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Dubai en la
bancarrota: ilustración de una mentalidad
El problema
fundamental de la mayor parte de los países árabes es de mentalidad. Quienes
sólo atinan a pensar que el “gran problema” que enfrentan los árabes es Israel,
deberían reflexionar al respecto.
por
Nathan Novik
La situación de Dubai es ilustrativa en relación a darnos cuenta de que el
problema fundamental de la mayor parte de los países árabes es de mentalidad.
Quienes sólo atinan a pensar que el “gran problema” que enfrentan los árabes es
Israel, deberían reflexionar bastante al respecto.
Aún cuando existe
diversidad entre los diferentes países árabes e islámicos si tienen algo en
común: su mentalidad. En términos generales, el “gran problema” de los árabes
son ellos mismos: su mentalidad
retrógrada
caracterizada por su falta de solidaridad, por la tendencia a responsabilizar a
otros de sus propios problemas en lugar de asumirlos y enfrentarlos, por la
tendencia a dirimir sus diferencias en base a la violencia (chiítas, sunnitas,
diversos grupos de fanáticos político religioso, etc.), y por gobiernos
teocráticos donde las minorías de todo tipo, religiosas, sexuales, políticas, no
son respetadas, y donde el trato perverso a las mujeres es parte del sistema. Y
esos son los regímenes aplaudidos por muchos de los que se consideran “de
izquierda”.
Ironías de la
vida. Alguno de estos pseudo izquierdistas debería visitar Israel y ser testigos
de cómo viven los israelíes y cómo funciona su sociedad. Conocerán una sociedad
solidaria y responsable, donde no se aprecian grandes diferencias sociales entre
quienes viven allí. Pero el único problema es que para captar eso, deberían ir
con su mente abierta, cosa muy difícil para quienes son ideólogos con fobias
raciales y de otro tipo. Esos son incapaces de ver lo que tienen en sus narices.
Un artículo de Ruben Sancho, del 26/11/09, extraído de www.ellibrepensador.com
señala lo siguiente:
“Dubai es el paradigma del capitalismo más execrable, un capitalismo de extremos
sociales, con jeques árabes viviendo en el lujo supremo gracias al dinero del
petróleo, con ciudadanos saudíes sobrellevando el día a día con soltura y con
inmigrantes del resto de Asia acudiendo en masa a encontrar un empleo casi
siempre mal pagado. Un capitalismo que malgasta recursos y hace del consumo
insustancial su bandera.".
Una bandera que ha tenido que arriarse ante la crisis financiera que afecta a
todo el mundo y que ha terminado por llegar a Dubai, emirato que parecía inmune
hasta ahora. Las construcciones faraónicas que pueblan las calles de la ciudad y
los proyectos sobrevalorados que han ideado mentes perversas han condenado a
Dubai a una deuda que ahora no puede pagar.
Y en el mundo globalizado de hoy en día eso provoca que el resto del mundo se
eche a temblar, porque quién más quién menos tiene intereses financieros allí,
nadie se escapa de haber sido atraído por el aroma del dinero fácil, del color
del petróleo a expuestas, del lujo por el lujo, sin otra razón de ser.
Ayer Dubai anunció que era incapaz de pagar sus deudas, y todas las entidades
financieras, que se encontraban en una leve recuperación, han sentido el golpe
en toda su dimensión. Los bancos españoles con inversiones, directas o
indirectas, en Dubai han sufrido pérdidas importantes en la bolsa, y esto no ha
hecho nada más que comenzar.
Porque Dubai vivía del turismo y del petróleo, con su segunda fuente de ingresos
no tendrá problemas, pero sí con la primera, porque la crisis mundial ha
reducido drásticamente el turismo de lujo, el turismo de placer, y Dubai lo ha
sentido notablemente.
La destrucción de empleo está siendo notable, especialmente entre la población
emigrante la cuál está siendo deportada a sus países de origen sin ninguna
garantía social, porque el capitalismo más radical no se para a atender a sus
daños colaterales, simplemente se deshace de ellos.
Además, el anuncio de que no puede atender sus deudas junto con la destrucción
de empleo genera desconcierto, incertidumbre y desconfianza en los inversores,
los cuáles deciden llevarse su dinero a otros lugares más seguros, provocando
así un mayor agravamiento de la crisis.
En definitiva,
han tocado zafarrancho de combate, y todos los que antes depositaban su dinero
en el Emirato ahora se fugan bajo el grito de ¡Sálvese quién pueda!, cosas del
capitalismo, supongo.” Hasta acá el artículo de Sancho, cabalmente ilustrativo
de un caso bastante típico en el mundo árabe.
Quienes nos consideramos “progresistas” y deseamos lo mejor para esta humanidad
debemos tener en cuenta que lo que pasa en Dubai es un reflejo de una mentalidad
incompatible con el bienestar de los pueblos. Pero es más fácil dejarse llevar
por la discriminación y los slogans populistas en lugar de tratar de investigar
y entender lo esencial de un fenómeno. Cuando el pseudoizquierdismo, haga una
revisión de sus posturas viscerales y discriminatorias y sea capaz de analizar
críticamente lo que sucede en el llamado “mundo árabe e islámico”, recién allí
podrá ser un factor positivo para aportar a la paz del planeta. Caso contrario,
seguirán siendo un aporte a una visión del mundo sobre la base de
enfrentamientos y descalificaciones que sólo conducen a la violencia, al dolor y
a la falta de entendimiento entre los pueblos. En otras palabras, seguirán
aportando a la destrucción del planeta y al dolor de la gente.
Fuente: El Maule
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