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La
Autoridad Palestina queda al descubierto

por Yoram
Ettinger
La
aceptación pública de Amna Muna – una despiadada
terrorista palestina (20 de diciembre, 2011) por parte
de Abu Mazen, muestra su verdadera ideología. A pesar de
su apariencia moderada, la aparición en la televisión,
junto a Amna Muna y otros terroristas palestinos, fue
consistente con el sistema de educación de odio de Abu
Mazen, la cual fomenta el terrorismo en general y las
bombas suicidas, en particular.
Es compatible, también, con las mensualidades que otorga
el gobierno de Abu Mazen a familiares de hombres bombas
- suicidas y terroristas apresados; con la designación
de calles, plazas y torneos deportivos en honor a
terroristas; con su historia de 50 años como diputado y
confidente principal de Arafat; con su tesis doctoral en
la Universidad de Moscú negando el Holocausto; con su
involucramiento en la muerte de once jugadores olímpicos
israelíes en la Masacre de Múnich de 1972; con su apoyo
activo a Saddam Hussein en la invasión de Kuwait de
1990; con su traición a Hafez Assad de Siria, al Rey
Hussein de Jordania, al gobierno del Líbano y Sheikh
Sabah de Kuwait; con su administración del bloque
OLP-Comunista y su entrenamiento en la KGB.
Mientras los occidentales, creadores de políticas y
moldeadores de opinión pública suponen que, Abu Mazen,
renunció al terrorismo y a la violencia, el acuerdo del
“Buen Policía” realza la legitimidad de Amna Muna, a
quien colegas terroristas femeninas denominaron “La
Satanás de Ramallah” por su virulencia sádica, mordiendo
y derramando cera y aceite hirviente sobre los rostros
de quienes se atreven a desafiarla.
Abu Mazen es, desde los cincuenta, en Egipto, fiel a sus
raíces. Fue una pieza clave de la Hermandad Musulmana,
la cual cree en la divinamente-predestinada dominación
islámica del mundo, tanto en lo religioso como
territorial.
Abu Mazen se refiere con el título de “combatientes por
la libertad” a terroristas y hombres – bombas suicidas,
que asesinan, mutilan e intimidan a civiles de forma
intencional y sistemática. De hecho, el compromiso de
Abu Mazen con el terrorismo va de la mano con la
historia islámica desde el asesinato de los sucesores de
Muhammad: Umar ibn al-Khattab, apuñalado hasta su muerte
en una mezquita en Medina en el año 644 AD; Uthman ibn
Affan asesinado en 656 AD; Ali ibn Abi Talib asesinado
en 661 AD en el exterior de una mezquita en Kufa.
La mayoría de los regímenes musulmanes contemporáneos
llegan al poder a través de la violencia y el
terrorismo, gobiernan desde el terrorismo patrocinado
por el estado y pierden el poder frente a elementos que
son más hábiles con herramientas violentas. En 1829,
John Quincy Adams, sexto Presidente de los EEUU,
escribió: “El precepto del Corán es una guerra perpetua
contra todos los que nieguen que, Mahoma, es el profeta
de Dios.”
Aunque la mayoría de los musulmanes no son terroristas,
la mayoría de los terroristas contemporáneos son
musulmanes. Son los encargados de atormentar sociedades
musulmanas y exportar, de forma creciente, el terrorismo
islámico alrededor de todo el mundo: EEUU, India, Gran
Bretaña, Rusia, Australia, Holanda, Argentina, Sri
Lanka, Israel, Tailandia, Colombia, España, Francia,
entre otros.
El régimen de Abu Mazen/Arafat, que dominó la Autoridad
Palestina desde su creación (1993), adoctrinó a una
generación completa con educación para el odio; que
sirvió como fuente de motivación para los terroristas y
de incitación vía escuelas, mezquitas y medios de
comunicación controlados por la AP. Por ejemplo, el
currículum de la Autoridad Palestina y máquina de
incitación incluyen extractos del Corán: “Los judíos y
no creyentes [definidos como cristianos en 5/73] son los
más vehementes en el odio por los musulmanes (Quran
5/82);” Los judíos están maldecidos (Quran 5/64);
“Creyentes, no tomen a los judíos y cristianos como
amigos. Solo son amigos y protectores de sí mismos (Qur’an
5/51);” Los judíos son hijos de monos y puercos (Quran
5/60); Los judíos son asesinos de profetas (Quran 2/91);
Los judíos falsificaron la Santa Escritura (Quran 1/7);
Los judíos deben pagar impuestos mientras son humillados
(Quran 9/29); Matar a los judíos es un prerrequisito
para Latter Days (tradición-Hadiz).
El sistema educativo de Abu Mazen arraigo la idolatría
de martirio/bombardeo suicida y terrorismo. Por tanto,
un segmento significativo de la población cree que, el
paraíso, espera a los Shahids, quienes mueren durante la
Yihad (“Guerra Santa”) contra los judíos; que los Shahid
serán recompensados, en un paraíso libre de enfermedad,
pobreza, humillación y predicamentos, por 72 hermosas
vírgenes de ojos oscuros, por la potencia de 100 machos,
por camas cubiertas en joyas, por la conmutación de
todos los pecados, llevando a 70 amigos o familiares al
paraíso, convirtiéndose en celebridades entre sus
contemporáneos y beneficiándose de juventud eterna. La
antigua Primera Dama, Laura Bush expresó audazmente, en
una entrevista con The Paso Time (2002), la típica
actitud occidental hacia las madres palestinas:”¿Puedo
sentir empatía por una madre que envía su hijo a
suicidarse y a asesinar a los demás? ¡No!”
La educación basada en terror y la falta de
consideración y abuso de los derechos humanos – lavado
de cerebro a todo aquel que se involucre en el
terrorismo y bombardeos suicidas – fue la causa del
terrorismo islámico desde el siglo XVII. Fue el centro
de 14 siglos de fuertes conflictos intra-islámicos y el
quid del conflicto árabe -israelí.
El enfoque en la Hoja de Ruta, iniciativa del Cuarteto,
resoluciones de la ONU, concesiones israelíes (ejemplo:
importar la OLP de campos terroristas de Yemen a las
puertas de Jerusalén y Tel Aviv), y la presión de los
EEUU para llegar a más concesiones no trajeron la paz
sino que desviaron la atención del tema central: la
educación fundada por el estado y orientada hacia el
terrorismo. Estos avivaron el fuego del terrorismo, que
era menor antes de Oslo.
La búsqueda de una paz duradera por un lado y la
educación del odio por el otro constituyen un oxímoron
que afectó, desde Oslo, cualquier iniciativa de paz. La
búsqueda de paz duradera – y no un proceso de paz
ilusorio y ceremonial –obliga al desarraigo de la
educación del odio y la incitación como requisito
anterior a cualquier negociación.
Fuente:
CIDIPAL
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