|
ENTREVISTA
Isaac
Caro: “No hay
autocrítica en las Comunidades Judías chilenas”
por Mijael Vera
Isaac
Caro G. es uno de los judíos más prestigiados del
mundo académico chileno, y uno de esos intelectuales
que, con ya varios títulos publicados y un sinnúmero
de artículos de referencia obligada, es invitado a
cada momento a la televisión chilena en su merecida
calidad de Experto en Asuntos Internacionales. Como
buen pensador, sus palabras asoman en la conversa
cotidiana siempre con un marcado acento
conciliador como si estuviera enseñándole
amablemente a sus alumnos.
Pero en esta
oportunidad el encuentro fue diferente. Su
inteligencia perspicaz captó tempranamente que el
dialogo sería voraz y asertivo, oportuno y
directo, sin componendas ni censuras. "Éstas son las
entrevistas que me gustan", señaló cuando concluimos
la conversa
- Usted, recientemente ha terminado de dictar
un curso de alto nivel en una Comunidad Judía. ¿Cual
es su diagnóstico respecto a los proyectos
educativos que existen en las comunidades?
¿Responden realmente a las necesidades intelectuales
de la gente?
En mi opinión, creo que un elemento deficiente de
las comunidades judías es la falta de proyectos
educativos y culturales que respondan sobre todo a
la diversidad que cada vez más caracteriza al mundo
judío chileno, a las personas judías y a las
múltiples identidades judías, que surgen y se
manifiestan muchas veces fuera de los espacios
comunitarios. El curso que dicté en la Comunidad Ruaj Ami obedeció al interés particular de esta
comunidad de abrirse hacia un espacio más allá de lo
religioso, que incorporara lo cultural y lo
educativo, en un ambiente precisamente de pluralidad
y diversidad. Es decir, la sinagoga como un espacio
de encuentro, de reunión, que sirve para promover
actividades culturales, educativas, deportivas.
- En su opinión, ¿cuál ha sido el rol
determinante de los líderes laicos (dirigencias
comunitarias) y de los líderes espirituales en la
constitución del paisaje comunitario actual?
Me parece que en términos generales, los líderes,
tanto laicos como espirituales, no han sabido
encantar a todo el público judío. Y esto puede ser
visto desde una doble perspectiva. Desde el punto de
vista de los liderazgos, ha faltado
incorporar
actividades y planteamientos novedosos, que
respondan a los vertiginosos cambios del siglo XXI.
Y, desde el público judío, se ha manifestado en
algunos casos una apatía generalizada, un no querer
participar, que responde a lo que pasa en la
sociedad chilena y sociedad mundial contemporánea,
donde se imponen el individualismo, la falta de
tiempo, el cansancio, la competencia, los temores
por quedar al margen - al margen de la salud, de la
previsión social, de los cada vez más escasos
programas de asistencia social -. En este sentido,
me parece que carecemos de grandes líderes que
tengan la capacidad de movilizar, de liderar y,
sobre todo de formar personas y grupos judíos que
puedan ser reflexivos, integrales, autocríticos y
conscientes de la realidad judía chilena,
latinoamericana y mundial.
- Uno de los mitos más fuertemente arraigados
que hay en la opinión general, y que parece haber
calado también en el Ishuv chileno, es que los
judíos "somos ricos". Desde su perspectiva como
sociólogo, ¿qué podría ilustrarnos al respecto?
Bueno, éste es efectivamente un mito que, ilustrado
con la experiencia trasandina, ha quedado en parte
fuertemente descartado por los impactantes relatos e
imágenes que surgieron tras la crisis económica del
2001, donde se mostró que un porcentaje importante
de judíos, al igual que partes importantes del resto
de la población argentina, estaba en condiciones de
pauperización y de integrarse a nuevas formas de
pobreza. Por este motivo, se llevaron a cabo varias
iniciativas en donde se debatieron las experiencias
de las comunidades judías, tanto argentinas como
latinoamericanas, en la lucha contra la pobreza. En
estas iniciativas han participado autoridades
políticas y religiosas, e instituciones como el BID,
el Congreso Judío Mundial. De alguna manera, creo
que esos eventos crearon cierta conciencia, al menos
en la sociedad argentina, de que existen
significativos segmentos de la población judía que
caben en la categoría de pobres. Esto mismo es
aplicable al caso chileno, donde también existen
judíos pobres, una de cuyas características más
importantes es el aislarse o auto marginarse de la
participación comunitaria.
