Chile en donde se lee un cartel recientemente instalado "no se admite pasajeros israelíes".

Le comenté a mi ciber-informante: "apuesto que los administradores del lugar son rubios germánicos camuflados en el verdor de los bosques sureños"...

"No- me responde- son unos nuevos ricos de origen...mapuche"

Mijael Vera

 

 

2012

- "Hay que comer hartas manzanas, ponerse calzones amarillos, dar tres vueltas a la casa, y, lo más importante, andar con ropa nueva"- le decía con cierta premura al frutero una señora mientras compraba- ¿no vé que este año el mundo se va a acabar?

El frutero, hombre sabio del pueblo la dió una mirada de reojo, y manteniendo su tradicional calma en atender, la respondió de manera brillante: "¡no le ponga tanto, casera, ¿no vé que esas son puras tonterías que se le ocurren a la gente ociosa?

La verdad es que el "fin del mundo" se produce a diario para cada persona que fallece, algo que todos sabemos nos ocurrirá en algún momento. Pero cuando se habla del apocalipsis, pareciera que lo que nos asusta es que muramos todos y al mismo tiempo... como si no fuésemos a caber en algún sitio...

Y vamos dándole a horóscopos, consultando adivinos que en estos días se volvieron a poner de moda en la televisión, después que no le dieron ni a una cuando se buscaba sobrevivientes en Juan Fernández...

Todo sazonado, desde luego, con ambiguas profecías de iluminados de turno, que se vienen desastres, que un meteoro va a chocar con la Tierra, que llegan los extraterrestres y un largo etcétera.

Nadie habla, claro está, de que el verdadero peligro lo genera la propia especie humana en su continua depredación de bosques, en la explotación de las aguas, en el abuso de la energía nuclear. Tampoco nadie habla de las desigualdades, ni de que hay millones muriendo de hambre. No, nada de eso. Lo que gusta es lo espectacular, gusta que un "iluminado" le diga a esa persona que el mundo se le va a acabar en 2012 y, por tanto, gaste su platita ahora, no se meta en problemas, no proteste, y quédese quieta por si los marcianos se apiadan de usted...

Y vamos dándole con que los Mayas dijeron (¿dijeron?), que se les acabó el calendario, que Nostradamus por su parte también dijo que la Camila sería personaje del año, y que yo me iba a caer por la escalera de mi casa dejándome una costilla a mal traer que me tiene loco.

Aparte de darle vueltas al asunto y torcer bastante la interpretación para obtener algún dato coherente, como se acostumbra a hacer con los delirantes textos de Nostradamus, la verdad es que todas estas advertencias apocalípticas suelen ser hitos sensacionalistas que quedan en el olvido, pero que nos dan cuenta de las caprichosas curvas de la credulidad humana.

Y en ese sentido son interesantes a la hora de advertir que algo está aconteciendo con las sociedades y su permanente crisis de identidad, su necesidad imperiosa de verdades absolutas, su precariedad en aras de prever los acontecimientos futuros, y sus carencias de todo tipo.

Sólo algo está dicho y es muy claro: el libre albedrío. Cada uno es responsable de su destino. No hay vuelta que darle. Así que quienes festejan el "año nuevo", háganlo con ganas, o si no, no vale la pena. Pero no se olviden que cada día es un "año nuevo", una nueva etapa, una nueva meta. No hay descanso en esa vía...

Mijael Vera

 

 

Frases célebres

"De frases célebres está hecho este mundo" decía mi padre "de frases célebres que todos conocen pero que nadie comprende", agregaba con notable sorna.

Una de esas frases célebres, pilar esencial de la libertad de expresión y de los medios de comunicación auténticamente independientes (que escasean, valga agregar) es la de Voltaire "Estoy en total desacuerdo con tus ideas, pero daría gustoso mi vida por defender tu derecho a expresarlas". El notable filósofo la pronunció poco antes de morir, probablemente en tiempos en que transitaba por los templos de la masonería francesa, orgullosa de la Revolución que debiera llevar su nombre... aunque los revolucionarios menos ilustrados se olvidaran bastante luego del sabio consejo y comenzaran a usar la guillotina sin pudor alguno. El propio Voltaire se salvó, y sólo por haber fallecido de muerte natural...

"Cuando un hombre se sienta con una chica bonita durante una hora, parece que fuese un minuto. Pero déjalo que se siente en una estufa caliente durante un minuto y le parecerá más de una hora. Eso es relatividad", explicaba de manera espectacular el sabio Albert Einstein a unos periodistas. Agregando, para perplejidad de los entrevistadores: "Hay dos cosas que son infinitas: el universo y la estupidez humana; de la primera no estoy muy seguro".

"Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y una sola lengua es porque se debe escuchar y mirar dos veces antes de hablar", decía Madame de Sevigné, aunque una reflexión similar existía ya en el Talmud desde miles de años antes. Y a propósito del Talmud, texto que todo judío debiera estudiar en profundidad antes de ponerse a escribir tonterías, valga citar un consejo siempre vigente: "No abras los labios si no estás seguro de que lo que vas a decir es más hermoso que el silencio".

Como nuestros textos siempre fueron coherentes, nuestro sabio Talmud continúa: "Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, sé discreto", dejándonos con la palabra en la boca a la hora de retorcernos de ganas de contar un chisme de esos sabrosos.

Jorge Luis Borges, siempre estudioso de nuestra literatura hebrea agregaba: "Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos". No sé a propósito de qué dijo esto. Pero que queda bien, queda.

Aunque el buen humor siempre está presente en nuestros textos sagrados, en el Talmud no podía faltar ese humor negro, profundo, de un pseudo-pesimismo denunciante: "Si la piedra cae sobre el cántaro, desdichado cántaro; si el cántaro cae sobre la piedra, desdichado cántaro; de cualquier manera es siempre el cántaro el que sufre", en una frase que eleva a alturas de gloria la simple observación social.

Con todo, siempre gusto citar a un "filósofo" notable, el nunca bien ponderado y célebre...Groucho Marx (el cómico-actor, ¡no el otro Marx!...) en una frase célebre aparecida espontáneamente fuera de libreto en una de sus disparatadas películas: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados".

Genial "paisano" del cine en blanco y negro, Marx (sigo hablando del cómico...), nos aportaba una preciosidad de frase que se ha hecho célebre: "Nunca olvido una cara. Pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción".

O esta otra, que en nada se queda pequeña: "Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros".

O esta genialidad que pareciera haber sido redactada en estos días: "Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota..."

 

Mijael Vera

 

 

Los Indignados

El fenómeno de los indignados en todo el mundo y su clamor social en España, en Israel, en EEUU, en los países árabes, en Chile, y muchos más, asociado al clamor que pide justicia, que se acorte la brecha social, que se satisfagan las quejas del necesitado, no son cosa nueva en la historia del Judaísmo.

Los profetas tenían un reclamo social constante. Eran la voz más resonante, una voz que aún está presente. "No habrá pobres entre vosotros" decían con entusiasmo y pasión; se enfrentaron a los poderosos, a los gobernantes, a los conformistas. Decían que si hay pobreza es porque los gobiernos humanos generan esas diferencias. Su queja era política, sin lugar a dudas, pero era, principalmente, ética.

Los Profetas, y posteriormente los Macabeos eran la voz de los indignados: combatieron esas diferencias, atacaron la raíz de la asimilación de los gobiernos y la corrupción de la casta sacerdotal entregada a las tendencias que la aristocracia judía proponía sólo en su propio bienestar...

Pero en el tiempo de los Macabeos, en el corazón de nuestro pueblo, la indignación fue comenzando a sobrepasar a la represión, y una familia lideró la guerra contra los gobernantes y sus aliados los grandes ejércitos griegos, logrando al final expulsarlos de la tierra.

La causa fue que la aristocracia gobernante, los Jasmoneos, habían comenzado a matarse entre sí, a helenizarse y a olvidar su razón de ser para dedicarse de lleno a abusar del poder. Habían asumido nombres y costumbres griegas. En reacción indignada, con los Macabeos llega a Jerusalem un gobierno de provincia y no de la clase sacerdotal reinante. En últimas instancias, era un gobierno revolucionario.

Con Januca conmemoramos la victoria militar de los macabeos contra la ocupación griego-siria en el siglo IV A.E.C. Sin embargo, los sabios describen su significado esencial en términos de victoria espiritual. Es comprensible que el dominio del imperio griego, potencia militar de la época, fuera objeto de rebelión. Los griegos, que habían traído luz y cultura al mundo pagano, imponían sus creencias a los pueblos conquistados convencidos de que su cultura era superior y su modelo de vida el que debía imponérseles a todos.

El líder de la revuelta, Matitiau y sus cinco hijos, lideraron la rebelión combatiendo apenas un puñado contra ejércitos bien armados y numéricamente superiores. Después de casi 20 años de lucha, obtuvieron tanto la libertad religiosa como la política. La reconquista y la liberación del Templo tuvieron lugar en el año 164 A.E.C. Allí fue cuando tuvo lugar el milagro de la Janucá.

Cuando los heroicos macabeos liberaron el Templo y lo purificaron de toda idolatría, necesitaban aceite puro para reiniciar el ritual judío. Sólo encontraron una pequeña vasija con aceite, que debía durar un día. El milagro del que estamos hablando es que duró ocho. En una de las bendiciones de Janucá está implícita esta historia milagrosa “… te agradecemos por los milagros que has hecho a nuestros padres en esos días…”.

Este hecho milagroso fue tomado como la victoria de la Torá por sobre el helenismo. El milagro de la revuelta macabea y su triunfo está implícito en la historia judía: la rebelión de los necesitados, de los indignados surge desde el pueblo.

...Son las mismas voces de hoy: oportunidad de trabajo, un basta a la codicia, basta de la riqueza acumulada, educación digna para todos, basta de corrupción ideológica y ética en nuestros gobernantes, sean líderes políticos o espirituales...

Si hay una enseñanza valiosa y actual en la historia de esta fiesta, es la que nos enseñaron los Macabeos: el aceite para encender la Janukia proveniente del sector lujoso, apenas alcanza para iluminar un día, pero las encendidas en los barrios, duran ocho...es decir, una eternidad...

Mijael Vera

 

 

El Abrazo

Y por fin llegó el momento del abrazo. Jacob había estado toda su vida con la culpa de haber "engañado" a su hermano, cosa equivocada, pero, peor aún, con la constante amenaza que le traían mensajeros y lenguaraces ocasionales. "Te voy a matar" había escuchado una y otra vez de la boca de cuanto personaje se le cruzaba por delante, supuestamente portadores del escabroso mensaje.

Pero todo lo que debía acontecer ya había sucedido. Larga separación de por medio, Jacob las había pasado bien duras. Aún no entendía el porqué habría de haber luchado por la primogenitura si en poca cosa le había sido significativa. Había trabajado casi como un esclavo para su suegro, Laban, y, gracias a su esfuerzo, y no a herencias, había logrado juntar alguna fortunita. Poca cosa, pero que lucía bien en esos días.

Por otra parte, había tenido ese tremendo sueño, que se hizo famoso, junto a la extraordinaria lucha en donde, durante una noche entera, a solas, debió enfrentar sus propias dudas y temores bajo la forma de un ente bastante bueno para las patadas y los combos.

Y claro, el ángel tras la famosa patada que dejó al pobre Jacob cojeando (¿enseñanza de que no debemos correr, sino, caminar en pro de los objetivos?), hasta le premió cambiándole el nombre. Ahora sería Israel, el valiente que luchó cuerpo a cuerpo en aquella titánica gesta. Después de todo no hay combate más noble, más vital e interesante que aquél que el individuo afronta con su propio yo.

Y ahora, tras agotadora vida corriendo, confrontando, haciéndose espacio en la historia, Jacob-Israel habría de enfrentarse a su propio hermano mayor, al motivo de sus fantasmas y temores, a la causa última de sus desafíos de vida. También Esaú había sido exitoso en la vida. Sospechamos que con engaños en los negocios había llegado al éxito económico. No era un hombre cualquiera. Para agregarle más conflicto al esperado encuentro, alguien le había advertido a Jacob que su hermano venía con 400 soldados... el paisaje no podía ser peor. Jacob envió a su familia por delante, a sus sirvientes con vastos regalos y ganados de regalo para su hermano. Probablemente esperaba ablandar su corazón.

Y he aquí que el encuentro se produce. Se saludan a la distancia de manera cortés y algo ostentosa, y, finalmente, Esaú corrió a su encuentro, se abrazaron y lloraron...

Aunque algunos de nuestros Sabios, no sin una cuota de humor negro, acotan que Esaú en ese abrazo sólo quería clavarle los dientes en el cuello a Jacob (y que se le habrían caído por esta causa), lo cierto que es este abrazo descripto de manera tan emocional en la Torah, es la clave de toda la historia anterior.

Jacob había huido, había corrido ante el temor, y había generado para sí un paisaje de amenazas donde, quizás no las había. Jacob había caído en la idolatría del mito auto-construido, de sus temores, del tabú.

Si había sido valiente para luchar toda una noche con Di-s mismo...¿porqué no habría de serlo para enfrentarse a su hermano?...No lo era. Podía luchar y vencer la fuerza celestial, pero no a sus temores...aún...

Esaú abraza a Jacob...no sabe que ahora su hermano es Israel, ni importa. Ambos lloran. Han llevado una vida distante y resentida. No habían hablado desde la última vez, hacía ya muchos años. A pesar de las amenazas, se habían esquivado. Pero ahora se daban un abrazo, de esos abrazos reparadores, reconfortantes, auténticamente sentidos.

El relato no dice qué aconteció después. Sólo se abrazaron y siguió cada uno su camino... No faltaba más...

Mijael Vera

 

 

El Todo

La visión que tuvo Jacob de una escalera que unía cielo y tierra ha fascinado a eruditos de todas las creencias durante siglos. ¿Es éste uno de los pocos encuentros entre lo divino y lo humano?

Isaac se había casado con Rebeca, elegida en la familia de Abrahán, y tuvo dos hijos: Esaú y Jacob. Todos conocemos la historia de estos dos hermanos mellizos y cómo Esaú, menospreciando su primogenitura la cedió a Jacob por un rico plato de lentejas (que deben de haber estado muy buenas...no lo dice la Torah, pero me imagino).

Después, con la complicidad de su madre Rebeca, Jacob consiguió la bendición de su padre Isaac, que no le reconoció por causa de su vejez, que lo había vuelto ciego.  A partir de estos hechos Jacob tuvo que enfrentar la persecución de su hermano Esaú, que quería matarlo para vengarse, según le comentaban las malas lenguas que nunca faltan.

Enseguida su huida con su tío Labán, que le concede como mujeres a sus hijas Lía y Raquel. Mientras se iba con su tío Labán, se detuvo para pasar la noche en un lugar, llamado después Betel, donde tuvo la visión de una escalera que desde la tierra alcanzaba el cielo y de unos seres que subían y bajaban por ella.

El lugar en el que Jacob se detuvo a descansar se cree que coincide con el Monte Moria, donde se construyó el Templo de Jerusalén. Así pues, la Escalera simbolizaría el "puente" entre el Cielo y la Tierra, establecido a través del pacto entre Di-s y el pueblo judío, y fortificado por las oraciones y sacrificios realizados en el Templo. Además, la escalera representaría a la Toráh, como un nuevo vínculo entre cielo y tierra. El término hebreo para "escalera", sulam- y el de la montaña en que se dictó la Torá (el Monte Sinaí)  tienen la misma gematría (valor numérico de las letras que las componen).

A no dudarlo que este relato ha sido causa de especulaciones a lo largo de toda nuestra prolongada historia. Sin ir más lejos,  la interpretación psicológica nos remite a la escala de Jacob como la imagen del proceso de evolución hacia la luz, en cuyo final está el propio ser, la realización iniciática, esa realización que es el ideal de cada uno de nosotros. Jacob, como cualquier entidad o ser en cualquier lugar y tiempo del Cosmos, sube y baja, asciende y desciende, experimenta, prueba, pero siempre aspirando a la Luz, a Di-s, al lugar de origen, a la Fuente...¿quién no ha soñado alguna vez con la "escala de Jacob"?.

Pero, para todo este misterio que, probablemente siempre se mantenga abierto sin respuesta definitiva, hay una clave adicional en el propio texto, que casi siempre se nos pasa desapercibida:

Acontece que, llegando a cierto lugar, se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había puesto el sol, señala la Torah... tomó varias piedras del lugar, se las puso por cabezal, y se acostó en aquel lugar. Y, claro, vamos soñando...

Pero sucede que el texto, luego de describirnos el sueño, nos indica algo sorprendente, que de tan sorprendente que es, no nos damos cuenta: se levantó Jacob de madrugada, y tomando la piedra que se había puesto por cabezal, continúa el relato, la erigió como estela y derramó aceite sobre ella...

¡¿Cómo es la cosa?! ...¿no eran varias las piedras, según el texto, que puso como cabecera? ¿Porqué al despertar sólo hay una?...

He aquí la clave del sueño, la pista escondida que está en el propio relato...Jacob, por causa de esta revelación, genera en sí mismo la perspectiva integral, la capacidad de entender que en la realidad todo está relacionado. Ha comprendido la unidad de la Creación. Para él ya no habrá más dispersión, sino que unidad de la materia... Por eso a esa piedra, que de la dispersión del "varias" se ha convertido en "una", la erige y la proclama como "el lugar" en donde habita Di-s...o sea, en el Todo...

Mijael Vera

 

 

Diana

Diana era una mujer muy joven. Paseaba por las calles de Santiago deslumbrando con una belleza de rostro lavado, pelo suelto y ropas ligeras sin pretensión alguna. Lo suyo eran las ideas, y en nada se conmovía con la mirada de tantos admiradores que dejaba a su paso.

Hoy sabemos que su belleza radicaba en sus ideas, en su utopía de construir un mundo más justo, sin cortapisas y en plenitud de derechos. Ya muy pronto se había interesado por el devenir del Estado de Israel, y casi desobedeciendo el consejo prudente de sus padres quiso irse de voluntaria, pero con 16 años no fue aceptada entre los voluntarios del Instituto Hebreo porque tenía menos de 18 años. Sin embargo, decidió partir sola. Había viajado impetuosa a luchar en la Guerra de los Seis Días, nombre que se le puso después, en esos momentos nadie sabía que esa proeza bélica duraría tan poco. Diana llegó a Israel cuando la guerra había terminado, pero participó de lleno en la etapa de reconstrucción.

De vuelta en Chile, sus ideales socialistas y sionistas la llevaron a fascinarse con el discurso idealista y romántico de unos dirigentes universitarios, brillantes oradores, héroes del cambio social. Lo suyo era la militancia, el sentirse útil en una causa sustentable, en crecer a partir de su propio aporte, de sus propios talentos.

No podía haber escogido mejor carrera profesional que la de periodista para una mente tan inquieta, inquisitiva, observadora. Casi anónimamente, en tiempos en que campeaban periodistas de lujo, reporteó los pormenores del Festival de la Canción de Viña del Mar. ¡Qué pérdida de tiempo! debe de haber reflexionado...pero igual algo se puede aprender. Hasta fue "corista" en el Bim Bam Bum tan sólo para reportear sobre las deplorables condiciones de trabajo que había en el lugar. Sólo más tarde sería periodista a pleno, a gusto, entre los suyos, con una minuciosidad envidiable al trabajar para el diario de su movimiento político.

Cuando llegó a Editorial Quimantú tenía apenas 21 años. Asumió con pasión y profesionalismo el trabajo en la revista juvenil Onda que publicaba la empresa. Sólo era una joven periodista.

Había rechazado el aburguesamiento de las comunidades judías, y se había lanzado al mundo para vivenciar su judaísmo en ética y servicio por la humanidad. Primero en Israel y luego en Chile. Su lugar no estaba en las sinagogas sino que en la calle, al igual que muchos otros...

El sangriento Golpe de Estado la dejó cesante. Sus responsabilidades políticas eran mínimas, pero todos sus compañeros de trabajo y de partido habían desaparecido en el anonimato temerosos ante la represión que nadie alcanzaba a evaluar aún. Apenas unos restos de noticias de matanzas, cuerpos flotando en el Mapocho, algunos "cuidate" dichos al pasar.

Había comenzado a comprobar lo que era enfrentarse al silencio y al miedo de sus amigos.

Diana Frida Aron Svigilsky, fue detenida por agentes de la DINA el 18 de noviembre de 1974, alrededor de las 15:00 horas, cuando caminaba por Avda. Ossa con el fin de dirigirse a casa de unos amigos. Al percatarse que iba a ser aprehendida por civiles que se movilizaban en una camioneta Chevrolet nueva, intentó huir del lugar resultando herida por impactos de bala en el pulmón y en el riñón, según le refirieron a su novio Luis Muñoz González los propios agentes cuando éste se encontraba recluido en Villa Grimaldi.

Tras ser detenida y herida, fue trasladada a Villa Grimaldi donde fue brutalmente torturada por Miguel Krassnoff (¡qué asco me dá escribir ese nombre!) y en horas de la noche de ese mismo día fue trasladada a una Clínica de la DINA ubicada en calle Santa Lucía, desde donde se perdió para siempre todo rastro de su persona.

Diana tenía 24 años de edad...y estaba embarazada...

Hoy sólo subsiste en su memoria un árbol plantado en su recuerdo, una beca en el Instituto Hebreo para un estudiante sin recursos que lleva su nombre, y una cantidad enorme de judíos que hemos salido a las calles a proclamar en su memoria un sólido "nunca más"... Nunca más... ¡Nunca más!...NUNCA MÁS...

 

Mijael Vera

 

 

Amor fraterno

La ira es una expresión de dolor interno que indica que no todo está bien en nuestro mundo. Es una emoción poderosa y muy destructiva. Daña principalmente a quien la padece.

Muchas veces esa ira se expresa en anónimos que destruyen la convivencia, en personas que gastan su tiempo hurgueteando en el pasado de otros sólo para obtener "argumentos", y en pobre maledicencia.

Lo que nunca se llega a saber, pero sí a padecer, es que todo lo que hagamos tiene repercusiones en el plano espiritual, y todo aquello que muchas veces creemos necesario, sin medir las consecuencias, se vuelve contra los propios hechores.

Para tamaña pequeñez, valga la paradoja, no hay respuesta válida, salvo la luz que despeja las tinieblas del alma, ese bálsamo reparador que conjura la oscuridad que cosecha quien, en vez de ser autocrítico, busca culpar a los demás por su fracaso o su mediocridad.

Cuesta entender que existan personas así, aparentemente en plenitud de "nefesh iehudi", pero las hay. A veces asoman su rostro, pero casi siempre se ocultan tras el anonimato, tras la acción sibilina, tras la proclamada "seguridad". Pero sucede.

Curiosamente son las últimas en enterarse que sus actos ya están siendo calculados, evaluados, seguidos, registrados minuciosamente. Pero siguen creyendo que el anonimato les protege. ¡Pobres personas!.

Al lado de tanta bajeza, no obstante, florece el desierto, asoman nuevos aires, la cosa se mueve y dinamiza, se disipan las tinieblas, se eliminan las telarañas del inmovilismo, la luz vuelve a brillar con más fuerza.

Si en algo distingue al género humano del resto de la Creación es, precisamente, en que tenemos la capacidad infinita de superarnos desde nuestras propias y aparentes limitaciones.  En que tenemos la capacidad de aprender y reparar los errores, en perdonar y ser perdonados por nuestros semejantes, en generar confianzas allí donde estas se han perdido.

Y en esta intención perpetua no hay dobles lecturas, ni insinuaciones entre líneas.

Orar no es sólo rezar sobre la base de un ritual preestablecido inteligentemente. No. Orar también es reír, reparar, reconciliarse, crecer, alegrarse por el milagro de la vida. Orar también es cultivar el bien más preciado: la amistad. Pero todo se debe hacer con trasparencia, con la verdad, con la línea recta.

Por eso el gesto de mayor grandeza reside en la imagen de la mano extendida, acogedora y fraterna dirigida hacia, inclusive, quien nos ha causado algún daño. Allí está. Si el que no lo entiende y vuelve a recogerse en su oscuridad no lo capta... es porque su dolor es superior a cualquier aproximación divina de amor fraterno.

 

Mijael Vera

 

 

Dilema

Dos grandes momentos de noticias increíbles conmovieron la vida de Abraham. Y esos dos momentos aparecen en la parashá de esta semana.

Primeramente un mensajero espiritual informó a Abraham que al cabo de un año Sará, su esposa, le daría un hijo. Sará rió en su interior. No era para menos, después de todo a sus noventa años de edad, esa noticia le parecía increíble. Pero  las cosas llegaron hasta ahí en cuanto a la noticia. Sólo al año Sara supo que estaba embarazada y que su hijo se llamaría Itzjak (risa).

La segunda noticia no pudo llegar en peor momento ni caer de peor manera: El propio Altísimo le ordena a Abraham que sacrifique, a modo de fidelidad ritual, a su propio hijo, ya crecido.

Cuesta comprender el dolor de Abraham; su hijo estaba ya bastante grande, pero seguía siendo su hijo, el hijo de los años dorados, del tiempo vencido, de los años tardíos. Seguía siendo su "niño".

El resto de la extraña historia es conocido: Abraham sube con su hijo al monte Moriá (Jerusalem), amarra a su hijo, y al levantar el brazo para proceder al sacrificio humano (típico en esos tiempos y en esos lugares)Hashem le ordena detenerse y le reconoce su fidelidad.

Abraham, sin mediar palabra alguna sacrifica un carnero que andaba por ahí.

El propio texto, a continuación, nos relata que Abraham bajó del Monte, se unió a los sirvientes que le esperaban y volvió a su campamento...pero  ¿y qué aconteció con Itzjak? ¿Se quedó en el Monte? ¿porqué el texto nada dice de él luego de la famosa escena del cuasi sacrificio?

Nuestros Sabios han debatido sobre esto, y más de alguno ha considerado que sí realmente hubo un sacrificio de parte de Abraham que fue más allá del carnero que encontró. Abraham realmente sacrificó a Itzjak, a "su niño", al motivo de su vida en la tercera edad...

Abraham volvió solo al campamento porque dejó atrás al niño Itzjak, tuvo que dejar ir al "hombre Itzjak", aquel que ya había crecido, ya había madurado, ya no era un niño.

Difícil y complejo dilema para el padre sobreprotector el saber que su hijo ha crecido y debe dejarle ir. Pero la lección de Di-s era clara: así como te ordené salir de tu tierra hacia una nueva vida dejando atrás las ataduras de la idolatría, así también debes ir rompiendo lo que te ata, lo que te impide evolucionar, lo que te aprisiona en una idolátrica inmovilidad.

Lej Lejá fue la primera orden: ¡Muévete!...también lo fue para muchos otros personajes de la Torah, incluyendo a Moshé y al Pueblo entero. ¡Evoluciona o mueres!, ¡creces o despareces!, ¡sales de Egipto o te quedas atrás, para siempre!

 

Mijael Vera

 

 

Dulce o travesura

Sí. Ya se sabe que son cada vez más a quienes les asoma el arquetipo "patriota" en estas épocas, y comienzan a echar chispas ante la sola mención de esa extraña y sospechosa fiesta comercial denominada jalogüin o algo así...

Siempre se ha dicho que los chilenos nos reímos de la muerte (????). Tal vez acostumbrados como estamos a tanta mala cara que nos pone la naturaleza de vez en cuando. De allí un extraordinario folclor campesino asociado a la muerte, y una cuota no menor de pesimismo derrotista a la hora de festejar el calendario de fechas bélicas supuestamente "célebres".

Pero nunca se había generado en estos parajes un eco tamaño a una celebración de origen celta, que pasó por la depuración instrumental del capitalismo norteamericano, y que penetra en Chile con la misma fuerza con que lo hace cuanto cantante mediocre y malo osa graznar alguna cosa en un presunto inglés de barrio marginal y que se hace famoso de manera indiscutible. ¿Es que Italia ya no produce música, ni Francia, ni España?...

Casi sin excepción, la mayoría de las personas pensará que el Día de Muertos es una tradición puramente latina que debe ser preservada “intacta”, así como una cantidad inimaginable de signos que hacen más complejos los imaginarios colectivos.

Pero la fiestecilla como tal, la verdad, está relacionada más con asuntos comerciales: la venta masiva de disfraces, dulces, películas de terror y cualquier tipo de parafernalia exótica y obscura que tenga relación con la muerte y el “más allá”. De allí que hasta la persona menos avispada corra a utilizar disfraces fabricados por explotadas manos en China para pasar desapercibidos ante los espíritus malvados que son los acreedores de las casas comerciales...

Pues, he aquí que llegó el día, y como este año me las estoy dando de "contestatario", elaboré una estrategia perfecta para afrontar los molestos e insistentes toques de timbre que comenzaron bastante temprano, valga agregar.

Pues al primer grupo de avanzadilla donde venía un par de niños con una calabaza de plástico y unos ridículos disfraces de muerto resucitado (más terror me habría producido si hubieran venido disfrazados de ejecutivos de La Polar), acompañados de sus padres, el uno disfrazado de algo así como un vampiro, y la madre de perfecto y elaborado atuendo de estrella emergente de la televisión, ambos en la más perfecta síntesis simbólica de la sociedad en que vivimos, a la pregunta colectiva de "Dulce o travesura", respondí: "¡¡¡Poesía!!!".

Y comencé a declamarles desde mi puerta un magnífico soneto de Nicolás Guillén: "...alta noche y en el cielo sosegado, como quien vive y con razón contento, vive Di-s en su nube sentado en lo más alto del firmamento. Huele a jazmín eléctrico y a ozono, del abismo terrestre el eco amortiguado..."

Ni qué decir que el grupito familiar no entendía nada...y se fueron rápidamente con algo de interrogante dibujada en sus rostros mal maquillados...

Pero a los pocos minutos llegó otro grupito familiar (¡qué le enseñan esos padres a sus hijos!), a los que, ante la misma pregunta, les respondí "¡¡¡Poesía!!!", como a los anteriores, sólo que esta vez le correspondió a Pedro Homem de Mello "...Pueblo que lavas en el río, que tallas con tu machete las tablas de mi descanso, puede haber quien te defienda, quien compre tu suelo sagrado, pero tu vida, no..."

La misma reacción incrédula. "Este tipo debe estar loco" seguramente pensaron...pero, también se fueron rápidamente.

A la mañana siguiente, tras repetirse innumerables veces la escena, aunque cada vez con una poesía de autor diferente en cada caso, una vecina algo curiosa, de esas que nunca faltan en cada barrio, enterada de las escenitas de la noche anterior, y con una sonrisa dibujada en su rostro se atrevió a decirme: "parece que a los judíos les gusta más la poesía que el jalogüin..."

"La verdad, señora... nos gusta más la vida, que la muerte...créamelo..." la respondí al instante...

 

Mijael Vera

 

 

El Pájaro Loco

Cuando era un niño mi padre relataba un cuento que cautivaba toda mi infantil y próspera imaginación. Eran tiempos, claro está, en que nadie se distraía con una Internet que ni se pensaba en inventar.

El cuento que relataba mi padre, y que repetía año tras año con elementos adicionales, nuevos detalles, ciertos gestos más evolucionados respecto al año anterior, era sobre el Arca de Noé. Curiosamente, en el relato los humanos no poseían protagonismo alguno, pero, eso sí, los animales. Por cierto, eso animaba más el relato.

Según recuerdo, siempre comenzaba así:

En el arca de Noé los animales llevaban tanto tiempo aburridos y hartos de tanto encierro que empezaron a organizar juegos y actividades para divertirse. Pero no tuvieron mucho cuidado, y en uno de los juegos, un pájaro carpintero terminó haciendo un agujero en el fondo del arca.

El agujero empezó a crecer, y en poco tiempo comenzó a entrar muchísima agua.

Uno a uno, distintos animales trataron de arreglarlo, peleándose incluso por ser los que salvaran el barco, pero ni siquiera la presa que construyó el castor pudo hacer nada.

Desde luego, todos comenzaron a asustarse y pensaron que el barco se hundiría. La situación era angustiosa, y lo peor, es que nadie se atrevía a confesárselo al capitán del barco, Noé.

Pero entonces la abeja explicó a todos cómo ellas siempre trabajaban todas juntas y en equipo, cada una haciendo lo que mejor sabía, y les invitó a organizarse ordenadamente. Claro está, todos, con el alma en la boca del puro susto, se dispusieron a ayudar: los pájaros tiraban todos juntos del barco hacia arriba, los elefantes y otros animales grandes llenaban sus bocas de agua para sacarla del barco, los más rápidos iban de acá para allá juntando materiales, los que construían nidos y madrigueras utilizaban lo suyo para arreglar el boquete cada vez mayor.

Así, todos trabajando, consiguieron frenar un poco el hundimiento, pero no pararlo.

Desesperados, siguieron buscando si faltaba algún animal por ayudar. Buscaron y buscaron, pero en el barco no había ya nadie más que pudiera aportar con sus talentos. Pero de repente, un pez se coló en el barco, y los animales se dieron cuenta de que ¡aún no habían pedido ayuda a todos los animales del mar!

Pidieron al pez que buscara ayuda para salvar el barco, y acudieron peces y peces, y hasta una gran ballena que terminó por cubrir el agujero mientras el resto de animales reparaban el barco. Y así fue como todos los animales se salvaron con la ayuda de todos....y Noé ni se percató de lo sucedido...

Desde luego el cuento, además de ser muy animado e imaginativo, nunca lo olvidé, si hasta recuerdo que el Pájaro Loco, que por entonces sólo se conocía en las revistas de los quioscos, me empezó a caer muy mal. ¡Nunca falta un pájaro loco que empieza a hacer agujeros donde no debe! decía para mis adentros en mi infantil imaginación.... Felizmente la lección que se derivaba del relato paternal la entendí pronto: sólo la cooperación y la organización evitan que nos hundamos...

 

Mijael Vera

 

 

Volver a empezar

Y acá nos encuentra el calendario judío ofreciéndonos un nuevo empezar, un nuevo comienzo, como si Rosh Hashaná, los famosos diez días, la Sucá, nos hubieran preparado para un nuevo renacer, esta vez aliviados y conformes con lo trabajado espiritualmente.

Para varios Sabios Kabalistas de la Edad de Oro española, Simjat Torah era la verdadera fiesta de "Año Nuevo".  Y, al parecer, tenían razón. Es como un "cambio de folio" el saber que se termina de estudiar la Torah y se vuelve a comenzar por el primer capítulo.

Varios Sabios, en diferentes épocas advirtieron que la última letra de la Toráh y la primera formaban la palabra "Leb" (corazón). Ha habido interpretaciones románticas de esta lectura tan simpática. Pero, a decir verdad, nuestros Sabios no veían al corazón con la perspectiva que el Romanticismo del S. XIX impuso en la literatura  y en el lenguaje con una fuerza que llega hasta hoy. Corazón= sentimientos, dijeron poéticamente.  Al contrario, tanto en la Torah como en la literatura rabínica de milenios de continuidad, el concepto "corazón" está sustentado por el "Entendimiento", el saber racional, la capacidad de comprender el significado profundo de la letra y el relato.

En el Árbol de la Vida que dibujaron nuestros Sabios místicos, la Sefirá Daat está ubicada, perfectamente, al centro del pecho, donde está el corazón físico, y le asignaron el personaje misterioso y prudente de Jetró, el sabio suegro y consejero de Moisés.

No es menor el dato. El "corazón", síntesis metafórica de lo que es el entendimiento racional, es la clave de la comprensión de la Toráh en su conjunto. Desde la primera  a la última letra.

No es suficiente el poder de conectar con la verdad, sino que es necesario el poder perseverar en ella. Vemos en Éxodo que Israel ha pasado 49 días en el desierto, y parece preparado para recibir la Ley que le va a permitir, mediante su cumplimiento, entrar en la Tierra Prometida. Esta Ley le dará el poder de perseverar en su propósito de forma auténtica, sincera. Sin embargo el pueblo duda, no persevera en conseguir la conexión, pierde la devoción cuando está a punto de recibir la Toráh-Sabiduría.

De este pasaje sacamos la enseñanza de lo importante que es estar siempre atentos, no es suficiente con conectar, con dar el primer paso en el sendero, debemos perseverar, ser agradecidos, bendecir por todo cuando nos es dado, ser constantes desde lo más profundo de nosotros mismos, reflexionar, crecer, aprender con certeza.

El nombre de la letra Lamed, que es la última letra de la Torah,  viene de: enseñar, instruir, aprender. La Lamed nos habla del movimiento que nos lleva hacia la realización, en este sentido tiene el significado de aguijón. Este aguijón suscita en el discípulo crecimiento hacia sí mismo, que no es más que el camino que nos lleva hacia la realización.  Por eso está elevada sobre las demás letras, apunta hacia lo alto.

Pero este nuevo comenzar, esta sincronía del Saber que es Simjat Torah en donde leemos el último y el primer párrafo de la Torah, es un recordatorio de que aquello aprendido y practicado es sólo una realización parcial. Que hay un nuevo comienzo, una nueva etapa que superar, un nuevo escalón que ascender en reflexión y entendimiento superando, inclusive, las conclusiones parciales que hayamos obtenido en el período anterior.

De allí que la derivación de esta fiesta judía es que debemos aprender para enseñar, aprender para hacer, y crecer para ser sendero de transmisión y donación de sí mismo.

 

Mijael Vera

 

 

¡Mejor ni te pregunto!

- ¡Ay no, otra vez con el cuentito de la ramada esa que parece cualquier cosa!. Si hay algo que no me gusta del Judaísmo es eso, además, claro está, de los sermones laaaaaaargos y aburridos que les gusta dar a algunos...

Mi amiga que hacía varios días no me llamaba para contarme sus chismes, esta vez lo hacía en el momento menos propicio. Yo, martillo en mano, los clavos en la otra, y afirmando el teléfono con un hombro, fingiendo atención en los momentos en que estaba más ocupado haciendo mi Sucá....

- Encuentro una tontería que ocupes tu tiempo en esas leseras. Debieras hacer algo útil con tu tiempo libre- prosiguió sin admitir interrupción alguna, desde luego- Dime ¿acaso no tienes nada que hacer que andas en esas cosas de cabros chicos?- agregó con su habitual altanería

-¡¡¿Que no tengo nada que hacer, dices?!!- la respondí con auténtica molestia- mira, querida. Me la he llevado en reuniones, actividades, mesas de trabajo, festejando las Fiestas Altas...apenas me queda tiempo para dormir...¡¿qué más quieres?!

-Quiero que me expliques qué andabas haciendo en el Palacio de La Moneda el otro día...querido - ese "querido" le sonó espantoso, como si se hubiera tratado de la peor palabra que se viera obligada a pronunciar

-¿Y cómo te enteraste?- la respondí con tono despreocupado, sabiendo que ella tiene un olfato infalible para las cosas que le huelen o le parecen, en su ingenuidad, a "High Society".

-Mira sefaradico, yo me entero de todo ¿escuchaste bien?, y a pesar que no me invitaron, cosa que debieran haber hecho, igual supe. Así que ahora, deja la lesera que estás haciendo, y me cuentas todo con lujo de detalles...

- La verdad es que se trató de una ceremonia austera pero plena de significados. Estaban los dignatarios católicos, evangélicos y  protestantes, rabinos y muchísimos "peces gordos" de la colectividad. ¡Ah! desde luego estaba Cecilia Morel que era la anfitriona...

- ¿La Ceci?...¿la Primera Dama?...¡Qué regia! y ¡qué envidia!...¡¡¿porqué no me invitaron?!!...¿y qué más pasó?

- Se oró por Chile, por el bienestar, por la paz...estuvo bonito y muy bien organizado. Austero, sobrio y de buen gusto, sin duda.

- sigue, sigue...

- Pues nada, de allí salimos, y nos encontramos con la tremenda protesta en la Alameda, bombas lacrimógenas por todos lados, la gente corriendo, el "zorrillo" haciendo de las suyas, una tremenda batahola...muchísima gente, te digo...

-¡Qué horror! ¡los rojos "marsistas" que quieren convertirnos en cubanos!...¡¿y qué hicieron ustedes?!

-Los rabinos no sé, me imagino que se fueron rapidito a sus casas...

-¡¿y tú?!...¡mejor ni te pregunto!...

- Yo hice lo que el ritual indica: pasé del Templo fastuoso de Kipur a la simple choza de Sucot...y me integré a la protesta...por supuesto...

Mijael Vera

 

 

¿Qué hacer con el Spam?

A todos nos ha acontecido que los spam se apoderan de nuestras cuentas de correo electrónico. Nadie sabe de dónde vienen, y no son pocos los que contienen una palabra que de temible y medieval ha pasado a convertirse en habitual y contemporánea: virus.

Recuerdo que cuando me sucedió que abría mi correo y tenía 100 mensajes diarios de publicidad y otras plagas, decidí abrir otra casilla de mail. Felizmente esta me ofrecía una oportunidad inesperada: podía almacenar los spam en una especie de  carpeta.

Como no suelo ser muy talentoso en esto del computador, tardé en percatarme que este nuevo correo me ofrecía una posibilidad adicional y significativa: podía suprimir definitivamente la carpeta y evitar, así, la llegada de más correo indeseado.

Oh, grande alegría. Con sólo apretar una tecla me libré de tan molesto bombardeo. ¡qué fácil resultó!

Inevitablemente recordé una brillante Columna escrita por la profesora Yael Mermelstein. Según ella, otro tipo de eliminación de lo molesto que año a año tratamos de realizar es lo que acontece en Iamim Noraim. Pues, así como hacemos con el correo-basura, tan sólo con tomar la decisión, de la misma manera es posible eliminar todos los vestigios de las faltas propias, enviándolos a un sueño eterno del cual no hay retorno.

Naturalmente una gran parte de cada uno de nosotros a menudo se pregunta: ¿Podré lograrlo? ¿Puede una mancha en el alma desaparecer tan fácilmente de manera tal que el "sistema" quede totalmente "actualizado"? ¿O aquella falta está perdida en alguna carpeta-spam del alma y sigue estando ahí, a la espera de que se nos ocurra, fatalmente, "restaurar" a una fecha anterior? Y lo peor...¿no estaré eliminando correo necesario al confundirle con "basura"?

¿Existe un "antivirus" eficaz y definitivo? El Talmud dice que sí. Que podemos deshacernos de nuestras transgresiones para siempre. Una persona puede hacer teshuvá a cualquier edad y recibir absolución completa, no importa cuan alejada esté del camino. Las faltas son borradas para siempre, son enviadas a un destino oculto para no volver nunca más. No son almacenados en una oscura esquina del alma para futura referencia. Ellas desparecieron de manera absoluta y para siempre.

Lo único que le falta es la convicción real de que un cambio de esa naturaleza sí es posible.

¿Engañaste en los negocios? Primero paga tu deuda. ¿Ofendiste a alguien? Primero pide perdón a esa persona, y luego de ser aceptadas las disculpas, se puede comenzar el proceso de teshuvá.

Primero debe existir un sincero arrepentimiento de lo que se ha hecho. Fácil decirlo, pero llevarlo a la práctica es muy difícil, porque en ese momento, se debe dejar de cometer la falta,  se debe resolver dentro de uno mismo el no volver a cometer el fallo en el futuro.

Nadie dice que es fácil. Uno no puede simplemente seleccionar el mensaje, así como en el correo electrónico, y hacer clic con el ratón para mandarlo al olvido. El cambio real es un proceso espiritual arduo, basado en la búsqueda verdadera y la introspección. Y esto es difícil, pero logra sanar.

Todos podemos. Suprimir para siempre es el mensaje de Kipur.

Sólo al final del proceso hay que marcar la opción “Suprimir Definitivamente” para que todo lo que molesta al alma, no vuelva a aparecer nunca más...

Mijael Vera

 

 

Le Shana Tová


Queridos amigos, ante todo felices fiestas. Les deseo mucha felicidad, gozo, alegría y que tengan una vida positiva rodeada de las personas a las que quieren, y que sirva de reflexión para que desarrollen en su corazón la compasión y la empatía verdadera.

Esta vez escribo, además de saludarlos afectuosamente, para compartir con ustedes algunas buenas ideas de año nuevo que a lo mejor nos pueden ayudar a tener un año positivo y próspero en todos los aspectos:

Algo que es muy útil es escribir una lista de las cosas que deseas que sucedan este año. Que sean cosas realistas y para su felicidad. Cosas que realmente deseamos. Serán como sus objetivos a cumplir por año nuevo.

Fundamental por año nuevo es practicar el perdón. Perdonen a todas las personas a quienes le tengan rencor y prométanse tener una vida positiva, con más paciencia y autoestima. Recuerden que sólo perdona el que se ama a si mismo.

Y por último un buen examen de conciencia en el propósito de ser mejores personas. Recuerden que de lo positivo vienen cosas positivas, y de lo negativo cosas negativas.

Cualquier persona puede plantearse propósitos, intenciones y deseos, intentar conseguir metas y planes, todo lo cual es válido. La pregunta es: ¿nuestros deseos, planes y propósitos están de acuerdo con la voluntad de Di-s? ¿Cuál es el origen de mis metas y objetivos? ¿Provienen de mi carne, de mi ego, de mi Yo? ¿Vendrán de mi ambición, de mi codicia o de mis deseos puramente terrenales? ¡Todo creyente debería responder a esas preguntas a la luz de la Torah!

Tal vez el mayor cuidado que deberíamos tener respecto a nuestros deseos, consista en evitar que éstos sean motivados por la CODICIA. ¿Qué es la codicia? Es desear con ansia, con vehemencia, el obtener riquezas o cualquier tipo de posesiones materiales desmedidas.  Sin embargo, la materia también favorece la prosperidad y la armonía. No te olvides de quienes no tienen techo, están marginados, desposeídos.

Hay 2 días al año sobre los que no puedes hacer nada: AYER y MAÑANA: solamente HOY podrás perdonar, sonreír, soñar, amar, sentir…

En toda esta reflexión, no olvidemos que los amigos son como las estrellas, no siempre hablas con ellas pero tu sabes que siempre están allí. Se cambia de año; se cambia de sueños; se cambia de objetivos; se cambia de aspecto. Pero jamás, jamás se cambia de los amigos ganados en el tiempo anterior.

¡Ah!...no nos olvidemos que si la vida da mil razones para llorar, demostremos que tenemos mil y una para soñar. Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad.

Un abrazo afectuoso a todos ustedes, estoy seguro que tendrán un año lleno de cosas buenas!!!

Mijael Vera

 

 

Bashana Haba'a


Hay algo extraño con la música judía. Como me comentó alguna vez Amália Rodrigues, hay canciones judías que, de tan particulares en su intención, se convierten en universales por su alcance, aún cuando haya personas que no entiendan las letras.

Su comentario respecto a este enigma musical coincidía con lo que de anécdota pasó a convertirse en un mito urbano en Nueva York.  Cuentan que el compositor Jerome Kern y el escritor Oscar Hammerstein estaban discutiendo la posibilidad de un musical basado en la vida de Marco Polo a realizarse en los grandes escenarios de Broadway. Le dijo Hammerstein a Kern, “He aquí una historia desarrollada en China y contada por un irlandés acerca de un italiano, ¿Qué tipo de música quieres escribir? “Kern respondió:” Tiene que ser buena música judía.  Es la única que todo el mundo va a disfrutar

Y es una curiosa verdad. En todo fado y en las melodías del romancero español aún palpita con fuerza inagotable una canción sefaradí, con la misma energía que múltiples obras musicales contemporáneas, ya sean de Broadway, o del cine musical, contienen una cuota no menor del eco nostálgico de las canciones de los judíos europeos. "Amor sin Barreras podría haber sido cantada en yiddish, y en nada cambiaría su sentido" agregaba su autor, Leonard Bernstein, en una notable entrevista.

Si la historia nos ha enseñado algo, es que la música judía es una categoría vertiginosamente amplia y fluida, que abarca una enorme variedad de sonidos, estilos, ideas y temas, desde lo sagrado hasta lo secular. En este largo listado de obras inmortales cabe de todo: desde música sacra y de sinagoga, baladas yiddish y judeoespañolas, temas de Broadway. Incluso hay hasta temas de disco y hip-hop.

Pero hay otras canciones significativas que sin sentar bases musicales en la herencia de antaño, generan una sensación nueva que, de tanta frescura, parecen ser clásicas. Es el caso de Bashana Haba'a.

Muchos piensan que se trata de una obra reinventada sobre la base de alguna tonada tradicional centro-europea...pero no lo es. Apenas escrita en 1968 por la israelí Nurit Hirsch una genial compositora que tiene a su haber más de mil canciones de gran fama, se ha incorporado al acervo festivo en cuanta celebración nos encontremos. Y allí está esa canción arraigada como si de un trozo de historia ancestral se tratase, al igual que la melodía del "Ose Shalom" que fue compuesta para el primer Festival de la Canción Jasídica, que tuvo lugar en 1969. Su melodía es tan poderosa que se ha convertido en parte de la liturgia en sinagogas y las comunidades judías en todo el mundo.

Bashana Haba'a es una melodía liviana, alegre, contagiosa. Escrita sólo un año después de la Guerra de los Seis Días expresa el deseo de un futuro mejor, de una poética realidad, de un optimismo auténtico. Y lo logra.

Tema infaltable en las fiestas de Año Nuevo judío, vaya como saludo a todos los lectores, en la esperanza de encontrarnos en una nueva etapa, en que, como señala su letra "El año que viene extenderemos las palmas de las manos hacia la radiante luz blanca, una garza blanca extenderá sus alas como una luz, y entre ellas se elevará el sol..."

Mijael Vera

 

 

Rosh Hashana


Mi padre era un hombre divertido. Y lo era porque  su sentido del humor sobrepasaba largamente a sus ocasionales momentos de enfado o de tristeza. De él aprendí algo que nunca he perdido de vista: los problemas no son problemas, ni siquiera obstáculos, sino que simples anécdotas de las cuales es mejor reírse.

Y recordando las tonteras que uno hace cuando adolescente, ya sea para molestar en casa, para meter algo de ruido haciéndose notar, o tan sólo porque es parte de la auténtica realidad de saber que no se es el centro de mesa todo el tiempo, hubo una época breve en que me puse muy desordenado con mi habitación y dejaba todo impresentable. Pero la idea me gustaba. Me gustaba andar impecable, el pelo bien peinadito, los zapatos siempre lustrados, la camisa blanca sin mancha, pero mi habitación era un auténtico desastre.

Creo que esa rebelión de preadolescente, hijo único y mimado me duró muy poco. Tengo claro, eso sí, que fue un mes de agosto pasando a septiembre.

Mi padre (z"l) siempre fiel a una de sus pasiones más queridas, el buen y castizo lenguaje, me escribió una carta que aún conservo. La puso sobre mi almohada, probablemente abriéndose paso entre libros, ropas y cuanta cosa estaba desparramada en mi habitación, en momentos en que yo andaba en el colegio.

Recuerdo que cuando llegué, mi padre escondía su risa  detrás de un enorme libro mientras me miraba de reojo. Me fui a la habitación y me puse a leer:

"Hijo: El mucho amor a nuestra lengua no nos debe llevar a aborrecer las novedades que con el tiempo se introdujeron en ella para designar con justeza cosas y comportamientos que no gozaban anteriormente de vocablo singular y adecuado. Así ha ocurrido con los que, por curiosidad y placer, llámanse ahora hippies, sin que la consulta de muchas, copiosas y autorizadas fuentes del castizo decir nos haya permitido encontrar palabra en nuestro natural castellano que signifique propia y ajustadamente lo que el nuevo vocablo expresa.

Séanos, pues, lícito decir que el hippismo o, lo que es igual, la concurrencia cuidadosamente desordenada de personas que, conducidos por la curiosidad y el placer, visitan tan especial costumbre, es hoy provechoso e insustituible caudal de abundantes bienes tanto para el espíritu, en cuanto fomenta la paz y el entendimiento entre las personas, como para el material bienestar de todos, ya que acrecienta la costumbre del ahorro en detergentes y ornatos de aseo lo que nutre las arcas familiares y beneficia a la vez considerablemente a los sujetos particulares de esta noble morada.

Por estas razones, encarezco, en cuanto señor y autoridad de esta familia, a los moradores de la misma que consideren cómo las muchas y repetidas ocasiones de desaseo de los naturales de este lar, pueden  engrandecer su prestigio y divulgar sus virtudes y maravillas respecto a tan peculiar estilo de vida, de manera que se ponga al uso no sólo en el continente América, sino que también en dominios insulares, peninsulares y otros como forma asumida y justa de ahorro en economías, así como modelo en todo el universo mundo de esparcimiento, crecimiento del sensato intelecto y privilegio de mentada distracción.

Celébrase por data cercana y próxima en nuestra casa una grande y concurridísima fiesta que es el Año Nuevo, tiempo de renovación además de merecido aprecio, en la que se hace pública ostentación de los crecimientos y evoluciones que el llamado tiempo festivo procura, y que sirve a la vez de sustento ameno para el menester y desenlace que la otra fecha a seguir, esta vez de ayuno y austeridad, exige.

Son fechas en que para nos, sus padres, que movidos por la curiosidad y el placer puedan visitar su habitación deben llevarse la idea, de grata recordación, de un espacio limpio y arreglado, en el que congenian la hospitalidad confiada y la mesura y dignidad en el comportamiento con la alegría y actividad propias de quienes, sin olvidar sus quehaceres, saben hacerlos compatibles con honestas diversiones y amenos entretenimientos.

Atendiendo a todo cuanto en la presente carta llevamos dicho, la razón y el común sentir aconsejan que el aspecto de su habitación sea de singular limpieza y adorno, cesando en la obstinada voluntad de dejar al libre arbitrio de ventoleras y demases todo tipo de vestimentas y mercancías de diferentes clases, en oferta de espectáculo jocoso de otra índole o intención. Pues ocurre también el caso insólito que en su habitación, una parte considerable del tiempo se tira papeles y objetos menudos al suelo. De seguir en incremento esta sorprendente conducta pudiera ocurrir que la mitad del tiempo sea dedicada a arrojar papeles y otros objetos, y la otra mitad del tiempo esté en exclusiva dedicación a recogerlos, con lo que ha perdido lo más valioso: el tiempo.

Para que a tal absurda situación no se llegue y la habitación aparezca tan limpia como debe, le ruego se abstenga de desprestigiar su propio espacio, pues la limpieza y el debido comportamiento tan conveniente es tanto para el lustre, prestigio y ornato de esta casa como para fomentar la afición placentera de quienes nos honren visitándola".

Debo confesar algo. Esas fiestas de Rosh Hashaná fueron las más divertidas. Dejé mi habitación impecable, y de la lectura de esa carta, después de tantos años, aún extraigo enseñanzas trascendentes y...aún me estoy riendo...
 

Mijael Vera

 

 

¿Difícil de entender?

Si hay alguna certeza, una realidad inevitable, una verdad irrefutable, esa es la muerte del cuerpo físico. Frente a ello se han construido los más inimaginables castillos de opinión. Pero el Rebbe de Kotzk decía con acertada inteligencia: “Morir es solamente mudarse de una casa a otra. La persona sabia dedica sus mejores esfuerzos a embellecer aquella casa a la cual se mudará en el futuro sin descuidar aquella en que reside por el momento.

En efecto, tal como enseñan nuestros Sabios en el Talmud, este Mundo es un pasillo, o antesala, que nos lleva al recinto principal del palacio, denominado Olam HaBá (Posteridad, Mundo Venidero, Más Allá). Este “estado del ser” al no depender de la materia es denominado también como “Mundo de la Verdad”, puesto que no hay velos, ni excusas, ni justificaciones, ni mentiras, ni escapes, ni ilusiones. Todo es cierto, correcto, ordenado, pulcro.

¿Difícil de entender o de admitir?

Hay muchos aspectos que conciernen a esta temática que no podemos pensar o concebir, puesto que son hechos que son completamente diferentes a todo lo que conocemos, que no tienen manifestación en nuestro mundo. Es como querer explicarle a un niño de una aldea montañosa, aún en los brazos de su madre, cómo son los colores y la suave caricia de la brisa marina. Podemos darle una idea, pero él no ha experimentado ni colores ni brisas, por lo que solamente captaría un poquito, a través de analogías. Por eso Maimónides (en su comentario a la Mishná), plantea que el requisito básico para ingresar al Olam HaBá es haber cumplido al menos una vez en la vida una mitzvá de manera integra.

El propio Maimónides planteaba que el “infierno” no existe como lo han planteado ciertas creencias muy extendidas y carentes de contacto con la fuente de Sabiduría de la Torá. No hay un “lugar” dirigido por un demonio, o por malos ángeles que se gozan con el sufrimiento y anhelan el dolor y la corrupción.

El verdadero infierno no es un lugar, sino un estado del ser. El verdadero infierno es la conciencia clara de todos los malos recuerdos, de la memoria de las incorrectas acciones ejecutadas en esta vida.

Tal vez por eso se nos presenta una de las tantas paradojas de la historia judía: aunque el Pueblo judío ha conocido la muerte antinatural y prematura como una indeseable compañera constante más que cualquier otra nación, cultural y espiritualmente los judíos estamos notablemente despreocupados por la muerte y el más allá.

El Judaísmo no hace intento alguno por olvidar la muerte o sofocarla con júbilo falso. "Los muertos no alaban al Señor, ni tampoco lo hacen quienes descienden al silencio de la tumba. Pero nosotros bendeciremos al Señor desde ahora y por siempre jamás ", proclama el Salmista.

Es así como la tendencia natural para aceptar la muerte se expresa en la convicción de que los verdaderamente justos realmente no mueren sino que "parten" o "suben" a un plano diferente. Así, Maimónides escribe de Moshé: "Con él ocurrió lo que en otra gente se llama muerte". Se dice que "los justos viven incluso en la muerte, mientras que los malvados ya están muertos mientras viven". Aquí tenemos nuevamente el paralelismo de que bondad es vida y vida es bondad, en tanto que maldad es la verdadera muerte.

El enfoque judío respecto de la muerte es que se trata de un problema que debe ser resuelto por y para los vivientes. La muerte, la preparación para la muerte, y el luto, están todos hilvanados en la fibra de la vida cotidiana. La esencia del luto no es pesar por los difuntos, sino más bien compasión hacia los sobrevivientes en su soledad.

La confrontación personal con la muerte, quizás la prueba más dura para un individuo y para una cultura, es por supuesto frecuentemente encontrada en la erudición judía. Las muchas variantes de este tema presentan un aspecto en común -- el encuentro con la muerte es observado como un momento trascendental de la vida, con el que hay que encontrarse siendo meritorio. Por eso, a diferencia de muchas otras culturas, el Judaísmo no acepta que algún tipo particular de muerte sea gloriosa por sí misma, salvo el martirio soportado en aras de la santificación del Nombre de Di-s.

En este contexto, podemos comprender el carácter extraordinario del Kadish. Inicialmente, esta antigua plegaria no estaba vinculada a la muerte o al difunto, y era parte ordinaria de la liturgia. Sólo en un período relativamente posterior, a comienzos de la Edad Media, cuando la progresiva persecución trajo el martirio frecuente, el Kadish se convirtió en una plegaria de muerte. Sin embargo, en él está ausente siquiera la más sutil insinuación de reproche a Di-s, quien es loado a lo largo de toda la plegaria, glorificado y santificado.

Incluso en los tiempos bíblicos, la muerte de un héroe no era observada como un logro glorioso; el ideal era que el hombre "duerma con sus padres" y que transmita la riqueza de su vida y fortaleza a aquellos que vienen tras él.

La actitud básica del Judaísmo hacia la muerte, introducida con la expulsión de Adam del Jardín del Edén, es que no se trata de un fenómeno natural inevitable. La muerte espiritual es, en realidad, la vida deformada, pervertida, desviada del flujo de santidad que se identifica con la vida.

En última instancia, la muerte corporal es rechazada como efímera. Ella es parte de la genuina esencia del mundo, pero, como el desaparecido Rabí Kook enfatizó en sus escritos, el ser humano no debería aceptar la premisa de que la muerte saldrá siempre victoriosa.

En la lucha de la vida contra la muerte espiritual, de ser contra no ser, el Judaísmo manifiesta su no-creencia en la persistencia de esa muerte, y sostiene que es un obstáculo temporario que puede y ha de ser superado... en vida.

 

Mijael Vera

 

 

Manuel

Una bala. Sólo una bala fue suficiente para cortar el hilo fundamental de su incipiente vida.

Una bala que rompió en mil pedazos las ilusiones, los sueños de ser "algo" en este pasaje incierto y complicado que es la existencia humana.

Bastó sólo una maldita bala, disparada por un maldito impulso, producto de un maldito y ciego fanatismo...o tal vez por miedo al significado trascendente y sublime de su juventud fresca y protagónica, ágil y trasparente, creativa y poética.

Tenía la misma edad de nuestra Anna allá en la frescura de su imaginario espacio construido entre las sombras de la opresión en Amsterdam.

Pero Manuel tenía estos 16 años acá, en una población de gente esforzada que trabaja y se endeuda, que se sacrifica y que sueña, y que los domingos va a su congregación evangélica a agradecer por los matices rudos que les ofrece su vida cotidiana, con la esperanza...siempre con esa esperanza que no muere nunca, ni siquiera en los momentos más desesperados y crueles.

Y oraba. Claro que oraba. Junto a sus hermanos de fe, tan jóvenes como él elevaba sus brazos y en éxtasis espiritual rogaba por el bienestar de Israel, por la misión sagrada de un Pueblo que le era ajeno, distante, impreciso, extraño, pero amado...

Y en esa atmósfera de domingos vestido como un caballerito, de traje y corbata heredados del hermano mayor, con los zapatos del colegio especialmente lustrados, soñaba con ser Pastor de su modesta iglesia evangélica. Y allá iba empujando la silla de ruedas de su minusválido hermano, soñando ambos, riendo felices, acariciando nubes y estrellas, probablemente coqueteándole discretamente a la alegría de vivir.

Manuel era un muchacho bueno. Pero no como todos los muertos que siempre resultan ser buenos al final de todo. Era bueno de verdad. Y lo era porque sólo tenía sueños y esperanzas...y apenas 16 años.

Bastó sólo un chispazo para que quedara destrozado el tiempo en un espacio inmoralizado por la soberbia y el poderío de quien porta un arma encubierto y anónimamente protegido. Fue sólo un latigazo surgido desde las cenagosas sombras de la cobardía el que acalló su voz, su sonrisa, su encanto infantil...¡¡¡tenía 16 años!!! ...¡¡¡sólo tenía 16 años de edad!!!...

Mijael Vera

 

 

Tzedaká

Los judíos no creen en la caridad. No se deje engañar por su filantropía legendaria, por su saturación de movimientos sociales y humanitarios. como indica sabiamente Rab Yanki Tauber. Los judíos no practican la caridad, y el concepto es virtualmente inexistente en la tradición judía. En vez de caridad, el judío da Tzedaká - la palabra significa "rectitud" y "justicia". Cuando el judío contribuye con su dinero, tiempo y recursos al necesitado, no está siendo benévolo, generoso o "caritativo". Él está haciendo lo que es correcto y justo.

Si el propósito de la Tzedaká fuera simplemente rectificar la distribución desigual de abundancia entre ricos y pobres, la verdad es que esta ley no vendría al caso y perdería su sentido. Tzedaká, sin embargo, es mucho más que eso: es la oportunidad concedida a cada persona para sentirse un "socio con Di-s en la Creación."

Tal vez por eso se trata de un mandamiento que no requiere de una bendición especial antes de ser ejecutado, a diferencia de todos los restantes (que son muchos). Rabí Tzvi Elimelej de Rimnov decía que la preparación para la mitzvá como ser la bendición u otras preparaciones (como ir a la mikvá a purificarse) no se deben hacer en Tzedaká ya que la necesidad del pobre no puede esperar. El último Rebe de Lubavitch comentaba que esta opinión se basaba en una anécdota del Talmud (Taanit 21ª) con Najum ish Gam Zu que se retrasó en unos instantes en alimentar a un necesitado y el necesitado falleció al encontrarse en una situación muy extrema.

Por eso es que no bendecimos por Tzedaká al ser tan importante esta mitzvá, pues cualquier preocupación o demora debe evitarse.

Muchos Tzadikim (justos) dedicaron su precioso tiempo para recolectar dinero para familias necesitadas o para rescatar a algún judío que era prisionero de algún Poritz (terrateniente) por no haber podido pagar su renta. La Tzedaká siempre fue considerada una de las mitzvot más elevadas.

Pero reunir fondos no es una función muy gratificante. Algunas personas tienden a recibir de muy mala manera a quien los visita con esta intención, inclusive cerrándole la puerta en la cara.

El Tzadik de Sanz, cuyos esfuerzos para recolectar tzedaká son legendarios, dijo cierta vez a su hijo: "Cuando pides una donación y eres rechazado debes juzgar a esa persona favorablemente. Seguramente se encuentra en apuros financieros, y reacciona así debido a su preocupación. Si guardas resentimiento contra él, contrarrestarás la Mitzvá de colectar Tzedaká debido a tus sentimientos de hostilidad hacia otro judío, y eso es un pecado"

Cierto Tzadik recibió en una oportunidad una gran cantidad de insultos y maldiciones al pedir una donación. Escuchó con calma y luego dijo: "Muchas gracias. Tomaré las maldiciones e insultos para mí, pero ¿qué me donará para esta persona pobre?..."

Mijael Vera

 

 

Y va a caer...

Después de 40 años de vagar en el desierto, Josué y las gentes de Israel habían cruzado las quietas aguas del Río Jordán para comenzar la conquista de la tierra de Canaán. Josué era un líder militar con experiencia, pero nada en todo su entrenamiento militar podía haberlo preparado para el plan de tomar Jericó. Él tendría que actuar con fe y confiar en Di-s para la victoria.

Jericó era considerada la ciudad habitada más antigua  conocida en el mundo. Era todo  un monumento a la grandiosidad arquitectónica, tal como lo habían comprobado los espías israelitas varias décadas antes. Sus muros se alzaban imponentes y la vida bullía en su interior.

Pero Jericó poseía una debilidad fundamental: era una ciudad que vivía del pasado, autocomplaciente, sin actualidad. Estaba lejos de rendirse ante la evidencia de la superioridad del monoteísmo, y desde luego, era el primer y principal obstáculo en la conquista de la Tierra Prometida.

Antes que la batalla comenzara, el capitán describe el plan de acción dictado por Di-s:  Por seis días el ejercito circundaría la ciudad mientras los sacerdotes soplarán los cuernos haciéndolos sonar estruendosamente. Los sacerdotes irían con las trompetas encabezando la demostración, luego los sacerdotes llevando el Arca de la Alianza, luego el ejército, y finalmente todo el Pueblo.

Durante seis días el único sonido sería el de los shofarim. Nadie podía hablar una palabra. Luego al séptimo día, circundarían la ciudad siete veces de la misma manera, y después cuando Josué diera la señal, todos darían un prolongado grito. Según este plan, los gruesos e inexpugnables muros caerían.

Josué tuvo una gran prueba de fe. ¿Funcionaría tan exótico plan militar? ¿Sería suficiente acción la guerra psicológica que llevaba implícita la estrategia de circundar la ciudad por siete días? ¿Acaso cada uno de esos días bastarían para que el sonido de las trompetas "ablandara" las murallas?... Para cerciorarse envió espías a la ciudad quienes volvieron con la información brindada por una mujer del lugar.

