LOS JUDÍOS Y LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
por ALICIA BENMERGUI
El
18 de julio se han cumplido un aniversario más del inicio de lo
que conocemos con el nombre de Guerra Civil Española. España,
dividida en lo profundo de sus entrañas entre republicanos y
nacionalistas, padeció una terrible guerra, donde la división
atravesó toda una sociedad, donde se enfrentaron ideologías,
valores, familias y poblaciones enteras. Una de las razones de
este feroz enfrentamiento fue porque los sectores dominantes
españoles se negaron a aceptar un cambio en su condición,
rechazaron al régimen democrático que ponía en cuestión sus
privilegios y todo el andamiaje que colaboraba en su
sostenimiento, como era el caso de la iglesia católica y el de
las fuerzas armadas en gran parte. Esta guerra duró tres años,
lo que prolongó la guerra fue la ayuda y participación
extranjera, pues ninguno de los dos bandos en lucha, y
especialmente los franquistas, contaban con los recursos
suficientes más allá de tres meses de combate como máximo. La
ayuda con que contaron los republicanos fue la proporcionada por
la Unión Soviética y los miles de brigadistas que llegaron de
todo el mundo para derrotar al fascismo encarnado en el bando
revolucionario. Este, por su parte contó con la ayuda de Italia
y Alemania, que allí probaron sus nuevas armas y entrenaron a
sus soldados para la guerra que preparaban. Puede decirse que
esta guerra preparó y permitió la terrible conflagración que
estallaría en 1939, el nazifacismo tuvo pruebas de que sus
avances y abusos en su marcha hacia el totalitarismo no
suscitaron ninguna reacción, especialmente en las naciones
europeas más importantes y tampoco en los Estados Unidos.
Los judíos, de todos los orígenes y de la
izquierda en gran parte, pero también simpatizantes liberales,
participaron de esta gesta.
Recordar
aquellos tiempos, rendirles homenaje significa también echar una
mirada de profunda nostalgia por aquellos tiempos donde tanta
gente fue a luchar, entregando sus vidas, por aquellos valores
en los que creían, donde la generosidad y la entrega fueron la
norma. Se considera que luego de los franceses, los judíos
fueron el grupo más numeroso. Los criterios para definir el
judaísmo de los involucrados, especialmente de quienes eran
comunistas, fueron definidos por el origen familiar, y en
numerosos casos por la auto identificación de los combatientes
de esas Brigadas Internacionales, que dando esta lucha
comprendieron que lo que se avecinaba era tan peligroso y letal
como se mostró luego en la orgía de muerte que se desató. Esta
fue una investigación muy pormenorizada, basada en los textos de
historia, pero a fuer de ser sinceros, debemos decir que una de
las razones que nos empujó a esta investigación fue un texto
hallado en ese rico mundo virtual y que nos acercó al texto de
la Exposición titulada NO PASARAN realizada en
la Biblioteca Nacional y Universitaria de Guivat Ram, Israel,
por la Universidad Hebrea de Jerusalém del Instituto Avraham
Harman de Judaísmo Contemporáneo. Más allá de lo que sabíamos y
conocíamos en el prólogo de ese texto, el Prof. Haim Avni, y la
Dra. Raquel Ibáñez-Sperber, nos cuentan entre otras cosas que la
exposición se ocupó de los extranjeros que participaron en las
Brigadas Internacionales, especialmente se ocuparon de la
contribución de los judíos y de los que acudieron de Eretz
Israel. “Desde el conocimiento a posteriori, ellos
resultan ser los primer o que tomaron las armas para luchar
contra quienes planeaban el exterminio de su pueblo”.
El 18 de julio de 1936 los militares más conservadores del
Ejército español se levantaron en armas contra la República.
