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Historia de la familia Camondo
por Prof.
Alicia Benmergui
La vieja historia de los judíos
atraviesa innumerables siglos, dos mil años de una intrincada y
azarosa existencia. En esta narración sobre una familia judía nos
hallamos frente a una clase de los que integraron el grupo de los
llamados judíos cortesanos.
Cumplieron su función como
filántropos y protectores de su comunidad. La tradición judaica dice
que cada judío es responsable por los otros, y esto se ajustaba
perfectamente a la conciencia de los que habían sido favorecidos con
la riqueza y por lo tanto debían contribuir al bienestar de su
comunidad. En pleno Siglo XX, también cumplieron con la función del
mecenazgo, una tarea que desempeñaron algunas de las ricas y
poderosas familias allí donde residían, contrariando las calumnias
antisemitas sobre el egoísmo de los magnates judíos. Por otra parte
en muy pocas oportunidades existe la oportunidad de observar una
genealogía familiar que nos ilustre sobre los cambios históricos que
afectaron a los judíos en diferentes épocas durante un período
histórico que abarca casi 400 años. Esta saga familiar de los
Camondo nos permite recorrer con ellos los diferentes siglos y
lugares y enterarnos donde y como vivieron, incluso su paradigmático
final como símbolo del judaísmo europeo en una determinada época.
Su historia es apasionante, el
abandono de la Península Ibérica, la trashumancia entre Venecia,
Viena, Chipre, para recalar en el Imperio Otomano, el retorno a
Europa, a París y finalmente Auscwhitz como destino trágico y final
en pleno siglo XX. Una saga, casi una novela histórica, atravesada
por la Modernidad, la Ilustración, la Emancipación, la Primera
Guerra Mundial y la relación que une este destino final al de otro
representante de una ilustre familia judía de lejano origen alemán,
los Reinach. Esta rica y aristocrática dinastía se consumió junto a
los millones de judíos europeos en el drama de la Shoá, en los
hornos de Auschwitz. En esa muy amarga e injusta historia de los
judíos, los aportes de esa familia ornamentan y enriquecen hoy en
día la ciudad de Paris y la sala que lleva su nombre en el Louvre.
Una placa por lo menos recuerda el destino padecido por los últimos
representantes de la familia de los Camondo y de Leon Reinach, un
artista con nombre por derecho propio.
El escritor Pierre Asouline señala
que “es inaudito que hayan logrado mantener su judaísmo con su
intrincadas identidades. . .el apego a su fe ancestral, el espíritu
de la continuidad ininterrumpida, el sentido de la tradición, hayan
reforzado su identidad profunda cuando sus identidades sucesivas –
las de sus diferentes patrias adoptivas – se disipaban. Este
hebraísmo tenaz persistió en el fondo de su alma, cual depositario
inalterable. . .”
Los antepasados más lejanos de la
Familia Camondo eligieron partir y abandonaron la tierra de sus
ancestros, Sefarad para siempre cuando se les planteó el gran dilema
de quedarse abandonando el judaísmo, en 1492. Erraron por Venecia,
por Triestre, por la Viena del Imperio de los Habsburgo hasta que
llegaron al Imperio Otomano. Jaim fue el que inició la dinastía, la
fortuna de la familia. Era un mercader que contaba con la protección
jurídica de la casa de los Austria, lo que le exceptuaba del pago de
impuestos.
Su hijo Isaac aumentó la considerable
fortuna de la familia, convirtiéndose en agente de cambio, siguiendo
el ejemplo de las familias judías como los Adjiman, Gabay y Carmona,
caídos en desgracia y ejecutados por su colaboración con los
jenízaros. Isaac muere sin herederos, le sucede su hermano Abraham
quién aumentó y diversificó sus actividades económicas, entre ellas
creando numerosas tiendas en Galata y Üsküdar, una fábrica de
ladrillos y de otra de aceite de oliva, Abraham fue el único
heredero del banco Isaac Camondo & Cia.
