Entrevista:

"El proyecto comunitario va siendo cada vez más elitista..."

Nico Riethmüller conversa con Anajnu

Poseedor del don de un liderazgo innegable, y combatiente desde las trincheras de la intelectualidad, asoma con un discurso fuertemente definido por la reflexión, subrayando su opción por el Laicismo con la misma energía con que lo ha hecho en la conversa cotidiana, en sus intervenciones públicas y artículos. Alerta a la interrogante que le desafía, no escapa a su notable inteligencia una cuota no menor de trascendencia y una sutil, aunque inocultable pasión por una rebeldía refrescante en tiempos de pasividad y conformismo.  Definitivamente no está en su horizonte el entrar a la "pelea chica" del quehacer comunitario. Su mirada, al contrario, es transversal y en perspectiva, acusando una racionalidad metodológica que comúnmente escasea en los niveles directivos. Pero se trata de una mirada que está expectante a la espera de la aceleración de las contradicciones de identidad que comienzan a asomar con fuerza, dispuesto a dar el salto cualitativo que genere movilidad en un ámbito en donde nos estamos acostumbrando al inmovilismo.

por Mijael Vera

- Te hemos visto muy ocupado por estas semanas pos-terremoto, ¿en qué andas Nico?

Justamente el día del terremoto fui a la primera entrevista de trabajo que tuve desde que había llegado de mis vacaciones. Incluso la había fijado revisando mi mail en Río. Y hace ya dos meses entré a trabajar a la Fundación Mercator como Jefe de Evaluación. En la fundación, estoy involucrado principalmente en dos proyectos, dos Academias de Líderes, una que hacemos con 100 jóvenes en Peñalolen y otra con 80 jóvenes en Tierra Amarilla, muy cerca de Copiapó, todos de segundo y tercero medio. El trabajo es muy entretenido, y en cierta forma es continuar siendo madrij, tengo incluso dos kvutzot, no solo una. Tengo una de 15 janijim del Erasmo Escala y otra en el norte de 7. Con los dos grupos trabajo semanalmente guiándolos en la elaboración de un proyecto que deben ir construyendo para lograr su ejecución hasta máximo noviembre. Estoy a cargo como Jefe de Evaluación de construir un instrumento para medir cuantitativamente el impacto que produce en un joven participar de la academia, como también conocerlo y explorarlo cualitativamente. Los jóvenes además son parte de una instancia mensual de talleres de liderazgo, oratoria, trabajo en equipo, comunicación, trabajados en ejercicios vivenciales. Es muy entretenido.

- Aún resuenan los ecos de un vibrante discurso tuyo en el acto de Conmemoración de la Shoá del año pasado. Recuerdo que los comentarios fueron muy encontrados. ¿Continúas en la línea planteada en esa oportunidad y en algunos artículos posteriores referentes a la relevancia de una opción Laicista en el judaísmo?

Creo que todas las opciones en el judaísmo deben ser relevantes. Cuando nos miremos como diversos y distintos es cuando más lograremos crecer como comunidad. Creo que la opción laica está en una oportunidad clave hoy en día de definirse y unirse presentando una propuesta que proponga un marco social laico y judío, y pasar la barrera de definirse desde la negación de lo religioso. Ser laico es mucho más que ser no religioso. Lo judío es mucho más que lo religioso.

· Generalmente hemos conocido el discurso laicista desde la negación de lo divino en la vida cotidiana. Afirmación fuertemente resistida y que ha signado el desarrollo del pensamiento judío durante los dos siglos anteriores...

Estas afirmaciones deben sobre entenderse cuando actualmente hay muchas personas que aún las cuestionan. Creo que tiene mucho que ver con el miedo a negar a D's. Miedo que reconozco incluso me puede llegar a representar. Yo no niego la existencia de D's, pero tampoco la doy por sentada. Si D's existe o no, seguro está esperando que reparemos el mundo, partiendo por la justicia social. Por eso, creo que debemos centrar nuestras preocupaciones en producir cambios sociales concretos, lo que no se opone a que cada uno conlleve una vida espiritual como más le acomode, pero que logremos diferenciar también espiritualidad de religiosidad.