este acto significaba el fin del experimento democrático
realizado en España desde abril de 1931 y el comienzo de lo que
conocemos con el nombre de Guerra Civil Española. La caída de la
Dictadura del general Miguel Primo de Rivera y el descrédito de
la Monarquía habían posibilitado la proclamación de la II
República Española como panacea que pretendía sacar al país de
su histórico atraso. El 17 de julio de 1936 los militares más
conservadores del Ejército se levantaron contra el gobierno de
la República. El alzamiento comenzó antes de lo planeado en
Melilla. Pronto se extendió a Tetuán y a Ceuta, prácticamente
todo el Marruecos español estaba en manos de los rebeldes antes
de que Franco, procedente de las Canarias, se
pusiera al mando de las tropas sublevadas. Al día siguiente, 18
de julio, el levantamiento se extendió a la Península. El 21 de
julio se podía ya trazar una línea aproximada que dividía las
zonas donde había triunfado la rebelión de aquellas donde había
fracasado (ver mapa). La rebelión fue derrotada en cinco de las
siete principales ciudades de España. Las principales zonas
industriales quedaron en poder de la República, pero las más
vastas zonas agrícolas del país, apoyadas por campesinos
conservadores, quedaron en manos de los rebeldes. La mitad del
Ejército, casi toda la escuadra y dos tercios de las fuerzas
aéreas españolas quedaron en poder de la República pero con los
sublevados habían quedado las más numerosas y mejor entrenadas
tropas del Ejército español, los 40.000 hombres que componían
las tropas de regulares. Los rebeldes contaron desde el primer
momento con el apoyo de Italia y Alemania. El bando republicano
contó con la ayuda de la Unión Soviética y de los combatientes
que formaron las Brigadas Internacionales y que llegaron de
todas partes del mundo.

A comienzos de la Guerra Civil, en España vivían cerca de 6.000
judíos, la mitad de ellos había nacido en España o ya vivían
allí antes de la proclamación de la Segunda República, la otra
mitad se componía de refugiados que huyeron de Alemania ni bien
el nazismo accedió al poder, en 1933 (en esa época España era
uno de los pocos países que daban refugio a los judíos). La
mayor parte de estos judíos se establecieron en Barcelona donde
crearon la Judischer Kulturbund ("Liga
de la Cultura Judaica"), asociación cultural de izquierda,
ligada al comunismo ortodoxo catalán. Cuando fue la sublevación
nacionalista, muchos judíos, pertenecientes a la asociación
deportiva judía Hapoel, se encontraban en España en la
Ciudad Condal para participar de las Olimpiadas
Obreras que se desarrollarían en oposición a las Olimpíadas
de Berlín, organizadas por los nazis. Las olimpíadas no pudieron
realizarse por el levantamiento de los rebeldes, y los jóvenes
del Hapoel estuvieron entre los primeros en ofrecerse
como voluntarios para combatir contra Franco. Un significativo
número de judíos, en su mayor parte comunistas y miembros del
partido revolucionario Bund, se enroló en las Brigadas
Internaciones. Ni bien estalló la guerra el Gobierno de la
República buscó el apoyo para su causa tanto de personas como de
instituciones judías, por lo que nombró a algunos judíos como
sus representantes en el exterior. Uno de ellos fue el escritor
Max Aub, judeoalemán nacionalizado español con
el expreso objetivo de obtener el apoyo y los contactos
necesarios de la gran colonia judía de Francia, fue designado
agregado cultural a la Embajada de España en París, ciudad que
se había convertido entre 1937/38 en el centro de las
organizaciones de lucha contra el antisemitismo y el racismo.
Fue muy importante la tarea desarrollada por Max Aub a favor del
gobierno republicano. También fue designado José Máximo
Khan, como cónsul en Atenas que tenía la misión expresa
de obtener el apoyo de la muy importante comunidad sefaradí,
especialmente de la residente en Salónica. A pesar de todos los
problemas ocasionados por la Guerra Civil, los representantes
del gobierno republicano estuvieron presentes en los distintos
congresos sobre el antisemitismo y también en los congresos
sefardíes. En 1928 se realizó en Amsterdam el Congreso
Mundial Sefardí, auspiciado por el gobierno
republicano, asistieron dos representantes de la comunidad judía
de Barcelona, Edmundo Graenbaum, presidente de
la Comunidad y Menahem Coriat Bendahan,
profesor de estudios talmúdicos del Instituto hispano- marroquí,
presidente de la Corte Rabínica de Barcelona y funcionario del
Estado como agregado de la Dirección General de Marruecos y
Colonias y un leal sostenedor de la causa de la República. Esto
les había ocasionado grandes problemas a su familia y a él. Su
discurso, en hebreo y castellano, fue muy aplaudido, defendió al
gobierno republicano porque entre otras cosas permitía el
desarrollo normal de la vida judía en su territorio. Obtuvo
importantes apoyos para la República y al finalizar el congreso,
su vicepresidente, N. Ovadia le escribe al
vicepresidente de ministros “El consejo ha escuchado no sin
emoción el informe del Sr. Coriat exponiendo que en la España
republicana los israelitas gozan de la mayor libertad de
conciencia y practican libremente la religión mosaica. No puedo,
por ello, reservando en calidad de gran rabino, dejar de hacer
llegar la expresión de todo mi reconocimiento".
