Discurso Memoria Activa frente a la AMIA

A 16 años
de la masacre en la AMIA, hoy estamos
parados acá. Otra vez bajo los paraguas.
Acá es Pasteur 633. Acá es donde alguna
vez estuvo en pie aquel edificio de la
AMIA. Acá es donde hace exactamente 16
años todo terminó y todo empezó.
Terminó la vida, terminó para siempre la
vida de 85 personas, y para nosotros la
vida que conocíamos hasta entonces.
Terminó la vida de 85 personas. Personas
que no eran solamente un número, eran
hijos, padres, esposos, hermanos,
abuelos, nietos, amigos. Ellos eran para
cada uno de nosotros nuestros grandes
amores.
Terminó para nosotros la vida que
habíamos elegido, la vida que amábamos
tener.
Entonces todo empezó, empezó MEMORIA
ACTIVA.
15 días después del atentado un grupo de
gente decidió congregarse en Plaza
Lavalle, frente al Palacio de
Tribunales, para pedir justicia y
castigo a los culpables.
Empezó ese lunes y continuó el lunes
siguiente, y el siguiente y el
siguiente. Estuvimos 500 lunes a las
9:53 horas, parados en Plaza Lavalle,
exigiendo justicia.
Y hoy estamos parados acá, en Pasteur
633 donde todo terminó y todo empezó
para seguir exigiendo lo mismo, lo que
no obtuvimos en estos largos 16 años:
justicia.
Y no lo obtuvimos porque los diversos
gobiernos que se han sucedido, de
diversos signos, partidarios del olvido
o de la memoria, uno tras otro han
logrado un resultado que los unifica: 0
CULPABLES – ABSOLUTA IMPUNIDAD.
El 18 de julio de 1994 empezó para
nosotros una larga lucha: somos parte de
diversas querellas, logramos destituir
al entonces juez de la causa Juan José
Galeano, demandamos al Estado Argentino
ante la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos de la OEA, acusamos a
políticos, a funcionarios, a
gobernantes, a miembros de la dirigencia
comunitaria judía y a todo aquel que por
acción u omisión impidió que se sepa
cómo y quienes volaron la AMIA.
Hace 16 años, acá en Pasteur 633, a esta
misma hora, todo terminó para ellos, los
que ese día vinieron a trabajar, a
conseguir un empleo, a visitar a un
amigo o simplemente pasaban por esta
calle.
Hoy estamos parados acá, en Pasteur 633,
que hace 16 años fue el escenario de la
masacre. Acá, en Pasteur 633, hace 16
años, vivimos el escenario del horror:
los escombros, el humo, los gritos, las
sirenas, los llantos, la desesperación.
Hace 16 años, acá en Pasteur 633, a esta
misma hora todo empezó para nosotros. No
sólo cambió la vida de los que los
conocimos y amamos. Cambió la vida para
todos los argentinos. Lo que antes era
impensable se volvió cotidiano. La
geografía de nuestro país se modificó
para siempre. Nos acostumbramos a los
pilotes de cemento delante de las
instituciones judías, a la permanente
custodia, al miedo y a la sospecha. Acá
en Pasteur 633 hasta nos acostumbramos a
ver este cartel con los nombres de los
85 muertos.
¿Qué nos pasó, que nos pasa y que nos
pasará?
¿Qué nos pasó? Nos pasó Menem, nos pasó
el ex juez Galeano con sus fiscales
Mullen y Barbaccia, nos pasó Anzorreguy,
nos pasó Palacios, nos pasó Beraja, y
podríamos seguir con una larga lista de
malditos personajes que favorecieron la
impunidad.
¿Qué nos pasa? Nos pasa que nos quieren
hacer creer que el nuevo fallo de la
Corte Suprema de Justicia que vuelve a
dejar abierta la causa respecto a
Telleldín, va a modificar el resultado
de la causa 16 años después. Si
Telleldín estuvo detenido 10 años sin
abrir la boca es más que difícil que
ahora confiese a quién le entregó la
camioneta. Y de todos modos, ya pasó un
año desde este fallo y que avances hubo?
Ninguno.
¿Qué nos pasa? Que es más que difícil
que la justicia descubra ahora lo que no
pudo descubrir durante 16 años y nos
acorrala para que depositemos nuestra
esperanza en la aparición de un
arrepentido.
¿Qué nos pasa? Que tenemos una causa por
encubrimiento que está directamente
atada a los vientos políticos e
increíblemente de eso dependerá que
algún día llegue a juicio. Una causa por
encubrimiento que lleva tramitándose
años y años; donde las defensas de los
acusados experimentan con todo tipo de
artilugios para dilatar el inicio del
juicio, donde la estrategia jurídica y
política de la querella AMIA-DAIA es
actuar en defensa de los acusados para
salvar a Beraja y en el paquete salvar a
todos; y en donde el Juez Lijo repite
mes tras mes, año tras año algo que
dista de ocurrir. Exigimos se inicie el
juicio oral YA.
¿Qué nos pasa? Que escuchamos mucho
hablar de Irán, de las maravillas que
traerá aparejado este fallo de la Corte,
pero nada, ni una sola palabra
escuchamos sobre los procesamientos que
pesan sobre los encubridores de la
verdad.
¿Qué nos pasa? Que tenemos un Macri que
nos quiso imponer a un Palacios que
logramos echar. Que acaba de ser
procesado por realizar escuchas ilegales
a un familiar de las víctimas de AMIA y
quiere ser presidente.
¿Qué nos pasa? Que existe una fiscalía
especial AMIA, que más allá de gestionar
las alertas rojas ante INTERPOL para que
los sospechosos de haber sido autores
intelectuales del atentado sean
extraditados a nuestro país para ser
juzgados, no ha avanzado en 7 años
absolutamente nada respecto de la
conexión local que hizo posible y
perpetró la masacre.
¿Qué nos pasa? Que han pasado 16 años y
el poder político no tiene la menor idea
de qué hacer con este tema.
¿Qué nos pasa? Nos pasa la tristeza de
un ayer lleno de escombros y de un hoy
sin los que amamos. Nos pasa que tuvimos
que seguir viviendo sin ellos y entonces
siempre sentimos que nos falta algo. Nos
pasa que su ausencia no se termina
nunca. Nos pasa la desgarradora idea de
que alcanzar la verdad comienza a
vislumbrarse como un imposible. Nos pasa
que el qué nos pasará ya comienza a
dolernos.
¿Qué nos pasará? Probablemente nos
encontremos el año que viene para decir
las mismas cosas, rodeados de los mismos
pilotes, sustituyendo el 16 por el 17.
¿Qué nos pasará? Lo que nos pasará es
que vamos a seguir sosteniendo nuestro
derecho irrenunciable de exigir verdad,
justicia y castigo para los culpables.