Gradualmente se transformó en el
banquero de la Sublime Puerta, en su tesorero, agente de cambio y
recaudador general de impuestos del gobierno otomano. El banco
financió al Imperio Otomano durante la Guerra de Crimea (1853 –
1855) por lo que Abraham Camondo fue condecorado con la Orden de
Iftihar, por el Sultan Abdul Hamit II. Por la misma época, fue
designado por la comunidad como su representante en la boda del
Emperador Francisco José y Elisabeth(Sissi). También fue el
consejero financiero de los gobiernos de Austria-Hungría y de
Italia. En el año 1867 año el rey Emmanuele II de Saboya en
reconocimiento por el financiamiento de ferrocarriles italianos, le
otorgó el título de conde a Abraham Camondo, con carácter
hereditario. Era uno de los grandes intercesores que aseguraban la
administración y el abastecimiento de la corte, también mantenía
relaciones cordiales y frecuentes con los jefes de las grandes
familias judías del Imperio Otomano y Europa. Era consejero del
príncipe y hombre influyente junto a los visires, pero era también
el sagaz filántropo de su comunidad. Muy próximo al Gran Visir Fuat
Pacha, Abraham gracias a su influencia en la política imperial pudo
intervenir a favor de las comunidades judías amenazadas exteriores
al Imperio amen como las de Serbia y Grecia. Realizó numerosas
donaciones a los pobres de todas las confesiones, pero
principalmente hizo construir gran número de sinagogas, escuelas,
orfelinatos y hospitales, en Estambul y en las ciudades judías del
Bósforo (Kuzguncuk, Ortaköy, Yeniköy) además del resto del país:
Izmir, Lindos, Salónica, Brousse, Çanakkale, etc.
Abraham Camondo era el equivalente
oriental de los judíos cortesanos europeos, todo un personaje.
Recibía ritualmente a su mesa, cuando no los albergaba bajo su
techo, a los notables judíos de la vieja Europa que hacían escala en
Estambul, contaban maravillados lo que vieron a su regreso. Camondo
reinaba sentado en un trono, rodeado de cuatro generaciones de la
familia. Era un excelente anfitrión haciendo gala de su cultura y
refinamiento con sus huéspedes. Su esposa, permanecía reclinada
sobre un espléndido diván, posado sobre las más hermosas alfombras
orientales. Como líder comunitario Camondo encabezó un grupo que
trató de fortalecer la posición de la comunidad en la fuerte
competencia comercial que establecieron los armenios y los turcos a
las tradicionales actividades de los judíos. En la década de 1860,
la familia Camondo se enfrenta con problemas muy concretos con la
conservadora comunidad sefaradí.
En efecto, el clan Camondo deseaba
reformar la instrucción pública israelita, introduciendo el turco y
el francés en las escuelas. Hasta ese momento solo les enseñaban el
hebreo, lo que era un real obstáculo para el avance de los judíos en
la administración pública, donde solo se hablaba turco, o en el
comercio donde se utilizaba el francés. Los líderes religiosos se
opusieron enconadamente a las reformas, esto provocó una grave
crisis con el apresamiento de un rabino que había llegado a decir
que la familia Camondo hacía proselitismo cristiano con la enseñanza
del francés en la escuela judía moderna fundada por ellos. Luego de
la creación de esta escuela, se formó un comité secular de notables
(Va'ad Pekidim Majlis Jashnet) compuesto por personas de gran
riqueza y mentes progresistas, presidido por Camondo. Los conflictos
aumentaron hasta que el Gran Visir, deseando solucionar el problema,
convocó especialmente a una corte rabínica que determinó la
excomunión de los Camondo. El conflicto creció con la participación
de un grupo de intelectuales progresistas judíos, originarios de
Livorno, los Franco, quienes lucharon igualmente contra círculos
religiosos más intransigentes. Abraham Bohor Camondo, el hijo mayor
de Salomón Raphael, se convirtió en dirigente del movimiento. En
1865, los Franco se apartaron de la comunidad, como lo habían hecho
anteriormente los marranos portugueses, colocándose bajo la
protección de los italianos de Péra-Galata. Así nació la “Comunita
Israelitico-Straniera di Pera sotto la Protezione Italiana” que fue
un nuevo lugar de culto, la sinagoga italiana de Galata. Esto
permitió rápidamente la fundación regional de la Alliance Israélite
Universelle, creada dos años antes por el mismo Abraham Bohor, que
no renunció a la tarea de mejorar el destino de la comunidad
sefaradí de la capital.
