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Entrevista a Yonathan Nowogrodski: Nuevo presidente de la Federación Sionista de Chile conversa con Anajnu
El recién estrenado nuevo Presidente de la Federación Sionista de Chile tiene una compleja labor por delante. Deberá reencantar con el discurso histórico de la institución, a la vez de resignificar los métodos de cara a los nuevos tiempos. Pero la difícil tarea parece no aminalar a este Ingeniero de 33 años, egresado de la Universidad de Chile. Con una larga trayectoria institucional a la cabeza de diversas organizaciones estudiantiles y de la Juventud judía de Chile, tambien ha sido presidente de la Federación Latinoamericana de estudiantes Judíos. Por cierto, su trayectoria se extiende en el ámbito local en instituciones como el Vaad Hajinuj, la B'nei Israel y la Comunidad Judía de chile. Entusiasta y con una energía sorprendente, Yonathan Nowogrodski conversa con Anajnu en la que es su primera entrevista en el cargo. por Mijael Vera - Gran desafío asumir la presidencia de la Federación Sionista de Chile tras un largo tiempo de conflictualidades y falta de presencia pública. Así es. Una oportunidad histórica dentro de la historia de nuestra comunidad en Chile que las generaciones más jóvenes queremos aprovechar. - ¿Qué aconteció con la Federación, toda vez que estaba llamada a ser un organismo clave en las políticas de esclarecimiento hacia la opinión pública, además de coordinadora de los esfuerzos de apoyo al Estado de Israel? Federación Sionista de Chile fue siempre una de las instituciones más fuertes de nuestra colectividad. Impulsada por la Declaración Balfour, en 1919 nació para ser el puente entre el Estado de Israel y la Comunidad Judía. Sin duda alguna, en su historia logró movilizar a miles de judíos chilenos a Israel y a manifestarse a favor de él, levantando el orgullo judío en Chile cada vez que fue necesario. A partir de los últimos 10 años, con el fracaso del proceso de paz en Medio Oriente, la reidentificación de la colectividad palestina chilena con el problema palestino y sobre todo la falta de líderes provenientes de una generación de la edad de nuestros padres, dirigencia que por cierto se encuentra hoy mayoritariamente en Israel por Aliyah en su momento, hizo que Federación Sionista no tuviese la capacidad de responder a su rol esclarecedor en el medio nacional. A nuestra generación sí le tocó lidiar con estos problemas, especialmente mientras estudiábamos en la universidad, lo que en cierta medida nos preparó para llegar a esta instancia. - Históricamente se acostumbraba que las comunidades e instituciones judías tuvieran un representante en la Federación, lo que, teóricamente, facilitaba el flujo de información y las coordinaciones, sin embargo este modelo parece haber quedado obsoleto. ¿Cual es su propuesta orgánica? Nuestra propuesta orgánica apunta a lo que la colectividad necesita actualmente, es decir, a volver a trabajar transversalmente con todas las instituciones comunitarias en todo lo que concierne a la identificación con Israel como también a coordinar esfuerzos con la Comunidad Judía de Chile en temas políticos y esclarecimiento. La antigua estructura de la Federación basada en la composición por partidos políticos ha pasado a un segundo plano pues pensamos que quien quiera trabajar por Israel no necesariamente debe estar afiliado a uno de éstos ni a una comunidad específica. Esto se materializa en una mesa abierta, pluralista donde cada espacio del judaísmo chileno tiene cabida, lo que se refleja en el origen de quienes componemos la nueva directiva. Nuestro común denominador es ser jóvenes profesionales, con alto compromiso con el Pueblo Judío. - Circulan algunas ideas en torno a un cambio de nombre de la institución Pensamos que no necesariamente debe llamarse “Federación Sionista” pues este nombre no representa del todo lo que una institución judía de este tipo es en la práctica. Estamos abiertos a elegir un nombre que sí lo haga pues el carácter de ésta debe ser aún más inclusivo que el de su predecesora tanto a nivel social como cultural. - ¿Quienes conforman el nuevo