60 años del Consejo Central de los Judíos en Alemania

El Consejo Central de los Judíos en Alemania fue fundado hace
exactamente seis décadas. Con motivo del aniversario, DW-WORLD habló
con su secretario general, Stephan Kramer.
por Cornelia Rabitz
Cuando fue fundado el Consejo
Central de los Judíos en Alemania, pocos años después del fin de la
Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, los pocos judíos que habían
sobrevivido en Alemania no pensaban que pudieran tener un futuro en
este país. Hoy, sesenta años después, su organización está
firmemente arraigada en la sociedad alemana. ¿Una historia de éxito?
Sí, sin duda. El Consejo Central estuvo pensado en un principio como
organización para administrar la disolución de la comunidad judía en
el país, nadie imaginaba siquiera que la vida judía pudiera tener
una perspectiva en Alemania. La vida judía no estaba orientada hacia
el futuro, ni en lo que se refiere a la infraestructura, ni a la
formación religiosa ni al desarrollo de comunidades.
No obstante, las comunidades judías florecieron, sobre todo por
la inmigración de la ex Unión Soviética y Rusia...
Sin la inmigración de judíos de habla rusa no existiría la comunidad
judía alemana en su actual forma. Ello es una gran alegría, pero por
otra parte nos planteó grandes problemas. No obstante, creo que
teniendo en cuenta los desafíos que asumimos, hasta ahora los
resultados han sido muy positivos, si bien queda aún mucho por
hacer.
El Consejo Central de los Judíos siempre fue algo así como la
“instancia moral” en la sociedad alemana de posguerra, sus
representantes advierten del antisemitismo y el neonazismo. ¿Pierden
efecto esas advertencias con el tiempo?
No lo creo. No sólo advertimos, sino que también alabamos. Además
nunca nos hemos visto como “instancia moral”. Es una definición que
viene de afuera. Eso sí, siempre nos definimos como abogados de los
derechos de las minorías. También nosotros queremos participar
activamente en el desarrollo de esta sociedad y seguiremos dando
nuestra opinión cuando sea necesario. Ello comienza en lo que se
refiere a las minorías y continúa con la lucha contra el
antisemitismo, el racismo y la xenofobia. Como comunidad religiosa
también podemos opinar con conocimiento de causa sobre cuestiones
sociales. Que ello no siempre es del gusto de todos, es obvio. A
veces debemos hablar más claramente de lo que se acostumbra en el
país... pienso que en Alemania existen déficits en la cultura del
debate. Aún hay que desarrollarla. Y allí puede aportar mucho la
comunidad judía.
El Consejo Central de los Judíos apoya sin retaceos a Israel.
¿Una relación acrítica?
Los lazos con Israel son para nosotros más que una amistad.
Israel... es la familia, son los hermanos y hermanas. Muchos de
nosotros tenemos familiares en Israel, por lo tanto somos afectados
por todo lo que suceda allí. La unión es indestructible. No
obstante, ello no quiere decir que seamos la quinta columna del
Gobierno israelí o una dependencia de la embajada de Israel. No,
trabajamos estrechamente, pero también criticamos. Hablamos
claramente, por ejemplo, con respecto a la política de asentamientos
o en relación con la flotilla que iba rumbo a Gaza. Creo que
representamos ideas pluralistas. El Consejo Central no es siervo de
nadie.
¿Se registran también discusiones internas?
Diversas opiniones son como la sal en la sopa. No somos ninguna
organización que dice sí a todo. No se pasa el rasero, también en el
Consejo Central se debate y discute, ello es parte de la cultura
judío del diálogo.
A la cabeza de la institución estuvieron hasta ahora
personalidades marcadas por la persecución nazi. El periodo en
funciones de la presidenta Charlotte Knobloch –una sobreviviente y
testigo de época– termina dentro de pocos meses. ¿Se produce un
cambio generacional?
Un cambio generacional es un proceso natural, que no hay que
producir. Hay gente que piensa que si asume la dirección una nueva
generación cambiarán algunas posiciones del Consejo Central. Ello no
es así. No habrá sorpresas en lo que se refiere al antisemitismo, el
Holocausto, la cultura del recuerdo, la política de monumentos de la
memoria o la relación con Israel. También nosotros, los más jóvenes,
estamos marcados por las experiencias de las generaciones más
viejas.
¿Qué desea para el sesenta aniversario del Consejo Central de los
Judíos en Alemania?
Mi deseo es una sociedad más pluralista y abierta. Una sociedad en
la que se pueda debatir constructivamente, sin perder el respeto por
el otro. Un debate consecuente, pero mirando al otro a los ojos y
respetando su dignidad humana.
Fuente:
Deutsche-Welle