Josué se convenció, gracias a la información de sus espías, que dentro de la ciudad había un resquebrajamiento de la aparente unidad social, y ordenó que el plan se llevase a cabo. Fue así que el conjunto del Pueblo marchó alrededor de Jericó tal como Di-s ordenó mientras que los sacerdotes soplaban los cuernos.  Lo único que se podía oír era el sonido de los cuernos y de los pies que marchaban. Finalmente al séptimo día después de la séptima vuelta alrededor de la ciudad, Josué dio la orden y todos gritaron tan fuerte como pudieron... y... los muros cayeron...

Curiosa historia que ha traído de cabeza a arqueólogos, historiadores, lingüistas y teólogos. ¿Cómo cayeron las murallas? ¿Qué prodigio de la naturaleza jugó su oportuno rol? ¿Hubo intervención sobrenatural, acaso?

La verdad es que muy pocos se han hecho la pregunta más importante respecto a lo que esta historia, que como todas las de los textos sagrados, está allí para enseñarnos algo: ¿Qué gritó el Pueblo mientras rodeaba la ciudad enemiga aquél día?...

No lo sabemos.

Aunque de esta sugerente historia bíblica aprendemos que cuando el pueblo grita...las murallas, los reyes y hasta las civilizaciones caen...

Mijael Vera

 

 

Una y otra vez...

Moisés fue un hombre extraordinario. Grande por su humildad, sabio por su ingenuidad en muchas áreas, confiado en sus fortalezas, que no eran pocas, y siempre alerta para aprender y vislumbrar cual era verdaderamente su misión en cada momento.

Sin lugar a dudas era un ser humano como todos nosotros. Lejos de un ser divino, era un profeta en todo sentido, especialmente en su capacidad de evaluar la realidad de su entorno y su tiempo de manera conciente y asertiva.

Pero seguiría siendo un hombre. Y moriría como un hombre. Nada de elevaciones especiales, ni coronaciones angelicales. Nada de eso. Por eso es inmortal, porque era una persona común a la que le llegó una misión imposible: liberar a un pueblo de esclavos que quería seguir siendo esclavo, y con un temor enorme a la libertad que apenas conocían como un ideal lejano.

El último libro de la Torá es especial en muchos sentidos, principalmente por reflejarnos la "humanidad" de Moisés. De hecho está escrito en su mayoría en segunda persona, siendo el propio Moisés quien le habla al pueblo. De hecho, los sabios mismos llaman a Deuteronomio “¡las palabras de Moshé!”.

El Malbim explica que el Libro de Deuteronomio consiste principalmente de las lecciones y amonestaciones que Moshé dio al pueblo, tal como lo afirma claramente el primer verso: “Estas son las palabras de Moshé al pueblo”. Sí, estas eran palabras de un santo profeta pero eso no las hacía palabras de “Torá” para todas las generaciones. Di-s le ordenó a Moshé que repitiera sus palabras una vez más antes de su muerte y que las escribiera exactamente como Di-s las dictó. Ahora que habían sido dictadas por Di-s, se convirtieron en parte de la eterna “Torá”, ¡la palabra de Di-s!

Moisés se da a la tarea de repetir la historia, aunque esta vez de manera escrita. Comienza comparando al pueblo judío con las estrellas, a pesar de que el pueblo no era tan numeroso en ese momento. Los judíos también son comparados con la arena, que al igual que las estrellas, es demasiado numerosa como para ser contada. La diferencia entre ambas metáforas es que la arena es pisoteada y todos caminan sobre ella. Este es un simbolismo del exilio judío cuando los tiempos son difíciles. El lado positivo es que los granos de arena se pegan unos a otros y son capaces de contener las poderosas olas del mar.

Por otra parte, las estrellas están en el cielo. Ellas simbolizan cuando los judíos están arriba, elevados espiritualmente, y las cosas están bien. El lado negativo es que las estrellas están a años luz unas de otras; cuando las cosas están bien, nosotros los judíos frecuentemente peleamos entre nosotros.

Esta es la primera y más importante lección que ha de aprender un líder como Moisés. Repetir la historia equivale a estudiarla, velar por su exactitud, pero a la vez comprender los mecanismos por los que transcurren los acontecimientos, quizás a la espera de poder adelantarse a ellos.

Probablemente Moisés no entendió en un principio el porqué debía "repetir" las palabras de Di-s, escribiéndolas para la posteridad. Pero muy pronto comprendió, de allí su grandeza, que la historia, a grandes rasgos, tiende a ser aparentemente cíclica y que aquellos que no aprenden del pasado están destinados a repetir los mismos errores una y otra vez...

Mijael Vera

 

 

El cambio

- ¡¡Ay, pero si el mundo se está acabando!!, ¿no has visto las noticias? tragedias por todos lados, todos están convulsionados sin apego a nada, ya no hay a quien creerle, y para peor, ya nadie le tiene respeto a la autoridad

- ¿Cual autoridad...?- alcancé a interrumpirla con tono sarcástico, en medio de una avalancha de palabras inconexas que mi amiga me lanzaba en una de sus habituales llamadas telefónicas, siempre delirantes, pero entretenidas.

-¿No te das cuenta lo que sucede? ¡¡Si todo es un caos, protestas, desorden total, delincuencia!! Claro, si te la pasas metido en tus libros de Torah ¡¡De qué te vas a enterar!!- continuó con su cariñoso y siempre atento delirio de "laica emancipada" sin darse cuenta que es de lo más esclava del consumismo y las respuestas fáciles.

-No te creas...estoy sumamente enterado...y hasta me entero de cosas que desearía no enterarme...pero, bueno, ese es otro asunto- la respondí lacónicamente

- ¿A ver? cuenta, cuenta...

- Dime mejor, ¿para qué me llamabas?

- Lo que pasa es que ya estoy convencida que el mundo se va a ¡¡¡acabar!!!...si es cosa de ver las noticias. Además de que se acerca el año 2012 y toda esa lesera del fin del mundo que me tiene trastornada y sin poder dormir tranquila. Con decirte que ya veía venir el acabóse cuando salí a la calle y vi a todos esos chiquillos gritando ¡qué horror!

- Mira bonita. Ya vimos la  histeria generalizada que se produjo por el temor a que el mundo entero “fallara”, y se detuviera porque los ordenadores no reconocerían el número 2000 como fecha válida. ¿Recuerdas? Lo que  había surgido como una modesta hipótesis tecnológica, supuestamente iba a generar un caos tremendo en los sistemas aéreos, bancarios, y, por cierto, en todo el mundo...

- Ah. Pero eso era un problema tecnológico, no una advertencia desde el "más allá". Y lo que me tiene aterrorizada es, precisamente eso de las profecías mayas y todo lo que estoy viendo en estos días...

- Amiga... aunque la revelación fue de una vez y para siempre rubricada por la entrega de la Torah, la mentalidad humana siempre curiosa e inventiva está a procura de nuevas y espectaculares señales, especialmente cuando predominan tendencias apocalípticas.

- ¡Pero es que estoy aterrorizada!

- ¿No será que te sientes culposa por...algo?, je, je...

- ¡Te hablo en serio! ¡Estoy segura que el mundo se va acabar!

- Escucha...según los futuristas apocalípticos de todos los tiempos, el mundo tendría que haberse acabado el año 1000…el 1712…el año 1914…el año 1917…el 2000…el 2006 fecha en que comenzaría la tercera Guerra Mundial… Si bien es cierto cada fecha podría interpretarse, desde la perspectiva histórica, como coincidente con eventos políticos, bélicos y sociales de envergadura, lo concreto es que nada de lo anunciado en términos de una apocalipsis devastadora y definitiva aconteció. Todas estas advertencias apocalípticas suelen ser hitos sensacionalistas que quedan en el olvido, pero que nos dan cuenta de las caprichosas curvas de la credulidad humana.

- ¡Pero es que nadie respeta a nadie! ¡ni los políticos se respetan a sí mismos! Uffffffff si ya no hay en quien confiar ni a quien creerle.

- Sólo te digo una cosa para tu tranquilidad. La verdad es que en cierto sentido puedes tener razón. Sólo que en realidad el mundo se "acaba" todos los días y todos los días renace uno nuevo, diferente, cambiante y dinámico. Quien no entienda eso está obligado a vivir con el pánico de que la historia en cualquier momento le va jugar una mala pasada. Nada es estático e inmutable. Todo cambia. Todo. Salvo...

-¡Ya sé lo que me vas a decir! ¡Que tu dichosa Torah es lo único que no cambia!...

- Je, je. Es cierto, aunque los que la leemos, estamos en cambio permanentemente, siempre evolucionando, siempre...al menos, eso espero...

Mijael Vera

 

 

El misterio de una fotografía

Con relativa fama la fotografía circuló tímidamente en publicaciones de la posguerra. Apaciguada su importancia debido a los registros gráficos de los horrores de los campos que fueron profusamente fotografiados, y que daban cuenta de una realidad que el mundo apenas se permitía conocer, sólo pocos supieron de su existencia.

De una composición muy simple, casi ingenua (en el sentido del arte "naif"), logra sintetizar con arte mayúsculo la tensión de los años 30' en un Berlín ya gobernado por el nazismo.

Un hálito expectante surge desde la sencillez de su composición. Capturada en horas de una tarde con sol de invierno, carece apenas de personas humanas, aunque parece observarse la espalda de alguien desplazándose en la esquina inferior izquierda de la ventana.

Con todo, se levanta como un desafío casi imposible: una janukiá decorada con todas sus velas (suponemos a la espera de la primera noche de Januká que aún no llega), que desafía, a cortina abierta, a una bandera nazi que flamea triunfal en el edificio del frente que, por su arquitectura de un evidente neogótico germánico, parece ser un espacio institucional.

¿Quien capturó esta obra de arte  conceptual? No lo sabemos. Quizás ni importa. La altura en que está ubicada la cámara fotográfica nos induce a pensar que se trata de una persona adulta que, sin lugar a dudas, sabía lo que hacía.

La calle es limpia y pulcra. No se trata de un guetto. Los cortinajes acusan una elaboración exquisita, y hasta la propia janukiá, que parece ser antigua, se ve remozada y brillante para la ocasión. Para mayor atrevimiento, el propio candelabro exhibe un maguen david (delante de la vela central) desafiantemente mirando hacia el edificio nazi. En estricto rigor, la janukiá está "mirando hacia fuera"...

El sol invernal que suponemos de un amarillento anaranjado es poderoso al nivel de reflejar el revés de la cortina con sus macramés en el vidrio, a su vez, impecablemente pulido.

Como si esto fuera poco, se trata de la ventana de un primer piso, al alcance de cualquier viandante que pase, además de no poseer protección alguna que disimule u oculte lo que acontece en el interior de la vivienda.

¿Quién se atrevió a tamaña osadía? ¡frente a un edificio oficial y en plena vigencia de las leyes raciales!

No hay necesidad de slogans, ni de pintadas en los muros. No hay consignas rebeldes ni protestas contra el nazismo. La fotografía refleja un espíritu rebelde, corrosivo y esperanzador, a la vez de una inteligente seguridad en el triunfo final.

Sin embargo sólo se trata de una janukiá bellamente preparada para iluminar al mundo...no hacía falta algo más...Pese a la historia de horror que le siguió, el tiempo terminó demostrando que quien capturó esta fotografía tenía toda la razón...
 

Mijael Vera

 

 

¿Qué fue de Fu Manchú?

Sin lugar  dudas, el mejor acercamiento del cine sobre la figura del archivillano total, del peligro amarillo encarnado creado por Sax Rohmer, ha sido un producto cinematográfico de primer orden, de orden superior a cualquier otro. Se trata de la figura del malvadísimo...sí, el muy malvado Dr. Fu Manchú.

Toda una serie de películas iniciada en 1932 (antes de la Segunda Guerra Mundial) con un Fu Manchú insuperablemente representado por Boris Karloff, y continuada en los años 60' por un enigmático e inolvidable  Christopher Lee, definieron un arquetipo en la percepción generalizada que, aunque resulte increíble, es difícil de olvidar, inclusive por quienes jamás hayan tenido siquiera idea de tamaño personaje literario y cinematográfico. Así es la fuerza de los arquetipos comunicacionales.

Y esto porque el malvado y nunca bien maldecido Dr. Fu Manchú, se nos presentaba a cada momento con sus ansias de poder totalizador, sus enormes riquezas, su sonrisa fingida y sus ojos rasgados que no se corresponden con el rictus de sus labios. ¡Brillante modelito de lo que es el control de las facciones que muchos políticos deben ensayar a escondidas frente a su espejo!

Fu Manchú era la encarnación misma de todos los males que amenazaban a la sociedad colonialista británica. Pero lo suyo no era el nacionalismo, como pudiera creerse, sino que el poder por el poder. Una especie de megalomanía desquiciada por acumular tierras, empresas, bienes, lujos, honores.  Alguien por ahí me hizo un alcance interesante: Fu Manchú parece que era sordo pues no escuchaba los sufrimientos de su pueblo. Lo suyo era trascender a como diese lugar, en un delirio brutal de ir más allá de la muerte y lograr volver para contarlo.

En ese sentido, las películas de Fu Manchú (todas de matinée, desde luego, aunque hoy sean objeto de culto por amantes del cine sesentero) resultan, hasta hoy, interesantes por diversas razones. Por cierto las literarias en donde hay una captación inmediata de ambientes, de atmósferas y de lógica interna del género como nunca se había visto. Además, recogen, sin adulterar, el racismo paranoico en donde los chinos, como totalización de lo oriental, son "invariablemente aduladores, obsequiosos, educadísimos y…unos traidores viciosos". Y, desde luego, el supremacismo británico involuntariamente cómico, por lo grosero. De antología es cuando su eterno rival, el flemático e inconmovible Nayland Smith con todo su ego británico y en medio de una inferioridad manifiesta, reclama en nombre del gobierno de Su Majestad que Fu Manchú se dé por preso y libere a sus amigos. A un paso está de decir aquello de “No somos dioses, pero somos ingleses, que es lo más parecido

Fu Manchú era, a no dudarlo, un personaje  trágico. Condenado a vivir un destino esclavizante en la búsqueda de inmortalidad y venganza perennes, lo suyo era avasallar, dominar, controlar, y, naturalmente, nunca escuchar. Algo parecido al arquetipo de Bilam, ese brujo que quiso maldecir a Israel, pero que de su boca sólo florecieron bendiciones, aunque esa sea otra historia muy interesante.

Las películas de Fu Manchú fueron superadas por otras que ofrecían una dialéctica similar, las de James Bond enfrentado a perversos y poderosos malandrineses. Una pena, porque, en verdad, el carrusel de peripecias que ofrecían las de Fu Manchú, donde una ocurrencia sucedía a otra, donde un escenario imposible es sustituido por uno aún más delirante, aún más delicioso, en donde todo cambiaba para no cambiar, es lo más cercano a la realidad del poder que observamos todos los días.

Sólo un consuelo queda para los nostálgicos de ese cine ya lejano, las palabras con las que terminaban todas las películas del malvado personaje: "el mundo volverá a oír hablar de Fu-Manchú"... en eso tenía toda la razón...

 

Mijael Vera

 

 

Hava Nagila

Nadie duda que Hava Nagila es la más famosa canción judía, interpretada hasta la saciedad por cuanto intérprete se ha atrevido a incursionar en una melodía y letra de por sí bastante complejas, pese a su aparente facilidad.

Con el significativo título de "Alegrémonos", se trata de una composición atribuida a Albert Gamse, aunque hay muchos quienes discuten esto. Por cierto, lo que nadie discute es que, indiferente a su origen, se trata de una canción de celebración, especialmente popular entre las comunidades  judías y...gitanas.

Una versión señala que el origen es una melodía indefinida proveniente de Europa oriental y llevada por los jasidim a Eretz Israel en el siglo 18. Otros estudiosos afirman que se trata de una melodía popular sefaradí opinión basada en las evoluciones mediterráneas de los giros musicales que denota la composición. En un caso o el otro, lo cierto es que la genial melodía da para todo tipo de interpretación musical e inspiración étnica.

Cuenta la leyenda que en una academia rabínica de Jerusalén, hace unos 100 años, un maestro tarareó una melodía jasídica y les dio a los niños la tarea de escribir un verso que se adaptase a la melodía. Moshé Nathanson, de 12 años, habría ganado el concurso con su poema Hava Nagila. El niño se inspiró, probablemente, en el Salmo 118, versículo 24, "Zeh hayom asah Adon-i; nagila ve nismeja bo," -"Éste es el día que hizo el Señor, gocémonos y alegrémonos en Él".

Si bien nadie duda que la melodía es de origen bastante antiguo, la letra utilizada en la actualidad fue probablemente compuesta en 1918 para celebrar la victoria británica contra los turcos durante la Primera Guerra Mundial, así como también la Declaración Balfour.

A pesar de que el “Hava Nagila” es considerado el tema más famoso del judaísmo, al punto de que Dick Dale (creador del himno del surf rock “Misirlou”, popularizado años más tarde por la película Pulp Fiction) elucubró una fantástica versión de ésta, la canción, tras tanto manoseo, ya no es la misma. “Es un ritmo ruso que tiene que ver con la primeras inmigraciones a lo que sería Israel a fines del siglo XIX”, explica Danny Saltzman, uno de los mayores especialistas en Argentina sobre música judía. “Allí hubo una mixtura de músicas propias de campesinos, pues muchos de los fundadores del Estado venían de labrar la tierra en la revolución bolchevique o fueron sobrevivientes del Holocausto", afirma, en una tardía apropiación ashkenazí del famoso tema. Pero eso, poco importa.

Lo cierto es que se trata de un tema inevitable, persistente, pegajoso y digno de orgullo nacional, que refleja la esperanza de un mundo mejor, de la satisfacción de estar reunidos y la certeza de que más de algo aún tenemos para enseñarle al mundo.

Con todo, célebre se hizo el cuento urbano en Valparaíso que relataba una sugestiva anécdota: un conjunto musical había sido contratado para animar la fastuosa fiesta de bodas de la hija de un conocido empresario árabe de la zona ni más ni menos que en el elegante Club Árabe de Viña del Mar. Luego de interpretar variadas piezas bailables de moda fuertemente aplaudidas, el conjunto halló oportuno y pertinente interpretar el "Hava Nagila", con letra cantada a todo pulmón y todo el sabor oriental que pudieron exprimir a sus instrumentos, en la ingenua creencia que se trataría de una sorpresa estilo  "árabe" para los anfitriones... según sé, hasta el día de hoy se preguntan el porqué nunca recibieron el pago generoso que se les había ofertado en un principio...

"¿Qué hacemos para que se sepa que estamos ahí?" me preguntaba hace pocos días atrás una joven que participaría de una marcha estudiantil junto a un enorme grupo de jóvenes judíos. "Canten y bailen el Hava Nagila...con eso bastará. No hay canción más alegre, emancipadora y rebelde que esa", fue mi escueta respuesta...

Alegrémonos
Alegrémonos y seamos felices
Cantemos
Cantemos y seamos felices
¡Despertad, despertad, hermanos!
Despierte hermano con un corazón feliz
¡Despertad, hermanos, despertad, hermanos!
Con un corazón feliz...

Mijael Vera

 

 

Lucro

La educación, entendida como la formación integral de la persona, ocupa un lugar preponderante en la enseñanza bíblica.  Para la ya varias veces milenaria tradición judía la educación no es una opción: es cuestión de vida o muerte. Está en juego la identidad, la sobrevivencia, y la prosperidad del Pueblo todo...

"¿Qué significan estos mandatos, leyes y decretos que nos ha ordenado nuestro Di-s?", indica en un párrafo asertivo la Torah involucrando en la inteligente pregunta la propia respuesta. Curiosamente, el sagrado texto propone una respuesta aún más abarcativa: " a sus hijos les dirán Nosotros éramos esclavos de Faraón".

La misión educativa en el Pueblo  quedó así marcada por un mandato concreto. Educamos para liberar, para hacer libres, para liberarnos. Y en esa misión la Torah es clara respecto a quienes están involucrados, es decir, toda la comunidad: los adultos, especialmente los padres y los maestros que tienen la responsabilidad de educar en el hogar, en el espacio pedagógico, en los caminos...

Los adultos tienen la sagrada encomienda de enseñar a los niños. Se trata de una responsabilidad de los sacerdotes (Deuteronomio 31:12) y - sobre todo - de los padres (Deuteronomio 4:9-10; 6:2; 7;2). La tarea de enseñanza a los niños y los nietos es, en sí misma, una parte esencial de la fidelidad con que se guarda el pacto con Di-s. El fundamento de tal misión docente es, desde luego, el reto de vivir según esa relación especial con Él.

Pero en todo momento queda claro que no se trata de una educación limitadora, dominante, obsesiva. Se trata de una educación emancipadora que trata de sacar a cada persona desde sus limitaciones naturales, desde sus fantasías supersticiosas, desde los dogmatismos que genera su autodefensa.

"...Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas...”

Durante el cautiverio Babilónico la necesidad de conservar la cultura dio origen a las sinagogas, centros educativos en los cuales el escriba actuaba como maestro de la ley. Esdras es el primero de estos escribas que ejercían la docencia del que tenemos noticia. Se destaca el conocimiento de la ley y el compromiso espiritual como características inalienables de quienes ejercían este oficio. El método utilizado por los escribas, según inferimos del relato que hace Nehemías, era la lectura y comentario explicativo del texto de la Ley, aclarando dudas y contestando las preguntas del auditorio.

Las sinagogas siguieron siendo una institución eminentemente educativa durante milenios. En ellas había maestros fijos pero en algunas ocasiones tenían maestros visitantes que estaban de paso y eran convocados para la tarea. La familia y la sinagoga trabajaban como un equipo educativo. En el hogar se preparaba a los niños en el aspecto práctico transmitiendo el oficio paterno y la sinagoga apoyaba la formación moral, ética, intelectual y espiritual. Todos los maestros tenían su sustento asegurado por la comunidad, pero nadie lucraba con ello, ni el sistema pedagógico, ni la comunidad, ni menos los donantes. La educación no era un negocio. Era gratuita. Gratuita... como debe ser...
 

Mijael Vera

 

 

Intolerancia

Por casualidades del destino, llegan un hindú, un judío y Chávez a un hotelucho de un pueblito perdido por ahí y piden alojamiento por esa noche. La situación es única pues no hay otro hotel en ese caserío.

- Sólo me queda un cuarto pero es para dos de ustedes- señala el somnoliento dependiente extrañado ante tan inesperado ramillete de viandantes- pero si no les incomoda tengo espacio en el establo para que uno de ustedes duerma allí.

Los tres individuos deciden compartir el cuarto ante la emergencia. Pero el hindú se manifiesta generoso:

- Si quieren, yo me voy a dormir al establo y ustedes duerman en el cuarto.

Todo va bien hasta que a los cinco minutos tocan a la puerta del cuarto.

- ¿Quién es?- preguntan al unísono el judío y Chávez

- Soy el hindú, lo que pasa es que en el establo hay una vaca y como es un animal sagrado para nosotros, no puedo dormir donde duerme una vaca.

Desde luego hacen pasar al hindú respetuosos de sus reparos, de manera que es el judío el que se pronuncia:

- No se preocupen, si quieren, yo me duermo en el establo- señala con entereza y seguridad.

Pero, transcurridos otros cinco minutos, vuelven a tocar en la puerta del cuarto.

- ¿Quien es?- preguntan al unísono el hindú y Chávez

- Soy el judío, lo que pasa es que en el establo hay un cerdo y es un animal desagradable para nosotros, no puedo dormir donde duerme un cerdo.

Algo molesto ante tanto problema, Chávez señala con firmeza y voz altisonante:

-¡¡No se preocupen, yo me iré a dormir al establo!!...

Pero, nuevamente a los cinco minutos tocan a la puerta.

- ¿Quien es?- preguntan al unísono el hindú y el judío

- Somos la vaca y el cerdo...- dicen a coro dos voces desesperadas...

 

Mijael Vera

 

 

Volver

- ¡Ay, no entiendo na'!- exclamaba mi amiga por teléfono, en una de esas habituales llamadas que hace, sin saludar siquiera -¿Cómo es en realidad la cosa? ¿Me puedes tú explicar de una vez?- agregó nerviosa -mira que ya esto me tiene súper enredada.

-¿¿¿Enredada??? - la respondí con cierto tono de sarcasmo que, sin buscarlo, me surgió espontáneamente.

- ¡¡Sííí!!!, mira que con esto de la mudanza y todo este asunto...porque ya sabrás que me cambié de casa, a una tremendamente espectacular- continuó

En verdad mi amiga se cambió de casa, aunque eso de "espectacular"...mmmm...cosa poca. En todo caso todos los amigos sabemos que lo hizo porque la anterior le quedó grande, asunto que ella, desde luego, no quiere reconocer.

- Si, ya sabía que te cambiaste de casa. Pero, cuéntame, ¿qué es eso que ahora te tiene tan enredada ?

- Ah, claro. Eso. Pues mira, el otro día escuché que Abel había matado a Caín...y me quedé pa' dentro, comprenderás, porque siempre había sabido que era al revés la cosa. Pero, claro, como últimamente todo está tan cambiado, capaz que yo estuviera perdida, me dije...después de todo el mundo parece estar al revés.

- Ja, ja...¡¿y de dónde escuchaste esa tontería de que Abel mató a Caín?!

- mejor no te digo porque te vas a reír de mí...-agregó con tono suave

- Veamos. Caín y Abel eran hermanos. Caín era agricultor y Abel era pastor, en esa época era común rendirle sacrificios a Di-s en forma de agradecimiento y ellos le presentaron sus sacrificios. Uno le ofreció ganado y el otro el producto de la agricultura. Al tomarlos Di-s prefirió los sacrificios de Abel ya que este cuidaba con amor el ganado y era buenos de sentimientos, todo lo contrario al hermano. Entonces Caín se puso celoso y dio muerte a su hermano Abel con una quijada de asno con la que le propinó un golpe en la cabeza. Eso fue lo que pasó.

- Ahhh... Por fin vuelvo a quedar con la película clara. Mira que ya estaba muy confundida. Pero, dime ahora, ¿y al tipo ese no le pasó nada?

- Según nuestros Sabios no quedó impune. Sabiendo Di-s lo que había ocurrido, castigó a Caín condenándolo a vagar por la tierra, pero le colocó una marca particular para preservarlo de la venganza.

- ¡¿Y eso fue todo?!...¿¿¿O sea que una simple marquita fue el castigo????- interrumpió incrédula

- La verdad es que Caín no fue maldecido por Di-s, sino que Caín se maldijo a sí mismo: Di-s no dijo “Yo te maldigo”, sino que dice: “Estás maldito”. La agresión de Caín fue su maldición y la consecuencia de ello fue muy trágica. Allí radica la naturaleza de su castigo, de su "marca"...

- ¿Y cuál fue, entonces, la "naturaleza de su marca", como tú dices?

- Volver. Volver siempre al mismo lugar. Quedar atrapado en esa culpa, y no poder salir de ese círculo. Ese fue su castigo. Volver. Siempre volver al mismo momento y al mismo lugar. Volver siempre a lo mismo...volver...

 

Mijael Vera

 

 

Sí, podemos...

Las historias de espionaje siempre son sabrosas para mucha gente. Asociadas, en el imaginario popular, al glamour, la elegancia, los buenos modales. Todo sazonado, por cierto, por la instalación del arte cinematográfico y sus modelos-arquetípicos del espía seductor, con licencia para cualquier cosa (menos espiar), con lealtades dudosas y métodos aún más cuestionables, al menos, desde el fin de la guerra fría.

Claro está que con tanta imaginería quedan muchísimas dudas de lo que es, realmente, el espionaje. Parece ser que se denomina espionaje a la práctica y al conjunto de técnicas asociadas a la obtención encubierta de datos o información confidencial. Eso es todo, aunque también parece predominar más la técnica que los objetivos en el cómo nos imaginamos que debe ser el espía. Pero, con todo, lo real es que esas técnicas han sido históricamente la infiltración y la penetración, donde, en ambas, es posible el uso del soborno y el chantaje. Lejos, como se creía, de mujeres hermosas en poca ropa, paisajes idílicos, y automóviles de última generación capaces de volar o sumergirse en el agua tirando torpedos, de ser necesario según el guión.

Entonces, en estricto rigor, el espionaje podría sintetizarse en el "manejo de información confidencial que revele las debilidades y fortalezas del adversario".

Naturalmente para ello se requiere inteligencia, perspicacia, voluntad, seguridad, y lealtad ideológica, además de una cuota no menor de objetividad.

Moisés aprendió muy pronto de ello...y tuvo que pagarlo caro. Di-s le ordenó (sugirió dicen algunos comentaristas) enviar espías a la Tierra Prometida. A esas alturas Moisés estaba seguro que la campaña de conquista sería exitosa, después de todo ya se había cumplido con éxito la enorme empresa de sacar a los esclavos de Egipto,  la Torah había sido entregada, y hasta tenía un suegro sumamente inteligente que le susurraba oportunos consejos al oído. Todo era "coser y cantar" pensó, seguramente, nuestro Maestro.

Pero no era así. Ya cuando Di-s le señala que envíe espías ("para ti" como dice la traducción correcta), debió quedarle en claro que la información que estos recogieran habría de ser determinante para darse cuenta que aún el pueblo no estaba preparado, y que no hay "caminos directos y fáciles". La cosa, iba por otro lado.

Y así fue. De los doce príncipes (ya por entonces el espionaje tenía ese sabor elegante y aristocrático) que fueron enviados, diez volvieron exagerando lo que habían visto: hablaron de gigantes, de frutos enormes, de murallas inalcanzables, de imposibilidades... sólo dos dijeron que eso era verdad, pero "igual podemos ganar".

Moisés estaba seguro que podrían vencer si se continuaba en línea recta hacia la Tierra Prometida, pero si los príncipes habían mostrado tamaños reparos, si temblaban ante la sola posibilidad de iniciar la conquista en ese momento...entonces, no estaban preparados. Si no hay líderes valientes, que no se oculten tras los ropajes de las investiduras y den el paso...no hay nada que hacer, al menos, hasta que llegue el momento adecuado y surjan nuevos líderes.

Y así fue. Cuarenta años más fueron precisos para que aquella generación fuera reemplazada y fueran otros brazos, otras voluntades las que iniciaran la exitosa conquista. Tanta fue la necesidad de renovación de conciencias, que ni el propio Moisés pudo entrar a la Tierra Prometida.

Curiosamente sólo dos personas de aquella generación sí pudieron ser partícipes de la conquista, los mismos que se percataron que no existen límites en la habilidad humana para racionalizar la verdad: Josué y Caleb, precisamente los dos espías que, cuarenta años antes, pese a las dificultades,  habían dicho "sí, podemos"...

Mijael Vera

 

 

Nada es casual

Que el símbolo principal de estas fiestas de Shavuot sean las espigas de trigo y que la principal heroína, Ruth, se dedicase a espigar en los campos sembrados, no es casual...

Tampoco lo es que todo este paisaje simbólico, porque lo es, se despliegue en el marco de la entrega de la Torah en el Monte Sinaí, donde Moisés, un hombre, asciende a una montaña rugiente y poderosa, o sea, a un paisaje masculino....Monte y llanura, masculino y femenino, sacrificios animales y agricultura...curiosas pero significativas dialécticas lingüísticas, arquetípicas y culturales.

Y es que la Torah fue entregada a un colectivo humano desestructurado, con mentalidad pastoril y primitivo que apenas entendía lo que era la libertad luego de siglos de esclavitud.

Pero, he aquí que nuestros Sabios, con aguda inteligencia, propusieron que estudiáramos la historia de Ruth en la misma noche en que festejamos la entrega de la Torah. Más significativo aun que Ruth sea una conversa, es decir, un personaje de transición, resignificado, como diríamos hoy.

Probablemente nuestros Maestros nos quisieron subrayar la idea de la conversión permanente y contínua que toda persona judía debe asumir a lo largo de su existencia.

Sin embargo, Ruth, además, es una mujer agrícola. Podría haber sido pastora, y en nada se habría alterado el relato...pero no es así. Es una mujer de la tierra. Sus ciclos están definidos por su actividad laboral, su perspectiva de mundo es horizontal y cooperativa (la agricultura es colectiva, el pastoreo es individual), su sentido de la existencia es la vida en comunidad y en constante emancipación. Ella es, metafóricamente, una espiga de trigo, no una oveja...

El salto cualitativo que sugieren nuestros Sabios es claro porque en la antigüedad la agricultura de los cereales alcanzó casi un carácter sagrado, ya que de la cantidad y calidad de las cosechas dependía el nivel de vida de ciertos pueblos, especialmente los habitantes de la cuenca mediterránea. La panificación se desarrolló en Egipto y el pan constituyó para ellos un alimento esencial, al igual que lo era para los griegos, pero siempre, por su carácter sagrado, estaba restringido exclusivamente a las aristocracias gobernantes, nunca al pueblo.

Ruth parece asomarse en esta historia, entonces, como un símbolo de esa emancipación, esa transición desde la verticalidad del pastoreo a la horizontalidad democrática de la agricultura, desde la sacralización del trabajo cotidiano hasta el disfrute colectivo de los bienes sagrados, sin aristocracias ni privilegios.

Que a su muerte, Ruth fuese sepultada en una localidad sugerentemente denominada "Beith-Lejem" (casa del pan), tampoco es casual. Nada es casual...nunca lo es...

 

Mijael Vera

 

 

El Majané

Hace ya más cien años, nació una idea excepcional en una brillante mente judía. Era algo así como: el hombre está separado de su vecino por una inmensa división, una brecha insalvable denominada "propiedad privada". Si yo soy dueño de algo, significa que no lo puedes tener tú. En cierto sentido, mi posesión de un objeto te lo esta privando de su disfrute, te lo está "robando". La "propiedad es robo" se proclamó a los cuatro vientos, y millones escucharon ese llamado, pues si pudiésemos crear una sociedad en la que todos poseyeran algo, nadie le tendría envidia a nadie. Lo que hace falta, se dijo, es "redimir el capital de las manos de la elite dominante y devolvérselo al pueblo".

Ese ideal comunista dio origen a distintos movimientos y experiencias sociales, entre los cuales, tal vez, el más famoso haya sido la "granja colectiva". Todos comían en un comedor comunitario, y cada miembro de la colectividad debía cooperar con lo que pudiese y tomar únicamente lo que necesitaba.

Seguramente, les debió haber parecido un sueño utópico. Pero ¿qué le pasó a ese sueño? Hoy en día, esos sueños se han transformado en empresas capitalistas. ¿Por qué falló esta idea tan noble y sin embargo sí tuvo éxito en Israel en el movimiento de los kibutzim?

En la parashá de esta semana hay un concepto muy extraño. En medio de la descripción de la organización del majané, el campamento judío, se produce una interrupción aparentemente ilógica en la que la Torá introduce, junto con otras mitzvot, la mitzvá de la “sotá”. La sotá es la mujer cuyo comportamiento ha provocado que su marido sospeche que es infiel.

La Torá prescribe el milagroso proceso a través del cual, en caso de demostrarse su inocencia, se ganaba la confianza absoluta de su marido. Pero ¿qué tiene que ver la sotá con el campamento judío?

El majané es el paradigma de la futura estructura social del pueblo judío. El majané representaba a la sociedad judía tal como habría de vivirse a lo largo de las generaciones. Sin embargo la Torá interpone la mitzvá de la sotá en medio de la descripción del majané para enseñarnos que es la armonía de la sociedad en donde reina la confianza la base exitosa de cualquier proyecto colectivo.

La confianza constituye la base fundamental de la sociedad. Cuando se corrompe su delicado equilibrio, cuando se trata de hacer que conforme a los conceptos artificiales de una vida utópica, inevitablemente esos experimentos serán de corta duración y terminarán por desaparecer.

Para que no quede dudas de este tema, la propia Torah, al enseñarnos la más bella de las bendiciones: "Que Hashem te ilumine Su rostro y te conceda gracia" (Bamidbar 6:22) nos induce a reflexionar al respecto.

Efectivamente. Si en el versículo que citamos, la "gracia" significa que uno halla favor a los ojos de los demás, la pregunta que surge es obvia: si Hashem nos ilumina Su rostro, ¿qué duda puede haber de que habremos de hallar favor a los ojos de los demás? ¿Para qué hace falta otra berajá más, la de que también habremos de hallar "gracia" a los ojos de los demás?

Cuando Yosef estaba en la cárcel en Egipto, Hashem hizo que hallara gracia a los ojos del guardia.  Yosef era la esencia misma de la rectitud, y aún así Hashem tuvo que concederle que hallara favor a los ojos del guardia de la cárcel.

Hay gente que no es capaz de percibir las verdaderas virtudes de una persona, y muchas veces hasta cree que es lo opuesto de lo que en verdad es. Hace falta una berajá especial para que las virtudes de una persona sean reconocidas por el resto del mundo. Es la berajá de hallar gracia a los ojos de los demás, de que su recepción sea generosa para nosotros, y que nos hagamos merecedores de su confianza.

 

Mijael Vera

 

 

Todos cuentan

Uno de los grandes debates desde la Revolución Francesa hasta nuestros días, signados estos por la explosión del neoliberalismo y el descenso de las individualidades al rango de estadísticas de consumo, es el que dice relación con la dignidad humana.

Esta lucha por la dignidad ha estado presente a lo largo de toda la historia del Pueblo Judío. Desde la liberación de los esclavos, la emancipación de los oprimidos con respecto a la tiranía faraónica, pasando por el proyecto liberador y valórico de Moisés, y el discurso contestatario de los Profetas. No es de extrañar, entonces, la gesta subversiva de los Macabeos, de los luchadores judíos contra el Imperio Romano, de la heroicidad clandestina de los sefaradíes en la España católica, de los shtetl en revolución contra el Zar, de los pioneros contra el Imperio Británico.

"El judaísmo es subversivo" clamaba a sus súbditos la muy británica majestad imperial, la reina Victoria, mientras tomaba un delicioso te hindú en porcelana de confección exclusiva. Y la verdad es que...tenia razón...

Porque la primera expresión de la dignidad de la persona humana está en la lectura de la Torah de esta semana. Baste decir que al lado de la grandeza de un Adán, un Noé, los Patriarcas, un Yosef, un Moisés hubo cientos y cientos de personajes anónimos. Decenas de miles que ni fueron líderes ni jefes. La Torah no les olvida y nos recuerda que todos ellos están dotados de valor en la lectura de la Torah de esta semana, el censo.

Contar implica valorar, según la Torah. Así,  las cosas sin valor no son contadas, ciertamente no como unidades individuales sino como un montón cuando mucho. Pero la Torah nos induce a contar en Israel hasta la última persona, porque cada una, insignificante como pudiera parecer, es invaluable.

Sin embargo, con nuestra mentalidad contemporánea, podría parecernos poco importante semejante insinuación derivada de la importancia del censo. Después de todo, podría parecernos sólo "una estadística más". Pero el comentarista bíblico Rashi nos hace una notable observación: señala con especial énfasis que Israel es contado, específicamente en la cuenta que sigue al Becerro de Oro y en la cuenta que sigue a la dedicación del Santuario. Según Rashi estos dos momentos contrastan llamativamente pues uno de los censos describe a Israel en las profundidades de la idolatría, en cambio el otro censo se verifica en un momento de dedicación (nada menos que un Santuario) al servicio de Di-s.

La intención de Rashi es indicar que el valor de la persona humana es intrínseco, y que no debemos establecer niveles de gente "valiosa" o proceder a negar a los no eficaces, los deberes y derechos que corresponden a todas las personas. Cada individuo es único e invaluable, y no sólo en momentos de consagración y jolgorio, sino también cuando es falible y ha caído. En ambos casos o situaciones, la persona es merecedora de ser contada como una más de Israel.

Significativamente la Halajá (ley judía) establece que "algo contado no se anula" (Orlá 3:7, Beitzá 3b. Shulján Aruj, Ioré Deá, 110). Esto es así porque el conteo pone en evidencia la peculiaridad del articulo contado. En otras palabras, una determinada importancia del género en cuestión es la causa de que se cuente cada uno de sus componentes de manera individual. Resulta, entonces, que si bien el censo no expresa el significado intrínseco ni el valor individual de cada uno de los componentes del género contado, sí pone de manifiesto la importancia del género en general respecto de otros grupos.

Por ende, en el contexto del censo que describe la Torah, el conteo de los judíos indica la importancia intrínseca del Pueblo Judío. Establece y reafirma al Pueblo como algo que no puede ser anulado o neutralizado, poniendo de relevancia la novedosa premisa sagrada, tanto para su época, como para nuestros tiempos,  de que todos cuentan...todos...desde sus particularidades, sus debilidades y sus fortalezas...

Mijael Vera

 

 

Ley  Trascendente

"Señor del Universo, otórgame la posibilidad de estar solo para hacerme del hábito de salir cada día a la naturaleza, entre árboles y pastos, entre lo que crece y florece, para expresar allí todo lo que dicta mi corazón, para que el follaje, los árboles, las plantas, los ríos se despierten con mi llegada y envíen el poder de su vida a mi plegaria, para que mi oración sea un todo, por medio de todas las cosas que crecen, que son como una por su fuente trascendente".

Esta hermosa oración acompañaba a los jasidim viajeros de un shtetl a otro en el S.XVII, siempre alertas a los misterios de la Creación y cuidadosos del medio ambiente. Siempre concientes de que la naturaleza a cada paso entrega enseñanzas valiosísimas, y sin dejar de pensar que ese amor estaba dictado por la propia Torah.

"En el momento que Di-s creó al hombre, lo puso frente a todos los árboles del jardín y le dijo: Observa mi creación, cuán bellos y agradables son y todo lo hice por ti. Ten cuidado de no dañar mi mundo ya que si lo alteras no hay quien lo pueda componer" dice el Midrash Raba (Kohelet 7, 28.), y en esas enseñanzas se educaron miles de generaciones de judíos de todos los tiempos.

Y es que nuestros textos sagrados siempre dedicaron especial atención a la preservación del medio ambiente, al poner limitantes y advertencias a las acciones del ser humano, tanto en el dominio privado como en el público, respecto a la explotación de la naturaleza. De allí que nuestros Sabios concluyeran que la conducta contaminante tiene su base en la actitud humana que lleva a gozar lo bueno y provechoso del momento sin medir las consecuencias futuras...

Un sorprendentemente actual texto del Talmud (¡¡¡escrito en el 300 a.E.C.!!!!) ejemplifica dicho comportamiento: "Un hombre que limpiaba su terreno arrojaba los desperdicios en la vía pública. Otro hombre piadoso que transitaba por ese camino se le acercó y le dijo: ¿Por qué arrojas desperdicios desde un lugar que no te pertenece hacia otro lugar que es realmente tuyo? El hombre se quedó perplejo, sin entender el significado de la contradictoria pregunta y se mofó de él. Luego de un tiempo el hombre vendió su terreno. Un día, paseando por el camino que bordeaba a su antigua propiedad tropezó con aquellos desperdicios que él mismo había arrojado. Recién entonces comprendió lo que el hombre piadoso le había querido decir." (Sanhedrín 59).

Sugestivamente los sabios del Talmud se preocupaban con notable interés por el daño que los seres humanos pudieran ocasionar a su hábitat y por todas las consecuencias que esto acarrearía. De allí que los tribunales rabínicos de todos los tiempos protegieran siempre la vida ciudadana en el ámbito urbano y rural procurando supeditar los intereses particulares a los colectivos. La Halajá es notable por la serie de normas para la convivencia urbana limitando la existencia de diversas industrias cerca de la ciudad, como los graneros por ejemplo, ya que el polvo se esparcía por toda la zona.

De igual manera los sabios judíos también trataron de alejar el humo de las ciudades por lo que establecieron la prohibición de levantar en Jerusalem hornos para la producción de cal o usos propios de la alfarería. El Talmud justifica esta prohibición debido a que la producción de hollín, de acuerdo con los comentaristas bíblicos, ennegrece las paredes y produce un daño tal que no existe posibilidad de que "alguien se habitúe a él".

Y todas estas normas provenientes de la Torah y la era talmúdica siempre estuvieron (y están) vigentes. No hay posibilidad de "reformarlas", ni tan siquiera bajo la ambigua premisa del "desarrollo" o algo que se le parezca.

De allí que, inclusive desde la Edad Media española, el gran Maimónides (siglo XII) nos venga a sorprender con declaraciones de inquietante actualidad:  "el ruido es tan molesto como el humo o el polvo, por lo que está permitido oponerse al establecimiento de un negocio que provocara mucho ruido".  O un "la shemitá se estableció para que la tierra descanse el séptimo año y pueda regenerar sus fuerzas".

Y en cuanto a la prohibición de cortar árboles frutales, agrega: "Este es el caso no sólo con árboles. Quien quiera que destroce utensilios domésticos, rasgue ropa, demuela un edificio, destruya artículos de la comida, interrumpa un manantial cambiando su curso exclusivamente en su propio provecho, viola la prohibición de “no debes destruir.” Hiljot Malajim, Cap 6, halajot 8-10.

Ya nos decía el Talmud que los intereses particulares siempre han de supeditarse al bienestar colectivo. Es, precisamente, lo que se denomina la ley trascendente en el Judaísmo: está permitido y recomendado que las sociedades humanas evolucionen, crezcan, se desarrollen, pero está prohibido que sea a costa de la naturaleza. Porque lo natural es que los árboles crezcan, los animales habiten en un medio ambiente favorable, y los ríos fluyan libremente sin que exista limitante humana para ello...

 

Mijael Vera

 

 

¿O tal vez sí...?

-Que fin de semana tan cargado: Se casó Osama, beatificaron al príncipe William y mataron a Juan Pablo II ¿qué te parece?...- la llamada de mi amiga, siempre delirante y confundida volvía a la carga

- ¿Cómo dices? - atine a responderla medio enredado que estaba con el cable del teléfono

Ella, siempre escandalosa, con sus ya clásicos síntomas de todas las enfermedades de moda, no se priva de echar mano a su mejor amigo: el teléfono, cada vez que puede. Ya es sabido por todos que una llamada suya es casi una tortura porque pasa de un tema a otro sólo por dárselas de entendida en muchas materias, especialmente al nivel de chismes, temáticas en las cuales posee un Doctorado Honoris Causa otorgado por un sinnúmero de victimas de su lengua.

- Lo que te dije: que se casó el príncipe Juan Pablo, que mataron a Obama y que beatificaron al otro que se llama casi igual, el Osama ese...

Aunque mi amiga es divertida, exótica, siempre bordeando sus temas de Nueva Era, consultando cartas astrales, proclive a seguir cuanta superstición se le ponga por delante, además de estar inscrita en un cursillo de "cabalifornia" que no convence a nadie,  hay que reconocer que algo lee por aquí y por allá, aunque muy poco se le queda...

- Además - continuó sin aceptar interrupciones- de todo esto te aseguro que hay una sola conclusión: ¡¡¡horrible el vestidito de la novia!!! sin glamour ni nada que se le parezca...ni que decir del sombrero de la Letizia...¡que quieres que te diga!...de lo peorcito en bodas...

- Mira...no estoy seguro de lo que dices...hasta me parece que estas confundida - se me ocurrió responderla tímidamente, un poco a la espera que se diera cuenta de todas las tonterías que me estaba hablando

-¿Confundida? ¿Yo?...jamás, querido. Es más, te aseguro que el trajecito amarillo ese que usó la madre del novio, o la abuela, ya ni me acuerdo, es que no me lo pondría ni para Halloween... si hasta se veía mas llamativa que la novia...parecía que ella era la que se casaba...¡Imagínate vestirse así la abuela del oscurito ese..¿como se llama?...ah...Osama...

- Sinceramente ya me perdí...

- ¡¡El Osama ese que es presidente de EE.UU.!! - me interrumpió algo molesta

- Obama, bonita...se llama Obama...

- Aaaah...¿y cuál es el que beatificaron, entonces?... Otra cosa - continuó sin esperar mi respuesta a su pregunta- ¡¡¡encuentro atroz eso de que  al príncipe Juan Pablo le hicieran un Funeral de Estado tirando su cuerpo al mar...¿no lo crees de mal gusto?...¿no lo crees?...

- Sabes, querida. Yo estoy pensando que tanta propaganda te tiene francamente enredada por todos lados

- ¡¿Propaganda?!...¡para nada!...nada de esto que te cuento es propaganda. ¡Me extraña que tú, que te las das de tan enterado no te informes debidamente, como corresponde a gente decente, como nosotros,  tú entiendes...

- Procuro no dejarme llevar por la propaganda, eso es todo...- continué con voz calma

-¡Claro! seguro que te interesan otros temas, esos de tu Torah y esas tonteras antiguas. ¡Entérate, hombre! ¡Ponte al día!

- Mira bonita...ni mataron a Obama, ni a Juan Pablo le han hecho un funeral, ni se casó S.M. británica, ni tampoco beatificaron a Osama....eeeeeeeeeee...espera un poco...¿o tal vez sí?...

 

Mijael Vera

 

 

En una de esas...

- ¡Ay, pero que locura! ¡si ya no entiendo nada de nada! ¡Esto me parece el colmo de los colmos! - exclamaba indignada mi amiga en una destemplada y madrugadora llamada telefónica que me anduvo sacando un poco de mis seriedades y me trajo algo de risa...

-¿te enteraste  de la última?- continuó con tono interrogante y con la misma petulancia de siempre.

- ¿Me imagino que te refieres a la crisis en Siria?- respondí algo tímido - ¿o te refieres a las declaraciones judiciales de los involucrados en el escándalo de K...

-¡Nada de eso! - me interrumpió furiosa - ¡Me refiero a algo verdaderamente importante!

- ¿A qué? - respondí con auténtica curiosidad

- ¡¿Cómo no te enteraste que Madonna dejó la kabala y ahora se va al Opus Dei?!...¡esto me tiene consternada, te lo digo!

- ¿Ma..Ma...Madonna?

- ¡Claro pues hombre! La mismísima Madonna...fijate que la muy lesa ahora se la vio con los curas del Opus, que son regios, tu sabes, y bastante decentitos, no como esos curas rascas de barrio popular...todo el mundo no habla de otra cosa y tú, como siempre, ni te enteras...

- Probablemente ni me entere- la dije ya un poco menos sorprendido e intentando disimular la risa que apenas podía contener- pero lo que pasa, es que esa niñita nunca estuvo estudiando kabala realmente...

-¡¿Cómo que no?! Si yo misma ví en uno de esos centros aquí en Santiago un tremendo cartel donde aparecía el rostro de ella...y me fascinó la idea, qué quieres que te diga...

- La verdad, querida amiga, que lo que ella propagandeaba era lo que se le denomina "cabalifornia",una especie de negocio para millonarios y famosos incautos apetentes de las tendencias de moda en lo espiritual. Con sede en California, comprenderás que cualquier cosa puede salir de allí, y siempre va a haber gente que se trague el cuento...

- ¡Mira, si te refieres a mi!- agrego bastante molesta -te equivocas bastante. Para mi que todo esto es nada más que una consecuencia de tus amigos de "negro", esos de barbas y sombrero que nunca la inflaron ni le dieron el lugar que una estrella de su categoría se merecía.

- A decir verdad recuerdo que una vez quiso entrevistarse con el último de los Grandes Kabalistas , Rab Isaac Kaduri, y él, sencillamente la mandó a cambiar con uno de sus secretarios...je, je...la mando a decir que mejor se dedicara a sus hijos y a cuidar su vida y que allí aprendería mucho más de Kabala que en esos centros raros...

- ¡Que feo! ¿Y tú en tus correrías conociste a ese viejo ordinario?

- Claro. Bastante. Te puedo enviar fotos mías con él si quieres ver...

- La verdad, no me interesa esa gente. A mi lo único que me interesa es que me expliquen las cosas, de la manera más simple posible, y que nadie me haga drama si acaso voy a comer o no kosher o si hago trabajar a la shikse en Shabat. ¿Te quedó claro?

- Entonces nunca podrías estudiar kabala auténtica. Para eso se requiere disciplina, paciencia, muuuuuuucho estudio, apertura de mente, una perspectiva racional y científica, conciencia espiritual equilibrada, y un cumplimiento de mitzvot con la mirada limpia y trasparente.

- Ah...ya te pusiste latoso. Lo mismo que en vez de leer un libro, prefiero ver si ya salió en película...es más fácil...

- Para eso se inventó la "cabalifornia", ja, ja...

- ¡No te rías porque esto es grave!... Ahora dime...¿cómo crees que la van a recibir los del Opus?

- No lo sé... Aunque en estos tiempos tan revueltos para los curitas, no estoy tan seguro que el apoyo de Madonna sea lo que les haga falta...creo...en una de esas...nunca se sabe...

Mijael Vera

 

 

Ma Nishtana

Lógicamente la famosa pregunta no puede faltar en ningún Seder. Es parte del ritual clásico, del folclore, de la "tradición". Mas también es parte de la esencia del ser humano, cambiante y evolutivo.

Pienso que todos los judíos hemos tenido la oportunidad de lucirnos con nuestras familias cuando, siendo niños, debíamos reproducir, año tras año ese momento, para deleite y orgullo de nuestros padres y abuelos.

Desde la lógica se deduce que esta noche diferente. Tal como señala el ritual, comemos Matzá, hierbas amargas y otras cosas. Pero desde la mirada más profunda y reflexiva, esa diferencia es muy interesante.

Pensemos un poco. Solamente un poco, y veremos que el ritual es siempre el mismo. Las mismas etapas, las mismas berajot, y, por cierto, la misma famosa pregunta "¿Porqué esta noche es diferente a las demás?

Tamaño cuerpo ritualístico que compone la Hagadá podría hacernos pensar que estamos repitiendo mecánicamente un mismo esquema. Y en cierto sentido así es. Pero la base del ritual, su esencia fundamental, nos demuestra que realmente es diferente cada vez que lo hacemos.

¿Dónde esta la clave? Precisamente en la famosa pregunta que debe hacer el menor de la familia, destinatario de todo el relato, por lo demás.

Allí reside el guiño cómplice que desde la distancia de los milenios nos dejaron nuestros Sabios y que se ha mantenido incólume, tal vez apenas oculto entre tanta parafernalia, y clandestino escondido bajo tanta exquisitez que se acostumbra comer en estas fechas.

Ese guiño esconde la respuesta a la ritualística interrogante, en la misma pregunta: Esta noche es diferente a las demás, porque tú eres diferente. No eres el mismo del año pasado. Algo en ti cambió, algo en ti varió, algo en ti ya no te hace ser el mismo que el año pasado cuando tuviste la oportunidad de hacer la misma pregunta.

Ese es el primer paso hacia la libertad que Di-s nos promete. Una libertad que se gana a costa de aprendizaje, de vivencia, de reflexión y madurez, de conocimiento y práctica. De  tomar conciencia que cada día somos diferentes al anterior. Que todo cambia. Que nada es perenne. Que ni la juventud, la belleza, la fortuna son eternos, y que sólo hay un camino para salir de la esclavitud y la idolatría...seguir adelante.

Y es esto lo que el Seder de Pesaj busca. Busca que nos percatemos que no somos los mismos a pesar de repetir el mismo ritual, aparentemente. Un ritual que busca reproducir aquel momento, aquella noche anterior a la gran marcha hacia lo desconocido, hacia la libertad.

Es la pregunta más importante en todo Seder de Pesaj, qué duda cabe. Pero la respuesta, aun más importante, no está en el ritual...está en cada uno de nosotros...

Mijael Vera

 

 

Idishe Mame

Estas fiestas de Pesaj, que son todo comidas, exquisiteces de recetas que han acumulado centenares de años de perfeccionamiento, sazonadas con los más esplendidos aromas del Mediterráneo, de las estepas rusas o de la península ibérica, son fiestas en donde el despliegue de los afectos van proporcionalmente de la mano con el lucimiento de la idishe mame.

¿Escuchó alguna vez la expresión “Idishe Mame”? Le explico de qué se trata: “Idishe Mame” se traduce como “la madre judía” siempre exagerada y obsesionada con las comidas, el supuesto frío de los hijos, siempre buscando marido para su hija al mismo tiempo que está aterrorizada con la idea de que se le case un hijo. 

Para ella, que simboliza lo que era la mamá “de antes” y que en muchos casos existe hasta el día de hoy, ninguno de sus hijos crece...siguen siendo "niños", aunque ya estos le traigan sus propios nietos para presentárselos y para que la idishe mame se obsesione con ellos. "Pobrecitos...si no tienen ni color en las mejillas...voy a prepararles un caldo de pollo".

La idishe mame tiene una salud de hierro, pero se queja por todo. Le interesa más indagar en la genealogía de la futura nuera (a la que detesta, desde luego) que interesarse por el reciente doctorado que obtuvo su hijo mayor.

Y a no dudarlo que será visita frecuente en la nueva casa de su hijo, en donde en vez de jugar "a las visitas", se dirigirá directamente a la cocina para ver que puede preparar para hacer trizas la dieta que impuso la esposa del hijo procurando que todo el familión cuidase la línea.

Para ella, siempre es mejor "que sobre y no que falte". En otras palabras, siempre va a enviar a su hijo la universidad con bufanda, gorra y abrigo grueso...en pleno verano.

Por otra parte, la dependencia de los hijos respecto a la madre se verifica en esta ecuación tan singular:  los varones buscarán siempre como esposa a una potencial idishe mame con un ojo envidiable para acertar a la primera mirada, mientras las hijas, por más que detesten el modelito, nunca dejarán de reproducir las mismas conductas, usos y costumbres, en cuando les llegue el momento de ser madres.

¡Con qué admirable sabiduría nuestros Jajamim decretaron que la judeidad se hereda por la madre!. Y es que aún la sociedad humana no inventó un modelo mejor de mamá….

Por eso estas fiestas de Pesaj, en que se reúne la familia para relatar aquella noche anterior a la gran marcha desde Egipto, también es un recordatorio culinario de la presencia siempre alerta de la idishe mame. Inclusive para quienes ya no tenemos el privilegio de tenerla a nuestro lado.

A propósito de dependencias edípicas, hace poco me contaron un cuento muy bueno que viene al caso:

Raquel, una joven y muy bonita esposa judía, desesperada va al consultorio de un psicoanalista (de la "colonia", naturalmente), y le dice :
- "Ah! doctor, yo no aguanto más! A pesar de todos mis esfuerzos mi marido no se interesa por mí. Desde que nos casamos, él sólo habla de su mamá, mamá, mamá...y siempre de su mamá. Es como si yo no existiese".

El terapeuta la pregunta si ya probó hacer una cena especial.

- "Si, si hice toda la comida de Pesaj, pero no ayudó en  nada. En todo momento él estuvo recordando que las mismas comidas las hacia su madre de mejor manera".

- "Oiga señora tengo una idea, si hay un lugar donde su suegra no puede rivalizar con Ud. es en la intimidad. Esta noche Ud. se viste con un camisón negro, todo transparente, además medias negras. El color negro puede ser muy estimulante para su marido. Además cambie las sábanas y coloque sábanas de raso negro. Cree un ambiente así y seguro que toda va a ir muy bien...".

Raquel siguió todo el plan al pie de la letra, sin olvidar ningún detalle. La verdad es que ella misma nunca se había sentido tan interesante y atractiva.

Llega el marido y al verla la pregunta desesperado:

"¡¡¡¿¿Por qué estás toda de negro... le pasó algo a mamá??!!!"

Mijael Vera

 

 

Desde este lugar

Desde esta pequeña columna que me empeño en escribir todas las semanas. Desde este pequeño estudio donde tengo mis libros, mi música, mi computador.

Desde este pequeño barrio que habito lleno de flores, de aire puro y de gentes buenas.

Desde esta ciudad empecinada en querer ser grande entre ruidos de maquinarias y paredes de cemento, por donde aun es posible encontrar algún lugar tranquilo para meditar.

Desde esta franja de tierra angosta y rebelde, sumisa y burlona que nos juega malas pasadas con la fuerza de una indómita naturaleza...de vez en cuando.

Desde este lugar donde avizoro una cordillera abrumadora que tarda aun en ponerse blanca por causa de un porfiado verano que nos brinda sus últimos calores.

Desde aquí, desde este lugar, desde estas palabras escritas en la soledad pacifica que nos brinda la noche, mientras ya comienzan a amontonarse las ideas para efectuar mi Seder de Pesaj con familiares y amigos queridos, desde aquí me dispongo a reservar una copa de vino y un sitio en mi mesa.

Desde este lugar declaro que mientras Guilad siga siendo un prisionero, la historia de Pesaj será sólo la mitad de una historia, un doloroso recordatorio de que la libertad todavía no se ha logrado.

Este año haré un lugar para Guilad Shalit en la mesa de mi Seder. Dejaré una silla vacía. Dejaré un plato vacío. Pondré una copa de vino... vacía.

Desde este lugar, que quede en claro, digo que no podemos ser verdaderamente libres hasta que Gilad sea libre.

Como siempre habrá brindis especiales este Seder de Pesaj, pero agregaré uno dedicado a Guilad Shalit. Este año recitaré la Hagadá con particular energía y cantaré el Hatikva a voz en cuello con emocionada voluntad.

Quiero que este año desde mi mesa llegue hasta el cautiverio algo de ese espíritu de Libertad que anima estas fiestas. Quiero que este lugar, perdido al fin del mundo, se una junto al de millones de lugares en una una corriente de alegría y esperanza por la liberación del que se encuentra secuestrado.

Y quiero que desde este lugar te llegue, Guilad, como nunca te ha llegado, el deseo fervoroso e indómito de un "Le Shana Habaa be Ierushalayim"... desde este lugar.

 

Mijael Vera

 

 

Invisibles

- ¡Qué lata! fui a una conferencia porque casi me llevaron obligada unas amigas que ni por nada se querían perder el evento. Pero fue una reverendísima lata. Un aburrimiento total

Mi amiga, que hacia varios días no me había llamado (para tranquilidad mía) lo hacía, como siempre, para comentarme algo que sonaba como "interesante", o de "estilo", para después llegar a algún tema que la interesaba, o sea, a la nada misma. 

-¿Conferencia? ¡que entrete! me gustan esas actividades - la respondí de manera espontánea- suelo disfrutarlas harto, y la verdad es que, lamentablemente no me queda mucho tiempo como para asistir a todas las que me motivan

- Mira, para mi fue una total pérdida de tiempo. Si era cosa de cifras, estadísticas, informes de organismos oficiales, comentarios...¡una lata! ¡una autentica lata! Si yo lo único que quería era huir de allí. Además que como estaban hablando de esos judíos "invisibles" como les llaman ahora...peor todavía. A mi ningún "invisible" me interesa. Para mí los únicos que valen son la gente como uno, o sea, regia, tu sabes...

- ¡¿judíos qué...?! - la interrumpí al momento porque me pareció escuchar algo interesante entre la sarta de tonteras que me estaba contando

- Ay verdad que a ti te vuelven loco esos temitas...te estoy hablando de esos judíos que ahora de tanto invisibles parece que son sumamente visibles, te diré. De hecho mis amigas después que salimos de esa lata no hablaban de otra cosa.

- A ver, bonita. Cuéntame todo desde el principio y explícame todo eso.

- Mira...sucede que yo estaba en casa y unas amigas se pusieron de acuerdo para pasar a buscarme. Claro que las muy patu'as querían tomar el té en mi casa, pero, felizmente esa conferencia que las tenia muy emocionadas, para que te cuento, era justo a la hora del té,  así que me evité el gasto, tu comprenderás. Además como andaba esa que tu conoces, que está a punto de que la deje el marido por aburrida que es, tu entenderás que ni por nada me iba a perder la oportunidad de enterarme de esos detalles sabrosos.

- Oye...te estoy preguntando por la conferencia

- Ay es que ¡déjame contarte!...sucede que tampoco me iba a quedar atrás, porque no iba a pasar por ignorante como son ellas. Porque lo son. De hecho ni se enteran de lo que de verdad importa, ni de los chismes ni nada de eso. Son aburridas también. Pero como me invitaron a una conferencia, y hacia años que no iba a una... fui. Después de todo, la idea era, como te dije, enterarme de cuando la iba a dejar el marido a esa. Porque estoy segura que la va a dejar. Claro que la va a dejar bien parada porque tienen regia situación, con los hijos ya crecidos que andan por su cuenta, para que te digo lo que se comenta...

-Bueno ya. Me queda claro que fuiste porque te motivaba otra cosa. Pero ya que estuviste ahí, explícame eso de los "judíos invisibles" mira que desde hace tiempo ando interesado con ese tema, y te aseguro que me preocupa harto - la volví a interrumpir esperando que me comentara algo contundente. Después de todo por fin me estaba contando algo verdaderamente importante.

- ¿Los judíos invisibles?...ni idea...no entendí nada, salvo que hay una tremenda cantidad de gente que no participa en las comunidades según lo que dijo el pelmazo latoso que habló. Te aseguro que para mi, que soy enterada, siguen siendo invisibles. Pero te sigo contando, lo importante es que la susodicha andaba de lo más contenta porque parece que tiene un amorcito de reserva que...

- ¡Espérate un poco! - la interrumpí con voz firme- ¿Para ti ... siguen siendo invisibles?

- Claro, si dijeron que aunque muchos viven en mi sector, también hay muchísimos en barrios que ni sabía que existían. ¡Por supuesto que siguen siendo invisibles!

- Me imagino que sí, querida...me imagino que para ti siguen siendo invisibles...

 

Mijael Vera

 

 

El Gran Dictador

A propósito de Gadafi, Mubarak y todos esos dictadorzuelos (miembros de la Internacional "Socialista" que de socialista no le queda nada), le di una vuelta a la videoteca que tengo por ahí arrumbada y casi en el olvido por falta de tiempo para disfrutar un buen filme de esos clásicos de antaño.

Y nada mejor que conmemorar la ocasión con una buena búsqueda de "algo" para ver.  Y como siempre ando con la obsesión compulsiva de que la historia vuelve a repetirse, con nuevos rostros, pero con similares procedimientos, le di al entusiasmo de ver nuevamente "El Gran Dictador" de ese genio llamado Charlie Chaplin.

A decir verdad, las condiciones de cuando se hizo esta película eran bastante similares  a ciertos síntomas que estamos viviendo hoy...en diversas latitudes...en diferentes niveles...en muchos países y hasta en instituciones cercanas.

Por entonces los nazis se habían hecho con el poder en Alemania, lo cual coincidió con la apertura de más de veinte campos de concentración, plenos poderes para el dictador, quema pública de libros "subversivos" (o sea, de arte, ciencias y filosofía)  en toda Alemania, especialmente los libros de todos los premios Nóbel y exclusión o expulsión de los intelectuales judíos, entre los cuales estaba Einstein.

Chaplin había conocido a Einstein en Berlín, en 1926. Era amigo y pedía consejo a Chaplin con frecuencia sobre diferentes temas.

Pensando en la situación que los totalitarios estaban creando en Europa, Chaplin concibió una película. Se trataba de realizar un filme con la historia de Hitler basada en una falsa identidad, haciendo Chaplin ambos papeles, el de él mismo y el de Hitler, con caracterizaciones distintas. Y eso es lo que, más o menos, hizo en "El Gran Dictador", pero le dio forma de pantomima y ridículo humorístico para que el proyecto no resultara una especie de documental.

