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entrevista:
"No basta con nacer judío, hay que
hacerse judío"
Ana María Tapia-Adler es de esas escasas académicas que pese a andar
siempre desbordada de trabajo, conferencias, viajes, revisión de
Tesis, y múltiples cursos por dictar, posee una sonrisa dulce y
auténtica. Es, con toda seguridad, una de las mujeres judías más
destacadas en el ámbito académico en Chile, cita obligada a la hora
de hablar de historia judía en el país, del Medio Oriente, y cultura
hebrea. Y lo sabe, aunque se aparta de cualquier muestra de
arrogancia. Siempre alerta a las nuevas ideas, a la innovación
pedagógica, su característica principal es la opinión directa sin
matices ni dobleces, con un estilo elegante y, a veces, sutil. Lo
suyo es la sencillez y la seguridad del saber, sin dejarse dominar
por dogmatismos y lugares comunes. Fiel lectora de Anajnu, accedió a
conversar con nosotros sin poner condición alguna.
por Mijael Vera
- Es indudable que a Usted la precede un
prestigioso currículum en Cultura Judía, y un conocimiento acabado
de la historia del Judaísmo en Chile. Por ello comienzo
preguntándola ¿cuál es su mirada respecto a la evolución de la vida
comunitaria judía en Chile desde los años 80 hasta la fecha?
Conocimiento sobre cultura judía lo acepto, un
“acabado conocimiento” de la historia del Judaísmo en Chile, me
parece una afirmación un tanto desmesurada. No es mi campo de
especialización pero puedo, brevemente, decir algo al respecto a
partir de la “observación participante”, en tanto miembro de la
colectividad que presencia dichos cambios no exenta de inquietud y
la lectura de entrevistas realizadas a algunos miembros de la
comunidad
Por de pronto, lo primero que destaco es que hablar de números en
relación a los miembros de la comunidad es complejo y se manejan
cifras muy dispares que oscilan entre la 15 y 25 mil almas. No todos
nucleados en alguna comunidad o institución, lo que lleva a un
segundo punto importante que es la presencia, o ausencia en este
caso de los marginados (o automarginados), fenómeno que podría
explicarse, tal vez, por el desplazamiento geográfico hacia el
sector oriente de la capital tanto de la población judía como de sus
instituciones. Es indudable que esto
terminará
produciendo -si es que no lo está haciendo ya-, fisuras
socioeconómicas que van en menoscabo de quienes llevan una vida de
menores ingresos. Un tercer elemento importante es el ámbito de “lo
religioso” (término que no me agrada en lo absoluto porque siempre
he mantenido que el judaísmo no es una religión) el espectro se
amplía, junto a un movimiento masorti bien ensamblado, fuerte en sus
respectivas comunidades, conviven otras líneas de pensamiento: La
ortodoxia que se ha abierto paso seguro y firme a contar de 1980,
con la llegada del rabino Menashe Perman. En la actualidad existen,
corrígeme si me equivoco, al menos 4 comunidades ortodoxas y en
torno al cada vez más numeroso grupo de judíos ortodoxos se ha
desarrollado una red de servicios importante, p.e. 1 colegio, 3
mikvaot, restaurantes, casinos y comida para llevar, almacenes donde
comprar alimentos kasher, a los que se suman las dos mas grandes
cadenas de supermercados Lider y Jumbo, etc., etc.
Y está también la presencia, que si bien no es masiva, si es
importante porque nuclea personas que salieron de otras comunidades
de a lo menos dos rabinos… ¿reformistas?
Hay para todos los gustos. Lo que sinceramente me preocupa es el
segundo punto que mencioné.
- En efecto las comunidades parecen haber sido proclives a
construir y desplazarse hacia sectores ABC1 dejando, al menos, a más
de la mitad de las familias judías sin sinagogas de referencia. ¿A
qué se debe este fenómeno?