El mundo judío ofreció un gran apoyo a la República ,
especialmente el intelectual, de dos maneras: a través de la
prensa judía, mayoritaria en el apoyo a los republicanos y la
segunda a través de las Brigadas Internacionales. El mundo judío
intelectual y la prensa judía se sumaron al apoyo a la
República, a la que consideraba como un baluarte en la defensa
de la libertad. Numerosos periódicos judíos apoyaban la causa
republicana. En casi toda la prensa judía y especialmente en la
de los judíos alemanes el apoyo estaba basado en la conciencia
que se tenía del conflicto que se debatía en la Guerra Civil. En
un periódico de judíos alemanes expatriados “Judische Revue” de
1937 se decía: “El antisemitismo está afilando sus armas
contra los judíos en una conspiración internacional”. La
expresión de esta opinión fue demostrada a través de la llegada
de voluntarios judíos de la mayoría de los países, donde también
había grupos de judíos sefardíes, sionistas, socialistas,
comunistas etc. La prensa fascista italiana así como la nazi,
denunciaba sistemáticamente el fuerte apoyo judío a la causa
republicana. Así se denuncian a familias judías inglesas por
haber contribuido económicamente para sostener al bando
republicano, entre ellos se denunció a Henry Strakoch,
presidente del periódico The Economist.
Cuantos judíos lucharon en la guerra civil española
Son conocidas las dificultades para determinar con exactitud el
número y el origen de los voluntarios que acudieron de todo el
mundo para defender la República Española. Los que se enrolaron
en las milicias antes de la constitución de las Brigadas
Internacionales no fueron registrados y muchos otros modificaron
sus apellidos en la tentativa de evitar consecuencias penales en
sus países de origen. Tal problemática se repite en la
determinación del número de voluntarios de origen judío. No es
fácil dar cifras exactas sobre la participación judía en esa
guerra, por mucho tiempo como lo pusieron en evidencia
Arno Lustiger y Alberto Fernandez los judíos no fueron
ni siquiera mencionados entre los voluntarios extranjeros.
Convencido
de la importancia de hacer emerger del olvido, voluntario o
casual, la lucha y los sacrificios llevados a cabo por los
judíos que combatieron en la guerra civil española, Arno
Lustiger inició en 1984 un investigación de documentos
y entrevistas a veteranos, con el objeto de escribir un libro
que pudiese contribuir a rendir homenaje al esfuerzo de las
generaciones de idealistas judíos que combatieron por un mundo
mejor (tikkun olam, 'reparación o restauración del
mundo' se llama este postulado en las fuentes judías). Resultado
del trabajo de Lustiger fue el volumen Shalom Libertad!,
cuya primera edición vio la luz en noviembre de 2001.
Alberto Fernandez, en un artículo publicado en la
revista Raíces de 1989, “Voluntarios Judíos en las Brigadas
Internacionales" escribe que no se puede establecer cuantos
fueron exactamente los voluntarios judíos en las Brigadas
Internacionales también “por el hecho que existían solamente
determinadas fuentes de informaciones, cuidadosamente
manipuladas y puestas a disposición del público, pocas personas
- y con mucho retardo – pueden consultar los documentos
dispersos en los archivos nacionales.”
Lustiger, en su libro Shalom Libertad!, hizo notar
justamente que para aclarar la cuestión del número de
voluntarios en la guerra civil española es necesario antes que
nada, la definición de quienes eran judíos, un grupo
'étnico-nacional' o calificados exclusivamente como un grupo
'religioso' y por lo tanto, como tales, son simplemente
ciudadanos de sus países? Por otra parte, quien fue considerado
‘combatiente en España’? Solo los soldados en las trincheras o
también los periodistas, los médicos y las enfermeras, los
técnicos, los traductores? Generalmente, por 'judíos
combatientes en España se entienden todas las personas de origen
judío que han contribuido a la defensa de la República durante
la guerra civil.
Los judíos y el comunismo en 1930
En
1930 los soviéticos crearon el Territorio Autónomo de
Birobidgian, en la frontera con China comunista. Muchos judíos
comunistas de todo el mundo se trasladaron allí para ver
realizado su sueño de una patria judía y comunista. Fue creada
la Geserd (Geselschaft for jid ujif erd in Fssr:
"Sociedad para la colonización agrícola judía en la URSS") una
clase de organización sionista de la Unión Soviética, encargada
de recoger fondos para Birobidjan entre los judíos de todo el
mundo. Casi todos los funcionarios de la Geserd se presentaron
como voluntarios para ir a combatir a España...