Cuando "El Gran Dictador" salió en pantalla, los Estados Unidos aun no estaban en guerra con Alemania aunque Hitler ya se había comido a media Europa. En los medios antinazis de los Estados Unidos el estreno fue un éxito total y puso sobre aviso del peligro alemán a mucha gente hasta entonces engañada.

No todos comprendieron el magnífico mensaje de paz del filme, digno de un gran hombre, porque el "Daily News" por ejemplo, llegó a afirmar que con esas palabras finales Chaplin anunciaba tormenta, también en los Estados Unidos. El ex-presidente Hoover (Herbert) le llamó a la Casa Blanca para hacerle una crítica adversa respecto a su película y preguntarle si era judío, mientras el otro Hoover, Edgar, el poderoso jefe del FBI, todavía peor, le había vuelto a fichar y estaba entre "los artistas más peligrosos del país".

Desde luego la película fue prohibida en Alemania y territorios ocupados bajo pena de muerte. Atacaron a Chaplin tachándole de comunista, de corruptor de menores, borracho, etc. Rosenberg tenía otro plan: convencer a la gente alemana o pro-nazi de la Europa ocupada de que la película estaba financiada y realizada por el judaísmo internacional, ya que Chaplin, "tras detallada investigación de agentes de la Gestapo en Inglaterra", era cien por cien judío.

Eso motivó una carta abierta de su amigo Albert Einstein que le felicitaba calurosamente por su honestidad y valor, que muchos hombres muy importantes no tenían, apuntando sus dardos, de esa manera, a una ambigua e indecisa Casa Blanca.

La noche del estreno a Chaplin le correspondió cenar cerca de político francés Pierre Laval, luego gran amigo de los nazis. Este comenzó a hablarle en favor del mensaje de "paz" de Hitler y sobre el triste futuro de la película en Europa. Un joven pro-nazi que estaba en el mesa atacó a Chaplin diciéndole: "Por supuesto, usted es judío, está claro" y Chaplin le contesto: "Mire, jovenzuelo, no hace falta ser judío para ser antinazi. Y aunque yo no tengo seguridad de lo primero, sin dudas estoy seguro de que soy lo segundo."

El odio y la irracionalidad habían sido derrotados por el buen humor...

Mijael Vera

 

 

El día en que un pez habló

El relato es verdadero. Quien no se lo crea, baste con que acuda a ver la portada del New York Times (5/marzo/2003) en donde se hace referencia al escándalo suscitado en una pescadería del mercado de New Square.

Allí sucedió que un pescado habló, o más bien gritó en hebreo, rompiendo la calma del mercado y creando lo que muchos llamaron un "milagro".

Como fuese que se le denominara al aparatoso y extraño suceso, lo cierto es que la historia del pescado hablador se extendió a través de la muy unida comunidad judía del Condado de Rockland, poblada por unos 7.000 jasidim, y en todo el mundo judío-norteamericano a través de encendidos debates talmúdicos y una buena cantidad de chistes burlones.

En estricto rigor, la historia cuenta que una carpa a punto de ser sacrificada y que postulaba seriamente a convertirse en un exquisito  plato de Guefilte Fish, comenzó a hablar en hebreo, gritando advertencias apocalípticas con una perfecta pronunciación de la sagrada lengua.

El ayudante del dueño judío de la pescadería, un hombre joven de apellido Nivelo, que no es judío, se encontró con la sorpresa que el pez comenzó a hablar en hebreo. Aunque, si bien Nivelo no comprendía el hebreo, al menos sabía distinguirlo del Idish que hablaba su jefe habitualmente con sus clientes. De manera que el susto de encontrarse con un pez que "habla en otra lengua", según su declaración, lo obligó a saltar contra la pared. Miró a su alrededor para ver si la voz procedía de la pileta de decantación, la otra habitación o un gato de la tienda (esto del "gato" se lo agregué yo)...

Entonces corrió hacia la parte delantera de la tienda gritando:''¡¡¡El pez habla, el pez habla!!!'' logrando sacar al Sr. Rosen, dueño de la tienda, de una animada conversa telefónica.

Sugestivamente el Sr. Rosen declaró que también escuchó al pez pronunciando coherentes palabras en hebreo. El Sr. Rosen entró en pánico y trató de matar al pez con un machete de respetable tamaño. Pero el pez resistió tan salvajemente que el Sr. Rosen terminó cortándose su dedo pulgar y fue llevado al hospital en ambulancia. Finalmente el pez, que había sobrevivido con valentía, fue decapitado por el ayudante, aunque no se sabe en que idioma expresó sus últimas protestas... Lamentablemente, según se supo después,  se comieron la evidencia.

Los dos hombres declararon a la prensa que habían recibido cientos de llamadas telefónicas de judíos de todo el mundo.

''¡Ah, ya basta de los peces!'', dijo finalmente el Sr. Rosen. ''Ojalá nunca hubiera dicho nada al respecto. Estoy recibiendo llamadas todos los días, he dejado de responder. Me llaman desde Israel, Londres, Miami, Brooklyn. Todos quieren oír hablar a los peces''.

La historia fue contada una y otra vez, por cierto, con innumerables detalles agregados. Lo sorprendente es que hasta la prensa "seria" se hizo eco de esta especial experiencia. Aunque, desde luego, hubo quienes la calificaron como una simpática broma judía, una surrealista historia idish digna de Bashevis Singer,  o sólo una oportuna anécdota inventada por un par festivos comerciantes que habían comenzado bastante temprano a celebrar Purim como corresponde... ¡Le Jaim!

Mijael Vera

 

 

La Rosa Roja

Con paso apresurado se encamina por la estrecha calle berlinesa procurando esquivar una patrulla de policías de ceño fruncido y ademán agresivo que recién había pasado.

La buscaban, sin duda, la buscaban. Sabia muy bien que el gobierno no tendría piedad con ella al saberla una reconocida revolucionaria, mujer rebelde, feminista, y lo peor, una ideóloga que había llevado el debate teórico respecto a los trabajadores y sus derechos al más alto nivel de teorización.

Aun no lograba comprender el por qué los Soviets la detestaban, el imperio austro-húngaro había puesto precio a su cabeza, y los resabios machistas de una Europa decadente y temerosa ante el incipiente fascismo la odiaba  a muerte.

Probablemente sus pasos temerosos en la helada noche berlinesa en ese enero de 1919 reflejaban lo que a esa altura era: una mujer indefensa con cabellos grises, demacrada y exhausta. Una mujer mayor, que aparentaba mucho más de los 48 años que tenía.

Al doblar la esquina en busca del hotel en donde había un prometido refugio se encuentra de frente con una patrulla, esta vez de soldados fuertemente armados (¿tanto miedo la tenían?). Fue rodeada, detenida y golpeada.

Probablemente en esos momentos recordó su hogar de infancia en donde había observado a sus hermanos estudiar Talmud junto a su padre. "La historia del pensamiento y las ideas siempre nos lleva a volver a la Torah" escuchaba con persistente frecuencia. Había aprendido muy bien desde pequeña, al observar con los ojos vivaces y los oídos expectantes, que una parte no despreciable de la hermenéutica de la Torah apunta a la condena de la usura, al punto de llegarse a cuestionar el lugar de la propiedad privada. Había escuchado a su padre debatir con otros señores respecto a un punto cardinal en la historia talmudista que jamás olvidaría: el mesianismo político que, sobre la base del Levítico, hace referencia a una perspectiva redencionista en Israel para los explotados y oprimidos...

Pero durante décadas su intrínseco ser judaico la había llevado a pulimentar su discurso en las luchas feministas que habían alcanzado una cota de desarrollo significativo simbolizado por la dedicación del 8 de marzo al Día Internacional de la Mujer. De la misma manera se había enemistado con la Revolución Bolchevique cuando comenzó a criticar la política agraria, el derecho de autodeterminación y la cuestión democrática en los Soviets. Ni hablar de lo enemiga que fue de cualquier autoritarismo monárquico y del capitalismo. 

Ellos odiaban todo lo que esta mujer había representado en Alemania durante dos décadas: la firme creencia en la idea del socialismo, el feminismo, el antimilitarismo y la oposición a la guerra que los alemanes habían perdido en noviembre de 1918. En los días previos los soldados habían aplastado el levantamiento de trabajadores en Berlín. Ahora ellos eran los amos. Y Rosa les había desafiado en su último artículo.

Aquellos hombres en sus uniformes desiguales, soldados de la nueva unidad de las tropas de asalto, se sintieron ofendidos por la mirada desdeñosa y casi compasiva de Rosa. Sus captores jamás lograron imaginarse que las ideas de corporativismo agrario de esta esmirriada mujer estaban prosperando al otro lado del mundo, en la pampa argentina llevadas adelante por otros judíos tan rebeldes como ella. Tampoco se imaginaban que al mismo tiempo ya había granjas en la tierra de Israel que prosperaban y que serian la base del futuro Estado Judío...

Arrojaron su cadáver desde un puente al canal. Al día siguiente todo Berlín sabía ya que Rosa Luxemburgo, la mujer que en los últimos veinte años había desafiado a todos los poderosos y que había cautivado a los asistentes de innumerables asambleas, estaba muerta. La prensa gubernamental (socialdemócrata, por ironías de la historia) titulaba despectivamente que había muerto "la rosa roja", "la judía"...

"No debemos olvidar, empero, que no se hace la historia sin grandeza de espíritu, sin una elevada moral, sin gestos nobles"  Rosa Luxemburgo 1871-1919

Mijael Vera

en el Día Internacional de la Mujer

 

 

La gran pregunta

Y... aquí estamos otra vez, luego de unas paseadas vacaciones disfrutando paisajes, conociendo gentes, recopilando material de investigación para Anajnu.

Nuevamente por estos lados para seguir escribiendo, escuchando tantas inquietudes, para reírnos un poco, y para fruncir el ceño cuando sea necesario.

De vuelta en casa, mi autentico santuario luego de andar con mochila a la espalda, tomando agua para no deshidratarse caminando por los pueblos de los gauchos judíos en la infinita pampa argentina (¡qué manera de comer asados por esos lados! y ¡tan barata que es la carne kosher por esos parajes!)

Ni más gordo ni más flaco...tal vez un poco más tostado por un sol inclemente bañado de humedad tropical...¡ah!...y muchos recuerdos de mosquitos que se dieron un banquetazo con este chileno patiperro.

Con algunas palabras aprendidas del idish que aun se habla por esos lados y una enorme satisfacción de haber podido compartir con esas personas que se ponen tefilim todos los días antes de preparar su mate a la espera de desarrollar el arte más valioso que todo judío que se precie de tal (sea "ruso" o sea "turco") sostiene como si fuese el sagrado undécimo mandamiento: la conversa...

-"¿Dónde está Di-s?" -me pregunta  un ashkenazí con acento rosarino, firme, calmo y entonado como si de cantar una chacarera fuese la premisa.

-"En todas partes"- le respondo con mi inevitable acento chileno mezclado con cierto tonito de chulo madrileño que se me quedó pegado por causa de una larga pero antigua historia.

- "Se equivoca"- agrega con su seguridad argentina - Di-s vive en Chile...es cosa de ver como están de bien ustedes mientras por acá estamos gobernados por puros ladrones...

- No lo crea tan así...no lo crea tan así - alcanzo a responderle espontáneamente, aunque siempre manteniendo la velocidad "Bielsa" en las palabras...en vista que yo estaba de vacaciones por esos lados...

Y claro...la conversa que comenzaba por lo teológico derivó rápidamente a lo político, deporte nacional de los argentinos sean de donde sean y que aparece inevitable en cualquier circunstancia. Y como yo tampoco me quedo atrás con ese temita que me gusta harto...vamos dándole a la conversa, al pelambre, al cotilleo o como quiera denominarse al dichoso deporte gratuito de batir la lengua y hablar mal de los gobernantes de turno. Total...es gratis...

Pero la frasecita esa de "Donde esta Di-s" me quedo dando vueltas por el paladar buscando salida urgente ante cualquier oportunidad que se me pusiera por delante con mi interlocutor.

-¿Sabe mi amigo? Di-s está en todas partes, pero se hace presente sólo allí donde le dejamos entrar - aproveché de comentarle cuando la conversa terminaba pues ya había empezado a buscar el mapa entre mis cachureos para marcar la ruta de mi siguiente caminata urbana

- Tiene razón...eso lo dijo un gran sabio de los "nuestros"- afirmó con tono dulce, aunque me quedó la duda si con eso de "nuestros" se refería a algún prócer argentino, a algún famoso latinoamericano, a algún sabio ashkenazí, o a un simple judío de esos que escriben libros...

Ahora acá...de vuelta en casa, en mi refugio particular, con mis libros, mi música, mis amigos, y aun con marcas en la piel de esos horribles mosquitos de Entre Ríos, he vuelto a repetirme la misma pregunta con que ese rosarino de hablar pausado me desafió...y me asusta la respuesta. ¿Vale la pena cambiarse de "casa" cuando creemos que en esta "Di-s no quiere entrar"? ¿No será mejor convertir lo que tenemos en un espacio saludable y grato? ¿Por qué siempre optamos por el camino que creemos es el fácil, si en realidad resulta más fácil convertir y convertirnos en un autentico santuario?

Uffff...me pica la piel...voy a buscar el ungüento... ¡esos horribles mosquitos argentinos!

Mijael Vera

 

 

Vacaciones

Y aquí estaba, como en años anteriores, preparando las maletas para salir de vacaciones. Respondiendo los últimos correos, dejando las cuentas pagadas y un tremendo etcétera que convierte estos días en tan estresantes como las vacaciones mismas... Pero entre el corre para allá y el corre para acá buscando cosas que no se deben olvidar, he aquí que se deja caer la tradicionalmente inoportuna llamada de mi amiga para interrogarme bien interrogado...como siempre

- Cuéntame Mijael, porque sé que te lo estás guardando calladito y en secreto...¿adónde irás en vacaciones?- comenzó inquisitiva y con su tonito insoportable de copuchenta irremediable.

- Por ahí...por ahí - la respondí como no dándole importancia al tema.

- A ver...no te lo guardes porque eso me parece horrible - continuó intentando darme un sermón respecto al buen comportamiento que debe tener una persona graficado por el simple expediente de contarle a la otra todo lo que se le ocurra preguntar y así satisfacer su insaciable apetito de nuevas copuchas.

- ¡Apuesto que te vas por ahí con esos cuervos de negro a algún lugar! - insistió, esta vez con tono elocuentemente despreciativo - y no me vengas a negar nada porque te vieron super alegre el domingo allá donde van a poner la nueva sinagoga los sefaraduchos... esos de negro que te gustan tanto...

- Noooo...para nada - la dije con una voz que, a pesar de poner todo mi esfuerzo, me salió muy poco convincente.

La verdad es que mi amiga no entiende que para un judío que se las da de "conciente", como yo, no hay una desconexión entre lo cotidiano y las vacaciones. Tal vez un cambio de paisaje solamente, pero nada más que eso.

- Ya po, Mijaelito..cuentame dónde y con quien te vas...dame motivos para pelarte

- Mira, me voy por ahí, a algún lugar, de pronto me dan ganas de bailar una chacarera con los gauchos judíos, o un tapatío en México...nunca se sabe - la agregué tomándola el pelo - lo único que te puedo adelantar es que te estaré vigilando me encuentre donde me encuentre...no se te vaya ocurrir firmar otro convenio de esos rascas que se te ponen por delante, mira que te voy a estar vigilando. Te voy a estar vigilando....

-Ay ¡que eres aguafiestas! ¿no viste que el convenio se firmó en estas fechas porque todos estaban de vacaciones y así nadie se daba cuenta?- agregó con voz ingenua para referirse a un documento raro que se le ocurrió firmar con unas amigas para repartirse no sé que cosas.

- Te lo repito...estaré de vacaciones...pero te voy a estar vigilando...Te voy a estar vigilando....

Mijael Vera

 

 

Aquí estamos

La entrega de las Tablas de la Ley está compuesta como una auténtica situación de suspenso. De hecho, la historia no podría haber sido mejor relatada.

Un pueblo, una vez esclavizado y libre, se encuentra vagando por el desierto en busca de un camino hacia una nueva patria. Se detiene frente a una montaña y ve desaparecer a su líder... ¡Eso sí que es grave en estos momentos de tensión y expectativa!

El suspenso sigue.  Moisés ha ido a la montaña. Cuando regrese, se espera que comience un nuevo viaje esta vez como personas comprometidas con la visión de vivir una vida santa.

Pregunté una vez a mis alumnos el porqué Di-s se ubicaría en medio de la nada para entregar los 10 mandamientos.  ¿Por qué no llevarlos a Israel en una ruta directa y dar la Ley en ese momento?  Tal como lo relata la historia, la secuencia no parece tener sentido.  ¿Qué lección podría ser aprendida en tan poco tiempo de deambular en el medio del desierto?

Curiosamente, el Mehilta Derebbe Yishmacel nos ofrece una pista que habla de la inclusión radical que existe dentro de las piezas de la tradición judía.  El Mehilta enseña que "La Torá fue entregada en público, abiertamente, en un lugar libre.  Si la Torá hubiese sido entregada en la tierra de Israel, los israelitas podrían haber dicho a las naciones del mundo: ustedes no tienen ninguna participación en ella". Pero desde el momento en que se entregó en el desierto, en público, y en un lugar que está abierto a todos, precisamente esos todos que deseen aceptar la Torá pueden venir y aprender.

¡Qué hermosa enseñanza!  Es como afirmar que todos, absolutamente todos tienen asegurado un "asiento a la mesa, siempre y cuando vengan".

En una oportunidad escuché una lección de un gran Rabino que analizaba el porqué los diez mandamientos se inician con la palabra "Anoji" que significa "yo" pero en...idioma egipcio...

Su conclusión era que el propio Di-s se refería a sí mismo en una lengua extranjera para demostrarnos que era el Di-s de toda la humanidad y que hasta el más perdido de los egipcios tendría acceso a la belleza de la Torah...

Todos tienen parte en este mundo. Sólo depende de cada uno escuchar el llamado oportunamente y saber responder como lo hicieron nuestros antepasados en el desierto: aquí estamos..., haremos y escucharemos...

Mijael Vera

 

 

Las Vueltas de la Vida

- ¡Te tengo una enoooorme copucha, Mijaelito! - exclamaba mi amiga con voz ansiosa y delirante por teléfono, casi sin darse el tiempo para saludar ni para respirar.

- ¿"copucha" dices?...ya sabes bien que no tengo el tiempo para eso. De eso son otros los que se alimentan y cuando no las tienen las inventan - la respondí con tono pesado...como siempre.

- Ay, si. La verdad es que me acabo de enterar y me pica la lengua porque prometí secreto...pero...¡no puedo aguantarme de contártela, aunque, reconozco, que es sólo para "sacarte pica" por saberla antes que tú! - continuó en su avalancha de palabras en lo que me pareció un desborde de inusual sinceridad.

- Bueno. Si me vienes de nuevo con cuentos de tus amigas, no me interesa. Si me vienes con que no se qué rabino tuvo no sé que caída, menos me interesa, y si me vienes con algún otro cuento de los habituales, mejor hablemos de otra cosa mejor - concluí mientras intentaba desviar la conversa hacia otra cosa.

- Lo siento querido, pero no puedo menos que darme el gusto de saber algo antes que tú te enteres por otro lado... de hecho, como el asunto es tan secreto, de seguro ni te vas a enterar hasta que pasen los hechos - insistió apresurada para ver si yo mostraba algo de interés en un asunto enigmático pero que ya me empezaba a resultar ligeramente sabroso debido a la insistencia de mi amiga.

- A ver, dale. Si es un secreto, entonces en tus manos corre peligro. Si me vas a pedir que "guarde el secreto", entonces pierdes tu tiempo porque de secreto no tendría nada, y si aún así necesitas demostrarte que sabes algo antes que yo...bueno, suéltalo de una vez, mira que tengo muchas cosas que hacer a esta hora...

- Su-ce-de  que-ri-do - continuó remarcando claramente cada sílaba con un tonito morbosamente sigiloso- que la Sinagoga ........ se traslada definitivamente al Est...

- ¡No sigas! - la interrumpí vertiginoso y fuerte - ese cuento ya me lo sé. Sé dónde van a firmar el acuerdo, a qué hora, qué día, quienes lo van a hacer, el lugar, y hasta el tipo de bolígrafo que van a usar. Es más. Tengo aquí una copia del convenio y hasta te puedo enviar una fotocopia, si te interesan más detalles... técnicos...

Mi amiga quedó muda. Había hecho la llamada apenas se había enterado de algo, sin saber que yo ya tenía todos los antecedentes en mi escritorio. Reconozco que me dio algo de tristeza el privarla de un "triunfo" como ella llama a sus aciertos, que son pocos, pero que a veces los tiene, aunque siempre son de poca monta.

- ¡Qué lata! y yo que me creía la depositaria del más celoso de los secretos de los últimos tiempos...-agregó algo apesadumbrada como si el mundo se la hubiera venido abajo.

- Bueno, la verdad es que es un "secreto", así se quiere mantener, de manera que puedes seguir con él hasta el domingo, al menos - la dije intentando animarla en su "derrota".

- La verdad, querido, es que ya no me interesa - concluyó con voz firme - Pasemos a otro tema mejor... a propósito, recuerdo que me prometiste hace tiempo un disco de tangos antiguos del que me hablaste muchísimo ¿cuándo me lo vas a pasar?

- Apenas nos encontremos te lo paso. Es un disco precioso, tiene un tango cantado que lo encuentro muy interesante, se llama "Las Vueltas de la Vida"... te aseguro que la letra es tremendamente triste, pero tiene una música espectacular...

 

Mijael Vera

 

 

Éxodo

Mucho se discute respecto al paso del Iam Suf (mal traducido como "Mar Rojo") por los esclavos hebreos en su huída desde Mitzraim (Egipto). Hay quienes aportan pruebas arqueológicas y especulaciones varias respecto al lugar exacto en que tamaña proeza se realizó. Otros buscan explicación en fenómenos atmosféricos bien conocidos por algunos líderes pero, curiosamente, desconocidos por los propios egipcios...

La propia Torah nos habla de un viento fuerte, de ruedas que se atascan, de caballos egipcios que, pese al evidente riesgo porfían por entrar al peligro. Nos habla de un enorme pueblo transitando entre murallas de agua a lado y lado, y de columnas de humo y fuego...

No se trata, por tanto, de un tema menor. La huída no fue paulatina, ni pausada, ni en secuencia. Fue todo de una vez. Miles de personas movilizándose hacia la nada, con confianza en el liderazgo, un liderazgo que aparentemente no sabía a dónde iban ni cómo habrían de cruzar la frontera infranqueable de las aguas.

Pero Moisés algo sabía. No en vano estuvo en el desierto con Jetró, su sabio suegro, y tuvo la ocasión de conocer de las tradiciones patriarcales antiguas. Y allí, algo aprendió. Algo que le habría de servir en ese momento crucial en que las personas se ven en la encrucijada de la historia universal (o personal) sin poder dar pie atrás y sin saber cómo dar el paso adelante. Y es ese "algo" lo que le dio la fortaleza para erigirse en líder en momentos vitales, en instantes en que tenían todo un ejército faraónico pisándole los talones.

En efecto, Moisés afrontó las aguas. Había transitado en ellas desde bebé. Conocía que no hay frontera capaz de detener a los que son decididos, tal como la historia de José le había enseñado. Debía tener confianza plena en sus propias capacidades tal como la tuvo Isaac. Que debía vencer sus propios temores tal como lo había hecho Jacob en una lucha titánica y descarnada. Y debía entender que sólo moviéndose se podía realizar el milagro, no esperándolo pasivamente. Y esto último lo había aprendido de Abraham.

Moisés estaba al frente de un Pueblo confiado, pero ignorante de su destino, tal como era su propia naturaleza de dudas  e interrogantes: ¿Hacia dónde voy? ¿adónde me llevan los acontecimientos? ¿seré capaz?

¿Quién no sueña con ser libre? ¿Quién no ansía huir de las ataduras que lo oprimen, miedos, angustia, miseria moral, injusticias, compañías destructivas, dependencias políticas opresoras? Todos suspiramos por alcanzar nuestra propia tierra prometida. Pero para ello no basta con hacer planes y proyectos. Hay que animarse a sortear los obstáculos que nos esperan, a romper con las fuerzas caóticas que amenazan tragarnos si nos liberamos. Y el relato del éxodo nos enseña que tales fuerzas siempre se doblegan ante el impulso de la voluntad.

Moisés confiaba en el milagro ciegamente, pero sabía que si no ponía algo de su parte, nada bueno acontecería. ¿Y de dónde aprendió esto?... Probablemente de la historia de Noé y el Diluvio Universal.

Allí aprendió que jamás hay que perder la oportunidad y que todos, mal que mal, estamos en el mismo barco. Aprendió que hay que hacer planes para el futuro, pues aún no llovía cuando Noé comenzó a construir el Arca. Aprendió que no hay edad para dar el gran salto pues Noé ya era anciano cuando se le confió la enorme tarea. Aprendió que la velocidad no siempre es una ventaja pues Noe tardó 120 años en concluir su proyecto. Finalmente aprendió, que el Arca fue construida por un aficionado (aún no se sabía que el Titanic sería construido por profesionales).

No hay lugar a dudas que los israelitas, para dominar la fuerza de las aguas, supusieron la ayuda de un líder excepcional: Moisés.  La historia del Éxodo es, probablemente, el acontecimiento más trascendente en la historia del Pueblo Judío. Pero también lo es en la historia de una persona. De esa persona que frente a la adversidad tuvo confianza y alzó sus brazos, de esa persona que recordó las lecciones aprendidas de los antepasados, de quien tuvo el coraje para emprender la mayor revolución social, teológica, histórica y moral en la Historia de la Humanidad.

La historia del Éxodo es, en definitiva, la historia de Moisés. Pero también lo es de todos y cada uno de nosotros en la búsqueda de nuestra Tierra Prometida.

Mijael Vera

 

 

La Tarjeta...de nuevo

Perdí la tarjeta. Sí. Y lo más curioso es que la pierdo por tercera vez...en cuatro meses... parece que los cajeros automáticos nada quieren saber conmigo, o, sencillamente, no tengo la capacidad para manejar esa sencilla y vital herramienta de plástico llena de numeritos y diseños varios.

O me la traga el cajero con un hambre devoradora y sin siquiera darme una sonrisa cómplice ni invitarme a un juguito, o sencillamente la pierdo. No sé dónde... porque si supiera, entonces la encontraría.

Lo que sigue es pedirle de nuevo a mis amistades algo así como: "Oye, admíteme una transferencia", o algo parecido, lo que genera una respuesta que ya se ha hecho clásica: "¡¿Ya perdiste la Tarjeta de nuevo?!..."

A lo que yo respondo, haciéndome el despistado, cosa que no me cuesta nada porque siempre ando perdido con estos asuntos: "no lo sé...parece que sí..."

La última vez fue enojoso, en verdad. Y no fue por andar pensando en cosas trascendentes, o en si llegaría a tiempo a una reunión importante. Fue porque el cajero estaba malo, pero carecía de un miserable cartelito. Confiado introduje mi señal de identidad financiera (¡que bien suena!) y ya. El cajero automático se quedó con ella sin darme explicación alguna. Por más que di el tremendo escándalo en la bencinera, lo cierto es que nada se pudo hacer. Y me quedé sin la famosa Tarjeta.

A decir verdad, la tarjeta que he tenido (o, más bien "las tarjetas") no es de Crédito. Está en un rango de estatus inferior. Ha sido una modesta tarjeta de cuenta vista que, al enterarme que para los Bancos yo no era un sujeto apetente, resultó ser una solución viable, segura  y digna. Aunque eso de "seguro", en mis manos no resulta muy creíble que digamos.

Me queda claro que el cajero no tiene la culpa que nadie haya recordado ponerle el cartelito de "Fuera de Uso". Tampoco la responsabilidad recae en la tarjeta que posee, por lo demás, el mismo tamaño del carnet de identidad, documento que jamás he perdido...

¿Dónde está mi problema, en realidad?

Conste que he empezado a escribir esta Columna sin encontrar respuesta... pero...¡Oh!...en estos momentos me asalta una idea posible...

Exactamente. Fue en una clase que estaba dictando hace unos meses cuando  con mis alumnos de Judaísmo analizábamos las maneras y formas contemporáneas que adquiere la mayor falta que denuncia nuestra Torah: la idolatría.

Como para hacer la cosa más entretenida, le pregunté a mis alumnos cuáles, según su criterio personal y experiencia, podrían ser las idolatrías contemporáneas. Las respuestas fueron múltiples y muy interesantes, y todas se derivaban de la lógica con que habíamos estudiado el tema: la dependencia... Hasta que uno de ellos, con total y absoluta seguridad señaló: "la Tarjeta de Crédito.  Es algo que me esclaviza, me vuelve dependiente, regula mis tiempos y mis energías. Sí. Es una idolatría contemporánea..."

El tema gustó y lo analizamos largamente, pero por razones de tiempo, pasamos a otro tema igualmente importante.

Pienso, en estos momentos, que esa información debe haber quedado alojada en alguna parte ignota de mi cabeza donde, además de  pelo, tengo alguna neurona que aún me funciona...a duras penas...pero funciona...

Con todo, me quedé sin Tarjeta y me da hasta pudor ir a pedir otra en tan corto lapso. ¿con qué cara me irá a mirar la ejecutiva? ¿cuánto me durará la nueva tarjeta?

Bueno. Da lo mismo. Voy a solicitar otra, total, después de todo no es tan grave...si apenas es una tarjeta de plástico...

Uffffffff...ahora me acuerdo de otra cosa...¿Dónde habré dejado el papelito en el que escribí la clave?...

 

Mijael Vera

 

 

Año Nuevo

- Mijaelito te llamo para invitarte a mi residencia particular, pues al igual que todos los años, ya sabes, estoy organizando una recepción de lo más "in", como corresponde.

- ¿Recepción de que?- respondí al momento a mi amiga, la de tantas llamadas que siempre hace a horas incómodas.

- Ay, tonto...¡del año nuevo, pues!. Si hasta tengo ya las 12 uvas por persona, me compré ropa interior amarilla, y hasta puse las maletas llenas de ropas y con el pasaporte en el baúl del auto. O sea...este año me encuentra súper "preparada". Cuanta cábala encontré por ahí, este año no se me escapa...tú sabes... para la buena suerte...

- Ahhhh - fue lo único que respondí con mi habitual voz de despistado.

- Claro que contigo tengo un problema, eso sí - continuó con un tonito algo pedante, revelando que, en realidad no me había llamado para invitarme...

-¿Cuál sería?

- Que tú con esa onda "separatista" que tienes no comes nada de lo que yo voy a servir. Y tu comprenderás que por acá, en una recepción de "estilo", no puedo privarme de ciertas cosas que tú no comes.

- Je, je. No te preocupes. Agradezco tu invitación, pero si es para el año nuevo, te recuerdo que es en Shabat y eso es superior para nosotros, los judíos. De hecho, fiesta similar hago todos los Shabatot y la paso bomba. No te preocupes por mí...ni menos por lo que yo como.

- ¡Es que eso lo encuentro una tremenda estupidez, qué quieres que te diga! Eso de andar comiendo sólo algunas cosas te hace un ermitaño definitivamente...- agregó con tono firme

- No, no es así. Yo como lo que me venga en ganas. Sólo tengo claro que algunas cosas ni me las mastico ni me las trago. La disciplina de la kashrut me recuerda permanentemente eso. De hecho, eso me hace más y mejor judío cada día y a cada rato. No soy judío sólo cuando voy a la sinagoga.

- ¡Pero qué importa...si nadie te va a acusar!- me dijo esta vez con tono cariñoso

- Así será, pero respecto a lo que yo como, y dónde, eso sólo corresponde a mi responsabilidad personal y mi salud espiritual. Y como ambas cosas andan en mí como el ajo...te aseguro que le hago doble empeño a no equivocarme...

-¡Pero qué daño te va a hacer un rico....- y aquí se largó a decirme todo lo que iba a preparar, exquisiteces, sin duda, pero que a simple vista parecía auténtica comida diseñada para  espantar al más laico de los judíos...que también los hay...quedan re pocos...pero aún los hay...

- Mira bonita. Sin lugar a dudas te agradezco la invitación. Te pido que la pases bien y disfrutes, pero yo estoy en "otra". Además toda esa onda supersticiosa de que te va a ir bien por el hecho de usar calzones amarillos y todas esas boberías, ya sabes bien que no va conmigo.

- ¡Ay que eres aguafiestas!

- Noooo...para nada... al contrario. Deseo que la pases bien y que tu año sea verdaderamente espléndido. Sólo te puedo agregar que eso depende ti, de tu esfuerzo diario y de tu manera de relacionarte con los demás. No depende de un amuleto ni una superstición.

- ¡Que lata! ¡Si lo encuentro de lo más simpático esto de probar con las "cábalas", además es un sólo día en el año...¡qué daño hace!...

- Mira. Para mí cada amanecer es un fiesta, es un "año nuevo". Cada vez que como algo es una fiesta, cada vez que abro un nuevo libro para leer es un renacimiento, y cada Shabat que llega al fin de semana, una alegría inmensa. Con eso me basta. Ya ves. Prefiero las cosas sencillas y las alegrías simples. Y las cosas simples no tienen historia, sólo vivencia. Te agradezco la invitación, pero cada día es un "año nuevo" para mí, y, de verdad, te lo deseo de todo corazón...

Mijael Vera

 

 

¿Políticamente correcto?

Rescatemos un dicho famoso del milenario Talmud que para concluir un debate apunta "...las cosas no son como son, sino como las vemos...", a lo que en la Edad Media española nuestro gran Maimónides agregó, no sin una cuota de notable inteligencia: "...y como las vivimos..."

El Judaísmo, sin dudas, es muy bueno. Pero no lo es en el sentido de ser una realidad absoluta, acabada y definitiva, sino que lo es en la perspectiva de ser un constructo evolutivo. En él hallamos humanitarismo, ética y moral. Y toda mirada, por revolucionaria que parezca, encaja muy bien si es que el Ser Humano está como objeto principal de las atenciones.

El Iluminismo, esa utopía nacida al calor del aburguesamiento de ciertos sectores judíos ilusionados con la idea de "pasar piola" como dicen algunos, dejó unas enseñanzas positivas... pero no muchas. Mucho mejor, y de manera contemporánea, en las heladas estepas de Ucrania el Baal Shem Tov nos enseñaba que la trascendencia del alma estaba en lo sencillo, en la sinceridad, la bondad y la alegría.

El Baal Shem Tov, fundador del jasidismo, era "políticamente incorrecto", y por ello fue combatido por las mentalidades retrógradas y conservadoras de su tiempo. Para él todas las personas eran importantes. Todas. Y su énfasis en la identidad judía en el plano ético y estético le puso en dialéctica contradictoria con los progresos del Iluminismo de su tiempo. Sobre todo cuando usar kipá, vestirse como judíos, hablar idish, ir a estudiar a la sinagoga, comenzó a ser molesto para quienes buscaban, en vano, parecerse lo más posible a sus vecinos gentiles. "El Judaísmo es una religión" pregonaron...y se equivocaron.

Digamos las cosas por su nombre. ¿quién en sus sanos cabales podría tener algo contra el humanitarismo, la ética, la ciudadanía y ser bueno? Desde luego ninguna persona buena y moderna. Pero falta algo: lo incorrecto. Y el Baal Shem Tov dio en el clavo al respecto.

En efecto. No ha habido nada más desastroso para el Judaísmo que la "exactitud política". Ello significa no agitar mucho las aguas y guardar la presunta paz sobre la base del "no te muestres ni hables para que no se den cuenta que estás aquí". Pero la historia demostró que el Judaísmo que hace concesiones con el mundo-diluyéndose- de la forma que lo hace, no es Judaísmo. Y carece de cualquier oportunidad de supervivencia.

El Baal Shem Tov y el movimiento Jasídico eran una gran espina para los judíos "políticamente correctos". Demasiado místico. Demasiado fuera de lugar. Y demasiado... popular y ordinario. Al principio, intentaron negar su existencia. Y cuando ya eso se volvió insostenible, se intentó distorsionar sus enseñanzas de una manera burda, relacionando al jasidismo con una especie de "amabilidad de estilo popular", o "el judaísmo de los pobres".

Cuando las generaciones posteriores tuvieron que tomar decisiones, quienes lo hicieron fueron precisamente esos, los judíos de los shtetl y las juderías, no los de las ciudades. Se rebelaron contra el Zar y el Imperio Otomano. Domesticaron pantanos y desiertos en la Tierra Prometida, firmaron el acta de fundación del Estado de Israel.

Lo sabemos porque cuando miles de jóvenes vinieron en busca de espiritualidad para calmar las almas en tiempos convulsionados y consumistas, sólo recibieron como respuesta: "hay que ser correctos, sólo ética y humanismo, pero del alma...nada". Y es así como muchos terminaron buscando gurúes en espiritualidades ajenas sin saber que en casa tenían el tesoro más valioso: la Torah.

Hoy podemos debatir con apasionado interés sobre lo que es la asimilación y la continuidad, pero lo que queda claro es que lo hacemos entre judíos de tres tipos: los que usamos la kipá en la cabeza... los que la llevan en el bolsillo...y los que la guardan en el baúl de los recuerdos...

¿Cuales de ellos están en lo "políticamente correcto"?

Mijael Vera

 

 

El Tiburón

Hace un tiempo se comentaba profusamente la noticia de la vaca israelita que había atravesado la frontera del Líbano y que, al instante, había sido masacrada bajo el pretexto de ser una "infiltrada judía", apelativo sustentado con mucha seriedad por la prensa árabe...aunque parezca increíble.

Por cierto, el tema dio suficiente sustancia para bromas a nivel mundial, y como en Anajnu andamos siempre de buen humor, de inmediato tomamos el tema de la vaca y le sacamos leche hasta estrujarnos de la risa...

Ahora asoma un nuevo animalejo. Esta vez un osado tiburón que intentó darse algún festín en las playas de Egipto asustando a los bañistas varones  que corrían despavoridos por las blanquecinas arenas bañadas por un temperado mar. Y digo "varones", porque las mujeres en Egipto, en donde ha ido poco a poco instalándose un islamismo fundamentalista, ya tienen prohibido mostrar sus intimidades por la playa. Por tanto, sólo los varones gritaban histéricos mientras huían a esconderse tras de alguna palmera ubicada a distancia aceptable de cualquier escualo, y bajo la mirada atónita de sus arropadas y acaloradas mujeres.

La anécdota no es extraña toda vez que el cambio climático también les hace perder la brújula a  los inocentes seres del mar que de cuando en cuando se dejan ver en escenarios y paisajes no tradicionales.

Pero el susto perdió su sentido macabro y serio cuando las autoridades egipcias declararon con absoluta certeza, para tranquilizar a sus ciudadanos, que el tiburón de marras, hablaba...hebreo.

Sí, tal cual.

De hecho declararon que el tiburón era un arma secreta del Mossad que en sus ratos libres (¡como si los tuviera!), se dedicaba a "adiestrar a los tiburones para atacar las costas musulmanas..." (cita textual).

¿Tiene el Mossad una nueva unidad formada por tiburones?, se preguntan los analistas árabes. Y aunque no todos ellos podrían tomarse en serio sus propias palabras, para muchos está lejos de ser una pregunta surrealista.

Ahora bien, que los países árabes vean -o crean ver- a agentes del Mossad en cualquier vaca, y ahora tiburones, es un hecho conocido. Que odien y teman con la misma intensidad a los servicios secretos israelíes, también. En honor a la verdad, razones no les faltan para andar tan "espirituados", como decía mi abuela para referirse a las personas que se asustaban por todo, a sabiendas que algo estaban ocultando...

Pero la verdad es que Israel tiene asuntos muchísimo más importantes que andar enviando vacas y tiburones despistados a los paranoicos vecinos.

Sin embargo, lo rescatable de la noticia, es que nos permite concluir que a la sombra de la estupidez de los gobernantes, se refugia la estupidez de los gobernados que se creen a pie juntillas todas esas tonteras.

"Gobernar es educar" decía un insigne y prestigiado gobernante chileno... el mismo que dio refugio a los exiliados de la guerra civil española y a los judíos que huían de la Europa nazificada. Lástima que aquella premisa sea desconocida en las otrora gloriosas repúblicas del Medio Oriente, que de "repúblicas" ya no les queda más que el nombre, en el mejor de los casos.

Una lástima, además, que esas gentes no escucharan a mi abuela que siempre me decía en haketia: "eshtudea, eshtudea, p'ra ke sejas jaireado i ninguem te vai meter um dedo na boca..."

Para todos esos surrealistas gobernantes, que también los tenemos en Latinoamérica... vaya ahora este homenaje musical que los habituales lectores de esta Columna, estoy seguro, podrán disfrutar en una versión inolvidable...

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Mijael Vera

 

 

Cerca, muy cerca

Siempre estamos a procura de encontrar en "otros lados" lo que siempre tuvimos cerca y al alcance de la mano. Es como una especie de manía que cultivamos los especimenes de este género humano, siempre curiosos por atrapar una felicidad presuntamente esquiva, buscándola en causas ajenas y distantes, quizás para validarnos en la propia imperfección.

Es lo que le sucede a los hermanos de Iosef al que no reconocen aún teniéndole al lado. Por cierto, tras varias vicisitudes, fracasos, éxitos, Iosef había llegado a ser irreconocible, al menos así se desprende de una simple lectura del texto bíblico. Pero nuestros Sabios comentaristas señalan que no era tan así la cosa...más bien los hermanos estaban obnubilados por una red de culpas y faltas de visión objetivas que les impedían ver que a su lado estaba su propio hermano.

Algo faltaba para resolver el entuerto. ¿Un nuevo engaño? ¿la separación definitiva, quizás?

Iosef opta por una solución extraordinaria: el coraje.

En la vida hace falta valentía para muchas cosas. Hace falta valentía para salir del pozo, para sobrevivir en una prisión egipcia, para timonear la crisis de Egipto, y para ser hebreo en el palacio del faraón y no morir en el intento.

Curiosamente, si bien esa es la principal virtud de Iosef, también podría resultar ser su principal defecto pues no radica en el éxito aparente, material o en el ejercicio del poder la validación de la propia existencia. El coraje de Iosef radica, en realidad, en demostrarnos que la mayor valentía es el saber perdonar. Y no hay perdón más perfecto que aquél que denuncia las incongruencias y educa a partir de ello.

Los hermanos de Iosef buscaban la seguridad que nunca habían podido procurarse, buscaban el sustento que les era esquivo, buscaban redimirse de aquello que habían abandonado a su suerte, su hermano. Aunque lo buscaban, sin buscarlo, sin saber cómo llegar a cerrar una historia inconclusa. Pero siempre estuvo allí. Siempre lo tuvieron al lado. Siempre estuvo a su alcance, aunque no lo reconocieran...

Una vez un rabino me contó que en uno de sus viajes una señora judía lo reconoció como rabino ortodoxo y le empezó a decir de todo lo imaginable: "...ustedes que viven en el pasado con esas costumbres ridículas, se visten de negro hasta en pleno verano y no quieren integrarse a la sociedad, me generan mucha molestia...."

El rabino, con una socarrona sonrisa la respondió: espere señora, me parece que me confunde, yo soy un amish...

Entonces la señora sorprendentemente y de manera brusca cambió su actitud, y con una sonrisa sincera comenzó a alabarle: ¡Que hermoso es encontrarse con personas que mantienen su cultura y tradiciones sin embarcarse en las modas de turno de la sociedad y conservando su atuendo mantienen sus valores sin contaminarse con el consumismo ni la vanidad...!

Entonces el rabino agregó: señora, en realidad soy judío, soy un rabino "ortodoxo" como usted me percibió al principio, y la aseguro que aquello que usted admira en otros, por cierto, siempre lo tuvo mucho más cerca de su vida de lo que se imagina...

Mijael Vera

 

 

El Octavo Día

- Ocho luces, una para cada día, como los días de la semana - decía mi padre para recordarme la mitzvá de la Janukia

Y yo, claro está, el muy tonto, comenzaba a repasar en mi mente y marcando con los dedos regordetes de niño : "domingo, lunes, martes..." - todos los años en la misma fecha.

Probablemente mi padre se reía para sus adentros, con esa sonrisa amable que tienen los padres ante las ingenuas torpezas de sus hijos.

Y yo, igual iba contando, año tras año, las ocho lamparitas de cristal que mi madre llenaba de aceite y que yo me encargaba de ubicar en la janukiá.

Pero el día tenía que llegar. Y llegó. Porque, lógicamente un niño, por lento que sea, como era (y sigue siendo) mi caso, en algún momento tenía que darse cuenta que los días de la semana eran siete y que en nada coincidían con eso de "luces en número de ocho, como los días de la semana" que se encargaba de recalcar, año tras año, mi padre.

Fue entonces cuando ese año le reclamé furioso: "pero si la semana tiene siete días...¿dónde está el octavo?"... con el típico desplante de cabro chico preguntón, lento para aprender, pero con típicas rabietas de ceño fruncido.

Pienso que mi padre se sintió ligeramente orgulloso. Por fin su hijo estaba creciendo y comenzaba a hacer preguntas, cosa que, en la perspectiva del tiempo, me doy cuenta  que era lo que le gustaba realmente.

Pero como buen padre...no me dio la respuesta. O si me la dio, no supe entenderla en esos momentos. Sólo recuerdo que me dijo algo así como "...la semana tiene hoy siete días...el octavo tienes que buscarlo..." Con lo que dio por cerrado el incipiente debate talmúdico, y se acabó el asunto por más que yo insistiera en obtener una verdad absoluta que me dejara tranquilo.

Aunque reconozco que me quedaba con "la bala pasada", es decir, con la duda posible que pueda  tener un mocoso preguntón y deseoso de respuestas rápidas y concretas, año tras año era casi el mismo dialogo. Sin embargo, los dulces de miel, las canciones, y toda esa fiesta hogareña, artesanal y modesta, hacían que me olvidara de las preguntas y me dedicase a lo que era auténticamente trascendente y de relevancia superlativa para mí en esta fiesta: los regalos.

Ya bastante más grande, luego de varios años que me habían permitido lucir algo de barba, la voz más ronca y un sombrero que ya no me quedaba grande, me atreví a hacerle la misma pregunta al Rabino Efraím Dines, sólo que cometí el error de contarle la jugarreta que me jugaba mi padre año tras año. El Rabino se largó a reír y sólo comentó: "si su padre le dijo que el octavo día tenía que buscarlo...búsquelo...sólo puedo agregar que cuando lo encuentre, además, deberá construirlo..."

Peor quedé ante el enigma que en mi pos adolescencia volvía a asaltarme año tras año.

Hube de caminar por muchos caminos. Transitar por muchas rutas, muchas veces temerarias. Tuvieron que pasar muchos años de estudio, lecturas, conversas. Tuvieron que acumularse muchas experiencias de recorrer el mundo apreciando la belleza de la Creación, pero también las injusticias del género humano. Tuve que pasar esporádicamente hambre y frío junto a muchos que pasaban por lo mismo permanentemente. Y tuve que vivir desencantos, decepciones, vivenciar la malicia, para darme cuenta del significado profundo de lo que era ese esquivo "octavo día".

Pocos años atrás, con mi padre ya muy enfermo,  con el privilegio de poder estar a su lado cuidándole en sus últimos días, le dije con voz calma y serena: "Padre...ya sé lo que es el "octavo día"...es el desafío que Di-s nos pone al habernos regalado el séptimo día como un adelanto del tiempo que debiera reinar en el "octavo", en ese Gran Shabat que debiera ser la época en que realmente ya no haya injusticias y todos podamos vivir en paz y armonía...Sólo que ese gran  momento no es un regalo desde arriba, sino que una tarea que nos corresponde responsablemente emprender todos los días..."

Y yo, creyendo hacer feliz a mi padre con tamaña declaración de trascendencia existencial, resultado de mi búsqueda de tantos años, tuve que resignarme escuchar su última lección respecto a un enigma que me había costado tanto resolver durante toda mi vida:

"¡¿Y recién ahora te vienes a dar cuenta, cabro e' miéchica?! ¡¿Te hicieron falta tantos años para darte cuenta lo que significa el "octavo día"?! ¡¿Qué estuviste haciendo todo este tiempo?!...¡lento, gameo y flojo, más encima...!"

Mijael Vera

 

 

El Ateo

- Te aviso que encuentro una reverendísima lata que ande un rabino, y ortodoxo "pa' pior", hablando de ciencia en una sinagoga. ¡Si las sinagogas son para que los hombres recen y una encontrarse con las amigas!- decía mi queridísima amiga en lo que parecía ser una nueva arremetida a través de una llamada telefónica  que, como siempre, no podía llegar en peor momento.

- Si. La verdad es que me pareció extraño no verte en esa conferencia. Parece que estuvo muy buena. Efectivamente fue en una sinagoga...- la respondí sin gran entusiasmo porque mi mente estaba en otras cosas pendientes que, como siempre, las tengo atrasadas.

- Perdóname - continuó tajante y con su clásico tonito pontifical - Cuando yo voy a la sinagoga lo hago para hacer una necesaria vida social...no para que alguien venga a hablarme de esa tal física cuática

-Cuántica

- Bueno. Eso mismo...Además ¿porqué un rabino de esos de sombrero negro, que te gustan tanto a tí - esto último con su clásico tonito mordaz - tiene que venir a meternos cosas en la cabeza?. Si se les paga para que hagan su trabajo, no para que anden hablando de teorías que nadie entiende...

- Tengo entendido que fue gratis. Nadie le pagó, ni cobró - agregué mientras rumiaba mi respuesta

El judaísmo posee una larga tradición científica. Siempre es bueno recordar que nuestros pensadores estuvieron abiertos a las nuevas ideas, a los descubrimientos, a los progresos en química, astronomía. Nuestra principal tradición mística se nutrió de los avances y las especulaciones matemáticas en la España medieval, y no fueron pocos los grandes sabios que eran científicos, además de ser prestigiados rabinos. Hasta en los tiempos contemporáneos los avances en Ciencias Sociales han sido una fuente nutritiva para enriquecer el análisis y la reflexión en torno a nuestros textos más venerados.

- La verdad, querida, es que en Física lo que se especula ya había sido resuelto por nuestros Sabios Kabalistas en la Edad Media. No hay mucha novedad en ello. La unidad de la Materia, la multiplicidad de la vida, la constante de Plank, el Big Bang, y muchas otros postulados ya eran cosas sabidas, aunque recién hoy se ponen de moda en el mundo científico. La especulación intelectual ha sido siempre una constante en el judaísmo. No hay novedad en ello. No sé de qué te sorprendes tanto...

- Me sorprendo porque me imagino que una persona científica es atea, y un rabino debe ser religioso. Y como yo ando siempre entre una cosa y la otra, entre ser atea y ser creyente, esto termina confundiéndome más. ¡Qué quieres que te diga!

- Ese nunca ha sido un problema en el Judaísmo. Lo nuestro ha sido una ética orientada al ser humano en su integridad. Una persona atea puede ser judía y no le cambian en nada sus deberes y derechos. Nuestra cultura nunca se ha cuestionado si existe o no existe "el que está allá arriba". Lo que nos hemos preguntado siempre es cómo cumplir mejor los mandatos de la Torah, para, precisamente, encontrar lo sagrado en la vida cotidiana, en el amor al prójimo, en el aquí, el ahora, no en el "más allá", ni en el "más arriba"...

- ¡ya saliste con tu "bendita" Torah! ¡No tienes otro "cuentito" mejor, para explicarme esta tontería?

- Sí, si lo tengo. Me lo contó uno de mis mejores amigos hace pocos días, a propósito de la conferencia precisamente.

- A ver...dale

- "Sucede que en una aldea donde todos eran judíos, había uno que era ateo. Totalmente ateo y que, por supuesto, no iba a la sinagoga. Sus amigos le regañaban, pero él se negaba con grandes argumentos y reafirmando siempre su condición de ateo. Pero se sentía solo. En definitiva, nadie le escuchaba sus afirmaciones, hasta que un día alguien le comentó que en una aldea cercana había otro judío ateo con quien, tal vez, podría establecer conversación. Inmediatamente partió hacia la otra aldea raudo y entusiasmado. ¡Por fin podría conversar con otro judío ateo! Pero llegó a la otra aldea en la mañana de Shabat cuando todos los judíos estaban en la sinagoga. Esperó y esperó hasta que todos salieron del servicio religioso y allí le preguntó a uno de ellos cual era el judío ateo pues había venido desde lejos para conversar con otro ateo como él. Para su sorpresa, el judío al que le preguntó le responde:

- yo soy ese que usted busca.

Sorprendido de ver a un judío con talit, sombrero y barba le dijo: ¿cómo es posible que usted siendo ateo vaya a la sinagoga?...

- ¿Y usted no vá a la sinagoga?- le respondió sorprendido el supuesto ateo.

- ¡No, por supuesto que no! - le dijo el ateo viajero...

- Ah...entonces usted no es un "ateo"...usted es, en realidad, un ignorante...."

 

Mijael Vera

 

 

El Nombre

Un contacto virtual, de esos que aparecen en el enorme listado de contactos que tenemos en el correo electrónico, pero que ni sabemos quien pueda ser (eso es muy común), me escribió una nota bastante significativa:

"Estimado Mijael: tengo para usted una pregunta. ¿Qué pasaría si yo me cambio el nombre? ¿el "ángel de la muerte" se va a engañar y no me encontrará en el momento preciso? ¿Debo escoger un nombre en especial? ¿Qué pasa si me arrepiento?...

La verdad es que la nota estaba plena de consultas asociadas a la idea del cambio de nombre, tema bastante recurrente en la tradición sefaradí, sobre todo cuando, inclusive, existe hasta un ritual para cambiar el nombre de una persona en casos excepcionales.

Mi respuesta  fue la siguiente:

Amigo, no recuerdo quien es Ud., pero sus consultas resultan interesantes y, aunque no soy el indicado para responderlas debido a la ignorancia consumada que antecede a mi fama de "sabelotodo", me atrevo a aventurar alguna hipótesis.

Partamos por la idea de que realmente el cambio de nombre no es una fórmula mágica a modo de amuleto o de ritualidad con tufillo a idolatría, cosa de la que nos advierten con fuerza nuestros Sabios. En estricto rigor, nuestra Tradición nos habla del cambio de nombre como el corolario de un proceso, a veces muy complejo, otras más fluido, pero siempre muy prolongado que completa una transformación profunda en el individuo.

El ejemplo de nuestro Patriarcas es claro: tanto a Abraham y Sara, como al propio Jacob, es Di-s quien les cambia el nombre, asignándoles una profundización del sentido, en el caso de los dos primeros, y, directamente un cambio radical, en el segundo.

Jacob, no sólo hubo de luchar contra la presunta amenaza de su hermano durante toda su vida; además hubo de trabajar explotado por su suegro durante largos años, tan sólo para venir a afrontarse, en dramáticas escenas, a su propio yo, al que vence a pesar de la angustia del individuo que ha tocado fondo.

Sólo desde esa lucha podrá salir triunfante, a resultas, como señala el texto, que "el sol apareció para él" tras un titánico enfrentamiento con sus propios temores.

El nombre que se le asignará será muy diferente al que portaba (que más parecía un sobrenombre, por eso de que "Jacob" viene de "talón"). Esta vez será Israel.

Profundo análisis amerita este nombre, Israel, aunque no es el espacio para hacerlo pues su consulta es otra.

Lo que quiero decirle, en conclusión, es que el "cambio de nombre" no es precisamente una opción muy fácil ni que esté al alcance de la mano así como así. Es el producto de un profundo trabajo espiritual, intelectual, e inclusive, físico. Es el premio, el reconocimiento al final de la jornada. Es, en cierto sentido, el premio de disfrutar de un "buen nombre" basados en la calidad de nuestras vidas.

Como reflexión final, me gustaría agregar una interrogante que es vital: ¿qué es lo que importa?

¿Importa verdaderamente el nombre con el que aparecemos en la cédula de identidad? ¿y si lo cambiamos, cambia nuestra esencia? No lo creo.

Lo importante, estimado señor, no es el nombre verdadero el que nos asignan las circunstancias, sino que nos define aquél que, producto del esfuerzo, y del amor a la humanidad y la Creación, podamos alcanzar. El resto es superfluo. Sólo queda aspirar, entonces, a que aquello que alcancemos en vida, sea verdaderamente un "buen nombre"....

Mijael Vera

 

 

El pago de Chile

Desde que tengo memoria he escuchado la frase "El pago de Chile". Esto puede aplicarse a muchas cosas a lo largo de toda la historia, y ni las artes, ni las ciencias, ni la política, ni los deportes parecen ser la excepción.

Esta frase es demasiado típica y se usa para justificar injusticias varias sin explicación, generalmente cometidas contra una persona que se entregó en cuerpo y alma a una causa de alta visibilidad. Es tan común escucharlo, que hasta parece un argumento válido a la hora de recibirlo cómo respuesta.

Pero ¿de dónde viene? ¿seremos el único país del mundo que tiene esta particular forma de pago? o ¿habrá un pago de México, Colombia, España, Gran Bretaña, Suecia?

(En estos momentos se escucha un coro lejano que pronuncia los nombres de Mozart, Chopin, Velásquez, Rembrandt, Da Vinci, Camões, y un largo etcétera compuesto por héroes, líderes, entrenadores...)

Recibir el "pago de Chile" es simplemente sufrir la ingratitud de quienes han recibido un servicio provechoso, no sólo siendo ignorados, sino incluso castigándoles y maltratándoles cuando se puede prescindir de sus valiosísimos servicios.

El historiador Benjamín Vicuña Mackenna consigna una interesante versión. El dicho se habría originado, según él, en Lima, capital del Virreinato del Perú, al cual debía sujetarse administrativamente la Capitanía General de Chile. Dentro de la esfera militar, Chile era así el lugar de castigo al cual enviar a todo aquel que resultara demasiado incómodo en Lima, y pronto cualquier militar que se saltara repetidas veces la disciplina, acababa recibiendo "la paga de Chile", o sea, enviado al peor destacamento posible dentro de la jurisdicción del Virreinato...

De manera que, según esta hipótesis, el "pago de Chile" sería el olvido. Somos un país con mala memoria. Por lo tanto nos olvidamos de gente que realmente hizo aportes importantes en nuestras vidas, a nuestra patria, a nuestras sociedades.

Otra acepción nos señala que el Libertador Bernardo O’Higgins, luego de su calidad de Director Supremo, renuncia al poder y decide pasar sus ultimas días en el Perú. Producto de ello, y luego de haber liberado a Chile del yugo realista español, muere en el exilio y abandonado en el Perú. De allí se habría acuñado  el ignominioso término, que no es otro que "haz el bien y te pagaran con mal", asimilable, según algunos estudiosos, al "chaqueteo" nacional.

Aunque, según mi humilde opinión, lo del "chaqueteo", que no es otra cosa que la manifestación más pura de la envidia, no tiene mucho que ver en esto. El "chaqueteo" se da en condiciones de la plenitud de la actividad pública, no después de cesado. Eso lo aprendí en una entrevista que le hice a un connotado rabino que se quejaba de haber sido víctima del chaqueteo local, especialmente de sus colegas.

Curiosamente en la Torah aparece un episodio bastante asimilable a esta especulación: Lavan, tío de Jakob, le obliga a trabajar durante siete años a su servicio para poder casarse con la mujer que deseaba. Al cabo de los siete años, tremenda sorpresa, pues se le entrega a la hermana de ésta...y vamos trabajando otros siete años para poder acceder a la amada... ¡vaya paciencia! ¡y qué tremendo amor como para terminar trabajando catorce años al servicio de un individuo que le estaba dando continuamente el "pago de Chile"! (aunque lo correcto sería decir el "pago de Lavan").

“El pago de Chile” parece ser una de las tantas características inherentes en nuestra vilipendiada y particular idiosincrasia humana, por decirlo de una forma elegante. Una mala manera de devolver, de la peor forma, tanta entrega, hecha por quién sea y en cualquiera de nuestros ámbitos de vida.  “El pago de Chile” es, en buen chileno, un precio indigno para quien entregó tanto. Un precio maloliente a olvido, indiferencia,  y envidia.

Felizmente la historia de Jakob transcurre a continuación por un ámbito insospechado: se independiza, crece, se hace cabeza de su clan; su mujer, Raquel, se rebela contra la autoridad patriarcal y hasta llega a asumir su propio rol en la historia.

Jakob será, que duda cabe, el padre de las doce tribus de Israel, la máxima realización fundacional de un Pueblo que aún anda dando que hablar...de Lavan, en cambio, sólo nos recordamos porque aparece allí, en el texto, para ilustrar sólo un episodio en la vida del Patriarca.

Sucede siempre. El que ha recibido el "pago de Chile" pasa a la Historia por causa de sus méritos y obras, pero del que ha pretendido dar ese "pago", sólo lo recordamos...ocasionalmente...si es que...

Mijael Vera

 

 

Todo por un plato de lentejas

Hay que reconocer que la lentejas son gratas al paladar, saludables para el cuerpo, conmovedoras en los días fríos, y reconfortantes por el aroma especialmente casero que se expande desde la cocina.

Noble plato que, según me comentaba un alumno, proviene de un complejo cultivo que en nada resulta fácil.

Con todo, las lentejas tienen una mención especial en la Torah. Se trata, ni más ni menos, que del traspaso de la primogenitura del mayor al menor en una jugada maestra que ha traído de cabeza a los pensadores de todos los tiempos.

En efecto, la manera en que la Torah describe a Esaú vendiendo su primogenitura hace parecer que no era cosa muy significativa. Leímos que despreció su derecho porque se moría de hambre. Aunque no debemos pensar en un hambre física pues en todo momento en que la Torah habla de "hambre" o "sed", está haciendo referencia a apetencias espirituales...e intelectuales.

Quizás Esaú tenía "hambre" porque había pasado días de caza infructuosa y ahora en estado de desesperación por algo que comer, su primogenitura no tenia sentido alguno para el. La primogenitura, después de todo, era un bien intangible que beneficiaba con derechos en el futuro y que no guardaba ningún valor en el presente. Al menos eso es lo que creyó Esaú.

Esaú era el hijo mayor de Isaac y era a quien le pertenecía este derecho de nacimiento. La primogenitura de Esaú comprendía una herencia que seria el grueso de la fortuna de Isaac. Además, también significaba que a través de él vendría la continuación del nombre de la familia, igual que la herencia del poder y de la autoridad, lo que no eran bienes menores...pero...

Podríamos entender con relativa facilidad la escena y las intenciones de Jacob al servirle el famoso plato de lentejas a cambio de la primogenitura. Después de todo a su madre el propio Di-s le había señalado: "Dos naciones hay en tu seno; dos pueblos se separarán desde tus entrañas uno será más fuerte que el otro y el mayor servirá al menor".

Pero lo que resulta un poco más difícil de comprender, es el porqué Esau accedió con tamaña facilidad. ¿Acaso buscaba una oportunidad para desligarse de la responsabilidad? Es posible. Después de todo era un cazador, un hombre que se alimentaba de la caza, no del pastoreo lo que habría significado otra conducta diferenciada hacia el alimento. Esaú, no tiene paciencia, no conoce la relación estructural entre causa y efecto.

Su ética es inmediatista, como buen cazador. Depreda, no cultiva un campo ni pastorea un rebaño. Lo suyo es el beneficio inmediato a cualquier precio, como muchos líderes públicos en el campo de la política, del deporte, de la religión, en fin, de todas las áreas en donde fácilmente las responsabilidades pueden quedar en segundo plano en beneficio de los logros temporales, estéticos, comerciales, electorales. Tal como dicen nuestro Sabios Talmúdicos, Esau aceptó el "negocio" a sabiendas que por su parte no cumpliría el convenio. Lo suyo era saciar su apetito inmediato, a cualquier precio.

De allí que es razonable y lógico derivar que no fue Jacob quien engañó a Esaú. Fue sólo la conducta descarriada, su amor por lo material, su depredación del trabajo de otros, su excesiva seguridad y egolatría lo que le llevó a entregar todo por un "plato de lentejas", incapaz de prever los sucesos que seguirían.  Como muchos otros "Esau" a lo largo de la historia...

Mijael Vera

 

 

Paciencia

- ¡Mira tú si no será desubicado este roto que está haciendo trabajos en la casa! - me decía mi amiga en una de sus habituales llamadas telefónicas -¡desde que lo contraté sólo se ha dedicado a destapar las cañerías y a cada rato viene a mostrarme los papelitos que encuentra!

Yo, como siempre...nada. Aunque esta vez intenté escucharla atentamente para poder ayudarla con alguno de mis "sabios" consejos.

- ¡Fíjate que ayer estaba con visitas y el muy ordinario, tan sólo para lucirse, vino hasta la sala y me mostró las piedras que había encontrado! ¡Si hasta hizo ademán de regalárselas a mis amigas! Comprenderás que todas me miraron incrédulas, por supuesto, y yo, toda colorada, sólo atiné a decirle que se retirara al momento.

- Tal vez las cosas no quedaron claras desde que lo contrataste, querida. Tal vez el pobre hombre sólo quiere lucirse. Déjalo con su estilo, quizás lo que importe es que te haga un buen trabajo - la dije en tono calmo, esperando que me dijera algo más interesante

-¡Qué va a hacer un buen trabajo! si se lo pasa sonriéndome como estúpido...

-En una de esas está enamorado de ti. Aprovecha, quizás sea el amor de tu vida - la respondí en tono descaradamente jocoso.

- ¡¡¡¿Pero estás enfermo?!!! ...Te contaré que este individuo, para peor, anda silbando unas canciones extrañas que aprendió no sé en qué colegio.

- Debes cultivar la paciencia. Mira, la paciencia es una virtud extraordinaria, logra calmar los arrebatos, te permite ver mejor las cosas, y hasta creo que un poco de reflexión te vendría bien para saber si te equivocaste en la elección del maestro que te está destapando las cañerías...

La Torah nos enseña una extraordinaria lección de paciencia en la historia de Sara. Ella siempre cautelosa, en segundo plano, apenas la oímos reír incrédula cuando se la revela que se va a producir un milagro en su cuerpo y su vida. Era una mujer ya mayor, quizás toda su vida estuvo esperando, pero, precisamente fue su paciencia, su distancia de toda forma de ansiedad, lo que la terminó beneficiando.

- ¡Ya no lo soporto! Fíjate que acaba de pasar por el jardín y se me quedó sonriendo a través de la ventana, el muy libidinoso...ahora anda rondando para que le pague...

- En una de esas te andas sólo imaginando cosas. No te pongas ansiosa. Debes tener paciencia. Tan sólo debes esperar los resultados y ahí debes evaluar.

- ¡Qué resultados ni que nada! Si ya esta mañana cuando me vino con la cuenta...como no se acordaba de mi apellido, el que debe resultarle muy extraño a sus oídos, no atinó a nada mejor que decirme "Sra. Über Alles"... ¡Es muy desubicado este ignorante! ¡Muy desubicado!...