El año 1866 fue muy duro para el clan
Camondo. Murieron muchos integrantes de la familia, algunos muy
jóvenes, además fueron objeto de una fuerte hostilidad por parte de
la comunidad sefaradí.. Aunque la introducción del francés y del
turco en las escuelas judías fue un hecho consumado, la familia
Camondo siempre se enfrentó con la animosidad de la franja más
conservadora de la comunidad sefaradí. Abraham Bohor y Nissim, los
hijos de Abraham, decidieron en 1869 abandonar el Imperio
instalándose en Paris, pero manteniendo la base de su banco
La memoria de su riqueza fue tal que
en el imaginario sefaradí quedó instalada la idea de extrema riqueza
asociada a la familia. Un dicho propio de los judíos turcos es “ni
que fuera tan rico como un Camondo”. Los Camondo creyendo en la
culta y liberal Francia y en la existencia de una comunidad judía
moderna, pensaron que llegarían a un país evolucionado, donde
podrían desarrollar sus ideas y sus proyectos comerciales. En su
lugar llegaron a un país destrozado por la guerra y profundamente
hostil hacia los judíos. En cuanto a la comunidad, era mucho más
abierta que la de la capital del Imperio Otomano. Lo que fue un
cambio radical para los Camondo, fue el abierto antisemitismo
francés. A fines del Siglo XIX, habían había prosperado con sus
negocios en Francia y fuera de ella. Pero eran la presa favorita de
los antisemitas, las críticas llovían sobre ellos, en los diarios
especialmente en las plumas de Edouard Drumont o la de Auguste
Chirac y de los altos círculos.
Los hermanos Pereire, sefarditas como
ellos, los convencieron de que debían instalarse en Monceau, entre
Saint-Germain y Saint Honoré, compraron las dos mansiones
adyacentes. Isaac y Moïse continuaron muy unidos, eran diferentes
entre si, Isaac era muy dotado para los negocios, tenía una gran
afición por las artes, era un espíritu culto y refinado.
En 1894, más allá de que las cosas
parecían lo suficientemente inciertas en su país de adopción en
vista del Caso Dreyfus, aquellos que los parisinos llamaban los
“Condes de las Mil y una Noches.” Desde su llegada hasta su fin, los
Camondo fueron objeto de críticas antisemitas en los diarios y en
los altos círculos. La donación al Estado Francés de la Colección de
Arte de Isaac de Camondo (1911), el sacrificio de la vida en el
ejército francés de Nissim, hijo de Moise y el primer Camondo de
nacionalidad francesa, muerto en la Primera Guerra Mundial, la
donación de la fabulosa colección Moise de Camondo al Estado en
1935, no cambiaron nada estrictamente hablando. Para los franceses,
los Camondo continuaban siendo judíos del Levante. A veces se los
comparaba con la famosa familia Rothschild, si bien se lo llamaba el
Rothschild del Levante. Alguna gente calificaban al mismo tiempo a
los Rothschild, como los « Camondo del Poniente »…
Transfirieron la oficina central de
su banco desde Constantinopla à Paris. La que se convirtió en la
sucursal de Estambul, no cerró sus puertas, lo que hará después de
la primera guerra mundial.
Moise de Camondo se casó con Irène
Cahen d’Anvers (1872 – 1963), quién le dió dos hijos, Nissim (1892 –
1917) y Béatrice (1894 – 1943) y se divorció en 1901.
Isaac de Camondo tuvo dos hijos
ilegítimos con Marie-Louise de Lancey. Murió en 1911, sin
reconocerlos.
El teniente Nissim de Camondo era
piloto y fue abatido en 1917 en Lorraine. Béatrice de Camondo se
casó con Léon Reinach en marzo de 1919.
