Entrevista  al Rabino Shmuel Szteinhendler:

"Hoy el rabino es visto como un gerente que debe generar resultados..."

Su hablar pausado refleja una ligera cautela hasta que el entusiasmo que le generan las interrogantes le conmueve y le permite fluir sus argumentaciones. Y es que se trata de la esperada entrevista con la que el rabino masortí conversa con el Portal Judío de Chile.  Con una elocuencia asombrosa, por lo equilibrada, y el ademán elegante que le caracteriza, el rabino Shmuel Szteinhendler no es un personaje recién aparecido ni desconocido. Como acontece con toda personalidad, su nombre ha estado asociado a polémicas, pero, principalmente, a éxitos nacionales e internacionales de gestión rabínica, lo que le han convertido en uno de los hombres fuertes del movimiento masortí en Chile. Ligeramente irónico, característica del líder inteligente, se priva de mencionar nombres y fechas, para concentrarse en lo que realmente le interesa: la crisis del quehacer comunitario y la revaloración del rol rabínico.

por Mijael Vera

- Interesante reencontrarnos entre Rosh Hashaná y Yom Kippur. No deja de ser significativa la oportunidad...

Así es. Acá me encuentra con toda esta dinámica que cada vez genera más responsabilidades. Son días donde las personas se sienten más judías, aunque se olviden el resto del año.

- Efectivamente. ¿Qué sucede, en realidad, con nuestro colectivo, que se da la ocasión de saludarse sólo una vez al año y el resto no?

Lo que sucede es que no hemos sabido desarrollar el sentido profundo de “kehila”, comunidad. Hay toda una franja etárea, que – en mi opinión - abarca mucho más que una generación, carente de esa vivencia o al menos la ha tenido de manera incompleta. Desde esa visión diría que no se soluciona ni se resuelve con marketing ni con ser “judío de Yom Kipur”. El hecho de contar con tantas sinagogas llenas el día de Yom Kipur, que por un lado ciertamente genera satisfacción, por el otro impide generar una continuidad de desarrollo y proyección de ser kehilá.

- Son días en que muchos sacan cuentas alegres...

Me resulta gracioso y extraño que haya quienes saquen cuentas alegres a la hora de Kipur en base a la cantidad de gente que asistió a los servicios, como si realmente eso fuera lo relevante, como las estadísticas de las empresas de transportes. Preguntaría si sabemos ¿cuántas neshamot estuvieron realmente presentes? Porque creo que desde esa perspectiva aún si estuvieran presentes todos los judíos de la ciudad no lograríamos concretar ese sentido de vida comunitaria – kehilá - al que me refería, ese: se hace y se vive día a día.

- ¿Y cuál es el problema? ¿Territorial? ¿Conceptual? ¿Ideológico?

No creo que sea exclusivamente territorial. Hay toda clase de aspectos a considerar: la migración geográfica de las instituciones y de grupos de familias, tal como usted lo ha señalado en otras ocasiones, y también las prioridades temporales que ocupan y preocupan a las personas. Hoy la meta principal es competir no por ser mejor persona sino por obtener la mejor calificación, por un mejor salario, no es casual que seamos una sociedad trabajólica y por ello la preocupación por mantener el puesto, la preocupación por quedar bien establecido para el futuro. Los contratos no son por ninguna otra cosa que por metas y en muchas ocasiones son sobrehumanas. Hoy escuchamos declaraciones sobre la “excelencia académica” y eso define la elección del lugar donde se inscribe a los hijos y esa es la obsesión educacional. ¿Dónde quedó la reflexión, los sueños, el espíritu crítico, el “buscador” ,el espíritu de preguntar y seguir preguntando, esa es la esencia de la visión educativa de nuestras fuentes, de nuestra Torah. Siempre escuchamos decir que la mayor preocupación es hacer todo por los niños, para los niños, entonces cuando los niños sean grandes dirán lo mismo y así seguirá la rueda y podríamos llegar a una interpretación peligrosamente errónea: que el judaísmo es cosa de niños. ¡NO! Es cosa de todos.

- Tal vez también suceda que los liderazgos rabínicos han estado ajenos al acontecer nacional, a la realidad que afecta el día a día de todas las personas...

Los liderazgos rabínicos probablemente hayan estado ajenos al acontecer nacional por no aparecer como tales en las polémicas y en esos temas, pero no diría que estamos ajenos al acontecer de los temas de la realidad que afecta a las personas día a día, porque después de todo nosotros también somos personas.