- ¿Porqué la mayor parte de las comunidades se
han instalado en sectores "altos" de la ciudad?
Me parece que la ciudad de Santiago se caracteriza
por una estratificación sustancial, con una
importante división de barrios y comunas. El origen
comunal indica ya el status socioeconómico, el nivel
de ingresos, la cantidad de bienes materiales,
incluso la posición política de los grupos y
personas. A partir de esta estratificación general
de la ciudad de Santiago, y que se da también en el
resto de la sociedad chilena, se ha producido una
elitización en las capas altas de la ciudad, que
también alcanza a los sectores judíos y que, en mi
opinión, es también efecto del bienestar económico
que se ha producido a partir de la implementación de
las políticas neoliberales. Esto ha hecho que los
judíos exitosos, al igual que los santiaguinos que
han recibido los beneficios del modelo neoliberal,
busquen instalarse en nuevos sectores acomodados,
más alejados del centro de la capital. En segundo
lugar, junto con un enriquecimiento de determinados
sectores judíos – al igual que el resto de la
población – se ha producido también una
pauperización de otros sectores y, en la medida que
éstos se automarginan o son marginados, como decía
más arriba, no acuden a las sinagogas que estaban
ubicadas en el sector céntrico de la ciudad. Esto,
unido al proceso anterior de elitización, ha
incidido en un movimiento hacia los sectores del
barrio alto de la ciudad.
- Por estos días varios judíos hacen noticia
en la prensa política. Siempre ha habido judíos en
la política, lo que es saludable, sin embargo no
siempre su trayectoria y actos han sido éticamente
judíos. Cito el caso de la expulsión de un medio de
prensa hecha por un judío desde el acto de
proclamación del candidato presidencial de la
derecha.
En mi opinión, esto hay que explicarlo en el sentido
de la diversidad que caracteriza a las personas que
se auto identifican como judías. Ser judío no
implica necesariamente actuar con justicia, con
equidad, respetar los principios del judaísmo, ya
sea de un judaísmo laico, religioso o de otra
índole. Por consiguiente, en todos los grupos, y
también en el judaísmo, hay políticos, religiosos,
líderes, que van a actuar de un modo que es
éticamente reprochable, incorrecto o intolerante.
Hemos visto casos más extremos, como rabinos que
trafican y delinquen, o determinados individuos
pertenecientes a grupos sionistas religiosos capaces
de matar a un primer ministro de Israel. Insisto, la
condición de ser judío no garantiza actuar de una
manera que sea éticamente correcta. Y esto es algo
que se da en todos los grupos, en todas las
religiones, en todas las etnias, en todas las clases
sociales.
- Por otra parte, también ha primado en la
actuación pública cierto recato y autocensura por el
hecho de ser judíos, tal vez por temor al
antisemitismo. ¿Cuanto de este pudor ha sido
beneficioso para la imagen pública de nuestro
Pueblo?
La actividad política y pública, tanto en Chile como
en el resto de América Latina, y otras partes
también, incluyendo Israel, está fuertemente
desacreditada, por los actos de corrupción, por el
manejo burocrático, por la mala gestión de los
políticos y de los gobiernos. En cuanto a los
políticos, la gran mayoría de ellos lo que buscan es
llegar o mantener el poder y, para ello, son capaces
de asociarse a determinados grupos o sectores que
los ayuden a alcanzar sus objetivos. En esta
dirección, dar a conocer la condición de judío, en
una sociedad como la chilena, en donde existe tanta
desinformación sobre el judaísmo, sobre Israel,
sobre el sionismo, puede ser considerado como
contraproducente, como un obstáculo al que es
considerado el objetivo principal de la mayoría de
los políticos.
- En estricto rigor, y con datos en mano,
¿Cuál ha sido y es el perfil sociopolítico de la
judería chilena?
Para el caso chileno esto es más difícil de conocer
que para la situación de Argentina, Brasil o México,
puesto que en nuestro caso no sé de estudios
específicos sociodemográficos o socioeconómicos de
la población judía, realizados además con
sistematicidad y apoyo de grandes instituciones
judías. Lo que conozco es una encuesta de percepción
realizada por La Palabra Israelita el año 2007. En
cuanto al nivel ocupacional y educacional de la
población judía, se observan niveles superiores al
promedio nacional: cerca de un 60% tiene educación
universitaria frente a casi un 14% del nivel
nacional; un 28% son profesionales, lo que baja a
cerca de un 9% en el caso nacional. Sin embargo, no
conozco un perfil sociopolítico de la comunidad
judía chilena. No obstante, pareciera ser que los
judíos se han incorporado a las distintas esferas
del ámbito político, desde la izquierda hacia la
derecha. La situación pareciera ser – y esto lo digo
en forma hipotética – muy diferente a la de los
judíos estadounidenses, donde un porcentaje superior
al 65% se caracteriza por tener posiciones muy
progresistas, que en lo político los vinculan al
Partido Demócrata, y que en otras materias son, en
una gran mayoría, partidarios de reconocer derechos
civiles a las minorías sexuales.
