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¿Cómo
explicarnos?

por Dr.
Guido Maisuls
Quiero
compartir contigo una valiosa carta que he recibido de
mi estimada Amiga, la psicóloga y escritora Diana Wang,
como respuesta a una desgarradora pregunta de Ellie
Wiesel: ¿Como explicarnos?.
Sabiendo que será útil y esclarecedora en estos
dramáticos momentos que estamos transcurriendo en este
bendito mundo.
Hola Guido
La pregunta de Wiesel es desgarradora y me toca
profundamente, así como, supongo, a todos los
sobrevivientes y sus hijos y nietos y a los bien
pensantes del mundo.
Por un lado porque expresa la frustración, el desencanto
y hondo desánimo generado debido a que la difusión y la
enseñanza de la Shoá no han conducido al cambio soñado.
La creencia era -sigue siendo- de que explicar, enseñar,
difundir, dar a conocer, iban a ser una vacuna
suficiente para que el "nunca más" fuera una realidad.
La ilusión era que este prejuicio antijudío creado y
arraigado a lo largo de más de 16 siglos, podría
diluirse con la razón pero, infortunadamente, los
prejuicios no son racionales y suelen no ser modificados
por la razón. Ha sido un lento, arduo y persistente
trabajo que ha construido una subjetividad occidental
impregnada de antijudaísmo esencial.
No creo que se pueda esperar un cambio rápido, el
conocimiento es un elemento esencial, pero actúa
lentamente, se necesita insistencia, habilidad,
inteligencia y mucha paciencia para que llegue a la
profundidad de la matriz generadora del prejuicio.
Probablemente, si se hacen las cosas bien, nosotros no
lo lleguemos a ver. Debemos replantearnos nuestro
trabajo en la difusión. Como señaló el filósofo francés
Alain Finkielkraut, pareciera que cuanto más se difunde
menos resultados se producen y hasta genera el resultado
opuesto. Hay quienes dicen que los judíos nos creemos
"los dueños del sufrimiento, que hasta en eso nos
creemos mejores", con lo cual se puede ver cómo un
argumento racional alimenta un prejuicio irracional: la
shoá contada por judíos hace pensar al judeófobo que
"otra vez" nos estamos aprovechando, "nos quedamos con
todo el tesoro de la victimización y reclamamos
compensaciones por ello". O sea, para el judeófobo no
hay forma de no confirmar su judeofobia. Tenemos que
pensar qué y cómo transmitir y no enojarnos con lo que
sucede sino aprender de ello.
La pregunta de Elie Wiesel es también desgarradora
porque todo sobreviviente después de lo que ha vivido,
emergió con la idea de que esto fue definitivo, ahora sí
el mundo cambiará, al ver el grado al que se ha podido
llegar, será el momento de una encrucijada que tomará
otro giro, más humano, más ético. Y, como todos sabemos,
eso no pasó. Uno de los sentidos que encontraron los
sobrevivientes para seguir viviendo una vida con
sentido, era ése, pensar que el mundo cambiaría, que su
experiencia no iba a ser en vano, que había que contar y
decir "para que no vuelva a pasar", frase que se repite
ad eternum como si fuera una verdad incontrovertible.
Pobres de nosotros.
Y las dos cosas nos dejan desnudos y nos abren nuevas
preguntas, todavía sin respuesta:
si ni la experiencia ni la razón pueden cambiar las
cosas, ¿qué las puede cambiar? ¿qué hay en la naturaleza
social humana tan inmune a la razón?
¿hay algo en la educación que se pueda hacer?
¿en la educación de quién? ¿de los políticos y
referentes sociales y económicos?
¿donde está el resorte que hay que accionar para que la
cosa funcione de otra manera?
¿y cómo entra la codicia que genera conflictos para que
haya guerras y se vendan armas y petróleo?
Repito: ésas y otras preguntas similares, para mí,
todavía están sedientas de ser respondidas.
Diana Wang | www.dianawang.net
"¿Cómo explicar, tantos años después, con tantos
esfuerzos hechos para rescatar, desarrollar, difundir la
memoria de la Shoah, un incremento de actos antisemitas?
¿Cómo explicar este incremento después de la Shoah
misma? ¿Que catástrofe será necesaria para erradicar el
antisemitismo?"
Estas preguntas son de Elie Wiesel.
Eliezer Wiesel es un escritor y superviviente de los
campos de concentración nazis. Ha dedicado toda su vida
a escribir y a hablar sobre los horrores del Holocausto,
con la firme intención de evitar que se repita en el
mundo una barbarie similar. Fue galardonado con el
Premio Nobel de la Paz en 1986
Fuente:
CartasdesdeIsrael
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