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Avances en la investigación del papel de los glóbulos blancos
Los glóbulos
blancos, los cuales combaten enfermedades y ayudan a
nuestro cuerpo a curarse, son dirigidos al lugar de la
infección o herida por “señales de salida”- señales
químicas que les indican donde cruzar las paredes de los
vasos sanguíneos para llegar al tejido subyacente. En el nuevo estudio, Alon y su equipo, incluyendo los Drs. Zev Shulman y Shmuel Cohen, encontraron que no todas las quimiocinas producidas por las células endoteliales son expuestas. Ellos observaron el reclutamiento de subgrupos de células inmunológicas llamadas efectores, que son “las fuerzas especiales” del sistema inmunológico. Ellas son entrenadas en los ganglios linfáticos, donde aprenden a identificar patógenos invasores desconocidos y luego regresan al flujo sanguíneo en una misión de búsqueda y eliminación. Como los otros glóbulos blancos, las células efectoras se arrastran en pequeños apéndices a lo largo del recubrimiento del vaso sanguíneo inflamado, cerca del sitio de entrada del patógeno. Pero en vez de detectar las quimiocinas de la superficie, utilizan sus patas para atravesar las células endotelias en busca de quimiocinas promotoras de la migración. De manera contraria a las señales de salida exteriores, estas quimiocinas se encuentran contenidas en pequeñas vesículas dentro de las inflamadas paredes de las células endotelias. Las células efectoras se detienen en las uniones donde varias células se encuentran, e insertan sus patas a través de varias células endotelias para obtener las quimiocinas en el momento en que son liberadas de las vesículas que se encuentran en la membrana de células endotelias. Una vez que obtienen las instrucciones correctas de las quimiocinas, las células inmunológicas son rápidamente escoltadas a través de las paredes del vaso sanguíneo hacia su destino final. Los investigadores piensan que al mantener las quimiocinas dentro de las células endotelias, se evita, por un lado, que estas señales vitales sean disueltas por la sangre o consumidas por varias enzimas. Por otro lado, se garantiza que sólo las células efectoras que cuenta de un entrenamiento especial, y pueden hacer un esfuerzo extra para encontrar las señales, puedan atravesar la membrana. Alon: “Nos hemos dado cuenta que el endotelio de los vasos sanguíneos es mucho más que un barrera pasiva y pegajosa, sino que selecciona activamente cuál de las células reclutadas puede cruzar la barrera.
Las células
endotelias parecen jugar un papel activo al mostrar a
las células inmunológicas el camino de salida, a pesar
de que no estamos seguros cómo funciona este proceso.
Además, pensamos que los tumores que se encuentran cerca
de vasos sanguíneos podrían, inactivando las células
endotelias o haciendo que el endotelio produzca las
quimiocinas “erradas”, aprovechar para su propio
beneficio este sistema de control de circulación. De
esta manera, las células inmunológicas capaces de
destruir al tumor no podrían salir y navegar hacia el
lugar del tumor, mientras que otras células
inmunológicas que ayudan al cáncer a crecer, podrían
moverse libremente.”
fuente: www.aurora-israel.co.il
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