Los Judíos de Croacia
Desde
1991 una sangrienta guerra civil y étnica
asola a la que constituyó la antigua
república federal socialista de Yugoslavia.
La violencia irredentista en este territorio
dividido ahora en países autónomos y las
rivalidades étnicas y
A finales del siglo XIX y principios del XX las distintas regiones se independizaron y para 1918, con la caída del Imperio Austro-húngaro, se estableció en la región el reino de Serbia, Croacia y Eslovenia, que abarcaba Serbia, Montenegro, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Eslovenia y Dalmacia. Los serbios mantenían el control del gobierno y no respetaban la identidad de otros grupos. Los musulmanes permanecieron como ciudadanos de segunda clase. En 1921, con la promulgación de la Constitución, se dio pie a campañas de asimilación forzada así como actos de terrorismo. En 1929 el rey Alejandro intentó reemplazar los nacionalismos serbio y croata por una nueva nación que unificara las identidades separadas adoptando el nombre de Yugoslavia, pero la enemistad entre ambos grupos continuó. Durante la segunda guerra mundial Alemania, Italia, Hungría y Bulgaria ocuparon Yugoslavia y se dividieron el territorio. Con la derrota de los nazis en 1945 Yugoslavia fue proclamada república federal bajo el liderazgo del mariscal Tito. Las autoridades intentaron crear un sistema federal dentro del marco comunista que solucionara el añejo problema, pero a pesar de que se mantuvo el status quo, las rivalidades y las desigualdades continuaron. Durante todos estos años los croatas se han considerado a si mismos como víctimas de la sistemática discriminación de un gobierno dominado por los serbios. Como resultado, en mayo de 1990 convocaron a elecciones libres y el 25 de junio de 1991, tras un año de debates y negociaciones con el gobierno federal, Croacia -al igual que Bosnia-Herzegovina, Eslovenia y Macedonia- declaró su independencia.
En julio
de ese mismo año, unidades paramilitares
serbias y federales atacaron Croacia y
ocuparon una tercera parte Los sangrientos conflictos entre serbios, croatas y musulmanes han amenazado también a los 6,000 judíos que se encuentran asentados principalmente en Belgrado, Zagreb y Sarajevo, capitales de Yugoslavia, Croacia y Bosnia, respectivamente. A lo largo del territorio diversas comunidades han sido víctimas de la violencia. En fechas recientes, en Zagreb, explotaron dos bombas dañando el centro comunitario y parte del cementerio judío. En la ciudad de Dubrovnik sinagogas y monumentos han sido destruidos a pesar de las leyes internacionales que protegen el patrimonio cultural y el cementerio judío de Belgrado fue profanado con swástikas y graffiti. La ciudad de Osijek, cuna de una importante comunidad judía, ha sufrido los embates de la guerra y más de la mitad de la población judía ha huido abandonando sus pertenencias con el objeto de salvar sus vidas. Muchos otros han permanecido durante semanas en los refugios antiaéreos, escapando así del incesante bombardeo. A lo largo de estos años de guerra civil los judíos se han mantenido alejados del conflicto, pero en los últimos meses han comprendido que no pueden permanecer como observadores imparciales. Conforme se extinguen las posibilidades de evitar un conflicto generalizado temen no poder mantener la presencia judía en este territorio. Los primeros pobladores judíos se establecieron en Yugoslavia en 325 a.e.c. Durante siglos sufrieron discriminaciones y persecuciones hasta que en 1888 se promulgó una Constitución por la que se les otorgaba la igualdad de derechos. Al finalizar la primera guerra mundial, en la nueva república de Yugoslavia, los judíos constituían el 0.5% de la población. Las 117 comunidades estaban representadas por la Unión de Comunidades Religiosas Judías establecida en 1920. A pesar de que legalmente eran reconocidos como comunidad religiosa, en la práctica se les otorgaba el status de minoría étnica y nacional. El antisemitismo permeaba todas las estructuras de la vida del país pero no existía un partido político que incluyera en su plataforma postulados antijudíos.
En el territorio de Bosnia-Herzegovina los nazis masacraron a cerca de 9,000 judíos con la cooperación de los musulmanes locales quienes, bajo la influencia de sus líderes, como Haj Amin el Husseini, mufti de Jerusalem, se mostraban hostiles a los judíos. En Vojvodina, ocupada por las tropas húngaras, se establecieron campos de concentración en donde perdieron la vida más de 6,000 judíos. Serbia, por su parte, fue declarada en 1942 Judenfrei "libre de judíos" ya que gracias a la colaboración de ciertos sectores de la sociedad, la gran mayoría de los 12,000 judíos serbios fueron aniquilados en los campos de exterminio. En total alrededor del 80% de los judíos yugoslavos murieron a manos de los alemanes y los croatas. De 71,000 judíos sólo sobrevivieron 14,000. En los años posteriores, 8,000 judíos emigraron para establecerse en el recientemente creado Estado de Israel. Durante los más de 45 años de régimen comunista teóricamente se permitió a los judíos practicar su fe, a pesar de que se prohibía la educación religiosa. Sin embargo en la vida real se les impidió ocupar puestos oficiales. En 1948 Yugoslavia reconoció al recientemente creado Estado de Israel y se permitió que los sobrevivientes del Holocausto viajaran a Israel. Sin embargo a partir de 1967, junto con el resto de los miembros del Pacto de Varsovia, Yugoslavia rompió relaciones diplomáticas con Israel y se convirtió en uno de los principales críticos del Estado judío. El antisionismo se convirtió en ideología estatal y bajo esta consigna se publicaban artículos antijudíos en la prensa nacional y se realizaban actividades antisemitas
La publicación en 1989 de un libro escrito por el presidente croata, Franjo Tudjman, en el que afirma que los judíos participaron en la aniquilación de prisioneros gitanos en el campo de concentración de Jasenovac y minimiza el número de víctimas judías, es también motivo de preocupación para las comunidades de la zona. Posteriormente, en diciembre de 1992, se creó el Auténtico Partido Croata de los Derechos, con tendencias neonazis A pesar de que ningún organismo es abiertamente antisemita existe la preocupación de que el creciente nacionalismo croata dé pie al resurgimiento de corrientes antijudías similares a las del resto de Europa oriental. En la República Federal Yusgoslava (Serbia y Montenegro) por su parte, son comunes los intentos por rehabilitar la actividad fascista característica de la segunda guerra mundial. En 1992, por ejemplo, grupos extremistas trataron de enaltecer la figura de Dmitrije Ljotic, teórico del antisemitismo cuyas tropas colaboraron con los nazis en el exterminio de los judíos serbios y de Milan Nedic, coorganizador del asesinato masivo de judíos de 1941 a 1942. La Iglesia Ortodoxa serbia continúa publicando libros antisemitas escritos por el obispo Nikolai Velimirovic, prominente teólogo anticomunista. A la vez, el estereotipo de la conspiración judeo-masónica aparece con frecuencia en la prensa amarillista, particularmente en el semanario Duga, en el que el escritor Dragos Kalajic, antisemita y fascista, publica sus artículos. Por otro lado la revista Pravoslavje de la Iglesia serbia, ha publicado en sus ediciones artículos que manejan el estereotipo clásico del "pueblo deicida". Fuente: Jinuj.net
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