Parece normal que, en la medida en que se progrese en la vida
profesional las personas tiendan a moverse de sus lugares
originales. Así ocurrió cuando desde los barrios de Independencia,
Matucana/San Pablo, Av Matta/San Diego los judíos se mudaron a Ñuñoa
y Providencia y posteriormente a Las Condes para concluir ahora en
un sector mucho más alejado. Al ocurrir esta migración se hizo más
difícil acceder a los lugares en los que estaban ubicadas las
comunidades y sinagogas. No es lo mismo bajar desde Las Condes, un
día viernes a la una hora difícil de acceso al dentro de la ciudad
para asistir al servicio religioso, prácticamente tomaba demasiado
tiempo (hablamos de cuando no estaban las vías rápidas), eso podía
llevar 1 hora o mas de viaje, problemas de estacionamiento, etc. Fue
un proceso lógico que las instituciones se mudaran siguiendo a sus
socios, como también era esperable que quienes no viviendo en esos
sectores quisiera continuar su vida comunitaria y tuviese recursos
se mudara de sector para estar más cerca de “su” sinagoga, “su”
comunidad, “su rabino. (Un factor importante es considerar -nos
guste o no-, las comunidades son rabino-céntricas). Es un proceso
que tiene un costo, alto, es cierto y es el que tu mencionas: muchas
familias han quedado sin “sinagogas de referencia” en este proceso
actual. Pero repito, no es una situación nueva, ya la hemos vivido
antes.
- El punto es que una simple mirada al conjunto de personas que
asisten a las sinagogas demuestra que, en efecto, las familias que
residen "lejos" sí asisten y están, inclusive, en niveles de
participación activa.
Sabemos que hay familias en comunas más apartadas (La Florida,
Maipú, entre otras). Me pregunto qué grado de compromiso existe
entre esas familias y su judaísmo. Si lo que queremos es tener la
posibilidad de asistir a servicios religiosos de “shishi shabbat”
tal vez la solución resida en volver a los ‘primeros tiempos’, en
donde uno asistía al “schil” que nucleaba a las familias en
distintos barrios. ¿Es suficiente con eso? ¿Queremos más? ¿Todas
esas familias que han quedado “huérfanas” participaban activamente
en la vida comunitaria? ¿Qué tipo de compromiso tenían con la
institución a la que asistían? ¿Cuál es el tipo de vida judía al que
aspiran?
Es complicado, lo admito y pienso que la situación que estamos
viviendo amerita un estudio profesional serio que nos permita
apreciar las necesidades que se han creado en este nuevo escenario
en el que estamos insertos.
- Por otra parte, la dependencia "rabino-céntrica" es un fenómeno
singular que aporta a la confusión generalizada: "¿dónde voy? ¿a la
sinagoga que queda más cerca de mi casa? ¿y si no me gusta el
rabino?", pasan a ser interrogantes fundamentales para quienes
residen "lejos".
En lo personal es bueno “tener su rabino” cuando tienes alguna
inquietud espiritual, alguna duda halájica. Por ejemplo, yo tengo el
mío, pero como la sinagoga en que oficia me queda extremadamente
lejos, cuando quiero ir al servicio de shabbat voy a la que me queda
más cerca (trato que sea caminando). Pienso que, independientemente
de la distancia, quien quiera asistir a una sinagoga lo hará. Una
takaná del movimiento masorti permite conducir automóvil para ir a
la sinagoga y eso es bueno para quienes viajan en shabbat. No para
un shomer shabbat. Reitero lo que te dije antes, podríamos volver al
tiempo de nuestros abuelos, tener un schil cerca de casa, pero
tampoco es una solución, se es judío en comunidad, y está visto que
la distancia entre comunas es muy grande y que posiblemente no se
consiga minián en la mayoría de ellas.
-Recuerdo una conversa con una amiga que vive en Huechuraba,
notable pensadora judía, periodista, un personaje de auténtica
relevancia en cuanto a reflexión a la que yo la consultaba con la
siguiente interrogante: "¿Porqué optaste por vivir tan lejos de las
sinagogas?" y ella me respondía: "No soy yo quien vive lejos de las
sinagogas...son las sinagogas las que quisieron irse lejos de donde
vivo yo..."
