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Un chivo
expiatorio para todas las estaciones.
Los Dönmes o los
criptojudíos de Turquía
Tres
siglos y medio atrás, un joven y carismático rabino, Shabbetay Zevi,
se declaraba a sí mismo como el Mesías, y prometía que pronto el
pueblo judío sería redimido y regresaría a Palestina, a la ancestral
patria judía. Masas de judíos creyeron en él, y los acontecimientos
de aquella época, los cuales se encuentran entre los más turbulentos
en la historia del pueblo judío, terminaron en tragedia: en 1668,
forzado por el sultán otomano a elegir entre la muerte y la
conversión al Islam, Shabbetay Zevi optó por el esto último. Aunque
la mayoría de sus discípulos lo abandonaron tras su conversión,
varios miles de ellos emularon a su líder y aceptaron convertirse de
cara al exterior, aunque continuaron viéndose a sí mismos como
judíos.
Los aspectos históricos y teológicos de este episodio de la historia
judía han sido ampliamente debatidos por los estudiosos judíos y no
judíos, entre ellos Gershom Scholem. Sin embargo, poco se sabe
acerca de los actuales descendientes de los
sabbateanos (seguidores de Shabbetay Zevi).
Durante mi última visita a Estambul, me reuní con Rifat Bali, el
autor de "Un chivo expiatorio para
todas las estaciones", por medio de un amigo común. Rifat
Bali, un distinguido estudioso que ha escrito artículos y libros
sobre la vida judía en el Imperio Otomano, se inclina cada vez más
hacia el análisis de la documentación en sus estudios históricos. En
su libro de 400 páginas, cita a cientos de documentos históricos que
representan el pasado y el presente de las vicisitudes de los
descendientes de los sabbateanos,
que en Turquía son llamados Doenmeh.
En la primera parte del libro se describe la historia y la situación
de los sabbateanos dentro la
sociedad turca contemporánea, mientras que la segunda parte contiene
testimonios textuales que Bali ha recogido de diversas personas, la
mayoría de ellos descendientes de la secta sabbateana, presentándose
estos testimonios con un mínimo de apéndices o comentarios.
La complejidad de la situación de estos descendientes se refleja en
el mismo significado del término "Doenmeh",
que se traduce como "conversos"
en un sentido peyorativo (los miembros de la secta se refieren a sí
mismos como "ma'aminim", es
decir, “creyentes” en
hebreo). Una tendencia a la auto-segregación y a un extremo
secretismo caracterizará a las posteriores generaciones de esta
singular comunidad de criptojudíos, la cual se convirtió
voluntariamente al Islam aunque continuaron percibiéndose a sí
mismos como judíos. La mayoría de los testimonios que Rifar Bali nos
ofrece son de hombres y mujeres que se identifican únicamente por
sus iniciales.
La generación actual podría ser la última en mantener la memoria
fragmentaria de los miembros vivos de esta secta. Un amigo mío
Doenmeh me dijo que su padre
le había informado que su propia madre solía ir a la playa todos los
viernes a recitar una oración en ladino. El padre de mi amigo sólo
recordaba la frase "Esperano-te"
(Esperándote [al Mesías]).
El propio Rifar Bali muestra una actitud ambivalente hacia los
Doenmeh o
ma'aminim y su futuro en
Turquía. En su opinión, algunos de ellos están haciendo todo lo
posible por asimilarse en la sociedad turca, mientras que otros,
especialmente los miembros de la generación más joven, están
tratando de regresar a las filas del pueblo judío a pesar de que son
recibidos con una acogida más bien fría. Ambos grupos están siendo
motivados por el creciente antisemitismo existente en Turquía,
causado por un aumento del islamismo y por la consiguiente
disminución del prestigio del kemalismo, el movimiento que estuvo
encabezado por Mustafa Kemal Ataturk, el fundador de la laica y
occidentalizada República turca actual
Una cuestión intrigante es si él propio Ataturk fue un
Doenmeh. Un capítulo entero
está dedicado a esta cuestión, aunque no se hayan extraído unas
conclusiones evidentes. Sin embargo, las pruebas circunstanciales
apoyan la hipótesis de que era de ascendencia judía (este punto en
sí mismo es de poca importancia, excepto por el hecho de que ha
contribuido a fomentar el antisemitismo turco). No obstante, se
puede afirmar con certeza que la mayoría de los miembros del círculo
íntimo del Ataturk eran Doenmeh
declarados o clandestinos.