Los voluntarios de Eretz Israel
La guerra de España estalló unos cuatro meses después del
inicio en Eretz Israel de una serie de disturbios árabes contra
la población judía que como el Mandato Inglés tuvo que hacer
frente a una oleada de terror y de violencia. Los partidos
encuadrados en la Unión General de Trabajadores Judíos
(Histadrut) simpatizaron en bloque con la República y
promovieron debates y campañas de información en pro de la
España combatiente, pero sin favorecer, antes al contrario, la
participación activa de sus afiliados en la lucha; los
voluntarios procedentes de la izquierda sionista, que estaban
encuadrados sobre todo en Hashomer Hatzair y Poalei Zion,
fueron, por lo tanto, relativamente escasos en la participación
en las Brigadas que marcharon a España, Salman Zalzman fue el
único voluntario por la derecha sionista. El partido comunista
judío de Palestina, había sido fundado en 1919, se hallaba en
conflicto con los sionistas y con las autoridades del Mandato
británico, en 1923 se fusionó con los comunistas árabes, dando
origen en julio de 1923, al Partido Comunista Palestino. Para
los miembros o simpatizantes del ilegal PKP (Partido Comunista
de Palestina) la situación era diferente. El Komintern, aprobaba
la resistencia árabe contra la autoridad del Mandato Británico y
ordenó a todos los miembros del partido, incluidos los judíos,
apoyar la insurrección general de los árabes. Los judíos
comunistas se encontraron ante una terrible alternativa: o
unirse a los árabes y con acciones armadas, impedir la llegada
de judíos o renunciar al partido. La difícil disyuntiva en que
los ponía el apoyo de los comunistas árabes a los actos
terroristas contra los judíos y la arabización de los cuadros
promovida por la URSS, hizo que, para muchos de ellos, el
voluntariado en España se presentara como una solución. La
posibilidad de ir a luchar a España representó para muchos
judíos comunistas una alternativa a su dilema: era una opción
ideológicamente satisfactoria, les ofrecía la posibilidad de
alejarse de la situación política en su país.

Logo de la Brigada Lincoln
Numéricamente los judíos fueron el segundo contingente de
extranjeros presente en las Brigadas Internacionales, después de
8.500 franceses. Se deducen de esta cifra los 1.043 judíos
comprendidos en el contingente francés, esos se hallan en primer
lugar. La presencia de los judíos fue no solo importante
numéricamente, también lo fue cualitativamente. Entre los
combatientes hubo diversos comandantes de las Brigadas
Internacionales, los generales Manfred Stern (Kleber)
de la XI, Mata Zalke (Lukacs) del la
XII y Waclaw Romar de la 129ª,
mientras que fueron numerosos los norteamericanos que cubrieron
los cargos de comando como Milton Wolff, John Gates y
John Dallet. El judío norteamericano Irving
Goff fue el organizador de las escuadras de
guerrilleros que operaban detrás de las líneas nacionalistas.
Ernest Hemingway se inspiró en su figura para el protagonista de
su novela ¿Por quien doblan las campanas?
Las acciones más importantes fueron la destrucción del puente
sobre el río Guadalaviar, el descarrilamiento de un tren cargado
de italianos sobre la línea italiana que iba desde Córdoba – Los
Rosales, la liberación de 308 prisioneros asturianos de la
fortaleza del Motril y la captura del Estado Mayor completo de
una división franquista en Cataluña. Muy importante fue la
participación judía al servicio de la Sanidad Militar de la
República que en el momento de la revuelta de los generales
había permanecido con tres de las ocho divisiones médicas del
ejército y precisamente con aquellas de Madrid, Barcelona y
Valencia, esta fue una gran demostración de su fidelidad a la
causa republicana. Para superar enormes deficiencias y
carencias, acudieron centenares de médicos, enfermeras y
auxiliares gracias a las organizaciones humanitarias, creadas
por quienes apoyaban a los republicanos. Por ejemplo, los
norteamericanos sostenidos por el American Medical
Bureau to Aid Spanish Democracy fueron capaces de
mandar a España equipos completos, con médicos y enfermeras,
llegaron con hospitales totalmente equipados, ambulancias,
cámaras quirúrgicas móviles y medicamentos. En esta generosa
carrera de solidaridad se distinguieron los médicos y las
enfermeras judías de cada parte de Europa y de Norte América que
llegaron a curar heridos españoles e internacionales, vinieron
46 polacos, 25 alemanes y 15 norteamericanos. Hubo 127
médicos judíos instalados en los hospitales próximos a
las líneas y entre las de las de retaguardia se cuentan 12
mujeres. Algunos de ellos obtuvieron cargos de prestigio como el
norteamericano Edward K. Barsky, director del
Servicio Sanitario en la zona catalana. También entre las 600
enfermeras se contaron numerosas judías, se sabe, por ejemplo,
que 25 vinieron de de los Estados Unidos y 26 de Bélgica,
el idish fue el idioma utilizado para
comunicarse en las mesas de cirugía y en las salas de los
diferentes hospitales. Judíos fueron dos de los más famosos
corresponsales de guerra como Robert Capa y su
compañera Gera Taro, muerta en el curso del
conflicto.