Léon descendía de una prominente
familia judía, cuyos antepasados habían emigrado desde Alemania a
Francia en la primera mitad del Siglo XIX,. Era músico y compositor
y descendía de una ilustre familia de hombres de Estado y de
ciencias, todos ellos tuvieron participación en la vida judía de
algún modo. Su padre Theodoro, (1860–1928), fue el menor de una
familia de tres hermanos, cada uno más brillante que el otro, los
otros dos eran Joseph y Salomon. Sus investigaciones incluyeron
estudios sobre la ley, arqueología, matemáticas, numismática e
historia de la música y de la religión. Fue profesor de la Ecole des
Hautes Etudes donde enseñó historia de las religiones. Activó
entusiastamente como miembro del judaísmo reformado francés y fue un
convencido asimilacionista, se opuso fuertemente al sionismo, porque
consideraba que a partir de la Revolución Francesa los judíos ya no
eran un pueblo, y si una comunidad religiosa. Escribió estos puntos
de vista en la Historia de los Israelitas (1884, 19104). También
escribió una historia breve del affaire Dreyfus (1904, 1924). En el
campo del academicismo judío, Reinach fue un importante investigador
en la numismática judía (Las monedas judías, 1887) y escribió un
libro de referencia muy importante, Textos de autores griegos y
romanos relativos al judaísmo (1895; repr. 1963). Fue el editor
general de una traducción francesa de los trabajos de Josefo Flavio.
También contribuyó a la Revue des Etudes Juives, y a varias
enciclopedias francesas. Fue Caballero de la Legión de Honor.
Antisionista en un principio, Reinach
prestó gran colaboración a la colonización en Palestina. Joseph
Reinach (1856–1921), líder político, periodista e historiador nació
en París. Graduado en la Universidad de París. Sus artículos
políticos le valieron un prestigio tan grande que el primer ministro
Gambetta lo designó jefe de gabinete. Cuando Gambetta murió se
presentó a elecciones y fue elegido diputado y reelegido. Fue uno de
los primero en reclamar un nuevo juicio para el Capitan Dreyfus, lo
que lo hizo blanco de amargos ataques de parte de los anti-dreyfusards
perder su asiento en la Cámara de Diputados en las elecciones 1898,
y fue destituído del ejército en el cual era capitán de reserva.
Luego de la rehabilitación de Dreyfus, Reinach fue reincorporado y
reelegido al parlamento, donde trabajó hasta su retiro en 1914. Los
trabajos histórico de Reinach incluyen siete volúmenes de la
historia del Caso Dreyfus, mientras se hallaba en la lucha por la
rehabilitación de Dreyfus, escribió una historia sobre el caso de
Rafael Levy que fue ejecutado en 1670 bajo la acusación de haber
realizado un crimen ritual.
Beatriz Camondo y Leon Reinach
tuvieron dos hijos: Fanny en 1920 y Bertrand en 1923. Moise de
Camondo murió poco tiempo antes de la segunda guerra mundial,
legando su palacio particular cerca del parque Monceau y todo su
mobiliario, al Estado francés. Su hija Fanny vivió con toda su
familia en el palacete de la calle Monceau. Cuando nació su hijo
Bertrand se mudaron. Al estallar la Segunda Guerra Mundial la pareja
se separa. A fines de 1942 León pasó a la zona libre y vivía en Pau.
Fue detenido por una delación cuando trataba de huir a España. En
tanto Beatriz Reinach, durante la ocupación nazi en Francia, montaba
a caballo todas las mañanas en los bosques de Boulogne, junto con
oficiales alemanes. Es la hija del último de los Camondo, el Conde
Moïse de Camondo, eslabón final de una ilustre familia de banqueros
levantinos instalados en Francia a fines del Segundo Imperio. Es la
hermana de Nissim de Camondo, héroe de la Primera Guerra Mundial,
que entregó su vida por Francia en 1917. Segura de sí misma y
protegida por la sombra de su hermano mártir, trotaba a caballo
disimulando entre sus ropas de amazona la estrella amarilla que
obligaba a llevar el Estatuto de los Judíos estatuido por los nazis.
Tal vez creyera que llegado el caso el Mariscal Pétain la
preservaría otorgándole el certificado de "Ario de honor", con el
que se salvarían algunos judíos notables como ella.