Tu amiga lo expresa de forma poética. En estos tiempos es lógico que
las sinagogas y comunidades sigan “al grueso de socios (feligreses)”
porque sin ellos no pueden asegurar su funcionamiento. Los que
quedamos fuera de su esfera geográfica no somos gravitantes en este
punto. Parece descarnado, pero cierto.
- Para zanjar el punto, al menos de lo que se desprende de una
entrevista aparecida en este mismo medio al Rabino Matías Libedinsky,
la ortodoxia estaría planificando construir sinagogas en barrios
diferentes al eje Las Condes-Lo Barnechea. Me consta haber visto el
plan de acción y los estudios realizados al respecto. Ahora bien,
sin apartarnos mucho de sus palabras, quiero consultarla lo
siguiente: ¿Tiene "su" rabino? ¿quien es? Me imagino que el ir
caminando a la Sinagoga se debe interpretar como que sus posiciones
religiosas están más cerca de las ortodoxias...
La que me das es una excelente noticia, ojala se concrete. Es bueno
tener una sinagoga cerca.
Respecto a tu pregunta, la respuesta es sí, se trata del rabino
Itzjak Shaked a quien conozco hace muchos años y con quien estudié.
Las distancias y la tiranía del tiempo me han alejado un poco de
él...pero no por eso he dejado de considerarlo mi rabino. No me
gusta el término "ortodoxia", pero en fin, si no hay otro más
entendible, la respuesta es si... más cerca, no un 100% porque hasta
ahora eso no me ha sido posible, de hecho aunque pudiere sonar
absurdo tengo mi propio "eruv".
- Usted me estimula a consultarla en la búsqueda de una
explicación para el crecimiento de la ortodoxia en Chile, muchas veces en
desmedro de otros proyectos tradicionales, especialmente en lo
referente a la juventud. Se trata de un fenómeno innegable, y en
estas páginas ya varios rabinos y personalidades, de todas las
tendencias, han dado diversidad de explicaciones.
Muchas personas piensan, erróneamente, que las transformaciones
económicas y la nueva religiosidad que se aprecia tanto en nuestro
país como en el resto del mundo, es la causa de una reducción del
interés religioso. Al parecer lo que ha habido es una redefinición
del concepto de “lo religioso” y nuestras sociedades se han visto
enfrentadas a una multiplicidad de ofertas. Por lo general ya no
escuchamos a las personas decir “yo adhiero a la religión que me
legaron mis padres” sino “mi preferencia religiosa es”. Es decir, la
elección habría desestimado a la tradición. Lo que, afortunadamente,
no ocurre en nuestro caso.
Pienso que junto al progreso material la modernidad nos ha legado
desencantamiento, y una pérdida progresiva de sentido, las personas
andan en busca del mismo y se vuelcan a los fundamentos religiosos,
fenómeno que no es privativo del judaísmo y se aprecia en otros
grupos también.
- En otras palabras ¿el desarrollo de la preferencia religiosa
por opciones más definidas, es un subproducto de la posmodernidad y
no, necesariamente, el resultado de una gestión planificada?
Yo creo en la planificación. No obstante, en este caso, la
planificación sola no ayuda. Creo que el retorno hacia las fuentes
va más allá de la planificación y tiene que ver justamente con el
desencanto de un tiempo en que mucha gente ha olvidado lo importante
y se preocupa de su milímetro cuadrado. En este mundo postmodernista
hay quienes andan en busca de respuestas a sus inquietudes
existenciales… y las buscan en infinidad de modos.
- ¿Qué rol juega la historia en esa búsqueda? La pregunto porque
en la oferta comunitaria hemos vivido décadas de uniformidad en
desmedro de los perfiles étnicos de antaño (sefaradí, yeke,
húngaro). De una manera curiosa los rituales liberales hoy se
parecen tanto que no hay diferencias significativas.