Gina
Medem, una periodista norteamericana publicó el libro
Los judíos luchadores de la Libertad,
ella fue la corresponsal de guerra en España para el
Morgen Freiheit, diario norteamericano en
idish. Con sus discursos, sus testimonios y sus artículos, Gina
Medem fue una protagonista en la ayuda ofrecida a la Republica.
En su libro, Gina Medem explica que todos ellos consideraban el
fascismo como el mayor peligro inmediato y esa fue una de las
razones por las que fueron a España a combatir por los
republicanos. Cuando llegó vio que eran muchos los voluntarios
judíos, estaban aquellos que luchaban por la libertad en sus
respectivos países, que fueron a España con los mismos ideales:
liberales, anarquistas, socialistas, comunistas, en su mayor
parte, entre todos lucharon contra el fascismo que amenazaba a
España. En el prefacio del libro de Medem, Luigi Longo
escribía "... en los primeros días, cuando los voluntarios
llegaban a Albacete. . . un joven judío me buscaba porque yo era
el responsable de las organización de las Brigadas
Internacionales. Hablaba en nombre del primer grupo de 15
voluntarios judíos que él mismo había organizado. . .me pidió
que los judíos fuesen reunidos en una formación dentro de
nuestras Brigadas. ‘Queremos demostrar - dijo de un modo
sincero y apasionado - queremos demostrar que cosas somos
capaces de hacer los judíos Los fascistas afirman que somos
canallas. Mostraremos al mundo que podemos ser héroes’.
Comprendí exactamente los sentimientos y motivaciones políticas
de este compañero; y rápidamente compartí sus ideas. . . creo
que se sintió en parte reivindicado de todas las calumnias
lanzadas contra sus hermanos y su pueblo.... comprendí que
nosotros, voluntarios de la libertad, habíamos contraído una
enorme deuda en la lucha con los héroes judíos que han escrito
páginas magníficas en todas nuestras brigadas”.
El 12 de diciembre de 1927
Farol Guzmán, comandante de la segunda compañía del
Batallón Palafox9 perteneciente a la XIII Brigada Dombrowski,
fundó la unidad judía con el nombre de Botwin,
En recuerdo del judío polaco comunista Naftali Botwin condenado
a muerte por la policía política polaca en 1925.
La Compañía judía Botwin
(De los 152 brigadistas que
la componían solo sobrevivieron 86).
Un orden del día del Estado Mayor de la XIII Brigada Dombrowski
comunicaba: " El 12/12/1937 la Compañía judía Botwin se ha
unido a nuestra gloriosa familia de combatientes antifascistas
que comprende combatientes polacos, alemanes, bielorusos,
judíos, españoles y de otras nacionalidades. Más allá de las
diferencias nacionales o de las convicciones políticas, lo que
nos une es la lucha contra el fascismo. En la lucha por nuestra
y vuestra libertad, se dan la mano los antifascistas de todos
los países del mundo. Entre los voluntarios de las Brigadas
Internacionales, en particular de la Brigada Dombrowski, los
voluntarios judíos se han hecho notar por su heroísmo y su
espíritu de sacrificio en la lucha contra el fascismo. Para
honrar la memoria de los combatientes judíos caídos sobre el
campo de batalla, hemos decidido que la segunda compañía del
heroico batallón Palafox desde hoy se llame Compañía Judía
Botwin. A nosotros nos es caro el recuerdo de Naftali Botwin, el
obrero judío polaco que sacrificó su vida por la lucha contra el
fascismo. Su nombre es símbolo de la lucha de las masas
populares judías, símbolo de la solidaridad internacional y de
la fraternidad entre los pueblos."
Durante los nueve meses de existencia de la Compañía Botwin, sus
comandantes fueron muertos o murieron rápidamente a consecuencia
de sus heridas durante las acciones de combate. Además de los
judíos, desde el comienzo militaban en la Compañía Botwin
polacos, españoles, un griego y un italiano. En seguida se
incorporaron a la compañía dos árabes que comprendían el idish,
provenientes de Palestina. Eli Abdul Halak,
inscripto en el Partido Comunista de Palestina, encarcelado
varias veces por la autoridad del Mandato Británico, una vez
llegado a España había manifestado su deseo de combatir en la
unidad judía, el otro fue Fawzi Nabulsi, caído
en batalla como soldado de la Compañía Botwin.
