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Benedicto XVI admite fallas y defiende la moral
católica

En un nuevo libro de entrevistas publicado ayer en el Vaticano,
el Papa Benedicto XVI reconoció una serie de errores durante su
pontificado, pero reafirmó la doctrina católica sobre puntos
polémicos como la homosexualidad o el uso del preservativo.
Entre los errores que el Papa admite en el libro "Luz del mundo"
se encuentran los "atrasos" en la investigación del caso de
padre Marcial Maciel, el fundador de la Legión de Cristo -a
quien definió como "un falso profeta que llevó una vida
inmoral"- así como el "no estudiar y examinar suficientemente" a
Richard Williamson, el obispo lefebvriano que niega el
Holocausto.
Benedicto XVI también volvió a hablar del discurso que pronunció
en setiembre del 2006 en Ratisbona, y causó tensiones con el
mundo musulmán, sosteniendo que también allí hubo un error de su
parte.
"Había concebido ese discurso como una lección estrictamente
académica, sin darme cuenta que el discurso de un Papa no es
considerado desde el punto de vista académico, sino político",
dijo el pontífice, y agregó que "se extrapoló un pasaje y se le
dio un valor político que éste no tenía".
Y si el discurso de Ratisbona irritó a muchos musulmanes, muchos
judíos protestaron luego de que en enero de 2009 el Papa levantó
la excomunión a varios obispos ordenados irregularmente por
monseñor Marcel Lefebvre, entre ellos Richard Williamson,
sacerdote británico que niega la existencia del Holocausto nazi.
El Papa sostuvo que de haber sabido que Williamson negaba el
Holocausto no habría revocado su excomunión y "habría separado
su caso del de los demás" obispos integristas. Benedicto XVI
subrayó que aunque el caso Williamson reveló que existen
sectores "listos para agredir" a la Iglesia, el episodio no
comprometió el diálogo entre católicos y judíos.
Benedicto XVI también reafirmó los puntos más polémicos de la
doctrina católica en materia sexual, pese a las especulaciones
hechas sobre una presunta apertura de la Iglesia en relación a
la utilización del preservativo. Sólo sostuvo que su uso era
correcto en "algunos casos", como el de una prostituta, para
prevenir el VIH.
También en lo que refiere a los homosexuales Benedicto XVI
reafirmó la doctrina de la Iglesia, al subrayar que "no deben
ser discriminados porque presentan estas tendencias", pero "no
por ello la homosexualidad se vuelve moralmente justa, sino que
sigue siendo algo que está en contra de la naturaleza de lo que
Dios ha originariamente deseado".
Toda discriminación, aclaró, es negativa porque "el respeto de
las personas es algo absolutamente fundamental", pero no hay que
olvidar que "el sentido profundo de la sexualidad es otro", ya
que "se podría decir, si queremos expresarnos en estos términos,
que la evolución ha generado la sexualidad, con el objetivo de
la reproducción".
En cuanto a la cuestión de los abusos sexuales de parte del
clero, el Papa dijo que no fueron reprimidos como era debido a
partir de los años `60 "porque dominaba la convicción que la
Iglesia no debía ser una Iglesia de derecho, sino una Iglesia de
amor, que no debe castigar: de este modo fue desapareciendo la
consciencia que el castigo puede ser un acto de amor".
"Debemos volver a aprender que el amor por el pecador y el amor
por su víctima llegan a su justo equilibrio cuando castigo al
pecador en la forma posible y adecuada", puntualizó el
pontífice, ya que "el hecho que debo castigar a quien ha pecado
contra el verdadero amor forma parte de la verdad".
Frases del Papa
Toda discriminación de los homosexuales debe ser condenada,
porque "el respeto de las personas es algo absolutamente
fundamental", pero no hay que olvidar que "el sentido profundo
de la sexualidad es otro (...) el objetivo es la reproducción".
"Pueden existir algunos casos justificados, por ejemplo cuando
una prostituta usa un profiláctico, y esto puede ser un primer
paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad
para desarrollar nuevamente la conciencia del hecho que no todo
está permitido y no se puede hacer todo lo que uno desea".
El caso de Williamson fue "un momento crítico, que puso en
evidencia cuánto hay que ser vigilantes, cuánto la situación
puede ser puesta en peligro. Pero al mismo tiempo, vimos que en
la comunidad judía mundial la confianza siempre siguió siendo
sólida".
Fuente: El País Digital
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