Anajnu: Golpe a la Cátedra

por Max Grass
Presidente Federación de Estudiantes Judíos de Chile

Si hay una lucha con la cual se puede identificar marcadamente a la CJCH ya terminado el 2011, esta es la lucha contra la discriminación. Durante todo el año pasado, el liderazgo comunitario se sumó a la causa de sacar prontamente una ley antidiscriminación, pero no sólo lo hizo como entidad adherente, si no que se posicionó en un rol protagónico gracias a las gestiones de su presidente Shai Agosin. Si bien esto ha servido enormemente para dejar claro que la institucionalidad judía no trabaja sólo hacia adentro de la comunidad, si no que se interesa activamente por el bienestar nacional, eventualmente los miembros de la comunidad se tienen que involucrar. O si no, la lucha no tendría sustento en el tiempo y se reduciría a un capricho de las altas esferas.

Y qué mejor manera de manera de dar cuenta del auténtico interés de los individuos de la comunidad por la lucha contra la discriminación que tener a los editores y colaboradores de Anajnu dando un discurso del mejor nivel sobre el tema, un verdadero "golpe a la cátedra", en el Congreso Nacional. Esto debido a que son ellos quienes tienen el acceso más próximo e inmediato a las verdaderas inquietudes de la gran mayoría de personas de la comunidad. Muchos quienes no sólo se informan mediante Anajnu, si no que lo usan como su único canal legítimo de expresar sus opiniones, intereses, preocupaciones, dudas y disgustos. Y eso merece un reconocimiento. Su gesto ha dado consistencia al movimiento que se ha gestado y ha demostrado que nuestros líderes nos han representado correctamente al identificarse con esta causa.

Más allá de esto, el discurso presentado por Anajnu aborda dos asuntos claves sobre la ley. El primero es su carácter imperfecto pero necesario. La ley esta muy lejos de cubrir todos los aspectos que debería. Los constantes filtros por los que pasa en el Congreso debido a presiones políticas de los sectores más conservadores han generado un debilitamiento progresivo de esta, y si no se promulga pronto, en alguna versión, es probable que siga sufriendo modificaciones sin nunca llegar a la ver la luz. Esto no significa que no haya que seguir presionando por conseguir el perfeccionamiento de la ley, ya que aborda un tema particularmente importante. Sólo implica, que quizás una mejor estrategia de acción es aceptar la promulgación de una Ley Antidiscriminación, independiente de sus imperfecciones, y después arreglarlo en el camino. Y esto por un motivo sumamente simple. Cuando hagamos criticas a una ley ya promulgada, estaremos hablando sobre algo que existe, que está en el plano real de las cosas y cuyas modificaciones tienen repercusiones inmediatas sobre los afectados. Si en cambio no salimos nunca del plano de idearla, puede que nunca salgamos del plano de las ideas y nos pasemos la vida discutiendo sobre una ley que en la práctica no existe.

El otro aspecto importante del Mensaje de ANAJNU al Congreso Nacional es la necesidad de una institucionalidad que se encargue de monitorear el cumplimiento de esta ley y ejercerla de forma que no termine siendo de carácter simbólico si no que efectivamente se pueda ejercer el derecho a no ser discriminado. Este tema, a mi parecer, se ha hablado muy poco en comparación con otras formalidades, cosa que no se condice con su nivel de relevancia. La ley tiene que servir en la práctica, no sólo en la teoría, y la única manera de asegurar su cumplimiento es encargar esta misión a alguna entidad concreta que no pueda lavarse las manos ni desentenderse.

Por último, quiero notar lo curioso que me parece el que algunos asistentes al discurso de Anajnu, fueran Alfonso De Urresti y Guillermo Teiller quienes han mostrado actitudes claramente antisemitas en el pasado. Esta bien. Para esta lucha el apoyo siempre es bienvenido, pero hay que tener cuidado con quienes uno se rodea, ya que puede haber individuos que sólo vayan a monitorear el cumplimiento de sus intereses y no el bien común. Eso hay que detectarlo más temprano que tarde porque sino van a instrumentalizar el “clamor popular” minando así el éxito de largo plazo y la legitimidad de lo que estamos exigiendo. Esto Anajnu lo sabe muy bien. De allí la elegante, pero evidente “parada de carro” que  le hizo, de cara al país, al presidente del Partido Comunista de Chile, y que se convirtió en la pieza comunicacional de mayor relevancia e impacto en las redes sociales. Con esto, Anajnu puso en el lugar correcto la posición firme y sólida de nuestras demandas.


 

 Comparta este artículo con sus contactos:

 Tweet   

 

Ir a página principal