Mijael Vera

 

 

La Meta

Si hay algo en lo que la Torah es persistente es en la insistencia en el libre albedrío del Ser Humano oponiéndose a toda idea de predestinación y de determinismo. Esta idea es resumida en la siguiente fórmula: Ein Mazal leIsrael, no existe un destino astrológico para Israel.

Por extensión, se desprende del texto una de las premisas fundamentales del Judaísmo: La historia no es escrita una vez y para siempre; ella puede sufrir cambios y orientaciones diferentes gracias a la acción de las personas. El Ser Humano no es objeto del destino y de la historia.

De hecho, cuando Di-s se le aparece a Abram y lo invita a mirar el cielo para tratar de contar las estrellas, diciendo: "Así será tu descendencia" (Bereshit 15), la Tradición talmúdica explica este pasaje así: Abram estaba destinado a no tener hijos pero he aquí que luego los tiene. Sarai estaba destinada a no tener hijos pero lo tiene. En la medida en que ambos intentaron escapar a su destino, el cambio de nombre vino a verificar un cambio de personalidad, de sentido.

Y he aquí que ya no tenemos a Abram, sino que a Abraham, de la misma manera que no tenemos a Sarai, sino que a Sara. Ha habido una transmutación de la personalidad, un cambio, un proceso significativo, tal como encontraremos con frecuencia sorprendente en todos los personajes de la Torah. Ninguno nace, vive y muere con la misma identidad. Ya sea que se les cambia el nombre (y, por ende, el estado profundo de su ser), o por una transformación paulatina y siempre importante.

¿Para qué sirve todo esto?, ¿Qué pide la Torah de cada uno de nosotros? ... ¡vaya que complejas preguntas!

De una manera sutil pero conciente, el texto parece que nos va marcando etapas de un proceso mayor que es la superación de las esclavitudes, los dogmas, las verdades absolutas que construimos por causa de la cultura supersticiosa, la necesidad de ídolos, la carencia de sentido propio, pero, por sobre todo, por el miedo a la Libertad.

No es tarea fácil ser libres en el sentido que la propia Torah nos indica. La sola tarea de hacer abstracción de lo que es divino, despojando a la idea de toda forma material, ya es una tarea complicada. Hasta parece haber generado angustia en los pueblos a los que les llegó el monoteísmo, pero que no pudieron hacer abstracción y continuaron venerando imágenes e ideas.

Tampoco es fácil hacer contraste de las propias opiniones con las de otros, quizás por temor a ser libres de las propias opiniones, muchas veces construidas sobre la base de lo inmediatista y superfluo.

Consignar e incorporar el concepto de la Unidad del Universo, ante la inmensidad de estímulos culturales, históricos, estéticos, tampoco parece ser tarea fácil.

Pero la verdad, es que no es fácil. No fue fácil la tarea de salir de Egipto (aún lo estamos haciendo). No hay camino corto en esta búsqueda de la Tierra Prometida. Y no lo hay, porque en realidad no es en la meta en donde está el premio. El premio está en la tarea de buscar esa meta.

La fórmula siempre estuvo allí, al alcance de la mano. "Lej lejá" ("sal para tí) le dice Di-s a Abram al ordenarle que salga del lugar donde vivía, de su cotidianeidad, de sus verdades absolutas, de su paisaje limitado. Hay otro mundo y debes descubrirlo, pero lo descubrirás en la medida que lo construyas...¡ésa es la tarea! ¡ésa es la meta!

Mijael Vera

 

 

¿33?

- ¡Imagínate, si son 33 días de perforación para rescatar a 33 mineros! ¡Tenían razón cuando me dijeron que en esto había cosa de magia! Si hasta andan diciendo que hay más "números" escondidos en todo esto.

La llamada de mi amiga no podía ser más inoportuna, pues es ese momento ya tenía los ojos mojados de emoción porque había sido rescatado hasta el último de esos pobres mineros que estaban encerrados bajo tierra. Además, en la privacidad de mi estudio, frente a la pantalla del PC, mientras veía los últimos pormenores, me había puesto de pié al escuchar el improvisado himno nacional entonado por esos esforzados hombres...

-¡Estoy segura que en esto hay "cábala"! como dijeron en la tele. ¡Si hasta ando pensando en qué podría aplicar esto del número 33 para que me vaya bien!- continuó bombardeándome con toda su clásica impaciencia

- En una de esas hablas con tu cirujano para que en la próxima te deje de "33" - la dije con declarada intención de tomarla el pelo

-¡No te pongas insolente! ¡Yo jamás he pisado una clínica de esas! La edad que tengo es la que represento - me respondió con total desparpajo - Pero lo real es que mañana mismo me mando a hacer una pulsera con 33 cuentas, aunque aún no sé si será de perlas o algo así ¿Qué te parece?

-¡¿Y para que?!

-¡Para que me vaya bien, por supuesto!

Mi amiga, tan "falluta", a falta de una estructura sólida de reflexión espiritual,  anda siempre creyéndoselas todas, especialmente este cuento de las "cábalas" y los amuletos, y cuanta tontería se le pasa por delante.

- ¿No me irás a decir que crees en esas supercherías?- continué

-¡Pero claro que sí! ¿Acaso no eres tú el que habla tanto de la "cábala" y los números y todas esas cosas?

-¡Pero bonita! -la respondí con un dejo de compasión - Yo hablo de Kábala, no de "cábalas". Me interesa un estudio serio, profundo de la Torah, no de supersticiones ni amuletos.

- Así será, pero que en esto de los números, estoy segura que hay algo más

- Mira. La Kábala es una franja que no es autónoma de otros estudios de la Torah. Se trata de una reflexión especulativa profundamente ética. No se trata de hilitos rojos, ni agüitas santas, ni de supersticiones, ni numerologías extrañas para que "te vaya bien". Es una mirada que apunta al sentido ético más oculto que se encuentra en el texto. No a las "casualidades" que se presentan en la vida cotidiana.

- La verdad es que nada de eso lo entiendo. ¿Para qué entonces buscarle las "cinco patas al gato", si no te va a servir para que a una le vaya bien en la vida?

- Lo único que podría hacer que te vaya bien en la vida, y me refiero a las relaciones humanas, no a hacerte "millonaria", es tu propio esfuerzo, el amor al prójimo, el estudio de Torah y, desde luego, la caridad - agregué con absoluta paciencia

- No, perdóname, eso es una lata. Prefiero el camino corto y quedarme con el "33". Me parece muchísimo más relevante. Después de todo, estoy segura que eso sí que es "cabalístico".

- Bueno. Si así lo quieres. Quédate con eso. En todo caso, desde un punto de vista Kabalístico serio, te quedaste corta. Te faltó una cuenta.

- ¿Cómo es eso?

- Claro. En el mejor de los casos el "33" que tanto te emociona ahora, debieras reducirlo a la suma de ambas cifras, o sea, 3 + 3...y eso te suma 6.

- ¿Y?

- Tal vez eso te explique porqué sucedió esta tragedia, aunque haya tenido un final feliz. El 6 es el sexto día de la semana. Es una cifra aún imperfecta pues no llega a 7. Es aún el tiempo de lo cotidiano. aún le falta un número para llegar al 7, al día perfecto, al Shabat, a la Era Mesiánica.

- Ay, déjate de boberías. ¿Qué tiene que ver la Era Mesiánica en todo esto?

- Muy simple. Nuestros Sabios dicen que será una era de paz, de armonía, y lo más importante, de Justicia Social, como lo anunciaron los Profetas. Será una época sin explotados ni explotadores en que todos disfruten las riquezas en consonancia con su propio esfuerzo. Si hay algo que nos deja como enseñanza esta historia de los mineros, es que el tema de fondo es una enorme injusticia social que aún tenemos en nuestra humanidad. Apenas estamos en el "6". Aún nos falta mucho para alcanzar el "7", el Gran Shabat.... aunque desde hoy, te lo aseguro, debemos trabajar para llegar a eso, porque ese tiempo  de armonía no va a "caer del cielo"...será fruto de nuestro propio esfuerzo...

Mijael Vera

 

 

La Torre

- ¡Me carga esto de que todos estén hablando por todos lados! ¡y puras cabezas de pescado diferentes! Por un lado que los ortodoxos, por otro los que andan en la pelea de la Federación, además súmale esa tontera de los judíos "de otros barrios" que me metiste en la cabeza. Una lata todo esto...

La llamada de mi amiga, siempre tan oportuna, y con sus habituales comentarios...tan particulares... volvía a interrumpirme mientras me encontraba estudiando la Parashá de la semana intentando descifrar los misterios de un texto, por lo demás, sumamente complejo.

-Yo creo que lo mejor sería tener un sólo rabino, que sea regio y buenmozo, por supuesto, que cante bien...y todos derechitos ahí siguiendo lo que él dijera...¡y pobre del que ose abrir su boca!...- continuó diciendo con su clásico tonito imperativo

- Ah¡ Así que ahora te volviste comunista - la dije con absoluta burla - mira que quieres que todos andemos pensando lo mismo y, además, callados, lo que es peor...

- ¡No niño! ¡¿Yo comunista?!...imagínate, sería el colmo - me dijo sin que se le asomara ningún resabio de pudor por la memoria de su juventud cuando andaba metida en causas que ahora prefiere olvidar- lo que te digo es que a cada rato me llegan los chismes de uno que dijo no sé que cosa, de otro que se está postulando para reemplazar a no sé quien en el cargo, de otros que andan negociando no sé qué traslado, en fin. Puras tonteras. Y yo pienso que lo mejor sería que todos estuviéramos en una sola sinagoga, estupenda, desde luego, y, ya te dije, detrás  de un solo rabino y bien ordenaditos todos...

- Ay mi amiga. Se ve que le hace falta Torah... y bastante - la dije con cierto tono resignado.

- ¿Torah? ¿Y para qué? si ,me basta con que alguien me la explique y punto.

- Mira bonita. Te voy a decir una cosa. Nuestra Torah nos enseña que después del Diluvio se produjo un fenómeno muy curioso. Hubo una transformación en el comportamiento social que cambió de un extremo al otro: En vez de un mundo en el que la persona se encontraba en el centro – y en nombre de la preocupación por sus necesidades se permitía tomar todo lo que estaba al alcance de su mano – nació un mundo en el que reinaba la unificación. "En toda la tierra había una sola lengua y un mismo propósito" dice la Torah.

- Ideal, pues. Si eso es lo que te estoy diciendo. Lo que pasa es que eres un burro, y rebelde, además. Por eso no me entiendes...

- Espérate un poco, querida. Aún no termina la historia... Tal parece que el mundo se transformó en una sola asociación, una misma lengua y una misma cosa. La humanidad se unificó alrededor de un mismo ideal, y todos se ayudaron hasta tal punto que el que lea los versículos le resulta muy difícil entender por qué D's "arruina" toda esa fiestoca.

- ¡A ver con qué gracia me vas a salir ahora!...

- Lo dice el mismo texto a continuación. Está allí. A esa aparente "unidad" le sigue la destrucción de la Torre de Babel, aunque no queda claro el por qué fue destruida. Unos dicen que por soberbia, por querer llegar a las "alturas". No se revela explícitamente el porqué esa construcción, lograda por causa de la "unidad", habría de ser destruida.

- ¿Y entonces? ¿dónde está la trampita?

- El Netzi"v, un sabio muy grande, nos explica que en forma intencional no fue escrito el error de esa generación, y cuál es la idea corrupta en base a la cual la humanidad se unificó. En resumen, nos enseña que el hecho de que todos dicen lo mismo, y piensan en forma idéntica, es el problema. Una sociedad que es edificada en base a una sola idea, y no permite expresarse a toda la gama de ideas es una sociedad uniforme, superficial y peligrosa. La Torre de Babel pretendía controlar a todos y verificar que ninguna persona se apartara del camino común. En realidad era una sociedad que se edificó a sí misma alrededor de un régimen de control de pensamientos. Allí todos debían orientarse según la línea del que gobierna, nadie tenía permiso para pensar en forma independiente.

- ¿O sea que tenemos que soportar que, por ejemplo, cualquier página web rasca venga a criticar todo? ¿Eso me dices?

- Je, je. Si tiene capacidad de criticar seriamente, entonces de "rasca" no tiene nada. Pero ese no es el tema...Lo concreto es que era una generación que no era "unitaria" sino que "uniforme" a como te imaginas tú que deben ser las cosas...Te lo digo de otra manera: cuando las personas no son libres de pensar en forma individual, aunque a primera vista se puede ver paz y tranquilidad, se trata sólo de una tranquilidad imaginaria, es una sociedad egoísta que está dispuesta a vivir en paz sólo consigo misma, pero que no es capaz de aceptar al que es distinto.

- Ay Mijael. Ya me enredaste, como siempre. Si tú siempre andas vociferando sobre la unidad y todas esas leseras, ahora no te entiendo nada...¿o sea que ahora eres anarquista?...

- No. No es así. En el modelo ideal de sociedad en la Era Mesiánica, por la cual debemos trabajar hoy, las personas permanecerán distintas en sus formas de vida, pero se unirán en base a una elevada y noble idea. La visión judía de esos días en los que todo el mundo se unificará en una sola asociación, es una visión de muchos y poderosos matices que se unificarán en base a su propia elección, alrededor de un ideal Divino grandioso, bajo el cual hay lugar para todos, sin borronear las identidades y sin obligar a doblegarse bajo el gobierno déspota del que se encuentra en lo alto de la torre.

- Ah. Perdóname, mi lindo. Pero en una cosa "tu" Torah se equivoca...ahora no se construyen "torres". Ahora se hacen grandes centros de eventos...

- Claro. Exactamente. Y también se caen. No lo dudes...

 

Mijael Vera

 

 

El Poder

Se suele decir en ciertos ambientes que los religiosos no deben meterse en los asuntos del Gobierno. Pero, la verdad, es que ni el Judaísmo es una religión (nos salvamos del veredicto de la famosa separación de Iglesia y Estado, je, je), y por otro lado, nuestros textos sagrados son auténticos monumentos de protesta contra la corrupción gubernamental.

Y es que en el asunto de la moralidad de los hombres públicos los profetas son muy claros, y desde Elías en adelante siguieron el ejemplo del propio Moisés, fuerte criticón del Faraón. Para entender esto basta con sumergirse un poco en la Torah y rescatar el concepto sagrado de que cuando el comportamiento de un gobernante acarrea males a los pobres del país, los hombres de Di-s siempre levantarán su voz denunciadora. Un ejemplo concreto, entre otros muchos que trae la Biblia, es Elías.

Elías representa el prototipo de los conflictos entre profetas y gobernantes, conflictos que nacían de la fe del profeta, contrastada con la realidad de los hechos. Con Elías la profecía irrumpe desde el fondo de la conciencia del pueblo y surge como fuerza independiente, libre frente al poder, expresión de la libertad frente a los gobernantes. A partir de Elías , los profetas toman el camino de la defensa de la vida del pueblo contra la prepotencia del poder. El gobernante no es dueño ni de Di-s, ni del pueblo. Su poder no es ilimitado, ni puede ser usado sin control. El único dueño de todo y de todos es Di-s.

La lucha de Elías contra el rey Ajab se radicaliza cuando éste acepta que sus subalternos juzguen fraudulentamente y asesinen al campesino Nabot para poder así apoderarse él mismo de su tierra. Aquel asesinato fue preparado minuciosamente, dándosele una apariencia religiosa.

Nabot era un pobre campesino honrado, que mantenía con fidelidad religiosa la integridad de su terruño, miserable parcela heredada de sus antepasados. El rey Ajab le propuso comprar su tierra para aumentar así sus posesiones. Pero el campesino, conocedor de que aquel pedazo de tierra era un don divino para mantener decentemente a su familia, se negó rotundamente a vender, ni a cambiar: "Líbreme Di-s de que vaya yo a dar la herencia de mis padres", respondió ante el imperativo real.

El rey Ajab queda enojado, pero su esposa Jezabel le incita a que fraudulentamente se apodere de ese pedazo de tierra que tanto ambicionaba. Para ello usa la intriga, la calumnia, un juicio que no amerita análisis por lo payasesco, y finalmente la muerte violenta del propietario. Todo ello envuelto en un ambiente pseudo-religioso. Vale la pena leer estos versículos en la Biblia... pues así es como el rey puede llegar a tomar posesión de la viña de Nabot.

Pero en este mismo momento Di-s habla al profeta Elías. Su Palabra es terrible: "Levántate, y anda al encuentro de Ajab, rey de Israel. Está en la viña de Nabot, adonde iba para tomar posesión de ella. Le dirás esto de mi parte: ¿Así que, además de matar, encima robas? Luego le dirás: En el mismo lugar en que los perros han lamido la sangre de Nabot, lamerán la tuya" .

El rey, que conocía la integridad del profeta, aunque, como siempre sucede, la negaba, exclama: "Me encuentras aquí, enemigo mío". Y era lógico que dijera eso, si después de todo había sido sorprendido con las manos en la masa...

El profeta le insiste: "Aquí te encuentro, porque tú has actuado como un pérfido y has hecho lo que no le gusta al Altísimo..." Luego de una serie de tremendas palabras, donde no quedó fuera Jezabel, el texto nos cuenta que Ajab, sintiéndose herido en una batalla sobre su carro de guerra, pide volver a su casa, en la que enseguida muere. Jezabel murió también trágicamente en Jezrael.

Todo esto es duro y trágico. Pero más dura y trágica es con frecuencia la suerte de los pobres y desvalidos, a quienes se defiende en estos textos. Lo único que hacen los profetas es destapar la olla para que se vea toda la realidad, y mostrarla bajo la luz del día.

Es de notar que Elías denuncia la injusticia asesina del rey como algo íntimamente unido a su idolatría. El que en su vida no cree en el Di-s verdadero, se inventa ídolos, justificadores de sus desmanes, sus ansias de poder absoluto. Por eso la lucha de Elías tiene un carácter religioso, pero tiene también una profunda dimensión política.

En el relato de Nabot aparecen dos concepciones opuestas del derecho frente al poder: La de los poderosos idolátricos, que se sienten con derecho a poseerlo todo, manejando a su favor la ley, aun a costa de la vida de los demás; y la del creyente, para quien el poder es un don de Di-s para todos.

Ay, Huguito...Ay Huguito... si leyeras los textos sagrados de Israel con especial atención, no sólo no andarías diciendo tantas tonterías, quizás tampoco andarías perdiendo las elecciones tan seguido...

 

Mijael Vera

 

 

La Invitada

- ¿Porqué te tardaste tanto en contestarme el teléfono? - me decía mi amiga con su habitual impaciencia...

- Estaba en el patio armando la Sucá - la confesé al darme cuenta que no había remedio y que debía escuchar sus imperativos.

- ¡¡¿la qué?!!

- La Sucá...¿ya no te recuerdas? Esa cabaña super frágil que hacemos todos los años.

- Uf,  ya ni me acordaba de esa tontería de niños chicos - me respondió apresurada con voz indiferente.

- ¡Cómo no! - la dije en mi infinita capacidad de "sacarle chispas"- si es de las actividades más importantes del año, la que nos recuerda la fragilidad ante la posibilidad de habernos creído "fuertes" luego de Yom Kipur...

- Mira, a mí no me vengas con tus cositas de recuerdos y toda esa palabrería. Ya pasaron esos tiempos.,  Esas cosas se hacían en el desierto, o cuando nuestros abuelos no tenían otra cosa en que entretenerse. Ahora nadie vive en esas ramaditas de estilo chilensis con chicha y chancho... Ahora todos tenemos casas, mansiones, edificios.

- Pero querida...si efectivamente lo que nos induce esta Fiesta es, precisamente, a reconocer la fortaleza que hay a partir de la propia fragilidad, y a rechazar la auténtica fragilidad que se desprende de la presunta fortaleza...

- Ay, no me vengas con tus jueguitos de palabras, mira que te llamé nada más que para contarte los chismes de Kipur. Fíjate que, a pesar de que me aparecí tardecito, por supuesto, me lucí que no te digo con mi nueva tenida, me dejé ver bien vista, y ya...cumplí, para que veas...

- A ver bonita - la interrumpí- Mira que muy poco me interesan tus chismes de "kipur", más me interesaría saber que hiciste un trabajo espiritual importante y que lograste algún nivel de renovación dejando atrás tus "egiptos" de una vez por todas - la dije en tono firme.

- ¡¿Cómo dices?!...Yo soy una mujer fuerte, sólida, inamovible, y muy feliz con lo que tengo y como soy. Lo pasé regio en el rato que estuve en kipur, y tú no me vas a decir que ahora esa "ramadita" ridícula me va a fortalecer!

- No. La "ramadita" como le dices, no fortalece. Lo que fortalece es poder recibir a los Ushpizin como auténticos invitados a la mesa en esa frágil construcción temporal.

-¡Ya saliste con otra palabra rara! ¿que es eso de los "uspechines", que le dices?

- Ushpizin - la dije esta vez con un tona más calmado- Es una palabra aramea que significa "huéspedes", "invitados". Pero no se trata de cualquier invitado. Se trata de símbolos de corte espiritual, de siete referentes objetivos que generan la alegría, la felicidad, la fortaleza del espíritu.

Probablemente uno de los significados más trascendentes de construir una Sucá, decorarla y habitarla sea, precisamente, el verse reflejados en construcción tan endeble y temporal, como si fuéramos nosotros mismos. No hay terapia ni disciplina espiritual que se le iguale a tamaña lección que busca el desarrollo de las propias fortalezas a partir de las fragilidades.

- Mira querido, si yo quiero tener alegría, te aseguro que me voy a una clase de yoga, estiro un poco las piernas, y una buena cháchara con mis amigas junto al café después de la clase, me dejan nuevecita. Te lo digo.

- Pero no te sirve.

- ¡¿No me sirve?!- me dijo ya muy molesta, tanto que me la imaginé levantando sus cejas y arriscando la nariz

- No te sirve...¡si saliste arrancando al primer rayado que te hicieron en un muro y corriste como loca a refugiarte al barrio alto...¿me vas a decir que eso es "fortaleza"?... Te aseguro que con mi Sucá, esa cabañita tan frágil y endeble, soy mucho más fuerte que eso y no salgo arrancando a la primera...

- No te lo voy a discutir...- me dijo, esta vez, con un tono algo reflexivo- La verdad es que en eso tienes razón. Es una tontería andarse arrancando cuando las cosas están mal, o creemos que están mal

- ¡Bien, amiga! ¡Eso es comenzar a reconocer las propias fragilidades y fortalecerse desde ellas.

- ¿Y qué vas a hacer ahora? -continuó después de un brevísimo silencio- ¿me invitarás a tu "ra-ma-da"?- acotó pronunciando la palabra "ramada" con un tonito que no ocultaba su asco por pronunciarla- Me pondrás un cojincito siquiera para sentarme cómoda, me imagino...

-¡Por supuesto que sí! ¡No dudes que mis puertas estarán abiertas! - la dije con entusiasmo- Y te pondré un cojincito. Pero ven, te hará bien disfrutar un poquito de humildad. Ya verás como eso te hará ser aún más fuerte...

- ¡Que decadencia! Ya nadie me invita a salir, y tú vienes ahora a invitarme a una ramada...lo que único que falta es que me digas que va a haber chicha y chancho para hacerla más ordinaria...

- Mira..."ordinaria" mi Sucá... tal vez. Pero te anuncio que no va a haber ni chicha...ni menos chancho, de eso puedes estar segura...Lo que vas a encontrar, eso sí, es alegría, porque ese es el sentido de esta fiesta...

 

Mijael Vera

 

 

200 años

Tan persistente viene a ser el cuento, que muy pocos se han atrevido a averiguarlo de verdad. Como si mejor se hallase en el reposo del mito sin confirmación, allá, escondido en las espesuras brumosas del Chile austral, o entre los fértiles valles vinosos del Chile central.

Algo se dice en algunas jarchas (perdón: décimas populares) del campo chileno. Pero es poco. Quizás porque deben ser muchos los que ocultan antepasados tan especiales escondidos en las bodegas coloniales de las casonas de campo, o porque el hilo conductor de la tradición clandestina se cortó en algún momento.

Pero que los hubo...sin duda los hubo. Recorrieron a caballo montados a la usanza morisca por los caminos de tierra, entre sauces y arroyuelos enamorando montes y valles mientras sus mujeres lavaban la ropa a mano en las aguas cristalinas de esos tiempos.

Andaban señoriales y orgullosos con sus extrañas "mantas" con franjas horizontales que pronto serían imitadas, cuidándose que el cura del pueblo cercano no les fuera a sorprender en su quehacer prohibido y "de mal ver" en el que se encerraban los viernes a contemplar las velas encendidas por una secreta mano femenina.

O cuando una vez al año rezando en voz muy baja de rostro a un muro de adobe que daba hacia la nevada cordillera no se percataron que eran observados por una indígena que no entendía el porqué desde la noche anterior no debía servirles comida... a pesar que de los señoritos había aprendido a cocinar la cazuela, el estofado, a desplumar los pollos y desangrarlos después de que un misterioso personaje recorriera todas las casonas faenando de una manera extraña los animales que se consumirían durante la semana.

O cuando la señora de la casa, peineta de teja al pelo como una auténtica dama colonial, se ponía nerviosa los viernes porque las cosas aún no estaban hechas... hasta que un día dijo: "María, sírvale luego la comida a los señoritos de la casa....la Patria les llama..."

Y es que las luchas independentistas llamaron a sus hijos, a los Carreras, a los Benveniste, a los Pinto, a los Benavides, a los Del Solar, y, una vez más a cabalgar, esta vez con las mantas de colores pero con las mismas franjas, para defender la independencia ganada, para mantener alejada a una España apetente de hogueras y carne humana...

Que los hubo... los hubo.

Aunque jamás imaginaron que a sus descendientes les dijeran "huaso ladino", quizás por cual derivación de la palabra que fue a dar con lo "pillo", lo "astuto", lo "oblicuo", olvidándose que en realidad se refería, en otros tiempos, al idioma que otros huasos habían hablado perfectamente...

Pasaron doscientos años de ello, y aún así sus descendientes, cortado el hilo de la historia probablemente por una oscura memoria del temor inquisitorial que también recorrió los campos chilenos, continúan haciendo asados, y aún hoy siguen construyendo una Sucá en donde comerlos, inclusive, en las mismas fechas ancestrales...

Mijael Vera

 

 

 

Estilo

- ¡Me encantó el Te Deum! - me dijo mi amiga por teléfono, casi sin detenerse a saludarme - ¡lo encontré regio, además a la Primera Dama, la esposa del Presidente, la encuentro estupenda, qué quieres que te diga¡ ¡Una auténtica dama!

 -La verdad es que es una auténtica dama, sin lugar a dudas - la respondí sin entender mucho de qué me estaba hablando- pero dime una cosa...¿de qué Te Deum me estás hablando? Me parece que eso es el 18 de septiembre, y aún faltan días para eso...

- ¡Ay cuervito! no te vengas a hacer el tonto conmigo, si te vi ahí el domingo entre los invitados con esa kipá negra que no te sacas ni para dormir.

- Ahhhh... ya entiendo de qué me hablas.

- Si pues...conmigo no te vengas con jugarretas...si te divisé por ahí métale conversa con cuanta gente se te acercaba...

- Disculpa, no te vi... y eso que había poca gente - intenté responderla

- Mira querido, ya sé que acercarse a ti es para puro terminar hablando de Torah, y ya sabes que esas leseras no van conmigo. Yo andaba feliz con toda esa gente relevante, ya lo sabes. Eso es sí que es lo mío.

- Sí...ya sé que eso es lo tuyo. Pero fíjate que hasta Rodrigo se acercó a saludarme

- ¡¿Rodrigo?! - breve silencio- mmmm, sí, también lo encuentro estupendo, bastante buen mozo y "dije", aunque no entiendo porqué se quedó con la boca abierta durante toda la ceremonia...

-No fue el único que se quedó con la boca abierta, te lo aseguro... Pero mira, creo que los discursos estuvieron buenos, fueron actuales y bastante significativos. Se plantearon temas muy interesantes que yo antes no había escuchado en una sinagoga, y eso fue my bueno.

- No. Eso sí que es una lata. Yo estaba entretenida mirando y conversando. Alguien me comentó que la homilía había sido muy buena. En todo caso para mí fue un evento, una ceremonia, una misa,...ay, no me acuerdo...¿cómo es que le dicen?

-Tefilá

-Eso. Una Tefilá preciosa, llena de reverencias...si hasta los curas que estaban estoy segura que tomaban notas para copiar el estilo.

- Ja, ja...de eso sí que no estoy tan seguro, mira que los judíos durante miles de años, si hay algo que no hemos sabido hacer, son las reverencias. Cuando intentamos hacerlas nos quedan bastante mal. Por lo demás, los judíos debemos inclinarnos sólo ante Di-s...y como está en todas partes, la actitud reverencial debiera ser permanente...

- Así será, pero a mí me encantó todo eso- concluyó con tono seguro - Lo que no entiendo es a dónde te fuiste después. Te busqué en el cóctel pero no te pude divisar...

- Me fui a la recepción de un Sefer Torah que había a pocas cuadras de allí. Una fiesta popular preciosa, de verdad te lo digo.

- ¡Te apuesto que fue con los cuervos! Esos hacen esas cosas raras. ¿fuiste con los cuervos?

- Había de todo. Se bailó, se cantó, había muy buena onda...

- Perdóname, pero con esa gente...puffff

- Era una linda fiesta judía - la dije en tono conciliador

- Así será, pero con ellos ni a misa...- me respondió rauda

- ¿ni a  queeeé....? - la pregunté con mi mejor tonito irónico- ¿ni a "misa", me dices....?

- Así es, ni a misa...- me respondió con su mejor estilo pontifical

Mijael Vera

 

 

 

El Espectáculo

- ¿Y adónde vas este año, Mijaelito? - me preguntó mi amiga (sí, esa misma) con el mismo tonito sarcástico con que lo hace todos los años, aunque ya me había enterado que es una pregunta que le hace a toda su gente conocida como una forma de saber dónde estará, en esta oportunidad, la "movida del jet-set".

- Aún no lo sé - la respondí para acrecentar su curiosidad, aunque ya lo tenía decidido desde hace muchas semanas.

- ¡No te creo que no lo tengas decidido. Eso no te lo creo!... Si hasta ya te imagino con ese ternito negro que ni  por casualidad te lo sacas...

- Ja, ja, en una de esas me visto de blanco, como es la tradición...

Mi amiga, siempre alerta a las nuevas tendencias, todos los años entra en una especie de locura incendiaria por saber a dónde va "la gente", como acostumbra a decir a ella. De una manera especialmente extraña, parece confundir siempre toda la solemnidad trascendente de las Fiestas Altas, con una simple oportunidad de lucirse, hacerse la encontradiza con personas que durante todo el año detesta o no ha visto ni por casualidad,  y, desde luego, lucir una nueva y aplastante tenida comprada ex-profeso en una renombrada casa de modas.

- Mira, yo -continuó sin aceptar interrupciones-  ya me conoces, voy a donde la cosa sea "estupenda". Me encanta eso de que no hagan las Fiestas en las sinagogas, pero sí en algún lugar "top". Lo encuentro de lo más que hay.

- Yo lo encuentro súper triste...pero esa es mi opinión solamente...

- ¡Pero no me digas nada! Para que sepas ya estoy enterada  que una sinagoga la cierran por causas de seguridad, y que con maletas y todo, derechito para otro lugar...

- También me contaron eso.  Aunque creo ridículo que después de décadas funcionando, justo ahora le encuentran problemas de seguridad al lugar...para mí que es otro el tema que hay allí... pero, ya no me interesa, eso te lo aseguro...

- La verdad es  que yo creo que la única "seguridad" que me interesa- agregó inmediatamente-, es saber que voy a estar entretenida, con buena conversa, en un lugar de lujo, como me merezco, tú sabes, y, lo más importante, que sea un evento en toda regla, o sea, de categoría. Tú comprenderás que por el precio que están cobrando lo menos que se puede exigir es que sea un espectáculo insuperable...

- Te aseguro que ni en estas Fiestas, ni en ninguna otra ando buscando el "espectáculo"- la dije con la voz ya bastante aburrida

-Ay niño...no seas fome...si ya es una reverendísima lata estar allí sin entender nada, por lo menos que la cosa sea entretenida ¿no lo crees?...

- Si fueras más seguido a la sinagoga, si participaras de cursos, si te enteraras de la necesidad que hay de personas que activen todo el año, te aseguro que poco te importaría que estas Fiestas fueran solamente un "buen espectáculo"...Ya lo decía el Profeta Amós: ""Detesto y rehúso vuestras fiestas, no me aplacan vuestras reuniones litúrgicas; por muchos holocaustos y ofrendas que me traigáis, no los aceptaré ni miraré vuestras víctimas cebadas. Retirad de mi presencia el barullo de vuestros cantos, no quiero oír la música de la cítara; pero sí quiero oír que fluya como el agua el Derecho y la Justicia, como arroyo perenne" ...

-Ay que latoso te pones...lo único que entendí bien es eso de la cítara...mmmmmm ¡que lindo espectáculo sería que los rabinos cantaran con cítara!...¿no lo crees?... Mijael... ¡¿me escuchas?!...¿aló?...¿aló?...

Mijael Vera

 

 

 

La Fusión

Por la calle S. Francisco caminaban apresurados Rab Mordejai Nachimovsky y Rab Dover Baumgarten, Rosh de Lubavitch en Buenos Aires y que se encontraba de visita en Chile.  Ambos iban algo atrasados a una reunión de la pequeña comunidad ortodoxa que sobrevivía a duras penas en el sector de Av. Matta.

A la cita había sido invitado Rab Efraim Dines, de quien era yo discípulo, y por eso, pese a mi corta edad, le acompañaba con figura esmirriada, pero desplante de adolescente curioso.

En el lugar habría unas 20 personas. Según supe después, era lo que iba quedando de una ortodoxia a mal traer, envejecida y abandonada sin proyectos ni juventud, y lo peor, sin dinero.

Pero los discursos eran inflamados y contundentes. La irritación la había provocado el anuncio de fusión de la Kehillá Ashkenazí con el Círculo Israelita. Una institución ortodoxa con una buena heredad en espacios comunitarios que estaban vacíos a esa altura, y la otra una institución que por entonces era el baluarte de orgullo masortí, llena de juventudes, bullante de pasión y boato.

Las quejas no se habían hecho esperar, pero la falta de energía propia hacía que las protestas quedasen entre las cuatro paredes de la honorable pero envejecida sinagoga "Jevra Kadishá"  cuyas maderas talladas, sus añosos candelabros, su aire tradicional, su mikvá, y su espacio para shejitá, hablaban de un pasado glorioso pero que, por entonces, se encontraba vacío.

Eran mediados de los años setenta. La crisis comunitaria se venía con fuerza y nadie podía detener la fusión. Ni siquiera el encendido discurso en idish de Rab Baumgarten, del que no entendí ni jota, pero que sonaba estruendoso y enérgico.

Mi Rabino, Efraím Dines, hombre joven pero de extraordinaria inteligencia, guardaba un prudente silencio.  Por entonces, pese a ser parte de una ortodoxia muy rigurosa, era el guía espiritual de la Comunidad Sefaradí, institución que en su errático devenir le había contratado para tratar de ordenar los desórdenes de otro rabino anterior que estaba más cercano del reformismo que de otra cosa. Pero lo suyo era el estudio, la reflexión, la enseñanza, más que las complejidades de la política comunitaria.

Recuerdo bien lo que me dijo al salir de esa reunión: "nunca se ha visto antes la fusión de una comunidad ortodoxa con una "reformista"...eso sería tan absurdo como la fusión de una sefaradí con una ashkenazí... pero esto va a generar dos cosas, por un lado la más grande va a absorber a la más pequeña anulando sus posibilidades, y, como consecuencia se va a generar un vacío que puede resultar muy positivo...Di-s jamás cierra una puerta sin antes abrir otra...sólo hay que darse cuenta a tiempo cuál es..."

Por cierto, en mi adolescente edad del pavo, queriendo dármelas de sabiondo y entendido, le dije "sí, sí...así va a ser..." sin darme cuenta de la trascendencia de sus palabras.

Pasaron los años, pasó mucha agua bajo el puente, y las palabras del sabio Rabino se hicieron realidad. Lo que se había percibido como una tragedia resultó ser una tremenda oportunidad. En efecto la Kehillá fue absorbida irremediablemente, pero el vacío que quedó generó otro proceso impensable y que nadie se dio cuenta que se vendría: la ortodoxia creció exitosamente en ese vacío y produjo un nuevo paisaje institucional que aún está en pleno desarrollo.

Ya es sabido que Rab Efraím Dines se fue enojado de Chile y que en otros parajes le fue muy bien. Sus palabras resuenan aún hoy como ecos indomables en el tiempo, tan sólo por el hecho de haber sido sabias y con una visión más amplia que lo inmediatista. Por cierto, era y es un hombre de fe. Con él aprendí lo que es la diferencia entre un gobernante y un estadista, un rabino y un Rabino, entre un dirigente comunitario y un Gran Dirigente comunitario.

La diferencia radica exclusivamente en la capacidad de visionar de manera más amplia el paisaje y percatarse que la Creación se rige por reglas casi incomprensibles, pero que están sujetas a una simple fórmula: allí donde hay judíos, en cada barrio, debe haber un Minian para que las cosas crezcan y se desarrollen en su equilibrio. Los dirigentes que no se han percatado de esto...sólo han perdido su tiempo...

Mijael Vera

 

 

 

Don Jacoibo

Con los enrarecidos aires que empiezan a circular en Chile por causa del Bicentenario, cabría hacerse una pregunta bastante sensata que me hacía un amigo hace unas semanas:

- ¿qué crees que va a pasar el 18 de septiembre? Se festeja el Bicentenario...¡¡¡y también es Yom Kipur!

Y como queriendo tirar "hacia adelante" una respuesta coherente, recuerdo haberle planteado algo así como que el Bicentenario se festeja todo el año, por tanto, no hay de qué preocuparse tanto. En esas, la conversa derivó hacia las claves de la identidad judía y chilena, en un vaivén de sesuda dialéctica de dos individuos dándonos de sabihondos a la hora de un café conversado. Y así marchaban las cosas hasta que tratamos de buscar el estereotipo de la chilenidad.

Luego de tirar a la mesa una serie de ejemplos y situaciones, muchas de ellas ridículas y hasta derrotistas: "que los héroes de la guerra de no se qué siglo", "que los infantes de la patria", "que el heroísmo", que las araucarias", "que la bandera", me dijo luego de pensarlo bastante: ¡ya lo sé!...¡Condorito!

- ¡¡¿Condorito?!! - exclamé sorprendido, sin percatarme que mi interlocutor había dado en el clavo.

- ¡Claro que sí! Condorito. Mira, fíjate que ese pajarraco es el típico individuo de clase media-baja, con una eterna novia que más parece una fantasía, un sobrino que nadie sabe de dónde salió, y un grupito de amigos que nadie se los quisiera. Uno de ellos bastante lento en el pensar, el otro un alcohólico consumado, otro un mujeriego sin arreglo. En conjunto suman lo más granado del machismo chileno...

La verdad es que me hizo pensar profundamente. Quizás mi amigo tenía razón. Después de todo el cóndor es un ave que vuela alto, más alto que las montañas, inclusive, pero no pasa la frontera, siempre se queda a un lado.

- Vaya, vaya. Fuerte lo que señalas - le dije sin mucha convicción - lo peor es que, haciendo un poco de memoria, el Condorito ese tenía hasta un sesgo antisemita.

- ¿Antisemita?

- Claro. Si en sus inicios había un personaje que se llamaba "Don Jacoibo", que era un judío adinerado pero extremadamente amargado, amoral y tacaño, dueño de una sastrería y de una agencia de préstamos. Tenía pelo rizado cubierto por un sombrero, usaba gruesas gafas y hasta hablaba con un fuerte acento idish.

En efecto, ese personaje Don Jacoibo del Condorito era un prestamista y empresario. Fue el más rico de todos los personajes habituales de la revista: tenía varios negocios, bancos y casas de empeño; siempre estaba bien vestido y pensando no en una forma de ganar más dinero, sino en cómo ahorrarlo al máximo, sin importarle las implicaciones éticas que sus acciones pudieran conllevar. Sus maquinaciones estaban presentadas de una manera tan ridícula y exagerada que causaban risa, sin importar lo descabelladas que fuesen. Generalmente se le podía ver cobrando deudas atrasadas a Condorito, especialmente el alquiler del terreno que éste ocupaba. Además estaba casado y tenía un hijo llamado Maxito al que intentaba inculcarle sus mismos hábitos espartanos.

- ¿Y qué pasó con ese personaje? No recuerdo haberlo visto- continuó mi amigo

- El autor tuvo que eliminarlo. Tamaña fue la protesta de la comunidad judía de Chile, pues caracterizaba a uno de los nuestros como lo más indeseable que pudiera imaginarse. Finalmente lo cambió por un viejo cascarrabias que se llamaba Don Máximo Tacaño.

- Ja, ja...¡que buena! .Claro que si un personaje así tuviera que aparecer hoy día, de seguro tendría que andar con un pañuelito palestino al cuello, porque allí sí que se justificarían las características de la caricatura original - me respondió con sorprendente originalidad

- ...o con un rosario al cuello... Claro que si apareciera un judío auténtico, tendría que andar lleno de deudas, estresado por los horarios, pendiente de las cuotas del colegio, y muchas otras cosas - le dije jocosamente

- Claro...como todos los chilenos.

- Exactamente...como todos los chilenos, no más...

Mijael Vera

 

 

 

Yo soy Judío

- ¿Qué te parece? Ni siquiera en el barrio "alto" estamos seguros. ¡Hasta acá llegaron a rayarnos las paredes estos neonazis! - exclamaba mi amiga por teléfono.

-Es verdad- la dije resignado - ya ves que ni por esos lados se salvan las paredes...

Debo confesar que los antisemitas criollos que andan rayando paredes, me generan un sentimiento encontrado: por un lado les considero trágicas muestras de un sistema uniformador que les obliga a tratar de ser "diferentes", y por otra parte me dan algo de risa.

- Te digo que esto es grave- agregó sin interrupciones

-Estoy de acuerdo, es muy grave

- ¡Imagínate encontrarse en la calle con alguno de ellos!, si hasta me los imagino enormes, rubios, gordos.

- Ja, ja. De eso no te preocupes, porque estos neonazis son muy diferentes. Recuerdo haber visto un grupo de ellos en alguna esquina de Santiago, tratando de imitar en sus posturas y vestimentas a sus germánicos referentes, aunque los locales exhibían una apariencia criolla del más auténtico mestizaje indígena, algunos rapados, claro está, para ocultar el pelito duro, y anteojos para esconder el color de ojos que una porfiada genética les recuerda lo que desean olvidar...

- Aún así. ¡Lo que encuentro el colmo es que hayan venido a meterse por estos lados! ¡Eso me parece atroz!

- ¡Y qué te extraña? ¿O acaso estabas tranquila cuando se sabía de ellos sólo por sus bravuconadas en "otros barrios"?

Que los neonazis existen, sin duda existen, por más que la sociedad en general haga oídos sordos a sus esporádicas escaramuzas. Recientemente uno de ellos fue llevado a la justicia después de una seguidilla de hechos bastante enojosos. Aunque produce cierta risa imaginárselos, en la oscuridad, con una pintura spray en la mano dibujando suásticas y palabras en alemán, idioma que, de seguro, ignoran ha sido la lengua de grandes poetas y filósofos.

- Yo creo que todos estos son unos indeseables, estén donde estén.

- Es verdad - la respondí - pero también son síntoma de que algo marcha mal en el conjunto de la sociedad. Fíjate que ellos se nutren de adolescentes frustrados que carecen de expectativas, de quienes vienen de vuelta de los discursos obsoletos de la izquierda y de los decimonónicos de la derecha.

- ¡Ya metiste la política en esto!

- No sólo eso. A veces provienen de lecturas religioso-fundamentalistas, y unos pocos, más avispados, se nutren de una serie de mitos "nórdicos" de dioses germánicos y conflictos celestiales entre "razas" surgidas al calor de guerras apocalípticas. Pero la mayor parte de ellos son simples personas deseosas de ser protagonistas en una época en que el sistema obliga a funcionar rápido y ferozmente competitivos. Hay que revisar en qué estamos fallando...

- Ay no. A mí eso no me importa para nada. Lo único que te digo es que me dio urticaria cuando vi unas suásticas pintadas por ahí...

- Je, je, eso es lo de menos- la dije con voz calma-  Mira, sin dudas hay que tenerle respeto al fenómeno. Nunca miedo. Respeto porque es síntoma de que algo está funcionando mal en el país. Pero eso de las suásticas pintadas en las paredes me recuerda esa célebre escena del filme "La Danza de los Vampiros", obra de arte en pleno de Roman Polanski, valga agregar...

- ¡¿Y qué tiene que ver eso con el asunto?!- me interrumpió algo ansiosa

- Porque en esa película aparece un simpático aldeano de sonrisa libidinosa que entra a la habitación de una bella moza que hacía rato le estaba coqueteando, y ésta, al darse cuenta que se le venía encima un vampiro le muestra una enorme cruz en una mano. Y, claro, con la sonrisa acentuada el aldeano la dice una de las frases más significativas de la historia del cine: "Te equivocaste de vampiro, querida... yo soy judío..."

Mijael Vera

 

 

 

Vuvuzela

Debo reconocer que no sabía cómo se llamaba ese instrumento estresante que, para mí, siempre había sido una simple corneta de plástico, alargada, pero corneta, al fin y al cabo.

A decir verdad, es sorprendente el protagonismo que cobraron las famosas vuvuzelas en el último Mundial de Fútbol, al punto de llegar a ser prohibidas en muchos lugares, incluyendo Chile. Y claro, ya sabemos que aquello de "prohibido"...suena más sabroso para la enorme tropa de hinchas que pueblan estadios, barras, y calles cada vez que la ocasión lo amerita.

Pero lo cierto es que árbitros, jugadores y dirigentes se cansaron, y las prohibieron. Más trabajo para la policía que custodia el orden en los recintos deportivos... más trabajo.

Con todo, me advierte un amigo que el nombre "vuvuzela" parece tener un notable origen. Según él, se trata ni más ni menos que de un nombre de origen zulú de significado incierto, pero que parece querer decir algo así como "hacer ruido". Y que ese ruido es característico, no hay duda. Se asemeja bastante al berritar de un elefante. Aunque no es sólo por el ruido que generan que estas especies (me refiero a las cornetas de plástico, no a los elefantes) han quedado prohibidas. Dicen por ahí que ese ruido puede generar desórdenes mentales, además de que la propia corneta puede ser usada como arma, como parece haber acontecido con más de algún barrista enojado con el equipo contrario.

Curiosamente nuestro vecino, Evo Morales, calificó violentamente de "vuvuzelas de Sudáfrica" a unos periodistas insistentes que le preguntaban cosas que el mandatario no estaba dispuesto a responder... se adelantaba, así, aunque por pocos días, a la solemne resolución de la FIFA que satanizó para siempre al ingenuo instrumento con el cual miles disfrutaban de un protagonismo real en un mundo en que el anonimato les es impuesto como norma de vida.

La nota romántica la ha puesto el propio país originario de tan ensordecedor instrumento, pues allí un empleado del Instituto Sudafricano de la Biodiversidad Nacional, al tomar nota de una flor recientemente descubierta, no halló nada mejor que nombrarla "vuvuzela" al confirmar que la forma de la flor era similar a la de un embudo. De esa manera, flor y corneta pasarían a ser parte de la historia...

Pero el colmo, que nunca falta porque siempre hay gente para todos los gustos,  lo trae un matrimonio uruguayo que quiso nombrar a su hija recién nacida "María Vuvuzela" en homenaje al popular instrumento utilizado durante el Mundial...

Como se ve, la cornetita famosa, parece ser el símbolo de la necesidad de protagonismo popular en tiempos de fría globalización. ¡Hay que hacerse notar! parece ser la consigna. Y eso, a pesar de los dolores de cabeza que el famoso ruidito genera, hay que reconocer que no deja de ser interesante.

Después de todo, los judíos también tenemos nuestra propia "corneta", aunque su origen bíblico y su regulado uso evita que se exponga a prohibiciones de cualquier tipo. Por que nuestro Shofar, noble instrumento  de sonido profundo e incomparable, no está diseñado para el protagonismo de nadie, aunque quien lo ejecute se luzca con ello. No. El Shofar esta diseñado para despertar las conciencias, hacerlas únicas y reales protagonistas de unas fiestas que se asoman ya para las próximas semanas.

Nuestro Shofar es el instrumento de viento de los más antiguos conocidos por el hombre, usado desde hace más de 4.000 años. Se fabrica vaciando el interior de los cuernos de ciertos animales, prefiriéndose los que más curvatura posean. Nada de plástico por estos lados. Lo nuestro es natural. Por lo demás, nadie debe olvidarse que si bien las vuvuzelas pueden llegar a irritar a cualquiera, nuestro Shofar tiene la dignidad histórica de haber derrumbado murallas...

Y es que nuestro Shofar, que ya comienza a tocarse por estos días, es capaz de conmover el mundo espiritual y natural de quienes lo escuchan.

¿No se habrá equivocado Evo Morales al tratar de "vuvuzelas" a los periodistas insistentes? En una de esas quiso decirles "shofares" pero no le salió la palabra... después de todo, el sonido del Shofar nos recuerda que más temprano que tarde, todos los muros se derriban, y que nos guste o no, en algún momento, todos deberemos rendir cuentas...

Mijael Vera

 

 

 

En vida

Amiga, van para ti estas palabras.

Me has dicho que se ha ido tu padre, y me lo has comunicado con una entereza que te hace digna del título de haber sido una buena hija, lo que no es menor.

Cumples, así, con la ley de la vida que asoma muchas veces con voz destemplada para decirnos que, pese a todo, somos mortales, y que nuestro cuerpo sólo es un vehículo que expira pese a todos los arreglos que podamos hacerle.

Ningún consuelo podría dar, salvo el decirte que toda partida es una realidad y no una tragedia. Y que si está presente la idea en el diario vivir, tal vez aprendemos así a vivir mejor a sabiendas que el tiempo es breve y las misiones son muchas.

Alguien podrá decirte, tal vez, que ahora tu padre encontrará descanso. Tal vez. Pese a las especulaciones de fe que ha habido sobre lo que acontece en la "otra vida", en el "más allá", lo cierto es que la Torah nada nos dice de eso. Ni siquiera insinúa algo por el estilo. La Torah sólo nos habla del "más acá", del ahora, de la vida real, de la concreta, de la construcción de futuro, del respeto a la herencia espiritual.

Pareciera ser que Di-s al entregarnos la Torah a cada momento, en el Sinaí que hayamos podido escalar a procura de respuestas, nos quisiera decir que lo sagrado es la vida que nos ha correspondido vivir, en el tiempo que por privilegio hayamos podido disfrutar. Sin esperar recompensas en un futuro incierto. El Judaísmo nos enseña que la recompensa es el trabajo mismo para cumplir esa misión que, aunque modesta, Di-s nos entrega junto a los talentos necesarios para cumplirla.

Sólo eso es evaluable. Si acaso hemos hecho uso de nuestros talentos, auténticas "palabras" de Di-s en nosotros, para cumplir la misión para la que hemos nacido.

Y el primero de los talentos es, precisamente, reconocer cual es esa misión.

Habrá quienes tengan la de ser padres, educadores, guías, líderes. Habrá quienes tengan la misión de ser comunicadores, obreros, empresarios...podría seguir infinitamente...

Lo único que queda en claro es que en cada caso contamos con las herramientas para santificar nuestra vida cotidiana, los espacios, y a los demás desde la santificación de nuestras propias personas y nuestros entornos.

¿Cual es el producto de todo esto? No lo sé. Nadie lo sabe.

Podremos especular que la recompensa está en el "más allá", o inclusive en el "más acá". Pero no estoy seguro. Y hasta pienso que el único tema que interesa es la misión misma.

Recuerdo, para el caso, que en su famoso libro, El Kuzari, Rab Iehuda Halevi es consultado por el rey, "¿Por qué otras religiones ofrecen muchas promesas y descripciones del cielo y del mundo por venir que las que se encuentran en la Torá?".

El Rab responde que esas religiones no tienen otra opción más que enfatizar el mundo después de la vida; de ese modo nadie puede desafiar cualquier cosa que digan. Además, hay muy poco que pueden ofrecer en este mundo.

La Torá, agrega, no tiene necesidad de retrasar sus promesas hasta el mundo venidero. Su énfasis es en este mundo porque tiene mucho para ofrecer aquí. Puede, por lo tanto, darse el lujo de hablar poco sobre el mundo por venir. La Torá nos desafía a elevar este mundo hasta la perfección, para crear el Reino de Di-s aquí. Claramente enfatiza el mandato de Di-s: “Yo seré su Dios y ustedes serán Mi pueblo”. Aquí, en este mundo.

Por eso, mi amiga, me alegra que en el Judaísmo no usemos flores para llevarlas a los cementerios. Es lindo regalar flores, es hermoso expresar el afecto a través de una muestra de la naturaleza como queriendo equiparar la belleza de lo amado con la armonía de una flor que nace y se desarrolla por las leyes de la Creación que nos ha sido regalada.

Pero ninguna flor regalada fuera de tiempo es válida. Ningún consuelo asoma cuando los homenajes se hacen después de la partida. El único consuelo que queda es saber que el tiempo es breve y que las tareas son muchas, por eso hay que hacerlas en vida. Son hermosas las flores, pero hay que entregarlas en vida, mi amiga. Sólo en vida.

Mijael Vera

 

 

 

Susy

Nunca llegué a conocerte lo suficiente. Pero lo hice. Ni siquiera conversamos alguna vez, que yo recuerde. No tengo recuerdos de tu voz en mi frágil memoria, pero la escuché dulcemente cuando la evoqué una mañana en ese mismo lugar, aunque en otro día. Quizás el tiempo fue borrando los registros cotidianos, pese a que nunca tuvimos cotidianeidad alguna.

Sólo sabía que te habías hecho chilena. Que en ese entonces vibrabas con tus clases, tu actividad incesante, tu ejemplar modelo de lo que es una mujer activa. Pero nunca tuve noticias, ni siquiera lejanas de tu vida, de tus pasiones, tus anhelos. Sólo sabía que existías.

Nuestros caminos iban por rutas muy distantes. Yo apenas era un adolescente con sombrero negro y barba oscura... ahora ya la tengo blanca. Yo iba con mis sueños, con pequeñas historias que más tarde fueron grandes. Mientras tú ibas siempre con tu apellido de casada, pero más renombrada con un simple "Susy". Curioso, pero sólo muchos años después vine a conocer tu apellido de soltera.

Por cierto, los años transcurrieron y supe que te habías vuelto a tu país natal, Argentina, en donde estoy seguro, buscaste junto a los tuyos la paz que apenas conociste en Chile. Esa paz que otorga el trabajo concreto, en contacto con las gentes, que era lo tuyo. Todo eso lo supe después, sólo cuando ya era tarde.

Debo reconocer que un dejo de nostalgia por las cosas nunca hechas siempre me está asaltando con una gracia infinita. Parece hasta casi una broma, una vuelta a lo que se planifica, lo que se aspira en contraste con lo que apenas se logra. Pero he sido feliz, aún sin conocerte como hubiera querido. Y eso me dejó un vacío extraño a partir de aquella mañana maldita cuando una mano sin nombre, o tal vez varias,  habían arrebatado el edificio...y tu vida..

Pero esos vacíos, a veces buscando, se llenan de algo que es superior a lo que anhelamos.

Pasaron muchos años. Demasiados, tal vez, hasta que tuve el valor de caminar por la misma calle que por última vez caminaste, buscar ese edificio que por última vez conoció tu sonrisa. Aunque esta vez, la calle estaba, pero aquel edificio ya no existía. Era una calurosa mañana durante el pasado verano. Era un día 18, como todos los meses, sólo que esta vez yo estaba allí, frente al nuevo edificio construido sobre las ruinas, en mi silencio, escuchando la pausada lectura de los nombres que junto a ti fueron arrebatados en el mismo lugar, una mañana, en aquel día.

Cuando dijeron tu nombre nadie caminó adelante para encender una vela en tu memoria como estaba sucediendo en esa mañana tibia. Pero yo avancé y la encendí frente al nuevo edificio levantado sobre el que ya no existía...

Nunca llegué a conocerte, Susy, ni a saber de tus anhelos y alegrías. No recuerdo tu voz, ni tu sonrisa. Pero esa mañana  frente a la AMIA, cuando encendí una vela en tu nombre junto a tantos otros nombres que fueron arrebatados de la vida, escuché una dulce voz que me decía: "no te olvides de nosotros, nunca lo hagas...haz todo lo que puedas, y aún más, para que jamás, lo que aquí sucedió, pueda volver a pasar...ningún día..."

Mijael Vera

 

 

 

El Pulpo

Que el pulpo alemán Paul se ha convertido en la personalidad más relevante del Mundial de Futbol, nadie puede negarlo. Nadie puede hacer oídos sordos a la enorme preocupación que hay en todas partes porque el octópodo ha "acertado" en los resultados de todos los partidos de Alemania en la Copa del Mundo, con una técnica que es infalible, según sus germánicos dueños. Por cierto, es ya famoso en el mundo entero.

Claro está que si en Chile hubiéramos tenido una laucha que hubiera acertado a señalar que la Selección Nacional no pasaría a finales, lo que no habría sido ningún vaticinio extraordinario, también se habría hecho célebre. Pero ese es otro tema. Después de todo un pulpo es un pulpo, y una laucha local habría sido la nada misma.

Pulpos célebres los ha habido, aunque siempre ligados a situaciones monstruosas. Recordar, al menos, a Julio Verne en su notable novela del viaje submarino (el de las 20.000  leguas) bastaría para entender el porqué el bestiario político ha incorporado en todos los idiomas la idea del pulpo como algo peligroso.

Recuerdo que no hace muchos años las izquierdas, en su afán bestiario, mucho antes de que buscaran apoyo en ecologistas (a los que calificaban de "reaccionarios burgueses", y no sin razón) usaba a varios animalejos para graficar la "depredación" del capitalismo sobre los proletarios del mundo.

Por entonces era común que se identificara al Caimán con EEUU, al Tiburón con otros países dominantes, y, desde luego, al Pulpo como la imagen soberana del imperialismo que extendía sus tentáculos por sobre la faz de la tierra.

Sin embargo, cuando se vino abajo el Muro de Berlín, muchos "compañeros" que antes se vestían con estilo artesanal corrieron a ponerse corbatas italianas, a vestirse con trajes de marca a la medida, y a calzar zapatos de diseño exclusivo, todo para posicionarse en flamantes empresas...capitalistas. Fue el tiempo surrealista en que los antiguos revolucionarios que vociferaban gráficas bestiarias contra el enemigo, ahora estaban (y están) en la cumbre de edificios de cristal, firmando documentos con lapiceras brillantes, y buscando desesperadamente...nuevas "causas"...

Es una alegría, por un lado, que hayan dejado tranquilas a las pobres bestias que, aunque poco simpáticas, nada tenían que ver con  las antiguas arengas y órdenes de Partido. Pero es una pena, por otro lado, que hayan abandonado al "pulpo" como imagen gráfica de aquello que extiende los tentáculos y estrangula poco a poco a sus adversarios.

Una pena, porque si tantos izquierdistas de cócteles inaugurales de arte, de recepciones elegantes en Embajadas, y de sueldos deslumbrantes en Fundaciones de todo tipo, se dieran cuenta que hoy un auténtico "pulpo" extiende los tentáculos de manera sigilosa hasta sus elegantes oficinas, les atosiga con todo tipo de discursos fundamentalistas, y les hace caer en la trampa del fascismo islámico, entonces no andarían poniéndose un pañuelito palestino al cuello para parecer "progresistas"...

Lo del pulpo Paul, el alemán (aunque algunos dicen que nació en Gran Bretaña), por cierto es una estratagema simpática para tomarle el pelo a todo el mundo "vaticinando" sólo triunfos para la Selección alemana. Probablemente acertó en darle el triunfo, aunque una sola vez, al equipo español, alertado por un merecido respeto a la apetencia que tienen los ibéricos por comer pulpo al pil-pil y en otras variantes que, para nosotros los judíos, por Kashrut, están prohibidas.

Felizmente, nosotros tenemos un mandato estricto en orden a no consumir, en el más amplio sentido de la palabra "consumir", ningún ser del mar que no posea escamas, o sea, ninguno que sea depredador o carroñero. Notable sabiduría de la Torah, más aún cuando nuestros Sabios del Talmud aciertan al puntualizar que "uno es...lo que come", en el sentido de que "comer", no sólo es aquello que uno se lleva a la boca, sino que también lo que entra por los ojos y por los oídos...

Por eso es mejor dejar tranquilo al estresado pulpito Paul que con sus vaticinios hace todo lo posible por parecer gracioso ante sus dueños. Pero lo del otro Pulpo, ese que con sus tentáculos se aproxima sigiloso, de manera suave, afinada y progresiva, que va escondiendo su olor a petrodólares, simulando su desprecio por toda forma de vida occidental, y ocultando apenas su islámico odio ancestral por todo lo que huela a libertad y democracia...ese va en serio, "compañeros"...ese va en serio...

Mijael Vera

 

 

 

El mismo loco afán

- No, la historia no es circular - le remarcaba a un amigo que desesperado me había llamado por teléfono para contarme lo que, en verdad, era un tema muy problemático para muchos - Tal vez sea como una espiral, según algunos estudiosos, claro que la vemos como si fuera "circular", pero la historia no se repite - continué intentando darle alguna esperanza.

Cómo que no! - me respondió ya algo molesto -si ahora se supo que van a cerrar una sinagoga nuevamente, por las mismas razones, y hasta con casi los mismos protagonistas...

Esto de que la historia es "circular", y que los hechos vuelven a repetirse es casi un mito pseudo-académico. Y es que, muchas veces, ciertos acontecimientos  se parecen de manera sorprendente, aún si acontecen en momentos muy distantes.

- A ver amigo, la verdad es que aparentemente los procesos "se repiten", pero sucede que la Historia es lineal, objetivamente es imposible que los mismos sucesos se vuelvan a reproducir, tal vez se parezcan, pero no son iguales. Ahora, si te da por andar pateando latas en la calle, de seguro vas a patear siempre la misma.

- ¡Es que se parecen demasiado!- insistió casi desesperado

- A ver, cálmate, que ya te estás pareciendo a una amiga pituca que tengo y que siempre me llama por teléfono.

- Ah¡¡¡ si es la misma que me imagino, entonces estoy en problemas.

- Ja, ja. No te preocupes...la verdad es que tienes razón. Los acontecimientos se parecen demasiado, y eso es lo que a veces nos confunde - repliqué con cierta sorna - pero lo cierto es que esto es como la cola de un chancho, por más que nos creamos el cuento, es en espiral, no circular. Sucede que al igual que los cerdos, a veces las personas insisten en volver "al barro", es decir, en volver atrás, en reproducir los mismos fallos. Es casi parte de la naturaleza animal que la Torah nos invita a superar construyendo la propia historia, siempre avanzando, nunca volviendo atrás.

- ¡córtala! si esto no es un tema de chanchos ni de colas en espiral. Esto es un tema grave. A muchos nos van a dejar sin sinagoga - insistió, poniéndose bastante serio

- ¡Y dale con la misma! - le repetí - no se trata de una sinagoga que la cierren, se trata de una sinagoga que se cambia de barrio...eso es todo. Basta con que le pidas un aumento a tu jefe,  y con familia y todas tus cosas te cambies de casa al barrio "alto", y así la sinagoga te va a quedar al ladito...

- ¡gracioso!...¡como si eso fuera tan fácil!

- Mira, no te olvides que el Mishkan a veces estaba al frente del campamento, los israelitas en el desierto tenían que seguirlo.

- Ah mi buen amigo - me replicó con rapidez- no siempre era así. Cuando era necesario, el Mishkán estaba al centro del campamento, aún si se movían todos, lo hacían al mismo tiempo...pero estaba muchas veces al centro.

- Tienes razón - le dije con tono sincero-, estaba allí donde estaban los judíos cuando era necesario... en verdad lo estaba...en el mismo centro...

Terminada la conversa me dispuse a escuchar las noticias en la radio para enterarme de lo que acontecía con las últimas encuestas, pero para grata sorpresa mía, había un programa de tangos, y como ironía sarcástica de la historia estaban tocando uno cuya letra decía : "...La historia vuelve a repetirse, mi muñequita dulce y rubia, el mismo amor, las mismas dudas, el mismo, el mismo loco afán..."

Mijael Vera

 

 

 

Burros que hablan

La verdad es que esto de un burro que habla me intrigó desde pequeño. Por donde viera un burro o un asno (no entendía la diferencia), debo reconocer que me quedaba expectante para ver si soltaba alguna palabra desde ese rostro enigmático con ojos de tristeza eterna.

Pero burros y asnos siempre me fueron esquivos. Por mucho que en casa se estudiara que hubo un burro que alguna vez habló, la firme es que, pese a mi corta edad, estaba convencido que mientras no oyera hablar a un burro...me costaría creer el cuento.

Más confundido me quedaba porque una profesora sumamente estricta que tuve en la primaria a cualquier desatino soltaba un "¡no seas burro!", que, por cierto, me llegó más de una vez. Tardé años en comprender que ella se refería  a la manía que teníamos de ser porfiados y tozudos, característica propia de los años infantiles de la especie humana...y de los años no tan infantiles, también.

Aún así me fascinaba la idea de conversar con un burro. ¿Qué me diría? Recuerdo la fascinación que me produjo leer "Platero y Yo" en el colegio, cuando ya estaba más crecidito. Aún hoy me emocionan las páginas de ese libro que conservo, amarillento y gastado.

Harto me costó entender el tema del burro de Bilam, ese burro que habla con una sensatez y precisión escalofriante como si de un analista científico se tratase.

En el camino de la vida, en diferentes paisajes humanos y físicos, por otro lado, fui aprendiendo esto del burro que habla...claro, si me ha correspondido el privilegio de hablar con tantos "burros". Pero esos son otros burros. Es otro tema.

Lo concreto es que una de las figuras literarias de mayor contenido de la Toráh es el burrito. Por doquier se le señala como parte del paisaje estilístico de vida nómade, y como un referente constantemente presente. Desde luego, el burro más famoso de la Toráh es aquél que habla a Bilam. El texto bíblico relata que el burro de Bilam se queja verbalmente por el trato de su amo. Alega que le ha servido con lealtad durante años y, por lo tanto, no merece el castigo.

He escuchado y leído muchas explicaciones sobre este episodio enigmático. La Mishná en Avot, por ejemplo, afirma que una de las diez cosas que Di-s hizo en el crepúsculo del sexto día de Bereshit fue crear la boca del burro que en el momento oportuno le hablaría a Bilam. Es posible que nuestros Sabios sintieran que en lugar de un hecho milagroso, este burro era una aberración. Esto porque el milagro consiste efectivamente en el hecho de que los burros rebuznen, los caballos relinchen, los perros ladren y las personas hablen... bueno... casi siempre.

Pero cuando se intercambian las facultades, topamos con un error de la naturaleza. Por ello, los jajamim enseñaron que el burro de Bilam no era una excepción a las reglas de la naturaleza, sino que desde el comienzo Di-s había creado un burro en particular, con la facultad de hablar, sólo para enseñarnos algo importante.

