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Ehrt Kumt ...

Sermón pronunciado por el Rabino Schlomo Lewis de
Atlanta
Pensé larga y arduamente si pronunciar el sermón que estoy a punto
de compartir. Todos queremos desearnos felicidades al salir de la
sinagoga en las Altas Fiestas, plena de un cálido mareo, dispuesta a
devorar nuestra carne de falda, nuestros pasteles de miel y nuestro
Kugel. Queremos ser sacudidos y emocionados - pero no demasiado.
Queremos ser schlepped por la culpa - pero no demasiado. Queremos
ser motivados, pero no demasiado. Queremos ser transformados, pero
no demasiado.
Lo entiendo pero, como rabino tengo una obligación apremiante, una
responsabilidad de articular lo que está en mi corazón y lo que creo
apasionadamente que hay que decir y que debe ser escuchado. Y así,
estoy siendo guiado, no por lo que es fácil de decir, sino por lo
que es doloroso de expresar. Yo no estoy siendo guiado por la
frivolidad, sino por la seriedad. Estoy siendo guiado no por la
delicadeza, sino no por la urgencia.
Estamos en guerra.
Estamos en guerra con un enemigo tan salvaje, tan voraz, tan
despiadado como los nazis, pero nadie lo sabría por nuestro
comportamiento. Durante La Segunda Guerra Mundial no nos referíamos
a las tropas de asalto como luchadores por la libertad. No
llamábamos militantes a la Gestapo. No veíamos los ataques a nuestra
Marina Mercante como actos de marineros granujas. No justificábamos
el ascenso de los nazis al poder considerándolo nuestra culpa. No
nos postrábamos ante los nazis, golpeando nuestros pechos y
confesando que abusábamos, maltratábamos y humillábamos al pueblo
alemán. No nos disculpamos por Dresde, ni por La Batalla de las
Ardenas, ni por El Alamein, ni por el Día D.
El Mal - absoluto, irreconciliable, el Mal nos amenazaba, y
Roosevelt y Churchill tuvieron claridad moral y una exquisita
comprensión de lo que estaba en juego. No se trataba sólo de los
Sudetes, no sólo de Tobruk, no sólo de Viena, no sólo de Casablanca.
Era todo el planeta. Lean la historia y horrorícense por lo
terriblemente cerca que estuvo Hitler de crear una Pax Germana en
cada continente.
No todos los alemanes eran nazis - la mayoría eran decentes, muchos
estaban asqueados por el Tercer Reich, la mayoría eran buenos
ciudadanos elevando una jarra de cerveza, ganándose la vida y
arropando a sus hijos por las noches. Sin embargo, demasiados
miraron hacia otro lado, demasiados clamaron con una pobre defensa-.
“Yo no sabía" Demasiados permanecieron en silencio. La culpabilidad
recae, absolutamente, sobre los que cometieron las atrocidades, pero
la responsabilidad y la culpa recaen también sobre aquellos que no
hicieron nada. La culpa no fue sólo de los que marchaban con paso de
ganso, sino también de los que cerraron las cortinas, y no dijeron
ni hicieron nada.
En la Segunda Guerra Mundial ganamos porque lo entendimos.
Entendimos quién era el enemigo y sabíamos que el final debía ser
incondicional y absoluto. No dábamos traspiés alrededor de
preocuparnos de no ofender a los nazis. No medíamos cada palabra
para no disgustar a nuestros enemigos. Construimos aviones, tanques
y buques de guerra, y fuimos a la guerra para ganarla... para librar
al mundo de la maldad.
Estamos en guerra... sin embargo muchos, obstinada y tontamente, no
juntan las piezas y se rehúsan a identificar a los malhechores.
Somos prudentes y, desgraciadamente, políticamente correctos.
Permítanme no andar con rodeos y decir que, desde Fort Hood hasta
Bali, desde Times Square hasta Londres, desde Madrid hasta Bombay,
desde 11/9 hasta Gaza, los asesinos, los bárbaros, son los
islamistas radicales.