La historia une, permite la permanencia en el tiempo, identifica.
Pero claro, no solo nos identifica a los judíos como judíos sino
también nos recuerda nuestra extracción, no es lo mismo un judío
sefaradí que un ashkenazi, pese a que se nutren del mismo tronco
tienen experiencias diferentes que se expresan en el nigun, en las
comidas, etc. Es cierto que en Chile, especialmente, desde el punto
de vista del ritual casi no hay diferencias significativas, como les
llamas, pero eso se debe a la formación de los rabinos. Un yom
kippur a la usanza sefardí en Aish haTorá no es lo mismo que el no
sefaradí. De hecho, en este Yom kippur, la fuerza que emanaba del
grupo sefaradí en sus oraciones era tal, que me impresionó. Había
mística, entrega, conexión. No quiero decir que la gente con la que
yo estaba no sintiera esa conexión, ciertamente la sentía pero no la
expresaba con esa fuerza.
Creo que todas las manifestaciones culturales de nuestro pueblo
deben no solo mantenerse sino transmitirse. Un yeke ciertamente es
diferente a un judío polaco… para empezar el yeke habla alemán y no
yidish, pero incluso entre los judíos de Europa Oriental que hablan
yidish existen diferencias lingúisticas. Un judío “oriental” de los
países árabes no es lo mismo que un sefaradí, puede que se parezcan,
pero hay diferencias, por de pronto el primero no habla
judeoespañol. Hay mucho de qué hablar en relación a este tema…
- Además, en su reconocido rol de historiadora, ¿cuál es su
mirada respecto a la capacidad de aprendizaje que tenemos los judíos
chilenos? ¿Aprendemos realmente de la historia? ¿o estamos, por
ignorancia, "obligados a repetirla"?
Todos los seres humanos aprendemos por el precepto y el ejemplo,
¿por qué habríamos de ser diferentes los judíos chilenos? Por otro
lado, hay una frase muy cierta: El hombre es el único animal que
tropieza dos veces con la misma piedra. Reconozco que es demasiado
generalizadora, pero me sirve para decirte que pienso que hay
quienes volverán a tropezar y otros que aprenderán.
- ¿Cual es el rol de los medios de comunicación judíos en el
cometido de luchar contra la asimilación y la apatía? ¿Cuál es su
evaluación de iniciativas como ANAJNU, por ejemplo?
Fundamental, siempre y cuando además de informar, eduquen. No soy la
única que aplaude la existencia de Anajnu, de hecho recibo las
noticias y un forward de la misma desde diferentes personas.. Es un
referente y su contenido es tema de conversación para muchas
personas.
- Aún así hay algunos personajes por ahí que aún están enojados
porque publicamos una entrevista a un rabino ortodoxo... ¿Le tenemos
miedo a la prensa los judíos? ¿O es que el escrutinio público genera
pánico en algunas personas?
Lamentable lo que me cuentas. Lo importante en un medio de
comunicación es la libertad de expresión. Además es muy típico
judío: no en vano dicen que un judío es igual a tres opiniones. Por
otro lado, no olvidemos la enseñanza de la festividad de Janucá que
trasciende lo meramente nacional: Antiochus Epifanes quiso unificar
su imperio a través de la religión, que todos pensaran igual, que
todos fueran helenizados y los macabeos dijeron ¡NO!, fuimos el
primer pueblo en la historia en reclamar el derecho a la libertad de
expresión. Lucharon por el “derecho de cada ser humano de hablar en
el idioma de su elección, de cultivar los recuerdos de su historia e
incorporarse a la comunidad de sus antepasados..." y, como sabemos,
una cosa son los hechos y otra la interpretación de los mismos, por
lo que es dable esperar que no todos coincidamos en determinados
puntos de vista.
¿tenemos miedo a la prensa los judíos? ¿O el escrutinio público
genera pánico en algunas personas? Es posible, todo es posible.
