DURBAN II, Los Racistas contra el Racismo


por Eduardo Hadjes Navarro


Queridos amigos, debo iniciar este comentario, con una triste noticia: definitivamente, la ONU ha muerto moralmente. No se si habrá entierro, es posible que algunos dictadores anuncien que ha sido glorificada, pero, para los que tengamos aunque sea un mínimo de ecuanimidad y racionalidad, tendremos que tener claro que toda hipocresía tiene su límite. Que bajo los auspicios del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU se organice un Durbán II, teniendo como orador principal a un fanático dictador de la calaña de Mahmoud Ajmadinejad, es por decir lo menos, el máximo imaginable de la hipocresía.
Que la ONU organice un foro mundial para proclamar la defensa de los Derechos Humanos y se condene el racismo, la xenofobia y la intolerancia, inaugurando tan magno evento, escuchando a Ajmadinejad despotricar en contra de Israel, anunciando muy raudamente que la única democracia real y auténtica del Medio Oriente, será borrada del mapa, simplemente no resiste ningún análisis.
Veamos algunos antecedentes que nos permitan visualizar a Durbán II cuando recién llevan dos días de debates (éste comentario lo estoy escribiendo el miércoles 22 en la mañana) y aun no tenemos las conclusiones que se emitirán al finalizar, el viernes próximo, con una declaración que ya está determinada desde antes de iniciar este foro.
Durbán II es la continuación del foro que se realizó el año 2001 en Durbán, Sudáfrica, la cual demostró sin lugar a dudas, que su único objetivo era atacar a Israel, al sionismo y a todo lo que tuviera que ver con judaísmo. Las acusaciones que se formularon en contra de Israel, sólo han sido superadas por los permanentes discursos de Ajmadinejad, Presidente de Irán, motivo por el cual, para nadie podía ser una sorpresa el tenor de lo que el “Presidente” de una de las más férreas dictaduras fundamentalistas del siglo XXI, iba a decir este lunes 20 de Abril. Como máxima ironía, despotrica y niega el Holocausto, en que se recuerda el asesinato de seis millones de seres humanos, por el único “delito” de ser judíos, el mismo día en que Israel inicia las solemnes conmemoraciones en memoria de tal número de mártires.
Este foro se está realizando en Ginebra y, por si fuera poco el recibir a tan “loable” masacrador de mujeres, niños y hombres, como es Mahmoud, al no dudar decretar la muerte en la forma más inmisericorde posible, de todo ciudadano iraní que no piense como él, el Presidente de Suiza, Hanz Rudolf Merz, lo festejó con un gran banquete, como invitado de honor, el domingo 19. La justificación que da Rudolf para tan despreciable actitud, es la “imparcialidad” de Suiza, la misma imparcialidad que tuvo el gobierno de la época de Hitler, comprando a vil precio el oro que las huestes nazis robaban a los judíos y devolviendo a los que lograban llegar a sus fronteras, para salvar sus vidas, entregándolos sistemáticamente a las tropas de las SS para ser llevados directamente a los campos de la muerte.
La reacción inmediata de Israel fue retirar su Embajador, en clara señal de protesta y repudio ante tal afrenta a la humanidad toda. Sabiendo de antemano cual sería la resolución de este foro, se negaron a asistir a este evento, aparte de Israel, Estados Unidos, Australia, Canadá, Alemania, Holanda, Italia, Nueva Zelanda y Polonia.
Inglaterra y Francia dijeron que enviarían delegados de segundo orden, advirtiendo que si la conferencia se transformaba en un ataque desmedido a Israel, se retirarían. Vaya sorpresa, pareciera que sus gobernantes nunca se habían enterado de los discursos del Presidente iraní. Debemos reconocer que cuando inició sus ataques increíbles en contra de Israel, tan nefasto personaje, la totalidad de los 23 delegados de los países europeos, se retiraron de la sala. Uno sólo de ellos determinó no regresar, el delegado checo. El resto retornó a la sala una vez terminado de hablar Ajmadinejad.
¿Se preguntan ustedes que pasó con los gobiernos “democráticos” latinoamericanos? Según las informaciones que he podido recabar, se limitaron a aplaudir “tibiamente” tamaño despropósito, junto a los representantes árabes que no se atrevieron a “aclamar” una diatriba jamás escuchada en tal intensidad, en un foro auspiciado por la ONU.
¿Quieren saber la actitud del Vaticano? El Papa Benedicto XVI declaró que enviaba un representante a Durbán II pues se trataba de “una iniciativa importante” y durante el discurso ya mencionado, su representante no abandonó la sala, aun cuando al término, declaró que se trató de “extremista e inaceptable” el discurso escuchado.
¿Puede concebirse que se pretenda defender los Derechos Humanos, atacar el racismo, la xenofobia y la intolerancia, anunciando al mundo que el objetivo de Irán es borrar del mapa a Israel, masacrando a todos sus ciudadanos?
La portavoz de Human Rights Watch, Juliette de Rivero, criticó a los países que boicotearon este evento manifestando que “Le están dando la espalda a las víctimas del racismo y están poniendo en peligro el trabajo de la ONU contra el racismo” ¿Habrían concebido ustedes tamaño cinismo?
En contrapartida a esto, Barack Obama declaró que no enviaba delegado y rechazaba categóricamente este evento, al afirmar que el tono antiisraelí de las conclusiones son “completamente hipócritas y contraproducentes”, mientras el gobierno belga trató de convencer a sus colegas europeos que rechazaron asistir a Durbán II que “debían concurrir en defensa de los derechos humanos”. Los más entusiastas defensores de este foro, han sido China, Cuba, Venezuela, Arabia Saudita e Irán. Todos ellos, como ustedes verán, paladines de la defensa de los Derechos Humanos en sus respectivos países. Se comprende que la totalidad de los países musulmanes han adherido a este evento, aun cuando su adhesión ha recorrido una amplia gama de “entusiasmo” en su respaldo.
Los países africanos han asistido en masa a Durbán II y su aprobación ha sido proporcionalmente fuerte de acuerdo a la crueldad de sus propias dictaduras. Mientras más tiranos son sus propios gobernantes, mayor es el entusiasmo en atacar y condenar a Israel, seguramente con la esperanza, lamentablemente realizada, que al atacar a este país, la atención mundial se aparta de las espantosas matanzas que ellos están realizando en sus propios conciudadanos.
¿Cree alguno de ustedes que ante tamaña afrenta a la dignidad y honorabilidad de los hombres realmente libres y democráticos, la ONU podrá sobreponerse a tamaña contradicción?
Yo, en lo personal, no lo creo.

EDUARDO HADJES NAVARRO.