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Ernesto Acher
Si bien
muchos sabrán del origen sefaradí del gran músico y
humorista (al mismo tiempo) de Ernesto Acher, quizás
pocos sepan que es uno de los mejores contadores de
Cuentos de Djohá. Si bien es una personalidad de fuertes
raíces sefaradíes, estas se han asomado poco en su
amplia y reconocida trayectoria artística. Formación y trayectoria De niño, estudió piano y luego pasó al clarinete cuando se interesó en el jazz durante su adolescencia. En 1965 se graduó de arquitecto en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (Universidad de Buenos Aires), donde además se desempeñó como docente de diseño de estructuras especiales. Paralelamente, avanzó en sus estudios musicales con Erwin Leuchter. En enero de 1971 dejó de lado la arquitectura para dedicarse a la música. Años más tarde retomó estudios musicales con José Maranzano y mucho después abordó la dirección orquestal bajo la guía del maestro Carlos Calleja. El rey enamorado En marzo de 1971 se integró a Les Luthiers, como reemplazante de Marcos Mundstock en la lectura de los textos de presentación y además como ejecutante de varios intrumentos, tanto formales como informales. Su primer trabajo como compositor para el grupo fue una obra de jazz para instrumentos informales, Tristezas del Manuela. Cuando Mundstock volvió en 1972, se invitó a Acher a permanecer en el grupo como compositor, arreglador y multi-instrumentista. Fue el impulsor de la estructura colectiva del grupo, del uso de equipos de amplificación para las presentaciones del grupo, anticipando los cambios de escala en los escenarios que vendrían, y también el gestor de la carrera discográfica de Les Luthiers, al conectar al grupo con su amigo Alfredo Radoszynski, responsable en ese entonces del legendario sello Trova, e impulsar las grabaciones como medio de incrementar la llegada al público. De sus aportes como compositor son de destacar: el ciclo de obras de jazz con títulos “monovocálicos” (idea complementaria de Carlos Núñez Cortés): Miss Lilly Higgins, Bob Gordon, Papa Garland, Pepper Clemens y Truthful Lulu; sus obras folklóricas La yegua mía, Añoralgias y Epopeya de los quince jinetes; Teresa y el Oso, un poema sinfónico para relator y conjunto de instrumentos informales, parodia de Pedro y el lobo, que en 1976 transcribió para relator, instrumentos informales y orquesta sinfónica, grabada bajo la dirección de López Puccio; el Cuarteto Op.44 para cinco instrumentistas y la Cantata de Don Rodrigo, en colaboración con Maronna y López Puccio. Sus papeles protagónicos más recordados son Don Rodrigo de la Cantata, el rey loco de El rey enamorado y el “nene” de La gallina dijo Eureka. En la construcción de instrumentos, se destacan el “gom-horn a pistones”, el “gom-horn da testa” y el “calephone”. También colaboró con Carlos Núñez Cortés en la construcción del “glamocot” (utilizado en Teresa y el Oso) y el “clamaneus”, que nunca llegó a ser presentado. También colaboró con Carlos Iraldi en el diseño de Antenor, el robot musical de Muchas gracias de nada. Es de destacar que, además de su habilidad como compositor y arreglador, hizo un gran aporte en el abordaje de distintos géneros y estilos gracias a su notable versatilidad en la ejecución de instrumentos: clarinete, clarinete bajo, corno, trombón, fliscorno, piano, recorder, armónica, acordeón, batería y percusiones varias, gom-horn, bocineta, cello legüero, calephone, yerbomatófono, tubófono y dactilófono. Además de su actividad en el grupo, compuso la banda sonora de un mediometraje de Carlos Jerusalinsky (Caja de sorpresas), premiada en el Festival Uncipar, 1976, y estrenó dos composiciones suyas: Sexteto para cuerdas, en el Festival de Música Contemporánea, Santiago de Chile, 1978, y Molloy, poema sinfónico para viola y orquesta, con Marcela Magín como solista y la Filarmónica de Buenos Aires, con la dirección de Pedro I. Calderón. Tras trabajar extensamente como parte de Les Luthiers, dejó el grupo en 1986 por razones que aún no se han aclarado del todo. Acher usualmente responde esa pregunta con un diplomático “Les Luthiers es un matrimonio múltiple, y no es de caballeros preguntar a un matrimonio qué le pasó”.
