entrevista:
Moisés
Norambuena: "Las
instituciones no están interesadas en
invertir en cultura"
por Mijael Vera
A pocos días de
estrenar la obra "Las Hermanas Feldman"
basado en un cuento de Chéjov, corriendo
entre ensayo y ensayo, gestiones de última
hora, y presionado por alcanzar los propios
objetivos definidos, Moisés Norambuena
Nachari Presidente del Centro Cultural
Bustán Sefaradí conversa con Anajnu. Hombre joven,
de 26 años, apasionado por el Teatro, con la amable cortesía que le
caracteriza, conversa sin necesidad
de que el interlocutor tenga que ir a buscar la pregunta clave para que
exprese su experiencia. De hecho, Moisés deja fluir
sus palabras en una conversación honesta y
clara, sin los aires del divismo que podría
esperarse de un artista de éxito en el
reducido ambiente artístico del Ishuv local, y sin
dejar espacio a que los aplausos se le suban
a la cabeza. La sencillez es su norte, y una
vez más lo deja en claro.
- Moisés ¿Cómo
llegaste a esto de las artes escénicas y a
asumir la dirección teatral?
Desde chico estuve involucrado con el
teatro, la inquietud estuvo siempre, tomaba
talleres en el colegio. Fue algo muy
personal, ya que mis papas no tienen ninguna
relación ni vínculo especial con esto, de
hecho en un principio no querían que lo
hiciera. Estudie otra carrera, pero la
vocación llama, así que cuando llegó la
oportunidad de hacerlo profesionalmente me
formé
como actor en la Escuela de Fernando
Gonzáles. Lo de la dirección fue algo así
como "el lugar indicado y el momento
exacto". Había tenido la oportunidad de
hacer ayudantías a diversos profesores y
tomado un curso de pedagogía teatral en la
Universidad de Chile durante mi proceso de
formación, por lo que sabia algo de
pedagogía y dirección de actores, pero la
verdad es que nunca había dirigido una obra
de teatro. Sabía que algún día lo iba a
hacer, pero que no a mi edad. Por lo que el
Bustan Sefaradí fue algo así como una
escuela personal de dirección.
- El Bustán Sefaradí es el producto de
una gestión artística sorprendentemente
exitosa conforme a lo visto el año pasado.
¿Cuál es la composición humana del grupo?
¿De donde provienen las personas? ¿Son
profesionales del teatro?
A pesar de que ninguno de los que
participaron en el Bustan Sefaradi tiene
formación profesional como actor, tuve la
suerte de encontrarme con un grupo de
personas que tenia ganas de hacer algo
diferente, que se entregaron a este desafío
y a mis propuestas de rigor y disciplina (ya
que tuvimos que ensayar mucho, fueron 3
meses muy intensos, donde todos entregaron
su tiempo, su energía y cariño por un
proyecto que no sabíamos como iba a salir).
De todas maneras teníamos muchos puntos a
favor: la mayor parte del grupo la componía
el coro Sefarad (de la comunidad sefaradí),
los que llevan años preparando espectáculos
(kurtijos), las canciones están incrustadas
en su identidad. También, 3 de los
integrantes tenían estudios muy avanzados en
canto, lo que permitió que el trabajo
musical fuera excelente. Digamos que mi
trabajo fue darles la confianza necesaria
para que se atrevieran a hacer la obra.
- No es común ver proyectos artísticos
que vayan más allá que la simple actividad
lúdica. El Bustán surgió en la comunidad
sefaradí, y en la actualidad parece haber
cobrado cierta autonomía.
La verdad es que todo lo que ha pasado hasta
hoy ha sido bastante inesperado, porque,
como tu dices nació como una actividad
lúdica seria y comprometida, la Comunidad
Sefaradí nos dio su apoyo y nos dio a luz,
pero como pasa con los hijos que a medida
que crecen, van necesitando cierta
independencia. La compañía necesitó avanzar
y así es como se formó el Centro Cultural
Bustan Sefaradí, del cual soy el presidente.
Lo que no deja de llamarme la atención es la
velocidad con la que han ocurrido las cosas.
- ¿Cuál es tu diagnóstico respecto a las
manifestaciones artísticas que surgen
ocasionalmente en las comunidades judías?
Lamentablemente mi diagnostico no es
positivo, el problemas es que como tu dices
son "ocasionales". Es extraño el fenómeno
que ocurre en la comunidad judía, claramente
a la gente le gusta ver espectáculos judíos
(nuestro Bustan tuvo mas de 1500 personas),
pero lamentablemente la gente muchas veces
no sabe lo costoso que es producir un
espectáculo de calidad, lo que significa que
debemos tener auspicios, los que en esta
época son muy difíciles de conseguir.