- El tema es que ese discurso suena muy similar al de la Haskalá del Siglo XVIII... y ya sabemos de los estragos que generó este tipo de "laicismo" que ponía acento en la "tradición" como elemento de identidad, y no en la profundización de la Torah misma.  La pregunta concreta es, ¿qué aporta este punto de vista en tiempos en que parece que los jóvenes corren a buscar los tefilim de su bar-mitzva que yacían en el baúl de los recuerdos para proceder a ponérselos todos los días...?

Yo nunca he planteado una opción laica de judaísmo que no profundice la Torah, todo lo contrario. Creo que un judío laico debe ser tan estudioso de todas las fuentes judías como uno religioso. No podemos darnos el lujo de ser ignorantes, menos en lo judío. La diferencia está en nuestro foco y la lectura que hagamos de ella, centrándonos en el hombre y en su responsabilidad social. Las fuentes judías están llenas de sabiduría y cuestionamientos para el hombre, que trascienden el ámbito de lo religioso. Por otro lado, si bien hay un acercamiento de algunos sectores de la juventud hacia una opción más ortodoxa en la práctica de su judaísmo, producido por una búsqueda de respuestas que encuentran en dichos sectores, lo que también es responsabilidad de los sectores más laicos de no proveer una práctica judía de vida concreta para el judío laico. Creo que en general no se dimensiona la cantidad de gente judía que opta por un estilo laico de vida, quizás limitándolo a una no-participación religiosa de los espacios comunitarios tradicionales, pero que buscan y están ansiosas de desarrollar una identidad judía. A los jóvenes que se ponen sus tefilim todos los días, mazel tov. No todos tenemos que ser laicos.

- ¿Cual es tu lectura del fenómeno, ya bastante comentado durante el S.XX como un proceso que hace peligrar la continuidad del pueblo judío, al que se ha denominado "asimilación"?

Creo que el concepto de asimilación, si bien se refiere a la pérdida de espacios de desarrollo de identidad judía, con el tiempo fue siendo apropiado por los sectores más religiosos como su bandera de lucha para traer a los "judíos perdidos" directo a la sinagoga, pero no hay que olvidar que la identidad judía se desarrolla y refuerza por muchos otros espacios distintos que los religiosos. El concepto de asimilación finalmente está definido desde una manera determinada de ser judío, olvidando que hay muchas formas de ser judío. El sesgo del concepto de asimilación está en el enfoque de la pregunta. Una cosa es preguntar que tan asimilada está la comunidad judía en Chile, otra cosa es preguntarse sobre las particularidades del judaísmo latinoamericano. Miramos lo mismo, pero la forma de aproximarse a la realidad tiene ópticas completamente diferentes.

- Por cierto a tamaño fenómeno que está presente en cualquier reflexión judía, existen y, a veces conviven malamente, ópticas diversas de lo que es asimilación. Pero, en estricto rigor, no has respondido la pregunta. Siguiendo tu propuesta te pido tu opinión, entonces, sobre la asimilación en el marco de una mirada local y sobre las particularidades del judaísmo latinoamericano...

Creo que el fenómeno de la pérdida de espacios de desarrollo de identidad judía se debe a que el judío es cada vez un ciudadano más integrado en la sociedad en la que vive, en un contexto globalizado en el que las identidades son múltiples. Si bien se es judío, también se es chileno, latino, nieto de inmigrantes, de izquierda, de un colegio determinado, de una universidad determinada, de diversos gustos, prácticas o hobbies, etc. Al final mi identidad judía está compitiendo contra todas mis otras identidades. El mundo globalizado de hoy, en el que se comparten y se mezclan cada vez más los espacios de construcción de identidad, los judíos estamos obligados a ver que nosotros no tenemos tantas diferencias comparándonos con la gente no judía. Entender las particularidades del judaísmo latinoamericano conlleva cosas muy diferentes, desde revisar como se fueron conformando nuestras distintas identidades, y ver que especificidades y sentimientos tenían los judíos que llegaron a Valparaíso o los de Buenos Aires, contrastándolos con los que llegaron a Nueva York, sino también sentir como propio poder cantar Ose Shalom Bimromav con la melodía de "Run Run se fue p'al Norte" de Violeta Parra. Es comparar y conocer las distinciones que poseen las comunidades judías en nuestro continente, producto de la mezcla con las identidades locales, entender cómo la comunidad judía argentina es discursiva y politizada mientras que la chilena es mucho más tradicional y conservadora.