La Banda
Elástica
Múltiples
proyectos
En 1997
presentó Gershwin, el hombre que amamos, junto a Jorge
Navarro y Rubén “Baby” López Furst. Con arreglos propios
y de López Furst, el concierto combinaba el dúo de
pianos Navarro-López Furst con una orquesta sinfónica,
en un planteo de jazz sinfónico del más alto nivel. Tras
un estreno tentativo de dos funciones en el Teatro
Avenida, a principios de octubre, las presentaciones se
prolongaron hasta fines de noviembre. El ciclo se
repitió al año siguiente, y además se presentó en
Córdoba, Santa Fe, Mar del Plata y Sao Paulo (Brasil).
El fallecimiento de López Furst, en julio del 2000,
truncó ese exitoso recorrido y malogró la posibilidad de
una presentación en Los Angeles (EEUU), con la American
Jazz Philharmonic. La grabación del concierto en 1997 se
editó al año siguiente en el sello Polygram. En
septiembre de 2010, se editó un álbum conteniendo un DVD
con el video grabado en 1998, además de un CD con la
grabación del primer concierto del dúo Navarro-López
Furst, en 1986. En 1999, luego de algunos proyectos de cámara con su amigo Jorge de la Vega (solista de flauta de la Orquesta Estable del Teatro Colón), juntos presentaron Los animales de la música, con una orquesta de 40 integrantes, De la Vega como solista y Acher en los arreglos y dirección. Los permanentes juegos y bromas entre ellos, en un contexto musical lleno de humor y sutilezas, hacían las delicias de chicos y grandes. Después de un primer exitoso ciclo en el Teatro Avenida, al año siguiente volvió a presentarse en el Teatro San Martín. Luego de un paréntesis, el espectáculo regresó con toda la fuerza en el 2005 con un ciclo en el Teatro Colón, repitiéndose al año siguiente con más de veinte funciones a sala llena en ese escenario principal. Además, se presentó en Córdoba, Bahía Blanca, Asunción (Paraguay) y continúa haciéndolo con éxito en distintos ámbitos.
En la Semana
Santa de 2006, en el Festival del Vino de la provincia
de Mendoza, Acher readaptó los arreglos y volvió a
presentar Gershwin, el hombre que amamos, con el trío de
Jorge Navarro y orquesta. El éxito de esta nueva versión
hizo que las presentaciones se repitieran en el Teatro
Colón de Buenos Aires, el Teatro San Martín de Tucumán,
el Festival de Jazz de Campana y los teatros Coliseo y
Opera de Buenos Aires. Después de vivir poco más de un año en la provincia de Córdoba, a principios de 2002 Acher decidió radicarse en Chile, primero en Concepción y luego en Santiago, donde reside actualmente. Estando en Concepción generó nuevos proyectos como el Homenaje a Piazzolla, para orquesta de cámara, estrenado en 2002 con músicos de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción, y repetido en años siguientes con la Orquesta de Cámara de Chile y la Orquesta de Cámara de la Escuela Moderna de Música. En 2003 presentó Fantasía en concierto, con cinco capítulos de la obra de Disney y la música en vivo, y en el 2004 fue el turno de La orquesta va al colegio, un concierto sinfónico-didáctico; estos dos últimos con la orquesta de la Universidad de Concepción. Antes de partir a Santiago presentó Acher en serio?, con una formación de cámara y un repertorio que incluía obras de Jobim, Schreker, Piazzolla y Richard Strauss. A partir de 2006 inició una fructífera colaboración con Virulo (Alejandro García), humorista cubano de larga trayectoria. Junto a él y otros dos prestigiosos humoristas venezolanos presentaron Cuarteto de humor en una misma cuerda en sendas giras por México y Venezuela, además de una presentación individual en La Habana, Cuba. En diciembre de 2009, con Virulo presentaron en La Habana Juegos sinfónicos, mezclando bromas musicales con canciones orquestadas del mismo Virulo. Desde 2006 es profesor de temas relacionados con arte y literatura en la Universidad Diego Portales de Santiago de Chile, e igualmente continúa con su actividad musical y humorística.
Fuente:
eSefarad
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