El año pasado vivimos
una situación especial ya que la Embajada de
Israel nos apoyó económicamente para sacar
adelante el Bustan. Después del gran éxito
que tuvimos, decidimos empezar un nuevo
proyecto que lamentablemente hemos tenido
que autogestionar, ya que, después de buscar
mucho, tengo la sensación de que las
instituciones no están interesadas en
invertir en cultura, y no me refiero a que
la gente debe darte plata porque sí. Me
refiero a hacer negocios, a producir una
obra para ganar utilidades. Lo bueno es que
a pesar de todo existen grupos que se
mantienen en el tiempo, como el caso de
Maccabi que lleva 10 años haciendo proyectos
teatrales sin parar. Pero de todas maneras
podrían haber más.
- ¿Piensas que hay unas políticas
artístico-culturales eficaces en las
comunidades judías de Chile?
Como te decía en la pregunta anterior, creo
que hay ganas de ver espectáculos
culturales, pero pocas ganas de invertir en
ellos.
- ¿Qué piensas debiera hacerse para
alcanzar los niveles de producción artística
que hay en otras comunidades judías, como en
Buenos Aires, por ejemplo?
Creer que podemos hacerlo. El gran problema
de esta pregunta es que va más allá de la
comunidad judía, sino que es un problema de
Chile, de la manera de ser del país donde
vivimos, que claramente nos define. Un judío
chileno es diferente a un judío argentino.
Chile no valora ni necesita a la cultura y
el arte, algo de eso tenemos los judíos
chilenos. Aunque tampoco puedo negar que me
he sorprendido, sobre todo con los jóvenes
judíos (trabajo en el Colegio Hebreo y en
Maccabi y claramente se les ve una inquietud
y necesidad de cultura judía)
- Pasando al área artística
específicamente hablando: el proyecto del
año pasado fue el "Bustan Sefaradí" que es
de donde surge el nombre del grupo. ¿Puedes
hablarnos de esa obra y sus logros?
Bustan Sefaradí: el barrio sefaradí. Fue el
nombre la obra, y en señal de
agradecimiento, a modo de "cabala" decidimos
usarlo, ya que con ese nombre nos hicimos
conocidos. Participar en este proyecto fue
una experiencia única y yo creo irrepetible,
dicen que no hay como el primer amor, y creo
que con las creaciones artísticas y
culturales pasa lo mismo, partimos de la
nada, de no saber nada, el elenco no sabia
de teatro y yo no sabia de dirección. Fue un
acto de confianza. No puedo negar que
tuvimos éxito, pero creo que el mayor logro
esta en el hecho que en un par de semanas
estrenaremos un nuevo proyecto, ya que era
muy fácil que las cosas quedaran y se
desvanecieran. El saber que seguimos
trabajando es para mí el mayor logro.
- Efectivamente. Este año se encuentran
en los últimos preparativos de la obra "Las
Hermanas Feldman" que parece tener
contenidos estéticos asociados al mundo
ashkenazí. ¿Significa esto una ampliación de
las temáticas artísticas del grupo?
La verdad es que fue un tema en la compañía,
¿Que hacer ahora? Para mi siempre ha sido
una contradicción muy grande los conceptos
de sefaradí o ashkenazí, porque creo que
antes que todo somos judíos. Creo que las
generaciones actuales lo han superado, pero
para nuestros padres y abuelos es un tema.
Escogimos una obra de "estilo" ashkenazí
justamente para dar cuenta de que lo que nos
motiva es el ser judío, no la característica
particular.
- Finalmente, en el plano personal, nos gustaría
que nos hablaras sobre tu ser judío y tu
compromiso comunitario...
La verdad es que me ha costado encontrar un
lugar del cual sentirme parte, estuve en el
colegio hebreo cuando chico, estuve en
movimientos, voy a la comunidad sefaradí y
nunca sentí que pudiera ser parte o aportar
algo concreto a la comunidad. Es justamente
ahora después de haber hecho el Bustan
Sefaradí, donde se me han abierto las
puertas a la comunidad, ya que gracias a eso
estoy trabajando en diferentes lugares
judíos, y de una u otra manera he podido
relacionarme con las dos cosas de las que me
siento parte: el mundo del teatro y el mundo
judío.
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Nota
de ANAJNU: Moisés Norambuena es
actor. Ha participado en cortometrajes,
y ha desarrollado una interesante vida
académica en prestigiadas universidades
del país. Director de Teatro y autor de
varias obras, su trabajo en la comunidad
judía ha ganado prestigio y
reconocimiento en breve tiempo.
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