El interés actual por los Doenmeh
dentro de Turquía sigue siendo muy intenso, y abarca desde la
extrema derecha a la extrema izquierda, en gran parte impulsado por
una predilección por las teorías de la conspiración que quieren ver
a los judíos como responsables de muchos de los problemas estatales.
Desde su publicación en 2004, más de 150.000 copias se han vendido
de un libro del turco Soner Yelcin, cuyo título se traduciría como "Effendi:
el profundo y oscuro secreto de la turcos blancos", y que
afirma que gran parte de la élite dirigente de la Turquía moderna,
desde sus inicios hasta la actualidad, estaba compuesta por
Doenmeh. El libro sostiene
que la Turquía moderna es en sí misma una "invención
judía", cuyos objetivos incluirían la liberación de Palestina
de las garras del Imperio Otomano y transformarla en un estado
judío.
Otra teoría, que aparece en el libro de Rifur Bali, examina el papel
de los Doenmeh en la
prevención de un alineamiento de Turquía con la Alemania nazi
durante la Segunda Guerra Mundial. Según esta teoría, los
Doenmeh, como gobernantes
del país, sabían que si los nazis entraban en su país ellos mismos
serían aniquilados junto con los miembros de la comunidad judía de
Turquía.
Otra popular teoría de la conspiración sostiene que los
Doenmeh son responsables de
haber iniciado el genocidio armenio. Se trata de una enrevesada
teoría conspirativa destinada a exonerar a la nación turca de la
acusación de haber llevado a cabo el asesinato en masa de los
armenios y así echar la culpa al "chivo
expiatorio de todas las estaciones", los
Doenmeh.
La mayoría de los Doenmeh
actuales son descendientes de los 20.000
Doenmeh residentes en
Salónica y que debieron exiliarse en Turquía en la década de 1920
como parte de un intercambio de población entre Grecia y Turquía. Su
exilio fue llevado a cabo a raíz de una decisión de los rabinos de
la ciudad, los cuales se negaron a reconocerlos como judíos, algo
que les habría permitido permanecer en Grecia como una minoría. La
ironía histórica de esta decisión es que en realidad les salvó la
vida, ya que casi todos los miembros de la comunidad judía de
Salónica fueron finalmente aniquilados en Auschwitz o Majdanek.
Los que viene a continuación es el contenido de una carta escrita en
inglés y que ha sido enviada recientemente por un amigo mío, un
Doenmeh, a un miembro
prominente de la comunidad judía ortodoxa de Israel, y que nunca ha
recibido respuesta. En su carta, afirma que tanto él como un amigo
suyo desean regresar a sus raíces judías.
Estimado Sr. _______
Mi nombre es _____ y soy un amigo de ______, quien ya ha
contactado con usted hace más de una semana. Ya que ambos
tenemos el mutuo deseo de regresar al pueblo judío, pensé
también en ponerme en contacto con usted. Mi padre era un
ciudadano turco descendiente de sabbateanos (Doenmeh) por parte
paterna y materna. Su familia había estado viviendo en
Tesalónica, hasta que emigró a Estambul, Turquía, en la década
de 1920.
Mi madre era estadounidense. Ella murió cuando yo era un niño.
Que yo sepa, no tenía antecedentes judíos y se crió como
protestante. Sé que en los círculos ortodoxos el judaísmo se
transmite de madre a hijo o por medio de una conversión al
judaísmo. Sin embargo, siempre me he sentido judío en espíritu y
corazón y siempre me he identificado con el pueblo judío. Mi
padre me contó su verdadera identidad cuando tenía 9 años de
edad. No me causo la más mínima sorpresa, puesto que ya había
intuido que éramos "diferentes". Hoy tiene 72 años y está
todavía muy orgulloso de ser "judío", aunque esta afirmación no
encuentra apoyos dentro del establishment judío en cualquier
parte del mundo.