De acuerdo con el Rambám, la locución del burro era una demostración de que la facultad de hablar —que el ser humano posee para formular ideas— proviene de Di-s, quien si así lo desea, puede causar que un burro hable, y por ende, también tiene el poder de enmudecer a quienes usualmente hablan.

Sin embargo, hay quienes sostienen que en realidad el burro no habló. En opinión de Samuel David Luzzato, el sonido que el burro emitió no era igual a la plática de un ser humano, pues, de lo contrario, el texto hubiera testimoniado la sorpresa de Bilam al presenciar un burro que habla. Por ello, el episodio del burro parlante sería, en realidad, una alucinación, un evento que tuvo como escenario la mente de Bilam.

No nos olvidemos que Bilam quería destruir al Pueblo con la fuerza de su palabra, algo que no pudo lograr. Al finalizar el asunto, según nuestros Sabios, Di-s mata al burro, lo que ha motivado muchos comentarios a lo largo de nuestra Tradición rabínica. ¿Por qué lo hace? La explicación es de una dinámica y sorprendente actualidad: Di-s mata al burro que habla (¡un burro que habla!) sólo para enseñarnos que no deben ser los burros los que lleven las riendas, sino que, las personas que los montan.

Parece, entonces, que allí radica el problema. Sobre todo cuando escuchamos a tantas personas, muchas veces relevantes, tener que disimular las "burradas" que se les salen. O, en otras palabras, no tener la capacidad de controlar al "asno" que todos llevamos dentro.

Cuando en una clase un alumno, no sin cierta malicia irónica, me preguntó por este episodio: ¿cómo es creíble eso de que un burro "hable"?

No hallé nada mejor que responderle: Pero, claro, si siempre va a encontrar personas que sólo rebuznan...¿porqué no podría haber un burro que hable?

Mijael Vera

 

 

 

Gooooool

En verdad esto del fútbol es apasionante. Mientras aún estaba con los los tefilim puestos, ya se escuchaban en las calles los bocinazos festejando el primer gol... quiero decir, el único....aunque en esto del fútbol, aparte de los enredos amorosos de farándula, el despliegue tercermundista de  riqueza que lucen algunos divos del balompié, o de las rabietas entre comentaristas y dirigentes, lo único que vale la pena es el gol. Eso es lo único que cuenta. Aunque sea uno solo. Y si el rival no metió ninguno...¡miel sobre hojuelas!

Y el gol es el producto de los recursos debidamente distribuidos, velocidad de raciocinio, táctica derivada de una estrategia dinámica (¡qué bélico suena todo esto!), y, por cierto, de una inteligencia matemática y situacional que es la que culmina elevando a los jugadores a la gloria, o hundiéndoles en el más ignominioso de los olvidos.

Ni hablar del concepto de "equipo", que si está conformado por puros "divos", termina siendo una montonera. Tampoco hablar de técnicos-entrenadores, cuyas úlceras sufren, las pobrecitas, cada vez que hay un juego importante.

Pero, en su conjunto, el fútbol es pasión de multitudes. Y cuando se habla de "multitudes", hay que incluir familias enteras, barrios enteros, ciudades enteras...países...continentes... Negar esto es tratar de tapar el sol con un dedo (se puede, según nuestros Sabios Kabalistas, pero ese es otro tema).

Claro está que no hablamos de esa costumbre peculiar de ser "árbitros" o "técnicos de fútbol" sabelotodos y pontificadores cuando se está frente a la pantalla, o en la galería. Esto, al igual que en las corridas de toros, es cosa seria. Y así como "cada uno mata su toro" (ningún "activista" se enoje, lo digo metafóricamente), en el fútbol cada jugador "mata" sus limitaciones y afronta, en cada partido, un desafío desconocido, complejo, sorpresivo. Para sostener la atención durante el tiempo que dura el juego, hay que tener paciencia, velocidad y capacidad infinita de afrontar las sorpresas.

Quizás desde allí se pueda conjeturar con que cada jugador de fútbol afronta su propio "toro", algo así como en la arena del ruedo ibérico, derivada del mito helénico.

¿A qué viene toda esta divagación? ¿tiene algo que ver con la Parashá de la semana?, se preguntará alguien...

Ni idea.

Tal vez viene al caso, como un poco del siempre necesario humor que debemos tener para ver las cosas. ¿O acaso no es curioso que nosotros tengamos el tema de la Vaca Roja que aparece esta semana en nuestras lecturas? Claro que es decepcionante que se trate de una vaca, y no de un toro, dirán algunos con resabio machista. Pero que tiene cuernos, los tiene. Además no debe tener ninguna mancha. Y además nos ofrece el misterio de que sus cenizas purifican al impuro.

Que un animal, bastante más grande que un ser humano, además tenga cuernos, aunque sea una vaca mansa...genera algún temor. Y si es, como dice la Torah, totalmente roja, más aún, porque se trata de algo desconocido. Peor todavía cuando el propio texto nos advierte que debe ser una vaca a la que jamás se la haya puesto yugo alguno. ¡O sea, se trata de una bestia floja!...

Parece, entonces, que el mensaje está clarito: rehuir de la flojera, matar lo desconocido, volverlo cenizas, equivale a lo mismo que acontece con el torero que debe entrar al ruedo a matar su "propio toro", sus temores, sus dudas, sus fantasmas. O al jugador en la cancha que debe afrontar lo desconocido, la sorpresa, el gol que se le pasa, muchas veces, inadvertido en su propia área.

Ahora bien, los judíos no somos toreros, tampoco exhibimos muchos jugadores de futbol, aunque de haberlos los hay, y de los buenos. Pero que somos estudiosos, lo somos...creo, aunque nos han pasado goles de "media cancha" de lo lindo, especialmente, hace poco, uno que se llama "flotilla". Y aunque no seamos quijotes que andan luchando contra molinos de viento, lo cierto es que  la propia Torah nos impone una tarea noble aunque difícil: matar nuestros temores y entrar a la cancha...

Cuando lo hayamos hecho, cuando cada uno haya convertido en cenizas los propios miedos que generan "impureza", los bocinazos en las calles serán poca cosa al lado del Gran Coro que gritará ¡gooooooool! mientras nos secamos, alegremente, la frente.

Mijael Vera

 

 

 

Reencuentro

Esta vez no te voy a hablar como en clases, ni de Maimónides, ni del Cuzary, ni del Shuljan Aruj, ni de...¡qué se yo!... Esta vez te voy a saludar, porque sé que ayer fue para ti un gran día. Sé, aunque no estuve presente, que en el interior de tu secreto te temblaba todo el cuerpo de emoción y alegría. Y es lógico. Después de tantos años de espera, de estudio, dedicación y muchas otras cosas que resultan una experiencia envidiable, pudiste acceder al Bet Din, pasar por la Mikváh y...ser judía.

No es común encontrarse, además, con que ese acto sea familiar...tú lo realizaste con tu marido y tus tres hijos al mismo tiempo ¡toda la familia! ¡Vaya, ese sí que es un regalo extraordinario para el Pueblo Judío!

Me imagino que habrás recordado cuántas veces te dije que no sintieras temor en esos momentos, que nadie les iba a menoscabar, al contrario. No es fácil ser judío, mi buena amiga. Y si es admirable que haya personas que quieran serlo, aún más trascendente  es el que haya entre nosotros quienes nos sentimos orgullosos por saber que has cumplido tu meta de ser judía...y con toda tu familia.

El mérito es tuyo, de tu marido y tus tres hijos. Sin duda. He tenido el privilegio (y el orgullo) de haberles tenido como alumnos. Por eso te digo "amiga", porque para mí, no hay diferencia entre alumno y amigo.

Sabes bien que el mérito de ser judío es una tarea difícil. Todos debemos convertirnos al Judaísmo permanentemente, y sabes bien que en ello no hay diferencia entre los que escogieron serlo y entre los que no les quedó otra cosa que aceptarlo.

Lo que sigue no es para nada diferente: estudiar, crecer, reflexionar, ayudar. ¡Y vaya que sí sabes hacer bien todo eso!

Y por eso te admiro. Porque junto a los tuyos durante años estuviste allí estudiando, expectante, la mirada feliz cada vez que aprendías algo nuevo, cada día creciendo en tu cariño. Y porque, además, tuviste la grandeza para saltar las barreras que a veces  se presentan como tantos desatinos. Aún así es valioso que recuerdes que la gran tarea recién comienza...aún estamos saliendo de "Egipto"...

Sin embargo debo confesarte algo... Para mí no era necesario el "trámite" para que tú y los tuyos se "hicieran" judíos. La verdad es que nunca tuve dudas de ello. Para mí, siempre lo fueron. Por eso el ceremonial de ayer ha sido más bien un "reencuentro de familiares" que estaban algo alejados, que estuvieron juntos al pie del Monte Sinaí cuando fue entregada la Torah y que unos cuantos miles de años después vuelven a juntarse. Siempre fue así. Quiera Di-s que siempre lo sea y que ese sentimiento esté siempre vivo...

¡Hey!... tengo que dejar hasta aquí mis palabras, porque me está llamando por teléfono otra amiga. ¡Sí esa misma!, la de tantas conversas surrealistas. Ya sabes que ella no tiene idea de nada, la pobre. Por eso debo estar ahora con ella. No necesito pedirte que comprendas el porqué no puedo continuar escribiéndote ahora... eso, estoy seguro, lo sabes muy bien...un judío debe estar siempre dispuesto para quien le necesite...otro día me comentas todo lo que has sentido...y yo algún día te contaré todo lo que contigo he aprendido...

Mijael Vera

 

 

 

No Pasarán

- ¡Pero nos tienen cercados! -exclamaba furiosa mi amiga por teléfono el lunes pasado. Esta vez había llamado muy temprano

-Si en todos los canales están hablando contra nosotros. Esto es horrible - continuó frenética...y con razón - si hasta ese senador Cuma se anda limpiando la boca con nosotros

- Tuma...es con una "t"- la dije sin mucha convicción

- Como sea. No me puedes negar que poco les falta a estos izquierdistas locales andar levantando el brazo como tú sabes quienes...y comenzar a romper vidrieras de los negocios judíos - continuó casi sin interrupción

 - Es cierto. No me olvido que los nazis también se hacían llamar "socialistas". Pero es una pena que también los del "centro", los de un poco más a la dere' y hasta los francamente derechistas se hayan tragado el cuento. ¡Si hasta tu gobierno, con Primer Ministro incluido, se puso a correr histérico para condenar a Israel!- la agregué intentando poner una cuota de humor... aunque no me resultó mucho, al parecer.

Mi amiga, al igual que miles de judíos y judías había quedado estupefacta al enterarse de la supuesta "agresión" a algo que suena bien por estos lados: "ayuda humanitaria". Y es que el equipo de cerebros creativos de los fascistas islámicos había funcionado bien esta vez. Hasta estaban coordinados con sus amigos de este país tan lejano como para salir a primera hora, aún antes de los acontecimientos, para acusar a Israel de cualquier cosa, menos de ser una nación soberana que tiene la obligación de cuidar a sus ciudadanos de cualquier agresión. Y como muchos gobiernos están a la búsqueda de cualquier motivo para desviar la atención de las embarradas locales que andan haciendo...¡vamos dándole bombo! ... si total las víctimas del terrorismo no son de por acá...

- Primero te digo. Escuché algo que decían en la radio, algo así como que hubo un enredo en esas aguas que no son soberanas- comenzó a opinar mi amiga con cierto aire doctoral

- Mmmmm...quizás...aunque la propia Torah nos dice que esas aguas también son nuestras

-¡Ya saliste con tu Torah...cabro 'e míechica!

Miéchica= Chilenismo de dudoso origen. Al parecer interjección eufemística usada en diversos contextos en donde se reprime el insulto original generando cierta complicidad entre emisor y receptor. Probablemente de origen campesino. En la urbe se usa, en oportunidades, para signar comportamientos desleales. Con todo, la expresión es usada en todos los estratos sociales, hacia donde, probablemente, ha sido transmitida por el habla popular de los sirvientes de la casa. La persistencia avala su validez.

- Y claro. ¡Qué querías! Si la propia Torah es el documento fundacional de nuestra aspiración al Estado de Israel. Allí está todo. Navegando un poco y ya encuentras lo que buscas.

- ¡Seguuuuuro! - me respondió, esta vez en tono burlesco.

- Seguro que sí. Mira, si hasta parece calcado de la Parashá de esta misma semana. Allí dice claramente "No Pasarán".

- Ay, por favor, si eso lo decía esa "roja" comunista de España, no sé como se llamaba...

- Dolores...Dolores Ibárruri. Pero ella no fue la primera. En la Parashá de esta semana, por ejemplo, queda claro que...

- Ay no me vengas con tus lecturas raras de la Torah. Eso ya me parece el colmo en estos momentos ¡qué quieres que te diga!...

-Ja, ja. Si no hay nada raro en todo esto. El propio Di-s le dijo a Moshé "no pasarán" por causa de los espías que fueron enviados como adelantados a la Tierra Prometida y diez de los doce  volvieron contando maravillas pero atemorizando a la gente con historias de gigantes invencibles que supuestamente había por allá.

- ¿Y qué pasó?

- No pasó ninguno de ellos. De hecho, al final del relato, los únicos que entraron a la Tierra Prometida fueron los dos que también habían hablado de "gigantes", pero habían dicho "¡sí podemos!".

- ¿Y que te enseña eso? - me dijo sin gran entusiasmo

- Que los cobardes "no pasan". Y ya sabes, esa gente son unos cobardes que atacan a los civiles y se esconden detrás de las mujeres y los niños para lanzar sus misiles. Por eso no pueden "pasar". Nunca fue más válida y actual una enseñanza de la Torah...¡y justo se da en esta semana! ¿Te parece casualidad?- la dije lleno de entusiasmo

- Mmmm no lo sé...¿tú crees?

- Claro que lo creo. Lo creo con confianza absoluta... No pasarán...

En la tarde de ese mismo día volvió a llamarme por teléfono, y con voz resignada me dijo:

-Tenías razón...no pudieron pasar...

Mijael Vera

 

 

 

El Candelabro

Algo complicado me resultó aprender esto de la Menorá y la Janukiá. Si en la Torah se hablaba de un candelabro de siete luces ¿Porqué en mi casa siempre hubo uno de nueve?. Aunque en breve me quedó claro que si el candelabro de nueve se parecía al de siete, era sólo por una interpretación artística, nada más.

Sin embargo, respecto a la forma de la Menorah original, quedan algunas dudas. De hecho, en el texto que indica su construcción, las indicaciones son vagas y algo confusas: "Cuando eleves las lámparas, las siete lámparas darán luz hacia el centro de la Menorá... Y ésta es la obra de la Menorá: era de oro repujado, desde su base hasta su flor era obra de repujado...”

¿Las luces iluminando hacia el centro? ¿Debía ser hecha de una sola pieza?

Queda claro que la Menorah ha de hacerse de un único trozo de oro pues su forma múltiple debe reflejar la enseñanza de que esa multiplicidad deriva de una fuente común. En origen y en esencia, las almas humanas son todas parte del Altísimo y hacia allí han de volver.

Otra hermosa lectura que se deriva del versículo citado es, sin lugar a dudas, la que expresa el objetivo común del encendido de la Menoráh. Todas las luces se vuelven hacia "el centro". Incluso después de haberse ramificado en siete lámparas distintas, incluso luego de arder con siete llamas diferentes, todas se dirigen hacia el mismo lugar. Todas anhelan la misma meta, a pesar de las diferencias en la naturaleza y orientación de su búsqueda.

Como vemos, hay dos acentuaciones interesantes en el versículo: por un lado la forma y materia de la confección del candelabro, y por otra el orden e intención del encendido de las luces.

De hecho, dos grandes comentaristas bíblicos, Rashi y Najmánides, casi contemporáneos, diferían en su lectura de este versículo en los mismos términos de lectura.

Rashi denominaba a estos versículos la "Parashá Menorah". Según sus palabras, el motivo central del texto y su eje instructivo radicaba en la construcción de la pieza de oro repujado. Najmánides, por su parte, señalaba que el propósito principal del texto es comunicar el cómo el candelabro debe encenderse.

Esta diferenciación no es menor. Es más, describe en perfecta síntesis el desarrollo de la ética judía a través de los tiempos: la Menorah describe la comunidad de almas como originándose como una entidad singular que luego se ramifica en siete lámparas que son diferentes pero, no obstante, apuntando todas a una meta común.

Esto puede verse desde dos perspectivas: por un lado se puede poner énfasis en el origen común, y ver el foco común de las siete lámparas como expresión de su singularidad intrínseca. O bien, puede enfatizarse el hecho de que esta Menorá singular ha producido siete lámparas que, incluso mientras se esfuerzan hacia su meta común, lo hacen cada cual a su propio modo, cada una posee una personalidad única y diferenciada.

Este es el significado subyacente en la diferencia de interpretación entre Rashi y Najmánides. Rashi veía la vida y al ser humano, en especial, como un ejercicio de unidad. En su perspectiva, la diversidad de la naturaleza humana sería nada más que un espejismo, una ilusión superficial. El mensaje principal de la Menorah sería que está confeccionada "de una sola pieza".

Najmánides, por su lado, veía la importancia y el valor intrínseco en la diversidad de la naturaleza humana. Nuestras diferencias, según su lectura del versículo, no son simplemente medios para un fin común, sino un elemento central en el propósito de la vida. Todos derivamos de un mismo lugar, todos nos esforzamos hacia la misma meta, pero los diferentes caminos por los que transitamos son los que hacen de la Menorá unitaria gracias al carácter iluminador de cada camino en particular.

No es extraño que en el Judaísmo convivan visiones tan diferentes y metodológicamente matizables. También estas diferencias las conocíamos en el Talmud, y entre los Sabios de todos los tiempos. Sin embargo, hay un elemento de unidad que se genera a partir de estas dos visiones que, aparentemente, son dispares.

Y ese elemento es la riqueza de la diversidad. Podremos vernos diferentes pero tenemos un tronco común y eso nos obliga en definiciones de sociedad, de educación, de posibilidades. Sin embargo, los diversos caminos para llegar al tronco común, enriquecen, a su vez, el conjunto.

La Menorah enfatiza el origen singular de la diversidad humana: Si por un lado cada brazo es aparentemente independiente, por otro lado están fijos a un tronco común. ¡Qué hermosa lectura antiracista, anticlasista e integradora! Después de todo, y aparte de nuestras vanidades transitorias, todos tenemos "luz propia", y sin embargo pertenecemos al mismo tronco común.

Mijael Vera

 

 

 

El Taco

Habíamos quedado de acuerdo con mi amigo-socio David para llegar juntos a la hora. Se trataba de una conferencia en que expondríamos los logros de Anajnu. Y como ambos vivimos en lugares distantes y diametralmente opuestos, convenimos en partir a cierta hora, cada uno por su lado, para encontrarnos en el punto señalado. Claro está que David me advirtió, con su cautela acostumbrada, "creo que partiré un poco antes para evitarme el taco".

Intentando conducir a velocidad moderada (como siempre, por si acaso) y sin sacar un ojo de la vía y otro del reloj, estaba bastante contento por poder llegar a la hora. pero he aquí, como siempre acontece con las infalibles leyes de Murphy, algo tenía que salir mal. Y eso era un taco, el mismo que predijo David para su particular ruta. Eso sí que el que me afectó era uno de esos tacos interminables, agotadores e irritantes.

Para peor, sin un buen CD que poner en la radio, y ya distante de las noticias que había escuchado un poco antes, dejé la mente divagar buscando algún motivo para reírme un poco.

Claro está que el taco no avanzaba. Y por esas extrañas volteretas que da la mente ociosa  comencé a intentar encontrar una respuesta lógica al porqué a los tacos de vehículos se les llama "taco".

Por cierto, no pude dejar de recordar algunos famosos "tacos". Como el Taco mejicano, por ejemplo. Sirven unos muy buenos en un negocio kosher, en El Once, pero como no tenía tiempo de viajar hasta Buenos Aires, preferí quedarme saboreando el recuerdo, aunque no pude llegar a conclusión alguna de porqué podría llamársele Taco, como el mejicano, a un atolladero de vehículos.

Otro taco relevante parece ser el que se ocupa en el billar, que no es otra cosa que un palo bastante elaborado y de fina terminación que los jugadores usan para pegarle a una bolas con números y empujarlas a canastas esquivas dispuestas estratégicamente sobre una mesa especial cubierta con una tela verde. He sabido que es un deporte muy elegante en varios países, pero nunca me ha interesado. Salvo ahora que buscaba una razón para el nombre. Lo más cercano que se me ocurrió es que, quizás algún automovilista, camino a practicar su juego de billar favorito se vio en un atolladero de autos y no encontró solución mejor que tomar su taco y salir a amenazar a los otros que le impedían el paso. ¿Posible? Quizás. Pero poco probable de establecer una derivación lingüística que le hiciera honor a la ridícula búsqueda semántica en que yo me encontraba.

Y esto porque en Chile, el "taco" es una sucesión de vehículos que, por motivos que se investigan desde los inicios del transporte mecanizado, crece en forma descontrolada. En otras latitudes, claro está, se denomina atasco. Lo peor que es que el taco (a la chilena) se produce siempre en una avenida grande en las horas de congestión. Esto representa la paradoja sicológica del conductor, que a fin de reafirmar su ego decide circular por la vía más grande posible desechando la pequeña que no le permite exhibirse notoriamente.

¿Tacos famosos? En la Torah no aparece ninguno, pues cuando los judíos iban apuraditos atravesando el Mar Rojo escapando de las tropas del Faraón, la verdad es que no se produjo ningún taco. Era tiempos en que cada uno, al parecer, tenía conciencia en que si se movían juntos, a la misma velocidad. todos llegarían a destino...y a tiempo.

Pero lo más parecido a  un taco, y me refiero esta vez al de los zapatos, podría ser el talón. Y de esos sí que abundan en la Torah. Aunque quizás resultaría poco atractivo decirle a alguien "estuve atrapado en un talón interminable".

Por cierto, el talón de Yakob es uno de los más famosos y, desde luego, relevantes. Símbolo de huella, de recorrido, de tareas hechas, el talón parece estar allí para recordarle algo a nuestro Patriarca. No es casual que después de embarcarse en una tremenda lucha que duró toda una noche, se le cambie el nombre por Israel. Y como Yakob viene de "ekeb" (talón) por la mala costumbre que tenía de agarrarle el talón a su hermano, e Israel parece aludir a la cabeza, he aquí que el cambio de nombre de Yakob insinúa que es algo así como pasar "del talón a la cabeza", de lo material a lo espiritual, de la huella del pasado a la creación de lo futuro.

Pero el talón de Yakob, que no era otra cosa que su sobrenombre, también era algo que aludía al atasco. No en vano estuvo atrapado por una amenazante idea fantasma de su hermano Esav, y se mantuvo inmovilizado por esa amenaza que más parecía provenir de su yo interno que de su hermano real, como resultó ser al fin del relato.

Y he aquí que tenemos una explicación de lo que podría ser un "atasco" en términos bíblicos: quedarnos atrapados en una visión limitada y egolátrica, creyendo que la dificultad o la amenaza puede ser superior a nuestras fuerzas, al punto de impedir que nos movamos.

Como la hora pasaba y la impaciencia parecía que iba ganando la partida, decidí aprovechar la primera oportunidad que se me presentó, y pasando casi sobre la vereda (siempre a velocidad moderada, no se piense otra cosa), tomé rumbo por una callecita que, para mi sorpresa estaba totalmente libre, y me encaminé a procura de otra ruta más despejada. Y así fue que llegué al destino a tiempo y sin problemas.

- Llegaste a la hora... veo que no te pilló ningún taco- expresó sonriente mi buen amigo.

- Sí. Me pilló uno. Pero la sola idea de un talón me salvó de quedar atrapado...

Mijael Vera

 

 

 

La Moabita

La anécdota me sucedió en la Villa de Almagro en Extremadura, España, hace ya varios años atrás. Iba con unos amigos a turistear un poco, escapando del ruido de Madrid. Por la fecha, se daba la excelente sincronía que en el antiguo "Corral de Comedias", auténtico teatro de la época del Siglo de Oro de Teatro español, se presentaba la obra "La mejor espigadera" de Tirso de Molina. Se comprenderá que estar ahí, en el mismo lugar en donde, alguna vez, siglos atrás la misma obra fue estrenada, era un placer imposible de recusar.

Y allí estaba entre muchas personas del lugar, además de turistas y estudiosos de la literatura hispánica, disfrutando una puesta en escena al mejor estilo del S.17, cuando de pronto, sin poder contenerme de la emoción, le comento a un acompañante: ¡pero si esto es el Libro de Ruth! ¡El mismo que aparece en la Biblia!

Ya desde antes había comenzado a interesarme en este libro, a intentar comprender sus sutilezas, sus insinuaciones, sus silencios y su sabiduría plasmados con un lenguaje compacto, sencillo, directo.

He hablado de este libro con innumerables personas de todos los colores. Lo he conversado con marxistas que me han dado un opinión muy interesante al vincular las figuras de Ruth y Noemí con un conflicto de clases sociales entre un segmento pauperizado y otro dominante.

Lo he comentado con feministas de buen discurso, que han visto en este libro una auténtica lección de emancipación de género al demostrar la autosuficiencia de las mujeres y su astucia para sobrevivir en un mundo regido por la masculinidad.

Por cierto lo he comentado con renombrados doctos en Psicología y sociología, quienes me han ilustrado respecto al carácter simbólico del texto en la perspectiva del desarrollo agrícola versus una cultura patriarcal.

Y, desde luego, lo he conversado con cuanto rabino se me ha cruzado por delante... de todos los sectores, y de todos los calibres.

De una manera algo alambicada y socarrona, el libro ha sido siempre una excusa para saber más de mi interlocutor, evaluar sus posibilidades, saber por dónde van sus tiros, cuales son sus valoraciones. Y esto por que, probablemente, no hay texto más desafiante en la temprana literatura hebrea. No hay otro texto que se nos plantee desde la contracultura con un discurso tan rupturista, eclosionador, y desbordante de los formatos clásicos.

Para empezar es un libro casi enteramente femenino, cosa rara en tiempos tan dominados por figuras patriarcales. Es un texto que habla de un matrimonio mixto (¡¡), de la viudez y la incerteza frente al futuro, y de la conversión al Judaísmo. Y aunque todo lo anterior sea novedoso en el marco de nuestros libros sagrados, lo cierto es que lo más rupturista es encontrarnos con que la protagonista principal sea una mujer  moabita. Más sorprendente todavía pues pertenece a un pueblo que, expresamente, la Torah prohíbe que se convierta al Judaísmo.

Pero ahí está el libro famoso, con sus personajes ingenuos, reales, tan cercanos que casi podemos palparlos. Nos encontramos con una Noemí desgastada por las penurias que ve brillar la luz hacia finales del texto. Junto a ella vemos a Ruth, sencilla, expectante, apetente de crecer y convertirse en una mujer diferente. No en vano su expresión será la más famosa de todas las que se recuerden de boca de personaje bíblico alguno: "No me pidas que te deje y me vuelva, pues donde tú vayas, allí iré yo, y donde tú vivas, allí viviré; tu pueblo será mi pueblo, y tu Di-s será mi Di-s; donde tú mueras yo moriré, y allí seré enterrada".

En una oportunidad pregunté a un Rabino el porqué Ruth dice "tu pueblo será mi pueblo" antes de referirse a Di-s... como si pusiera al Altísimo en segundo lugar... Su respuesta fue, por decir lo menos, extraordinariamente brillante: "Por que esa es la conversión perfecta, la más difícil, la más compleja"..."hacer de nuestro Di-s "su" Di-s no es cosa tan difícil, pero hacer de nuestro pueblo "su" pueblo, con todas nuestras complejidades, debilidades, errores...¡eso sí que es un enorme mérito!..."

Es lógico, entonces, que nuestros Sabios hayan estipulado que en la noche de Shavuot debíamos leer este libro (léase: leer=estudiar, meditar), la misma noche en que velamos la entrega de la Torah. Como si nos estuvieran recordando que Ruth es el arquetipo de la conversión perfecta, proceso que todos los judíos debiéramos hacer continuamente, todos los días.

No en vano el Libro de Ruth ha sido inspiración para artistas de todas las épocas, pensadores, estudiosos, gentes interesadas en los procesos espirituales, en los procesos de transformación del individuo, de ascenso en la escala evolutiva del pensamiento, y de desarrollo de las potencias con que el Altísimo nos dotó.

Por eso, y esta es una modesta opinión, quizás también debamos estudiar este Libro, en una de las noches más felices para nuestro Pueblo, a la espera de recibir en la mañana de Shavuot el mayor tesoro que alguna vez se nos haya entregado, precisamente para recordarnos una lección de humildad hacia quienes, con enorme esfuerzo, muchas veces a costa de años de dedicación, se acercan a nuestro Pueblo para hacerlo "su" Pueblo. Ruth será la abuela del Rey David, ni más ni menos...

No entender esto es haberse perdido el mayor tesoro que la Torah y el Libro de Ruth nos quieren enseñar: una persona moabita no puede ser parte de Israel, es cierto. Pero hacia finales del libro, Ruth ya no era moabita, aunque nosotros...tal vez... sí sigamos siéndolo cada vez que no la recibimos como se merece.

Mijael Vera

 

 

 

La Cebolla

- Ay niño, a esta rota ahora le dio por andar lagrimeando en la cocina, y no es precisamente por estar picando cebolla...tú me entiendes.

- No, no te entiendo- y esta vez fui sincero. Verdaderamente no sabía de qué me estaba hablando.

- Lo que pasa es que la "asesora del hogar", como a ti te gusta que la llame -no necesito decir que esto me lo dijo con su acostumbrado tonito de sarcasmo- está triste porque se le murió no se qué cantante de esos rascas que a todas "estas" le gustan tanto. Y lo peor es que anda poniendo esa música en la radio que tiene en la cocina. ¡Si ni se puede entrar con el aire a "cebolla" que tiene por esos lados!

Algo extraño sucede con mi amiga. Cuando no está preguntando indirectamente cosas de Torah o contando sus anécdotas "de sociedad", me está comentando rarezas musicales, lo que me causa mucha gracia, sobre todo porque lo único que desea, al parecer, es que todos los demás piensen, gusten y sientan como ella.

- ¿Y...quien murió?- la pregunté, aunque yo sabía la respuesta de antemano, pero quería darme un gustito morboso al lograr que ella pronunciara el nombre pues sabía que lo haría con ese timbre inconfundible de  nueva rica con temor a la pobreza.

- ¡Ese no sé cuanto que se llama! Pero era de esos que cantaban esas canciones cebollentas de lágrimas, celos, y todas esas tonteras...

- Ahhh, ya sé de quien me hablas - la dije con cierto tono doctoral que se me asomó espontáneo- te refieres a Lucho Barrios.

Ese mismo!

- Y bueno, déjala tranquila. ¿En qué te molesta? Después de todo Lucho Barrios fue un gran cantante, y su fama ya se la quisiera cualquiera de estos cantantes de plástico que aparecen por todos lados buscando el estrellato.

- Lo que me molesta es tanto rasquerío. Eso de cantarle al amor fatal, a los cariños perdidos, toda esa tontería me carga, ¡qué quieres que te diga!

- Bueno, de acuerdo que no te guste, pero no podrás negar que tú y yo, al igual que todos los chilenos, llevamos un silbato de árbitro en un bolsillo y una cebolla en el otro...

- No. Perdóname. A mí nada con el fútbol ni música cebolla. Conmigo no.

- Está bien. Si no te gusta, no te gusta. Pero tampoco puedes negarme que el gustillo por esa música asoma a veces con la misma fuerza que el deseo de comerse un rico guefilte fish, o unos huevitos jaminados.

- Eso es otra cosa. Por lo menos me pones un ejemplo de categoría.

- ¡Para nada!. El guefilte fish y los huevos jaminados siempre fueron comida de gente pobre. Comida que se hacía con deshechos. No te creas que es comida fina. Por otra parte, en nuestra cultura histórica tenemos ejemplos de sobra. Hubo una época, ya distante, en que cuando los judíos quisieron hacerse los "finos", las cosas empezaron a andar mal. Cuando abandonaron la Torah porque decían que era cosa de gente ordinaria, cuando dejaron de lado el hebreo, cuando quisieron dárselas de "iluminados", llegaron al extremo de hacerse pasar por otra religión con tal de abandonar la herencia cultural. Y mira ahora lo que pasa. Por todos lados andamos buscando desesperados las raíces, desesperados porque nos hartó este mundo de plástico, de sonrisas falsas "para la tele".

- Así será, querido. Pero aún en esa "búsqueda" como tú la llamas, jamás hay que perder "la clase". Genio y figura... ¡hasta la sepultura!...Yo prefiero una buena música antes que escuchar esos rasqueríos. Si me pones un fado para escuchar, o una canzoneta napolitana, te lo acepto.

- Ja, ja. Si tan sólo supieras que esas dos músicas que me nombras, también fueron originarias en las clases populares. Imagínate analizando la letra de canciones idish o sefaraditas...¡cebolla pura!

- ¡No seas hereje!

- Bueno, allá con tus apreciaciones. Si a tu asesora le gusta tanto Lucho Barrios, déjala tranquila, no te compliques la vida. A propósito, te cuento que hay un tema de ese cantante que siempre me gustó harto...comenzaba así: "Amor de pobre solamente puedo darte...", ¡pero no me acuerdo cómo sigue!...

- "Amor de pobre solamente puedo darte, amor de pobre con orgullo y humildad. Si te interesa esta propuesta de cariño decide ahora porque ya no aguanto más ..." - me respondió de corrido...aunque con aire desinteresado

- Gracias, querida... Ya ves...todos llevamos una cebolla en el bolsillo...

Mijael Vera

 

 

 

Impuestos

David, mi buen amigo y socio me recuerda que debemos pagar los impuestos, que se viene la Declaración famosa y que hay que estar "al día".

La verdad es que esto de los impuestos nunca lo he entendido bien. Si debo pagar, si me van a devolver, si me deben o estoy debiendo. Para mí todo esto es algo que se me escapa de la atención y apenas recuerdo, de un año al otro, cómo se debe hacer.

Felizmente existen esos notables profesionales que son los Contadores, que cuando uno los tiene de amigos le hacen el favor gratis y de una mirada mágica y rápida a uno le dicen al momento si le faltan boletas o le sobran gastos. No logro entender cómo lo hacen. Ni tampoco me sobra la energía como para aprenderlo.

Peor aún con esto de la contabilidad "digital", o algo así. Claves que van, claves que vuelven, que hay que cambiar no sé qué dígito, que ya ni sé dónde vivo, que puse un cero de más, o que me olvidé de digitar una boleta gruesa que tenía por ahí perdida...

Por fin alguien me dice que debo pagar una cifra pero que me devolverán al cabo de unas semanas otra cifra, aunque nadie sabe decirme cuanto será.

¿Para qué sirven los impuestos? es una pregunta lógica que surge muchas veces, y que ningún discurso de las altas autoridades que hablan de gasto público, de catástrofes, de inversión social, y muchas cosas más que pocos entienden, logra clarificar el punto.

Curiosamente a nadie se le ocurre preguntar quién los inventó....bastaría darle una simple mirada a la Torah para percatarse que el concepto de lo que es un Estado moderno ya está esbozado en cuanto a la obligación sagrada de pagar impuestos, tal como señala el mandato divino, ya sea bajo la forma del censo que describe el texto divino, o bajo el diezmo, y otras fórmulas.

Con todo, los Estados modernos poco invierten de esos impuestos en Culto, como corresponde al modelo que propone la Torah. Aunque sí lo hacen en educación (a veces), en bienestar social (otras veces), en obras públicas (casi siempre), lo que, soslayando las frecuencias e intenciones, no se puede negar que es correcto y sensato.

Tal vez por eso no puedo entender a esas personas que evaden impuestos con la consecuente ola de escándalos públicos, huidas fugaces a otros países, y una buena cantidad de fotógrafos a la espera del rostro culposo que se las da de héroe del momento.

Y como no es mi propósito andar dando mal ejemplo, siempre en cualquier lugar en donde haga hasta la más modesta compra, pido la boleta ...aunque siempre me ando olvidando de hacer las mías...

A propósito de la conversa con David y de toda esa cantidad de números que me dictó, cifras, claves y demases. Y como ya sé que pagar impuestos es un deber sagrado...porque lo dice la Torah..., me recordé de un relato muy bueno que me contaron hace poco:

" Mauricio, que acaba de morir, está parado frente a las puertas del cielo.
Un ángel le dice que no puede entrar así nomás pues en vida evadió impuestos. La única manera en la cual Mauricio puede entrar al paraíso sería si él acepta convivir con una mujer espantosa y estúpida durante los próximos cinco años, y ... sin quejarse.
Mauricio decide que es un precio barato por una eternidad en el paraíso. Entonces se junta con la mujer asignada, fingiendo que es feliz.
Mientras va con esa mujer, Mauricio ve a su amigo Marcos caminando adelante, con una mujer incluso más horrible.
Mauricio le pregunta de qué se trata. Marcos responde: "Evadí mis impuestos y estafé al Estado por un montón de dinero". Cuando se dan cuenta que los dos están en la misma situación, deciden apoyarse en su infortunio, como una manera de disminuir la carga.
Mauricio, Marcos y sus dos horribles compañeras siguen caminando, pensando en sus destinos, cuando repentinamente ven a alguien que parece ser un viejo amigo, Manuel, que viene hacia ellos.
El tipo viene con una mujer despampanante, una supermodelo, la mujer más fabulosa que jamás hayan visto.
Impactados, Mauricio y Marcos se acercan al tipo y descubren que, efectivamente, es el feo y viejo Manuel.
Le preguntan cómo hizo para enganchar semejante belleza, mientras ellos andan con esas mujeres tan feas.
Manuel les responde: "No tengo idea, pero, definitivamente, no me quejo. Es sin duda el mejor momento de mi vida, y he tenido cinco años de la mejor compañía que un hombre puede tener. Hay una sola cosa que no entiendo: cada vez que terminamos de besarnos, ella me da la espalda y murmura: '¡Malditos Impuestos!'"...
"

Mijael Vera

 

 

 

Reggae

- A tus antiguos maestros se les encresparían los rulos, esos que llevan sobre las orejas, si lo escucharan o supieran de él- me decía por teléfono mi amiga de tantas conversas, una mañana en que, para variar, yo estaba lleno de trabajo y con pocas ganas de chismear por teléfono. Pero el tema era bueno, y reconozco que un saborcillo malicioso me afloró al paladar estimulándome a seguir la conversa.

- No te creas que es tan así - la respondí con entusiasmo- nuestra música judía no es otra cosa que la música de todos los países por donde hemos andado. Cuando cantamos canciones judías de Marruecos, son canciones marroquíes las que cantamos, mismo cuando cantamos algo de Ucrania o de Turquía...

- Uf...así será, pero esto del reguetón, que le llaman, y todos esos jipientos de mala clase a mí me dan urticaria ¡qué quieres que te diga!, si hasta me da vergüenza ajena que se presente como judío el barbudo ese- se apresuró a responderme, subrayando una vez más, su perspectiva de "clase",  y procurando que uno olvide que alguna vez ella se las dio de "progresista"...

- Mira, te lo digo derechamente, ya que andas por ese lado... El Matisyahu que te impresiona tanto es una muestra real de lo que es la posmodernidad: una auténtica muestra estética de lo que es la resignificación de los formatos y el desborde de éstos desde los cánones clásicos

- ¡Ya te pusiste difícil! Dímelo en palabras simples, porfa'...

- De acuerdo... te lo digo en "simple"... para que me entiendas: El Judaísmo siempre ha sido innovador, siempre ha sido una perspectiva de contracultura, siempre ha sido contestatario, siempre estuvo en oposición a las culturas dominantes, en especial cuando éstas nos hacían la vida imposible. Siempre encontramos la fórmula para innovar y salir adelante, siempre estuvimos en la delantera.

- Ya estás con tus cosas raras. ¿Me vas a decir que Abraham y Moshé eran los "Matisyahu" de su época?

- Ja, ja, buen punto. Tal vez algo parecido. Si piensas que desde que recibimos el regalo del Shabat, que en términos sociales significó un día de descanso en tiempos en que imperaba la esclavitud, que recibimos el mandato del "No matarás" en épocas en que el asesinato era una virtud en las culturas circundantes, que recibimos cientos de ordenanzas que protegían a los débiles de la sociedad...comprenderás que es lógico que surgieran grandes innovadores en el judaísmo, que tuviéramos una época de extraordinarios pensadores como los Sabios de la Mishná, Maimónides, los Sabios Kabalistas. El Jasidismo significó una ruptura en su época, y hoy vemos...

- A ver mijito - se apresuró a interrumpirme- ¿Me vas a decir que esos rabinos barbudos con esos tremendos sombreros negros aprobarían que uno de sus alumnos anduviera cantando esa música de "rotos y ordinarios" en los escenarios como anda haciendo ese ridículo?

- Sí. Te aseguro que no hay nada más progresista en el Judaísmo que la resignificación de los símbolos y los signos. Así siempre fue el Judaísmo. Por eso tanto debate en el Talmud, por eso tanto rechazo a los que andan por ahí dándoselas de "sacerdotes" o de "gurúes". Siempre hubo cuestionamiento a la autoridad humana, a los moldes, a las imposiciones, a los cercos...

- Te lo voy a decir de una vez, querido - y ese "querido" sonó con un tonito de desprecio que casi quebró el aparato telefónico- yo me considero una mujer conservadora, que no me ando regulando la vida ni por calendario judío ni nada de esas leseras. Voy a la sinagoga cuando me da la gana, y hago lo que se me antoje. No estoy para que me anden diciendo que para ser una buena judía me tengo que estar fijando en lo que como, o si tengo que andar con peluca y todas esas ridiculeces que usan esa gente...

- Tal vez te detienes demasiado en la cosa estética. pero tienes que evaluar que detrás de esas cosas que te asustan tanto, hay , en realidad, una mirada ética que es muy profunda y trascendente.

- Es que ese es el punto. ¡¿Cómo me vas a decir que el  Matisyahu ese es un buen judío sólo porque anda con sombrero negro y usa barba y esos flecos absurdos colgando de la cintura?!

- Yo no he dicho que sea un buen judío sólo por eso. Ni la kipá ni ningún atuendo hacen a una persona "buena judía". Pero sí, y me consta, Matisyahu no trabaja en Shabat...y come kasher. Para mí ya eso es una buena base, porque uno es tal como define lo que debe ser su semana, y además "es lo que come". Y si desde su música difunde un mensaje de paz y entendimiento...aún mejor. ¿Ves?, el tema es que te estás quedando pasada de moda, querida. De tan "conservadora", te estás quedando pegada en el camino...¡Ése es el problema!

Mijael Vera

 

 

 

El Sabio

- Un Rey soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño. “¡Lo que soñó es terrible mi señor!”, exclamó el Sabio. “Cada diente caído representa la pérdida de un pariente”. “¡Qué insolencia!”, gritó el Rey enfurecido, “¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!”...

Así comenzaba un relato que me hacía mi padre, gozoso de ver cómo yo, siendo un niño muy pequeño, me mataba de la risa al intentar imaginarme al rey sin dientes. La verdad es que era mi cuento favorito. Probablemente apenas podía entender el significado de este relato tradicional judío, pero que me daba risa eso del rey sin dientes, pues me daba risa. De seguro intentaba ocultar esa temprana angustia que a uno se le produce cuando cambia los dientes de leche. Pero yo no me daba ni cuenta. Para mí eran puras risas. Y como lo encontraba divertido, a mi padre ya le tenía harto de relatarme el mismo cuento, por eso, quizás, cada vez me resultaba diferente debido a los adornos que él le ponía, a las variantes de improvisación, a los gestos siempre diferentes, quizás  para no aburrirse.

... Llamó a su guardia y ordenó que le dieran un castigo... Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó el sueño. Después de escuchar al Rey con atención, le dijo: “¡Mi rey! Veo en su sueño algo bueno para usted. El sueño significa que debido a su bondad le ha sido concedido el mérito de tener una larga vida, al grado, que será usted el último de sus parientes que deje este mundo”...

Recuerdo bien que aquí, cuando el rey consultaba a los sabios, mi padre imitaba el rostro y voz del desdentado sacándome aún más risas...risas que, debo reconocer, aún me suenan como ecos ingenuos en la memoria.

...Se iluminó el rostro del Rey con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: “¡No puedo creerlo! La interpretación que diste al rey fue la misma que dio el primer Sabio. ¿No entiendo porqué al primero le pagó con latigazos y a ti con cien monedas de oro?”....

Recuerdo bien que en esta etapa del cuento mi papá marcaba silencios prolongados mirándome de reojo con una sonrisa pícara a la espera de mi reacción ansiosa.

... Escucha una anécdota que me sucedió hace varios años le dijo el Sabio: “En mis años de aprendiz, solía caminar al lado de mi maestro. Un caluroso día, habíamos salido de la ciudad y el sol caía sin piedad sobre nuestras cabezas. Milagrosamente encontramos dos charcas de agua y cada uno de nosotros se agachó a tomar agua. Yo me precipité a beber con avidez, mientras que el maestro tomaba suavemente pequeños sorbos de agua. Le pregunte: ¿Acaso no tiene sed?” “¡Por supuesto que sí!”, me contestó, “es por eso que la estoy tomando despacio...

Todo este recuerdo viene por causa de la extraordinaria lección que se desprende de la Mishná: "Toda mi vida he crecido entre sabios, y no he encontrado cosa mejor para el hombre que el silencio" (Pirke Abot 1:17), texto que retomo cada vez que me encuentro con algún "desdentado" por ahí que anda cruzándose en el camino...

-Observa el agua que estás bebiendo, la tomaste con tal brusquedad que la tierra que tenía debajo se mezcló y la enturbió, por el contrario yo la tomé suavemente y obtuve sólo agua limpia…”. Esta fue una de mis más grandes enseñanzas”, le dijo, “aprendí a no hablar precipitadamente, todo se puede decir, solamente hay que saber como decirlo...”

 

Mijael Vera

 

 

 

Sabia conversa

Es asunto bien asumido que la obra de la Creación es inmutable, que la naturaleza aparenta cambiar, pero no es así, aunque las obras de los humanos, por muy sabios que sean, no; son totalmente mutables. Más aún, así como la Creación debe ser continuamente perfeccionada, de la misma manera lo son todas las obras humanas, incluyendo los saberes o perspectivas, por más que provengan de personas sabias, inevitablemente serán válidas mientras se ganen el respeto de ser coherentes.

Al menos, a esa conclusión llegábamos los tres "mosqueteros" que tomábamos un té al mediodía en Providencia. Uno con kipá y traje negro, el otro también con kipá negra, pero vestido de color, y el otro, como siempre, sin kipá. Los tres representantes fieles de aquel persistente defecto de toda persona judía...el "casi". Uno casi ortodoxo, otro casi masortí, y el otro casi reformista.

La maravilla de una conversa sostenida en niveles pletóricos de saberes, citas, experiencias y, por cierto, el deporte favorito de todo buen judío que se precie de tal y que sea respetado por ello: quejarse de lo mal que está la colectividad. Lo que deriva, inevitablemente, en darle vueltas al asunto, hasta estrujar nombres y situaciones, para volver siempre al mismo punto.

¿Eran los hombres sabios de antaño más sabios que los hombres sabios de hoy? ¿Acaso los hombres sabios de hoy aceptan como incuestionables algunas sabias lecciones de los hombres sabios de entonces y se matizan otras porque los mismos hombres sabios de hoy consideran que los hombres sabios de entonces pudieron no haber estado tan acertados? Interesante jueguito de palabras, aunque de difícil solución.

La Torah nos da una clara respuesta: nos invita a movernos, a salir de nuestra situación, a cuestionar el entorno y el reflejo de nosotros mismos, a encontrar la estabilidad en la inestabilidad, a generar orden espiritual en medio del caos. Y lo hace con una disciplina objetiva y clara en donde no hay equívoco alguno: fíjate en lo que vas a comer, en con quien te vas a juntar, en lo que vas a hacer. La Torah tiene, no sólo respuesta para todo, sino que también, un modelo para todos los sentidos de la persona humana. Desde la solidaridad, al rechazo de la calumnia; desde el recordar a cada momento de dónde viene todo, hasta el olvidarse de algo como parte de una compleja tarea de caridad.

Y ese era el punto de inflexión concreto al que llegamos en esa conversa de amigos. Una conversa de tres judíos metidos de lleno en el mundo de las Comunicaciones, desbordantes de experiencias como para decir con argumentos todo lo que se dijo.

Reunirnos los tres, no es tarea fácil. Y no por falta de ganas, sino porque los temas abundan y cuesta centrarse en lo que ellos dos denominan "tajles". Pero a la hora de la amistad, esa amistad surgida al calor del debate constructivo, de las acostumbradas cuotas de humor, del despliegue de la palabra inteligente, sin lugar a dudas una reunión así resulta un estímulo extraordinario en medio de tanto ruido.

Pero lo más importante de todo, no resulta ser ese despliegue de inteligencia, ni de saberes, ni de oportunidad elegante para señalar los puntos claves. No. Lo más importante es haber llegado a la convicción de que el perfeccionamiento de este mundo que nos ha tocado vivir, debe ser obra de personas que fijen objetivos pero que entiendan que no es en la meta, sino que en la tarea en donde está el premio.

Mijael Vera

 

 

 

El Seder de Pesaj

- ¡Mira que el Seder de Pesaj es una fomedad absoluta, no me lo puedes negar! - afirmaba mi amiga con una seguridad estremecedora a través del teléfono, en la llamada habitual que me hace después que va algún "evento" como ella los llama.

- Para peor - agregó casi sin darse tiempo para respirar - me sucedió algo horrible.

- ¿qué te pasó esta vez? - la dije con el mejor tono conformismo que me salió espontáneamente

- Sucede que iba a ir con una amiga, que no es judía, pero es "regia", tu sabes, como son todas mis amigas. Y, claro, cuando llamé para reservar la tarjeta y dije que ella no era judía, me dijeron un NO que se escuchó hasta en el mismo Sinaí...

- ¡¿Cómo dices?! - respondí sobresaltado por despertar de golpe desde la somnolencia abrumadora que me genera cada vez que ella me llama - no entiendo nada...¿y para qué la tarjeta?... ¿fue en tu casa, o donde una amiga?

- Ay bruto. Te cuento todo mejor desde un principio. Sucede que en mi casa, ya sabes, yo no hago esas cosas - continuó con un tonito algo pedante, pero matizado con el apuro que tenía por contarme lo grueso que venía- Eso de un hueso quemado, y las gotas de vino y todas esas leseras lo encuentro atroz, qué quieres que te diga. Pero, bueno, la cosa es que me noticié con una comunidad a donde ir. Y llamé con mi mejor tono y reservé mi tarjeta dando mis dos apellidos, claro está, aunque en esa comunidad no creo que sirvan de mucho. Pero me ilusionaba encontrarme con un par de personas que hace tiempo no veía...

Mi amiga, como siempre, ve todo esto del Judaísmo como una oportunidad para relacionarse, lucir su último teñido, demostrarle a sus amigas que está cada día más joven y estupenda (y en verdad lo está), cotillear un poco y enterarse del último chisme para después llamarme y contármelo. Para ella esto de dejar atrás "egipto", de sacarse al "faraón" de encima no tiene sentido alguno.

- Y claro - continuó sin respiro - me dijeron que sí, que me conocían, pero cuando les dije que quería reservar para una amiga que no era judía, me dijeron que no, que el evento era sólo para los socios.

- ¿Y? ¿qué hiciste?- la interrogué con la misma velocidad que me venía contando la historia.

- Ay, Mijael. Me morí de vergüenza. Pero como estaba reservando por teléfono no se me notó y dije que no había problema, que iría sola.

- ¿Y fuiste?- la dije expectante

- ¡Claro que sí! ¿No me estás diciendo a cada rato que debo integrarme a lo que tú llamas "vida comunitaria"?... Pero mira, la verdad es que no estuvo tan mal la cosa. El ritual ese lo hicieron bastante cortito, un par de canciones de esas que no canta nadie, me encontré con algunos rostros conocidos, pocos eso sí. La comida no estuvo tan mala, pero lo mejor fue que, realmente, fue un evento sólo entre gente de la "colonia".

-¡¡¡Lo mejor, dices!!!, ¡si el Seder de Pesaj obliga a que haya "extranjeros" sentados a la mesa compartiendo de igual a igual! ¿O no se dijo eso de "porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto..."?

- mmm...no sé...no recuerdo que lo hayan dicho...estaba tan entrete con la conversa que ni escuché lo que decían por el micrófono.

- Querida. El Seder de Pesaj obliga a que seamos acogedores con los extranjeros. Precisamente esa es una de las cosas más importantes que nos enseña esta fiesta. No te olvides que hemos sido siempre extranjeros y no siempre bien acogidos.

- Perdóname, pero comprenderás que cuando una va a un evento, no se preocupa si los anfitriones están cumpliendo con eso que tú dices.

-¡Es que el Seder de Pesaj no es un "evento"!- la dije, ahora bastante enojado

- Además yo me llevo bien hasta con el jardinero. ¿Para qué lo voy a querer sentado a mi misma mesa? Me parecería una rotería de lo último. Encontré estupendo eso de que no dejaran entrar "extranjeros" , como los llamas tú...

- A ver, bonita - continué intentando recuperar la cordura- lo concreto es que el Seder de Pesaj, y toda la festividad, es un recordatorio de todo aquello que somos y que debemos superar: nuestras esclavitudes, nuestras idolatrías, nuestro "yo faraónico". El extraordinario acontecimiento histórico que significó salir de la esclavitud hacia la libertad debemos vivenciarlo tal como lo dice el ritual, como si nosotros mismos estuviéramos saliendo de Egipto.

- ¡Ya empezaste con tu lesera revolucionaria!

- ¡Es que es una auténtica revolución! Y si no apreciamos lo que esto significa en nuestras vidas, no vale la pena una historia que ha transcurrido e inspirado durante 3.500 años...

Me quedaba más que claro que mi amiga preferiría que el paisaje del Seder de Pesaj fuera la mismísima corte del Faraón para así poder relacionarse con la realeza de "tú a tú", disfrutar de un regio banquete bien servido, que fuera fotografiada para aparecer en las páginas sociales de alguna revista de papel brillante,  y no esa "lata" de ir caminando por el desierto, comiendo una modesta matzá.

- Cuéntame algo...¿había niños?

- No. Quizás unos pocos, pero felizmente estaban invisibles...

- Entonces no fuiste a un Seder de Pesaj...fuiste a una simple cena matizada con una que otra animación entretenida. Un Seder es otra cosa, te lo aseguro. La auténtica mitzvá se cumple cuando el relato se le hace a los niños...Para que disfrutes un verdadero Seder, te invito a uno en mi casa que voy a hacer el domingo para los amigos.

- ¿Siiii? ¡qué estupendo! ¿Y cuanto me va a costar?

- Nada. Yo invito. Sólo te pido una cosa: quiero que a mi mesa se siente mi amiga, pero sin máscaras... quiero que dejes fuera a tu "egipto".

- mmmmmm... que lata. Trataré.

- Lo harás. Ya va siendo hora que alguien te ayude a atravesar tu Yam Suf de una vez por todas.

-¿Yam Suf? ¿y qué es eso?

-Es el mar que se abre delante de ti cuando das el primer paso... pero, ven a mi Seder...allí, con mucho gusto, intentaremos atravesar ese "mar" entre todos juntos... estoy seguro que el próximo año harás tu propio Seder en casa y verás cuanto creces al tener a tu jardinero sentado en la misma mesa...

 

Mijael Vera

 

 

 

Primer Año

- ¿Qué te parece, Mijael? ¡Ya cumplimos un año!- me recordaba mi amigo y socio David cuando nos reunimos a planificar la nueva edición de Anajnu.

-¡Increíble la de cosas que han pasado!- le respondí  a su entusiasmo - si hasta parece que "fue ayer" como dice la canción.

- ¿El bolero que canta Manzanero?

- Sí, ese mismo...

- Yo creo que este primer año lo vamos a festejar de manera sobria, diferente a lo que estábamos planificando - agregó al darme su opinión sobre todo un proyecto de festejos que nos había propuesto un grupo de amistades.

- Estoy de acuerdo contigo...todos estamos necesitando señales de austeridad ante lo dura que se puso la naturaleza con el país. Por otra parte, la mejor manera de festejar una etapa es mejorando la próxima, ¿no lo crees así?

- sí lo creo - me respondió convencido

Lo más interesante es que después de largos meses llenos de planificaciones, estudios, pruebas, marcha blanca, y un sinfín de análisis, lo cierto es que se nos ocurrió hacer la presentación de Anajnu días previos a Pesaj hace ya un año. Había cierta intención en ello. ¿Qué mejor que festejar la Fiesta de la Libertad con un medio de prensa auténticamente independiente?. El desafío no era pequeño, y sigue siendo enorme, pero la señal del nacimiento de Anajnu en días previos a Pesaj era producto de un profundo análisis que tenía componentes administrativos, preparativos diversos, y, por cierto, una enorme cuota de reflexión espiritual. El predicamento que adoptamos entonces y que está vigente hasta ahora, era "quien quiera venir acá, bienvenido...y el que se quiera quedar fuera...bueno, esa será su decisión"

- ¿Recuerdas que te dije que íbamos a recibir más de un "codazo" por todo esto que estábamos emprendiendo?

 - Claro que sí - me respondió sin ocultar su sonrisa pícara - ¿Y recuerdas lo que te respondí?

- Ja, ja...claro que sí..."esos se tendrán que quedar en Egipto"...

La gran lección de Pesaj parece ser, precisamente, esa. Quien no da el salto al agua, quien no se atreve, a quien le vencen los temores y las dudas, no puede pasar el Yam Suf. Ha de quedarse en la otra orilla, la de atrás, en el pasado, en Egipto. "¡Muévete!" parece ser la consigna. Se la dijo Di-s al propio Abraham cuando le ordenó "moverse", salir de Ur, salir "para sí", como dice el texto. Y esta vez, cuando el movimiento era colectivo, cuando enormes masas de esclavos comenzaron a moverse para buscar la libertad, sin saber aún cómo, ni cuando, ni donde, en ese preciso momento se gestó el futuro, el anhelo, la esperanza.

- ¿Sabes que una vez le pregunté a un Rabino qué habría sucedido si el Faraón hubiera alcanzado a Moshé y le hubiera dicho "yo también quiero irme con ustedes"?

- ¡Que buena pregunta! - me dijo entusiasmado - ...¿y?

- Me respondió..."nada". Porque salir de Egipto no era sólo algo físico. La tarea por delante era sacarse a Egipto de encima. El problema, me explicaba, es que los judíos logramos salir desde Egipto, pero Egipto no ha salido aún de nosotros. El Faraón no tuvo esa capacidad. El verdadero esclavo era él. Era esclavo de su gloria transitoria, de su aparente poder.

- Bonita respuesta... para pensarlo...¿Y tú sabes qué le gritó Moshé al Faraón desde la otra orilla del Yam Suf? - me dijo con una sonrisa en la cara

-....¡no tengo idea! - le respondí expectante sin saber si lo que venía era otra mirada iniciática, otro matiz interpretativo, otra lección significativa de ese momento.

- Moshé acercó sus manos a la cabeza y apoyó los pulgares en las sienes, y mientras movía los dedos alegremente hacia adelante, gritó: ¡güichipirichi! ¡te quedaste atrás, nene! ¡te quedaste fuera!

Mijael Vera

 

 

 

El Carrete

- ¡Buena Mijael! ¡Por fin te encuentro al teléfono! - casi gritaba uno de mis mejores amigos. Amigo que, por lo demás, ha sido alumno mío, lo que en términos judaicos, es exactamente lo mismo.

- No te hemos visto en la sinagoga... ¡Si hasta te dábamos por muerto! - agregó, con una cuota de humor infaltable en toda conversa judía que se precie de tal.

- No he ido porque estoy yendo a varias diferentes. Ya sabes que con esto de Anajnu, las invitaciones llueven y hay que estar "en todas"...bueno, mejor en casi todas si pudiera elegir...- le respondí siguiendo con el tono humorístico que él sabe entender muy bien sin que se lo tengan que explicar.

Y es que el humor siempre estuvo presente en la cultura judía. Basta leer algunos pasajes del Talmud, a veces incomprensibles para nuestra forma de razonar, donde pareciera que en realidad los Sabios se divirtieran poniendo acertijos, ejemplos extremos y muchas trampitas que aciertan con su cuota de humor, quizás, para alivianar los días.

Esa cuota de humor, a veces negro, y fatalista que se reía de la desgracia, siempre estuvo presente en nuestra literatura: desde los Sabios medievales, hasta el inmejorable humor Idish. ¡Si hasta lo encontramos en la literatura de la Sefarad medieval, para sorpresa nuestra!

- ¿Y qué estás haciendo? - me interrogó con tono alegre

- Mira, justo ahora estaba leyendo un libro de la Edad de Oro de la literatura judía medieval de la recordada España en tiempos de tolerancia, que fueron pocos y breves...pero que de haberlos...los hubo - le respondí con el mismo tono alegre- En esa época ya asomaba un Abraham Ibn Ezra, poeta, filósofo, gramático, kabalista, médico, matemático y astrónomo...

- ¡Qué manera de estudiar! ¿Y a qué hora se iba al "carrete"?- dijo interrumpiendo mi "cátedra"

*Carrete = (Chilenismo de dudoso origen) Dícese  de determinadas actividades lúdicas definidas, tanto por la actitud del participante como por el lugar determinado para la actividad. Si bien se trata de diversiones enmarcadas, principalmente, por horarios no diurnos, aunque puede haber excepciones, la regla general apunta a que la medida de éxito de la actividad se mide por la forma de volver a casa mediante un desplazamiento cuadrupédico denominado en Chile "gateo". Con esta forma de desplazamiento se evita el constante desvariar del movimiento bípedo que impide observar más de cerca el relieve del piso, evitando, de esta manera, potenciales y bochornosos accidentes.

La verdad es que la diversión de estos grandes pensadores parece que era el reírse de sí mismos escribiendo obras de trascendente valor y de particular estilo: "¡Ah rueda de la fortuna que gira contra mí desde el día en que nací. Si yo vendiera sarcófagos, nadie se moriría. El duelo, de duelo estaría. Y si yo vendiera velas...nunca se pondría el día" , escribía Ibn Ezra en el S.XI, en un poema humorístico que conjuraba la fatalidad con una maestría digna de la mejor letra de tango argentino o de bolero cantinero.

El humor es una llave fina y sensata para tomarse la vida, las cosas, los problemas, los desaciertos. Más vale la pena reírse de los empequeñecidos que andan por ahí dándose ínfulas para buscar notoriedad, o de aquellos que hablan sin decir nada, y más aún de las propias desgracias, que como nos enseñan nuestros Sabios, nunca son tales, sino que oportunidades para ...reírse.

- ¡Qué bueno que te encuentres bien! - continuó diciendo con entusiasmo mi amigo - O sea que "no estabas muerto, sino que andabas de parranda"...bueno, "carrete" , para que me entiendas...

- Por cierto que no estoy muerto, mi amigo. Sigo aquí vivito, y mi "carrete" es estar leyendo este estupendo libro que me regalaron hace algún tiempo, además de reírme un poco de las cosas de la vida... ¿Quieres que te lea algo breve?

- Ya...dale...te escucho... - me dijo expectante

- Esta maravilla la escribió Kalonymos en el S.XIV: "Según una tradición que me viene de los bisabuelos, aquél que no participó de los placeres de esta vida no tomará parte de los placeres de la vida futura, pero aquél que gozó de esta vida, gozará también en la vida por venir"

- ¡Que buena!, y ¿cuáles serían esos placeres, me podría decir?

- Estudiar Torah, por supuesto...estudiar, estudiar, estudiar..., y, agréguele a eso, mi buen amigo, una buena cuota de humor para reírse bastante en esta vida...

Mijael Vera

 

 

 

La enseñanza

- ¡Ay Mijael, si esto es una auténtica maldición! ¡Esto es un castigo de "arriba"! ¡Créeme! - Mi amiga me llamaba por enésima vez, histérica, la pobre, con tanto remezón y "réplicas" como se les dice ahora. Y es que ella la pasó muy mal en el terremoto pues se encontraba sola en casa, sin nadie a quien retar. Aunque ya habían pasado varios días del susto grande, era entendible con tanto temblor posterior que mi amiga, como tanta gente, anduviese harto "espirituada".

- Lo que pasa es que esto es un "castigo" que nos ha llegado. Sí, un castigo

- ¿Un "castigo"? - la respondí sorprendido-  y... ¿porqué sería?

- Un castigo que nos llegó porque, tú bien sabes, que cuando hay cambio de gobierno en Chile, siempre viene un terremoto devastador...

La verdad es que mi amiga apuntó directamente a un temita que yo desde hace días andaba esquivando, porque me considero culpable de habérselo comentado hace varias semanas a una alumna después de las elecciones y, claro, antes del terremoto. El asunto es que volvía a presentarse esa extraña sincronía entre elecciones y terremotos que ha asolado a nuestra vida republicana desde que Chile es Chile. Y como el tema jamás ha sido estudiado seriamente, salvo por unos pocos investigadores-científicos que conocí en España, lo cierto es que el asunto ha quedado relegado al nebuloso mundo de la cultura popular, a veces la superstición, pero siempre como un "secreto de naturaleza" transmitido por el folclor y la tradición oral.

- Pero querida...si desde hace más de 20 años que no teníamos un terremoto "como la gente" - la dije con tono pontificador esperando aquietar un poco la embestida.

- ¡Y claro, si desde hace más de 20 años que no teníamos un cambio de gobierno! - me respondió con velocidad.

- ¡¿Cómo que no?!, si ya hemos tenido...mmmm...4 gobiernos desde 1989...y no recuerdo ningún terremoto entre ellos...

- ¡Ay, niño! ¿No te das cuenta que no han sido cambios de gobiernos reales? ¡Si han sido siempre del mismo "lado"!...¡Ahora sí que hubo cambio de gobierno! Por eso tenemos el terremoto....¡Ay...si esto es un castigo que nos viene desde arriba! - insistió.

- A ver, bonita. Los terremotos en Chile se producen por una causa objetiva: el desplazamiento de la Placa de Nazca que cada cierto tiempo se mueve y luego se acomoda. Tan simple como eso. Y como nosotros, además, tenemos un cordón volcánico, la cosa se pone peor. Agrégale a eso que el "pacífico mar que tranquilamente nos baña", no es nada de pacífico, y muchas veces, nos daña.

- Sí, de acuerdo, pero no puedes negarme que hay una sincronía con esto de las elecciones, y eso es nada menos que un castigo -volvió a insistir con su acostumbrada porfía y su imperiosa necesidad de convencer con sus ideas fijas

- ¿Y porqué te imaginas a Di-s en términos de "premio-castigo"? ¿Porqué piensas que las cosas se explican en esos términos?- intenté desafiarla para ver si me explicaba algo coherente

- Pero claro, pues hombre. ¿Acaso nunca te enseñaron que la vida es un sinfín de premios y castigos?