- ¿Responde este perfil que usted nos da a las
mismas contradicciones que vivencia la sociedad
chilena en general?
Es difícil responder en rigor, sin tener los datos a
la mano. Pero mi impresión es que los judíos están
enfrentados a los mismos problemas de la sociedad
chilena, sumando a ello las situaciones de
antisemitismo que provienen de determinados
sectores, como la extrema izquierda, la extrema
derecha, los movimientos neonazis, agrupaciones
palestinas radicalizadas, posiciones integristas
católicas contrarias al Concilio Vaticano II.
- ¿Son determinantes los vaivenes de la
política israelí en el perfil que usted nos entrega?
Creo que en gran medida sí lo son. De acuerdo a
conversaciones y lecturas que han compartido conmigo
personas del ámbito judío progresista chileno, ha
habido un impacto político importante de la política
israelí en las posiciones políticas de los judíos
chilenos, con respecto a Israel y el proceso de paz
con los palestinos. En este sentido, en Chile el
campo más progresista, aquel partidario de continuar
las negociaciones con los palestinos y de la
búsqueda de una paz comprehensiva en la región del
Medio Oriente, se ha reducido drásticamente y vive
una verdadera crisis, como efecto de las últimas
elecciones generales realizadas en Israel, que
dieron una victoria a la derecha y a los partidos de
la ultraortodoxia religiosa.
- Pasando a temas de representatividad, uno de
los fenómenos más legitimados en el Ishuv chileno es
la constante aparición de entidades transversales
que pretenden responder a las inquietudes que las
grandes comunidades no logran satisfacer. ¿Acaso,
como apuntaba un sociólogo judío argentino, ya pasó
el "tiempo de las comunidades"?
Bueno, éste es un tema que viene precisamente de las
comunidades argentinas, en donde se ha dado un
enfrentamiento muy grande, que viene desde el
atentado contra el edificio de la AMIA-DAIA y que
continúa hoy en día casi sin cesar. El rabino Sergio
Bergmann ha criticado la “centralización
comunitaria”, al tiempo que lo que parece surgir
ahora es una multiplicidad de comunidades judías,
distintas, transversales, que han dejado de lado el
modelo de la gran comunidad centralizada. Por eso,
yo prefiero hablar de comunidades judías (en
plural), para recalcar el asunto de la diversidad
que caracteriza al mundo judío, como ya lo he
repetido varias veces. En el caso argentino, algunas
de las “grandes comunidades” no sólo no lograron
resolver el Caso AMIA, sino que hubo dirigentes
judíos que fueron procesados por obstrucción a la
justicia. Hoy se produce un debate entre la AMIA,
por una parte, que no acepta que se sepulte a judíos
conversos por corrientes distintas a las ortodoxas
en los cementerios judíos, y los movimientos Masortí
y Reformista, que son contrarios a esta medida. En
este contexto, surgen organizaciones, agrupaciones e
instituciones novedosas y transversales. Se trata en
muchos casos de nuevas identidades judías, como
Grupo Otra Mirada, Judíos Argentinos Gays (JAG),
Orgullo Koolsher, que responden a propuestas
sociales y culturales encaminadas a un judaísmo
integrador, diverso y dinámico, que se plantea vivir
un “judaísmo a tu manera”. Creo que también en Chile
estamos enfrentando un período de descentralización
comunitaria, que hace que surjan este tipo de
grupos, organizaciones, centros, que son
transversales porque incluyen temas y problemáticas
distintas a las comunidades oficiales, y pueden
tener la capacidad de dar cabida a las diversas
identidades judías.
- Un rol determinante en el desarrollo de las
comunidades parece ser la presencia o la ausencia de
ciertos temas que siempre han estado presentes, pero
que son tratados de manera sutil por las
comunidades, cuando no directamente ignorados. Cito
el caso, a modo de ejemplo, de la Comunidad Judía de
Chile, que es el órgano representativo, que ha
puesto especial acento en la Ley Antidiscriminación,
sin embargo los contenidos, el espíritu de esa ley,
parece no verse reflejado en nuestras instituciones.