Camuflar su identidad es sedición. Justificar sus acciones es
despreciable. Enmascarar sus intenciones es inescrupuloso. Hace unos
años visité Lituania en una gira sobre genealogía judía. Fue un
viaje sorprendente y una muy personal y espiritual peregrinación.
Cuando visitamos Kovno, oramos Maariv en la única sinagoga que queda
en la ciudad. Antes de la guerra había treinta y siete sinagogas
para 38.000 judíos. Ahora sólo una declinante y gris congregación.
Hicimos Minyan para el puñado de ancianos feligreses en la Sinagoga
Choral, una vez joya majestuosa de Kovno.Después de mi regreso a
casa visité Cherry Hill para Shabat. En el Oneg, un amigo de la
familia, de edad avanzada, Joe Magun, se acercó a mí. "Shalom",
dijo. "Su padre me dijo que acaba de regresar de Lituania". "Sí",
respondí. "Fue una experiencia muy poderosa". "¿Visitó la Sinagoga
Choral en Kovno? ¿La del gran arco en el patio?" "Sí, lo hice. De
hecho, les ayudamos a hacer Minyan”. Sus ojos se abrieron
ampliamente con la alegría de nuestra memoria compartida. Por un
momento su mirada se perdió en la distancia y, entonces, regresó.
"Shalom, yo crecí a tan sólo unos metros de distancia del arco. La
Sinagoga Choral fue donde oraba cuando niño".
Hizo una pausa por un
momento y, una vez más, se perdió en el pasado. Su sonrisa se
desvaneció. El dolor llenó su rostro arrugado. "Recuerdo un Shabat,
en 1938, cuando Vladimir Jabotinsky llegó a la sinagoga" (Jabotinsky
fue el mentor de Menahem Begin - era un orador fogoso, un
inquebrantable sionista radical, políticamente estaba en la extrema
derecha). Joe continuó: "Cuando vino Jabotinsky, pronunció el drash
en la mañana del Shabat, y todavía puedo oír sus palabras ardiendo
en mis oídos. Subió al estrado, nos miraba desde la Bimá, nos miraba
con los ojos llenos de fuego y gritó. 'EHR KUMT. YIDN FARLAWST AYER
shtetl - Él viene. Judíos, abandonen su ciudad".“Pensábamos que, en
Lituania, estábamos a salvo de los nazis, de Hitler. Habíamos vivido
y prosperado allí durante mil años, pero Jabotinsky tenía razón – su
advertencia, profética. Salimos, pero la mayoría no lo hizo".
No estamos en Lituania. No es la década de 1930. No hay Luftwaffe
sobre nuestras cabezas. No hay submarinos en la costa de Long Island.
No hay divisiones Panzer en nuestras fronteras. Pero no se
equivoquen, estamos bajo ataque - nuestros valores, nuestra
tolerancia, nuestra libertad, nuestra virtud, nuestra tierra. Ahora,
antes de que algunas personas vuelvan los ojos y la mirada a sus
relojes, permítanme declarar enfáticamente, sin lugar a dudas - no
tengo una patología de odio, ni soy un maníaco Paul Revere,
galopando por el campo. No soy un pesimista, ni propenso a ataques
de pánico. Soy un amante de la humanidad, de toda la humanidad. Ya
sea que oren en una sinagoga, en una iglesia, en una mezquita, en un
templo o que no oren en absoluto. No tengo ni una gota de
intolerancia en mi cuerpo, pero lo que sí tengo es odio a los que
odian, intolerancia hacia aquellos que son intolerantes, y una
obsesión sin culpa e imparable, por ver el mal erradicado.