- Me extrañó no verla en la mañana que se encendió la Janukiá en
La Moneda. Se trató de un evento histórico, sin lugar a dudas. Claro
está que tampoco estuvieron presentes todos los rabinos, digo, de
todas las tendencias....
Cierto, fue un evento histórico, al que me habría gustado asistir,
pero tenía ya un compromiso anterior al que no podía faltar. Formé
parte del jurado que dirimiría los premios del concurso Ojos miran a
Israel, que realiza por segundo año consecutivo FOBEJU, y la
selección estaba prevista para ese mismo día entre las 10 y las
12.30 en la estación Mapocho.
Como Directora del Centro de Estudios Judaicos me encantaría asistir
a todas las actividades a las que me invitan, porque así el Centro
estaría representado en la comunidad, pero debo privilegiar los
compromisos ya adquiridos con anterioridad y a los que he confirmado
mi asistencia. Soy humana, solo puedo estar en un lugar a la vez.
Confío - porque estuviste en dicho acto- que si me dices que no hubo
ningún rabino ortodoxo presente, no los hubo, No obstante, sería
interesante saber si declinaron la invitación o, simplemente, no les
llegó...tú sabes, el correo no siempre funciona...
En lo que a mí respecta “la Comunidad judía” entendida como un todo,
debe ser inclusiva y sobre todo en actos ante la sociedad gentil
debería estar representada, al menos, desde la perspectiva
“religiosa” por todas sus facciones. Nosotros, como Centro de
Estudios Judaicos, cuando hacemos una actividad invitamos a todos e
inclusive, siempre colocábamos una mesa especial solo con productos
kasher por si venían los rabinos ortodoxos. Bueno, no siempre –por
no decir nunca- nos vimos honrados con su presencia en estos actos,
pero siempre hemos podido contar con ellos cuando les solicitamos
una conferencia, una clase, a sabiendas que el público no era
necesariamente judío.
- ¿Cuales son las expectativas de desarrollo de las comunidades
judías en el marco de su especializada mirada histórica? ¿Continuará
avanzando la asimilación?
Creo firmemente que la unión hace la fuerza. Necesitamos
integración, no estoy hablando de fusión, porque eso es impensable.
Tú sabes, por eso del viejo chiste del naufrago que cuando años
después fue rescatado y mostró orgulloso su hábitat, había
construido dos sinagogas, y cuando le preguntaron ¿por qué?,
respondió, “porque a ésa, yo no entro” y algunos chistes más que van
en esa dirección pero que en realidad apuntan a que el ser humano es
gregario. Basta con hacer aliá a Israel para que te conviertas en
chileno, argentino, etc. O el caso de los chilenos exiliados, que se
juntaban mayoritariamente con chilenos… Eso también explica el por
qué de una comunidad sefaradí, una yeke, una húngara. Dentro de
nuestra unidad tenemos características diferentes.
Respecto a la preocupación, sí, me preocupa y mucho, son demasiadas
las distracciones que con las que el mundo gentil tienta a nuestros
jóvenes sobre todo cuando salen del cascarón y llegan a la
universidad. ¿Te imaginas lo que significa para alguien cuya vida
gira en torno al colegio hebreo, el movimiento juvenil y el estadio…
llegar a la universidad? Un mundo ancho y ajeno se les ofrece en
bandeja, nuevas sensaciones y tentaciones. Por otro lado, vemos el
aumento en las filas de las que llamas “la” o “las ortodoxias”… y el
esfuerzo de los rabinos masortiim por ofrecer actividades
interesantes a los jóvenes y esforzarse por preparación y
capacitación en liderazgo. Respecto a las grandes construcciones, lo
único que me asusta de ellas es el no poder darles vida, pero creo
que con esfuerzo es lograble.