- Bueno... pero... Run run se fue pa'l Norte hace más de cuarenta años. Y tal como decía Violeta Parra "no volvió más". En estos cuarenta años cayó el Muro de Berlín, volvió la democracia a Chile, resurgió el fundamentalismo islámico, entre otras muchas cosas. Probablemente Run Run hoy habría enviado un mensaje de texto a través de su celular diciendo que se ha cortado el pelo, se sacó los aritos, que está estudiando la Parashá en Internet, y ha desempolvado su Talit para ir a un Minian kosher...

Yo creo que quizás Yael o Deborah estarán desempolvando su talit, aunque creo que en Chile no muchas mujeres usan talit, y menos las que se cortan el pelo y se sacan los aros, pero Riffka e Ilana estarán profundizando sus estudios y reforzando su identidad judía desde un punto de vista laico. Preparan una comida de shabes en su casa con su familia y amigos trayendo a la mesa interesantes reflexiones sociales que estén contenidas en la parashá de la semana. La opción laica del judaísmo no lleva a dejar de lado lo judío, todo lo contrario, la cultura y la tradición judía, en sus fuentes, música, filosofía, historia, etc., son tomadas e interpretadas centrando la atención en el quehacer del hombre y su responsabilidad en la sociedad. Esto no se trata de estar todo el día preguntándose si D's existe o no existe. Lo que más me demuestra lo anterior es que si existe, estoy seguro de que me quiere, aunque no asegure su existencia. Esto se trata de convertirnos en reales agentes de cambio en la sociedad, el fin del judaísmo es el tikun olam.

- Sin duda. Inclusive temas como la reparación del mundo desde la justicia social, han estado presentes desde la época de los Profetas. No hay novedad en ello. No obstante hoy, en temas de identidad, con la globalización encima y las fuertes tendencias hacia la uniformidad, la respuesta parece ser el desarrollo local y la potenciación de las identidades particulares.

Globalización y uniformidad no son conceptos que van necesariamente de la mano. La uniformidad no es responsabilidad de la mayor proximidad de las diversas identidades que hay alrededor de todo el mundo, que podría considerarse como una definición "romántica" de la globalización. La uniformidad del hombre descansa mucho más en una dominación mundial del sistema capitalista actual, que polariza la población global, como dijo Zygmunt Bauman, en turistas del mundo y vagabundos, personas que constantemente vivencias experiencias de hibridación cultural, y personas a las que el tiempo les pasa en un mismo espacio. La globalización segmenta el espacio urbano, donde el enemigo de la ciudad ya no es un pueblo externo, sino que son sujetos internos, por lo que el espacio público va siendo cada vez más prohibitivo y definido desde los sectores de poder de la sociedad. Las plazas cada vez más iluminadas, y la fuerza pública siempre en aumento. Esta obligación de uniformidad, sistematización, deshumanización y enajenación por parte del sistema capitalista actual que ha creado un poder (o más bien un biopoder en términos de Foucault) que trasciende todo control político local, más allá del Estado Nación, son las grandes transnacionales que controlan el mundo. Pero el aspecto de intercambio cultural de globalización cultural no conlleva el concepto de uniformidad, todo lo contrario.

- El fenómeno de las "tribus urbanas" acusa una posición de resistencia que debe llevar a reflexión...