directorio? Para la conformación de esta institución, hemos dispuesto la siguiente estructura y cargos que por sí mismos reflejan nuestros principales intereses en como abordar la realidad actual: Contamos con Andrés Meyer en la Vicepresidencia de Asuntos Internos, para Asuntos Externos tenemos a Oscar Kleinkopf. Luego, como Directora de Cultura hemos elegido a Alejandra Morales. Un área de vital importancia es la Dirección de Contenidos y Prensa asumida por Alejandro Krausz. Director de Organizaciones Sociales es Juan Pablo Iglesias, mientras Sharon Bohorodzaner asume como Directora de Proyectos Intercomunitarios. Para el cargo de Director de Juventud contamos con Maximiliano Grass. - ¿Y el aporte de anteriores directorios? El conocimiento de nuestros predecesores se manifestará en un consejo consultivo que nos apoyará en temas que nos son de carácter nuevo por nuestra falta de experiencia, como las relaciones con las federaciones de otros países y las instituciones israelíes como la Organización Sionista Mundial, terreno donde los partidos políticos israelíes a nivel local tienen mucho que aportar. Por lo demás, impulsar una agenda judía-sionista debe incluir el trabajo de concientización ideológica de dichos organismos. La contingencia israelí claramente influye en la diáspora y por lo mismo, debemos aporvechar las infraestructuras existentes de estos marcos. - En el plano político, lo real es que esta Federación existe en un país en donde la presencia palestina es abrumadora y disfruta de las simpatías de los medios y, por extensión, de la opinión pública. ¿Existe una reflexión al respecto? ¿Cuales serán las políticas comunicacionales de esta nueva Federación? Creo aún muy temprano expresar qué políticas concretas tomaremos. Personalmente no me cabe duda de que esto no debe manifestarse de forma pasiva. Mi experiencia es que la “jutzpa” (descaro) y la proactividad bien utilizadas nos puede llevar a buen puerto. Los judíos en general tendemos a juzgar rápidamente si alguien es “bueno” o “malo” haciendo hasbara. Reducen todo a un “le ganó al palestino” o no. Asimismo existe un miedo tremendo a decir algo tabú que pueda perjudicar la imagen del interlocutor que da la opinión. Creo que en eso hay un error garrafal: Más allá de que la opinión pública se incline por el lado palestino cuando hay un “David” y un “Goliat”, Israel sí disfruta de una buena imagen en muchos campos como el académico, tecnológico, turístico y religioso. La gente culta y educada sabe diferenciar entre los dilemas del conflicto y lo que acontece en otras esferas de la realidad israelí por sobre la propaganda. Nuestra labor deberá basarse en generar vínculos con aquella gente y por sobre todas las cosas, mostrarles a los chilenos lo que Israel aporta al mundo, y con mayor razón a la gente de nuestra colectividad. - Anteriores federaciones generaron vacíos importantes que fueron llenados con "mitos" bastante perjudiciales: "los de la federación sionista son todas personas viejas", "los ortodoxos no son sionistas", etc. El primer mito queda eliminado al momento en que nosotros asumimos esta nueva directiva. El segundo es algo irreal en nuestros tiempos pues la ortodoxia siempre ha sido participe de la construcción del Estado de Israel aún cuando en sus inicios no hayan compartido la visión secular del Sionismo. Actualmente la neo-ortodoxia, corriente predominante en las instituciones ortodoxas de nuestra comunidad, apoya en forma indiscutible a Israel. Basta con ir al colegio Maimónides para Yom Haatzmaut para ver una inmensa bandera y un mapa de Israel a la entrada del colegio o incluso el mismo viaje de estudios con que finalizan su educación escolar. - Sin embargo los mitos son persistentes, y a decir verdad, deteriorantes. ¿Cómo pretende despejar esas instalaciones para iniciar un período auténticamente refrescante y productivo? Los mitos se generan cuando no hay comunicación entre las partes y por lo mismo queremos gestar lo contrario, es decir, que haya una interacción entre las partes donde haya discusión y crítica. Debemos perderle el miedo al debate interno y de hecho nuestra generación entiende