|
La fuente de la Eterna vida (La Historia de nonca
acabar)
por Antonio Jose Escudero-Rios
Yehuda Halevi habiendo
encontrado, en su busqueda afanosa, La Fuente de la Eterna Juventud
, la i majino lejos. Le dijeron que se encontraba en el valle del
Ambros, en la lejana lberia. Se puso, pues, en camino con su
companeros, montando un enorme toro embridado con una gruesa
serpiente. Llegaron a Hervas y fueron conducidos al monte Pinajarro
hasta la entrada de una cueva.
Provistos de antorchas emprendieron la exploracion. Los amigos de
Yehuda Halevi se sintieron atraidos por el fulgor de las paredes. Al
darse cuenta de que eran piedras preciosas se de tu uceron para
cogerlas y se llenaron las talegas y asi
se
perdieron. Su unica salvacion era guiarse por la luzluz que provenia
del exterior de la cueva. Se dan la vuelta, retroceden, salen y
comprueban que no han encontrado La Fuente.
Yehuda Halevi, en cambio, continuo avanzando solo y acabo saliendo
de la gruta por el lado bueno. En medio de una pradera habia una
fuente que vertia agua en una alberca. El ruido del agua al caer era
encantador y ésta era de una maravillosa transparencia. Jehuda
Halevi encontro un cantaro en la orilla del estanque y lo lleno de
agua hasta los bordes. En el momento en que iba a llevarselo a la
boca, aparecio un anciano judio y le agarro el brazo, diciendole
No bebas, Yehuda, no bebas!
Por que? No es esta el agua de nunca morir?
En verdad vuelve a uno inmortal, pero no debes beberla.
Pero? Por que?
Yo la bebi, poeta, hace siglos. Y no he muerto, aun.
Y bien?
Entonces, es verdad que quien la bebe tiene la vida eterna.
Si, es cierto. Pero yo querria no haberla bebido.
Y eso, por que?
Porque he visto morir a tantos de los que iba queriendo y me querian
: padres, hermanos, mujeres, hijos; me pesan mucho sus muertes, las
llevo conmigo siempre. Para qu, quiero, pues, tanta eternidad si ya
nadie me reconoce?
Yehuda Halevi comprendio la tristeza del anciano y tiro el agua del
cantaro, pero alli donde cayo el chorro habia una minuscula semilla,
de ella nacio un hermoso arbol, longevo y poderoso, una "encina",
que, aun hoy, siglos mas tarde, permanece en pié cobijando bajo su
copa a los nietos y biznietos deYehuda Halevi, que a su sombra
escuchan una y otra vez esta historia de labios del anciano rabi.
fuente: eSefarad |