El caso más patente de “gran construcción” es el edificio del
Circulo Israelita: kol hakavod a José Codner y al equipo que lo hizo
posible. Como dijo él en uno de sus discursos, la idea es que esté
abierto a actividades no sólo para los socios, sino también para la
comunidad toda y para la sociedad gentil y, en ese predicamento es
que el CEJ (Centro de Estudios Judaicos) de la Universidad de Chile
tendrá una sede para realizar actividades académicas dirigidas a
público general. Quiero que quede claro que se trata de la
denominada “sede oriente”, no significa que nos vayamos a trasladar
con camas y petacas. La sede del Centro es el edificio de Miraflores
al que llega gente que nunca –por la lejanía- vendría a la Dehesa y,
a la inversa, gente de ese sector no llega al centro de Santiago.
Por lo tanto, si Mahoma no va a la montaña (mala frase, pero mejor
que decir si Moshé no va a har Sinai….).
- Una de las respuestas más comunes que nos han dado
personalidades entrevistadas en este mismo medio es que la educación
es la clave para combatir la asimilación. Suena bien, pero no queda
claro cuál tipo de educación, con qué objetivos, basado en qué.
¿Cuál es su opinión al respecto?
Concuerdo plenamente con eso. Uno debe sentirse orgulloso de lo que
es, del grupo al que pertenece pero para eso debe conocerlo… no
basta con nacer judío, hay que “hacerse judío” y en ese hacerse la
educación es fundamental, una educación que empieza en el hogar,
continua en el colegio y, por supuesto, una profundización, no basta
con “sentirse judío”, en el ser judío hay corazón y razón. He visto
a mis sobrinos cuando al llegar Pesaj decían “de nuevo el mismo
cuento”. El “cuento” está bien para la preparatoria, después hay
explicaciones de otra índole, simbolismos más profundos, filosofía,
ética, el extraer de las fuentes la riqueza del humanismo judío. Yo
vi como antaño, -no se cómo es ahora-, el estudio de la Torá servía
más para enseñar hebreo que para enseñar Tora. Yo decía, no, vamos a
leer en castellano para que entiendan, vamos a ver qué valores hay
en este trozo de la parashá y de qué modo podemos aplicarlos a
nuestra vida cotidiana. Una formación en valores es lo que yo busco,
lo que yo deseo. La Torá es fuente de vida, el mismo Shema, cuando
lo lees está escrito en presente: “Estas palabras que te ordeno
hoy”, hoy, mi hoy como fue el hoy de mis abuelos y como lo será el
de mis sobrinos nietos y sus generaciones posteriores. La Torá es
presente, es actual, por lo tanto hundámonos en su estudio y
extraigamos de ella pautas aplicables a nuestro diario vivir. Una
educación que permita reconocer a un judío doquiera que esté, por su
comportamiento ético, por su prontitud para poder responder desde la
perspectiva judía a los desafíos actuales. Perdona, me extendí, pero
es un tema que me apasiona porque como dirían un pedagogo usando un
vocabulario moderno, engloba tanto al “enseñante como al aprendiente”.
Si, suena horrible la frase, prefiero decir “discípulo y maestro”,
entendiendo como maestro al padre, a la madre no solo al moré. Es
responsabilidad de la familia en primera instancia.
- Sin lugar a dudas el Centro de Estudios Judaicos de la
Universidad de Chile disfruta de un merecido reconocimiento tras
haber formado a un incontable número de investigadores y estudiosos
de nuestra cultura, tanto judíos como no judíos. Por estas fechas se
encuentra festejando su cuadragésimo aniversario de fundación. Estoy
seguro que nuestros lectores gustarían enormemente conocer su
evaluación a la trayectoria del CEJ desde su perspectiva de
Directora.
¡Cuatro décadas! Me parece mentira. La invitación fue para el 12 del
12 a las 12. Parece fecha kabalística ¿verdad? Un centro de esta
naturaleza sólo podía ser concebido al interior de una Universidad
como “la Chile”, pluralista, no confesional, humanista. De hecho,
junto al nuestro se crearon los Centros de Estudios Árabes y el
Centro de Estudios Griego.
- ¿Cuales son los objetivos con los que se creo el Centro de
Estudios Judaicos? ¿Se han alcanzado? ¿Han variado en el curso de
los años?