En este sentido, me parece que la Comunidad Judía de
Chile sí ha puesto un acento especial para que se
apruebe una Ley Antidiscriminación. El problema va
en que hay determinados sectores políticos de
derecha y religiosos pertenecientes a un mundo
católico y evangélico más conservador que se niegan
a que en esta ley se incluya el tema de la
orientación sexual como causa de discriminación.
Esto ha entrampado la ley. Ahora, otro tema
distinto, aunque relacionado con esto, es que no se
ha dado, en el seno de las comunidades judías
chilenas, un debate profundo y serio sobre el tema
de los judíos que son gays o lesbianas. Este es un
tema pendiente, que deberá ser asumido por nuestras
comunidades.
- ¿Cuanto ha calado el reconocido progresismo
de la sociedad israelí en las dinámicas
institucionales del ámbito local?
Creo que se dan dos fenómenos. Por una parte, lo que
ocurre en Israel tiene impacto en las comunidades
locales, sobre todo, en la medida que todas ellas,
muchas creadas con anterioridad al Estado de Israel,
son sionistas y desde la fundación de Israel han
tenido una estrecha relación con este Estado. Sin
embargo, también muchas comunidades obedecen a las
dinámicas propias de los países en las que están
insertas y, en este sentido, la permeabilidad con
respecto a lo que sucede en Israel puede ser menor.
El progresismo de la sociedad israelí, que fue
característico durante los gobiernos laboristas,
sustentados en un principio sionista político,
republicano, democrático y participativo, ha dado
paso a un modelo sociopolítico más nacionalista, y
esto ha provocado, como lo dije anteriormente, que
el campo judío más progresista esté pasando por una
crisis en Chile. Pero, la reducción del campo
progresista no tiene que ver sólo con lo que pasa en
la sociedad israelí, sino también con una
polarización del campo palestino, con la victoria de
Hamas en las elecciones de 2006 y anteriormente con
la Segunda Intifada y los atentados terroristas
llevados a cabo en distintas ciudades israelíes. Se
ha producido una polarización en ambos lados, a lo
que se suma la amenaza real que significa Irán para
Israel. En suma, el progresismo parece estar en una
crisis, y tiene motivos reales y concretos para
estarlo.
- ¿Usted me está diciendo que los discursos
progresistas intracomunitarios, que a veces
escuchamos, son en realidad manifestaciones de un
neo-conservadurismo?
Insisto, me parece que el progresismo político está
reducido por las razones que he señalado. Y lo que
tiende a imponerse por lo tanto es un discurso más
bien conservador o neo conservador, no sólo con
respecto a materias externas, que tienen que ver con
Israel, el conflicto con el mundo árabe, sino
también con cuestiones internas, como el no saber
abordar el tema de los judíos gays, las nuevas
concepciones de familia, los nuevos desafíos de la
sociedad contemporánea, los nuevos espacios que
surgen al margen de las instituciones judías
tradicionales.
- Sin embargo las ortodoxias, y lo digo así,
en plural pues es ésa la correcta definición
cualitativa, han vivenciado un desarrollo notable en
Chile ya sea producto de una gestión eficiente en
cuanto a recursos materiales y humanos, como a un
auténtico interés de las personas, especialmente
jóvenes, por vivenciar un Judaísmo más riguroso.
Sí, efectivamente, en lo que se refiere al judaísmo
chileno, se percibe también un regreso a los
“fundamentos” religiosos, con un crecimiento de las
corrientes ortodoxas, lo que tendría tres
indicadores centrales: el aumento de sinagogas
ortodoxas, que antes no existía en Chile, y la mayor
participación en las mismas; la presencia de rabinos
ortodoxos, los que tampoco existían en el país; el
crecimiento de un mercado y un consumo de comida
kosher. Una característica central de este regreso a
la ortodoxia es que está constituido por un
movimiento de jóvenes
- Curiosamente, a nivel mundial después de la
Shoa, ha sido una parte del sector ortodoxo el que
ha venido planteando innovaciones en el discurso
religioso del Judaísmo: Ciencia y Torah es un
planteamiento que ha surgido desde ese sector,
también el debate sobre la diversidad sexual llegó a
todas las comunidades sólo cuando desde la ortodoxia
se produjeron novedades. Pareciera ser que el
Judaísmo liberal (masortí, reformista y otros) se
mantuvo inmovilizado intelectualmente cuando
surgieron nuevas preguntas. Quizás el término
"conservador" no sea aplicable exclusivamente a los
sectores que visten sombrero negro.