El fenómeno de las tribus urbanas tiene una doble lectura, y quizás muchas más, así que citarlo como ejemplo no es tan fácil. Las tribus urbanas, si bien son identidades que están desarrollando hace unos años los jóvenes del mundo entero, poseen un débil trasfondo ideológico y su identidad descansa mucho más en una ética de consumo global que en una revalorización cultural local de resistencia. Esta misma ética de consumo global es también posible gracias a las condiciones del sistema económico mundial imperante.

- En ese sentido poseemos un discurso de larga experiencia en términos de lo que es identidad propia, identidad que, por lo demás, puede ser politizada en Argentina hoy, pero no siempre lo fue. Así como tampoco en Chile  la colectividad estuvo siempre despolitizada. Algo sucedió que generó estas dinámicas, y sería valioso conocer tu lectura al respecto.

La identidad judía es milenaria y descansa en muchísimas cosas, estamos muy lejos de estar definidos por una ética de consumo global como una mera tribu urbana. La politización de los judíos en Buenos Aires y el proceso contrario en los judíos de Santiago responde completamente al contexto local y a las especificidades de cada lugar. La identidad cosmopolita es mucho más fuerte y presente en Buenos Aires que en Santiago. La proximidad de la capital bonaerense y el Atlántico es mucho mayor hacia el antiguo primer mundo y sus rutas marítimas que nuestra capital sin puerto y al otro lado de la cordillera, mirando hacia el Pacífico. Buenos Aires, como Nueva York y Río de Janeiro, son ciudades y puertos importantes que albergan una importante población de inmigrantes, formándose barrios de colonias y dándose un carácter mucho más cosmopolita en la ciudad. La población judía inmigrante que llegó a Santiago se encontró con un contexto más homogéneo, menos diverso, menos progresista, menos desarrollado culturalmente, más clasista y más distante del primer mundo que el que se encontraron los judíos inmigrantes en Buenos Aires.

- ¿Y cuáles son los procesos particulares que caracterizan a la colectividad judía chilena?

En Santiago, la comunidad judía vive dos procesos diferentes que se vienen enfatizando desde la década de los ochenta. Por un lado, la comunidad judía va haciendo cada vez más elitista su proyecto social. Ser miembro de las principales instituciones comunitarias de Santiago es muy caro para muchas familias que terminan optando por marcos no judíos como colegios, estadios y otro tipo de comunidades o grupos de participación social, marcos que no desarrollan su identidad judía. Se excluyen por no poder pagar un estándar determinado de vida comunitaria y son excluidos cuando las leyes de mercado van sobre los intereses concretos de ampliar nuestro proyecto social de comunidad. Por otro lado, la comunidad judía en Chile vivió un proceso de derechización política, quedando los espacios más progresistas muy reducidos y fragmentados, especialmente con la dictadura.

- ¿Y qué le sucede a la juventud judía en esta dinámica que describes?

La juventud judía hoy en día es completamente apática política o intelectualmente, a niveles que son preocupantes. Hoy en día, todo es promo y sushi. Muy distinto es en Argentina, donde la clase media es más amplia, aunque hoy en día viva un proceso de retroceso y aumento de la brecha en la distribución del ingreso más cercano a países como Chile. En Buenos Aires, estudiar carreras como Sociología es una de las opciones más comunes junto a Derecho, Economía y Medicina, disciplina que acá siempre llama la atención. La defensa de libertades personales al otro lado de la cordillera es mucho más alta, donde algunos debates en Argentina ya están bien encaminados. Por acá están recién comenzando debates tanto en la sociedad chilena como en la comunidad judía local. Acá la Iglesia fue demasiado influyente y hasta hoy pesa en nuestra sociedad, en todos los poderes del Estado. Más ahora con el nuevo gobierno...

- Otro ángulo del problema parece ser el de la competencia entre identidades. Curiosamente el judaísmo ha tenido una enorme flexibilidad al respecto. La herencia sefaradí o ashkenazí aún se vivencia como algo sagrado...