Hoy el enemigo es el islamismo radical, pero hay que decir, con
tristeza y de mala gana, que hay involuntario co-conspiradores que
fortalecen las manos de los malhechores. Permítanme decir que la
inmensa mayoría de los musulmanes son buenos musulmanes, buenos
seres humanos que no quieren nada más que un Jeep Cherokee en su
entrada, un televisor de pantalla plana en su pared y una buena
educación para sus hijos, pero estos buenos musulmanes tienen una
obligación con el destino, con la decencia que, hasta ahora y en su
mayor parte, han evitado. La Kulturkampf no es sólo exterior, sino
también interior. Los buenos musulmanes deben patrocinar mítines en
Times Square, en Trafalgar Square, en la Plaza de las Naciones
Unidas, en los Campos Elíseos, en La Meca, condenando al terrorismo,
denunciando de forma inequívoca la masacre de inocentes. Hasta el
momento, no lo han hecho. Los buenos musulmanes deben colocar
anuncios en el New York Times. Deben comprar tiempo en la TV, en
estaciones de cable, en el Jerusalem Post, en Le Monde, en Al Watan,
en Al Jazeera, condenando al terrorismo, denunciando de forma
inequívoca la masacre de inocentes - Hasta el momento, no lo han
hecho. Su silencio permite que los despiadados empañen el Islam y lo
definan.
Brutales actos de comisión y enormes actos de omisión, ambos
refuerzan la mano del diablo.Recuerdo una conversación con mi padre,
poco antes de que muriera, que me ayudó a entender cuán peligroso y
cuán quebrado está nuestro mundo, que estamos viviendo en una
estrecha veta de civilización y de inconsciencia moral. Sabiendo que
le quedaba poco tiempo, compartió lo siguiente - "Shal. Estoy
preparado para dejar esta tierra. Claro que me gustaría vivir un
poco más, ver algunos amaneceres más pero, sinceramente, los he
tenido. Estoy listo. Terminado. Espero que el Buen Dios me lleve
pronto porque soy incapaz de vivir en este mundo, sabiendo en lo que
se ha convertido".
Esta asombrosa admisión de agotamiento moral, de un hombre que fue
testigo y vivió atravesando la Depresión, el Holocausto, la Segunda
Guerra Mundial, el triunfalismo comunista, el Macartismo, el
estroncio 90 y la poliomielitis. - Sin embargo, su observación en el
crepúsculo fue - "Lo peor está por venir." Y quería salirse.
Comparto la angustia de
mi padre y el temor de que demasiados no ven la auténtica y
existencial amenaza que enfrentamos, ni le hacen frente a la fuente
de nuestro peligro. Tenemos que despertar y oler el narguile.
"Relájese, Lewis. Tome un calmante, algunos de ustedes están
pensando tranquilos. Usted suena como Glen Beck. La cosa no es tan
mala. No es tan real". Pero yo estoy aquí para decirles - "Lo es."
Pregúntenle al miembro de nuestra sinagoga, cuya hermana fue
vaporizada en las Torres Gemelas y finalmente identificada por sus
dientes carbonizados, si esto es real o no. Pregúntenles a los
miembros de nuestra sinagoga que huyeron de un autobús en el centro
de París, temiendo por su seguridad debido a una banda de matones
musulmanes, si esto es una exageración. Pregúntenle al miembro de
nuestra sinagoga, cuyo hijo sigue la pista de terroristas árabes
infiltrados que tienen como blancos a pizzerías, guarderías, Seders
de Pesaj, autobuses urbanos y áreas de juego, si esto es exageración
drástica y paranoide
.Pregúntenles,
pregúntenles a todos ellos - pregúntenle a los soldados
estadounidenses, al lado de los cuales nos sentamos en los aviones,
que están aquí por un breve respiro, mientras nosotros volamos
usando el paquete Delta de vacaciones. Pregúnteles si es malo.
Pregúnteles si es real.¿Alguien se imaginaba, en los 1920, cómo se
vería Europa en la década de 1940?¿Alguien pretendía saber, en los
cafés de Berlín o en las salas de ópera de Viena, que el genocidio
pronto se convertiría en la cultura celebrada? ¿Alguien pensaba que
un pintor de aspecto ridículo llamado Shickelgruber, pasaría de las
cervecerías de Munich y la cárcel, al Reichstag, como Fuehrer, en
menos de una década? ¿Los judíos hicieron sus maletas y salieron de
Varsovia, Vilna, Atenas, París, Bialystok, Minsk, a sabiendas de que
pronto su nueva dirección sería Treblinka, Sobibor, Dachau y
Auschwitz?