- No. Nunca nadie me enseñó nada de eso. Es posible que lo aprendieras de otra gente, pero en el Judaísmo nada de eso se da. Por acá rige lo del Libre Albedrío, y el de hacerse responsable de las elecciones que tomas en la vida.

- Así será, pero no puedes negarme que cuando a una le pasan cosas, no se puede menos que pensar el porqué suceden esas cosas. Y si son malas, comienzas a buscar en qué obraste mal. Y con esto del terremoto, y lo del cambio de gobierno...

- Mmmm...no deja de ser un ejercicio simpático. pero no pasa de allí. Lo real es que nos correspondió nacer y vivir en un mundo complejo, con todas sus ventajas y desventajas. Desde allí la Torah nos enseña a construir en movilidad, a hacernos responsables de nuestros actos, a iluminar el mundo en sus obscuridades, y a perfeccionar lo creado...

- ¡Ya saliste con tu dichosa Torah! ¡No podía quedar fuera de esta conversa!- exclamó interrumpiéndome

- No. No puede quedar fuera porque la Torah ya nos dice algo sobre este terremoto en sus primeras líneas...

-¡No te puedo creer! ¿Que dice?- agregó muy expectante

- Dice que Di-s hizo la Creación en seis días "la'asot"...para "hacer", con lo que nos enseña que la tarea está incompleta y que debemos ser actores co-partícipes en la Creación. Ya nuestros Sabios Kabalistas nos enseñaron esto, que la persona humana debe ser un actor viviente, un "socio" en el proceso de la Creación, para que con sus actos se perfeccione a sí mismo, a la sociedad, y hasta al medio circundante en aras de potenciar y fortalecer la identidad con lo divino...

Esta vez se quedó un tiempo pensativa. A través del teléfono sólo percibía levemente su respiración algo entrecortada.

-¿Me vas a decir, entonces, que Di-s no estuvo en el terremoto?- me interrogó volviendo un poco a su tonito imperativo, pero esta vez algo aplacado y con cierta duda

- Mira, Di-s está en todas partes, con mayor razón donde le dejamos entrar - la respondí con tono amable -De alguna manera sí está en el sentido que el mundo ha sido creado con la Placa de Nazca incluida, pero de allí a decir que Di-s usa la Placa para castigarte por las elecciones que tú haces...bastante lejos de eso.

- ¿Y dónde estuvo Di-s entonces?- me preguntó, esta vez, algo desesperada

- Ah...¡esa sí que es una buena pregunta...Di-s está en los talentos que nos da y que descubrimos ante cada desafío que la propia Creación nos plantea. Está en las fortalezas que desarrollamos para no permitirnos la derrota ante la adversidad. Está en la capacidad que tengamos de levantarnos desde las ruinas para volver a construir, ahora más y mejor. Está en la capacidad que tengamos de desarrollar nuestro lado solidario y en superar los egoísmos. Allí, en donde cada persona pueda levantar la cabeza y decir: "me caí, pero volveré a levantarme"... allí está Di-s.

- Suena bonito - me dijo algo más tranquila - ¿Debo entenderte que Di-s está en mí cuando se me pasa el susto y no cuando me aterro con los temblores?

- No. Di-s está en ti cuando reconoces que este terremoto te ha dejado una enseñanza, y que esa enseñanza es para mejorar tu vida espiritual e intelectual en la perspectiva de ayudar a otros.

- ¡Ay, niño! ¡Qué enseñanza vas a sacar de este terremoto si hasta fue uno de los más grandes que han asolado a este país!

- Siempre hay una enseñanza...créemelo...ahora que es verdad que el terremoto fue grande, fue grande. No hay duda. Hasta puedo decirte que este sí que es terremoto...los demás son puras imitaciones...Pero que deja una enseñanza, la deja... busca dentro de ti y la vas a encontrar...

Mijael Vera

 

 

 

El Once

Parado frente a la casa que habitó Carlos Gardel cerca del Abasto observo que en la esquina opuesta hay un gran mural del zorzal criollo con su sonrisa, su mirada maleva y su sombrero de ala ancha. Por mi lado pasa un grupo de judíos ortodoxos, y comienzo a preguntarme si acaso el mural es un homenaje a Gardel o un recordatorio gráfico a los transeúntes para que no olviden que en este sector ¡se usa sombrero!

Y es que ya hace rato me he dejado seducir por este barrio, el "Once", mezcla fascinante de arquitectura Art Decó (y Noveau) con la monumentalidad de las sinagogas al lado del comercio chino, peruano, coreano, y por cierto, judío "sefaradí y de los otros" como me indica un locatario de kipá negra, cuando en una larga conversa matizada por un sabroso regateo de precios, aprovecho de interrogarle.

Aquí el regateo es un arte mayor. Es el arte de la conversa, del humor, de la anécdota. Pareciera que entre el tumulto de clientes los dueños estuvieran siempre dispuestos a una buena conversa. Y en verdad es grato, toda vez que cada negocio podría competir fácilmente en su presentación con el más aristocrático establecimiento de otro barrio, aunque acá todo es, por cierto, "a precio del Once".

Por acá las cifras abruman. En este barrio inexistente de manera oficial, viven más judíos que todos los que habitan a lo largo de Chile...y todos cierran en Shabat, tienen mezuzá a la puerta, y comen Kosher en cualquier negocito de la esquina, inclusive los que no usan kipá, que son pocos, pero también los hay.

"Los religiosos son una porquería" alega furibunda una judía dueña de una tienda de ropa antigua que haría las delicias de cualquier vestuarista de teatro. No se inhibe ante mi kipá, y continúa alegando que los de la Yeshivá del frente cierran la calle para las Fiestas (Purim, Simjat Torah, etc). Por cierto exhibe una estupenda mezuzá en la entrada de su negocio, a un lado tiene una carnicería kosher, y al otro el mercadito, también kosher, desde luego. "Soy liberal pero no voy a "Paso"... allí no vá casi nadie", concluye con ese tono de queja argentina permanente sumada a una cuota no menor de humor idish.

Y claro. Había mencionado la sinagoga de calle Paso. La más antigua de Argentina, al decir de muchos, y que exhibe una fachada espectacular. Cuando me detengo en la vereda del frente para tirar una fotografía, me interrumpe un joven ortodoxo que pasa: "no se le ocurra entrar allí. Es un lugar reformista...si quiere ir a una sinagoga verdadera, vaya al Templo de Lavalle"...

En el Once es posible encontrar de todo. Y todo a un buen precio, aún mejor si se sabe regatear. Y si ese regateo es entre judíos, la conversa de seguro estará llena de ingredientes inesperados, abundante en humor inteligente, algo de sarcasmo, y sorpresa. Un ortodoxo, en una de esas sabrosas sesiones de regateo, introduce una novedosa perspectiva de clase: "los liberales ya casi no existen en Buenos Aires... con la crisis del corralito se fueron a Israel, o a Chile. A los que les había ido bien en otros tiempos, ya habían emigrado a otros barrios"- agrega con ingenuidad, aunque sin privarse de guardar un protocolario pudor, menciona nombres por doquier... varios de ellos bastante conocidos...

En el Once, como en todo Buenos Aires, valga agregar, no escuché ni reguetón (¿se escribe así?), ni música en inglés...en todos los negocios se escucha tango...y del bueno. Por estos lados a nadie se le ocurre mencionar a Piazzola si es que quiere salir ileso. Pero no se crea que todo es tan definido como aparenta. Al lado de un negocio de Sushi hay una estupenda tienda de taletim. Eso sí que el negocio de sushi exhibe un bello logotipo rubricado como "kosher". Adentro, jóvenes ortodoxos coquetean muy discretamente con un grupo de muchachas vestidas con recato, mientras un coreano, perfecto conocedor de las reglas culinarias, atiende las mesas con elegante presteza.

En este mismo barrio, ya lo dije, se encuentra de todo. Desde la más modesta sinagoga hasta la más monumental en arquitectura e historia, desde el teatro judío, hasta la Radio Jai, desde la emblemática AMIA, hasta la Yeshivá más prominente.

"¡Cómo pueden vivir tantos judíos juntos! ¡Si hasta parece que nadie salió de vacaciones!" comenta un amigo que me acompaña algo aburrido de tanta conversa en hebreo y en haketia, y sobre temas que apenas entiende, en cada lugar adonde se nos ocurra entablar conversa. Se le pasa el aburrimiento cuando ingresamos a una sinagoga sefaradí de origen sirio. Allí un muchacho dirige las oraciones con una voz que envidiaría el mejor de los  cantaores flamencos. Por cierto, la monumentalidad de la sinagoga, de un exquisito gusto mediterráneo, hace olvidar el cansancio de tanta caminata por el enorme barrio.

"¿Tantos jóvenes con kipá o sombrero que se ven en las calles? ¿provienen todos de familias ortodoxas?", le pregunto a un destacado rabino cuya cortesía e inteligencia son célebres. "No - responde de prisa - tenemos una enorme avalancha de Baalei Teshuvá (retornados al Judaísmo) que apenas nos permite adecuarnos para los nuevos requerimientos...y Ud. no ha visto nada de esa cantidad aún, la mayoría está de vacaciones..."

Y en verdad, creo que no he visto nada. Estoy seguro que en el Once no todo es lo que aparenta, ni se ve todo lo que realmente es. Quizás sea eso lo que le da esa expectativa de fascinación y descubrimiento si se sabe mirar bien.

El último día le doy una mirada nostálgica al barrio, y me despido de él permitiendo que a mi memoria asomen los acordes de un tango que escuchaba mi padre, un tango cuyo nombre era, desde luego, "El Once".

A pocas horas de volver a Chile, en plena noche de Shabat, ya se sabe, la tierra se movió. Y cuando la cosa se calmó un poco, aún sin dimensionar el alcance de la catástrofe nacional, el susto mezclado con un poco de nostalgia reciente me hizo exclamar: "¡qué feliz sería viviendo en el Once...¡si estoy seguro que hasta Carlitos Gardel usaba kipá debajo del sombrero!"

Mijael Vera

"El Once"

 

 

 

Vacaciones

¡Por fin llegaron las vacaciones!

Luego de todo un año agotador de trabajo que sólo se detiene al terminar enero, por fin llega el momento del descanso. De ese descanso en donde uno puede cerrar los ojos, hundir los pies en la arena, recostarse en una hamaca, y leer un buen libro...o nada.

Atrás queda la ciudad con sus ruidos, las gentes con sus ruidos, las instituciones con sus ruidos... ¡por fin atrás queda todo eso!

Claro que asoma el estrés de preparar las maletas, ajustarse a los horarios, correr de un lado para otro procurando llegar a tiempo, y, en mi caso, los siempre presentes compromisos de "si vienes por acá no te olvides de visitar a..." que es el equivalente a una invitación para que uno llegue con los chismes fresquitos de última hora para alegrar la apetencia de historias que nunca aparecen publicadas en ninguna parte.

Por otro lado, siempre aparecen los trabajitos de última hora que la casa ha estado esperando todo el año: que una pared que hay que pintar, unos muebles que hay que renovar, que "aprovechemos el tiempo para hacer eso que quedó pendiente", etc, etc.

Después de todo, las vacaciones son sólo un descanso referido a lo habitual y cotidiano, pero no frente a lo sorpresivo e inesperado.

Es así que uno cree, por ejemplo, que la actividad comunitaria está en "reposo"... pero no es así. Ya varios andan planificando postulaciones a cargos, otros continúan devanándose los sesos para buscar recursos, y otros, como yo, se aprestan para asistir a instituciones en otros países a encuentros de valiosos resultados.

La verdad, es que esto de la cosa comunitaria no se detiene. Para nada. De hecho es el momento en que no faltan quienes se dan el lujo de tomar medidas impopulares creyendo que la reacción será menor por el hecho de encontrarse "todos de vacaciones"... se equivocan bastante.

Hay otros que siguen asistiendo fielmente a las sinagogas para completar un minian que, en varios casos, es esquivo.

Y hay quienes continúan estudiando, reflexionando, creciendo en el estudio de Torah, que es como debe ser.

Es a esas personas a las que deseamos encontrar en cada período de vacaciones, ya sea en la misma ciudad, o en cualquier lado a dónde nos lleve la voluntad y las posibilidades. Esperamos encontrar a esa persona que desea ponerse Tefilim, pero no los tiene, esperamos ser el décimo en un minian que cuesta juntar, esperamos que nuestro camino se cruce con ese Rab con el que se pueda conversar horas de horas sobre Torah.

Porque estemos donde estemos en vacaciones, aún en la propia ciudad, hemos de ser como aquel "Ner Tamid" del que nos habla la Torah, esa luz eterna que, encendida desde el más puro aceite, ilumina continuamente al mundo. Sin embargo, como dice la propia Torah, esa luz ilumina solamente si el aceite, además de ser puro, ha sido prensado, que no es otra cosa que el recordarnos que iluminamos sólo cuando damos lo mejor de nosotros mismos.

Cierto es que, por fin llegaron las vacaciones. Se acaban los horarios transitoriamente...pero las responsabilidades, como judíos concientes, son las mismas. Gracias a Di-s por las oportunidades que nos depara este período. Gracias a Di-s por darnos la posibilidad de aprovecharlas. Gracias a Di-s ... ¡llegaron las vacaciones!

Mijael Vera

 

 

 

El Árbol

Si hay algún símbolo en el Judaísmo que esté asociado a la Sabiduría, ese es el árbol. De hecho la Torah está repleta de símbolos vegetales por doquier. Y resulta curioso que, aún desarrollándose en un paisaje desértico, con arenas y rocas estériles, el mensaje de la Torah nos hable continuamente de aguas, oasis, árboles diversos, de leyes de agricultura y un largo etcétera vegetal.

De una manera directa la Torah está dirigida a las personas del desierto, de la aridez, de la rusticidad de la vida cotidiana, de la misma forma que si hoy nos hablara de metáforas campestres mientras nuestras vidas se desarrollan en un paisaje de cemento y ruidos de todo tipo.

En ese sentido la Torah es profética al procurar que aprendamos una lección central: debemos salir de la vida pastoril del desierto y adentrarnos en los misterios deliciosos que nos depara la mentalidad agrícola.

Y es así que la Torah no nos habla de jardines salvajes o espontáneos. Nos habla continuamente de espacios que son producto de la intervención humana cuidadosa, de campos sembrados a tiempo, con respeto por los derechos laborales de las personas que trabajan en ellos, de reservas para los débiles de la sociedad, las viudas, los pobres, los huérfanos.

A este trabajo espiritual y material, nuestros Sabios Kabalistas le denominaron, con inteligente precisión, la "Horticultura Espiritual". Decían que, al igual que el árbol para dar frutos y alcanzar la plenitud, la persona debe hacer el mismo trabajo requerido para árboles y plantas. Si fertilizamos, eliminamos las malezas y cultivamos todas las partes de nuestras almas que necesitan cultivarse, nuestra espiritualidad se intensificará y llenará nuestras vidas de gozo.

Y es que "el hombre es como el árbol del campo', nos dice la Toráh, evocando un tema de renovación y crecimiento especialmente inspirador...

Curiosamente los Salmos nos dicen que en el futuro el Tzadik (hombre justo y santo) florecerá como una palmera datilera... pero, ¡Oh! ¡si las palmas no dan flores! ¿Cómo se pudo equivocar tanto el salmista?

A decir verdad, las palmas sí dan flores pues, como dice el Talmud, así como el Tzadik vive para la eternidad, ...tal como su semilla está viva, así también él está vivo. Derivándose la interesante conclusión de que "Semilla" es utilizada en este caso, como concepto de descendencia, hijos, discípulos, alumnos...

Al elegir la palabra "semilla" para esta comparación, nuestros Sabios nos transmiten las ideas e imágenes que surgen por sí mismas. Una de las ideas es el maravilloso proceso de crecimiento que transforma a una pequeña semilla en un múltiple agente reproductor de su especie, sea una espiga de granos, o en un árbol frutal.

Por eso cuando cantamos eso de "el justo como la palma florecerá" estamos haciendo alusión a una era en que la educación formativa no encuentre límites temporales, ni cortapisas, ni se estrelle contra burócratas directivos que no entienden todavía cual es su misión como dirigentes comunitarios.

Educar a una persona es como sembrar una semilla. El maestro debe nutrir potenciales árboles frutales que darán origen a generaciones de su misma especie. Es por ese motivo que las Comunidades deben  dedicar mucho tiempo y esfuerzo para asegurarse que la semilla reciba la nutrición necesaria, es decir que nuestros hermanos reciban una enseñanza pura, correcta, estimulante y completa de Toráh.

No hay otro objetivo real en la institucionalidad comunitaria. Colectivo judío que no invierte en educación está destinado a desaparecer. Esa es una enseñanza de la historia, y es una Ley de la Torah.

Sólo así, cuando nos demos cuenta que si nos esmeramos en realizar este cultivo seremos “como el árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su fruto en la estación y cuyas hojas no se marchitan; y serán prósperos en todo lo que emprendan” (Salmos 1:3), habremos cumplido con nuestro deber de judíos, de ciudadanos, y de personas humanas.

Mijael Vera

 

 

 

El Pepe

El Pepe tiene edad indefinida, como muchas personas que conozco, aunque se adivina, por su bello pelaje, su andar silente y sus muchas mañas que asoman ocasionalmente, que ya tiene una edad respetable. Recibe el saludo cariñoso de todos quienes visitan la casa de mi amigo David, que es donde vive, aunque el Pepe se mantiene siempre distante, las orejas alertas y una mirada esquiva como diciendo "no estoy para arrumacos..si no me traes algo apetente, entonces no vales la pena".

Y es que el Pepe es de esos gatos de casa, bien alimentados, poco dado a andar haciendo gracias para llamar la atención. Lo suyo es la austeridad a toda prueba, la rigurosidad en el gesto, y el gruñido seco y firme cuando alguien se le acerca demasiado. Motivo por el cual todos le preguntan a David "¿Cómo está el Pepe?", pero nadie se atreve a hacerle una caricia en el lomo, aunque lo tengan al lado.

Pero el Pepe tiene una gracia curiosa que ningún otro gato que yo conozca, posee: está siempre alerta cuando con mi socio-amigo David estamos construyendo semanalmente la nueva edición de Anajnu. Y como lo hacemos cada uno desde su casa conectados digitalmente, por los audífonos ya se ha hecho clásico su llamado protestando con su voz de gato malhumorado porque estamos trabajando hasta tan tarde.

No recuerdo alguna referencia a los gatos en la Torah. Es probable que el culto que le rendían los egipcios, que les llevada inclusive a embalsamarlos, haya sido lo suficientemente idolátrico como para mejor olvidarse de mencionarlos en el texto sagrado. En esos tiempos, pese a que las leyes egipcias prohibían sacar del país los venerados gatos, los marinos fenicios se los llevaban de contrabando. Los gatos se vendían igual que otros tesoros de Oriente y, en la antigüedad, se encontraban a lo largo de toda la costa mediterránea. Mucho más tarde, los romanos fueron los primeros en introducirlos masivamente en Europa.

Pero antes de eso, en la época del Talmud de Babilonia, los Sabios hebreos ya hablaban de sus admirables cualidades y animaban a la cría de gatos "para ayudar a mantener las casas limpias". Suena curioso este consejo, sobre todo en épocas en que no había una lectura coherente, como la poseemos hoy, en cuanto a la relación entre causa y efecto, sobre todo en la propagación de enfermedades y epidemias.

Precisamente es este saber, esta búsqueda incesante de encontrar las relaciones entre causa-efecto, lo que parece ser la esencia de toda la armazón talmúdica. Los Sabios de todos los tiempos han buscado esta relación en la explicación del mundo y la naturaleza, del ser humano y sus vaivenes, de la esencia y sentido de las cosas, y en especial de los mandatos bíblicos y su efectividad real. Claro está que durante muchos siglos estas especulaciones científico-filosóficas se mantuvieron siempre en el hermetismo obligado de las juderías y los guetos.

Por eso sucedió una tragedia enorme en la Edad Media, especialmente cuando comenzó la persecución de las "brujas". Pobres mujeres, generalmente solteras o viudas, o sea emancipadas del poder patriarcal, eran acusadas de brujería, muchas veces por sólo poseer...un gato. Fue así que los gatos fueron casi exterminados de Europa por esta misma causa. La terrible ignorancia humana, el fanatismo, el fundamentalismo, la ceguera, llevó a que los pobres gatos tuvieran que esconderse...en las juderías. Sólo allí, por un milenario consejo talmúdico, podían estar a salvo del Santo Oficio.

Claro está que las consecuencias fueron desastrosas: Europa quedó asolada por la proliferación de roedores que portaban la Peste Negra. Y los santos inquisidores, al ver que a los judíos esas pestes apenas les afectaban, en vez de concluir que la culpa la tenía el exterminio de gatos, prefirieron decir que la culpa la tenían los judíos...como siempre.

A veces creemos que esas cosas ya quedaron atrás, y no en pocas oportunidades tendemos una mirada compasiva con un pasado que nos parece remoto y ajeno. Pero la verdad es que el fanatismo, la ambición y la ignorancia, como enseñaban nuestros Sabios talmúdicos y lo ratificaron a lo largo de los milenios con múltiples enseñanzas los maestros de nuestra tradición, siempre serán una amenaza que se encuentra presente en las sociedades.

Quizás por eso el Pepe nos mira siempre distante y desconfiado. Gruñe sólo cuando necesita algo exigiendo ser atendido, aunque sin grandes aspavientos. Él no posee ideología política alguna. No se hace problemas con dirigentes comunitarios, ni necesita andar recordándole a nadie que debe ser consecuente con lo que dice y lo que hace.

Con su aire de maestro regordete y sabelotodo, de una manera curiosa nos está recordando que nosotros, los humanos, somos apenas un cúmulo de ignorancias que ni siquiera nos alcanza para darnos cuenta que aquello que en él es un gruñido de gato mal genio, es en realidad la más sarcástica de las sonrisas burlonas. Y esa sonrisa esconde lo que parece destilar a través de su mirada felina: "ustedes, los humanos, son los únicos seres de la Creación a los que es posible pasarles gato por liebre"...

Mijael Vera

 

 

 

Un Ejemplo

- ¡Ay Mijael! esto de separar la carne de la leche lo encuentro una tremenda complicación. Explícame un poco por favor cómo se hace- la llamada de mi amiga llegaba en el peor momento, en uno de esos momentos que ella, por quizás qué virtud telepática, siempre cae en el más inoportuno. Claro está que a mí también me van quedando pocos momentos "oportunos" entre reuniones, estudio, tefilá, etc.

- No entiendo esto de la vajilla. Si es aparte ¿cómo le digo a la nana que la lave?- me decía con cierta ansiedad estimulada por una interesante aproximación que se le puso entre ceja y ceja, por convertir su cocina en "kosher".

- Como te dije el otro día, debes comenzar por establecer separaciones: separar la vajilla, marcarla debidamente para evitar confusiones, establecer un menú diario que no sea incompatible. Fíjate en los manteles...vamos, ¿quieres que hable con tu nana para instruirla?

La verdad es que sospecho que la nana, esa mujer maravillosa, entiende mejor esto de las leyes de kashrut para la cocina. Pero parece que mi amiga se sintió algo ofendida con mi pregunta.

- ¿Acaso piensas que soy tonta? -me dijo con cierta rudeza.

- No. Para nada...- la respondí sin mucha convicción

Es delicioso saber que mi amiga está incursionando en esto de aproximarse al Judaísmo, aunque de una manera tímida, pero bastante curiosa. Ya me había enterado que sus devaneos en la búsqueda de "iluminación" en varias instituciones esotéricas la había terminado por agotar. Buscaba algo más contundente, pero no se había dado cuenta que siempre lo había tenido al alcance de la mano.

- A ver, Mijael. Ya. Pero antes que te pongas a darme la lata, quiero hacerte una pregunta que me ha tenido de cabeza todos estos días...

- Pregúntame lo que quieras - la respondí con resignación, a sabiendas que alguna tontería se venía en camino para echar a perder esta conversa que estaba resultando estimulante.

- Dime: ¿por quien vas a votar este domingo? - me dijo con ese clásico aire de dueña de fundo.

- ¿Me preguntas eso? ¿No te lo imaginas? - la respondí evadiendo, juguetonamente, una respuesta directa. La verdad es que quería saber hasta dónde llegaba su curiosidad.

- Ay, Mijaelito. Ni me lo imagino. ¡Qué quieres que te diga!. Te veo así, tan "ortodoxo" de repente, que se me ocurre que lo tuyo es más bien conservador, o sea "decente". Otras veces te veo tan rojo para tus cosas que ya ni sé qué pensar.

- Ja, ja. ¡Qué importancia tiene eso! - la respondí derivando la conversa hacia la broma - No sigamos mezclando cosas. Terminemos de conversar respecto a lo que me preguntaste, mejor. Ya hablaremos de lo otro después.

- Ah...bueno - me dijo algo decepcionada- Y ya que hablas de "mezclas", explícame entonces para qué sirve todo esto, si de todas maneras un trozo de carne con puré, por ejemplo, es lo más rico que hay...

- Mira, la verdad es que hay muchas explicaciones. La Torah no lo define claramente. Sólo indica que hay mezclas que no se deben hacer: carne con leche, lana con lino, semillas en el mismo surco...

- ¡De acuerdo, pero dime, entonces, para qué sirve todo esto! - me interrumpió.

- Es una manera de disciplinarnos en nuestro actuar cotidiano. Ya sabes que en la vida hacemos, a veces, mezclas que son sumamente perniciosas. Muchas veces mezclamos perspectivas, por ejemplo, o afectos con dependencia emocional. Cada uno sabe, desde su propia experiencia que hay mezclas que han sido negativas, dañinas, confusas. De alguna manera la Torah nos está diciendo que, aún en el acto de comer debemos aprender a no mezclar, y hasta a huir de esas mezcolanzas.

- Mmmmm...suena interesante- me respondió pensativa - o sea que estás de acuerdo conmigo en esto de que la gente "decente" no debe mezclarse con los rotos, entonces.

- ¡Querida!...¡No eches a perder la conversa! El asunto va por otro lado. Se trata de aprender, no sólo a no mezclar, sino que a reconocer aquellas mezclas que son perniciosas. Cuando mezclas carne con leche estás estableciendo un puente entre...

- Ay ¡Ya te pusiste denso! explícamelo de otra manera más clara, por favor, porque eso de las mezclas "dañinas" no lo entiendo. Dame ejemplos.

- Piensa un poco. Revisa tu vida, así como diariamente lo hago con la mía. Y te darás cuenta que siempre cuando mezclaste afectos, lealtades, no aprendiste a hacer las oportunas separaciones, las cosas terminaron mal.

- Es verdad. Pero mira, yo soy una mujer práctica - me dijo enfática y desafiante. Y ya sé que cuando usa ese tonito es porque quiere resolver alguna pregunta anterior que no le quedó clara-  Tengo que saber para qué son las cosas que hago en esto de la kashrut. Por eso te voy a preguntar una cosa concreta y difícil, para entenderte mejor: ¿Cómo podrías aplicar eso a la elección del domingo, por ejemplo?

- Mira bonita... La verdad es que esa pregunta es fácil. Cada vez que separamos la carne de la leche en la comida aprendemos que no se debe mezclar ciertas cosas, como la política y los negocios, por ejemplo. Esa sí que es una mezcla dañina. Y es sólo un ejemplo... sólo un ejemplo.

Mijael Vera

 

 

El Desierto

- ¡Qué terrible es todo esto, Mijael - me decía mi amiga (sí... esa misma),  cuando me hizo su célebre llamada telefónica semanal. Claro que lo hizo el domingo en la tarde, esta vez, cuando no volaba ni un pájaro por temor a caer asado por causa del calor que nos agobiaba en Santiago.

- Me decidí a ir a la sinagoga el sábado en la mañana, al fin seguí tu consejo, pero te voy a decir una cosa, con el calor que hacía encuentro hasta de mal gusto que se hable de pozos de agua escasos, de desierto y todas esas cosas que a una le dan más calor todavía- me comentó con algún tono crítico - por lo menos los rabinos debieran contar la historia de una manera más simpática, no sé, hablar de nieve, qué se yo, decir que todos esos patriarcas viejos que a tí tanto te gustan se daban algún bañito en una piscina, por lo menos...

Claro, mi amiga que siempre anda buscando novedades, parece que se había sentido sofocada en la sinagoga cuando no encontró la descripción de un paisaje más "primaveral", o al menos, más fríamente reconfortante.

- ¿Y no te pusieron aire acondicionado? - la pregunté con cierto sarcasmo

- Nooooo, que te imaginas, si para peor empezaron a hablar que luego venía la historia de Moisés y más desierto todavía...uffff, si hasta me sentí peor con tanta tontera de arena, sol y esas cosas que me tienen aturdida. Te juro que me dieron ganas de tomarme un avión e irme a pasar unos días al Caribe...por allá hará calor, pero es otra cosa, pues mijito.

- Te aviso que con esto de la historia del Éxodo tenemos para rato de desierto, sed y todo eso... recién estamos empezando a estudiarlo - la dije aguantando la risa

- ¡Qué terrible! ¿Y cuando termina todo esto de la travesía por el desierto?- me preguntó intrigada.

Mi amiga, milagrosamente se había decidido a ir a la sinagoga. Escogió un sábado por la mañana, claro está, cuando se estudia en profundidad el tema de la semana. Escogió un buen momento, aunque lo del calor parece que la anduvo molestando de más.

- La verdad amiga, es que eso del desierto, de los pocos pozos de agua, de la sed permanente, y todo eso que te agobia en el paisaje descriptivo, debes interpretarlo en un sentido de significación profunda. De hecho, toda la Torah parece estar diseñada para ser entregada en el desierto, en un lugar de abandono, en una zona del espíritu en donde no hay nada, ni pasado, ni siquiera expectativas.

- Ay, sí. Si todo eso puedo entenderlo. Lo que no entiendo es porqué no cambian un poquito el discurso y le dan por contar la historia de una manera más agradable. Nada cuesta decir que en vez del desierto estaban en una playa, por ejemplo, o que ocasionalmente se tomaban unos regios juguitos de fruta natural, que había unos quitasoles, no sé, si hasta podrían decir que Moisés usaba bloqueador solar. ¡Modernizarse un poco! ¿no lo crees?

- Ja, ja. Me imagino ya a Moisés con gafas de sol y a Miriam con un estupendo bronceado de solarium...si hasta podría decirse que Aarón andaba con pantalones cortos y sombrero Panamá - continué ironizando 

- Mira, tampoco vengas a tomarme el pelo... Lo que te estoy diciendo es porqué insisten tanto en repetir  la misma cantinela de la arena, de la dificultad para caminar y todo eso. Tú me entiendes, no te hagas el tonto.

- A ver querida. El tema no es precisamente una lectura literal de la Torah que, claro, es verdad que habla de la soledad de desierto, la incertidumbre respecto al destino, de sed y de aguas escasas. Lo central es aquello que para ti es un "desierto", lo que para ti es la incertidumbre, y lo que para ti, en el hoy, es la sed de certezas y conocimiento.

- Pero si todo eso lo entiendo. No soy boba. Lo que te digo es que podrían cambiar un poco el lenguaje...

- Mira, el lenguaje en que está escrita la Torah es realmente genial. Podemos vernos reflejados en ella aunque estemos viviendo en el Polo Norte muertos de frío. Aún cuando estemos rodeados de gente, en una multitud, con bullicio totalizador, con ruidos de todo tipo, aún así, a la hora de recogernos en nuestro espacio interior, nos encontramos en un desierto, en un lugar que hay que transformar, en un espacio individual que hemos de convertir en colectivo sobre la base del desarrollo espiritual y social.

- Mmmmmm...puede ser.... De todas maneras, como tú pasas metido en eso de la sinagoga, te voy a preguntar de nuevo lo siguiente: ¿Y cuando termina todo esto de la travesía por el desierto?

- Querida, tenemos para rato. Te aseguro que tú y yo, recién estamos comenzando...
 

Mijael Vera

 

 

 

El Moré

- ¡Moré! ¡en estos momentos acabo de inscribir a mi hijo en la Universidad! - la voz de un alumno-amigo por teléfono se escuchaba emocionada y desbordante de entusiasmo. Había en ello un orgullo merecido por el hijo mayor que había quedado en la Universidad con puntajes espectaculares. Por cierto, el esfuerzo aplicado, la dedicación y el apoyo familiar habían tenido su recompensa. Y no era para menos.

Me sentí halagado que me llamara para comentar lo que era, sin lugar a dudas, un acontecimiento familiar de naturaleza histórica. Traté de imaginarme el rostro de su esposa (también alumna mía) en esos momentos. Por una simple llamada telefónica, me habían hecho partícipe de una alegría largamente anhelada.

Y claro, con mi siempre habitual manía de buscarle interpretación a las cosas, mi mente, libremente divagando entre tantos quehaceres de todo tipo, se detuvo en la palabra mágica que mi alumno había pronunciado: "Moré".

La verdad es que a esa palabra le tengo enorme respeto. Es un respeto que aprendí desde niño cuando conocí a un auténtico "moré",  de esos con dedicación absoluta, de esos que interrumpen cualquier faena para acudir al llamado de un alumno, de esos a quienes les brillan los ojos de fascinación cuando alguien les pregunta alguna duda sobre Torah.

Su nombre era Isaac Bergstein. Claro que en mi ingenuidad infantil, creía que su verdadero nombre era Moré Isaac Bergstein (como "Isaac" también es apellido... yo razonaba).

El Moré Bergstein era una de esas personas extraordinarias que sólo a veces aparecen en la vida de uno. Con una mirada inquisitiva que deslizaba desde sus pequeños ojos, una manera de caminar con una espalda en verticalidad admirable, y unos contenidos de Sabiduría raras veces visto, este Maestro era capaz de recitar de memoria párrafos enteros del Talmud, era capaz de sostener un debate de envergadura sin perder la calma, y hacía gala de una paciencia extraordinaria.

En una Viña del Mar en donde se había instalado el Colegio Hebreo que él mismo había fundado en Valparaíso el año 1947 y que dirigió hasta su fallecimiento, el Moré vivía en un Judaísmo que le era ajeno. Había nacido en Polonia, y allá había estudiado en Ieshivot ortodoxas, de las más estrictas. Y de eso hacía referencia ocasionalmente, en especial cuando le asaltaba una nostalgia oculta por un Judaísmo más disciplinado.

Eso lo descubrí cuando vine desde Israel a visitar a mi familia en tiempos en que yo estudiaba en Or Sameaj. Por cierto lo fui a visitar, y no olvidaré el brillo nostálgico de sus ojos y la alegría que tuvo cuando me vio vestido de negro, con barba y sombrero.

Memorable fue el debate que en los años 70' tuvo ante unas 200 personas en la propia sinagoga de Viña ni más ni menos que con el propio rabino Marshall Meyer, que por entonces era casi un mito viviente de liderazgo liberal y que había ido a dictar una charla. A los organizadores se les caía la cara de vergüenza. Pero la verdad, es que el Moré tenía la razón en su planteamiento. Y el tiempo lo ha terminado corroborando.

Aunque le había correspondido desarrollar su talento pedagógico en un Comunidad que él mismo había ayudado a construir y que muy temprano se había inclinado por el Judaísmo Liberal... él, no olvidaba lo que era realmente suyo...

El Moré falleció en 1985. Me enteré más tarde.

Pero he seguido viéndole a través de muchos de sus ex-alumnos que hoy tienen responsabilidades comunitarias en destacadas instituciones judías. He seguido viéndole cada vez que me he encontrado con quienes jugábamos a la pelota cuando chicos y que hoy están, ya adultos, pero siempre comprometidos con la causa comunitaria. Los he encontrado como Directores de Culto, como dirigentes, como activos participantes, y hasta encontré a uno como Presidente de una flamante comunidad.

Y reconozco que a veces me parece divisarle entre la gente, con su  caminar siempre con la espalda recta, su mirada inquisitiva y su ocasional sonrisa.

Para mí nunca se llamó Isaac Bergstein. Para mí su nombre era "Moré"... Moré Isaac Bergstein...

Siempre fue así... Siempre lo será...

Mijael Vera

 

 

 

La Cadena

- ¡Ah! ¡como el Cura de Catapilco! - exclamó un alumno en una clase en donde yo explicaba la reflexiva ambigüedad de José, mimetizado con la cultura egipcia, frente a sus rústicos hermanos, los mismos que años antes le habían abandonado en un pozo, vendido a unos traficantes de esclavos, y mentido sobre su presunta muerte y desaparición.

La carcajada en la clase fue generalizada. Y es que varios adultos se recordaban de la anécdota política que se convirtió en un mito urbano en Chile desde hace 50 años hasta la fecha. Tan grande fue la impresión causada por el sacerdote díscolo candidato presidencial, que durante décadas el mote se aplicó a todos aquellos que aparecían, sin posibilidad alguna, oponiéndose a todo, y generando un auténtico desorden al punto de ganarse el menoscabante apelativo. Y es que el poder y la fama son una pesada cadena que es preciso sacarse de encima en el momento oportuno.

Pero la verdad es que la ambigüedad de José, su secreto contenido, aderezado con algo de misterio novelesco, nada tiene que ver con las posibilidades que alguien pueda tener de "aguar la fiesta", y eso hay que dejarlo en claro.

José mantiene su identidad oculta. Espera que haya cambios en sus hermanos, que haya auténticas transformaciones, arrepentimiento evidente. Y juega un poco con ello. Sabe que lo suyo es revelarse en el momento apropiado, tal vez con lágrimas en los ojos, quizás con algo de vergüenza, o de un pudor estimulado por los años de éxito en tierras ajenas.

Quizás resulte complejo entender la psicología del personaje en cuestión. Fue abandonado a su suerte, la pasó bastante mal como esclavo, calumniado, encarcelado. Sólo su perspicaz inteligencia, una visión incipiente de estadista, y una oportuna fama de interprete de sueños le hace ascender socialmente hasta la supersticiosa corte real. De allí a que sea nombrado Virrey...sólo un paso. Y es nombrado, claro está. Conocemos la historia que relata la Torah. El Faraón le designa en un cargo especial, algo así como Primer Ministro, y para signar el acto, le cuelga una cadena de oro al cuello.

Los años han pasado. Ahora José ha administrado exitosamente el Estado. Ha sabido tomar las oportunas decisiones para salvar la crisis de hambruna. Goza de fama y fortuna.

Pero se presentan sus hermanos. Harapientos y famélicos. Humillados en su orgullo han debido bajar a Egipto, a la única tierra que disfruta de abundancia. Y los tiene frente a ellos. ¿Les dirá quien es? ¿Les contará de sus hazañas? ¿Les enrostrará que de todos ellos ha sido el único que ha tenido "éxito"?

La duda le asalta. Y frente a esa duda guarda silencio. Pone algunas trampillas para evitar que sus hermanos vuelvan su tierra. Al menos logra que uno de ellos quede como "rehén"... ¿Porqué lo hace? ¿Cuál es su plan, en realidad?

En mi modesta opinión, ninguno.

En realidad José de nada debe avergonzarse. Es un hombre respetado y eso por causa de sus propios méritos. Tiene fortuna. Se da el lujo de enviarle carros egipcios a su padre, lo que sería equivalente, hoy, a enviar de regalo un arrogante automóvil de modelo exclusivísimo con chofer y todo a un padre empobrecido y triste...

Pero la tristeza de José, aquello que le lleva a ocultar su identidad, a no hacer gala de una vanidad que los lectores aceptaríamos como natural en ese caso, es producto de algo muy simple que la propia Torah se ha encargado de puntualizar con claridad en un despliegue de sencillez literaria, pero de profundo significado humano.

- Cierto es que José ha sido nombrado Virrey - le expliqué a mis alumnos - cierto es que el Faraón recurrió a él y le impuso las insignias del cargo. Pero la Torah nos dice, con sarcástica claridad, que esa insignia era una tremenda cadena de oro colgada al cuello. De oro, es cierto... pero una cadena colgada al cuello, aunque sea de oro...sigue siendo una cadena.

 

Mijael Vera

 

 

 

Fin de Año

Son bonitos los fines de año. Aunque en esta oportunidad las pasiones políticas se mezclen con un calor insoportable, al mismo tiempo estamos celebrando fines de curso, graduaciones, y un sin fin de actividades que anuncian las vacaciones... o algo parecido.

Recién el martes, al calor de la alegría de Januká y al sabor de unas oportunas delicias culinarias, me correspondió entregar los certificados a los alumnos de todos los cursos en diversas áreas de Judaísmo que he dictado en el último año.

Y cuando estaba entregando los certificados, en medio de sinceras sonrisas y fotografías, pensé que tener alumnos es como tener hijos, guardando las debidas proporciones.  Sobre todo cuando estamos hablando de Judaísmo. Llegan al Moré ansiosos de aprender, deseosos de memorizar, inquietos por manejar información con la cual enriquecer sus vidas.

Algunos no llegan al final de los cursos. Muchas veces los temas se les hacen cuesta arriba. Y es que no existe ninguna forma de judaísmo "express", aunque es cierto que a veces en algunas partes se entrega pildoritas "light" de grato sabor que dejan a todos contentos...

Pero, al menos como yo lo conozco, y me refiero al Judaísmo, la mayor parte de lo poco que sé lo he aprendido de mis propios alumnos.

Porque de una manera práctica, todo Moré logra comprobar la tesis planteada en páginas del Talmud en orden a que no existe la dialéctica de Poder entre profesor-alumno en temas de Torah; lo que existe es una relación recíproca de mutuo conocimiento. Y esto porque hasta el más lento de los alumnos y el más aburridor de los maestros siempre están aprendiendo, uno del otro. Claro está que si no lo hacen, entonces no están practicando verdadero Judaísmo.

Las condiciones son básicas, y ya las proponía el gran maestro kabalista Rabí Moisés Cordovero (1522-1570). Una persona, decía con notable asertividad,  debe prepararse para ser apta al entrar a este Palacio de información. Ya que verdaderamente, no todo el que quiera vestirse con ropajes de gloria y servir con santidad puede hacerlo. Sino que antes corresponde despojarse del orgullo que le impide aprender la verdad.

El alumno y el maestro deben, agregaba, acostumbrarse al estudio racional y profundo, para lograr distinguir entre las enseñanzas y las parábolas, y así poder captar lo que busca enseñar esta Sabiduría.

Finalmente, concluía, maestros y alumnos deben purificar su pensamiento de las vanidades volcando su aprendizaje hacia la acción práctica. Y entonces ciertamente se le abrirán los pórticos de la Sabiduría.

Notable pedagogo este gran Maestro. Se adelantó 450 años a los filósofos materialistas del S XIX cuando creían establecer una tremenda novedad con eso de la dialéctica entre "teoría y praxis".

Quien estudia temas del Judaísmo en profundidad, bordeando los contenidos de la secreta Sabiduría debe siempre tomar en cuenta dos cosas: la primera, es repetir lo escrito muchas veces, y armarse de un método para recordar su contenido. Mas la primera vez no debe profundizar demasiado. La segunda, es estudiar el contenido tan profundamente como pueda.

Y aunque vea al estudiante que profundiza en su estudio y no entiende, de todos modos el maestro no debe interrumpir su estudio, porque tal como un padre enseña a su hijo, así El Creador amerita ocuparse de este estudio muy despacio.

Y si el Maestro o alumno tienen una duda sobre algún punto de esta Sabiduría, deben aguardar, porque con el paso de los días se les aclarará el tema en cuestión. En efecto, la principal recompensa de ocuparse de esta Sabiduría es el regalo de los secretos que se le revelan a la persona con el paso del tiempo...

... La jornada de entrega de certificados fue hermosa. En verdad parecía una fiesta de "graduados", los rostros felices, la fotografía oportuna, cierto legítimo orgullo por lo alcanzado y que un certificado validaba  reflejando algo de lo aprendido...

Sólo cuando ya me dirigía a mi casa dije unas palabras que nadie escuchó, porque las pronuncié para mis adentros:

- amigos, el año académico ha terminado, pero la tarea de aprendizaje, recién comienza...

Mijael Vera

 

 

 

 

Januká

"¡Por fin llegó Januká!"- La exclamación debía de escucharse con fuerza en cada casa judía de Valparaíso, por cierto, en boca de toda la chiquillería que jugábamos en el cerro Concepción, y en los alrededores de la Plaza O'Higgins.

Por esos años ya eran pocas las familias judías que iban quedando en el Puerto, pero a fuerza de un temprano ímpetu religioso, a imitación de nuestros padres, Abraham Levy y yo, aún imberbes, recorríamos los negocios de calle Victoria buscando judíos para formar minian en la pequeña sinagoga sefaradí. A veces lo lográbamos...otras no.

Pero el entusiasmo por hacer "algo" nos llenaba de gozo. Abraham cantaba cada viernes con una voz maravillosa que aún cultiva, mientras yo intentaba organizar las cosas. En esos tiempos, eso sí, las mujeres se sentaban separadas de los hombres. Ni hablar de un "kidush"...no contábamos con más vino que las uvas estrujadas en mi casa y un par de jalot que ocasionalmente nos conseguíamos.

Por esos tiempos ni se nos ocurría hacer un "sermón". En eso nos ayudaban Dn. Jaime Kravetz y mi padre que se turnaban viernes por medio. Don Jaime con su voz impactante, y mi padre con su discurso racionalista. Con Abraham casi siempre terminábamos en mi casa de calle Colón en conversas sobre Torah aderezadas con huevos jaminados, conversas  que continuaban al día siguiente hasta la Havdalá, en donde con nuestros argumentos preadolescentes ya opinábamos que sólo la vida sinagogal y el cumplimiento de Mitzvot aseguraba la continuidad de las comunidades...

En invierno la cosa se hacía más difícil. Pero la atmósfera era diferente cuando llegaba Januká. Y es que, por una cómplice coincidencia, en nuestro hemisferio la fiesta coincide con el término de las clases, la llegada del verano, la alegría de las cercanas vacaciones. Además, como en algunos colegios se tardaban en entregar las notas finales, hasta los más "porros" disfrutábamos de algunos regalos que nos hacían nuestros padres.

Esto de los regalos era divertido. Las modestas familias hacían esfuerzos por regalar alguna cosita a sus hijos. Y como los hacían la primera noche de Januká, salíamos a lucirlos a la calle para envidia de nuestros vecinos cristianos de la misma edad. Claro que ellos aún tenían que esperar varios días más para recibir sus "encargos", que se los traía un personaje raro vestido de invierno y que nosotros, con cierta sorna, denominábamos "El Viejo Janukero".

Claro está que los regalos eran muy hermosos pero distantes de cualquier despliegue glamoroso. Un "jersey" tejido por la mamá de Abraham, un libro, o una camisa nueva. Pero la alegría era inmensa. Mientras en la calle Victoria los negocios eran decorados con árboles de navidad plagados de nieve falsa, y los pequeños comerciantes sacaban cuentas alegres, Abraham Levy y yo salíamos todos los viernes a buscar hombres para formar minian, aún con el impulso que habíamos acumulado en las Fiestas Altas que eran los únicos días en que no había que ir a buscar a nadie porque todos llegaban tempranito...

...Ya pasaron muchos años de eso. Mi inquietud intelectual me había llevado por rumbos distantes del Puerto, por otros países, por otros aromas, por otras experiencias. Cuando volví a visitar esa sinagoga la encontré repleta. Ya no había necesidad de ir a buscar a nadie. El sermón lo dictaba un magnífico rabino. Tuve que sentarme fuera del salón pues allí no cabía ni un alfiler. Había un Bar-Mitzva. Abraham Levy había logrado forjar un equipo de personas que durante años, y en un esfuerzo titánico, levantaron la pequeña sinagoga de su cuasi extinción y la habían dado una dignidad sorprendente.

Por entre las personas apenas distinguí a Abraham. Cantó con su voz sefaradí de siempre. Los tiempos eran diferentes. Pero la atmósfera era la misma.

Me reconoció y nos acercamos para estrecharnos en un esperado abrazo que había tardado 30 años. Él con hijos ya grandes y varios posgrados en Física, yo con décadas de cursos y conferencias dictadas. Él con la misma sonrisa, yo con el pelo canoso. Ambos... con las mismas lágrimas en los ojos...

- ¿Recuerdas cuando salíamos a buscar personas para formar el minian? - me dijo al oído durante el prolongado abrazo.

- Lo recuerdo muy bien...y veo que de algo sirvió- le respondí con voz entrecortada.

Abraham Levy llevaba puesto el mismo talit katan que le había confeccionado mi madre y que le había regalado en una fiesta de Januká hace ya muchos años...

Mijael Vera

 

 

 

El Evento

- ¡Querido!...¡qué alegría verte aquí! - me dijo en voz alta para que todos se dieran cuenta de la escena. Su interés era que todas sus amigas se percataran que ella era la mejor anfitriona. Y es que por fin había llegado el día, o más bien la noche, del esperado evento que mi amiga estaba organizando.

La verdad es que me andaba corriendo hace rato para evitar el asistir. No obstante desarrollarse en una comunidad judía, algo me decía que la cosa iba bastante lejos de lo que es un "evento" para mi gusto. Pero ella había insistido hasta la saciedad en que yo fuera "esto sí que será una actividad judía...ya verás" me había adelantado con entusiasmo.

Y a sabiendas que si mi amiga estaría allí involucrada, eso de "actividad judía" habría de ser cualquier cosa menos eso, fui. Después de todo, la curiosidad también es una virtud...¿o no lo es?...

- Te ves regio - agregó con una amplia sonrisa fotográfica, aunque sé muy bien que está enojada conmigo porque no la entrevisté cuando ella quería.

- Pues nada. No podía "faltar" - la respondí en el mismo tono irónico que ella acostumbra usar. Parece que algo de ese estilo de sarcasmos se me está pegando, y al final de la jornada, empecé a preocuparme por eso.

- Te acompaño hasta tu mesa - agregó con entusiasmo. Y en el recorrido me percaté del por qué había querido hacerlo. Claro, si "mi" mesa era la última, la del "pellejo" como se dice en Chile, la de los últimos en anotarse. Y eso, naturalmente, la ofrecía la oportunidad de recorrer, una vez más, todo el salón para lucir su reestrenada figura... fruto y espectacular producto de una exitosa liposucción, y que en homenaje al anónimo cirujano, es preciso destacar.

Aunque de tanto anonimato, nada. Porque sendos letreros publicitarios anunciaban productos que nadie vio, ni de muestra, y que ni siquiera se reflejaban en el menú. Aunque habría considerado de mal gusto que el primer plato hubiera estado aderezado con crema para las manos, o que el postre hubiera venido acompañado con una sugerencia de inversiones en acciones de alguna importante empresa... Felizmente nada de eso se produjo, no sé si por una falla en la organización, o por un ataque de buen tino que asaltó a última hora a los auspiciadores.

Pero los chismes sí que corrían de mesa en mesa, como parece ser la costumbre en estos eventos: Que las anfitrionas se habían peleado con medio mundo, que la fulanita ahora estaba con no se quién, o que al no se cuanto le había fallado un negocio.. puras "trascendencias".

- Querido...veo que la estás pasando regio...- dijo mi amiga que se había acercado a mi mesa tras alambicado recorrido por todo el salón. Felizmente estaba interrumpiendo lo que pretendía ser un vano intento que yo procuraba por sostener alguna conversa coherente con mis comensales.

- Je, je...bueno...sí...con todo, esto está simpático- la dije sin gran convicción - Es divertido ver a las personas dándose besos al aire, en vez de rozar sus rostros, como queriendo evitar que la otra se le acerque demasiado al cuello para enterrarle los dientes y desangrarle allí mismo. Por otro lado, aunque esperaba algún espectacular desfile de alta costura, la mayor parte de la gente anda bastante sencilla, a decir verdad. Salvo tú, por supuesto...eres la reina, claro está.

- Gracias, querido...tú siempre tan galante- me respondió con sarcasmo, a sabiendas que eso de "tan galante" no me queda.

- ¿Y? ¿Qué te parece todo? No puedes negarme que esto sí que es una "actividad judía"- agregó en un tonito algo desafiante.

- La verdad, bonita, tienes razón - la dije con aire resignado - Lamentablemente, todo esto también es una actividad judía...

 

Mijael Vera

 

 

 

El Reflejo

- Lo que pasa es que hay gente que no sabe mirarse en el espejo- me decía un gran amigo, enseñándome, con esta frase perfecta, una lección impecable para darme a entender una situación incomprensible.

En efecto, en el Judaísmo tenemos una historia extraña con los "espejos". Pareciera ser que la Torah no los menciona abiertamente, pero allí están. De una manera sutil y graciosa aparecen de cuando en cuando para señalarnos una verdad irrebatible.

Por cierto, en el texto sagrado cada charco de agua es un "espejo", cada pozo de agua refleja la imagen de quien se mira en él, y cada situación de "pares", como los mellizos, los hermanos distantes, los amigos, son un "espejo" real y evidente. Para verlos y verse en ellos, sólo hay que seguir las pistas y...encontrarse.

El problema es lo que vemos cuando nos reflejamos en esos "espejos"... no siempre lo que vemos nos gusta,  sino sólo aquello que queremos ver. Y, de seguro, no siempre vemos la realidad, sino aquello que creemos ser.

Difícil tarea esta, la del "espejo". A Yakob le llevó toda una vida el acumular fuerzas para enfrentar su reflejo, o sea, a su hermano. Hubo de pasarlas duras, trabajar como un auténtico esclavo, luchar por una mujer que era distante, ser explotado por su suegro, y darse cuenta, por fin, de algo que no sabía: "Di-s también mora en este lugar", como declara cuando despierta del famoso sueño de la escala.

Aún le faltará luchar con el arquetipo de sus temores durante toda una noche antes de enfrentarse a su hermano quien, para su sorpresa, le da un tremendo abrazo en el expectante y temible reencuentro, echando por tierra todas las culpas que Yakob había arrastrado durante su existencia.

Tal vez si antes se hubiera mirado en su "espejo", nada de la tremenda proeza habría acontecido. Pero la historia está allí, para enseñarnos algo. Y es bueno que así sea.

Muchas veces seguimos a líderes en todos los campos, que están lejos de ser un reflejo de nuestras reales apetencias. Pero lo hacemos, sin darnos cuenta que caemos en la idolatría. Otras veces vemos cuando personas que creíamos sensatas y elegantes, dejan caer al suelo sus títulos nobiliarios en arranques de histeria descontrolada...y hasta lo hacen en público.

Diariamente nos percatamos que hace falta "pulir" el espejo, quitarle las telarañas y los residuos de antiguos reflejos, y darnos una buena mirada para preguntarnos si eso que se refleja allí es realmente lo que somos.

Como sucedía en el día más tremendo del año, cuando sonaban los shofares, y las enormes multitudes contenían la respiración en el momento solemne en que el Cohen Gadol ascendería las escalinatas del Templo en Jerusalem. Había llegado el instante preciso en que, tras larga preparación y purificación, el hombre habría de enfrentarse a Di-s y pronunciar su Nombre en la soledad del Kodesh HaKodashim. Todos los preparativos habían sido pocos; sacrificios, inciensos, solemnidad sin par que encandilaba, las puertas de bronce del Templo pulidas brillaban, las vestimentas consagradas, el cuerpo destilado de impurezas...

Sólo entonces el sacerdote subía las escalas y al mirar hacia adelante...¡veía su propio reflejo en las puertas del Santuario!... Si había ido a buscar a Di-s en su "casa", su propio reflejo le indicaba en dónde se encontraba Di-s, realmente...

Y todo esto sucedía siglos antes que los griegos inventaran, o creyeran inventar, eso del "conócete a ti mismo".

Tal vez por todo esto sea difícil mirarse en el espejo, y más aún obtener un reflejo fidedigno, despojado de vanidades y de disfraces, de heridas sin sanar y de los estragos del tiempo. No es fácil. Pero tampoco es imposible.

El Judaísmo es como un espejo difícil de llevar. Sin embargo, cuando lo vivenciamos en profundidad, que es como corresponde, el reflejo nos muestra la realidad, no sólo aquello que gustamos de ver en nosotros mismos.

- ¿Y qué queda por hacer?- agregó, inquisitivo, mi amigo.

- Sólo lo que nos enseña la Torah  - le respondí- Tal vez desempolvar los propios espejos, ayudar a otros a desempolvarlos, y enseñar a darse cuenta que el reflejo que proyectamos en y desde los demás es lo que realmente somos... seguro que así lograremos algo.

-¿Tú lo crees así? - agregó con voz esperanzada

- Lo creo fielmente, mi buen amigo... créeme, allí está el reflejo...en las puertas del Templo...

 

Mijael Vera

 

 

 

La Pregunta

- ¿Hay algún Cohen? - preguntó el rabino en voz alta, al tiempo que extendía su mirada por sobre la nutrida concurrencia que repletaba la pequeña sinagoga

- "Todos" - le respondí, sin pensar, al mismo tiempo que me ponía rojo de vergüenza por el desatino de haberlo dicho en voz alta.

La clásica pregunta es parte del ritual cada vez que se lee la Torah. Privilegio de un "Cohen" es subir primero, de un "Levi" después, y finalmente un "Israel", reminiscencia de cuando las tribus recibieron su misión en el desierto dividiendo los trabajos en orden a la responsabilidad que cabía respecto al Tabernáculo.

En estricto rigor intelectual, nunca me ha gustado esta división de privilegios. Comparto aquello que observaban algunos Sabios Kabalistas de la España medieval en cuanto a que las categorías de "Cohen", "Levi, e "Israel" no se refieren, al menos en el presente, a definiciones familiares, sino que a estados del alma. De otra manera no podríamos explicar eso de "Seréis un Reino de Sacerdotes", a no ser que nos imagináramos que la sociedad ideal debiera estar gobernada de manera teocrática... ¡Barminan!

Lo concreto es que en nuestros días ya no es posible saber quien es un auténtico "cohen", de manera que el ritual está allí sólo para recordarnos algo que casi siempre se nos pasa de largo, aunque nos hace un guiño cómplice.

Precisamente la Parashá de esta semana nos indica una pista significativa: "Los hijos se agitaban en su interior" (Bereshit 25:22), señala el texto, dejándonos con tremendas interrogantes...¿Porqué? ¿Porqué dos mellizos habrían de ser tan diferentes? ¿Porqué habrían de tomar caminos tan dispares, tan confrontados? ¿Porqué habrían de confundirse, posteriormente, en un engaño digno de película de suspenso?

Rashi, nuestro gran comentarista medieval, explicaba que los mellizos se agitaban en el vientre porque cuando la madre pasaba frente a la puerta de la casa de estudio de Torah de Shem y Ever, Yaakov se agitaba por salir, pero cuando pasaba por una casa de idolatría, Esav se agitaba por salir. No pretendo discutirle a Rashi, lejos de eso. Pero el famoso comentarista nos deja una sensación extraña, la de que los mellizos estaban predestinados, antes de nacer, para una misión concreta aunque dispar.

Y esto nos lleva a un tema que no es menor: la predestinación.

Precisamente Maimónides da comienzo a su obra Mishnei Tora, en Hiljot Deot con una discusión sobre la personalidad al nacer y predisposiciones. Él escribe que hay gente por naturaleza cruel y otros misericordiosos. Sin embargo el propio autor, en el quinto capitulo de Hiljot Teshuba, enfatiza que la naturaleza de la persona no hace que sea bueno o malo, misericordioso o cruel, sabio o tonto, sino que todo esto está completamente "en sus manos".

La solución del problema de la personalidad al nacer con el libre albedrío esta basada en la siguiente premisa: A pesar de que no hay dos personas que nazcan con las mismas personalidades, y esas personalidades están influenciadas por muchos factores, incluyendo factores espirituales tanto antes como en el momento de la concepción, estos no son rasgos que por sí mismos son buenos o malos. En definitiva todos los rasgos de la personalidad pueden ser dirigidos en dirección positiva y/o negativa.

La sabiduría y la inteligencia, por ejemplo, son dos cosas diferentes: Una persona puede tener un CI de genio y actuar como un tonto, y otra persona puede tener un CI muy bajo y actuar con sabiduría. Por lo tanto a pesar que la inteligencia estaría "predeterminada" como el Talmud lo establece, el hecho de que la persona actúe sabia o tontamente es, como dice Maimónides, una función del libre albedrío. ¡Y vaya que hacemos mal uso de ese tesoro!

En otras palabras, la Torah no nos está diciendo que Yaakov y Esav estaban actuando bien o mal antes de nacer. Sino que ellos estaban demostrando tendencias hacia los aspectos más espirituales de este mundo o más materiales.

Pero aún queda una duda interesante respecto a esta pareja. Precisamente no es la primera pareja de hermanos que aparece en la Torah, ni será la última: ya desde Caín y Abel conocíamos esta dualidad tan contradictoria, Moisés y Aarón también parecen tener diferentes vocaciones. Es interesante que más de alguno de nuestros Sabios ha insinuado que aquí no se trata de conflictos entre hermanos, sino que de estados conflictuados dentro de cada persona. En otras palabras, todos seríamos Esav y todos seríamos Yaakov.

De la misma manera todos somos Cohen, Levi e Israel, en diferentes estados del alma. Allí reside precisamente el guiño que nos hace el ritual cuando se hace necesario preguntar "¿Hay algún Cohen?"

Probablemente la respuesta de "Todos" no sea la correcta, al menos en el estado actual de evolución espiritual en que nos encontramos. Tal vez todos somos "Israel", por ahora... pero debemos hacer lo posible para llegar a construir, tal como señala nuestra Torah, un "Reino de Cohanim"... la meta es alta... y por ello es bueno que la pregunta se mantenga vigente.

Mijael Vera

 

 

 

Teoría de Juegos


- ¿Y cuanta gente fue a esa cosa? -me preguntaba mi amiga con un tonito indescriptible.

- Muchísima. Te aseguro que había más de quinientas personas

- Y claro...tu estarías feliz entre tanto "doxo" - replicó sin darse el tiempo para respirar.

- No fijate. La verdad es que estaba feliz por ver tanta gente joven interesada en estos temas. Fue una auténtica revelación para mí. Y te comento que había muchos kipot de colores, y la mayor parte de la gente con la cabeza descubierta.

La conversa llegaba temprano el lunes por vía de la ya tradicional llamada telefónica. Y es que mi amiga, sin darse cuenta, se olvidó del evento en que hablaría el Premio Nobel de Economía profesor Israel Aumann en un elegante hotel de Santiago.  Su llamada, claro está, era sólo para enterarse de algún detalle relevante que "aguara la fiesta". Y como ella no es de las muy interesadas en temas sesudos, yo quise dármelas de "experto" aplicando con ella la famosa Teoría sin saber que en el "juego" saldría perdiendo...

- ¿Y? ¿algún chisme interesante?

- Muchísimos y bien sabrosos te diré. Pero lo verdaderamente interesante fue la charla. El tipo sabe lo que dice, se plantea con buenos ejemplos, aunque, lamentablemente, el tiempo se hizo corto como para que hubiera seguido profundizando.

- Una lata tremenda. Ya una amiga me habló de esa cosa de la "teoría de juegos" o algo así. Encuentro una burrada eso de andar sacando cuentas. Si tan sólo sirviera para ganarse un premio quizás valdría la pena.

Mi amiga que ni se entera que hemos estado jugando con esa teoría durante años en nuestras conversaciones, siempre tan ingenua, cree sabérselas todas con sus aires de persona "bien" y no deja espacio para ninguna otra cosa que no sea el chisme y el cotorreo de salón. Y como yo quería explicarla la Teoría, primero se la dije en forma "hermética", y después intenté "meterla" en el Juego...

- La verdad es que la teoría va muchísimo más allá que eso- la dije con tono pontificador- . Se plantea en términos de matemáticas aplicadas que utilizan modelos para estudiar interacciones en estructuras formalizadas de incentivos y llevar a cabo procesos de decisión. Sus investigadores estudian las estrategias óptimas así como el comportamiento previsto y observado de individuos en constantes conductuales y ciclos de la historia que se pueden explicar sobre la base de definiciones en que todo son negociaciones dialécticas...

- ¡Ay! ¡déjate de tanta lesera! ya me mareaste - me interrumpió impaciente-  Mejor cuéntame si estaban por allá algunos "rostros" de la colonia...tu sabes.

- ¿Rostros? No sé a quien te refieres. Sólo te puedo decir que había tanta gente que al final, con mi socio, tuvimos que abrirnos paso para llegar hasta el conferencista y hablar algunas palabras con él.

- ¿Con el mismo? ¡que regio! ¡De lo más que hay! -me dijo con su tonito de sarcasmo acostumbrado- pero... ya te dije, yo con toda esa gente ortodoxa no quiero saber nada.

- Pues la verdad que de espiritualidad no se habló ni una sola palabra. Sólo ciencia, mi amiga, sólo ciencia y pura racionalidad.

- ¿Y cuanto te costó la entrada? -agregó queriendo encontrar algún punto débil para tener motivos de comentario

- Nada...era entrada liberada. Eso sí, con estricta inscripción previa. Además a mí me habían invitado.

- ¡¿Te invitaron?! - esta vez no pudo disimular su molestia

- Sí, a mí y a otras personas amigas.

- ¡¡¡Ah no!!! La próxima vez me consigues invitación- replicó cortante

- ¿Te consigo invitación para la próxima...?- la dije con sorpresa

- Claro que sí, pues hombre. consígueme invitación, y te aseguro que me presentaré de lo más estupenda,  vestida como para quedar "encima" de todas...ni me vas a reconocer de lo regia que me voy a presentar.

- Ja, ja. pues la verdad es que no fue un "desfile de modas" como esos eventos a los que acostumbras. Yo fui con el único traje que tenía disponible, uno oscuro, camisa sin diseño y una corbata muy simple - la comenté, sin darme cuenta que yo había caído en la trampa y que esta vez el "juego" lo había perdido...

- ¿Sí? ¿Ibas vestido muy simple? ... pues aquí te pillo, querido- me dijo en tono desafiante-  Dime ¿de qué color era la kipá con la que andabas ese día?...

Mijael Vera

 

 

 

La Conversa

Me preguntaba un amigo, cual sería la experiencia espiritual más trascendente que algún día yo podría llegar a tener. Y casi sin esperar mi respuesta, se adelantó a decirme algo así como "que cuando dices que vas a hablar con Di-s, en una de esas te responda"...

Suena bonito, pero la verdad es que se equivocó. No es así la cosa. El Judaísmo no busca eso. Si buscara restaurar esa comunicación presuntamente cortada, sería una religión. Pero, felizmente, no lo es. Y no lo es precisamente por una sutileza que nos enseña la Parashá de esta semana: "Vayerá".

En efecto, la más trascendente de las experiencias que podría tener cualquier mortal sería la de hablar "cara a cara" (o sea, de igual a igual) con Di-s. Por eso aquella abundancia de conversas que aparecen en la Torah cuando los Patriarcas y el mismísimo Moisés hablan con Di-s como si fuera un amigo, negocian con Él, se rebelan, vuelven sumisos, y otras figuras sorprendentes, nos fascina y nos hace o incrédulos, o personas de confianza espiritual.