que la única forma de lograr la continuidad de nuestra comunidad es dejando atrás los egos de cada lado para trabajar en conjunto por un bien superior. Hay muy buenos ejemplos que han logrado superar estas dificultades: Uno es este mismo medio, Anajnu, que de forma independiente ha llegado a más lectores que ningún otro medio comunitario, incluso a los llamados “judíos invisibles”. Estos últimos se sienten claramente desencantados por la elitización de las comunidades. El segundo lo constituye el “El Diario Judío”, donde judíos chilenos profesionales de todas las corrientes religiosas y espectro político, que viven tanto en Chile como en el extranjero, han dado sus aportes respecto a temas contingentes de nuestro país, Israel y el mundo. Otro caso es el de la revista Shalom, que si bien no tiene el grado de difusión de los medios anteriores, fue el pionero en integrar comunitariamente a varias instituciones de corrientes religiosas diferentes. Personalmente me quedo con el vaso a medio llenar, a pesar de las eternas divisiones ideológicas que coexisten aún en nuestras mismas familias. Es momento de que las descalificaciones pasen a un plano inferior. - ¿Cual ha sido el rol de los medios de comunicación judíos en el desarrollo, y en algunos períodos, involución, de la Federación Sionista de Chile? Antiguamente los medios comunitarios publicaban todo lo que la Federación hacía. Con el paso de los años esto fue reduciéndose hasta llegar a la nulidad. Pienso que fue más bien un deber de la institución haberse adaptado a la necesidades de la comunidad judía chilena en como comunicar lo que ésta realizaba. Al no ser atractiva en su esencia, aún más difícil iba a ser mantener actualizado al yishuv de su quehacer. - La experiencia de Anajnu ha demostrado que, por una abrumadora mayoría las personas judías optan por medios inclusivos, pluralistas y amplios que informan desde todos los puntos de vista, desde todas las sensibilidades. Parece que en la opinión pública judía, mayoritariamente no asociada en instituciones, la necesidad de unidad es superior al énfasis en las particularidades. La sociedad donde vivimos es abierta desde hace varias décadas, sin embargo los cambios demoran en florecer debido a que existe una resistencia a éste mismo. Estos procesos han ido dándose en forma paulatina dentro de nuestra comunidad, pues cuesta aceptar que cada vez somos menos los judíos que pertenecemos a grupos organizados y las necesidades económicas son mayores para cubrir las demandas internas. A esto hay que sumarle el hecho de que las nuevas generaciones han optado por el uso de la tecnología para expresar su identidad judía, lo que crea comunidades virtuales que antes no existían. Pienso que la opinión pública judía busca mayores opciones donde manifestarse sin necesidad de tener un compromiso institucional particular. Esto es bueno en la medida en que nos sirva para reforzar nuestras identidades judías personales pero afecta inegablemente a la continuidad de la comunidad si nadie quiere participar en las mesas directivas “reales”. Las instituciones deben financiarse y si no hay quien lo haga, las consecuencias las veremos en las generaciones que vienen. La unidad comunitaria se traduce en asumir los compromisos de asistir a las actividades y planificar a largo plazo, hecho que hasta el día de hoy aún no se ha hecho en el yishuv. - Precisamente, además de la falta de compromiso, motivado por una apatía evidente, lo que falla es la asistencia a las actividades Exactamente, ése es el caso más significativo que es producto de los cambios de locación física de las comunidades al sector oriente de nuestra capital durante los últimos 15 años, las cuales recién están comenzando a tomar el peso de las consecuencias de lo que significa haber dejado atrás a muchos judíos de otras comunas sin haber planificado que sucedería con ellos en el futuro. - En resumidas cuentas, ¿cuál es el proyecto de desarrollo para la Federación Sionista de Chile que se propone llevar adelante su administración? ¿Qué objetivos y metas se plantea? Equiparando a Hillel, si tuviéramos que resumir lo que queremos llevar