Léon, Béatrice y sus hijos se
precipitaron en pocos meses del Olimpo de los privilegiados al
infierno de los marginados y finalmente en el olvido. No hace mucho
tiempo fue hallada en la biblioteca de Harvard la partitura de una
sonata de Léon Reinach, que le había enviado, habiéndole escrito,
quizás premonitoriamente, a un primo suyo “es necesario probarlo
todo: estar entre los primeros y los últimos
Mecenas y Coleccionista
Isaac, hijo de Abraham Behor de
Camondo y de Régina Barouh, había nacido en Estambul, cuando llegó a
Francia con sus padres en 1851, tenía 18 años.
Su interés por el arte parece haberse
manifestado a poco de llegar. Ya entonces se instaló en una de las
alas del palacio particular familiar en el 61 de la calle Monceau y
acompañaba a su padre y a su tío que frecuentaban las galerías,
anticuarios, salas de venta para amueblar sus moradas. Se convirtió
en un coleccionista de estampas japonesas, como ellos y se lanzó a
la compra de objetos de arte del Lejano-Oriente, esa fue su primera
pasión. Isaac se mudó muchas veces. Un álbum de fotografías permite
admirar la decoración de su último departamento en la avenida de los
Campos Elíseos. Dos galerías estaban consagradas a la exposición de
su colección de objetos de Lejano Oriente, colección que enriquecerá
a lo largo de toda su vida, especialmente con la compra de una serie
de de cuatrocientas estampas japonesas de una gran calidad
artística.
En 1880, en un lugar que vende a los
coleccionistas prestigiosos, es la colección del Barón Double,
aficionado del Siglo XVIII y que tenía una
Una fotografía de Isaac está guardada
en los archivos del museo. Este retrato data de los años 1890,
entonces estaba en la cumbre de su carrera de financista. Fundado en
el poder del banco familiar es también cónsul general de Turquía de
1891 à 1895, pero estas actividades le pesaban. Se libera de todo
esto gradualmente en el curso de este último decenio del Siglo XIX
para consagrarse a lo que ama: el arte y la música.
Es ahí cuando descubre el
Impresionismo que suscita por parte del público una violenta
oposición. Poco afecto a los conflictos, sigue su instinto y escucha
los consejos del marchand Durand-Ruel, incansable defensor de estos
artistas tan rechazados. Los pintores Jongkind y Boudin ganan sus
favores. Luego se entusiasma con el talento de Degas y comprará 25
de sus cuadros, entre ellos los más conocidos y famosos. Expuestos
en el salón donde se encuentra su piano, esas obras de arte le
inspiran. En efecto, la otra pasión de Isaac es la música, un ámbito
donde también ejercerá y será aprovechada su generosidad. Compuso
varias melodías y una ópera. Amigo de siempre del sefaradí Gabriel
Astruc, editor de partituras, organizador de conciertos, fundador de
revistas musicales y pletórico de ideas para promover la música.
Isaac lo sostiene financieramente en numerosas ocasiones y lo ayuda
a concretar su más bello proyecto: la creación del Teatro de los
Champs –Elysées, que se convirtió en uno de los jalones esenciales
en la historia de la arquitectura del Siglo XX.
Paralelamente a sus actividades
musicales, el continuó con sus adquisiciones de pintura. Entre las
obras de arte que eligió estaban las obras de Monet con quien trabó
amistad y compró cuatro de las telas pintadas sobre las catedrales,
también compró pinturas de Monet y de Sisley. Se interesó por
Cézanne y compró la mayoría de sus acuarelas de 1895 y dos de sus
obras mestras. Compró obras de Renoir, Van Gogh y de Toulouse
Lautrec que también lo sedujeron por su calidad. Se contó entre los
fundadores de la Sociedad de amigos del Louvre, donde se aseguró el
puesto de vicepresidente. Cuando murió en 1911, el Louvre fue, como
lo había prometido, su principal heredero. Pero Isaac aseguró su
legado bajo dos condiciones: que la herencia fuera aceptada en su
totalidad y que su exhibición fuera presentada reunida en un
conjunto de salas que llevarían su nombre durante cincuenta años.
Esta última obligación era totalmente inédita y puede parecer
extraña.