El 21/9/1938, durante la batalla del Ebro, la Unidad Botwin fue
vencida por la superioridad de las fuerzas enemigas. Todos los
sobrevivientes fueron hechos prisioneros, los voluntarios judíos
fueron asesinados en el campo de batalla por los legionarios de
Franco mientras otros fueron llevados a un campo de prisioneros
de guerra.
La Prensa en idish [11]
El primer número del Freiheits Kämpfer
apareció el 7 agosto 1937.
El diario judío Naje presse, en su
primera página de la edición del 17 de agosto de 1937 escribe:
"Aparece en España un diario de las milicias judías. Sin
duda este día permanecerá como una fecha gloriosa en la historia
del pueblo judío, en particular en la lucha de sus heroicos
hijos que combaten por la libertad y la independencia de España.
. . Mientras los antisemitas definen a los judíos como personas
sin coraje, mientras el diario reaccionario polaco Sila tiene el
descaro de declarar que en España no combate ni siquiera un solo
obrero judío, el legendario ejército popular de la República
española inicia la publicación de un diario dedicado a
los combatientes judíos.”
Imprimir un diario en idish no fue una tarea fácil porque la
tipografía española no tenía máquinas para escribir con
caracteres hebreos. Se debía entonces inicialmente recurrir a un
diario mural. Sobre la cubierta del primer número del
Freiheits Kämpfer estaban representados
algunos militantes judíos durante un ataque. Las palabras
“por vuestra libertad y la nuestra” estaban
escritas en idish y en castellano. En el diario se publicaba una
entrevista al comisario político de la compañía Mickiewicz, en
la cual combatieron muchos judíos, un artículo de Gina Medem, el
discurso del corresponsal de la Presse Nouvelle en
España que asistió al "Congreso de la cultura judía” en París.
El
fundador de este diario fue Gerszon Dua (Bogen)que
ya desde joven fue activista del Partido Sionista Socialista
Poale Zion (obreros de Sion) luego
perteneció a la dirección de los Obreros Judíos Socialistas,
organización que antecedió al Partido Comunista Palestino.
Expulsado de Palestina por la autoridad del Mandato Británico,
fue a Polonia donde dirigió la sección judía del Partido
Comunista de Polonia.
Dua-Bogen trabajó siempre como periodista y
contó la experiencia de su vida en un libro de memorias
publicado en idish en Varsovia en 1965. Después de la creación
de la Compañía Judía Botwin aparece el diario más importante
impreso en idish, difundido entre los combatientes de todas las
brigadas: Botwin. El primer número del
diario Botwin aparece el 30/12/1937 y comienza con el
siguiente artículo: "No solo la unidad Botwin, centenares de
voluntarios de otras compañías esperan ansiosamente poder leer
este diario. Desde los cuatro rincones de la tierra, voluntarios
judíos llegaron a España para combatir el fascismo. No todos han
podido ser incluidos en esta unidad judía, muchos de ellos no
han querido ser separados de sus compañeros no judíos de otros
países. Estos voluntarios no han olvidado sus orígenes judíos y
no han ni siquiera olvidado que combatiendo contra el fascismo,
se oponen a la barbarie del antisemitismo y a ese dañino régimen
que ha traído las leyes de Nüremberg, los guetos y los pogroms”.
El número dos fue publicado en febrero en 1938. Sobre la
cubierta se ve una caricatura de Franco, Hitler y Mussolini que
son barridos con una gran escoba para eliminarlos de España. La
editorial señala el reforzamiento de las fuerzas fascistas y
concluye con estas palabras: "Todos unidos
en la lucha contra la Inquisición y la dictadura. También
nosotros podemos golpearlos, también nosotros podemos realizar
acciones violentas. . . Y nosotros, soldados de la Botwin,
redoblando nuestras fuerzas, nuestra ira, nuestra amargura,
apoyándonos en la solidaridad fraterna de los antifascistas de
todos los pueblos, liberaremos al mundo de la barbarie fascista
con nuestras armas de la libertad".
El número tres que habría debido ser publicado
poco después del segundo, salió recién el 22 de abril a causa de
los despiadados combates en el frente de Aragón en que muchos
redactores murieron, o fueron heridos y una gran parte del
material preparado fue destruído. El número cuatro, que apareció
a inicios del mes de agosto, había mejorado gráficamente porque
no fue impreso a mano como los anteriores, finalmente había
llegado de París una máquina de escribir con caracteres hebreos.