Nuestro Centro buscar fortalecer el conocimiento en pro de la
transmisión y preservación de los valores históricos, culturales y
éticos del pueblo judío, tarea que desarrolla a través de la
docencia, la investigación y las actividades de extensión , a las
que se suma las publicaciones. En
nuestro Centro es cuando se empezó a realizar trabajo
interdisciplinario y transversal mucho antes de que ese término
empezara a usarse en la jerga universitaria. Hemos posicionado y
creado áreas que hasta entonces no había como los estudios de
religión y religiones los del Medio Oriente Antiguo. Iniciamos el
trabajo de Seminarios Permanentes, el primero de ellos fue el SPES
(Seminario Permanente de Estudios Sefaradíes), en la década de los
70 gracias al entusiasmo de Jorge Zúñiga Rodriguez que fue su
director. En ese Seminario se gesto el actual coro Sefarad, la
Biblioteca Baruj Spinoza, el Instituto de Estudios Sefaradíes de la
Comunidad Sefaradí y de forma incipiente lo que más tarde sería el
Museo sefaradí. Treinta años cumplió el Seminario Interdisciplinario
Permanente de Religión y Cultura con profesores que trabajan en
diversas disciplinas y proceden de distintas universidades
nacionales y de otras latitudes y el actual Seminario de Shoa y
memoria en Chile y América latina que ya lleva una año y medo de
fructífero trabajo.
- ¿Y en el campo de la Docencia, estrictamente hablando?
En docencia ofrecemos cursos de Formación General (CFG) y básico
transversal (CBT)de Formación básica. El primero está dirigido a
alumnos de todas las carreras de nuestra universidad, llevamos tres
años dictando Holocausto y DD.HH y podemos decir que los inscritos
superan con creces los 130 estudiantes. El segundo tipo de cursos
está destinado a alumnos de la Facultad de Filosofía y Humanidades y
versa sobre la importancia de Sefarad en la formación de la cultura
hispánica.
- ¿Y ha habido algún aporte desde la perspectiva de la innovación
pedagógica?
Llevamos 7 años realizando un curso a distancia denominado Formación
en valores desde un dialogo interreligioso, 11 años dictando un
diplomado de extensión en Ciencias de la Religión con menciones en
Judaísmo, Cristianismo e Islam, cursos de historia judía, de
misticismo y kabala, de idioma hebreo bíblico y moderno. Por razones
presupuestarias nuestra publicación Cuadernos Judaicos ha debido
pasar del papel al soporte cibernético, tenemos en marcha blanca el
Cuaderno Judaico nº 26 (www.cuadernosjudaicos.cl),en preparación aun
está nuestra nueva página web. Nos enorgullece señalar que hemos
colaborado con entidades judías de todo tipo, lo mismo que con
colegios no judíos, comunidades religiosas de distinto tipo
(católicos, protestantes). Este año, entre fines de julio y
principios de agosto estuvimos presente con una gran delegación de
académicos jóvenes en el XV Congreso Mundial de Estudios Judaicos
realizado en la Universidad d Jerusalem y en la XIV Conferencia
internacional de LAJS (Latin American Jewish Studies) realizado en
la Universidad de Tel Aviv, en Chile estuvimos en las Jornadas
Nacionales de Historia desarrolladas en Valdivia y en el 2º
encuentro internacional realizado en la Universidad Adolfo Ibañez,
en el II Dialogo para las civilizaciones que realizó el Centro
Mohammed sexto para el Dialogo de las Civilizaciones. Nuestros
académicos publican en diferentes revistas… en fin.
- ¿Cual ha sido el apoyo desde la colectividad judía a las
actividades del CEJ?