- A nuestra redacción llegan muchas cartas preguntando "dónde están los rabinos" en el marco de la crisis de Hidroaysén, del problema educacional, del salario, etc. Y ese requerimiento nos recuerda la imagen del rabino Marshalll Meyer protestando en las calles de Buenos Aires por la causa de los DD.HH...

Nosotros, los rabinos masortiim siempre hemos estado y participado en cada una de las manifestaciones que hubo a favor de Israel y cuando en su momento la ONG AMISRAEL organizó en la Plaza de la Constitución, frente al Palacio de la Moneda una manifestación a favor de Guilad Shalit quiero decirle que en cuanto a rabinos solo éramos rabinos masortiim los presentes, judíos había escasamente presentes 30 y los otros 300 eran miembros de esa ONG. Y ahora podemos seguir a su pregunta y hablar acerca de rabinos participando en la calle en los temas coyunturales que atraen la atención de la sociedad. Ante todo no podemos ni debemos comparar la sociedad chilena con la sociedad argentina ni buscar otro Marshall Meyer z”l .allí había temas y coyunturas, aquí hay temas y coyunturas. A partir de cierto momento- en tiempos en que yo aún no residía aquí- nuestro ishuv optó por dejar de lado la figura de gran rabino, si bien eso no es una excusa para responder a su pregunta. Pero claramente desde aquél momento como que se estableció que la voz política del ishuv pasaba totalmente a los laicos.

- ¿Ya los rabinos masortíes no están en la "coyuntura"?

Hay que estar en los temas de la coyuntura. Concuerdo con eso. Pero hay que saber distinguir cuáles son los límites entre lo político y lo religioso que a veces es un límite muy endeble. No tengo dudas que hay que no solo hablar sino abordar, trabajar e involucrarse en los temas de actualidad, no hay nada humano que sea ajeno a lo judío: educación, salario justo, unidad y respeto en la diversidad, amor al prójimo, defender el estado de derecho. No me inhibe hablar el justo derecho de los palestinos a tener su propio Estado pero en base al absoluto respeto a Medinat Israel como principio irrenunciable, por si no está claro yo soy claramente sionista, estoy con Medinat Israel y apoyo absolutamente el principio de dos pueblos dos estados viviendo en paz. Pero no debemos confundir esos temas con lo que es político, los rabinos debemos saber establecer el límite entre lo político y lo religioso.

- ¿No piensa usted que la Torah es un documento político? En estos momentos tengo en mente la proposición de una forma de sociedad sin esclavos, con salarios justos, con educación para todos sin distingos, con derecho de propiedad limitado al bienestar colectivo, con tribunales independientes, con leyes de protección a los desposeídos?

Je, je. Viéndolo así, claro que es también un documento político. Pero se lo voy a decir de otra manera: Me parece sano que haya un límite claro. Si un rabino se va a dedicar a la política, entonces que cuelgue la ordenación en su casa y se despoje del título mientras ejerce en el campo de la política. Zapatero a tus zapatos dice el antiguo dicho popular.

- Me imagino que tiene en mente el caso del rabino Bergman, candidato a concejal por la ciudad de Buenos Aires...

Por ejemplo. Ese es un ejemplo que podríamos tomar. Pero ha habido otros. Mire, la Tora no es explícita respecto a la política. Pero incluye todo, no es casual que volvamos una y otra vez cada año a estudiarla nuevamente y que nuestros sabios nos enseñen “hafoj ba vahafoj bah umatsata” dale vueltas y dale vueltas y hallarás en ella… qué hallarás en ella, una guía de vida, que obviamente incluye también temas de índole política. Pero no nos instruye si debemos optar por la izquierda o la derecha. Si la ponemos en esos términos sería un acercamiento muy pobre y muy limitado a la grandeza del texto de la Tora como fuente de vida. De algún modo eso suele suceder con la institución rabínica en el contexto actual de las comunidades. En la actualidad no siempre es entendida su misión. Es más bien visto como un profesional, como un manager, un gerente que debe generar resultados y lograr ciertas metas: sean ellas ingresos, ceremonias, etc. Y la perspectiva ligada a lo esencial: la tarea educacional, espiritual, pastoral, que es tal vez la menos palpable, menos “medible” esa cuesta muchas veces hacerla entender.