El número cinco es el más importante de todos.
Fue publicado el 30 de noviembre de 1938, cuando las Brigadas
Internacionales se estaban preparando para abandonar España.
Representa una suerte de balance de aquello que fue hecho y el
empeño moral de hacer aquello que quedaba por hacer. Este número
debía ser el último ya que los voluntarios esperaban ser
repatriados. El 12 de diciembre, día del aniversario de la
fundación de la compañía, los brigadistas se encontraban en un
campo militar de Cataluña y decidieron preparar una edición
especial del Botín.
El
número seis fue el último y fue publicado el 13
de diciembre, una semana después de la disolución de las
Brigadas Internacionales. Luego de la derrota del ejército
republicano, los sobrevivientes, recluidos antes en el campo de
concentración de Saint Chirríen y luego en el
de Gurs, publicaron el diario mural
Tus hila (en ayuda) y el diario
Ínter shtachel drot. En septiembre de 1938, las
Brigadas Internacionales comenzaron a retirarse del frente de
guerra. El último adiós lo dieron el 9 de octubre de aquel año
en Barcelona, poco después en la sepultura del último caído de
las Brigadas, el judío Haskiel Honigstein.
El Mausoleo del Fossar de la Pedrera de Barcelona,
es el lugar donde Franco hizo inhumar en una enorme fosa común
los cuerpos de los republicanos catalanes fusilados en el
período que va desde 1939 hasta 1945. Entre otras lápidas
conmemorativas hay una dedicada a los judíos " Homenaje
a los héroes judíos caídos entre los 7000 judíos voluntarios de
todos los países combatientes de la libertad en España”.
El monumento del cementerio de Montjuich
(Barcelona) en honor de los brigadistas judías tiene la forma de
una Estrella de David, se inauguró en 1990 por iniciativa de un
grupo de brigadistas judíos, encabezados por Bernard (Dov)
Lieberman con esta inscripción: "A todos los
voluntarios judíos combatientes caídos en España". En
el cementerio de Fuercarral en
Madrid,
se colocó una gran estrella de mármol, en sustitución de aquella
destruida por Franco, "In memoriam. Aquí yacen los
voluntarios judíos, heroicamente caídos en Madrid en el
transcurso de la Guerra Civil Española en defensa de la
libertad (1936-1937) La vuestra y la nuestra!". Esta
lápida fue inaugurada en 1988 en el cementerio de Fuencarral
(Madrid con la presencia de Shlomo Ben Ami, en
ese momento embajador de Israel en España, Salman
Salzman, presidente de la Asociación de voluntarios de
las Brigadas Internacionales en España (1936-1939) y un
representante del ayuntamiento de Madrid. La lápida lleva el
nombre de quince combatientes caídos en la defensa de la
capital, a los que se añadieron posteriormente otros cuatro.
Este relato no termina aquí, gracias a la exposición realizada
en Israel, y numerosos testimonios pudimos conocer las historias
individuales de quienes participaron en esta gesta. Acá les
dedicaremos el recuerdo y homenaje a algunos de los combatientes
que podemos identificar gracias a diversos relatos pero muy
especialmente a la exposición “No Pasarán”
presentada por la Universidad de Jerusalem en Ramat Gan y a
otros diversos relatos. A través de estos testimonios
intentaremos identificar a algunos de estos heroicos
combatientes por la libertad.

Andrés Malraux |

Albah Bessie
|

Barsky |

Ben Leder |
La llegada a España
Hubo voluntarios internacionales luchando con la República desde
el inicio mismo de la guerra. Los primeros se integraron en las
milicias que los distintos partidos y sindicatos formaron
espontáneamente ni bien se produjo la sublevación franquista y
algunos se reunieron en grupos como el que llevó el nombre de
Ernest Thaelmann, secretario general del PC alemán que en
aquellos momentos estaba preso en su país. El Grupo Thaelmann se
componía de catorce combatientes, doce de ellos judíos.
Paralelamente empezaron a llegar del extranjero voluntarios que
en las semanas iniciales no necesitarían más que tomar el tren
en Francia y pasar la frontera pero que pronto, debido al pacto
de no intervención, se verían obligados a embarcarse en secreto
en Marsella o a atravesar los Pirineos a pie.
