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Entrevista a Noam Titelman: El nuevo presidente de la FEUC conversa con Anajnu
Para el desconocimiento de la opinión pública, Noam es judío, y aunque esto sea un dato menor en el convulsionado ambiente nacional, lo cierto es que asoman en su discurso los valores eternos del Judaísmo en cuanto a la solidaridad, la búsqueda de justicia, y un innegable inconformismo. "La mentira de la justa retribución es la base de la sociedad moderna. Existe la concepción, basada en la visión capitalista, de que las retribuciones y distribuciones de los bienes debiesen corresponder con el aporte que se hace al proceso productivo..." señala Noam en un notable artículo publicado hace pocos años referente a “La metamorfosis” de Kafka. Sin dudas su discurso se ha vuelto ahora más directo y menos conceptual, debido al calor de un movimiento que ha visto evolucionar su carrera política meteórica y de amplio respaldo en el seno de la emblemática Federación de Estudiantes de la Universidad Católica. Corriendo entre reuniones y trabajo electoral a procura de ganar la segunda vuelta, donde alcanzó un holgado 52,77%, Noam concedió esta entrevista a Anajnu. por Mijael Vera - La lista que encabezas en las elecciones de la FEUC ha sido calificada como de "continuidad" con respecto a la gestión de Giorgio Jackson. ¿Es tan así o hay matices que aún no son percibidos por la opinión pública? La verdad es que la fuerza de la "continuidad", como han definido los medios a nuestra Lista, está dada por las ideas y no por los rostros. Ya se ha visto que las demandas estudiantiles en todos los niveles son reales, necesarias y que gozan del amplio respaldo en todos los estamentos académicos y, principalmente, en la ciudadanía. La educación precisa grandes y profundos cambios, y por ahí van las opciones a tomar, las decisiones que el estudiantado resuelva poner por delante para avanzar paso a paso, pero de manera conciente y exitosa. Claro que la Lista NAU (Nueva Acción Universitaria) representa los mismos valores que ha representado Giorgio Jackson. En esta etapa, profundizaremos el trabajo para buscar las reformas en su conjunto que la educación y la sociedad toda necesita y exige. - En Chile hay decenas de miles de estudiantes en paro, tanto en la enseñanza media como en la universitaria que están a punto de perder su año escolar, ¿cual es tu posición? ¿cuál es la opción que estás dispuesto a apoyar para la solución de esta arista del conflicto? Lo digo derechamente: en Chile a nadie le gustan los Paros. Menos a nosotros.. Son un síntoma de una crisis que no ha tenido respuesta clara y satisfactoria, los paros no son un objetivo. Sucede, en especial en este tema, que el movimiento estudiantil respeta las decisiones democráticas de cada espacio, de cada federación de estudiantes, de cada centro de alumnos, etc. Si ha habido muchos de estos niveles que han optado por el Paro indefinido, aunque condicionado, esa ha sido una decisión particular. No hay que olvidar que este movimiento tiene una característica innovadora y es que funciona sobre la base de consultas a las bases. Son los mismos estudiantes los que deciden, no los voceros. Por otra parte, también hay que subrayar el que todo el movimiento ha estado abierto al diálogo, sólo que para ello se necesita, a lo menos, dos partes, cosa que el gobierno aún no entiende. - En términos de lectura cronológica, no escapa a la percepción pública que tanto el gobierno como el movimiento estudiantil en su conjunto y sus particularidades han llegado a un punto muerto en las negociaciones y en la propuesta de soluciones de acuerdo para terminar el conflicto. ¿Qué sigue? Por ahora, en estos días, estamos abocados al tema de la Ley de presupuesto que es donde hemos decidido debemos instalar nuestros temas. Y esto se ve en el Parlamento que es donde hemos encontrado una enorme acogida de parte de los parlamentarios. El presupuesto asignado por el gobierno a la Educación es auténticamente mezquino, aún en un ambiente de protesta nacional que se extiende ya por seis meses. Eso es inédito. El siguiente paso será concretar estas reformas presupuestarias y empezar a trabajar en los grandes lineamientos que siguen. ¿Es posible plantear un cambio de esas dimensiones en un Chile desvertebrado socialmente, sin organizaciones políticas fuertes y estructuradas a las que apelar como compañeras sostenedoras del proyecto? Es posible y es necesario. Al menos, eso esperamos. No creo que el Parlamento sea tan ciego y sordo como ha sido el gobierno. Lo más notable del movimiento es que ha logrado traspasar las instituciones tradicionales, las ha remecido y las ha puesto al descubierto en su ineficiencia frente a la opinión pública. A la vez, este movimiento ha logrado permear a toda la sociedad civil en sus demandas pendientes, ha generado un tejido sólido que crece con fortaleza. El diagnóstico de que las instituciones están obsoletas o deslegitimadas, nos obliga a generar una nueva institucionalidad, participativa y democrática. Este año de protestas nos ha enseñado la manera de entender este proceso tan complejo y efervescente. Es de esperar que los partidos políticos, y en especial, el gobierno, saquen las debidas conclusiones. - Parece ser que una de las tácticas del gobierno fue la apuesta por un agotamiento del