discurso:

Día Internacional de Recordación del Holocausto

Gabriel Zaliasnik
Presidente Comunidad Judía de Chile

Queridos amigos;

Hace pocas horas el Presidente de Israel Shimon Peres participó de la conmemoración de este día en una forma histórica. Lo hizo en el propio Parlamento de Alemania y comenzó su discurso con estas mismas palabras:

“En un día como hoy, hace 65 años y luego de 6 años de mal, el sol brilló por primera vez y sus rayos revelaron la destrucción de mi pueblo.

El humo todavía se elevaba sobre los crematorios bombardeados y las manchas de sangre y cenizas todavía estaban en el suelo del campo de exterminio Auschwitz-Birkenau. La plataforma de la estación de trenes estaba silenciosa y la “rampa de selección” no tenía gente. En el monstruoso campo de asesinato se asentó una engañosa atmósfera de tranquilidad.

El oído sólo captaba la calma, pero desde la profundidad del suelo congelado emanaba un grito que rompió los corazones humanos y ascendió a los cielos pasivos y silenciosos. Aquel 27 de enero de 1945, el mundo tardíamente se dio cuenta de lo que pasaba y constató que seis millones de judíos ya no estaban entre los vivos.”

Por ello el 27 de enero –día de la liberación del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau- fue designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como “Día internacional de conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto”. Aunque también tardía, esta resolución de la comunidad internacional estableció un consenso global para honrar la memoria de aquellos que lucharon, aquellos que murieron y aquellos que, como algunos de los que hoy nos acompañan, sobrevivieron al genocidio nazi.

Conmemorar implica hacer uso de la memoria para un propósito especial.

Por ello, tener memoria implica recordar los trágicos hechos que ocurrieron, tener conciencia que pese al inimaginable dolor de sus víctimas y a la inconmensurable barbarie de los perpetradores, los mismos realmente han acaecido; y preguntarse una y mil veces ¿qué hacer para que no vuelvan a repetirse con ningún pueblo ni con ningún individuo?

El exterminio de más de 6 millones de judíos –incluidos 1 millón y medio de niños- y de millones de no judíos –polacos, rusos, rumanos y de otras nacionalidades,- discapacitados, opositores políticos del regimen nazi, homosexuales, gitanos, no puede ser olvidado.

¿Cómo olvidar que un tercio de nuestro pueblo fue masacrado?

Cada víctima tenía un nombre.

Cada niño asesinado tenía un futuro.

En alguna medida hoy cada uno de nosotros recuerda alguno de esos nombres y representa ese futuro. ESA ES NUESTRA GRAN RESPONSABILIDAD.

El genocidio cometido por los asesinos nazis fue un crimen histórico de proporciones y sin precedentes, y por lo mismo la introspección sobre el Holocausto nunca debe terminar. Y si bien es verdad que fuimos golpeados por el horror del Holocausto, también fuimos sorprendidos por la fortaleza extraordinaria de nuestro pueblo.

De allí que la existencia y seguridad del Estado de Israel sea nuestra victoria moral e histórica sobre la bestia nazi. La vitalidad de Israel reafirma nuestra fuerza y corrobora que pese a todo, hemos prevalecido.

Pero no nos equivoquemos: si bien el nazismo fue derrotado, el antisemitismo aún vive y adopta nuevas formas como el antisionismo y el antiisraelismo. Además se vale de nuevas herramientas tecnológicas que incrementan su poder corrosivo.

El gas se disipó pero el veneno permanece y adopta nuevas combinaciones.

Aun existen negadores del Holocausto y peligrosos cabezas rapados en el mundo, portadores del odio visceral que llevó al asesinato racista.

De allí nuestra sorpresa cuando vemos que el mundo tolera, acepta, negocia cuando no, derechamente agasaja, a gobernantes déspotas como el Presidente de Irán, activo impulsor de la negación del Holocausto y confeso promotor de nuevos holocaustos al llamar a la destrucción y aniquilamiento del Estado de Israel.

De allí también nuestro orgullo cuando vemos que Chile no ha dudado en condenar y repudiar tales declaraciones, e incluso ha abandonado el salón de la Asamblea General de la ONU cuando Ahmanideyahd utilizó el podio para sus virulentos ataques antisemitas.

De allí nuestra consternación cuando grupos neonazis organizados atacan –como ocurrió en la pasada elección en la 5ta Región- a una candidata a senadora –ahora senadora electa- por el sólo hecho de ser judia. Uno de los autores de dichos ataques se encuentra en prisión preventiva y la Comunidad Judía de Chile ha interpuesto la respectiva querella criminal por el delito de asociación ilícita porque no toleraremos ni aceptaremos que en nuestro querido país dichas acciones permanezcan impunes. Investigaremos los graves hechos hasta las últimas consecuencias pues el veneno del antisemitismo y su cara moderna, el antisionismo o antisraelismo, no debe propagarse.