Los sabios enseñan - "Aizehu Jajam - haroe et hanolad - ¿Quién es
una persona sabia? -. El que ve el futuro". No nos atrevamos a
regodearnos en la autocomplacencia, en una equivocada tolerancia y
en un ingenuo sentido de seguridad.Debemos ser diligentes
estudiantes de la historia y no sentarnos con ropas de cenizas en
las aguas de Babilonia, llorando. No podemos ser hipnotizados por
una retórica que suena elocuente y que alivia nuestro corazón, pero
pone en peligro a nuestra alma. No podemos ser arrullados en la
inacción por miedo a ofender a los delincuentes. El Islam radical es
el flagelo y esto debe ser gritado desde cada cima de montaña. De
mar a mar brillante, debemos mantenernos erguidos, orgullosos de
nuestra impresionante decencia y de nuestra resiliencia moral.
Inmediatamente después del 11/9 ¿Cuántas mezquitas fueron destruidas
en Estados Unidos? Ninguna. Después del 11/9, ¿Cuántos musulmanes
fueron asesinados en Estados Unidos? Ninguno. Después del 11/9,
¿Cuántas manifestaciones contra los musulmanes se llevaron a cabo en
Estados Unidos? Ninguna. Y, sin embargo, nos disculpamos. Nos
humillamos. Pedimos perdón.
La letanía desconcertante de nuestra locura continúa. ¿Debería haber
una sinagoga en Hebrón, en el lugar donde Baruch Goldstein baleó a
veintisiete árabes durante las oraciones del mediodía? ¿Debería
haber un museo alabando a la caballería de EE.UU. en el sitio de
Wounded Knee? Debería haber un centro cultural alemán en Auschwitz?
¿Debería construirse una iglesia en la ciudad siria de Ma'arra,
donde los Cruzados sacrificaron a más de 100.000 musulmanes?
¿Debería haber una mezquita y Centro Islámico de trece pisos a sólo
unos pasos de Ground Zero?
A pesar de toda la
retórica, la esencia del asunto puede ser destilada muy fácilmente.
La comunidad musulmana tiene el derecho absoluto y constitucional de
construir su edificio donde quieran. Yo no compro el argumento -
"Cuando podamos construir una iglesia o una sinagoga en La Meca,
ellos podrán construir una mezquita aquí". Estados Unidos es más
grande que Arabia Saudita. Y Nueva York es más grande que La Meca.
La democracia y la libertad deben prevalecer. ¿Pueden
construir? Por supuesto. ¿Debería permitírseles construir? Por
supuesto. ¿Pero deberían construir en ese sitio? No - pero la
decisión debe provenir de ellos, no de nosotros. La sensibilidad y
la compasión no pueden ser medidas en pies o en metros o en cuadras.
Uno siente el dolor de los demás y se preocupa, o no lo hace.
Si aquellos que están
detrás de este proyecto son buenos, amantes de la paz, sinceros,
musulmanes tolerantes, como dicen, entonces deberían saber mejor,
romper los permisos de construcción y construir en otro lugar.
Créanlo o no, yo soy un
cotizante, miembro portador de la tarjeta de ACLU, sin embargo, de
principio a fin, me parece inquietante este lamentable episodio, por
decir lo menos. William Burroughs, el novelista y poeta, en un
momento irónico escribió - "Después de observar este planeta,
cualquier visitante del espacio exterior diría - "Quiero ver el
gerente".
Entendamos que los ataques islamistas radicales, en todo el mundo,
no son escaramuzas, peleas de fuego y señuelos despiadados. Cristo y
anti-Cristo. Gog U'Magog. Los Hijos de la Luz y los Hijos de la
Oscuridad, la colisión sangrienta entre la civilización y la
depravación, están en la frontera entre Líbano e Israel. Están en la
costa de Gaza y en las colinas de Judea de la Margen Occidental.
Están en las playas de Tel Aviv y en el adoquinado centro comercial
de la calle Ben Yehuda. Están en las escuelas subterráneas de Sderot
y en los autobuses a prueba de balas del centro de la ciudad. Están
en cada patio de escuela, hospital, guardería, salón de clases,
parque, teatro - en cada lugar de inocencia y pureza.