Hablar de competencia de identidades es más claro que nunca este 2010. Por un lado, 18 de septiembre es la celebración del bicentenario, muchos están esperando esa fecha para carretear con los amigos y salir fuera de Santiago. Por otro lado, muchos de nosotros ya sabemos que esa fecha también este año va a ser Yom Kippur. Claramente esto es una competencia en donde algunos judíos decidirán el asado del bicentenario y fin de semana fuera de Santiago, mientras que otros optarán por la sinagoga y el ayuno. La flexibilidad del judaísmo se debe completamente a su condición de inmigrante y de ir asimilando elementos de la cultura local, no con el sesgo del concepto "asimilación", sino en la producción de nuevos elementos culturales. Analizar las vestimentas de las poblaciones judías alrededor del mundo es entender las distintas épocas, es una enorme lección de diversidad y especificidad, es el judaísmo asimilando elementos locales en un contexto geográfico y social específico. Cada población judía de inmigrantes, tanto ashkenazim como sefaradim, fue produciendo también nuevos elementos culturales locales y sincretizados.

-  No es menor que nuestras sinagogas están pobladas por gentes de izquierda o de derecha, o de ningún lado. Tampoco es menor el que personalidades religiosas participan en el campo de las ciencias, la literatura, el arte, la política. Esto es sólo muestra de que siempre el pueblo judío ha sabido mantener su identidad en tiempos de cambios o de conflictualidades. ¿Porqué, entonces, hoy estaría en "competencia" la identidad judía con otras identidades? ¿No será acaso que en realidad el laicismo, al rebajar la identidad judía a algo incidental, está en esa competencia?

El que vayan personas con preferencias políticas a la sinagoga o el que los ortodoxos participen de otros campos que no sean de dominio religioso, son excelentes ejemplos de la multiplicidad de identidades en una misma persona. Decir que las identidades no compiten entre sí, negando el hecho de que se contraponen ya sea en principios ideológicos o prácticos, es como afirmar que la política no está relacionada con la religión, o ambos con el arte, las ciencias o la literatura. La relación no es solo evidente, es histórica. No es solo la identidad judía la que está en competencia con las demás, no nos miremos tanto el ombligo. Los cristianos más aferrados y los musulmanes más ortodoxos también deben tener muchas contradicciones éticas y morales cuando se enfrentan con dilemas políticos, de dominio público y social. Afirmar que el laicismo rebaja la identidad judía a algo incidental es reducir lo que debería ser una propuesta cultural propia y concreta haciendo una lectura de todos nuestros elementos, símbolos, fiestas, tradiciones y fuentes pero desde una visión humanista, a una mera queja de la existencia de D's. Ese es el cambio de paradigma en la historia del judaísmo laico y la clave para entender su concepto y definición como te lo expliqué antes.

- En honor a la verdad, el Judaísmo jamás tuvo una manía teológica en cuanto a resolver la angustia de saber si Di-s existe o no. Toda su reflexión parece apuntar al ser humano en su compromiso con la sociedad, en su rol de agente de cambios, y en la santificación de lo cotidiano. Cuando en nuestra historia hubo intentos de separar lo religioso de lo político, de lo filosófico, etc, etc...la propia historia nos enseñó que las cosas no estuvieron muy bien que digamos...

A diferencia del cristiano o del musulmán, el judío sabe que D's existe, no cree en su existencia, sino que se da por sentada. Toda creación debe tener un creador, no puede ser azaroso. El judaísmo tiene una connotación mucho más científica al cambiar el concepto de fe por el de saber. Concuerdo contigo en que toda la reflexión del judaísmo centra su atención en el ser humano y su compromiso con la sociedad y en su rol de agente de cambios, pero eso ¿a cuántos jóvenes judíos les dice algo? Yo creo que a muy pocos, y a muy pocos adultos también.

- ¿Cuál es, entonces, la propuesta "laica" para el Siglo XXI?