movimiento, la hipotética falta de apoyo popular, la disgregación y hasta la división entre los estudiantes. ¿cuál es la realidad que asoma tras esta elección y qué repercusiones visualizas desde sus resultados para el movimiento en su conjunto? La verdad, y se puede ver a simple vista, el movimiento tiene una fuerza propia basada en la necesidad imperiosa de cambios, no sólo de reformas estéticas. Mientras exista ese malestar, el movimiento va a seguir ya sea por las vías de la protesta real como también por las iniciativas creativas, que hay muchas, por lo demás. Hay que tener claro que el movimiento estudiantil va más allá de los rostros. De hecho, más allá de las federaciones específicas. El movimiento no se define exclusivamente en la FEUC, sino que en el conjunto de los estudiantes del país, los apoderados, los profesores, los vecinos, etc., etc. - El gobierno ha responsabilizado a los “ultras” por el fracaso del dialogo con los estudiantes... Culpar a los "ultras" del fracaso del diálogo gobierno-estudiantes es una nueva irresponsabilidad del gobierno y sus aparatos comunicacionales. Es tratar de echarle la culpa a otros de su incapacidad para generar respuestas, negociaciones, dialogo constructivo de cara a la opinión pública. El altísimo porcentaje de la población que apoya las demandas del movimiento es la muestra de que los "ultras" son sólo un motivo para escabullir el bulto. - Sabido es que muchas fichas fueron apostadas en esta elección particular de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica en donde el gremialismo sacó su voz con bastante fuerza. En este marco, ¿cuál es tu lectura desde esta experiencia "electoral" que viene a ser la primera evaluación desde que se inició el movimiento?
La votación ha sido reñida, justa, y transparente, con un
recuento voto a voto. Cierto es que el gremialismo ha
invertido enormes recursos materiales para afrontar esta
campaña y propinarle una derrota al movimiento
estudiantil en su conjunto. En ese sentido en estas
elecciones también se ha jugado valores simbólicos que
el gremialismo suele referir, como, por ejemplo, que en
esta universidad nació el gremialismo. Pero, eso cambió
hace años. Cierto es que la diferencia de votos en
anteriores elecciones ha sido ínfima: en una oportunidad
derrotamos al gremialismo por 7 votos, luego por 40. En
esta oportunidad la recepción a nuestras propuestas ha
sido muy buena por parte del alumnado. Todos comprenden
claramente que lo resultados van a pesar fuerte en el
país. Sí y no. Hay factores que se reproducen como la indignación generalizada, la molestia con el sistema económico, el sobreendeudamiento. Pero en Chile tenemos ciertas particularidades que hacen a este movimiento bastante peculiar, y es que la ciudadanía está fuertemente empoderada con las demandas. No se ha tratado de las demandas de un sector en especial, sino que toda la población tiene opinión y actúa. - ¿Qué estrategia propones para que la sociedad, sobre todo la clase media, siempre temerosa, los diferencie de los violentos? Es difícil definir que este movimiento sea exclusivamente de la clase media, aunque hay elementos que puedan hacer creer aquello. Al menos, no es solamente de la clase media, y eso sí que es seguro. Este movimiento tiene fuerza porque trascendió hacia la familia, despertó las inquietudes de todos los sectores, estableció vasos comunicantes entre las demandas específicas de cada sector y las grandes demandas nacionales. Y esto se ha logrado porque hay una realidad objetiva que permea a nuestra sociedad: la falta de oportunidades. - El recurso planteado a la ONU por el movimiento estudiantil subraya el interés por la internacionalización del conflicto, algo que ha molestado a las autoridades locales, evidentemente. Cierto. Y eso ha sido una muestra más de la intransigencia del gobierno. El movimiento ha trascendido las fronteras primero, porque se ha extendido en el tiempo, y segundo, porque ha tenido el respaldo ciudadano. Sin embargo, y aquí está la clave del posicionamiento internacional, aún debemos aprender de lo acontecido con otros movimientos similares e históricos que se han generado en otros momentos en todos los países. - El conflicto ya se extiende por medio año, lo que, tal como dices, resulta inédito en la historia del país. En este proceso han surgido las declaraciones más extrañas, como, por ejemplo, las del presidente del Colegio de Profesores, asociando la judeidad del ministro del interior con la represión "sionista", como te habrás enterado. ¿Qué opinas de estos brotes de antisemitismo que asoman ocasionalmente, y cómo afrontarás cualquier objeción hacia tu persona que surja en este sentido? Ciertamente los asomos de antisemitismo son condenables. Y así se ha hecho saber con fuerza cuando ha correspondido. Por mi parte, yo me presento como lo que soy: un estudiante más. Nuestro movimiento ha demostrado que está más allá de las diferencias y las particularidades, ya sea de condición social, de etnia, de religión. No existe un antisemitismo que pudiéramos decir "institucionalizado" y que pudiera resultar molesto y hasta peligroso. Pero te digo que ningún comentario al respecto me hará mella alguna. estoy por sobre eso y sabré responder como corresponde ante alguna ignorancia de esa naturaleza.
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