Israel es el laboratorio - el mercado de prueba. Cada muerte, cada
explosión, cada truculento encuentro, no es una orgía sangrienta al
azar. Es una calculada investigación estratégica en el corazón, las
entrañas y el alma de Occidente.
En la Guerra de los Seis
Días, Israel fue el representante de los valores y estrategias
occidentales, mientras que la alianza árabe fue el representante de
los valores y estrategias orientales y soviéticos. También hoy, es
una confrontación de representantes, pero los riesgos son mayores
que Jerusalem Oriental y la Margen Occidental. Israel, en su lucha,
representa al mundo civilizado, mientras que Hamas, Hezbollah, Al
Qaeda, Irán, Jihad Islámica, representan al mundo del mal psicópata
y detestable.Mientras Israel, imperfecta como es, resiste la
embestida, muchos en el Mundo Occidental han perdido su camino, no
mostrando admiración, ni simpatía, ni comprensión, por la difícil y
mortificante situación de Israel, sino hostilidad y desprecio. Sin
claridad moral estamos condenados, porque la difícil y mortificante
situación de Israel, finalmente, será la nuestra. Hannah Arendt, en
su clásico “Orígenes del Totalitarismo”, describe con precisión que
el primer objetivo de la tiranía es el judío. Somos el globo de
ensayo. El canario en la mina de carbón. Si se permite que el
Judío/Israel sangre sin, ni siquiera, una protesta de los "chicos
buenos", entonces la tiranía se ríe y sigue adelante con su
programa.
La confusión moral es una debilidad mortal que ha alcanzado
proporciones épicas en Occidente, desde la Oficina Oval hasta la
ONU, desde la BBC hasta Reuters y MSNBC, desde el New York Times
hasta Le Monde, desde los campus universitarios hasta los sindicatos
docentes británicos, desde la Cruz Roja Internacional hasta Amnistía
Internacional, desde Goldstone hasta Elvis Costello, desde la
Iglesia Presbiteriana hasta el Arzobispo de Canterbury.
Se envía un mensaje, con sus consecuencias, cuando nuestro
presidente visita Turquía, Egipto y Arabia Saudita, y no Israel.Se
envía un mensaje, con sus consecuencias, cuando la libertad de
expresión en los campus es sólo para la defensa de los derechos de
los palestinos.
Se envía un mensaje, con
sus consecuencias, cuando los medios de comunicación,
deliberadamente, adulteran y editan video clips para demonizar a
Israel.
Se envía un mensaje, con
sus consecuencias, cuando las Naciones Unidas atacan a Israel sin
descanso, ignorando a Irán, Sudán, Venezuela, Corea del Norte, China
y otros estados nocivos.Se envía un mensaje, con sus consecuencias,
cuando las iglesias liberales están motivadas por la Teología de la
Liberación, no por la exactitud histórica.
Se envía un mensaje con sus consecuencias, cuando los asesinos y
terroristas son defendidos con el transparentemente obsceno "un
terrorista es otro luchador por la libertad del hombre". John Milton
advirtió: "La hipocresía es el único mal que camina invisible".Pocos
días después del incidente del bloqueo de Gaza, en la primavera, un
feligrés pasó por mi oficina, miró y preguntó en un tono amistoso –
"Rabí. ¿Cómo le va?"
Miré hacia arriba, con una especie de sonrisa y respondí: - "He
tenido días mejores". "¿Cuál es el problema? ¿Hay algo que pueda
hacer para animarlo?", preguntó."Gracias por la oferta, pero hoy
estoy desanimado”, y le mostré un artículo del diario que estaba
leyendo. "Desfile del orgullo gay de Madrid prohíbe a grupo israelí
por Flotilla de Gaza”. Le expliqué a mi visitante - "Al contingente
israelí de orgullo gay de Tel Aviv no se le permitió participar en
el desfile del orgullo gay español, debido a que el alcalde de Tel
Aviv no se disculpó por la incursión del ejército israelí".El único
país, en todo Medio Oriente, donde existen derechos para los
homosexuales, es Israel. El único país, en todo Medio Oriente, donde
hay un desfile del orgullo gay, es Israel. El único país en Medio
Oriente en el que hay barrios y bares gay, es Israel. Los gays, en
la Franja de Gaza, serían colgados, ejecutados por Hamas si salen a
la luz y, sin embargo, Israel es vilipendiado y condenado al
ostracismo. Su invitación al desfile, retirada.