- Cuéntenos de su experiencia como rabino de la Comunidad Judía de Cuba

Estoy en Cuba desde hace 20 años como rabino titular. Visito la isla por períodos programados y con una abundante agenda, unas 4 o 5 veces al año. Por cierto no se ha tratado de una labor fácil. Muchos judíos emigraron y quienes quedan están con enormes carencias y necesidades. El trabajo que se desarrolla, auspiciado por un programa que lleva el JDC incluye indistintamente a todas las comunidades de la isla, hoy 14 dentro de las cuales hay una sinagoga en La Habana que sigue el rito ortodoxo pero no por ello está fuera de la esfera de cooperación y trabajo conjunto. Los judíos en Cuba, que han vivido la experiencia de haber perdido todo, al ir recuperando sus tradiciones, sus conocimientos, sus prácticas, reconstruyendo sus instalaciones (con la ayuda de los diversos programas que aplica el JDC) y aprendiendo cada vez más, son un digno ejemplo del no darse por vencidos, apreciar lo que se pierde y luchar por recuperar valorando cada logro en ese proceso. Han recuperado la esperanza y la fe es parte vital en su vida diaria. Las gentes de Cuba son cariñosas y amables, preocupadas por mantener en buen estado el patrimonio arquitectónico judío, los cementerios, los retazos de una historia antigua. Pero lo hacen con esperanza de futuro, con fe.

- ¿Vislumbra usted algún cambio político-social de envergadura en el corto o mediano plazo, en Cuba?

Sí, sin duda así será. No me queda claro si habrá una repoblación judía en la isla. Es posible que muchos judíos deseen volver. Con todo, debo subrayar que la coordinación con las autoridades cubanas ha sido fluida. Salvo algún conflicto muy menor, hay respeto por nuestras tradiciones y costumbres. Fidel Castro, y su hermano Raúl, han participado en actividades de Janucá en la comunidad y ha habido otras experiencias de interacción.

- Su labor también tiene el mérito de contar con la disposición de apoyar a la comunidad Bicur Jolim, en Chile...

Ahhh, sin duda así es. Tengo una relación de afecto muy profundo y sólido con esa comunidad a la que Beth Emunah, la mía, considera una hermana. Con su presidente, Roberto Muñoz, nos une una relación de amistad de años. Sólo deseo siempre hacer más y más en ese lugar que es donde se respira neshamá. Allí las gentes vibran en el compartir, disfrutan el Judaísmo con real afecto. Por otra parte, considero que Bicur Jolim es un lugar de privilegio para que los "judíos invisibles" de esa zona de Santiago se integren. Me encantaría poder, y a todo la familia de Beit Emunah, poder extendernos y trabajar mucho más con todo ese sector. Desarrollar una propuesta educacional- familiar y procurar reencantarlos con el judaísmo, no importa si hay que ir donde ellos, a sus casas, a las plazas, donde sea, el lugar es lo menos importante, ellos son quienes importan.

- Cuéntenos ahora respecto a la Liturgia de Oración por Chile que usted está liderando

Como usted sabe muy bien, soy Presidente de la Confraternidad Judeo-Cristiana de Chile, instancia en donde participan todos los credos cristianos, más el nuestro, desde luego. Junto con varios proyectos en desarrollo, principalmente de naturaleza comunicacional, hemos organizado esta primera Liturgia Inter religiosa de Oración con la esperanza de inspirarla para el futuro como una nueva iniciativa. De manera inédita, pero muy significativa, esta jornada de liturgia interreligiosa se llevará a efecto este jueves en la Capilla del Palacio de La Moneda. El dato no es menor, y refleja la relevancia que tiene este evento espiritual. Anajnu, por cierto, está invitado.

Volviendo al tema de la dialéctica que usted señala, entre religión y política, y al desmarcarse del discurso político de la Torah, ¿entonces el Judaísmo sería, según se desprende, una religión?

De ninguna manera, el Judaísmo NO es una religión, es mucho más que eso, esa sería una definición o afirmación minimalista y muy reducida. Es una cosmovisión es un pueblo, es una forma de vida que incluye la expresión de fé pero incluye muchas otras cosas: kehilá, territorio, idioma, historia,…a medida que vivenciemos y profundicemos en la experiencia del sentido de kehilá creo iremos recuperando la esencia de un judaísmo más pleno.

¿Qué opina respecto al debate que ha alcanzado ribetes nacionales en torno al lucro en la educación?

Veo que usted de todas maneras me quiere llevar a temas coyunturales.

No. Quiero que usted exprese su opinión, porque sin dudas la tiene, en aras de llevar una voz a los cientos de muchachos y muchachas judíos que en estos momentos están en paro en las universidades o que tienen tomados sus liceos y colegios en todos los barrios de Chile.