Sin embargo, y para enorme sorpresa nuestra, hay una escena en los dos primeros versículos de esta Parashá de la que poco se habla, pero que encierra el misterio mayor de las enseñanzas del texto sagrado:

En efecto, Abraham conversa con Di-s en un dialogo que se suscita en las planicies de Mamré, al calor del mediodía. Pero en un instante alza los ojos y ve que frente a él hay tres hombres a quienes no conocía. Lo que sigue es bien sabido: Abraham corre a atenderles, les ofrece comida y hospitalidad. Serán estos extraños personajes quienes después de la comilona le anuncien que en su edad ya bastante madura, su esposa tendría un hijo: Isaac.

Pero, ¿qué ha sucedido en realidad?

¡Pues ni más ni menos que Abraham dejó hablando solo a Di-s!, abandonó la conversa en lo que podría considerarse como una auténtica ofensa; corrió a atender a unos desconocidos que parecían "convidados de piedra"  pues llegaban ni más ni menos que a la incómoda hora del almuerzo, y a Di-s no le dijo palabra alguna para justificar esta brusca interrupción...

¿Y qué pasó con Di-s? Pues nada...se quedó esperando...

¡Cómo pudo ocurrir algo así! ¿Qué experiencia tan grande vio Abraham  que lo indujo a abandonar su reunión, ni más ni menos que con el Ser Supremo?

Para poder entender la elección que en ese instante hizo Abraham tenemos que hacernos una pregunta distinta: ¿qué es más grandioso: amar o ser amado?

Amar es entregar. Ser amado es recibir. Lamentablemente estamos más acostumbrados a ser admirados y alabados como si fuéramos dignos de ello, pero esa costumbre termina transformándonos en sujetos pasivos al respecto.

Amar a otros, en cambio, nos brinda un sentimiento de realización, de que hemos ayudado a hacer de este mundo un lugar mejor. Esto llena nuestros días con significado y regocijo.

Sin embargo, en la práctica, a pesar de ser verdad que encontramos más integridad en "amar a otros", tendemos a poner muchas de nuestras energías en ser "amados". Ponemos un esfuerzo increíble en la manera de vernos, en el lugar en el cual vivimos, en el auto que conducimos - todas esas cosas que provocan que los otros gusten de nosotros. Ponemos mucho más esfuerzo en procurar ser admirados del que ponemos para intentar mejorar la vida de los otros.

¿Porqué, entonces,  Abraham interrumpió la conversa con Di-os para correr a ofrecerle comida a unos extraños? ¿Porqué no siguió aprovechando para sí esa extraordinaria experiencia personal de "hablar" con Di-s con tamaña familiaridad?

La respuesta es simple, pero define una ética que es la base de todo el cuerpo de saberes milenarios del Judaísmo: Hay algo más grandioso que la experiencia de hablar con Di-s, incluso más grandioso que la experiencia de "ser amados" por Di-s, incluso más grandioso que satisfacer los deseos propios de hablar, ni más ni menos, que con Di-s.

Esa experiencia es ser realmente como Di-os. Emular a Di-s, salirnos de nosotros mismos, ser activos y hacer cosas por otros. Ser un dador.

En cosa de segundos Abraham se percata de una verdad trascendente y a través del gesto, no la palabra, nos lega un tesoro inmenso: Nuestras acciones afectan nuestros sentimientos, y si están enfocadas hacia afuera, en otros, en mejorar al mundo, nosotros sentimos que hemos logrado algo. Para Abraham fue más importante atender a esos "viajeros" que venían sedientos y hambrientos tras una aparente caminata por el desierto, que seguir teniendo una conversa histórica con el mismísimo Di-s. Ni siquiera tuvo tiempo como para decirle a su magnífico interlocutor: "espéreme un ratito...voy y vuelvo". No.

¿Y qué pasó con Di-s? Pues nada...se quedó esperando...y de seguro, sonriendo...
 

Mijael Vera

 

 

 

La Entrevista

Una vez más sonaba el teléfono mientras estaba trabajando. "Otro más que me viene con el cuento de que andan alegando el porqué no censuré la entrevista al rabino, seguramente", me dije. Y estaba en lo correcto de pensar así, pues supe que no fueron pocos quienes se dedicaron a leer sólo las preguntas  y a partir de allí a calificarme de "infiltrado ortodoxo" y otras tonterías. Claro que me contaron también que había más de alguno por ahí que se quedó muy resentido porque no le había entrevistado... aún.

Pero no...era mi amiga de siempre...sí, esa misma...esa querida amiga que anda siempre con pajaritos en la cabeza...

- Hola Mijael...¿qué ha sido de tu vida?- me preguntó en su tonito bastante sospechoso.

- Pues nada. Aquí. Trabajando como siempre - la respondí con aire despreocupado, aunque capté que algo grueso se venía.

- Te voy a decir una cosa. Aunque no te voy a decir mis fuentes - continuó con cierto saborcillo autoritario pero ligeramente contenido, como cuando reta a su nana delante de las visitas ocasionales que `pueda haber en su casa: con tono firme pero con una sonrisa forzada y apretando los dientes.

- Si me vas a decir algo, me dices tus fuentes, o si no es Lashón Ará (*)- la frené, esta vez, con un tono firme -mira que ya eso sí que es feo...

(*) Lashón Ará: Expresión hebraica compuesta por un sustantivo y un adjetivo calificativo. Dícese de una de las faltas más graves que hay en la Tradición Judía. Es equivalente al "No Matarás", toda vez que es una forma de matar la imagen de la persona cuando se comete en su ausencia (lo que es lógico porque si el afectado estuviera presente sería otra cosa)... En su sentido ético es considerada una falta que envilece al que la comete y a quien se hace partícipe escuchando lo que se dice. Aunque muchos hispanistas contemporáneos y de gran renombre interpretan aquello de "...deja que los perros ladren, Sancho..." como una aplicación directa de un hebraísmo soterrado en la literatura cervantina, más bien puede ser traducido al dialecto chileno como un vulgar y común  "pelambre", que parece definir de manera precisa una afición bastante recurrente entre las personas que habitan en estas tierras.

- Ay Mijael, si no es nada feo. Lo que pasa es que una amiga me mostró impresa una entrevista que le hiciste a un "cuervo" en no sé que sitio de Internet. Y como tú ya estás enterado, yo no sé nada de esas computadoras raras, y menos de mails y páginas y todas esas leseras...

- ¿Un cuervo?

- Sí, pues Mijael, un "cuervo" de esos que se visten de negro... ¡un ortodoxo, pues hombre! - me espetó perdiendo la paciencia, agobiada, tal vez, por otras cosas más que quería decirme.

- Ahhh...eso - la respondí con tono despreocupado- Sí, me parece que sí. Pero eso fue ya hace unas dos semanas. Ahora bien, eso de decirles "cuervos" me suena algo feo, ¿no lo crees?. Aunque es cierto que los cuervos, esos que vuelan, son bonitos.

- Bueno. Así será. Pero te digo que me pareció una entrevista super entrete, algo larga, eso sí, y de lo más polémica, te diré. Con decirte que la amiga que me la mostró impresa, es amiga a su vez de otra que es medio parienta lejana de una vecina del entrevistado. Y la muy tonta ya se creía famosa. Con eso te digo todo. Y claro, tu comprenderás, no me privé de decir que yo era directamente amiga tuya...

- Que divertido. Parece que este mundo es más pequeño de lo que nos imaginamos.

- Hay más - esta vez había endulzado su voz llegando a bordear un tono casi almibarado - estaba pensando que tú debieras hacerle una entrevista a otra persona que has estado dejando fuera, al parecer...

- ¡¿A quien?!- la dije en tono desesperado, toda vez que había tenido ya dos semanas de llamadas telefónicas de personas ofreciendo nombres y hasta de varias ofreciéndose para que las entrevistara.

- Bueno...te lo digo de una vez por todas:  Lo que me interesa saber es ¡Cuando me vas a entrevistar a mí! - me dijo con toda su energía desplegando lo parecía ser su inquietud más trascendente.

- A..¿t.. t.. tí? - la respondí dudando...

- Sí pues hombre..debieras entrevistarme a mí- agregó autoritaria nuevamente

- Pero....si usted ni lee esas cosas de Internet...no tiene tiempo para eso...

- No importa.... Eso sí: cualquier lesera que se me salga tú me la tienes que cortar ¡y no se te vaya a ocurrir publicarla entera!

- Mira bonita. Si te entrevistara te tendrías que hacer responsable de lo que dijeras. Porque no seré yo quien ande recortándole las declaraciones a nadie. Eso sería un atentado a la Libertad de Expresión. Y bien sabes que he luchado toda mi vida por sostener ese principio. Ha habido unos pocos que se han molestado conmigo por eso...en todos los sectores...pero conmigo eso de la censura...nada.

- Pero Mijaelito...déjate de andar entrevistando a rabinos, cuervos  y a todas esas personas raras. O me entrevistas a mí o me hago enemiga tuya, y te voy a andar pelando por todas partes...entrevístame a mí ¿ya?...mira que me muero de envidia... ¡¡me muero de envidia!!...

Mijael Vera

 

 

 

El Submarino

Tuvo que transcurrir algún tiempo antes que pudiera superar el susto que tuve en mi infancia ante el temor de que un enorme maremoto cubriera toda la tierra. Y es que no resulta fácil explicar la historia del Diluvio a un niño nacido y crecido en Valparaíso, como fui yo. No en vano todos quienes hemos vivido a orillas del mar, de alguna manera inconciente desarrollamos cierto respeto a ese enorme poder, y cuando hay tormentas, o un temblorcito... las miradas siempre van derecho hacia el mar a la espera de que se mantenga quieto y en su lugar.

Cuando mi padre me explicó que el Arca de Noé no sólo flotaba, sino que también estaba rodeada de aguas tormentosas "por abajo y por arriba", algo de tranquilidad me volvió. Después de todo "un submarino no se hunde", pensé en mi ingenuidad. Y debo reconocer que cierta curiosidad me empezaron a despertar los submarinos que calaban en el puerto de Valparaíso. Pero el problema del tamaño, de la alimentación y todo eso, seguía en pie. ¿Cómo se las arregló Noe para poder resolver esos problemas?

Construir un barco no es cosa fácil. Y si más encima lo tiene que hacer una persona sola, pues pobre de él. Porque si además de tener que construir un barco, esa persona tiene que ir por el mundo recopilando animales para meterlos en el Arca y luego pretender que ninguno se muera de hambre, menos fácil es la tarea. Bueno, pues Noé estaba decidido a hacerlo y lo hizo.

Primero tuvo que reunir toda la madera necesaria para armar el barco, que no era poca, ya que según Di-s le había dicho, en el barco tenían que caber muchos bichos. Finalmente, Noé pudo construir su Arca, mientras sus vecinos, en vez de tomar clases  urgentes de natación, se burlaban de él.

Y luego quedó la grande. Ese enorme diluvio que ni el propio Noé se imaginó en sus desproporciones.

Francamente el relato es digno de las películas grandilocuentes del Hollywood de antes. Bueno, como muchas historias bíblicas.

Pero, la verdad, es que la historia de Noé es mucho menos espectacular de lo que aparenta, a pesar de décadas de búsqueda del arca famosa que han hecho arqueólogos, o de variopintas interpretaciones que hablan de una historia similar en Sumeria, hasta la afamada búsqueda de "rastros" del diluvio universal que han hecho paleontólogos tanto en tierra firme como en el pantanoso territorio de las historias legendarias.

Noé, para nuestra sorpresa, ¡estuvo 120 años construyendo el Arca! Toda una vida, en lenguaje bíblico. Y según nuestros Sabios Kabalistas, no estaba construyendo un barco, sino que otra cosa. En efecto, por una serie de detalles que el texto de la Torah nos entrega, en especial en lo referente a las medidas del Arca, se llega, de manera bastante fluida a la conclusión de que Noe estaba, en realidad, construyendo un espacio intelectual, un "lashon", un idioma, una palabra...

No obstante, el Diluvio aconteció, y la salvación para Noé y los suyos fue el refugio en la "palabra"...palabra de vida que se desprende de la propia Torah, la lengua santa en que está escrita.

Cuando afrontamos un mundo convulsionado, apresurado y nihilista, más apremiado por las deudas, las tensiones, y el cemento de las ciudades ruidosas, Noé nos enseña algo sumamente interesante: la construcción de un espacio personal, el recorrido hacia adentro, y el proceso interno de reflexión y autoconocimiento, son semejantes a la mejor de las terapias que la Torah pudiera habernos enseñado.

Por cierto, al final del relato Noé abre una ventana (Jalon, en hebreo que comparte la misma raíz que la palabra "sueño"), y tras comprobar luego de varios intentos que las aguas "se aquietaron", sale del submarino, su refugio interno, y posado en una alta montaña contempla la alianza de paz que establece Di-s con los hombres.

Curiosamente nuestros Sabios advierten que si Noe hubiera reclamado por los desmanes que precedieron al Diluvio, el fenómeno no habría acontecido. Clara lección para demostrarnos que las personas somos agentes de cambio social y que debemos mantenernos activos a cada momento, además de ser responsables de nuestro propio destino: no hay constelaciones que nos gobiernen, ni gurúes, ni "intermediarios iluminados"...

Ya lo sabemos, La historia de Noé, a pesar de su tono grandilocuente, nos está enseñando una realidad de enorme riqueza en su dialogo íntimo: Nos enseña que tras la peor de las tormentas, cuando creemos que todo se hunde, cuando nuestras construcciones se ahogan en un tempestuoso mar de contrariedades, cuando sentimos que todo es en vano, que estamos perdidos...¡nos llama a trabajar el "yo" interno! Pues siempre, siempre al final del Diluvio, cuando las aguas se aquietan, y nos paramos en la más alta de las montañas, es seguro que asoma el más hermoso arco iris que alumbra aquello que en algún momento fue nuestro submarino...

 

Mijael Vera

 

 

 

C - H - I

La verdad, no pude ver el partido. A esa hora estaba en la Sinagoga bailando con la Torah. Era Simjat Torah. De manera que apenas me enteré al pasar, aunque todos andaban muy contentos con la noticia.  Pero cuando volví a casa me dí cuenta que la ciudad se había desbordado. Era divertido...nosotros festejando en la Sinagoga a todo dar, y otros con banderas por las calles. Linda sincronía.

Aunque reconozco que poco sé de Torah, lo que es más seguro es que nada sé de fútbol. Y no me culpo por lo segundo. Mucha gente no se interesa mayormente. A mí me entusiasman los grandes partidos, tal vez por una cuota de chovinismo "a la chilena" que muchos heredamos. Cosa poca.

En todo caso, esto del futbol es algo relativamente nuevo para mí. En Israel ,mientras estudiaba, recuerdo que entre los alumnos de la Yeshivá era más importante el béisbol (que nunca llegué a aprender). De fútbol, casi nada, salvo algunos peloteos ocasionales entre los alumnos latinos.

Pero recuerdo una anécdota sugestiva: Un maestro una vez nos dijo que el futbol tenía algo de kabalístico por eso de "11 por lado" que suman 22 (como las letras del AlefBet). Nunca supe si nos estaba tomando el pelo o sólo nos estaba estimulando a ser más despiertos en interpretar el entorno. Pero lo cierto es que no alcanzó a emocionarme lo suficiente como para intentar comprender los misterios de tan masivo deporte. Al menos, hasta hace poco.

Porque la verdad es que no existe deporte más significativo como para representar lo que significa el trabajo en equipo.  Si hasta me he sentido tentado de imaginarme al mismísimo Moshe intentando formar un equipo de fútbol con los jefes de las tribus para que aprendieran de una vez por todas a funcionar coordinadamente dejando de lado los egos personales. A propósito, ¿a qué habrán jugado en el desierto en sus tiempos libres?

De una manera tan especialmente sutil y evocativa, la Torah nos está enseñando que de nada sirven las glorias pasajeras. De hecho, a punto de entrar a la Tierra Prometida, cuando Moshé quiso "lucirse" golpeando la roca en vez de hablarle como se le había ordenado, fue cuando quedó condenado a sentarse "en la banca" mientras que serían otros los que entrarían "a la cancha".

Es curioso que la Torah se plantee como un auténtico "entrenamiento" que exige dedicación, austeridad, alegría, entusiasmo, reflexión, autoconocimiento. ¡Cómo si estuviéramos en una auténtica "concentración de jugadores" previos a un importante partido!.

Aquí no rigen las reglas del Tenis, que es donde el individuo se tensa en su máxima rigurosidad. No. Acá lo que rige son las reglas del equipo: o somos todos, o no es ninguno.

Lo vemos muchas veces en el trabajo comunitario: líderes-estrellas, pequeños mesías, egolatrías varias, sujetos apernados en el poder insignificante...pero pocas veces vemos un auténtico trabajo en equipo. Pocas veces vemos una auténtica dedicación, coordinación, definición de objetivos y metas claras, evaluación de las propias posibilidades. Trabajo en equipo...eso falta. Y lo sabemos por algo muy simple: cuando se hace...resulta. Y ¡vaya que sí resulta!

De hecho, el Judaísmo nos obliga a jugar con un equipo de 10, el famoso Minian. Formar Minian no es sólo juntar 10 personas...no señor...es establecer armonía entre esas personas, coordinación, comunicación y belleza. Es aprender a dejar afuera los ripios de la cotidianeidad y crecer en el "espíritu colectivo". Un  gran Rabino (de esos que se escriben con "R" mayúscula), me dijo una vez: "el Minian no se compone de 10 personas...se compone de 11"..."10 más uno, o sea el "nosotros"..."

Tenía razón. Nada funciona si las cosas las hacemos solos. Es en la experiencia de la vida comunitaria en donde contrastamos nuestras asperezas, y las pulimos. Es en el trabajo colectivo en donde se verifica si nuestras ocurrencias individuales pueden ser viables, y donde se fortalecen nuestras energías. El Judaísmo se vive en "equipo". No hay otra posibilidad.

Ya desde Moshé aprendimos algo que es muy vital a la hora de socializar nuestra confianza en la Torah: si estás sólo, seguro te equivocas... pero si estás acompañado, al menos tendrás alguien que te conteste "L-E" cuando quieras gritar: "C - H - I"

Mijael Vera

 

 

 

El Vaticinio

- ¡No me digas que no te enteraste de la última! -me dijo mi amiga casi sin detenerse a saludar

- Ni idea- la dije resignado...

Mi amiga, como siempre algo histérica, me llamaba al teléfono, justo cuando estaba concentrado preparando mis clases. ¡No hay remedio! He llegado a pensar que la gente se divide en dos grupos: los inoportunos y...ella.

- ¡Ya se sabe quien va a ser el próximo Presidente de la República!

- ¿Cómo?

- Sí. Lo vaticinó un conocido astrólogo de la colonia. Lo hizo sacando la cuenta de los números que les correspondió en el sorteo a los candidatos y una fórmula con los nombres de cada uno de ellos.

- ¡¡¿Y quien es esa persona?!! -dije, y mi voz debe haber sonado como la más desagradable que mi amiga haya escuchado de mí.

- ¿me preguntas por el que va a ganar?- me respondió alegre como si tuviera en sus manos una noticia sensacional.

- No, el que está haciendo esos vaticinios de tan mal gusto.

- Ay, si tú sabes quien es...no te hagas el leso...

- ¡No me digas que es el mismo que le vaticinó a cierto mandatario que ganaría el plebiscito!...

Mi amiga es tan volátil que, a pesar de un pasado bastante conciente, ahora, con los años, se ha vuelto inclasificable. Ni los amigos podemos saber su edad, ni si tiene dinero o sólo es una pura fachada, ni si es judía de compromiso real o si es más amante del New Age, y de todas esas cosas raras. Lo único que se sabe, es que es una amante de la farándula y que delira con la idea de que su foto aparezca en las páginas sociales de alguna revista de amplia circulación.

- Mira. Yo, feliz- me dijo con tono pontificador- Porque hasta ahora no me gusta ninguno de los candidatos. Si hasta los encuentro a todos feos. Ya me estaba decidiendo por el que me parecía más decentito...pero con dudas.

- Uno no debe sufragar por quien le guste, sino por el que uno verdaderamente crea que asegura un gobierno de bienestar para el país. Y menos por quien los brujos de turno vaticinen. Ya sabes que ni eso de las encuestas  corre en Chile... nadie dice la verdad de por quien va a sufragar...

- Tal vez. Pero tienes que reconocer que el tipo tiene estudios de Numerología y de kábala... yo le creo.

- Y yo te aseguro que nadie que posea un mínimo de estudios serios en los conocimientos profundos de la Torah andaría haciendo "vaticinios" de tan mal gusto, ni menos tan comprometidos políticamente. Quiero creer que se trata de un broma.

- ¡Ya saliste con "tu" Torah! - me respondió esta vez con un tono cortante- Tú no puedes negar que hay personas que tienen "poderes". A mí esto me inquieta muchísimo. Hace pocos días una de mis amigas se fue a " ver las cartas" y le dijeron que su marido andaba con otra. Claro que todas sabíamos eso pero nadie se atrevía a decírselo.

Debo reconocer que semejante tontería me causa cierta gracia. De otra manera no sabría cómo soportar sus llamadas. Hasta creo que en mí hay algo de morbosa curiosidad por saber hacia dónde va mi amiga.

- Lo único que puedo decirte es que la Torah es tremendamente drástica al respecto: tenemos prohibidísimo consultar agoreros, adivinos o cualquier cosa rara por el estilo. Todo eso es una estafa para personas incautas. La Torah nos enseña que el futuro depende del esfuerzo de cada uno y que su historia la construyen sólo quienes han dejado atrás estas supercherías.

- A mí, Mijael, siempre me han adivinado lo que venía. Y como ando en esto de no saber todavía por quién voy a votar, te llamé porque tú tienes esos estudios de kábala y pensé que me darías un "adelanto" de quien va a ganar...

- La Kábala es una disciplina de estudios profundos que se hace en consonancia con la práctica de la Torah. En otras palabras, no es una fuente de respuestas mágicas. Si escuchaste algo diferente, entonces te quedaste con la superchería comercial. Por otra parte...¿Y sí así fuera? ¿Si yo te dijera quien va a ganar...votarías por ese nombre?...

- Claro, si no quiero perder el voto como en la última elección...

- Ja, ja. O sea, votar a "ganador".

- Lógico pues querido.

- Aborda el tema desde otro ángulo, mejor - la dije con voz resignada esperando que la conversa terminara pronto para seguir preparando mis clases-  Estudia los programas de cada cual y revisa sus historias personales y políticas. Evalúa si es compatible que alguien de grandes negocios tenga acceso a información confidencial en la Presidencia. Y revisa las cifras que avalan el enorme éxito que ha tenido este país, en especial para afrontar la Crisis...

- ¡Que lata! Si lo único que quiero es sufragar por el más regio, y con más pinta de presidenciable. Y este adivino me estaba haciendo más fácil la tarea...

- Querida. Mucho más fácil te va a resultar la tarea si por un momento piensas por ti misma en cómo sufragarías si hubiera reelección presidencial.

- Ay, sí...sería todo muchísimo más fácil... Es una enorme pena que no haya reelección en Chile.....

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Mijael Vera

 

 

 

La Ramada

- "Pucha patrón, está atrasado haciendo la ramada, parece que quiere hacer el '18 chico'...pero además la está haciendo mal...tiene que hacerla con tornillos, patrón...con clavos se le va a caer"- me advertía con notable sabiduría un maestro que estaba haciendo unos trabajos en casa y me vio levantando la Sucá...

- "No ve que los palos no van a soportar el peso de esas ramas que va a ponerle arriba..."- agregó con aire de experto.

El noble trabajador no lograba entender que, precisamente, mi "ramada" tenía que ser frágil y vulnerable. Para él, golpeado por la crisis financiera, agobiado por los dividendos que mes a mes debe pagar para no perder su casita, el que yo hiciera esfuerzos por construir una "ramada" por estos días, le debe haber parecido algo definitivamente inexplicable.

Y es que la Sucá, en efecto, es un monumento sólido a la vulnerabilidad humana. Una vulnerabilidad que nos recuerda que aún la "casa", es transitoria, no importa la solidez estética que exhiba.

Se trata, por cierto, de esa vulnerabilidad que afecta a todas las concepciones ideológicas, a todos los amores, a todos los bienes, inclusive a los pilares de la economía mundial, que cual "ramada" mal construida de vez en cuando golpea con sus vaivenes y veleidades a los más desposeídos... como siempre.

Una muralla puede estar sólidamente construida, y sin embargo se cae. Es cosa de preguntarle a los comunistas de antaño que ni en sus peores pesadillas imaginaron lo que pasaría con el "mundo donde los proletarios gobiernan".... si hasta los sólidos monumentos de bronce de los próceres estalinistas fueron arrancados de cuajo. Ni qué decir de los dictadorzuelos de opereta barata que se han levantado en muchos lados y que de tanto darle a los discursos rimbombantes al son de bombos y platillos, han terminado en el más odioso de los olvidos.

¡Que sabia es la Torah al indicar que tras los días solemnes de las Altas Fiestas debiéramos construir una Suca para cobijarnos!

Creíamos que por causa de los donativos que hicimos en Iom Kipur, del tremendo ayuno y de haber escuchado el Shofar, ya podríamos volver tranquilamente a casa y seguir con nuestras vidas, esta vez, más despejados.

Pero no era así. La Torah nos está enseñando que aún en ese retorno a casa debemos reforzarnos en nuestra fragilidad y en lo vulnerables que son nuestras "construcciones". Nos enseña que la vida es breve, que todo éxito o derrota son pasajeros, y que hasta los más elevados rascacielos se resquebrajan.

Sin embargo, Sucot es una de las festividades más hermosas del calendario hebreo. De hecho es denominado como "el tiempo de la alegría". Y hasta en el último día bailamos con los rollos de la Torah en una manifestación de regocijo y plenitud.

¿Cómo se explica esta paradoja? ¿Porqué habríamos de regocijarnos si lo que hemos estado haciendo es recordar nuestra vulnerabilidad?

La respuesta la dan nuestros Sabios: precisamente nos alegramos al saber que somos vulnerables, que somos personas, no dioses. Todos los ídolos caen, pero las personas no, las personas se levantan. Los dictadores caen, pero los pueblos se levantan y la confianza se renueva.

Y eso es lo que celebramos en Sucot. Festejamos el confirmarnos en la idea de ser personas con vulnerabilidades, dudas, inquietudes. Festejamos el recordarnos que toda premisa es la nada al lado de las nuevas ideas. Festejamos que aunque haya sido destruido el Templo, sólo hay algo que jamás ha caído: la Torah. Y ese tesoro de fortaleza por miles de años, se mantiene en pie y tan fresco como las manzanas que compré ayer en la feria.

Mi Sucá soy yo. Con mis aciertos y mis errores, con mis caídas y mis fragilidades. Mi Sucá me recuerda que soy vulnerable pero que poseo un tesoro que me está enseñando la más grande de las lecciones: la confianza en que el género humano algún día dejará de adorar ídolos con pies de barro...

- ¡Póngale tornillos!- insistió el maestro que miraba perplejo mi proyecto en ejecución- ¿No ve que se le va a caer? ...si se caen hasta los aviones...

- No sólo se caen los aviones, mi buen señor- le respondí al momento- también las personas...y cuanto más alto están, más fuerte el porrazo...Ahora, si esta "ramada" se cae, tenga por seguro que pondré todo mi empeño en levantarla de nuevo...así es la vida...felizmente.

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Mijael Vera

 

 

 

Amigo

Amigo que vienes a la sinagoga, muchas veces anónimo, procurando demostrar que estás, aunque para nosotros sea como si no estuvieras. A ti te escribo. A ti que por años has tratado de integrarte a nuestro Pueblo, que has aprendido más que nadie y que emocionado no te has perdido detalle de nuestras Fiestas, ni de nuestros debates, ni de nuestros, a veces, lucimientos inmerecidos .

A ti te escribo en esta oportunidad, para pedirte perdón.

Perdón en nombre de todos quienes te hemos eludido. Perdón por la infinidad de veces que hemos puesto valores prohibitivos a las entradas que han impedido  tu asistencia y la de tu familia. A ti te pido perdón en nombre de mi Pueblo, y el mío.

Te pido perdón por lo que has tenido que ver, muchas veces absurdas discordancias, a responsables que hacen gala de irresponsabilidad, equívocos inexcusables...te admiro, lo declaro, admiro tu paciencia y tus deseos de seguir aún a costa de hacer la vista gorda ante tanto desatino. Te pido perdón, mi amigo.

Te pido perdón porque a veces nos hemos olvidado de tu nombre. Porque cuando no viniste nadie preguntó por ti , ni se interesó por saber qué te había sucedido. Te pido perdón por la infinidad de gestos fríos que has recibido de parte nuestra, por la abrumadora indiferencia inmerecida, y por el tremendo tiempo que has estado en un silencio indebido.

Te pido perdón, también, por ese momento horrible cuando te dijeron que tu conversión tendría un valor en dinero que nadie se había atrevido a señalarte. Te pido perdón por ello.

Te pido perdón porque en ti vi a Ruth, al mismísimo Moisés, y tantos otros conversos que abandonaron sus propios Egiptos y caminaron a nuestro lado con paso aún más firme que muchos de nosotros, o más bien, que todos nosotros. Y, sin embargo, yo guardé silencio. Perdón te pido.

Te pido perdón por aquellos que al verte se preguntaron "¿qué hace este goi aquí?" Sin darse cuenta que tú estabas, aún antes que todos ellos.

Te pido perdón y espero que me perdones, porque en ti no he aprovechado la oportunidad de cumplir la Mitzvá de ser receptivo y atento con los "extranjeros que habitan entre nosotros" como indica nuestra sagrada Torah. Perdón a ti, y no a Di-s, te pido.

Te pido perdón por tantas veces que no hubo para ti un asiento reservado en donde ubicarte. Aunque sé que has procurado ser visible y no has podido. Has de saber que no lo eres. Y has de saber también que para nosotros no ha sido fácil el recibirte, probablemente porque nunca hemos sabido cómo. Tal vez porque siempre hemos sido mal recibidos.

Como todo en el Judaísmo, lo nuestro no parece ser una compacta devoción contemplativa para recibir la gracia divina; desde que salimos de Egipto se nos está enseñando a ser auténticos artífices de nuestros futuros y de nuestro devenir personal y colectivo. Te pido perdón por no haberlo aprendido.

Y como es el tiempo de reparar aquello que, sabemos, podemos mejorar, te pido perdón por todos los tiempos perdidos. Cuando restan pocas horas para que nuestras faltas a Di-s queden despejadas y nuestros nombres inscritos en el Libro de la Vida, y se nos va haciendo breve el tiempo como para aprovecharlo y reconciliarme con los míos, te pido perdón así como ya lo he hecho con otros amigos.

Y te pido perdón porque sé que tu nombre estará inscrito en ese Libro mucho antes que el mío, y porque sé que cuando llegue el momento de ponerte el Talit, lo harás con auténtica devoción, más que cualquiera de nuestros conocidos. Y porque tu mirada se llenará de lágrimas que yo nunca he sentido, y porque tu mujer y tus hijos te miraran orgullosos en ese momento preciso. Esa mirada que yo también he recibido. Por eso te pido perdón, amigo,  porque sé que el mismo perdón nunca lo he merecido.

Mijael Vera

 

 

 

La Tarjeta

- ¿Y? ¿Cuánto cuesta la tarjeta en tu sinagoga?- la pregunta telefónica de mi amiga venía dentro de una conversa casi sin sentido sobre lugares comunes y banales, que ella había iniciado. Era evidente que, de alguna manera quería llegar al tema. Y claro...como siempre...llegó.

- No lo sé exactamente, pero me imagino que, como es habitual, debe ser un valor bastante elevado.

Y es que en esto del valor de la tarjeta de Yom Kipur pareciera que las sinagogas compiten por cual de ellas cobra más caro. "Cosa de status" me aclaró un venerable amigo hace pocos días. "Lo que pasa es que hay cada sinvergüenza que no va nunca a la sinagoga, y hasta se atreve a pedir rebaja por estas fechas" me dijo otro amigo. "Hay que financiarse" concluyó un rabino a quien me atreví a hacer la pregunta clave mientras él veía cómo mis ojos se desorbitaban cuando me dijo el precio.  Pero la verdad es que las comunidades descubrieron ya hace muchísimos años que el día que más gente va a la sinagoga es en Yom Kipur, y que de esa manera podían financiar, ya fuera por el costo de las tarjetas de entrada como por las donaciones abundantes en la fecha, los siempre tambaleantes fondos institucionales para seguir funcionando todo el año.

- Tal vez vaya a algún minian modesto - la agregué sin mayor entusiasmo- o tal vez vaya a mi Sinagoga habitual, aún no lo decido. Por lo pronto estoy con Selijot todos los días, y te aseguro que este año he hecho un esfuerzo mayor para limpiarme de todas las cargas espirituales del año.

- A ver mijito- me dijo con tono de idishe mamme- a usted que le gusta andar dictando cursos, dando conferencias y escribiendo tonterías, si se quiere valorar y que lo valoren, debe ir a la sinagoga más cara, vestirse con sus mejores pilchas, saludar a todo el mundo y pasearse harto para que lo vean.

Mi amiga, siempre ocurrente con sus aires de nueva rica, tiene una ingenuidad graciosa producto del aprecio que me tiene. Ella piensa que yo no me hago valorar y siempre me está recalcando " el estilo contestatario no te viene". Y la verdad es que se equivoca. Nunca el judaísmo fue silente. Nuestra tradición milenaria fue construida sobre la base del debate teórico y el cuestionamiento a las "verdades absolutas" que más de  una vez algún dogmático se atrevió a sostener. Por otra parte, tampoco el Pueblo judío gozó siempre de una situación económicamente cómoda como para andar despilfarrando dinero a tontas y a locas. Al contrario.

- Querida, no ando botando el poco dinero que tengo en vanidades de ese tipo- la dije con tono conciliador- Para mí la sinagoga es otra cosa, y te aseguro que quienes participamos todo el año, pensamos más o menos igual.

- Pero Mijael, ya basta de tanta flagelación. Si ese día hay que ayunar, por lo menos convirtámoslo en algo socialmente relevante. Te aseguro que todas mis amigas compraron tarjeta en el mismo lugar. Yo no me podía quedar afuera, comprenderás. Y me compré la más cara, de esas que están adelantito.

- Ufffff, eso para mí es un enigma insondable. Comprendo que en estas fechas esa famosa tarjeta tenga su precio conforme a las necesidades de las comunidades, pero no entiendo eso de que en el mismo lugar los asientos de adelante tengan un precio más elevado. Nunca lo he entendido.

- Pero es que así no te pierdes detalle- me respondió con un tono algo irónico.

- ¡Pero mi amiga...si Di-s está en todas partes, y con mayor razón dentro del alma de cada persona! No importa el lugar en que te sientes a orar.

- ¡Que orar, ni qué orar! Te lo digo claramente: los asientos de adelante son de lo más que hay....llegas tarde, entras saludando a todo el mundo cuando ya está sentado, te demoras harto en llegar a tu lugar, y así todo el mundo te ve y se entera que te compraste la tarjeta más cara...

Cosa curiosa. Nunca pensé que mi graciosa amiga pudiera resolver en una frase este enigma que siempre había sido un misterio inaccesible para mi pobre intelecto: el porqué las tarjetas de adelante cuestan más caras...

- Ja, ja... Bueno amiga, eso podrás hacerlo en una sinagoga liberal, porque en una ortodoxa tendrías que conformarte con estar detrás de una cortina...

- Ay sí ¡qué terrible! no sé qué van a hacer a esas sinagogas esas mujeres ortodoxas si las tienen tan apartadas, las pobrecitas.

- Tal vez van a la sinagoga a lo que se debe ir, mi querida amiga: a orar. A orar por tanta gente que no va nunca a la sinagoga y que no se da cuenta de toda la falta que le hace...

Mijael Vera

 

 

 

Chile se mueve

Chile es un país que se mueve, y no necesariamente en el buen sentido. Cuando no se trata de aluviones, sequías, se trata de temblores y terremotos. He tenido la oportunidad de decírselo a muchos rabinos y líderes extranjeros que se vienen a vivir por estos lados. Pero nunca me han entendido lo que he querido decirles. Salvo uno de ellos.

Tenía apenas 12 años de edad cuando comencé a estudiar para mi Bar-Mitzva con el rabino Efraím Dines en la Comunidad Sefaradí. Yo tenía que viajar todos los viernes temprano desde Valparaíso, con mis mejores ropas, y me alojaba en su casa, cerca de la calle San Diego. A veces me quedaba semanas enteras porque había vacaciones en el colegio en el puerto, o directamente el rabino le decía a mis padres que venían fiestas que yo debía vivenciar en su total intensidad. Y la verdad es que la intensidad era puro estudio, más estudio, y más estudio.

Al parecer el Rabino no concebía una preparación para Bar-Mitzva que se redujera específicamente a que yo aprendiera de memoria el trozo de la Parashá y las berajot correspondientes. Para nada. Ni siquiera recuerdo que alguna vez hayamos repasado esos temas.  Todo era estudio sobre Rashí, Maimónides, Halajot, e historia. El Rabino Efraím Dines era un hombre culto. Recuerdo que entre los debates que me atrevía a sostener con él, y que no eran pocos, aunque mal preparados por mi parte, me explicó todo el proceso evolutivo de las Eras Geológicas sobre la base de los primeros versículos de la Torah. Con él aprendí del amor a la Torah y la pasión por las Ciencias.

Para mi sorpresa, aprendí con él que Rosh Hashaná no es el cumpleaños del mundo en el aniversario de su Creación, como siempre había escuchado, y sigue diciéndose ocasionalmente. No señor. Mi rabino me enseñó que era el cumpleaños del nacimiento de Adam, dato que no era menor al calor de los debates sobre evolución que por ese entonces ya me comenzaban a apasionar. Si celebrábamos más de cinco mil años, entonces aquello era perfectamente compatible con el surgimiento de la escritura y lo que Samuel Noah Kramer en su clásico "La Historia comienza en Sumer" denominaba como el surgimiento de la cultura humana. Valga agregar que aquel libro era el favorito de mi padre por esos días y yo apenas lo había leído de pasada, sin mucha reflexión, pero sí con mucho caos de adolescente intentando dárselas de "sabiondo".

En ese tiempo se rezaba Selijot con el Sr. Gateño en la Sinagoga Sefaradí de la calle Santa Isabel. Y cuando no había minian, que era algo inusual, se rezaba en la sinagoga de la Jevra Kadisha en calle San Francisco. Por ese entonces las viejas rivalidades entre los "turcos" (sefaradíes) y los "rusos" o "achos" (ashkenazíes) ya iban quedando en el pasado. El Sr. Pinjas Shnapp, probablemente el mejor Baal Koré que haya conocido esta tierra chilena, hacía gala de unas lecturas memorables. Pero el Sr. Devash no se quedaba atrás y hacía de lo suyo en la Sinagoga Sefaradí.

Las mujeres corrían a buscar los pollos que faenaba ritualmente el Rabino Mordejai Nachimovsky, mientras los hombres de negro, entre los que iba yo, todo esmirriado con un sombrero que me quedaba grande, recorríamos las sinagogas ubicadas en calles con nombres de santos. En dificultades se veía el Rabino Dines para decir "la sinagoga de santa Isabel", o..."vamos a la sinagoga de san Francisco"...aquello sonaba feo. Pero en la perspectiva...suena divertido.

En ese marco tan extraño estaba en Chile el Rabino Efraím Dines. Con estatura señorial, sombrero negro y barba incipiente, pese a su juventud, era un orador extraordinario, y los pocos ortodoxos que iban quedando por esos tiempos, reducidos a pequeños grupos en el barrio Matta, entraron en éxtasis de alegría. Aún no se daban cuenta que el Rabino adhería a uno de los sectores más estrictos de la ortodoxia. Pero en un marco en donde las grandes sinagogas ya eran masortíes, y recibían a las autoridades gubernamentales de turno con enorme pompa y boato de estilo eclesiástico, el remanente de ortodoxia del barrio Matta significaba un respiro para muchos visitantes ocasionales que preferían un minian "de verdad".

Recuerdo muy bien una conversa sostenida durante un almuerzo en casa del Sr. Rebalsky, líder de una pequeña y ya desfalleciente comunidad ortodoxa. "Chile se mueve", le dije al rabino, "y mucho" agregué intentando hacer gala de una cultura chilena de disciplina aprendida desde niño frente a terremotos y otras cosas raras.

Pero al Rabino un terremoto le sonaba como algo distante. Por más descripciones que se le hicieran, no lograba imaginarse lo que sería eso. "Así como la tierra se mueve constantemente, de la misma manera es inestable el carácter del chileno. Un día ama lo que odiaba, y al día siguiente odia lo que amaba" le agregué intentando recordar cada palabra de una conversa que mis padres habían sostenido sobre el mismo tema días antes.

Poco duró el rabino en Chile. Terminó detestando la forma de ser de los chilenos y renunció a la Comunidad Sefaradí al año y medio de estar por estos parajes. El Rabino Efraím Dines se fue del país y no volvió más. Poco tiempo después serían otras personas las que comenzarían un largo proceso para lograr revivir la ortodoxia en Chile. Recuerdo bien nuestra despedida, y la frase que me ha marcado toda una vida: "Nadie es como es, sino cómo le recuerden".

Años después, yo estudiando en la ortodoxa Ieshivá Or Sameaj en Jerusalem volví a saber de él. Había dado una vuelta por esos lados dejando una serie de lecciones grabadas que los estudiantes devorábamos con inusual apetito intelectual.

Posteriormente el Rabino Efraím Dines fundó su propia Ieshivá en Buenos Aires, y hasta el día de hoy es el líder espiritual de cientos de familias argentinas. Logró realizar sus sueños de estabilidad y desarrollo. En el mundo entero, me atrevo a asegurar, somos muchos quienes aún nos ponemos de pie antes de pronunciar su nombre. Sus escritos, sus lecciones, sus discursos son fuente de inspiración para miles de personas. Y sus palabras, que aún suenan vibrantes en ecos aturdidos por el tiempo, aún son recordadas por muchos chilenos.

Quizás su discurso emocional no caló en las mentes chilenas, acostumbrados como estamos a racionalizar todo y a no darle espacio a las emociones, a sabiendas que todo es inestable y que, por quererlo o no quererlo, las cosas cambian con una velocidad inexplicable. O tal vez su notable inteligencia fue demasiado para nosotros... a veces sucede eso...

Por cierto, hay que agregar, es el único rabino que entendió lo que yo andaba predicando desde esos lejanos años: "Chile se mueve....y mucho..."... tal vez, demasiado...

Mijael Vera

 

 

 

El Abrazo

"Israel protege a las minorías de África" declaraba Muamar Kadafi luego de darse un abrazo con su homólogo Hugo Chávez que le visitaba para festejar los 40 años en el poder del dictador libio. Claro está que tan hermosa declaración la completó con un "y lo hace para desencadenar conflictos", como si la protección de quienes son perseguidos por causas étnicas, religiosas o de género fuese un delito internacional.

Curioso abrazo el de estos dos personajes de historieta. Sin embargo, opino que nadie debiera quedar sin abrazos. Pienso que todos los necesitamos. Los hay de naturaleza formal (apenas rozando los brazos con los propios), los apretados que se sienten sinceros sin palabras, y, en un abanico enorme de posibilidades, aquellos que, por cortesía mal disimulada, es preferible olvidar.

También están esos abrazos grandes, llenos de palabras ininteligibles pero cálidas, con enormes palmadas, como si uno tuviera la espalda resistente como un colchón. Duelen, pero agradan. Ni hablar de los abrazos diplomáticos, apenas rozando los antebrazos y con enorme distancia entre los cuerpos. Junto a ellos, en feliz contraste, están esos abrazos gritados luego de tiempo de distancia entre dos personas, esos que se hacen notar entre una muchedumbre de pasantes, o a la salida del aeropuerto.

En oportunidades está ese abrazo secretamente enamorado que se da con toda la pasión, pero que es correspondido con un abrazo de...amistad. Pero también están los abrazos de despedida, esos del emigrante, de aquél que hace Aliá con los ojos llenos de ilusiones y una maleta que espera a los pies, llena de historias portables.

A no dudarlo, el abrazo tiene algo de memoria de infancia, de recuerdo inconciente de esos momentos de placer culposo al ser arropados por la madre o el padre cariñosos.  Quizás por eso los masones se dan tres abrazos rituales, y los cristianos se dan un abrazo acompañado de un ósculo de paz. Hermosas figuras.

Nosotros los judíos pasamos abrazados, especialmente cuando bailamos. Casi no hay danza judía en donde no estén involucrados los abrazos, las manos firmes apoyadas, y el ademán alegre. En nuestros rituales abundan los abrazos. Y están presentes siempre en las horas felices...y en las tristes. Nuestros Sabios Kabalistas le daban enorme importancia al abrazo, derivando de tan hermoso gesto toda una mística celestial: "En el espacio que hay entre dos personas que se aman...siempre está Di-s".

Me gustan los abrazos. Me gustan los de cumpleaños, los de fiestas, los de amistad. Sólo no gusto de aquellos denominados "abrazos históricos", aquellos inmortalizados en mil estatuas y cuadros famosos. Abrazos que, más bien, parecen haber sido retocados para dejarles plasmados en una avalancha de significados que tuvimos que aprender de memoria en el colegio. ¡Qué aburrimiento esos abrazos diseñados para la "inmortalidad"!

Me imagino que el abrazo de Chávez con Kadafi habrá estado condimentado por el aprendizaje del primero  respecto a las técnicas aplicadas por su amigo para mantenerse en el poder tanto tiempo. Claro está que era de los escasos (tal vez dos o tres) dirigentes de estado que se hicieron presentes. Tal vez por eso el abrazo entre los dos fue un poco más prolongado que lo esperable.

"Deben ser cerradas todas las embajadas de Israel en África", agregó Kadafi en tono delirante al haber llegado a la luminosa revelación de que el hambre, la miseria, la explotación de gigantescas masas humanas fuese causadas por los judíos... y no por los sátrapas que en nombre de la religión tiranizan a millones de hombres, mujeres y niños. Nadie sabe si Chavez dijo "así sea" a tan bizarras declaraciones. Lo que sí queda en claro es que después viajó a Siria y otros países a buscar algún abrazo que no le dejase tan vacío, un abrazo de esos auténticamente cálidos, un abrazo de esos que ya le están escaseando por estos lados...

Mijael Vera

 

 

 

El "Yaque"

- ¡Mijaelito! ¡Ya no puedo más con los maestros en casa!

Mi amiga, siempre inoportuna, me llamaba por teléfono cuando yo estaba concentradísimo frente al computador dándole duro a las teclas preparando mis clases.

- Qué te pasa ahora - la respondí con un tono de resignación mal asumida. Y ese "ahora" debe haber sonado como una voz de ultratumba. Pero, como siempre, dudo que se haya percatado, pues siempre está más interesada en ser escuchada que en escuchar.

- Sucede que estos dos rotos me han estado arreglando la reja del jardín, y me han hecho gastar lo que no tengo pidiendo y pidiendo materiales- comenzó a decirme a toda velocidad como si la estuvieran persiguiendo- Para más remate, me andan pidiendo que les pague el salario que "dicen", les estoy debiendo desde hace dos semanas. ¡Y claro, si ellos se demoran, yo también me demoro!. ¡Les declaré la guerra a estos tipos! Además uno de ellos anda coqueteando con la nana, y esta, que es una fresca, no se queda atrás con tanta mirada y sonrisita nerviosa.

-Tal vez con ellos no quedaron en claro las cosas desde el principio.

-¡Qué me dices! Si les pedí que subieran el muro con ladrillos y me hicieran una nueva reja...eso es todo. ¡los tengo trabajando la semana entera, y además se quejan! ¡Pero son muy lentos y siempre están perdiendo el tiempo...Fíjate tú que el otro día le pedí a uno de ellos que me soldara la pata de una mesa de metal que tenía en la terraza...¿Y sabes qué me dijo?...¡Qué eso tenía un precio aparte! ¿Qué se habrá creído éste?

La desubicada de mi amiga, siempre exótica, etérea, a veces mística, y la mayor parte de las veces bastante enojona, no logra entender que el trabajo es un compromiso que implica a ambas partes. Por eso le paga tarde, mal, y nunca a la nana. Tiene una sólida fama ganada por su tacañería. Para ella es más terrible tener que cancelar una cifra que la habitual tragedia de que le aparezca una arruga nueva (asunto que constituye un drama de proporciones que dura el tiempo suficiente como para que se oculte y vuelva...sin arrugas).

- ¡Amiga mía! Si la cosa es muy simple: cada trabajo tiene un valor, y cada acuerdo tiene un plan de acción. Si usted acordó con ellos pagarles semanalmente, entonces ¡hágalo! Sólo así podrá exigir que el trabajo sea hecho a tiempo y de calidad satisfactoria. La Toráh nos previene contra este conflicto precisamente al establecer como norma que los salarios deben ser cancelados antes de terminar el día. Nos está prohibido retener el salario de un trabajador.

-¡Ya saliste con "tu" Torah! ¡Ya me estaba pareciendo raro que no la mencionaras! A veces pienso que ese libro te ha convertido en un rojo de los más rojos.

-¡Ja, ja! Si supieras que la Torah ya nos habla de la propiedad privada como un bien transitorio, de la protección de los débiles y los extranjeros, del respeto al trabajador, y de la abolición de toda forma de esclavitud. ¿O acaso porque tienes trabajadores en casa pretendes resolver todas las cosas que tienes pendientes?

- ¡Claro!, si están aquí... pues que trabajen...Me parece terrible esto de que no quieran hacer nada  extra. ¡Qué les cuesta! El sábado les pedí que me trajeran entre los dos una mesa que tengo guardada en el garaje de una amiga por acá cerca, y me dijeron que no podían porque estaban poniendo el cemento.

- ¡Cómo!...¡además los tienes trabajando en Shabat!

- Sí, por supuesto- me respondió en un tono de arrogancia como si yo hubiera dicho la peor de las tonterías.

A veces, cuando a mi amiga le dan estos aires de patrona de fundo colonial, me dan ganas de decirla de una vez que los judíos siempre hemos sido personas de trabajo, que por siglos hemos sido explotados en actividades deplorables, y que, en definitiva, también fuimos esclavos

- Lo que usted olvida, querida amiga, es algo muy importante: quienes han tenido trabajadores transitoriamente en casa muchas veces aplican una ley que éstos ya conocen muy bien. La ley del "yaque"

- ¿Del "yaque"?

- Sí, la ley del "yaque"..."ya que está aquí hágame esto, ya que está aquí, hágame esto otro". Y eso tiene un valor extra, naturalmente.

- Ay...no sé. Todo esto me parece terrible.

- La solución es muy simple: pága lo que les debes, y que no trabajen en Shabat.

- ¡Pero si ellos no son judíos! ¡Para qué quieren flojear más estos rotos!

- Ellos no serán judíos, pero tú sí lo eres. Créeme: que no trabajen en Shabat. Descansa tú y que descansen ellos. Cumple lo que la Torah nos ordena. No vaya a ser cosa que algún día te caiga un ladrillo de ese muro en la cabeza.

 
Mijael Vera

 

 

 

La Vaca

La noticia, realmente seria, nos informa de una vaca israelita que cruzó la frontera del Líbano y fue masacrada con todo el arsenal balístico de los árabes. A continuación, toda la prensa musulmana ha gastado ríos de tinta en tratar de demostrar que la vaca es parte de un malévolo plan judío para contaminar las aguas, el pasto, el ganado, el aire, y hasta los pensamientos del mundo árabe... El título que se le ha dado al pobre animal es  "La Vaca Judía". Claro está, no podían haberla llamado "Israelita" porque aquello significaría el reconocer la existencia del Estado de Israel como nación soberana.

En el mundo de la literatura profana, y a veces, sagrada, son muchas las bestias que han pasado a la historia. Por "bestias" me refiero a bestias-animales... no se piense en otra cosa.  Pero pocas son las vacas célebres. Cosa curiosa, toda vez que la vaca es uno de los animales que más han ayudado al desarrollo del género humano en su evolución social. Pero...no hay vacas célebres. Las hemos explotado y ellas han tolerado todo con estoicismo y abnegación, pero nunca las hemos elevado a la categoría de "inmortales".

Siempre me pareció misteriosa su mirada, tan pacífica, y serena. Sin sobresaltos, austeras, se la pasan el día rumiando sin asustarse por nada. Sin embargo cada cierto tiempo hablamos de ellas. No hace mucho tiempo el tema de las vacas locas se hizo célebre por causa del escándalo sanitario. Ni qué decir de los ambientalistas que alegan continuamente contra las emisiones de metano que las vacas producen.

Pero en el ámbito del arte sólo recuerdo dos vacas interesantes: la Vaca voladora de Marc Chagall, metáfora de los sueños en Yiddish del notable pintor, y la famosa canción "Tengo Una Vaca Lechera" que, estoy seguro, pocos desconocen.

Para curiosidad y misterio mayor, las vacas parecen poseer una brújula interna  que las hace estar siempre mirando hacia el Norte. ¿Para qué? nadie lo sabe. Al principio, algunos campesinos atribuían esta alineación al viento: las vacas se posicionarían así para protegerse de él. Pero la realidad es totalmente diferente. Las vacas nunca pierden “el norte” debido al campo magnético terrestre. De modo que si alguna vez me pierdo en algún prado por ahí y no tengo la brújula a mano, buscaré una vaca y le preguntaré...de seguro me orienta correctamente.

Otra curiosidad: En mayo de 1962, una vaca llamada Fawn fue succionada por un tornado en EEUU y voló por el aire unos cuantos minutos (dando mugidos de auxilio, me imagino) antes de aterrizar de forma suave y segura en una granja cercana, a casi un kilómetro de distancia. Fawn cayó en el corral de un toro, quien tuvo la caballerosidad y el buen tino de darle a la vaca una grata estadía durante el breve encuentro antes de que esta regresara sola a su hogar.

Sorprendentemente, Fawn volvió a repetir la hazaña: En 1967, estaba pastando tranquilamente (y meditando sobre aquello en que meditan las vacas) cerca de un camino cuando fue atrapada por otro tornado. Voló sobre un autobús lleno de turistas y aterrizó del otro lado de la carretera, sin mayor percance. Desde entonces, el dueño de Fawn la encerraba cada vez que había un anuncio de tormenta, aunque la vaca protestara enérgicamente al recordar su primer vuelo...

Con todo, considero injusto que usemos a las vacas para denostar el carácter o las reacciones de alguna persona. En Chile, al menos en el bestiario lingüístico, las vacas carecen de prestigio. Ya perdí la cuenta de las veces que alguien ha venido a decirme "ese tipo es un vaca"...sin quedarme en claro si se refieren a las características reflexivas (siempre rumiando), a la perspectiva idealista (la mirada especial), o a la capacidad orientativa de la víctima del improperio.

"El pasto es para las vacas" declaró un célebre tenista para denostar la superficie de Wimbledon. Opino que usó mal a las vacas para intentar apaciguar a los admiradores indignados por su mal desempeño. Desde entonces he estado tratando de imaginarme a las vacas jugando tenis en una cancha de arcilla...

En el Judaísmo, la vaca, sin ser célebre, ha jugado un rol importante, No olvidemos el sueño de las siete vacas flacas y siete gordas de José. Claro que al final las flacas se comen a las gordas, en una metáfora digna de la mejor lección de economía estatal que los ministros de todos los gobiernos debieran aprenderse de memoria: el ahorro y la distribución de la riqueza es la clave del éxito. Seguramente desde la historia de las vacas flacas sacó Marx aquello de que algún día los proletarios tomarían el poder. Claro que se equivocó en algo fundamental: cada vez que se puso en práctica, las vacas flacas terminaron como guatones jerarcas del Partido.

Mejor no recordar al mal afamado "Becerro de Oro", que no era otra cosa que una vaca en masculino, pero chica...Felizmente, por querer volver atrás nuestros antepasados fueron perdonados, no sin antes haberla pasado bastante mal.

Nuestra Torah nos habla de otra vaca notable: la Vaca Roja (Paráh Adumáh) que ha de ser sacrificada de una manera especial, y que según nuestros Sabios anuncia la llegada del Mesías. Durante milenios los estudiosos han estado devanándose los sesos para entender este enigma, hasta que llegaron los Sabios Kabalistas y de un plumazo explicaron en secreto que se trataba de una metáfora de orden político: la vaca (Far), en hebreo tiene la misma raíz que la palabra Faraón (Faró, o Paró). El apellido, Adumá (roja), viene de la palabra Dam (sangre). El sacrificio de la Vaca Roja, nos explican, no es otra cosa que la muerte de todos los "faraones ensangrentados", que en lenguaje contemporáneo sería algo así como la muerte de todos los tiranos. A propósito, intenté llamar a una amiga para preguntarle si había un "vaca rojo" en Venezuela.... espero que me responda.

Con todo, la vaca en la Torah es el excelente modelo para saber lo que ha de ser consumido o no en cuanto a animales se refiere pues tiene la pezuña partida, y rumia. Todo lo que no tenga estas características, no se debe comer. Lamentablemente la vaca masacrada por los musulmanes ha quedado inutilizable: la propia Torah nos advierte de no consumir animales que hayan muerto con violencia...

La vaca israelita baleada con furia por histéricos fanáticos, es una auténtica heroína, y debiera merecer un monumento con todo el honor que la corresponde. Si la vaca atravesó la actual frontera para pastar en esa zona, es porque ella muy bien sabía que esos territorios también nos pertenecen, aunque en su ingenuidad, desconocía los alcances de la estupidez humana.

Y si dicen que era judía, de seguro entonces conocía a la perfección las palabras del Profeta Isaías: "...La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja..."creyendo que los tiempos de la añorada paz ya habían llegado.

Mijael Vera

 

 

 

El Regalo

- Mijaelito, aconséjame por favor, ¿qué le llevo de regalo?

Mi amiga, como siempre tan desubicada, no tenía idea qué llevar de regalo a la fiesta que la habían invitado. Para peor, aunque ella había deseado ser convidada, y había movido todos sus hilos para que la llegara la invitación, apenas conocía al festejado.

- ¿Conoces los gustos de esa persona? ¿tal vez necesita algo en especial?- la respondí creyendo ayudarla a pensar.

¡Qué va a necesitar nada! Si son los dueños de… (nota: la propaganda en ANAJNU es pagada. ¿Gratis?…sólo lo que sea de Tzedaká... que no es el caso)… y tienen más plata que nadie en la colectividad.

- Tal vez algún presente simpático, no lo sé, algún adorno.

- Ay, Mijael, tú con tus leseras. ¡Yo no puedo ser menos que los otros invitados! ¡Imagínate llegar con un cenicerito!

- Te queda el recurso de lo que hacen muchos: cambiar las tarjetas de los regalos en la mesa donde los ponen, ja, ja.

- ¡Ubícate! La verdad es que deseaba enormemente ser invitada después que supe que todas mis amigas iban a ir. Al fin se acordaron de mí. Así que ubícate y dime qué es lo que puedo llevar.

- Amiguísima mía. Yo siempre hago el mejor de los regalos que alguien puede hacer…un libro

- ¡¿Un libro?! - me respondió con un tono de asco que parecía que yo hubiese dicho la peor de las herejías

- Sí, un libro. Es el mejor de los regalos. Eso lo aprendí hace ya años cuando mis padres siempre me regalaban libros en cualquier ocasión. Libros de historia, de poesía, de dibujos, de ciencia, de lo que fuera. También mis amigos me han regalado libros. Te aseguro que todos los atesoro recordando perfectamente quien me lo regaló cada vez.

- ¿Pero cómo se te ocurre que voy a llegar con un libro? ¡Qué atroz!

-¿Porqué no? Si hemos sido llamados el “Pueblo del Libro”, y ese mote no ha sido en vano.

Desde la más remota antigüedad nuestros antepasados han leído, inclusive en tiempos en que aquello era considerado un delito. Lo primero que nos han arrebatado y quemado en hogueras han sido los libros. En la España de la Inquisición le tenían pánico a los libros, y hasta instituyeron la ignorancia de la lectura como una virtud, al mismo tiempo que en nuestro Pueblo los índices de analfabetismo eran nulos. Ni qué decir de los nazis, o de los comunistas. Todos eran amantes de las hogueras donde se quemaban los libros. Regalar un libro es emanciparse de ese temor, es regalar cultura, es regalar reflexión. Es, en definitiva, transmitir un sentimiento más trascendente aún que el simple compromiso de hacer un regalo.

- Mmmm.... no me convences- me dijo con tono indiferente

- Piensa que nuestros Sabios Kabalistas designaron las emanaciones de Di-s en la Creación con el nombre de Sefirot. Esa palabra viene de la raíz Sefer que significa Libro en hebreo.

- Así será, mi querido amigo. Pero estoy segura que a este tipo, que toda su vida se ha dedicado solamente a ganar dinero, poco le va a interesar un libro, ni menos esa lesera de "sefirot" y cosas raras, por muy bueno que sea el libro.

- Te lo cuento de manera simple: Hace tres días atrás, un alumno llegó con un paquete de regalo y me lo entregó. No necesitó decirme el porqué era el regalo. Quizás en él había la necesidad de compartir un tesoro vivo. Lo abrí en su presencia, y era un libro maravilloso.

- ¿Qué libro era?

- Un Jumash. La Torah completa en una edición denominada “Torat Emet”, un auténtico lujo de libro con datos, apuntes, citas, comentarios. Una joya.

- Claro, si te lo regalaba a ti, era lógico que acertara en tus gustos. Por mi parte no sé cómo podría regalarle un librito a ese señor. Creo que me lo tiraría por la cabeza. Y lo peor es que mis amigas hablarían hasta por los codos riéndose a mis espaldas.

- A lo mejor no. Prueba... en una de esas resulta ser el mejor regalo que alguna vez esa persona haya recibido. Al menos, así ha sido siempre para mí.

- Ay, no sé...-me dijo pensativa- tal vez le regale alguna corbata fina....no lo sé...

Al día siguiente, en la mañana muy temprano, cuando apenas había terminado de sacarme los Tefilim y de cara al Oriente había culminado mi tefilá, al tiempo que asomaba un tenue sol por entre las montañas que se ven desde mi ventana, volvió a llamarme por teléfono:

- Mijael...¿cómo me dijiste que se llamaba ese libro?

Mijael Vera

 

 

 

El Cisarro

De vuelta de unas breves vacaciones de invierno en el Caribe me llama mi amiga. Sí, esa misma, la de tantas llamadas raras que se convierten en más surrealistas a poco andar. Según sus palabras, volvía renovada a esta selva de cemento que es Santiago, con los paisajes del Caribe en sus pupilas, y un bronceado de maravilla... claro que a través del teléfono no lo pude evaluar.

- ¿Y qué novedades hay por estos lados?- me dice, como queriendo que yo la responda "nada" para ella largarse a contarme de su viaje.

- Nada nuevo...lo de siempre...un niño de 10 años, apodado "El Cisarro" es capturado después de escaparse varias veces...tiene un prontuario de escándalo.

- Ay, pero ¡qué horror!, ¿porqué me cuentas eso?...prefiero no saberlo... - me respondió algo indignada por mis palabras que la volvían a la cruda realidad.

- Con no saberlo no desaparece el problema -la dije queriendo derivar la conversa desde las playas caribeñas a un tema más local-  Ese "cisarro" es sólo uno entre muchos, y más de alguna responsabilidad nos cabe.

- ¿A mí? ¡ninguna! estos viciosos comienzan desde chicos, y seguro que hay unos padres ahí que están peor que el mocoso del que me hablas.

- En eso estamos de acuerdo. Sin embargo eso no resta responsabilidad colectiva al problema de la delincuencia.

- ¿Y porqué habría de tener responsabilidad yo? ¡a esos rotos delincuentes que los encierren y los sequen en la cárcel!

- Claro, todos a la cárcel, también los de cuello y corbata que roban descaradamente, y también, desde luego,  los que usan kipá...

- Ay, de esos ni me hables siquiera, que se me cae la cara de vergüenza- Y esto me lo dijo usando, esta vez, un tono de voz más bajo, como si me lo estuviera diciendo en secreto.

-En realidad, mi buena amiga, el problema de la delincuencia juvenil, y ahora, infantil, es de todos nosotros. También el de la delincuencia "ilustrada". Y esto porque somos miembros de una misma sociedad humana. Somos nosotros los responsables por tener sistemas económicos injustos que generan violencia, pobreza, frustración...

- ¡Y Dale! ya estás con tus discursos "rojelios". Te lo digo de una vez: los rabinos que están presos en EEUU, bien presos que están, y los cabros chicos que andan robando y asaltando, también a la cárcel. Más cárceles debiera haber.

- De acuerdo, querida, pero también opino que debiera haber más escuelas con profesores mejor pagados, liderazgos políticos auténticamente comprometidos con la ética, una mejor distribución de la riqueza, y comunidades judías que sean mejor  fiscalizadoras de lo que hacen sus líderes laicos y espirituales...

- Pero...¿porqué insistes en eso?...Yo me preocupo sólo si van a asaltarme a mí. Es ahí cuando me angustio.

- Te lo digo porque el Talmud nos entrega una enseñanza muy importante en este sentido.

- Dale...tú con tus historias...

- Llámalas como quieras, pero son producto de miles de años de experiencia y sabiduría.

- A ver dime... qué dicen "tus " sabios del Talmud

- Dicen algo muy significativo: "Si hubiera cien personas reunidas sintiendo calor, y una sola de ellas dijera que siente frío, con eso bastaría para cerrar todas las ventanas". Como ves, desde siempre el tema de la responsabilidad colectiva ha estado presente. La Torah también nos enseña que debemos ser custodios de "nuestro hermano", lo que en lenguaje contemporáneo equivale a estar presentes a la hora de definir los rumbos de la sociedad civil, velando por los derechos de todos.

- mmmm...si...puede ser...- me respondió despreocupada- ...Pero, bueno, te sigo contando de mi viaje: Las playas maravillosas, un aire encantador, las comidas regias, y unos compañeros de tour de lo más que hay. Ni te cuento del vuelo que estuvo excelente, bien atendido y a la hora. Tomé millones de fotos, y estoy segura que este bronceado me queda estupendo. Todo fantástico...lo único desagradable es ver tanto cabro chico que anda pidiéndole limosna a los turistas...

Mijael Vera

 

 

 

Homenaje a un poeta de Lisboa

Amigo Constantino Menino:

Apenas te conocí en Lisboa, años atrás, al pasar, hablando de Fado. Tú con tus poemas de Lisboa y yo declamando sonetos de Camões. Tú con tu pronunciación perfecta, y yo intentando hablar en esa maravillosa lengua portuguesa.

Tú ibas de paso lento pero firme entre las personas, con tu traje desgastado y un eterno cigarrillo. Cargando historias de tantas décadas, sueños imposibles, ideales ya perdidos. Apenas hablamos, es cierto, pero el último día me regalaste tu disco de poemas acompañado de guitarras. Te lo agradecí. No me olvido.

Al volver a mi país, lo abrí y leí la pequeña dedicatoria que habías escrito: “Para un amigo hermano fadista”. Tal vez en ese momento no supe comprender el alcance de esas palabras. Sólo tiempo después supe a qué te referías al reconocerme como “hermano” y como amigo.