En un largo plazo ella condenaba al
olvido la generosidad de Isaac pero la razón era que junto al
mobiliario del Siglo XVIII, las esculturas de la Edad Media y del
Renacimiento, los objetos del Lejano Oriente, las estampas
japonesas, las porcelanas, esta colección incluía mas de cien
cuadros de pintores expresionistas, una regla del museo del Louvre
prohibe presentar obras de artistas vivos o muertos hacía poco
tiempo.
Moïse de Camondo
Nacido en 1860 en Estambul fue el
único hijo de Nissim de Camondo y Elisa Fernandez, llegó a Francia
con sus padres en 1869. Moïse poseía una personalidad muy
introvertida y cerrada, contrariamente a su primo hermano Isaac. Fue
clásico en su vida y en sus gustos y era conciente de ser el
heredero responsable de la continuidad de los Camondo.
En octubre de 1891, se casó con Irène
Cahen d'Anvers, hija del banquero Louis Cahen d'Anvers y de Louise
de Morpurgo. De su unión nacieron dos hijos: Nissim (1892-1917) y
Béatrice (1894-1945). Desdichadamente la pareja se separó en 1896 y
se divorció en 1902. La guarda de los niños fue confiada a Moïse.
Excelente jinete, deportista, Mois consagró gran parte de su tiempo
a sus gustos. Poseía varios barcos, y fue apasionado por los
automóviles y aficionado a la caza. Su carrera de banquero parece
haberle interesado bastante poco. A comienzos del siglo XX, la
actividad del banco Isaac Camondo y Cia. Se limitaba a una simple
gestión de fortuna. En 1911, a la muerte de su primo Isaac, lo
sucedió en diferentes puestos de administración de diversas
sociedades. Luego de la muerte de su hijo Nissim, Moïse cerrará su
banco (1919) y los activos fueron repartidos entre el Banco de París
y de los Países Bajos. Coleccionista erudito en los años 1890
selecciona sus adquisiciones con rigor. El siglo XVIII y el siglo
francés son su pasión. Esa pasión lo absorbió cada vez más y en ella
encontró el consuelo y el coraje para afrontar los duros momentos
que le tocó vivir. En el año 1911 concretó un gran proyecto, la
construcción de un palacio particular para alojar allí sus
colecciones. Para ello contrató al prestigioso arquitecto René
Sergent, que se inspiró en el Petit Trianon de Versalles, pero
En su testamento estipuló que
“Deseando perpetuar la memoria de mi padre, el conde Nissim de
Camondo y de mi desdichado hijo, el teniente piloto aviador Nissim
de Camondo, caído en combate aéreo el 5 de septiembre de 1917, yo
lego mi palacio tal cual como se halle en el momento de mi muerte.
Mi hotel será llamado Nissim de Camondo, nombre de mi hijo a quien
le estaban destinados este palacio y sus colecciones” Manifestó que
había logrado conservar para Francia el conjunto de las más finas
obras que había sido capaz de reunir y que eran una de las glorias
de Francia. Casi a su muerte, el coleccionista había concluido con
su obra. A la colección se le agregó una carta de condolencia
escrita por Marcel Proust a Moise luego de la muerte de Nissim.
Moise muere en 1935, el Museo Nissim de Camondo fue inaugurado en
1936. Simultáneamente comenzaba una de los períodos más negros del
Siglo XX. Es el ascenso del nazismo, la guerra y la Ocupación.
Béatrice de Camondo, su marido Léon
Reinach, sus hijos Fanny y Bertrand fueron detenidos y deportados
luego a Auschwitz desde donde no volvieron. De alguna manera, este
museo, creado por Moïse para transportarnos a su siglo preferido y
recordanos el sacrificio de su hijo, por un destino trágico, también
testimonia la Shoá. Dejando el museo a la entrada de la puerta de
loscarruajes, hay una placa que relata el triste final de la
Historia de los Camondo. Con brutal simplicidad dice que el último
de los Camondo, la hija de Móïse,Beatrice, su esposo y sus dos hijos
fueron deportados en 1944 donde ellos fueron asesinados por el
crimen de haber sido judíos.
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