No se puede contestar taxativamente. Desde luego no se le puede negar a nadie la posibilidad de aprender, menos a frustrar sus esfuerzos y desafíos. Así como una sociedad elige a quienes le van a regir, como por ejemplo a los parlamentarios, a estos los contrata, con sueldo y todo, para que resuelvan los grandes y pequeños temas que afectan a la sociedad. Son funcionarios públicos. En su caso, a diferencia del contrato a un rabino, por ejemplo, su rol es específico: deben resolver los problemas nacionales. Pero cuando en ese nivel se conceptualiza a la educación como un producto de "compra-venta", entonces dejó de ser Educación. Hoy hay crisis en la educación en colegios y universidades no sólo por causa del lucro, sino también porque se siguen modelos pedagógicos que están obsoletos.

Lo cierto es que la dialéctica que se plantea en la sociedad chilena no es muy diferente a la que asoma en la colectividad judía…

Es cierto. Efectivamente en el proceso de migración a lo que asistimos constantemente es a atestiguar cómo las instituciones van siguiendo a sus asociados en lugar de darse algo más equilibrado generando un estado de doble opción que también los asociados sigan a las instituciones, que tal vez sea utópico. Si prestamos atención a las parejas más jóvenes estas ya están mirando hacia más allá aún, hacia Chicureo, Colina…entonces, eso qué significa? ¿Que de aquí a…10 años o menos ya habrá una nueva migración institucional hacia esos lugares, y seguiremos así entonces por ejemplo el Bicur Joilim va a quedar como a cuántos kilómetros de esas zonas?

¿Cual es esa necesidad de formar ghettos?

No la entiendo. Siempre he pensado que todas las personas son vitales a la hora de formar comunidades desde la experiencia de la diversidad. Pienso que el discurso de liderazgo correcto, en la actualidad, es ese. No otro. Debemos insistir en la idea de la participación desde el respeto a la diversidad. Tiemblo cuando escucho al Ministro del Interior de Israel hablar como un talibán. Me genera vergüenza ajena. El deber de las comunidades, hoy día, es acoger, escuchar, enriquecer la vida institucional desde la diversidad de los aportes y conocimientos que provienen tanto de los que están como desde los que han estado fuera tanto tiempo. Allá también debemos apuntar. Y en esto, lo digo bien claro, no me gustan las etiquetas. No me gusta la separación entre liberales y ortodoxos. Prefiero quedarme con lo que dicen los ojos de una persona, no en la rigurosidad de su ejercicio de la fe. Debemos aprender de toda la gama de personas que constituyen nuestro Pueblo, hoy disperso por decisiones equivocadas, o por mensajes mal elaborados.

¿Es el Judaísmo una Civilización, como decía Kaplan?

Prefiero quedarme con otro concepto, aún más amplio, pero menos definitivo: pienso que es una Weltanschauung (cosmovisión) que traspasa todos los tiempos. No me arriesgo a hablar de "civilización".

¿Y cual es esa Cosmovisión?

Todos los judíos somos humanos...pero no todos los humanos son judíos. Hay una diferencia, y esa diferencia se define por la Vida Comunitaria. El sentido de pertenencia y lo fructífero que se deriva de esa pertenencia es lo que sustenta al Judaísmo. El contraste de opiniones, la diversidad de puntos de vista. Eso sustenta al Judaísmo y lo hace algo vivo que realmente aporta a la humanidad en su conjunto. Lamentablemente hoy estamos influenciados por el sistema empresarial, cortoplacista, inmediatista, que busca resultados rápidos y eficaces. En cambio, nuestros Jajamim establecieron metas a largo plazo, en donde el caminar hacia esas metas ya es un premio. Hoy no nos proyectamos. Preferimos construir la torre más alta que detenernos a estudiar y discutir sobre Torah. Preferimos saber los resultados de las encuestas, en vez de conocer la opinión directamente desde nuestros semejantes.
 

Nota de Anajnu: Shmuel Szteinhendler, es el rabino de la Comunidad Beit Emunah en Santiago de Chile, además de asistir espiritualmente a la Comunidad Bicur Jolim. Es el rabino jefe actual de Cuba.   Ha sido director regional de Masortí en América Latina. Szteinhendler nació en Argentina y se formó como rabino masortí en el Seminario Rabínico Latinoamericano "Marshall Meyer" de Buenos Aires. Empezó a viajar a Cuba regularmente desde 1992, operando desde su base en Guadalajara, México, y supervisó el renacimiento de la cultura judía en Cuba. En la actualidad ejerce, además, la presidencia de la Fraternidad Judeo-cristiana de Chile.

 

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