Analizan las motivaciones de los enemigos de Einstein

La postulación de la teoría de la relatividad por parte de Albert Einstein y su primera comprobación empírica en 1919 generaron una de las mayores revoluciones de la historia de la ciencia y, también, una serie de reacciones en contra que Milena Wazek ha intentado rastrear en un libro recién publicado...

"Einsteins Gegner. Die öffentliche Kontroverse um die Relativitätstheorie in den 1920er Jahre" (Los rivales de Einstein. La controversia pública sobre la teoría de la relatividad en los años 20) es el título del libro de Wazek, colaboradora del Instituto Max Planck de Historia de la Ciencia.

Entre los enemigos de la teoría de la relatividad había quienes se movían sencillamente por prejuicios antisemitas y otros que simplemente eran personalidades excéntricas con ánimo de notoriedad pero esos dos grupos es lo que menos parece interesar a Wazek en su trabajo.

Un grupo grande de los que se empeñaban en "refutar" la teoría de la relatividad lo formaban personas interesadas por la ciencia, pero ajenas a la comunidad científica. Wazek se refiere a ellos como el grupo de los "Welträtselloser" (Los solucionadores del acertijo del mundo).

Su característica básica era que trataban de llegar, a través de la ciencia, a verdades últimas.

Esos diletantes científicos, según Wazek, eran en parte un producto de la popularización de la ciencia que se había dado en la parte final del siglo XIX.

Algunos, sin embargo, en su ansia de verdades absolutas, transitaban paralelamente caminos distintos a los de la ciencia, como los de los movimientos ocultistas.

Al lado de esas personas que buscaban descubrir las verdades definitivas a través de la ciencia, había otro grupo que pretendía contradecir a Einstein formado por profesores universitarios.

Entre ellos había filósofos como Oskar Kraus, pero también físicos como el Premio Nobel Philipp Lenard o Ernst Gehrke, que llegó a tener una colección de 5.000 recortes de prensa sobre Einstein y dedicó muchos esfuerzos a combatirlo.

Wazek reconoce que Lenard puede resultar en buena medida sospechoso, debido a que se había convertido en seguidor de Hitler en los años 20 y después fue una de las figuras claves de la llamada "Física Alemana", que pretendía eliminar la influencia de los judíos en la ciencia.

No obstante, la autora insiste en que no todos los rivales de Einstein eran antisemitas y que algunos, como Kraus, incluso eran de origen judío.

Lo que unía a buena parte de los que contradecían a Einstein era, antes que cualquier posición política o ideológica, una visión esencialista de la ciencia que se resistía a la destrucción de la idea de un espacio y un tiempo absolutos que conllevaba la teoría de la relatividad. Fuente: EFE

 

 


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