Efectivamente, algunas de las ortodoxias han
planteado transformaciones importantes en el
discurso religioso, pero en gran medida se han
quedado sólo en el discurso y en el debate, pues
todavía en muchas de ellas predomina la idea de la
sanción y del castigo a la realización de ciertas
prácticas. En este sentido, el judaísmo liberal ha
dado un paso más, al admitir la diversidad sexual,
incluso la práctica de la misma, así como las
uniones civiles de personas del mismo sexo, y, por
otra parte, al aceptar un rol activo de las mujeres.
- Sin
embargo esto no responde el planteamiento anterior:
el "conservadurismo" no es patrimonio exclusivo de
los sectores ortodoxos, y hasta parece que estos
sectores, en muchos aspectos, fueran más
progresistas que los del judaísmo liberal.
Lo que ocurre
es que el judaísmo liberal no es igual aquí en
Chile, en Argentina o en Estados Unidos, sino que en
mi opinión depende también del contexto nacional en
el que se desenvuelve. Y, por lo tanto, puede ser
más liberal en una parte, o más conservador en otra,
más religioso en un contexto y menos en otro.
Recuerdo que la Nueva Congregación Israelita (NCI)
de Montevideo, que pertenece al Movimiento Masortí,
me pareció muchísimo más cercana al reformismo que
cualquier comunidad Masortí de Santiago. Por otra
parte, un rabino uruguayo de la misma congregación
me hablaba que en ese país la participación judía se
daba principalmente en organizaciones laicas, lo que
obedecía a una característica central del Uruguay:
el carácter eminentemente laico de su sociedad. Hay,
por lo tanto, variables nacionales que
indudablemente inciden en la identidad judía y en la
forma de vivir el judaísmo.
- La Sinagoga ha sido, históricamente, el foco
aglutinante de la vida judía, sin embargo la mayor
parte del Ishuv no participa en las Sinagogas,
aunque tampoco lo hace en las actividades laicas.
¿Qué sucede con la enorme cantidad de personas
judías que en nada participan? ¿Alguna vez lo
hicieron? ¿Alguna vez lo harán?
Esto depende también de varios fenómenos. La
sociedad contemporánea, que ha sido descrita por
algunos sociólogos, como una sociedad que transita
en un periodo de radicalización de la modernidad, es
respuesta a una época que es absolutamente
galopante, en donde el cambio cada vez es más
acelerado y, por lo tanto, no tenemos capacidad de
adaptación suficiente a las múltiples
transformaciones que experimentan nuestras vidas. El
cambio genera falta de adaptabilidad y falta de
tiempo. Esto explica en gran medida la falta de
participación en cualquier tipo de actividades, sean
religiosas, políticas o de otra índole. Pero, por
otro lado, estos cambios productos de la
globalización pueden generar también oportunidades
importantes: la necesidad de pertenencia, la
necesidad de comunidad, la búsqueda de certidumbres
y de sentidos que se han perdido en la sociedad
contemporánea.
- En efecto ese parece ser el problema: por
una parte las personas no se sienten identificadas,
y adicionalmente se marginan, y por otra tampoco se
dan la oportunidad de generar transformaciones
cualitativas desde dentro. ¿Cuál es, entonces, el
tipo de Sinagoga que se precisa en Chile?
Lo que se necesita es una sinagoga renovada, una
sinagoga que no sólo sea centro de la vida
espiritual judía, sino que sea también un foco de
vida cultural, educacional, artística, musical. Esto
es lo que se vive en Ruaj Ami. Se necesita
reinventar la sinagoga y las comunidades. De este
modo, más personas querrán participar en un espacio
renovado para así lograr pertenencia y un sentido de
comunidad, que se ha perdido en la sociedad
globalizada. Un ejemplo interesante y novedoso que
me parece importante también mencionar, para el caso
chileno, es el espacio que se ha dado en el Curso de
Judaísmo en profundidad denominado “Mejiná”, dictado
en el espacio de la comunidad sefaradita. Si bien es
cierto esta iniciativa no refleja al conjunto de esa
comunidad, ésta es una experiencia cultural,
educacional, espiritual, de apertura hacia las
diferentes tendencias y formas de vivir el Judaísmo.
Participar de este grupo de Mejiná ha sido para mí
una grata experiencia, no sólo por lo aprendido en
el curso, sino también por las vivencias compartidas
con mis compañeros.