Debemos comenzar a vivir nuestro judaísmo hacia la sociedad, y aprovechar de que tenemos los mejores niveles de organización comunitaria y cohesión institucional para trabajar juntos reparando nuestro entorno. Creo que separar lo religioso de lo político es mínimo. Los Estados no pueden ser religiosos, sólo producen discriminación hacia los demás ciudadanos que no se adscriben hacia la religión oficial. En el caso de Israel, no puede ser que la población judía laica no pueda tomar un bus en shabat, o mucho más importante, que no puedan casarse o enterrarse en un marco laico y no religioso. El control de ciertos poderes políticos de la sociedad civil deberían dejar de ser administrados por religiosos. Los mayores avances sociales de igualdad se obtuvieron en la Revolución Francesa, quizás el cambio de paradigma más grande de separación del poder político del religioso, y el nacimiento del concepto de ciudadanos iguales, libres y fraternales...

- e informados...valdría agregar. En este sentido, ¿cual es el rol de los medios de comunicación judíos, independientes y transversales en la construcción de referentes válidos en el Siglo XXI?

Los medios de comunicación independientes están directamente relacionados con la inclusión de nuevos temas de debate para la construcción de nuevos discursos. En una comunidad judía como la chilena, donde las voces hegemónicas ensombran cualquier discurso que se salga de los márgenes definidos, lo que pone y resalta la voz y el discurso de los pensadores más alternativos y menos convencionales, son siempre los medios de comunicación independientes. Hay menos costos políticos, hay menos que perder, el riesgo es mayor y la controversia y la polémica es parte del llamado de atención. Pero estos discursos, que son generalmente los que más contrastan contra la formación ética y moral del ciudadano promedio de la sociedad, al plantear dilemas desafiantes y provocativos, permiten el avance de la sociedad civil en enriquecerse desde el entendimiento y la diversidad. El uno se conoce con el otro, conocerse implica relaciones próximas de entenderse en la cotidianeidad, en los más comunes miedos e inseguridades, y las más grandes felicidades.

- ¿Entonces, en la sociedad posmoderna los medios de comunicación independientes son los llamados a traer a la luz todo aquello que, generalmente, se tiende a esconder en las sombras?

Exactamente. Los medios de comunicación independientes logran ser una voz con un nivel de empatía mucho más alto hacia determinados lectores. Su construcción de referentes válidos descansa en la responsabilidad de traer el debate a la mesa, de lograr que una práctica social deje de ser un tabú y comience a hablarse. Pero para que la práctica social pase a ser parte de la norma, no basta sólo el discurso, también es necesaria la reiteración de esa práctica social en espacios públicos, reiteración que dejará de llamar la atención cuando sea parte de lo común. Cuando las parejas de jóvenes judíos homosexuales comiencen a ir de la mano por sus comunidades como las de los jóvenes judíos heterosexuales, todo esto dejaría de ser un tema. Pasaría a ser algo común, parte de lo que se ve todos los días, y finalmente, parte de la normalidad. Ya estamos en el siglo XXI. Después de todo lo que hemos vivido, ser judío y andar discriminando debería darnos vergüenza.

 

 

Nota de ANAJNU:  Nico Riethmüller, es Licenciado en Sociología en la Universidad de Chile y ejerce su profesión como Jefe de Evaluación de la Fundación Mercator. Hasta enero del 2007, ejerció como madrij en la TNUA Tikva haciéndose cargo del proceso educativo de los mayores de kvutzá janijim en el movimiento. Luego se unió a la majlaka de jinuj de la Agencia Judía en Chile donde estuvo a cargo del taller de liderazgo para madrijim de cada Tnuot. En los años 2008 y 2009, fue el Pahil de la Tnua Hashomer Hatzair-Chile, siendo el responsable de las actividades educativas del movimiento y dirigiendo los trabajos de la tzevet de madrijim y la realización de las relaciones públicas de la misma. Al final de 2008, fue electo como Presidente de la Federación de Jóvenes Sionistas. Junto a esta trayectoria comunitaria e institucional en el ámbito juvenil, su postulado ha sido el de estimular el intercambio a partir de la aceptación de las diferencias, perspectivando al Judaísmo como una realidad múltiple en donde se hace preciso crear y fortalecer espacios de dialogo.

 

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