... Existe una tendencia creciente (aún no un movimiento
definitivo), especialmente entre la generación más joven de los
Ma'aminim, en redescubrir su herencia judía. Sé que algunas
personas se han adherido a la fe judía bajo los auspicios de
Marc Angel, el rabino de la Congregación Shearith Israel de la
ciudad de Nueva York. Otros se han casado con mujeres judías,
garantía de que [como mínimo] a sus hijos se les reconocerá como
pertenecientes al pueblo de Israel.
He estado investigando mi patrimonio sabbateano / judío cerca de
18 años, desde que tenía 17 años. Tuve la oportunidad de leer el
Tanakh muchas veces. Estoy muy familiarizado con todos los
aspectos de la historia y cultura judía desde la época de
Abraham, Isaac y Jacob hasta la edad moderna. Los Ma'aminim
turcos, lamentablemente, han sido ignoradas por la mayoría de
los judíos hasta hace muy poco tiempo. Durante los últimos 350
años hemos estado separados del mundo judío y también fuimos
rechazados por el mundo musulmán. No hemos sido capaces de
mantenernos nosotros mismos como un grupo homogéneo, sobre todo
a causa de nuestros desacuerdos internos respecto al sucesor de
Shabbetay Zevi, fracturándonos los Ma'aminim en tres sub-sectas
o grupos [Karkash, Yakubi y Kapandji] desde el año 1720.
En este largo proceso, numerosos Ma'aminim asimilados perdieron
todo interés por los asuntos religiosos, convirtiéndose en
personas predominantemente laicas, agnósticas, ateas, etcétera,
pero ciertamente “no musulmanes". No creo que Shabbetay Zevi
fuera el Mesías, ni tampoco lo creía mi padre. La fe sabbateana,
en su mayor parte (en el grupo Kapandji), fue poco a poco
abandonada a finales del siglo XIX. Lo que quedaba era un
estrecho tejido de personas de la comunidad de ascendencia
sabbateana que se mantenían unidos por una memoria común y por
los lazos familiares. Sin embargo, esto no significa que el
sabbateanismo, como un sistema de creencias, haya desaparecido
completamente.
Con respecto a las decenas de miles de descendientes sabbateanos
(en Turquía y en el extranjero), unas 4.000 a 5.000 personas del
grupo Karakash han mantenido sus tradiciones. Tienen su
organización religiosa, sus rabinos, sus ceremonias, sus
oraciones, continuando con la práctica de la endogamia, con
cementerios privados, pero todo esto se hace en absoluto
secreto. Ellos creen que viviendo la doble vida que llevó
Shabbetay Zevi acelerarán la redención y obtendrán el Tikkun
[acción de reparación del Mundo] . Hay ciertas personas dentro
de los grupos Yakubi y Kapandji que tratan de cultivar su
patrimonio cultural y religioso, pero carecen de la necesaria
estructura comunal religiosa que estuvo una vez a disposición de
sus antepasados en Tesalónica.
En el curso de los últimos 10 a 15 años, una caza de brujas se
ha desatado e intensificado contra la población de ascendencia
sabbateana dentro de Turquía. Debido a que representan a un
importante segmento de la elite laica de la sociedad turca, y
debido a nuestro alto nivel socioeconómico y formación, hemos
sido elegidos como el chivo expiatorio “ideal” de todos los
males de Turquía. Y curiosamente, no sólo por los islamistas,
sino también por los fascistas, los izquierdistas, los kurdos y
los laicos.
Como se puede imaginar, esta precaria situación no es un buen
augurio para el futuro. Me han dicho que Yitzhak Ben-Zvi, el
segundo presidente de Israel, deseaba que nuestra "comunidad"
regresara al judaísmo e hiciera aliyá. Si solamente eso fuera
verdad. Aunque puede ser que sea demasiado tarde para que suceda
a gran escala, creo que debería ser nuestro deber ayudar a las
personas que esperamos ese fin para ellos y para sus familias
inmediatas.

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