- Pareciera ser, entonces, que la judería
chilena está en constante movilidad entre opciones
institucionales.
Sí, la judería chilena no se debe a una comunidad o
a un modelo en particular, sino que también aquí
empiezan a surgir nuevos espacios, nuevas
identidades judías, un nuevo humor judío, un nuevo
sentido de vivir e identificarse con el judaísmo,
que nos demuestran que la vida judía está cada vez
más descentralizada, dispersa y diseminada. Sin
embargo, descentralización no significa
necesariamente asimilación, sino reconocer la
diversidad, reconocer las múltiples oportunidades y
opciones de ser judío y de vivir el judaísmo. Este
será probablemente el proceso que estamos viviendo y
que caracterizará la vida judía durante los próximos
10 o 20 años.
- ¿Cuál es, en su opinión especializada, el
perfil socio-económico y cultural de las personas
que participan activamente en la vida comunitaria y
sinagogal?
En general, en base a mi experiencia personal, que
puede estar sesgada, ya que no conozco en
profundidad todas las comunidades y sinagogas, me
parece observar un perfil socio-económico que tiende
a predominar, y que está sustentado en una mayor
presencia de las capas medias y altas de la
comunidad. Como lo dije anteriormente, las personas
de menor nivel socio-económico tienden a aislarse,
automarginarse o quizás sean marginadas en algunas
comunidades. Por otra parte, este nivel socio
económico no siempre está ligado con el nivel
cultural.
-¿No está ligado el nivel socio económico con
el nivel cultural en las personas que han vivenciado
una movilidad social?
Así es. En muchos casos, pareciera haber mucho
desconocimiento sobre la cultura en general y sobre
el judaísmo en particular. En Chile hace falta crear
centros de estudio, centros culturales, espacios de
encuentro, reflexión y crítica, dirigidos a una
población judía, joven y adulta, que está marginada
o auto marginada de las instituciones judías, de
modo que se pueda llenar un vacío importante y que
se pueda incluir a las nuevas identidades judías que
surgen en estos tiempos de cambio. Me parece que el
elemento de autocrítica no está suficientemente
presente en las comunidades judías chilenas y ésta
es en mi opinión una de las mayores debilidades de
la vida judía institucionalizada.
- Caro es un apellido español de tradición
sefaradí, ¿no es así? ¿Porqué usted no participa en
la Comunidad Sefaradí?
Más que responder por qué no participo en la
Comunidad Sefaradí, me parece mejor responder por
qué sí participo en la comunidad actual, Ruaj Ami.
La verdad es que en esta pequeña y reciente
comunidad he encontrado un espacio importante, que
me ha permitido hacer y proponer cosas, de una
manera absolutamente espontánea. Me siento en un
espacio acogedor, que es al mismo tiempo pluralista,
respetuoso de la diversidad, en donde el directorio
y el Rabino tienen una misión, una visión y una
causa que apunta al respeto y al fomento de las
diversas formas de ser judío. En esta comunidad se
fomenta la vida cultural y comunitaria, haciendo del
espacio sinagogal un centro no sólo para la
observancia judía, como lo señalaba más arriba, sino
también un centro de vida cultural, educacional,
musical. En este sentido, Ruaj Ami me ha dado la
posibilidad de expresarme en forma cabal en los
ámbitos personal, espiritual, profesional, lo que ha
significado para mí un crecimiento que no había
experimentado en ninguna otra comunidad judía.
|
Nota de ANAJNU: Isaac Caro es
sociólogo, licenciado en Sociología por la
Pontificia Universidad Católica de Chile,
Magíster en Estudios Sociales y Políticos
Latinoamericanos por ILADES-Universidad
Alberto Hurtado, Doctor en Estudios
Americanos por la Universidad de Santiago.
Autor, entre otros libros, de
Fundamentalismos Islámicos. Guerra contra
Occidente y América Latina
(Sudamericana: Santiago, 2002) y
Extremismos de Derecha y Movimientos
Neonazis. Santiago, Madrid, Berlín (Lom:
Santiago, 2007). Actualmente, es académico
del Departamento de Ciencia Política y
Relaciones Internacionales de la Universidad
Alberto Hurtado; director de la Revista
de Estudios Transfronterizos Si Somos
Americanos de la Universidad Arturo
Prat; miembro del Seminario Permanente de la
Shoá en América Latina en el Centro de
Estudios Judaicos de la Universidad de
Chile. En el ámbito comunitario, es socio
activo de la Comunidad Ruaj Ami. |
|