¿Buscar lógica?¿Buscar razón?¿Buscar cordura?
Kafka, en su día más oscuro y más triste, no podría seguir el ritmo
de este extraño espectáculo, y nosotros, "idiotas útiles",
consentimos y adulamos a asesinos, hundiéndonos más y más en la
decadencia moral, mientras el enemigo se ríe durante todo el camino
hacia la Ribera Occidental y más allá.
Es agotador y
desalentador. Vivimos en una época que está redefiniendo rectitud,
donde aquellos con claridad moral son una especie en peligro y
acosada.
Isaías nos advirtió hace
miles de años - "Oye Lehem Sheh-Korim Layome, Laila v'Laila, yome -
Ay de los que llaman al día, noche y a la noche, día". Vivimos en un
planeta que es, a la vez, Chelm y Sodoma. Es un lugar aterrador y
exasperante para estar.
¿Cómo convencemos al mundo, y a muchos de los nuestros, de que esto
no es sólo antisemitismo, de que esto no es sólo antisionismo, sino
un completo ataque de los islamistas impíos y radicales, para
estrangular a todo lo que es moralmente valioso para nosotros?¿Cómo
convencemos al mundo, y a muchos de los nuestros, de que la
conciliación no es una opción, de que el compromiso no es una
opción? Todo lo que somos. Todo lo que creemos. Todo lo que
atesoramos, está en riesgo.
La amenaza es tan
increíblemente clara, y el enemigo es tan increíblemente cruel, que
es desconcertante cómo alguien en su sano juicio no lo comprende.
Probemos con una analogía. Si alguien contrae una infección
potencialmente mortal y no sólo lo reprendiéramos por usar
antibióticos, sino que insistiéramos en que la bacteria tiene
derecho a infectar su cuerpo y que, tal vez, si le diéramos a la
infección invasora un brazo y algunos dedos de los pies, las
bacterias estarían satisfechas y dejarían de propagarse.
¿Alguien compra ese consejo médico? Bueno, gente, ese es nuestro
enfoque de la bacteria islamista radical. Esa bacteria es amoral, no
tiene conciencia y se propagará, a menos que sea erradicada. - No
hay negociación. El apaciguamiento es la muerte.
Yo no era fanático de
George Bush - no voté por él. (De paso, sigo siendo un demócrata
registrado). Estuve en desacuerdo con muchas de sus políticas, pero
una cosa la tenía clara. Su claridad moral era impecable cuando se
trataba de la guerra contra el terrorismo, la guerra contra el
terrorismo islamista radical. No había término medio - ya sea que
fueran amigos o enemigos. En el mundo de Bush no había lugar para
una Suiza. Sabía que esta competición no era Toyota contra GM, ni
Iphone contra Droid, ni los Bravos contra los Phillies, sino una
guerra terriblemente seria, el ganador se lleva todo. Se parpadea y
se pierde. Se subestima y se es aplastado.
Sé que, entre los que están hoy aquí sentados, hay quienes me han
desconectaron. Pero también sé que muchos desconectaron a sus
rabinos, hace setenta y cinco años, en
Varsovia, Riga, Berlín, Ámsterdam, Cracovia, Vilna. No me da
satisfacción ese conocimiento, sólo una amarga sensación de que no
hay nada nuevo bajo el sol.
Suficiente retórica - ¿qué tal un poco de "mostrar y contar?" Hace
unas semanas, en la portada de la revista Time había una horrorosa
imagen con una horrorosa historia.
