El operativo militar en la Franja de Gaza:

La versión definitiva de Israel

En este documento se plantea una serie de cuestiones jurídicas y de hechos relacionadas con la operación militar emprendida por Tzáhal en Gaza, en el periodo diciembre 2008 – enero 2009.
Fue preparado en esta oportunidad con el fin de ubicar el operativo en el contexto jurídico que le corresponde. En algunos puntos, el documento presenta sólo un análisis provisional puesto que el Ejército continúa llevando a cabo exhaustivas investigaciones, de campo y en lo penal, relacionadas con las alegaciones que se refieren al comportamiento de sus tropas durante el operativo.
Estas investigaciones serán revisadas por el Fiscal Militar General y sometidas a una revisión posterior por parte del Procurador General del Estado. Además, pueden interponerse recursos de revisión judicial ante la Suprema Corte de Justicia.
Se señala que Israel tenía el derecho y el deber de emprender una acción militar contra Hamás en Gaza a fin de poner coto a los casi incesantes ataques con cohetes y granadas de mortero de Hamás, además de sus otros atentados terroristas, contra miles de ciudadanos israelíes.
Durante el periodo 2000 – 2008, Israel fue bombardeado con alrededor de 12.000 cohetes y granadas de mortero, de los cuales unos 3.000 fueron disparados durante el año 2008.
Hamás fijaba específicamente el horario de muchos de sus ataques para aterrorizar a los escolares por la mañana y después del mediodía. Estos ataques deliberados provocaron muertes y lesiones, además de graves daños materiales, forzaron el cierre de empresas comerciales y fueron la causa de que decenas de miles de residentes aterrados abandonaran sus viviendas.
Los terroristas dedicaban constantes esfuerzos a extender el alcance de sus armas y que, a fines de 2008, sus cohetes podían hacer impacto en algunas de las grandes ciudades y las infraestructuras estratégicas de Israel, amenazando así a las vidas de un millón de civiles israelíes, entre ellos unos 250.000 niños en edad escolar.
La organización terrorista urdió también numerosos atentados suicidas contra la población civil de Israel y formó un gran ejército constituido por más de 20.000 efectivos armados en Gaza.
El Documento describe los numerosos intentos del Gobierno por poner freno a los ataques sin recurrir a la vía militar antes de dar comienzo a la Operación Gaza, entre ellos peticiones urgentes al secretario general de la ONU y a los sucesivos presidentes del Consejo de Seguridad instándoles a tomar medidas firmes, además de gestiones diplomáticas, directas o a través de intermediarios, destinadas a poner fin a la violencia.
Pese a ello, Hamás prosiguió, y de hecho incrementó, sus ataques a través de la frontera. Uno de esos ataques fue una incursión procedente de Gaza en territorio israelí, en junio de 2006, en la que secuestraron a un soldado de Tzáhal, el cabo Guilad Shalit, que a más de tres años del suceso, aun se encuentra en cautiverio e incomunicado, sin acceso al Comité Internacional de la Cruz Roja ni a ningún otro organismo internacional.
En un detallado análisis jurídico, en el que se incluye un estudio de los principios jurídicos pertinentes y los procedimientos del Estado, el Documento observa que el recurso a la fuerza por parte de Israel en la Operación Gaza fue una reacción a la vez necesaria y proporcionada a los ataques de Hamás.
Se impuso a las fuerzas de Tzáhal dirigir sus ataques únicamente contra objetivos militares y tratar de asegurarse de no infligir daños a la población civil o a objetivos civiles. En los casos en que no era posible evitar daños concomitantes a civiles o bienes de propiedad civil, el Ejército invirtió esfuerzos extraordinarios para asegurar que no fueran excesivos en relación con la ventaja militar anticipada, en cada caso en particular y en general.
Antes de la Operación Gaza y durante su transcurso, Tzáhal no escatimó esfuerzos, como lo registra el documento, para asegurar la llegada de ayuda humanitaria a la población palestina, inclusive facilitando el acceso de 1.511 camiones que transportaban 37.162 toneladas.
En contraste, tanto antes como durante la Operación Gaza, Hamás infringió clara y gravemente las leyes internacionales. El documento registra los deliberados ataques con cohetes y granadas de mortero de Hamás contra la población civil de Israel, en violación de la prohibición de ataques deliberados contra objetivos civiles expresada en el Derecho internacional.
También se documentan las deliberadas tácticas de Hamás que ponían en grave peligro a la población civil de Gaza. Entre ellas se encuentran el lanzamiento de cohetes desde áreas densamente pobladas en la proximidad de escuelas e instalaciones protegidas por la ONU, la requisa de hospitales como bases de operaciones y de ambulancias para el transporte, el almacenamiento de armas en mezquitas y la colocación de trampas explosivas en barrios civiles enteros de modo que todo ataque sobre una determinada estructura devastara muchas otras.
Estos actos, claramente documentados en pruebas fotográficas y de video incluidas en el Documento, infringían el Derecho internacional. Muchas de las muertes y lesiones de civiles, así como un significativo volumen de los daños a la propiedad durante la Operación Gaza, fueron atribuibles a la táctica de Hamás que consiste en mezclarse con la población civil y utilizar instalaciones protegidas y bienes civiles, o bien en operar en la inmediata proximidad de los mismos.
El Documento registra también las lesiones y daños directos causados a palestinos por las explosiones de las fábricas de armas de Hamás y por el impacto, sobre la población civil de Gaza, de cohetes que cayeron a menor alcance que el previsto para los blancos.
Israel reconoce que, pese a las precauciones adoptadas, la Operación Gaza dejó como secuela numerosos muertos y heridos civiles, además de daños significativos a la propiedad pública y privada en Gaza. Israel no trata de minimizar el alcance de los costos humanos. Como lo declaró el ex primer ministro, Ehud Olmert, al finalizar la confrontación: “En nombre del Gobierno de Israel, quiero transmitir mi pesar por el daño causado a civiles no involucrados, por el dolor que les hemos causado, por los padecimientos que han afligido a ellos y a sus familias como resultado de la situación intolerable creada por Hamás.”
Israel lamenta profundamente las pérdidas civiles que tuvieron lugar durante la Operación Gaza, pero por virtud de las leyes internacionales, El Gobierno tiene a la vez la responsabilidad y el derecho, como los tiene cualquier otra nación, de defender a su población civil contra lanzamientos intencionales de cohetes. Cree que ha asumido esa responsabilidad de forma coherente con las normas del Derecho internacional y se ha comprometido a llevar a cabo una minuciosa investigación de todas las alegaciones que sostienen lo contrario, así como a hacer públicos los resultados de tales pesquisas y revisiones subsiguientes cuando se completen. Fuente:Aurora.