De allí también entonces que la Comunidad Judía de Chile valore muy especialmente este sencillo pero solemne Acto en este significativo lugar : la Cancillería de nuestro país. El apoyo que el Gobierno de Chile a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores nos ha dado por cuarto año consecutivo, nos permiten abrigar la esperanza que el mandato de “recordar y no olvidar” el holocausto servirá de base para que las nuevas generaciones de nuestro querido país nunca más actuén con indiferencia frente a la discriminación, el antisemitismo en cualquiera de sus caras y la violación a los derechos humanos.

Sin embargo –y esto hay que decirlo con la misma fuerza- no basta con conmemorar anualmente. No basta con reunirnos en esta sede una vez por año. Podemos y debemos como país hacer mucho más.

- Aspiramos a que Chile se una sin dilación a la iniciativa Internacional Task Force for the Holocaust, grupo de más de 24 países –la mayor parte los mismos de la OCDE- que a instancias del entonces Primer Ministro sueco Goran Person, busca implementar la enseñanza del Holocausto para evitar su olvido y repetición.

- Aspiramos a que el Holocausto sea parte de los programas generales del Ministerio de Educación de Chile, pues sorprendentemente pese a la magnitud y proximidad histórica del exterminio nazi, los chilenos saben muy poco de él.

- Aspiramos a que de una vez por todas se apruebe el proyecto de Ley que establece medidas contra la discriminación y que dicha ley expresamente mencione como una hipótesis de discriminación arbitraria el antisemitismo. Además esperamos que la misma incorpore como circunstancia agravante en el Código Penal el cometer el delito por “por motivos racistas o antisemitas” y que introduzca como delito especifico la promoción u instigación al odio, desprecio, hostilidad o amedrentamiento, respecto de personas o colectividades en razón del color de su piel, de su raza, sexo, religión o nacionalidad, para que precisamente nunca más alguien deba experimentar lo que vivió Lily Perez en la 5ta. Región.

- Aspiramos a que pronto sea realidad el Memorial del Holocausto. La iniciativa ya es Ley de la República gracias al impulso del senador Jaime Naranjo y al apoyo de la mayoría de nuestros parlamentarios: Con alegría podemos anunciar que el Ministerio de Bienes Nacionales ha dispuesto la ubicación para el futuro emplazamiento del mismo y este año esperamos materializar el concurso de arquitectura para iniciar su construcción.

¡Y en estas aspiraciones no estamos solos! Existen quienes, como es el caso de nuestro homenajeado con el premio “Luz y memoria”, el Ministro Jose Antonio Viera Gallo, que dia a dia, a veces silenciosamente, otras públicamente, contribuyen a hacer realidad las mismas.

He sido testigo privilegiado de su esfuerzo por aprobar la Ley antidiscriminatoria. También lo he visto caminar pensativo por las viejas calles de Jerusalem, preocupado por los cohetes que caían en Sderot y emocionado en el Museo de Yad Vashem, tratando de empatizar con la dura realidad del medio oriente.

Gracias a su compromiso por la tolerancia y el pluralismo se abrieron por primera vez las puertas del Palacio de la Moneda para que celebráramos con orgullo Jánuca, nuestra fiesta de la libertad.

Su ministerio fue el responsable de rescatar el llamado Patio de los disidentes, aquel sitio eriazo en que por decenios se sepultó a todos quienes no profesaban la religión católica, entre ellos mis propios tatarabuelos.

En fin el Ministro Viera Gallo encarna –al igual que anteriores homenajeados con este reconocimiento- la luz de la humanidad. Esa luz que nos permite en una fecha como hoy RECORDAR Y NO OLVIDAR. Esa luz que nos da energía para decir NUNCA MAS y hacer frente con unidad a la amenaza genocida nuclear de Irán, a la amenaza del terrorismo fundamentalista, y en general a las nuevas formas de antisemitismo que día a día intentan socavar a nuestra sociedad.

Como afirmó hoy el mismo Peres :“El Holocausto debe estar siempre presente en nuestro pensamiento y en la conciencia de la humanidad, y servir como una advertencia inequívoca, perpetua, como un decreto obligatorio de respetar la santidad de la vida, la igualdad entre los hombres, la libertad y la paz.”

En nombre de la Comunidad Judía de Chile Muchas Gracias a todos, Muchas Gracias José Antonio.