La foto era de una mujer
afgana de dieciocho años de edad, Bibi Aisha, quien huyó de su
abusivo marido y de su abusiva familia. Días más tarde los talibanes
la encontraron y la arrastraron a un claro de montaña, donde fue
declarada culpable de violar la ley de la Sharia. Su castigo fue
inmediato. Fue inmovilizada en el suelo por cuatro hombres, mientras
su marido le cortaba las orejas, y después le rebanó la nariz.
Ese es el enemigo
(muestra una copia ampliada de la portada de la revista).
Si ninguna otra cosa nos
conmueve. Si ninguna otra cosa nos convence, permitamos que la cara
mutilada de Bibi Aisha sea la cara del radicalismo islámico.
Permitamos que su cara sacuda, incluso, al más complaciente e
ingenuo de entre nosotros. En la cruzada santa contra este mal
absoluto, las fotos de la desfiguración de Bibi Aisha deberían
exponerse en los carteles a lo largo de todas las autopistas, desde
la Ruta 66 hasta la Autobahn y la Autopista Transárabe. Su imagen
debería ser colocada en cada pared de vestíbulo, desde Tokio hasta
Estocolmo y Río. En todas las redes, en todos los cortes
comerciales, la cara de Bibi Aisha debe aparecer con el título -
"salvajes islámicos radicales hicieron esto". Y por debajo - "Este
anuncio fue aprobado por Hamas, por Hezbollah, por los talibanes,
por la Guardia Revolucionaria de Irán, por la Jihad Islámica, por
Fatah al Islam, por Magar Nodal Hassan, por Richard Reid, por
Ahmadinejad, por el jeque Omar Abdel Rahman, por Osama bin Laden,
por Edward Said, por la Hermandad Musulmana, por Al Qaeda, por CAIR".
"El sentimiento moral es la gota que equilibra el mar", dijo Ralph
Waldo Emerson. Hoy en día, mis amigos, el mar está, lamentablemente,
desequilibrado y nosotros podríamos, fácilmente, ahogarnos en
nuestra miopía moral y en el culto de lo políticamente correcto.
Escudriñamos arriba en los cielos, enviando sondas a distantes
galaxias. Escudriñamos abajo en los quarks, descubriendo partículas
que asombrarían a Einstein. Creamos computadoras que rivalizan con
la mente, tecnologías que superan a la ciencia ficción. Lo que nos
imaginamos, con asombrosa rapidez, se convierte en realidad. Si lo
soñamos, es, llega realmente. Y, sin embargo, estamos en un punto
crítico en la historia de este planeta, que podría enviarnos de
vuelta a la cueva, a una cultura que ruborizaría de vergüenza al
Hombre de Neanderthal.
Nuestros padres y abuelos vieron la esvástica y retrocedieron,
comprendieron la amenaza y destruyeron a los nazis. Vemos la bandera
del islamismo radical y no podemos hacer menos.A un rabino, una vez,
sus alumnos le preguntaron... "Rabino. ¿Por qué sus sermones son tan
severos?", Respondió el rabino, "Si una casa está incendiándose y
optamos por no despertar a nuestros hijos, por temor a molestar su
sueño, ¿eso sería amor? Kinderlach, 'di hoyz brent’. Niños nuestra
casa está en llamas y tengo que despertarlos de su sueño".
Durante la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, ¿el trabajo de
los sacerdotes, ministros y rabinos, fue como de costumbre?
¿Pronunciaban benignas homilías y preciosos sermones mientras caía
Europa, mientras caía el Pacífico, mientras el norte de África caía,
mientras Medio Oriente y América del Sur se tambaleaban, mientras
Inglaterra sangraba? ¿Ignoraron al gigante monstruo y al repugnante
aliento del mal? No lo hicieron. Había claridad, coraje, visión,
determinación, sacrificio, y salimos victoriosos. Hoy podría ser
nuestro mejor momento también. No nos atrevamos a retirarnos a la
banalidad de nuestras rutinas, ojear los titulares y suponer que los
buenos prevalecerán.
Las democracias no siempre ganan. Las tiranías no siempre pierden.
Mis amigos - el mundo está en llamas y debemos despertar de nuestro
sueño. "EHR KUMT".
Fuente: porisrael.org/
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