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Los Ejecutivos por Yosef Livne Embajador de Israel en México Escribo estas palabras a pocos días del fin del año. Por doquier se respira el aire de paz y alegría tan característico de esta época. Lamentablemente allá, en la cuna del monoteísmo, las piezas que componen la paz están dispersas. Un año más pasó sin progreso y la pregunta natural es, ¿por qué?, ¿cuáles son las razones de esta ausencia de avance? El eje central de la política israelí siempre ha sido la búsqueda de la paz. En el pasado, los esfuerzos de diferentes gobiernos israelíes fueron fructíferos y produjeron paz con Egipto (1979) y Jordania (1994).
El último capítulo en este largo y triste historial empezó hace ocho meses, cuando el nuevo gobierno israelí buscó reanudar las negociaciones de paz suspendidas por la Autoridad Palestina, después de las elecciones en Israel. La declaración pública del primer ministro Benjamín Netanyahu, en la que aceptaba un Estado Nación palestino que conviva en paz y seguridad con el Estado Nación del pueblo judío —Israel— y que fue aplaudida por líderes alrededor del mundo, fue rechazada por la Autoridad Palestina. Sin embargo, Israel no está dispuesto a rendirse. Desde sus primeros días, el gobierno israelí adoptó ciertas medidas para facilitar el tránsito en Cisjordania. Entre ellas, cabe mencionar la remoción de decenas de retenes y bloqueos y la prolongación de los horarios de operación de los cruces hacia Israel y Jordania. Dichos pasos han contribuido a la promoción del desarrollo económico que se refleja en un crecimiento de más de 8% durante este año. Otra vez, y a pesar de los hechos, somos testigos de una política palestina dedicada a deslegitimar a Israel en lugar de enfocarse en un serio proceso de negociaciones. Hace pocas semanas, la línea negativa palestina volvió a manifestarse en el rechazo a la decisión israelí de limitar la actividad de asentamientos, aun cuando dicha decisión fue acogida con beneplácito por diferentes voceros internacionales. Ante esta actitud, se hace más difícil evadir la siguiente pregunta: ¿los líderes palestinos realmente quieren la paz? Desde la firma de los acuerdos de Oslo se han registrado reiterados rechazos palestinos para avanzar. Poco después de Oslo, Israel fue objeto de crueles ataques de terrorismo suicida. En 2000, el entonces primer ministro Ehud Barak ofreció a los palestinos concesiones sumamente generosas en el marco de un acuerdo de paz. La reacción fue no solamente de rechazo, sino también una nueva ofensiva terrorista conocida como la Segunda Intifada, en la cual más de mil israelíes fueron asesinados. La retirada de Israel de Gaza en 2005 produjo un apoyo claro por parte de la comunidad internacional. Sin embargo, en nuestra región, este paso dio como resultado una victoria de los fundamentalistas de Hamas en las elecciones y el lanzamiento de más de 10 mil cohetes contra centros de población civil israelí. Finalmente, hace un año, el primer ministro Ehud Olmert puso en la mesa de negociaciones una oferta inédita a cambio de un acuerdo de paz y fin de las demandas. Sin embargo, ésta también fue rechazada por el presidente palestino. Un acuerdo es, por definición, el producto de negociaciones y concesiones mutuas. Si un lado insiste que sólo sus demandas deben ser cumplidas, se generan serias dudas sobre sus verdaderos propósitos. Una histórica conciliación y paz entre israelíes y palestinos depende de diferentes piezas. Sólo cuando nuestros vecinos coloquen las piezas en el lugar adecuado será posible componer la paz.
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