Bosquejo de la Historia de los Judíos en Danzig

por Jorge Tachauer Sebök

Danzig (en polaco: Gdansk) fue la antigua capital de Prusia Oriental, convertida en Ciudad Libre (con un pequeño territorio adyacente) bajo la protección de la Liga de Naciones en 1919. El 1º de septiembre de 1939 fue anexada al Tercer Reich al comenzar Alemania, con la invasión de Polonia, su catastrófica aventura bélica. Según el censo de 1929, la Ciudad Libre de Danzig tenía aprox. 407.000 habitantes, de los cuales 10.448 eran judíos. La ciudad misma tenía aprox. 235.000 habitantes, incluyendo 5.873 judíos. A fines de 1940, Danzig y su territorio no tenían habitantes judíos.

Debido a que era un centro comercial y un puerto, Danzig atrajo a judíos polacos y lituanos muy tempranamente. En forma individual llegaron ya en el siglo X, pero los Caballeros Teutónicos, que se apoderaron de la región en el siglo XIV “desincentivaron” exitosamente su establecimiento contínuo o permanente. En 1454, cuando Danzig cayó bajo la soberanía de los reyes polacos, los judíos se establecieron allí en cantidad considerable. Eran, en su mayoría, comerciantes especialmente de maderas y granos. En el siglo XVI, el Consejo de la ciudad de Danzig, inspirado por los comerciantes temerosos de la competencia de los judíos, se las arreglaron para revivir una antigua ordenanza que prohibía que los judíos se instalaran en la ciudad. De ahí que muchos judíos se trasladaran al suburbio de Schottland y otros emigraron. Como protesta contra este acto de opresión, los judíos lituanos boicotearon la Oficina de Exportación de Danzig
que estaba instalada en Kovno. En 1595 el Consejo decretó que los judíos podrían visitar la ciudad sólo cuando hubiera ferias, pero con la prohibición de dedicarse a prácticas religiosas en esos períodos.

En 1620, y a consecuencia de la intervención de judíos de diversas ciudades polacas ante el rey, se toleró nuevamente la inmigración judía a Danzig, llegando a asumir grandes proporciones en la primera mitad del siglo XVIII, ya que la existencia de varias crisis económicas hizo necesario atraer comerciantes extranjeros. En 1748, un decreto real permitió a los judíos permanecer temporalmente en Danzig mientras pagaran un impuesto diario. Con el transcurrir de este siglo se permitió a los judíos naturalizarse y, así, las comunidades judías revivieron, especialmente las de los suburbios de Schottland y Langfuhr.

En 1773, después de la primera partición de Polonia, se les reconoció a cincuenta familias judías el derecho legal a establecerse, derecho transmisible a sus hijos, mientras que otras 136 familias quedaron en calidad de toleradas. Los judíos privilegiados debían pagar onerosos impuestos, pero podían realizar servicios religiosos (con algunas restricciones) y designar funcionarios religiosos.

En 1782, las comunidades de Schottland, Weinberg y Langfuhr fueron unificadas provisoriamente bajo el rabino Meyer Posner. Después de la incorporación de Danzig a Prusia en 1793, muchos judíos obtuvieron derechos de ciudadanía y, aunque las restricciones generales permanecieron, ellos gradualmente pudieron salir de los ghettos. El Edicto de Emancipación prusiano de 1812 se hizo extensivo a los judíos en 1814.Finalmente, en 887, todas las comunidades judías de Danzig se unificaron definitivamente.

Danzig sufrió una depresión económica severa en las últimas décadas del siglo XIX, de l que resultó una considerable emigración judía. El número de judíos de decreció de 2.975 (1868) a 2.390 (1910). Hubo, posteriormente, una gran influencia de judíos, especialmente del resto de Polonia, durante y después de la Primera Guerra Mundial. Ellos volvieron a tomar gran parte en el comercio de maderas y granos, en la industria textil y en las exportaciones. La ciudad (puerto, al fin y al cabo)en el período de entreguerras sirvió como punto de transferencia en la ruta de aproximadamente 60.000 judíos de Europa Oriental camino al Canadá, Estados Unidos o Eretz Israel.

Dado que Danzig era una Ciudad Libre, no fue afectada directamente por el acceso al poder de los nazis en Alemania en 1933, ni se aplicaron a los judíos las Leyes de Nuremberg de 1935. Durante este período, la ciudad fue lugar de refugio de grupos de judíos que huían de Alemania. Sin embargo, dentro de la ciudad se desarrolló en forma abrumadoramente creciente un partido Nazi, que tuvo éxito en

Establecer un régimen completamente antisemita, pese a la presencia de un Comisionado de la Liga de Naciones, que, en teoría, era la máxima autoridad. Ya en julio de 1935 empezaron a suceder ataques contra judíos, contra negocios de propiedad de judíos, como también boicots y demostraciones antisemitas. La Corte Internacional Permanente de Justicia (con sede en La Haya) declaró inconstitucional las leyes antijudías adoptados por el Senado de Danzig, pero esto fue sólo un breve obstáculo a la nazificación de la ciudad. Ya en 1936 todos los partidos opuestos a los nazis habían sido silenciados y, para mayo de 1937 las autoridades educacionales habían comenzado a exigir de los maestros de escuela que probaran su ascendencia “aria”, al menos a partir de 1880.

Después de 1937 los Nazis, ocupando prácticamente todos los escaños del Senado, dejaron de tomar en cuenta al Comisionado de la Liga de Naciones. Hubo severos desórdenes antijudíos en octubre de 1937, y las autoridades comenzaron a arrestar a comerciantes judíos y a confiscar sus propiedades. Las Leyes de Nuremberg fueron oficialmente adoptadas el 24 de noviembre de 1938; en este momento ya habían emigrado unos 4.000 judíos, previendo que pronto vendría la expulsión. El 11 de enero de 1939 las autoridades anunciaron la próxima deportación de todos los judíos que quedaban; para cubrir los costos de esta “operación”, confiscaron la Gran Sinagoga de Danzig e impusieron un impuesto especial de 25% sobre las propiedades de judíos. En marzo de 1939 todas las organizaciones e instituciones judías fueron disueltas. A partir de la anexión de Danzig al Tercer Reich en septiembre de 1939 todas las sinagogas fueron, más temprano que tarde, demolidas, y el proceso de expulsión del remanente de la comunidad comenzó.

Los dirigentes comunitarios judíos de Danzig, ante la amenaza de invasión alemana, ya en el verano (europeo) de 1939 hicieron preparativos para salvar los tesoros de las sinagogas. Más de 550 objetos artísticos – rollos de la Torá, sus ornamentos, candelabros, especieros, etc. – fueron enviados a buen recaudo a estados Unidos. Fueron ubicados en el museo del Seminario Teológico Judío en Nueva York, con el compromiso de que, si la comunidad judía de Danzig recobraba su derechos dentro de los siguientes 15 años, dichos objetos le serían restituidos.

Como sabemos, la comunidad judía de Danzig no se recobró más. Hoy hay sólo un pequeño puñado de judíos viviendo en la ciudad, que ahora se llama Gdansk y pertenece a Polonia. Por cierto, los bríos son una pequeña llama que forma parte del limitado “renacimiento” judío que se vive en Polonia a partir de la década de los ’90 del siglo pasado.

 

 


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