En este quehacer exitoso, al decir de las autoridades de nuestra
Facultad, quiero destacar el apoyo que nos han entregado miembros de
la Filial Pacífico de B’nai Brith, sentimos el apoyo de todos los
integrantes de la Filial, pero en especial quisiera personificar en
dos de sus miembros, Esther Klarmann, que con tesón logró la
formación de la Corporación de Amigos del Centro de Estudios
Judaicos, entidad que cuenta con personería jurídica, y Werner
Simonsohn, que es un colaborador incansable. No quiero dejar afuera
la colaboración de Rudy Heyman, en el trabajo que se está realizando
con el archivo que nos donó el Prof. Böhm en donde hay muchos
documentos en alemán gótico. Del mismo modo es importante destacar
que la hermosa sede con la que contamos en Miraflores 579 fue
posible gracias a un personaje de la Comunidad Judía cuyo nombre no
podemos revelar. Este apoyo lo hemos logrado en los últimos 6 o 7
años.
- ¿Y realmente la gente judía está enterada del aporte al
quehacer académico que hace el Centro de Estudios Judaicos?
Hay mucha gente en la comunidad Judía que se pregunta que es el CEJ
y que dicen que no lo conocen ni saben qué hacemos, es posible que
sea culpa nuestra, hacemos mucho pero divulgamos poco. Estamos más
preocupados del hacer que del pregonar lo hecho porque el tiempo se
nos hace escaso. Pero créeme realmente el CEJ es un puente entre la
comunidad judía y la sociedad general, una puerta abierta a la
cultura judía. Todo el que llega hasta nosotros, profesionales,
profesores, estudiantes e incluso padres de niños de colegio nunca
se van con las manos vacías.
No te rías, pero hablar del CEJ, merecería no una jornada sino
varios días y te sorprenderías todo lo que hacemos lema’an hayahadut
e Israel. Podrías hacer una crónica sobre el Centro, descubrirías
cosas sorprendentes y gente muy pero muy interesante. ¡Anímate!
- Créame que haremos esa crónica. Finalmente, quiero decirla que
nos hemos enterado que se encuentra preparando maletas para viajar a
Israel. También hemos sabido que será un viaje pleno de actividades
académicas. Coméntenos de eso...
Si, voy a un curso de Yad Vashem, relacionado con el programa Morei
Morim lehoraat haSHoa (Formador de formadores para la enseñanza de
la Shoa) y después me quedaré trabajando en el Archivo Nacional del
Pueblo Judío revisando la documentación que en la década del 70 se
llevaron a Israel y que acá no tenemos. De este modo vamos
conformando un centro de documentación sobre el judaísmo chileno.
Me interesa, además, pesquisar en las bibliotecas israelíes material
sobre takanot relacionadas con judaísmo y economía para una
investigación que se realiza en el Centro sobre Reglas, capacidades
y redes en el desempeño económico de familias de origen judío en
Chile, 1930-1960, 1985-2009, que coordina el Prof. Matus, y sobre
temas de bioética ya que hace años atrás el Prof. Moreno y yo
participamos en el Grupo de Bioética y religión de la Vicerrectoría
Académica de nuestra universidad y en la actualidad nos han pedido
colaborar en la publicación de Acta Bioética. Creo que a pesar de
que dicen que estaré un largo tiempo en Israel (viajo el 27 de
diciembre y regreso el 16 de febrero), el tiempo se me hará
cortísimo… en detrimento de mi familia israelí, pero les prometí que
esta vez les dedicaría más tiempo y debo cumplir mi promesa.
Espero traer novedades de este viaje y regresar renovada: Israel y
Jerusalem, en especial, son para mí tan necesarios como el aire para
respirar o el agua para los peces.
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Nota de Anajnu:
AnaMaría Tapia Adler es la
Directora Centro Estudios
Judaicos de la Universidad de Chile. Académico asociado
y Licenciada en Filosofía con mención en Lengua y
Cultura Hebrea. Sus áreas de especialización son la
Historia del arte del Medio Oriente y Cultura
judía. Con un sinnúmero de cursos dictados y artículos
publicados de prestigio
internacional en el campo de la Cultura Hebrea, es
invitada especial cada vez que se precisa su voz
esclarecedora en temáticas históricas y de vida
comunitaria |
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