a cabo parados en un pie, esto se debe plasmar en la labor de concientizar a nuestra comunidad de la importancia de Israel en el fortalecimiento de su identidad judía postmoderna y la de mostrarle a Chile los aportes que Israel y el Pueblo Judío le han legado al mundo, incluyendo con énfasis la búsqueda de la paz con el mundo árabe. - ¿Cuenta, esta nueva Federación, con una reflexión respecto a la enorme mayoría de judíos que no participan en institución alguna? Tal como lo mencioné anteriormente, los cambios en la comunidad judía durante la última década han quebrado a nuestra comunidad. Lentamente las instituciones han buscado generar alianzas para sobrevivir, como el caso más reciente del Estadio Israelita y la Comunidad Sefaradí. Tomando el caso de los “judíos invisibles” que han quedado fuera de los marcos tradicionales de activismo, es parte de nuestra preocupación llegar a ellos y motivarlos en sus lugares. Hay mucha gente que al no saber qué les posibilita Israel, no pueden saber siquiera qué elegir ni como identificarse. - Es curioso que haya sido una cadena de supermercados la que descubriera este fenómeno social… No sólo es curioso, también es aberrante que algunos supermercados cuyos dueños no son de la colectividad lleguen a los judíos de otras comunas, fuera del sector oriente, vendiendo comida kasher, y nosotros, los judíos organizados, no nos hayamos movido ante esta situación. Esto lo digo porque mi familia vino de provincia de marcos asimilados y si no hubiese sido por las instituciones que le brindaron apoyo en su momento, no podría estar dando esta entrevista. Ciertamente es un punto delicado que tenemos en cuenta y que intentaremos potenciar. - Históricamente la adhesión al Estado de Israel de parte del Ishuv ha estado marcada por la dialéctica entre lo que aportamos y lo que nos aporta. Si de aportes se trata, Israel tiene mucho que ofrecernos a nivel profesional y espiritual. De hecho, un ejemplo cercano corresponde el influir a la hora de pensar en postgrados en educación superior. Muchos de nuestros jóvenes sólo piensan en irse a USA y Europa como primera opción sin saber siquiera las oportunidades que Israel ofrece, las cuales están a la vanguardia del mundo desarrollado. En otro ámbito, Israel posee programas de voluntariado que no existen en otras partes del mundo y que son casos dignos de imitar como el mismo programa “Peraj” adaptado localmente con el nombre “Adopta un hermano”. Éste fue traído a Chile por Daniel Tawricky a fines de los años 90 y ha tenido un tremendo impacto. Otro caso es el del método Feuerstein que utilizan muchos profesionales chilenos en el campo educativo y sin ir más lejos el desarrollo de software como ICQ o aplicaciones para Google desarrolladas en Israel están al alcance de nuestras manos. Si se trata de aprovechar la capacidad creativa israelí hay mucho por ganar. Por lo mismo, los judíos chilenos debiéramos tomar la opción de pasar un tiempo en Israel para aumentar nuestros vínculos en los aspectos que nos interesan y que perfectamente podemos volcar en Chile posteriormente. Creo mucho más en lo que Israel nos puede aportar de lo que nosotros podemos darle a él. - No hay duda que corren vientos de renovación en la Federación Sionista de Chile. Se ha percibido interés en las bases, y una actitud expectante de parte de muchos sectores. ¿Cuál es su llamado fundamental al colectivo judío chileno que leerá esta entrevista con especial interés? Primero que todo, que las puertas están y estarán abiertas para todo aquel que quiera participar, tanto en Santiago como en provincia, de forma organizada o a nivel personal. En segundo lugar, que nuestro mensaje busca mostrar el Israel de hoy, con una sociedad rica en diversidad, cultura, arte, tecnología, que busca la paz con sus vecinos y que está al alcance de todo aquel que quiera mantenerse unido al resto del Pueblo Judío como una nación global cuyo centro neurálgico es Jerusalem. En fin, el Pirké Avot dice “Dí poco y haz mucho”. Es hora de movilizarse y dejar que nuestras acciones muestren lo que estamos proponiendo.
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