Ahora me he enterado, ya tarde, que te has ido. La tristeza me ha embargado por saber que te fuiste solo y, quizás, abandonado. ¿Porqué nuestros poetas populares siempre han de partir solos, ancianos y sin abrigo?

No te creas que ese abandono acontezca sólo en tu tierra… también sucede en la mía. Hasta parece que es un mal propio de nuestros pueblos latinos el adorar a los muertos... pero olvidarse de los vivos.

Pero hoy te digo, amigo, en esta tierra lejana, cerca del frío, que te haré renacer en mis palabras y no te irás en hojas como el maíz sembrado a destiempo. Porque las palabras no dicen lo que pronuncian las palabras; hay que aprender las claves del silencio. Hoy sólo te escribe un amigo.

No voy a extrañar tu voz, porque la tengo atrapada en ese disco, pero voy a extrañar tu imagen cuando vuelva a tu tierra. Porque bien sabes que en Portugal yo no soy turista y cuando estoy en esa casa sólo espero reencontrarme con los míos. Y sé que allí estarás en los barrios de la antigua Lisboa: entre las piedras desgastadas de la Morería, o tal vez caminando por el Rossio. Sé que te encontraré, tal vez, en la Madragoa, o al otro lado del río, en Montijo.

Y al volver a tu tierra mágica, si me ves cansado fuera del sendero, ya casi sin fuerzas para hacer camino, o si me ves sintiendo que la vida es dura, porque ya no puedo, porque ya no tengo fuerzas, entonces ven a recordarme cómo es un comienzo, ven a desafiarme con tu desafío.

Yo sabré entonces encender mi lámpara en el tiempo oscuro, entre el viento frío, volveré a ser fuego desde brasas quietas, que ilumine y reviva tu andar peregrino. Pero vuelve a acompañarme, te lo ruego, para recorrer la Judería de Alfama a paso lento, solos los dos, riendo como niños. Hazme ver las huellas, que allá están marcadas de un tiempo pasado, de un paso tras otro por donde has venido. Y vendrá contigo, una madrugada, la voz insistente para un nuevo inicio. Que abriré otro rumbo porque sí he creído, que siempre se puede... ¡Se puede!, mi amigo... Tú con tus poemas de Lisboa, y yo con mis pobres sueños de niño judío.

Mijael Vera

 

"Rosas Mulher"

 

 

 

Huevos Jaminados

Basta tener una pequeña experiencia de vida comunitaria para empaparse de la riqueza que puede haber en una Comunidad judía en el esplendor de sus potencialidades humanas. Quienes participamos regularmente del domicilio espiritual, o de la "gran familia", como a veces se dice, tenemos esta vivencia de manera sostenida. Esa experiencia de vida que constituye un tesoro preciado por la persona judía integrada a su Comunidad no tiene parangón con ninguna otra vivencia, por trascendente que sea, pues se encuentra siempre cercana, a la mano, aunque cada convivencia sea un hito en especial.

Y esa experiencia especial la tuve hace algunas semanas cuando asistí a la celebración del primer año en Chile del rabino Jaim Koritzinsky  en la Comunidad Ruaj Ami. La jornada había sido convocada con una simple premisa "traigan cosas para comer". Y yo, naturalmente, llegué con mi especialidad de siempre que se ha convertido en un ícono ineludible: los huevos jaminados.

Sin contar la grata velada en compañía de personas amigas a quienes no veía hacía algún tiempo, muchos de ellos aliados en anteriores causas, lo fundamental de la velada era festejar el valor de una persona cuya vocación le lleva a vivir en un país de tantos contrastes como es Chile, con un clima extremo, con el imperativo de aprender un idioma absolutamente nuevo en poco tiempo, oficiar de guía espiritual y, además, lejos de la familia. ¡Hay que tener vocación para hacer todo eso!

Y es que ocasionalmente asoman personas así, que poseen el don de la simpatía y de esa maravillosa capacidad de motivar para efectos positivos, con una auténtica preocupación por el otro, con un sincero afecto de Pueblo.

Naturalmente que esa sencillez se agradece. Y se nota en el colectivo humano de auténtica hermandad y amor fraterno, un sentido profundo de libertad y contención, a la vez. Sin discriminaciones odiosas de ningún tipo, distante de pretensiones de vana grandeza. Ví allí a algunos alumnos míos, felices con su nuevo domicilio espiritual. Me reencontré con personas, voces y sonidos que ya me parecían perdidos.

Curiosamente mis huevos jaminados pasaron casi desapercibidos entre tantas manifestaciones culinarias que fueron desplegadas. Pero una dama me comentó al pasar que ella hacía los huevos jaminados tiñiéndolos con café.

- Ah! esos no son huevos jaminados...esos son huevos pintados- la dije- Al igual que las personas que a veces son sólo una cáscara maquillada, los huevos pintados engañan por fuera, pero en el interior son simples huevos duros. A diferencia de ello, los huevos jaminados  son coccionados a fuego lento y prolongado en una mezcla peculiar de cebollas y varios condimentos mediterráneos. Lento, muy lento. Sólo así se obtiene un auténtico huevo jaminado, de hermoso color tanto por fuera como por dentro.

Los humildes huevos jaminados nos entregan esa lección tan significativa: la dialéctica entre contenido y forma no es real. Y esto lo sabían ya nuestros Sabios Kabalistas en la Sefarad medieval. El contenido es forma, y la forma es contenido. De la misma manera que quienes se comprometen en un camino iniciático de responsabilidad, crecimiento, autocrítica, y que logran trascender en su autenticidad, finalmente logran que aquello se manifieste en el simple gesto, a veces hasta sin palabras.

- Y al igual que a las personas, para reconocer la autenticidad, hay que mirar adentro -continué-. Sólo así sabremos si son huevos jaminados o son simples huevos "pintados".

- Debe usted darme la receta -agregó con entusiasmo

- Prometido. La haré llegar la receta

Y he aquí que han pasado los días, y con tanta actividad, trabajo y compromiso encima, no he podido enviar la receta.

Sin embargo, continúo haciendo huevos jaminados para el habitual kidush de Shajrit en mi comunidad, y cuando ocasionalmente no los he llevado, he debido sentir más de alguna mirada sefaradí que me ha hecho sentir culposo...

Nadie dijo que hacer huevos jaminados fuera fácil, no obstante, la receta para hacerlos es muy simple: cocción lenta, pero contínua...claridad en lo que se busca...seguridad y fortaleza...y mucha, pero mucha paciencia...

Mijael Vera

 

 

 

Carga Pesada

Terminaba de ver un magnífico documental en la televisión por cable cuando mi amiga me llamó por teléfono:

- Cuéntame, ¿qué estás haciendo?

- Veía un documental muy interesante sobre los gorilas- la respondí-

- Ay Mijael, ya estás con tus cosas de política. Siempre estás con eso o hablándome de religión. Apuesto a que eres partidario del Zelaya ese...

 - Ja, ja, querida amiga, estaba viendo un documental sobre los gorilas...¡los gorilas!, no sobre esos que tú te imaginas. De esos con pelos, que andan arriba de los árboles, que tienen mucho instinto pero poca inteligencia. De esos que meten la mano dentro del hueco de un tronco para alcanzar algún bocado, pero que al empuñarla no saben cómo sacarla nuevamente y quedan atrapados.

- Ah...de esos...-dijo algo decepcionada-  de todas maneras te llamaba porque tengo un problema enorme. Sucede que está de cumpleaños mi ex suegra y este año, después de muuuuuuuchos años, me "pilla" en Chile...estoy obligada a ir a verla. Pero el problema es que esa mujer me odia, me detesta, hasta me culpa por la muerte de mi marido.

Mi amiga, aunque parezca increíble, estuvo casada hace ya hartos años con un hombre de lo más bondadoso que alguien pudiera imaginar, al decir de las personas que le recuerdan. De tanta paciencia y tanta  tolerancia con mi amiga, fue premiado por Di-s con un merecido y temprano descanso eterno.

-Esa vieja horrible es de lo más desagradable que hay. Fíjate que dice que yo soy una ignorante, una bruja, una tonta que no sabe dónde está parada.

- ¿En verdad?...¿eso dice?...

- Sí, eso dice. Fíjate que ni me llama, y sólo se acuerda de mí con sus amigas para cotillear y chismear de lo lindo a costa mía. Es una mujer horrible, y que además me detesta.

- ¿Y cómo sabes que tienes que ir a su cumpleaños?

- Porque toda esa familia me ha estado llamando. ¡Encuentro increíble que quieran celebrar a esa víbora venenosa!

La verdad es que mi amiga es tan poco inclinada a las relaciones familiares, que toda esta conversa me estaba resultando muy extraña. Percibí que había un vacío raro en sus palabras. Tal vez necesitaba una aprobación para justificarse.

- Lo que no entiendo es que si estuviste casada con su hijo hace tantos años y quedaste viuda ¿cómo terminaron odiándose?

- No, si siempre me odió. Siempre estaba diciendo que habría querido otra esposa para su hijo. Siempre me mantuvo distante y sin atención ninguna. Imagínate que desde que murió mi marido, no nos hablamos, salvo cuando nos encontramos ocasionalmente en algún evento. Claro que ahora ya está tan vieja que ni sale.

- Pues debes ir, querida amiga. Darla un enorme abrazo, darla un beso auténtico en cada mejilla, sentarte a su lado, no soltarla de la mano y mantener su conversa todo el tiempo.

- Ay Mijael, me estás tomando el pelo de nuevo. Si lo que me dices hasta me da náuseas de sólo imaginármelo.

- Mira, el tema es simple: así como los gorilas quedan atrapados por su ambición al no poder soltar el bocado, y no entender que deben ceder para poder liberarse, así sucede con muchas personas que arrastran por años la incapacidad de reconciliarse y avanzar.

- A ver -me interrumpió algo molesta- te voy a decir una cosa: una es la voluntad, y la otra es la tontería. Cada persona se hace responsable de sus odios y punto. Cada uno debe trabajar sobre ello. Si no lo hace, es su problema.

- No, bonita, no es así. La Torah nos enseña algo al respecto que es sumamente interesante...

- A ver, cuéntame. Encuentro entretenidas esas historias de la manera en que tú las cuentas.

Una vez más me quedaba claro que esta era la médula de todo el asunto: ella estaba buscando una respuesta en la Torah, pero no sabía cómo preguntarlo directamente.

- No son "historias", son enseñanzas. Pero te cuento. Sucede que la Torah propone un mandato sumamente curioso. Dice que " Si vieras que el asno de una persona que te aborrece se encuentra caído bajo su carga, no pasarás de largo, sino que le ayudarás a levantarlo". Puede sonar como una Mitzvá con ternura y de lógico amor al animal caído.

- ¡Siiiiiii...¡que lindo! - dijo ella con un tono de emoción algo exagerada.

- Pero encierra una sabiduría aún más significativa pues el texto no clarifica ni la naturaleza de la carga, ni el porqué debiera ayudar al que me aborrece. Tampoco queda claro a quien debo ayudar: si al que me odia o al asno. En otras palabras, la carga es, precisamente, el aborrecimiento que tiene esa persona por mí, y que llega a tanto que se convierte en una carga pesada que ni siquiera su asnito puede soportar. Se cae por causa de su carga, y mi deber es ayudar a la persona a volver a levantarse, alivianando su "carga", o sea, ayudándole a descargarse del aborrecimiento que tiene por mí.

- Ay, con tanto gorila y tanto asno ya estoy mareada. No entiendo na'. ¿Una debe ser gorila o asna?

- ¡No mujer!...uno debe ser lo más humano que se pueda. Se trata de una metáfora del amor, aún hacia aquella persona que te aborrece. Tu deber es aliviar su carga.

- Ahhhhhhh. O sea que debo ir como una asnita frente a esa gorila de mi ex-suegra

- Mira bonita - dije ya vencido- no entendiste nada. Pero no importa. Anda donde esa mujer, la das un tremendo abrazo, y dila que no la odias, ni la aborreces, tal vez así la ayudes, y de paso...te ayudas tú también.

- Mmmmm - respondió dubitativa- en una de esas.....Pero pasando a otra cosa, dime: a ti te gusta el Zelaya o no.

Yo sabía que venía esa pregunta que hacía semanas estaba conteniendo pues su curiosidad era superior a cualquier cosa. Claro que quería una respuesta, aunque fuese para juntar argumentos y temas de conversa con sus amistades.

- Definitivamente no me gustan los "gorilas", sean del color que sean - la respondí con meditada ambigüedad-  Siempre quedan atrapados por su ambición. Prefiero a los asnitos porque aunque se caigan, ten por seguro que siempre vuelven a levantarse...

 

Mijael Vera

 

 

 

El Silencio

Esta vez la llamada vino de mi  socio en ANAJNU, mi inestimable amigo David:

- ¿Qué te parece que le hagamos un homenaje en ANAJNU a Marcel Marceau en la sección "Personajes" ?

La sola mención de ese nombre movió todas mis emociones y recuerdos de infancia cuando, fascinado por un documental sobre Marcel Marceau que exhibían en el Instituto Chileno Francés de Cultura en Valparaíso a donde mis padres eran habituales de tertulias culturales, yo sólo quería que me inscribieran en un curso de mimos que por esos días se abría en el mismo lugar.

Yo era apenas un niño de unos 7 años, hijo de padres interesados en el arte, la política, la cultura universal. Y lo hicieron. Parece que yo tenía algún talento, o quizás ninguno, pero al corto tiempo yo era el que siempre hacía el rol de un duendecito, del hijo de la familia, de un chico llorón, en fin, los únicos roles infantiles en obras de jóvenes y adultos en donde todos eran grandes para mí.

Con el rostro siempre pintado de blanco, silencio absoluto, gesto contenido y preciso, dirigidos por un profesor riguroso, discípulo de Enrique Noisvander, y que, tiempo después debió huir de Chile por motivos políticos. Lo que siguió ya se sabe....apagón cultural, y la horrible sospecha sobre todo lo que oliera a arte, y expresividad.

Quizás para mí era un escape dentro mi paisaje infantil dominado por la kipá de terciopelo negro. Pero mis padres, a cada presentación, dejaron orgulloso registro fotográfico de cada realización de su hijo único. Valga agregar que la fotografía fue una obsesión eterna de mi padre.

Y, he aquí que ese mediodía, le  respondo a David:

- ¿no me digas que Marcel Marceu era judío?

-¡claro que era judío! Se llamaba Marcelo Mangel y su silencio estaba asociado a la idea de la persecución y los campos de concentración.

Mi pregunta, quizás, a estas alturas, estaba de más. Si un hombre había sido capaz de transformar el lenguaje corporal durante el S.XX sobre la base de su arte silencioso, si el teatro, el cine, la publicidad, la semiología del cuerpo, la psicología social de las comunicaciones se habían visto revolucionadas, ese hombre...¡tenía que ser judío! Y, claro, no era cualquier judío.
"
La gente que volvía de los campos de concentración no podía hablar, no sabía cómo contar. Yo me llamo Mangel y tengo orígenes judíos. Tal vez eso haya influido inconscientemente en mi elección del silencio", dijo Marcel Marceau en 1997 al periódico Le Monde.

Había huido con su familia de la invasión nazi, y se había enrolado en la resistencia francesa. Había salvado a innumerables niños judíos falsificando pasaportes. Se sumó a las tropas aliadas bajo el mando del General Patton, pero no pudo evitar que su padre, un carnicero kosher, fuera deportado al campo de exterminio de Auswitz.

Sí, lloré por él”, recordó Marceau sobre la muerte de su padre. Pero también reflexionó sobre los otros muertos: “Entre los niños quizás estaba un Einstein, un Mozart, alguien que hubiera descubierto una droga contra el cáncer”,  dijo a la prensa en el 2000, “por eso tenemos una gran responsabilidad, la de amarnos los unos a los otros”.

- David, no tienes idea lo que significa ese nombre para mí. Hasta tengo aún las fotos que me tomó mi padre de cuando yo era niño en el grupo de mimos de Valparaíso.

- Y bueno, publiquémoslas

- me da pudor -le dije-, son tan personales...prefiero quedarme con el recuerdo... Por lo demás, a nadie le van a interesar.

- Estás equivocado -me dijo entusiasmado- muchos jóvenes pueden interesarse por el arte escénico si ven que nosotros, los adultos, tuvimos alguna historia con el tema. Por lo demás, una foto no habla...más bien dice...

- mmmmmmm...pensé un prolongado instante- tienes razón...En cuanto al homenaje, hagámoslo, pero en cuanto a mis fotos, prefiero dejarlas sólo para mí...

Fui a revolver en la caja de fotografías viejas, una de esas cajas que todos tenemos en casa arrumbadas debajo de una pila de libros leídos en diferentes edades. Encontré un sobre grande, amarillento, y allí estaban las fotos de mi artística infancia: los labios siempre sellados, el rostro pintado de blanco, de enanito, de duende, de niño. Siempre callado por exigencias de la disciplina escénica de la mímica.

Y en lo íntimo de la soledad de mi estudio, iluminado apenas por el pálido sol de invierno que se colaba con cierto aire cómplice por la ventana, con la mirada fija en esas fotos, y el alma vagando entre tantos recuerdos de infancia, le hice un vivo y sonoro homenaje a Marcel Marceau con su mejor lenguaje: el silencio.

Mijael Vera

 

 

 

La Mezuzá

- Tienes que venir a ayudarme porque compré una Mezuzá de lo más hermosa, carísima claro está. Y sólo tú  puedes decirme cómo ponerla.

Mi amiga, bastante agotada de sus devaneos espiritualistas en escuelas de dudoso perfil, de gurúes que le han sacado todo el dinero, de astrólogas de mala muerte que le han visto el Tarot cada semana, de alguna manera indirecta quiere aproximarse al Judaísmo, pero no sabe cómo hacerlo. Tal vez por pudor, no se atreve a decirlo abiertamente, pero un aire de desconsuelo hay en cada una de sus llamadas.

- Tal vez así la suerte me cambie un poco - agregó agitada- Fíjate que esta "nana" sigue con ese hombrecito en el  "déle que suene". Todos los días la viene a buscar, y la muy descarada se arregla como si ésta fuera su última oportunidad.

Como siempre, eso último no lo escuché, pero sí me interesó eso de la Mezuzá. Después de todo mi amiga había hecho un esfuerzo, y aunque parecía creer que era un asunto de "volcar la suerte", lo real es que algo buscaba, y no era menor el detalle.

- Voy a tu casa ahora mismo. Tienes que esperarme porque voy a tardar un poco. Pero llegaré. Te lo aseguro.

En efecto, cuando llegué a su casa vi la Mezuzá. Era una belleza de diseño en metal plateado, evidentemente de las caras, pero lo que me interesó era ver que el pergamino estuviera en perfectas condiciones.

- Mira, tu mezuzá es una auténtica belleza, y el pergamino está perfecto. Es "Kosher". Pero es bueno que te des cuenta de una primera enseñanza que esto desprende: un pergamino en perfectas condiciones, alojado por la caja que fuere, aún sin decoración, es como la persona humana, que brilla desde dentro por sus valores y sus conductas. No importa el envase, porque si hay belleza desde dentro, de seguro el más humilde de los envases pasa a ser un auténtico palacio.

- Ay, mijito. Ya comenzaste con tus cosas raras. Si yo sólo compré la mezuzá porque una amiga también se compró una, y  comprenderás, yo no podía ser menos y me compré una de las más caras, naturalmente.

¡Y yo el muy tonto creí que la cosa iba por otro lado! Pero bueno, qué le vamos a hacer. Y seguí contándole de la importancia que tiene poner una mezuzá en cada puerta a modo de recordatorio de lo que debemos ser.

- Te cuento que esta "rota" - me lo dijo en voz baja- ahora se ha puesto de lo más chula: se la pasa escuchando boleros y toda esa música "cebolla", como le dicen.

- La música cebolla es muy noble y auténtica. Pero volvamos al tema de la mezuzá. Te cuento que durante milenios los judíos hemos marcado las casas con este signo. En cada marco de las puertas, y aún en tiempos de persecución, esta ha sido una de las joyas más preciadas porque contiene un pergamino con la oración más sagrada de nuestra Torah...

- Ay, si, eso lo sabía. Pero déjame contarte, la otra noche esta ridícula llegó tardísimo y tarareando una canción. ¡Quizás de dónde venía, la muy patuda!

-Bueno, debe haber llegado contenta. Pero te sigo contando, la Mezuzá tiene un contenido simbólico de primer orden, pues nos recuerda que a cada paso que damos, cada puerta que traspasamos, cada etapa que vivimos está signado por una misión, la de hacer mejor el mundo.

- La verdad es que eso te suena bonito. Lo dices lindo y te queda regio. ¡Pero yo lo único que quiero es que pongas la Mezuzá de una vez por todas! No vaya a ser que se aparezca la pretenciosa de mi amiga a ver cuanto gasté en esta cosa...

Y ya. Sin más trámites puse la mezuzá en el marco de la puerta con las berajot correspondientes. Lo significativo es que recordé cuantas he puesto en mi vida, en cuantas casas he vivido, y cuanto me costó cada vez procurarme una Mezuzá. Recordé que no siempre tuve el envase, pero sí el pergamino, y que con mis propias manos confeccioné algunas de las más simpáticas. Siempre estuvo presente el significado, y no pude dejar de emocionarme al recordar cuando puse la mezuzá en la primera puerta de mi edad adulta. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en mi rostro.

- María, sírvale un té al señor - dijo mi amiga con su habitual tono altanero dirigiéndose a la nana que hasta ese momento estaba invisible.

Y la nana apareció con una bandeja y un té servido en taza de vidrio. Su rostro resplandecía como nunca antes había visto en ella, caminaba con un porte de reina en su momento de gloria, y hasta percibí que un brillo cómplice se deslizó desde sus ojos para decirme, sin palabras, "la belleza viene desde dentro".

 

Mijael Vera

 

 

 

Fiebre Marrana

-Estoy con la "marrana"- me dijo por teléfono con voz de ultratumba, uno de mis mejores amigos. Y yo, en mi habitual estupidez, creí que me estaba hablando de su esposa.

¿Cómo es posible que la trate así (pensé para mí en fracción de segundo)  si es tan bella que cuando me la presentó yo creí que sería su hija?

Recuerdo que en ese entonces le dije, en broma claro está: "la suerte de estos viejos feos...siempre con mujeres bonitas". Valga la salvedad, en honor a la pureza de la letra, que él tiene unos pocos años menos que yo... pocos eso sí... muy pocos... casi nada...

La verdad es que eso de "marrano" es una secreta complicidad entre él y yo. Es una palabra que la ocupa para todo, especialmente para anunciarse cuando llama por teléfono. Y es que él se reconoce de origen "marrano", claro que en el sentido de aquellos sefaradíes clásicos que a lo largo de los siglos han retornado al Judaísmo luego de largos períodos de oscurantismo. Y aunque yo evito usar el término que en otras épocas fue algo despectivo, lo cierto es que los "marranos" me parecen sumamente respetables.

Tuve la oportunidad de conocerles en Israel, en España, en Portugal, y también en Chile, siempre con su porte orgulloso, grata herencia estética de un pasado de caballeros castellanos. Deseosos de retornar a las raíces, de recobrar un tiempo silenciado por largos siglos de obligada clandestinidad . Muchos de ellos con familias que en tiempos de libertad habían ya olvidado la herencia semita, unos cuantos con tradiciones judías sin saberlo hasta que se descubrieron en su identidad.

Tuve un maestro de los grandes en uno de ellos, el Rabino Daniel Sánchez de Almeida, instructor en la ortodoxa Ieshivá Or Sameaj de Jerusalem, hombre digno por su sapiencia y por su exclusivo sentido del humor.

En España los conocí a montones y tuve el privilegio de hacerles clases de judaísmo en su proceso de retorno. Y en Portugal, luego de pasar por la enteramente "marrana" ciudad de Belmonte, que hoy cuenta con rabino propio (chileno, valga anotar), conocí en Porto, al norte de Portugal, la Sinagoga Mekor Haim una de las comunidades más notables por su apego estricto a la Halajá y la ejemplar convivencia comunitaria amable y cálida.

Por esos años, ya se hablaba en España de la "fiebre marrana" por la enorme cantidad de familias que se aproximaban a las sinagogas en ese país para retornar al Judaísmo. Profesionales, personas libres, emancipadas del consumismo, deseosas de reconstruir una identidad adormecida. Tanta fue la presión que hubo de pronunciarse el Rabino Yehuda Halevi Ushpizai z-”l,  titular del Tribunal Rabínico de Ramat Gan, en una célebre frase: “Ahora creemos que Di-os ha recordado a su pueblo y su tierra, y que hemos tenido el privilegio de despertar del exilio, tal como lo prometiera el profeta Ezequiel: ‘Pero vosotros, montes de Israel, echaréis vuestras ramas y produciréis vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque pronto vendrán"…

Y desde entonces están retornados entre nosotros estos Hijos de Israel, nobles y muy hidalgos, enriqueciendo nuestras comunidades con su herencia hispánica, su lealtad y sus deseos de aprender. Les he visto los ojos llenos de lágrimas al cantar el Hatikva, con recogimiento envidiable al escuchar el Kol Nidre, les he visto bailar en Simjat Torah, hombres y mujeres, a veces familias completas.  Les he visto comprometidos con el recobrado domicilio espiritual, estudiosos y alertas. Estoy seguro que así como en la esencia de toda la música sefaradí aún resuena castiza una guitarra española y un fado de Lisboa, en ellos aún hay un aire ibérico de navegantes emocionados al descubrir el Nuevo Mundo.... Y en mí, una secreta emoción contenida he debido disimular al ver el brillo de sus rostros cuando les he enseñado en mis clases que todas las almas de los judíos, aún las de aquellos por nacer, y hasta la de los futuros conversos, estuvieron presentes al pie del Monte Sinaí cuando Moshé recibió las Tablas de la Ley.

- ¡Estúpido no te estoy hablando de mi mujer!... te estoy diciendo que estoy con "la marrana", con la gripe de los puercos, con la influenza porcina, con la "famosa"...

- Hombre disculpa - le respondí algo avergonzado- sólo deseo que se te pase lo de la fiebre...pero lo de "marrano", Di-s quiera que nunca, mi buen amigo,....nunca....

Mijael Vera

 

 

 

La Shiraka

-Imagínate la Shikse...ahora quiere que le adelante las vacaciones ¡Qué se habrá creído esta rota!

Mi amiga estaba indignada. Su voz se escuchaba totalmente alterada por el teléfono. Extrañamente me había llamado en la tarde, esta vez, precisamente cuando yo estaba saliendo a dictar clases:

- ¿Shikse? -la respondí con tono indiferente.

- ¡Ay, Mijael! ¡no te hagas el que no conoces esa palabra!

- si alguna vez lo supe ya me olvidé...

- ¡Ah! verdad que tú eres "sefaraducho"...¡Shiraka, hombre...shiraka es lo mismo que Shikse!

- En verdad encuentro tan fea esas dos palabras que nunca las uso.

- ¡Ya estás con tus cosas!..

La verdad es que esas dos expresiones son de lo peor que el Idish y el Ladino pudieron producir alguna vez. Si hasta desde el sonido suenan como palabras despectivas. Por lo demás, la nana de mi amiga es una mujer encantadora, querida por todos los que visitan esa casa, siempre atenta y que procura ser invisible cuando atiende. Mi amiga la ha despedido un sinnúmero de veces, pero ante la imposibilidad de acostumbrarse con otra nana, siempre termina yendo a buscarla para que vuelva a trabajar.

- Te cuento. A esta rota le ha dado con hacer las cosas a su gusto, no me obedece, y fíjate que tiene hasta un hombrecito que viene a buscarla por las tardes ¡lo encuentro el colmo del abuso!

- ¿Siii?... ¿y estás... envidiosa?

-Ay, ridículo! Si lo que te estoy diciendo es que esta tipa se anda maquillando con todo lo que encuentra, no se demora nada en la cocina, anda apuradita haciendo las cosas y cantando todo el día...¡y claro!...¡si anda "entusiasmada"! Yo no sé que hacer...creo que a esta le voy a bajar el sueldo a ver si así aprende.

La nana de mi amiga, como muchas otras, es una mujer de enorme esfuerzo. Sabe ahorrar lo poco que gana y le ha dado una estupenda educación a un hijo único que vive con una hermana en el sur de Chile. Y aunque la nana no es judía ni creo que sepa palabra en Idish o ladino (a lo mejor, sí...), me encantaría saber qué expresión usa para referirse a su "ama"...

- Todas estas rotas se han puesto de lo más subidas de tono- siguió sin aceptar interrupciones-. Si hasta tienen ahora un "día nacional" que les dio "la" Bachelet. En mis tiempos estas andaban rogando por trabajo, comían lo que sobraba, tenían unas horas libres si es que una estaba de buena,  y hasta te criaban los hijos gratis. ¿Te acuerdas que antes eran unas simples empleadas domésticas? después  fueron "asesoras del hogar", y ahora hay que decirles "nanas". ¡lo encuentro atroz! Si hasta se atreven a demandarte si una se atrasa con el sueldo o las imposiciones.

La verdad es que a mi amiga ya la había escuchado otras rabietas con la nana, pero esta vez parecía que la cosa iba a mayores, y por los motivos más absurdos que pudo haberme comentado, lo que no era raro. Pero en realidad, la pobre nana siempre tiene que estar soportando que la trate mal, la regañe, la exija.

- Debes tratar con respeto a tu "nana", amiga mía - la dije en tono calmado mientras miraba mi reloj viendo que la hora pasaba rápido y tenía que partir ya- En ella hay un potencial único que emana del hecho de ser una trabajadora y de la simple realidad de que es una persona humana.

- ¡Ya estás con tus leseras! A veces pienso que de ortodoxo te pasaste a comunista...

- No, no soy comunista, soy apenas un tipo que intenta poner en práctica lo que me enseña la Torah. Eso es todo.

No estoy muy seguro que mi amiga entienda esto. Sin embargo me surgió hace días la leve sospecha que ella me llama para contarme sus desgracias personales intentando aproximarse, de manera indirecta, a una respuesta judía a sus dudas.

- ¿Si? ...a ver... qué dice "tu" Torah para poder aplicarlo a esta rota insolente que se ríe a mis espaldas...- me dijo desafiante, confirmando un poco mis sospechas.

- Dice algo muy importante: Jacob, uno de nuestros Patriarcas tuvo dos esposas, Lea y Raquel. Ambas tenían sirvientas, una cada una. Curiosamente la Torah nos enseña un acto de humildad muy grande cuando nos dice que Jacob tuvo hijos también con esas sirvientas.

- ¡Y claro, si estas rotas siempre andan enamoradas de los patrones!- agregó creyendo dar en el clavo.

- Lo significativo no es eso...lo importante es que esos hijos fueron cabeza de tribus junto a los hijos de las otras esposas.

- ¿Y que importancia tiene todo eso?... aún no le veo el asunto.

- Lo importante es que junto con descender de los grandes Patriarcas...también los judíos somos hijos de Bilha y Zilpá, o sea, de las sirvientas...

- ¡¡¡¿De las sirvientas?!!!

- Si, mi buena amiga. No te olvides nunca que por el hecho de ser judía, también tú eres descendiente de un par de "shirakas"...

 

Mijael Vera

 

 

 

Alegría de Vivir

- ¡Cuéntame que tal estuvieron los regalos!- fue la pregunta inicial de mi amiga al despertarme de una rica siesta la tarde del martes.

Y es que la chismosa no podía contener el deseo  de saber detalles. Ella sabía que rodeado de amigos y alumnos de los cursos de Judaísmo que dicto, además de los asistentes habituales al minian de la comunidad sefaradí, festejaría mi cumpleaños el sábado en la mañana. Y aunque no era una fiesta de su estilo, para ella era imperdonable no enterarse de detalles sabrosos, ojala motivos de cotilleo.

- Tiene un sabor curioso festejar en la sinagoga -la dije- se nota que el kidush no sólo estuvo más abundante que lo habitual, sino que la atmósfera es muchísimo más festiva y participativa con tanta gente invitada.

Por cierto, mi amiga de tantas llamadas telefónicas no fue. Para ella, un sábado en la mañana, aunque haya solcito de invierno, es un aborrecimiento. Y así me lo había dicho por teléfono dos días antes:

- ¿sabes? Encuentro una reverendísima lata eso de estar varias horas escuchando rezar en un  idioma que no entiendo, rodeada de personas concentradas en esa onda, y sin poder conversar con el de al lado.

De alguna manera la encontré razón. Ir a un servicio de Shajrit en donde no entiende nada, donde tal vez sólo conozca a algunas personas, pasar después a sentarse a un kidush donde vamos a estudiar Toráh, debe ser sumamente aburrido para alguien no habitual. No hay glamour, ni fotografías, o sea, poca cosa apetitosa para alguien habituada a los chismes y el cotilleo de salón.

- mmm, sí... En verdad lo más que podrías encontrar en tu estilo es un jazán y un rabino que cantan muy bien, una enorme sinagoga, y una mesa que, de abundante por el aporte de todos mis amistades, casi se caía de tanta exquisitez variada. Naturalmente, entre tanta variedad estaban los humildes huevos jaminados al estilo marrocano de mi confección, tema del cual te hablaré en otra oportunidad.

Y claro está, discursos, saludos, abrazos, regalos inesperados, y mucho, mucho cariño fraternal.
Y es eso lo interesante de la vida comunitaria. Uno se alegra por la alegría del otro, se entristece con la tristeza del otro, se moviliza cuando la solidaridad llama a tender una mano...o las dos. Hay una fuerza sobrehumana que mueve lo mejor de uno cuando se vive el judaísmo de manera colectiva.

Tal vez no nos guste el sermón, o que la sinagoga a la que asistimos, cualquiera de estas, no sea tan "importante" como otra, o que los directivos laicos no se aparezcan ni por casualidad, pero sigue siendo nuestro domicilio ideológico, y en ese domicilio activamos, participamos, nos preocupamos, estudiamos, nos enteramos, crecemos. Y hasta puede suceder que alguno se enoje con otro, o con el presidente, con el rabino, con el portero, con el gato, con quien sea, y se va pero...vuelve.

Y es allí, en cualquier sinagoga donde la historia me encuentre asistiendo, que festejo mi cumpleaños, o más bien, como me dijo un amigo en esta ocasión, "te festejan tu cumpleaños".

Sin embargo, tampoco pienso que sea tan así.

Este Shabat, cuando hice aliá a la Toráh en medio de mucho kabod, me hice unas preguntas curiosas: ¿qué estoy festejando? ¿qué festejan tantos amigos y alumnos que están allí mirando mientras digo las berajot?
Inesperadamente la respuesta me llegó desde la porción de la Torah que me correspondió leer: "...Todo el ganado para el sacrificio fueron doce novillos, doce carneros de un año con sus ofrendas vegetales, y doce machos cabríos para ofrenda...".

Si se entiende que la cifra de doce representa a todas las tribus en el desierto, se deriva fácilmente que se está hablando de la totalidad. Del todo.
Y es que todo está involucrado en cada festejo, en cada acción, en cada paso que damos, y aún en el que no damos. La vida, la muerte, la alegría, la enfermedad, la angustia, el placer, etc. Todo está implicado a cada acción que emprendemos, en cada nueva tarea, en cada nuevo proyecto.

Y esta vez había mucho que festejar. Había que festejar la solidaridad de amigos que estuvieron cerca y atentos cuando estuve enfermo, la palabra cercana, la mano sincera, el apoyo trascendente.
Había que festejar este gran proyecto de ANAJNU que sigue funcionando en escala ascendente. Había que festejar que hemos estado juntos, alumnos, amigos y conocidos, en los momentos difíciles y, que esa mañana, eran momentos muy buenos.
Había que festejar que en la sinagoga, todos estamos en situación de igualdad, pobres y ricos, humildes comerciantes y empresarios, profesionales y trabajadores. Había que festejar que el todo estaba involucrado en una simple berajá, en una aliá a la Torah que estuve a punto de no poder hacer por causa de un peligroso accidente automovilístico semanas antes.

- Y cuéntame...¿qué conocidos estaban?- me preguntó algo ansiosa por escuchar algún nombre sobre quien contarme su respectivo chisme.

- Todos. Estaban allí dos personas maravillosas, que sin ser personas judías, demuestran todo su amor fraternal en cada gesto, en cada momento, en cada necesidad: Lucy con su sencillez, y Leonardo, columna vital de muchos proyectos personales.

Y estaban allí al lado de rab David, mi Amigo y socio, de la Ximena, amigaza con energía "todo terreno", al lado de la muy británica y amable Queene, de la encantadora Joyce,  del inteligente Andrés, de la siempre sonriente Marcela, del gracioso Gino con su hijo, de la buenamoza Ebba,  de Jaime con su reciente estrenado talit que lleva con emoción y seguridad,  de Sylvia siempre positiva,  de Humberto con Ruth, enamorados a más no poder, de mi vecino Juan con su familia de Chiloé que se encuentra preparando maletas para hacer Aliá, y de todos mis queridísimos alumnos de cursos judaicos, y de otros amigos y hermanos de Pueblo. Todos, como un solo cuerpo, todos con sus virtudes y defectos, todos con sus alegrías y esperanzas. Todos.

- Lo mejor vino el lunes cuando iniciaba mi clase de "Pensamiento Judío". Junto a todos los alumnos llegaron mis amigos Yosef e Isaac, y la simpática Ximena (la otra Ximena, de Maipú) con su hijo Frank. Entra un alumno supuestamente atrasado (Gino) y me indica, muy serio, que un señor está esperándome fuera para hablar algo urgente. Salgo pidiéndole disculpas a mis alumnos, y ¡plaf! me encuentro con una banda de charros mexicanos que me sorprenden con lo mejor de su repertorio. Y allí nuevamente abrazos, risas en medio de trompetas y guitarrones. Te cuento que hasta bailé un jarabe tapatío con sombrero charro y mis tzitziot saltando por todos lados. Si hasta se sumaron a la fiesta los miembros de la Comisión de Culto que estaban reunidos en la sala del lado...

- ¿Te trajeron Charros Mexicanos? ¡bastante "originales" tus alumnos!

Eso de "originales" lo dijo con tono de sarcasmo, como el que usa cuando comenta con sus amigas sobre una cartera nueva que se ha comprado alguna de ellas: "Te queda linda, querida, pero se nota que es de liquidación..."

- ¿Sabes? Pedir una berajá para mis alumnos y amigos el sábado por la mañana fue un gesto mínimo al lado de tanta satisfacción, y es que me dí cuenta que no se encontraban allí para celebrarme. Se encontraban allí para festejar la Vida, la alegría de vivir...Te cuento más: El rabino me preguntó que edad cumplía, y yo, que no ando ocultando mi edad, le respondí "50 años". ¡Ah!...ya es la edad del "consejo", según la opinión de los Sabios - acotó sonriente el rabino.

- No -le respondí-, se equivocan. Esta es la edad de pasarla bien. ¡Eso es lo que corresponde, y eso es lo que voy a hacer desde ahora! ¡Vivan los amigos! ¡Viva la Vida!... Amén.
 

Mijael Vera

 

 

 

Día del Patrimonio Nacional

Jamás pensé que existieran las casualidades. La drástica formación talmúdica en la Ieshivá Or Sameaj de Jerusalém en mis años mozos, y los posteriores estudios de Kábala en la Ieshivá del Rabino Isaac Kaduri (z"l) me permitieron concluir que no existen las casualidades sino que, las causalidades.

Y he aquí que una de ellas se presentó en un grato día de sol de invierno, en la pequeña y rural comuna de El Monte, a donde fui invitado por amigos de la Sociedad Carrerina de Chile a festejar el día del Patrimonio Nacional.

La mañana había sido magnífica. Un espectacular recorrido por la Comuna, sus lugares históricos, el cementerio lleno de secretos sabrosos, y, naturalmente, casa de los hermanos Carrera con una guía vestida al estilo "Javiera Carrera".

Y yo, por ahí, anónimo como siempre, con una gorra de béisbol, rodeado de amigos inestimables, inmersos en un grupo humano formado por lugareños, gentes de Santiago, damas de apellidos vinosos, trabajadores con traje dominical, dueñas de casa con el bebé en brazos. En otras palabras, lo más representativo de la chilenidad. Todos guiados por un alcalde recién estrenado, pero tremendamente bien informado de la historia del lugar. Una velada perfecta.

El recorrido, para sorpresa nuestra, incluía una visita al centro cultural de El Monte, pequeño pero muy digno espacio para las artes locales en donde había una senda exposición de pintores venezolanos. Por cierto, encabezada por una pequeña delegación diplomática de la Embajada de Venezuela en Chile.

Claro está que quien escribe y sus amigos estaba entre los "vips", aunque no veía mérito alguno, salvo el descubrir en el recorrido que uno de los seguidores del prócer, Don José María Benavente, tenía un olor a judeidad casi inocultable en tiempos de la Patria Vieja...

Por cierto pasamos a un restaurante en donde celebramos con música tradicional un merecido almuerzo a la chilena que miré a la distancia con ojos apetitosos, aunque mi ensalada estaba muy buena.

Pero lo notable es que a mi lado quedó sentada una morena muy grande, llena de pulseras, pelo negro crespo hasta la cintura,  acento caribeño. Y...¡oh sorpresa!...era de la Embajada de Venezuela...

Un mínimo de criterio indicaba que los temas de conversa en la mesa serían los que la ocasión indicaba. Pero muy pronto el paisaje se componía de un hechura muy bizarra: por un lado ella ocupando todos los momentos libres para alabar la revolución popular chavista, y por el otro la mirada suspicaz de mis amigos ciertos de que la paciencia se me iba a acabar en algún momento.

Y claro...se me acabó. Y la comenté con mi habitual cortesía: "por estos lados muchos pensamos que el régimen de Chavez es repudiable por el sólo hecho de querer silenciar a la oposición, que es un ambicioso que quiere eternizarse en el poder, y lo peor, que es un régimen antisemita sin olvidar que el nazismo también se elevó al poder como un movimiento de izquierdas".

Sus ojos oscuros se abrieron desmesuradamente. Hasta creí que se la estaba produciendo alguna urgencia fisiológica impresentable en esos momentos. Y siguió una larguísima perorata llena de lugares comunes, en un habla apresurada y agresiva en donde apenas pude distinguir algunas palabras finales "Chávez apoya a los palestinos porque los judíos andan matando a los niños".

Pobrecita, pensé para mí. Hacía tiempo que no escuchaba tanto dogmatismo junto, ni menos viniendo de una persona de un cuerpo diplomático, que celebraba el odio a los judíos con frases que parecían sacadas de algún viejo manual de la oscura Edad Media.

Ni qué decir de lo que respondí. Pero ella siguió con su perorata de odio y sinrazón, acusando a los judíos de un complot para acabar con la revolución chavista, de querer estrangular a Venezuela, y de querer comerse a todos los niños de su país.

Tanta tontería junta ya no valía la pena refutar. Pero manteniendo la calma, y percatándome que en sus muñecas colgaba una buena cantidad de pulseras de tipo "macumba", osé decirla con voz serena y profunda: "Tenga mucho cuidado. Mucho cuidado. Los judíos tienen un aliado muy poderoso. La historia enseña que todos quienes se han puesto en contra del Pueblo Judío la han pasado muy mal"

-Pues claro, si los judíos son aliados de Estados Unidos-, me dijo, con sus ojos desorbitados.

- No, mi señora. El aliado del Pueblo Judío es mucho más poderoso que eso. Créamelo. Muuuucho más poderoso...

 

Mijael Vera

 

 

Una Ruth en la familia

Esta vez la llamada vino el día festivo. Felizmente mi amiga tuvo la cortesía de esperar que terminara la Cuenta Anual de la Presidenta a sabiendas que yo estaría fijos los ojos al televisor disfrutando esta tradición republicana.

- ¿qué te parece la desfachatez? Una rabina mujer...y negra más encima ¡Yo no sé dónde vamos a acabar!

Y estas palabritas me las decía cuando recién yo acababa de oír el discurso de la primera Presidenta mujer que tenía Chile (y la primera en ser electa en votación popular en toda Latinoamérica).

- Amiga, en el Judaísmo siempre las mujeres tuvieron un protagonismo vital. En tiempos talmúdicos hacían Aliá a la Toráh, se ponían Tefilim y eran contadas en el Minian...

- Así será, pero yo siempre supe que el tema de la sinagoga era cosa de hombres solamente. Además considero una reverendísima lata eso de andarse poniendo correas en el brazo, y andar preocupándose por ponerse esa cosa de tela con flecos...¿cómo se llama?

- Talit

- eso mismo. Para mí siempre ese fue asunto de varones.

Recién me vine a dar cuenta que la cosa venía en serio. Y prestándole un oído a los comentarios de los políticos autoreferentes que aparecían en la televisión, y el otro a mi amiga, intenté calmarla:

- Pero amiga mía, esa es la parte formal. Lo esencial es otra cosa. Lo esencial es que la participación de la mujer asegura continuidad. En la comunidad judía nadie debiera quedarse fuera.

- Ay Mijael, tú con tus cosas! Si yo te estoy hablando de esta "rabina"...¡tan negrita, la pobre! Imagínate que algún loco se le ocurra traerla a Chile y se ponga a la cabeza de alguna Comunidad! ¡Eso sería el colmo!

Era curioso escuchar a mi amiga preocupadísima por el perfil étnico del rabinato de alguna comunidad. Y eso que ella supuestamente es una feminista, emancipada, pero que ve al Judaísmo como una actividad social  de "gente decente". Por cierto, mi respuesta, no se hizo esperar:

- mmmmm...me gustaría ver algo así...

- ¡Déjate de tonterías! Tu que siempre estás hablando de las deficiencias de las comunidades...yo no les veo ninguna, por lo demás...las veces que he ido a alguna sinagoga porque se casaba la hija de una amiga, o a un Bar-Mitzva, siempre me encontré con gente regia, con tema de conversación ¿me entiendes? Yo pienso que las cosas tienen su lugar, a cada uno lo que le corresponde.

Era como si una fuerza misteriosa hubiera provocado en ella un terremoto en lo más profundo de su ser al enterarse que pronto en EEUU habría una rabina mujer de orígen afroamericano. Mi amiga era un torrente de declaraciones desordenadas que, al parecer, las había estado pensando desde antes. ¡Y yo que creía que me iba a hablar de la fiebre famosa, nuevamente!

- Dime, querida, ¿nunca oíste hablar de los judíos de Etiopía, o los de Kai-Feng en China, o de Cochin en la India?

- ay, sí, que terrible, pobrecitos. Pero esos están lejos, por allá.

- ¿Y oíste hablar de Golda Meir?

- Claro que sí

-¿Sabías que ella optó por cambiarse su apellido familiar porque lo encontraba demasiado europeo?

- Mira, tal vez, pero ella era judía, como nosotros.

Y claro, no había por donde convencerla de que su idea de lo que es ser judío estaba más que obsoleta, caduca, y añeja.

- A ver, mi amiga, partamos desde cero. Para mí, ninguna persona es rabino, o rabina, si no cuenta con el reconocimiento popular que le haga llevar el título con el debido honor a sus conocimientos y sabia guía espiritual. Si una persona estudia para rabino en algún lugar, eso no me asegura que sea un "Rab" con todo lo que significa esa palabra. En mi vida he conocido muchos rabinos, pero pocos han ameritado que yo les diga "Rab". Es lo mismo que "ser judío". Podrás venir de una familia judía, tener un "apellido" de tradición judía, pero si no eres reconocida como una persona Judía, de nada te sirve. Todos tenemos que convertirnos al Judaísmo, con mayor razón los de familia judía. El Judaísmo es un tema de conversión permanente.

- Sí, puede ser. Eso te lo compro. Pero una "rabina" ¡ y negra! ¡que horror!

- Ahora bien, si esta mujer de la que me hablas es una auténtica líder espiritual e intelectual, entonces su comunidad la llamará "Rabina", no importa donde ni cuando haya obtenido el título académico.

- No mijito, definitivamente no. Para mí un rabino debe cantar bien, vestirse bien, hablar poco pero bonito, y verse "decente".

- mmmmmmm... eso de "decente"...es otro tema....Pero bueno, me parece que tú estás confundiendo un Rab con un Jazán. Ése sí que debe cantar bien. Está en su esencia.

- Puede ser. Pero dime una cosa, tú que te las das de tan "ortodoxo"...¿aceptarías tener una rabina, mujer, y negra, más encima?

- No lo sé. Habría que probar. Si hasta ahora he tenido sólo rabinos hombres, de impronunciables apellidos, y que no siempre han dejado una huella muy rescatable, que digamos...

- ¡No te creo! ¡Eso sí que no te lo creo!. Tú eres lo suficientemente recalcitrante como para llegar a aceptar algo así.

Claro que eso de "recalcitrante" me dolió harto. Y más viniendo de una persona que piensa que el judaísmo es cosa de "clase" y de linajes. La misma que no hace nada sin antes consultar su Carta Astral y el horóscopo del día.

- Mira belleza. Nos acercamos a celebrar Shavuot. ¿Escuchaste alguna vez que la figura principal de esta fiesta es una mujer, conversa al Judaísmo, que provenía del pueblo más repudiado por los israelitas de los tiempos bíblicos?

- me estás tomando el pelo...

-¿Sabías que su historia está plasmada en un libro que lleva su nombre y que es de estudio sagrado en Shavuot y era de primer interés para los kabalistas medievales? ¿Escuchaste alguna vez que ella sería la abuela del rey David, nuestro héroe máximo?

- no tenía idea

- ¿Te enseñó alguien cómo se llamaba ella?... ¡Su nombre era Ruth!

-¡¿igual que mi mamà?!

- Sí...igual que tu mamá. Y es que todos tenemos a más de alguna "Ruth" en la familia...Todos.

Mijael Vera

 

 

 

Opus Style

Su llamada telefónica me despertó esta vez.

-¿Viste las noticias? La gripe de los puercos llegó definitivamente a Chile.

Ella no había usado antes la palabra "puerco", y ahora la pronunciaba con cierto tonillo de clase, como cuando se refiere a los "rotos", al jardinero, o a su nana.

Claro que lo sé, -y para agregarle un poco de salero a la conversa, agregué con sorna: - y lo peor es que apareció espontáneamente en un niño "bien", de un colegio con nombre pituco de santo.. de santo con "apellidos".

Y es que mi amiga, que pasa por períodos de sensibilidad social harto interesantes, que fue de esas mujeres emancipadas de los 60', que fumó marihuana (cuando era de "nivel"), y que se emocionó con el Che Guevara (porque era "regio", según sus palabras), no puede abandonar ese temor geográfico-racial que asalta a las "GCU" ("Gente Como Uno", para los que no lo sabían) cuando se vé agredida por la realidad.

-Ya ves amiga...cuando llueve, todos se mojan, sólo que cuando se mojan los "opus" de tu barrio, parece que la prensa le da mayor importancia.

-Lo que pasa, Mijael, es evidente- me respondió algo contrariada- Acá está todo. Toda la "gente" vive por acá. Si hasta a mí se me ha hecho imposible ir a verte cuando supe que estabas enfermito.

La verdad es que las distancias no son impedimento para nadie cuando se quiere. Todos mis amigos vinieron a verme a casa, familias enteras de mis alumnos, amigos, y hasta el rabino de mi comunidad. Pero eso de referirse a unas pocas personas como "la gente", con ese tonito tan distinguido, ya me estaba sacando de mis casillas...

-Estoy segura -siguió- que si quieres ser un buen judío, debieras cambiarte a vivir por estos lados, y así te quedarías tranquilo con tanta energía que andas desperdiciando por ahí con gente que es pobre porque quiere seguir siendo pobre.


Esto último ya me superó. Para peor que ando irritable por tantos días de reposo que me dieron, además de un computador que no funciona bien, y por mi auto económico que choqué contra un muro al quedar inconciente por causa de un agresivo procedimiento médico.

-La firme, querida, es que el problema que tenemos no tiene que ver con el lugar de residencia, ni con pobres o ricos, ni con la "gente" bien, o judíos comunes, ni con bonitos o con feos, sino con el tipo de Judaísmo que pretendemos vivir. Muchos estimamos que el Judaísmo no es un asunto de "clase" que sólo pueda vivirse en un espacio geográfico dentro de la ciudad. Eso es como revivir los antiguos ghettos y juderías. Ni siquiera los miles de judíos que vivimos en las "otras comunas" criticamos a quienes pueden vivir en sectores tan bonitos, cómodos y caros. El problema es que las Instituciones han ido derivando hacia una concepción de clase que es ajena a nuestra tradición. Ya me comentaste lo cara que es la Kashrut, y ese es sólo un ejemplo. Han cerrado sinagogas y han dejado a cientos de familias huérfanas. En Santiago sólo va quedando una, y en Providencia, otra, y sin embargo más de la mitad de los judíos viven en esas y otras comunas del Gran Santiago, y ni hablar que precisamente son esos los judíos que quieren participar activamente en las comunidades y no aparecer solamente para los eventos sociales...


-
¡Pero tienes que entender que las cosas cambian! ¡Yo también antes andaba metida en causas "populares"!. Pero me convencí que lo mío está por acá. Acá tengo de todo: voy al yoga, hago gimnasia con un entrenador de lo más "top", voy a clases de flores de Bach, tomo el té con mis amigas en el mejor salón del sector, y todo lo que te imagines lo tengo cerca. Además, a tí que te gusta tanto esa cosa sinagogal y andar metido en esa onda, por acá tienes de todo. Mira, si en el barrio en que yo vivo tengo sinagogas para elegir, de todas las tendencias, colores, gustos y sabores...

-Sí, mi querida amiga, lo que dices es verdad, en tu sector tienes todas las sinagogas juntas, pero respóndeme una cosa: ¿tú...participas en alguna de ellas?...



 

Mijael Vera

 

 

 

el cumpleaños de mi amiga

La semana estuvo marcada por una seguidilla de sobresaltos: se me murió el PC en donde tenía todas mis clases, una buena cantidad de conferencias hechas y por hacer, muchísima música de colección, archivos y toda la información que se requiere para actualizar los proyectos.
Para peor, dos teclas comenzaron a fallar en el computador portátil que me acompaña en cuanta clase doy. Y para rematar, una inoportuna hemorragia nasal me dejó impresentable, inútil, y molesto a más no poder.
Quizás lo peor fue no poder asistir al cumpleaños de mi amiga, evento ineludible so pena de destierro definitivo.
Las disculpas fueron aceptadas...creo. Pero junto a la llamada que tuve que hacerla el domingo al mediodía (antes habría sido un sacrilegio matinal), tuve que escuchar la larga descripción del evento señalado.

Los cumpleaños de mi amiga son, por lo general, una reunión de lo más variopinto de la bohemia alternativa de Santiago, algo de "Red-Set" (neo aristócratas de izquierdas), algunos iluminados astrales, unos cuantos que apenas ocultan un pasado hippie bajo ropas de marca, unos pocos escritores de buen nivel, un par de dueñas de tiendas de ropa elegante, y un infaltable personaje que pontifica sobre reencarnaciones y otras cosas raras.
En ese abanico tan sugerente, un judío con kipá negra completa el paisaje de todo lo exótico que pudiera reunirse bajo un mismo techo.

"Este año no serví ningún bocadillo de cerdo, comprenderás. Todos mis amigos se enteraron que ahora soy "Kosher".

La verdad es que una reunión así sólo se justifica por una complicidad no explícita pero muy morbosa que une a todos los asistentes: poder adivinar, mediante capciosas preguntas y trampas lingüísticas la edad de la anfitriona. Claro está que esa cifra es el secreto mejor guardado por la dueña de casa, secreto sólo comparable a los archivos del Vaticano, de la CIA, la KGB, y del accidente de Roswell  (todo junto, todo).

Para mi sorpresa, mi amiga había encargado un servicio enteramente kosher para agasajar e impresionar a los invitados.

Me encantó esto del servicio Kosher! Todos quedaron impresionados. Una pena que te lo perdieras. Pero te voy a decir una cosa: esto...me salió una fortuna. Es una auténtica estafa..."

Claro, mi amiga, siempre alerta a las comidas de moda y a impresionar a sus visitas, tomaba el tema "kosher" como un artículo de lujo, como un asunto de prestigio social. Sólo  que esta vez, ella tenía razón.

Me recordé de esa esforzada familia amiga de Maipú que se ofreció entera a venir a atenderme a mi casa mientras estuviera enfermo, de ese amigo que sin dudar un momento tomó mi computador para arreglarlo en su  propia oficina, de ese noble judío ("marrano" como se autodefine) que junto a su esposa médico han estado a cada momento apoyándome, o en ese judío ortodoxo que recién conocí, que vive en La Florida, y que después de ver ANAJNU, fue a golpear mi puerta para ponerse a disposición de organizar encuentros con los  vecinos judíos que vivimos por estos lados.
¿Qué presupuesto familiar soporta el gasto de tener comida kasher durante el mes? ¿cómo se las arreglan si hay que pagar el colegio,  movilizarse en una ciudad tan grande, vestirse, y ajustar el bolsillo para poder celebrar dignamente el Shabat?¿O es que, realmente llevar una vida judía se ha convertido en una actividad de  lujo?

Inevitablemente me recordé de la carnicería kasher de la calle 10 de Julio adonde mi madre venía desde Valparaíso una vez a la semana a comprar. Y del rabino Mordejai Nachimovsky que hacía shejitá a los pollos en la sinagoga Jevra Kadishá de la calle s.francisco casi esquina de Av
. Matta. Todos vendían a precio casi de costo. La Kashrut era una auténtica mitzvá.

Ya no existe esa carnicería, pero sí los cientos de familias judías que hoy no pueden acceder a los precios prohibitivos de la carne "kosher". Tampoco existe ya esa sinagoga de judíos ortodoxos en donde la Bar-Mitzvá era un auténtico ritual de paso, con plenitud de significados trascendentes, y no un evento social definido más por el glamour de la fiesta posterior y por el nivel de los invitados, como es ahora en todas partes.
Sin embargo, y en orden a no volverme un nostálgico revisionista, que es algo que siempre he detestado, hay que decir que en esos tiempos también esa pequeña sinagoga, la kashrut de Av.Matta, y hasta la ortodoxia de esos años, eran el pariente pobre de las grandes comunidades de la época.

"Me pregunto cómo se las arreglan esos miles de judíos de los que tanto hablas", agregó mi amiga con voz serena .


Y por primera vez en mucho tiempo no tuve para ella una respuesta oportuna...
 

Mijael Vera

 

 

 

 

Siempre... siempre la misma edad

Y, claro... ¡era ella!...siempre llamando por teléfono cuando uno está más ocupado, ya sea preparando clases, o a punto de salir. Y si está con alguna urgencia ... ufffff ...es capaz de llamar a primerísima hora de la mañana cuando uno está con los Tefilim puestos, envuelto en el Talit absolutamente inconexo con lo banal. Pero bueno, como ya dije, es simpática, exótica y siempre anda con novedades "alternativas" para justificar sus continuos desatinos, su mala suerte en el amor, y el porqué no va a una sinagoga mas asiduamente.

"...Te estoy llamando porque me quedó dando vueltas eso que me dijiste que el cerdo se devuelve siempre al mismo lugar...claro que no te creas que me estoy volviendo una loca de esas con peluca y falda larga, por el hecho de que resolví no comer cerdo nunca más..."

Para mis adentros traté de imaginármela con ropa auténticamente femenina y la verdad es que se vería bastante bien. Y bueno, allá ella, pensé, total es feliz, a su edad, con esas ropas de lolita etérea...

"Lo que me pasa - agregó - y lo conversé con otras personas, es que tu no puedes hablar de eso de "dar vueltas en circulo", si después de todo "ustedes" leen el mismo trozo de la Torah todos los años...¿no se están dando vueltas en el mismo circulo acaso?...

Y era ella misma diciéndome eso. La misma que se conoce al revés y al derecho (mas bien al revés) el Ramayana y la vida de todos sus gurúes. La experta en cartas astrales y en reconocer el signo astrológico de una persona solamente mirando su forma de caminar (claro que no acierta ni a una, pero se justifica con un discurso alambicado sobre los signos ascendientes y las influencias astrales indirectas). Ella criticándome una supuesta "circularidad" en la costumbre de leer la misma Parashá todos los años.

"Lo que sucede, mi buena amiga - la respondí - es que los judíos con auténtico compromiso de desarrollo espiritual (se lo dije con mi "que"), no leemos el mismo trozo cada año"

"¡como que no!" me replico indignada. Y me la imaginé  levantadas cejas, abriendo sus desorbitados ojos pardos apenas disimulados por una gruesa capa de maquillaje en las pestañas, dispuesta a replicar con energía cualquier cosa que yo agregase... Y su voz sonó con la misma actitud que usa para referirse a la nana nombrándola "la Shikse" (denominativo que usa con preferencia, aunque tiene la cortesía, cuando está con amigos sefaradíes, de decir "la Shiraka").

"Precisamente no - seguí diciendo - ¿recuerdas cuando te comenté de ese libro que me fascinó cuando yo era muy jovencito? Se trataba de "Los Hijos de la Luz" de Roger Payrefitte. ¿Recuerdas?. En esa edad esa novela me sedujo, hizo volar mis fantasías, y hasta me hizo que me interesase por la cultura francesa. Pues bien...hace pocos meses atrás, hurgueteando en una venta de libros viejos, me encontré con el mismo libraco ¡si hasta era de la misma edición! Por cierto, lo compré, y en sólo una tarde me lo devoré. Pero ¡qué desilusión! El mismo libro que me había entusiasmado tanto hacía tantos años...ahora me resultó una auténtica burrada. Y lo pensé ...y me respondí lo siguiente: No cambió el libro, pero sí cambió el lector..."

Eso es lo que sucede cuando leemos la Torah todos los años, en las mismas fechas, en el mismo trozo. El texto no cambia...pero sí el lector. Cada vez encontramos algo nuevo, una nueva perspectiva, una dimensión que se nos escapó el año anterior. Cada vez la lectura es un autentico ejercicio espiritual de crecimiento y una medida de evaluación personal ¿soy, acaso el mismo del año pasado, que no soy capaz de descubrir algo nuevo en el mismo trozo de la Torah? ¿me estaré quedando siempre con lo mismo? ¿o realmente he aprendido algo nuevo de lo que investigué , lo que oí , o lo que deduje por mi propio esfuerzo?.

"Es como la fiesta de cumpleaños - continué - La celebramos cada año en la misma fecha, pero no somos los mismos cada año. Somos diferentes. Por eso, mi amiga querida...cuando leemos el mismo trozo cada año, no estamos practicando la circularidad. Estamos poniendo a prueba nuestra evolución y crecimiento para reconocer que en nosotros, la Torah es algo que está vivo, porque nosotros la hacemos viva..."

Por supuesto, su réplica no se hizo esperar: "¡¿como que somos diferentes cada año cuando estamos de cumpleaños?! Yo ya hace tiempo que no festejo mi cumpleaños."

"eso ya lo sabia mi querida amiga... ya sabia que somos muchos los que cumplimos años, mientras usted siempre cumple la misma edad... "

 

Mijael Vera

 

 

Fiebre porcina, puercos y otros devaneos

Mi amiga me llamaba histérica por teléfono: "tengo todos los síntomas de la fiebre porcina...además el sábado pasado nos dimos un banquete de cerdo al almuerzo en mi casa. Para peor, mi nana vé teleseries mejicanas y a toda hora se escucha en la cocina música de corridos y rancheras...¡y como dicen que esta peste viene desde Méjico! ¡imagínate!...hasta te encuentro razón en eso de que no comas cerdo".

Ella, siempre escandalosa, cree tener síntomas de todas las enfermedades de moda. Recibir una llamada telefónica suya es casi una tortura porque tarda horas en terminar. Pero es divertida, exótica, algo volada con temas Nueva Era, siempre atenta a verse el tarot, a consultar cartas astrales, a seguir cursos de medicina alternativa (de donde sale más enferma que antes), a inscribirse en todos los cursos de Yoga a los que nunca asiste más de dos veces. Por cierto también se ha matriculado en cursilos de "kábala" que dictan por ahí desde donde ha salido con los bolsillos planchados, pero convencida de haber alcanzado "alturas espirituales".

"No te preocupes", la tranquilicé. "La fiebre porcina no se transmite por comer cerdo, se transmite de persona a persona por vía aérea. Por comer cerdo tienes otros problemas, especialmente de identidad y de salud espiritual, pero de fiebre porcina, de seguro, no tienes nada".

Encontré que el diálogo tenía algo de humor negro. Una judía que come cerdo, además en Shabat, asustada porque su nana tiene especiales gustos musicales (muy interesantes, valga agregar). Y recordé algo que me había dicho un amigo hace unos días: "cada vez que aparece en las noticias una información sobre los peligros por consumo de cerdo, sobre cecinas contaminadas, o sobre mareas rojas que arriesgan la salud de quienes comen mariscos, los judíos respiramos tranquilos".

Pese a la alta incidencia de triquinosis, que es una enfermedad silenciosa y de largo plazo, que afecta a millones de personas en el mundo, especialmente en países con alto consumo de carne porcina, lo cierto es que el cerdo está prohibido para los judíos por razones muy distintas a las higiénicas.

Mismo sobre los resultados de estudios que generan sorpresa en los ámbitos científicos: la incidencia de cáncer al útero es ínfima en mujeres judías ortodoxas, o las bajas cifras por contagio de HIV en hombres judíos, o el reciente estudio realizado en España, que demostraría que quienes consumen carne mezclada con productos lácteos tendrían serios riesgos de infertilidad. Y ni hablar de las grasas prohibidas en la Torah, o de la casi nula incidencia de pestes durante la Edad Media en las comunidades judías, salvadas por el simple expediente de lavarse las manos antes de comer.

Sin embargo, si los judíos seguimos un régimen que sabiamente la Toráh nos enseña, no es porque sea parte de una "vida sana" en el plano físico. Nada de eso. Las derivaciones éticas son lo importante en cada una de las Mitzvot. Y esas derivaciones debemos hacerla en cada momento, en cada tiempo, en cada experiencia de vida. Los mandamientos respecto a las carnes prohibidas y las permitidas debieran inspirarnos a reflexionar y a encontrar las respuestas para un mejor desarrollo espiritual.

"Tus problemas son de identidad -la agregué-. No son de salud...por el momento. Si tenemos prohibido el consumo de cerdo es por otras razones, que el propio texto señala claramente: el cerdo es inmundo y es abominable. Es inmundo porque es el único animal que come y defeca en el mismo lugar...y, según nuestros Sabios Kabalistas, es abominable porque, además cultiva la circularidad, es decir, vuelve siempre al mismo lugar....al barro. No te olvides que el mandato de salir de Egipto es unidireccional, es lineal. Cuando los judíos construyeron el Becerro de Oro estaban cultivando la circularidad, el volver atrás, el quedar encerrados en el mismo circuito de la autocomplacencia, de creer que todo estaba bien porque se justificaba con la experiencia del pasado, con el volver atrás, con el quedar encerrados en un proceso involutivo. Toda la Torah está diseñada para que aprendamos de ella que la historia no es circular, y que quienes así lo hacen, caen en la idolatría y en el egocentrismo de la autocomplacencia".

No sé si mi amiga me entendió esta explicación telefónica. Aunque pienso que quedó más tranquila. Por lo menos espero que no la prohíba a su nana el seguir escuchando esa bella música mejicana...

 

Mijael Vera