Generan electricidad por medio de bacterias en aguas
residuales

Los
visitantes de la exposición Cleantech, especializada
en tecnologías de agua, energía renovable,
construcción -y transporte “verdes-” y reciclaje,
que se clausuró el miércoles 30 en Tel Aviv
conocieron, en muchos casos por primera vez, las
recientes innovaciones de empresas israelíes. Entre
ellas se contó la que desarrolló Emefcy, que permite
generar electricidad aprovechando residuos
industriales, domésticos o agrícolas.
Son muchos los interesados en este sistema, entre
ellos las autoridades del Estado de Michigan en
Estados Unidos. Concedió una partida de cientos de
miles de dólares a la compañía para el montaje de
una instalación piloto que produce electricidad
directamente de las plantas de purificación de aguas
servidas.
Los dos socios de la firma, que estudiaron juntos
ingeniería química en el Tejnión de Haifa,
desarrollaron el método que permite aprovechar la
energía de los desperdicios, empleando la llamada
tecnología de células de combustible bacterianas.
El principal componente del costo de una planta de
tratamiento de aguas residuales es el de la energía
que se invierte en el proceso de purificación por el
uso del sistema de ventiladores. En Estados Unidos,
por ejemplo, el uso de energía eléctrica en estas
plantas llega a unos 3.000 megavatios por año, lo
que representa un costo de 1.600 millones de
dólares.
Por medio de este proceso, los emprendedores esperan
suministrar toda la energía necesaria para el
funcionamiento de las plantas.
Uno de los fundadores de Emefcy explicó que la
posibilidad de producir energía de los residuos
representa un ahorro de dinero considerable. Añadió
que uno de los elementos que se liberan durante el
proceso de producción de energía es gas de hidrógeno
que, además de ser un combustible “verde,” sirve
como materia prima en las industrias petroquímica y
de aceite comestible.
Tanto el Gobierno de los Estados Unidos como la
Unión Europea determinaron objetivos para la
producción de gas de hidrógeno por medio de métodos
ecológicos y el desarrollo de la empresa israelí
cumple con los mismos y más aún.
El viento calienta el agua
Los tanques calentadores de agua y los paneles
solares en las azoteas son parte del paisaje israelí
ya que están en casi todos los edificios de
viviendas.
Basado en este tradicional producto, la compañía
Israel Wind Power presentó en Cleantech un tanque
que lleva adosada una turbina de viento. Se coloca
encima del tanque y junto con ella se agrega un
pequeño generador. Esto provoca que el agua se
caliente también en horas de la noche. Las hélices
generan 500 vatios por hora, suficientes para
calentar el agua.
Un ejecutivo de la compañía explicó que la turbina
se instala fácilmente, su peso es de seis
kilogramos, no provoca ruidos ni contaminación
alguna. Se trata de un perfecto aprovechamiento de
la energía del viento que tampoco requiere ninguna
licencia de las autoridades para ser instalada.
El invento fue probado en diversas poblaciones de la
zona montañosa del centro del país por tres meses.
Durante ese período los técnicos neutralizaron el
sistema solar dejando que solamente la energía
eléctrica generada por la turbina provoque el
calentamiento del agua. Entre dos y cuatro horas
tardó el tanque en calentarse a 60 grados. En los
próximos meses comenzará la fabricación en serie y
el consumidor podrá adquirir la turbina por un
precio accesible.
La misma compañía informó acerca de la firma de un
convenio de cooperación con Brother Group
Engineering de Belén que se especializa en sistemas
de energía renovable.
El acuerdo tiene la finalidad de cooperar en la
producción y comercialización de sistemas de
generación de electricidad por medio de viento. La
compañía israelí ofrece asesoramiento y la
posibilidad de empleo de materias primas avanzadas
que mejoran sensiblemente la calidad de los
productos.
Esta iniciativa de cooperación entre una compañía
israelí y otra palestina, según los directivos de
ambas es la mejor demostración de que se puede
trabajar en forma conjunta para obtener resultados
que benefician a las dos partes implicadas.
Fuente: Israel Tierra de Gracia