En diciembre de 1937, catorce meses después de crearse las BB II,
la segunda compañía del Batallón Palafox quedó designada como
compañía judía y recibió el nombre de Naftalí Botwin, un
comunista judío polaco ajusticiado en 1925 por haber dado muerte
a un infiltrado en las filas del partido. La compañía se creó
cuando los polacos, que habían conseguido tras muchas presiones
tener su propia brigada en verano de ese año (la XIII Brigada
Dombrowski), formaron en ella dos compañías para las minorías
judía y ucraniana.
La fuerza de las BB II, por otra parte, se había ido aminorando
debido a las cuantiosas bajas y al corte en el flujo de
voluntarios, y la creación de una compañía judía, en este
contexto, parece haber sido considerada por las altas jerarquías
de las BB II, ante todo, como una operación propagandística. El
objetivo se logró: la compañía Botwin, con su bandera, su
periódico y su coro con repertorio en ídish, se convirtió, a
pesar de sus reducidos efectivos, en símbolo de la participación
judía en la guerra de España y obtuvo un eco resonante en parte
del mundo judío. La compañía Botwin del
Batallón Palafox fue la primera sección mixta. Fueron algunos de
sus integrantes: Max Geler, Moishe Szafran, Moishe Rozenberg,
Emanuel Mink, Alter Szerman, jefe de la sección, y Jasza
Zawidowicz.
Los
comandantes de la compañía fueron Karol Gutman que cayó en
acción, Mija Sapir que fue gravemente herido en Lérida en abril
de 1938, Leon Rubinsztein que fue gravemente herido en Caspe, en
marzo de 1938, Alter Szerman, herido en el frente del Ebro en
1938, Israel Halbersberg que cayó en acción) y Emanuel Mink que
fue herido dos veces.
El último entierro oficial de un brigadista muerto en combate
fue el del botwinista Jazkel.
Joseph Rzepkowicz fue un antiguo estudiante de yeshivá
que se afilió al Partido Comunista polaco. En España sirvió en
la compañía Botwin entre otras. Resultó gravemente herido en
junio de 1938, durante la batalla del Ebro, y quedó inválido.
Evacuado a la URSS, volvió a Polonia después de la Segunda
Guerra Mundial. Tras la oleada de antisemitismo que siguió a la
guerra de los Seis Días, inmigró a Israel. Murió en Jolón en
1992. Moshe Krempel: un caso típico de brigadista hijo de una
familia judía tradicional. También él, como muchos otros
veteranos polacos, volvió a su país de nacimiento tras la
Segunda Guerra Mundial y después, a raíz de las oleadas de
antisemitismo que se dieron en Polonia, acabó por instalarse en
Israel.
Olek Nuss fue un poeta, responsable de la redacción del
periódico de la compañía y de la letra del himno, Olek murió en
Auschwitz. Henri (Yejiel) “Largo” Sulewic escapó y desde ese
momento vivió en Francia. Todos sus papeles y fotos de España
quedaron enterrados en Gurs.
La compañía Botwin del Batallón Palafox fue la
primera sección mixta. Fueron algunos de sus integrantes Max
Geler; Moishe Szafran, Moishe Rozenberg, Emanuel Mink y Alter
Szerman,jefe de la sección, y Jasza Zawidowicz.
Mir Guedenken (“Nosotros recordamos ”) fue un libro
editado por los “Amigos del Batallón Botwin” para recoger dinero
para los brigadistas judíos internados en los campos franceses.
Esto fue en Nueva York, en 1939.
Dabrowszczak, fue elperiódico de campaña de la XIII
Brigada.
En
él se publicó un poema de Rafael Alberti dedicado a las
Brigadas Internacionales. La traductora y redactora del
periódico fue Zofia Schleyen, una judía polaca, uno de sus
compañeros de redacción fue Ignaz Potazman. Elöre,
periódico del frente periódico del frente, dedica su primera
página a Mate Zalka, alias Pavel Luckas, caído en acción. Zalka
era un general judío de procedencia húngara, primer comandante
de la XII Brigada.
Oif di Spuren fun guevure, “Tras las huellas del
heroísmo” es la autobiografía de Gershon Dua-Bogen, activo
militante del PC polaco que fue secretario general del PC
palestino hasta su expulsión del país por sus actividades
políticas. Fue uno de los promotores de la creación de la
compañía Botwin.
Zijrones fun a Botwinist (“Recuerdos de un botwinista”)
del eretz-israelí Efraim Wuzek. Se publicó en Varsovia en 1964,
Henryk [Heniek] Torunczyk, coronel judío polaco, fue el último
comandante de la XIII Brigada y estuvo al frente de la
Agrupación Internacional que se formó tras la retirada oficial
de las BB II con los voluntarios que no pudieron ser
repatriados.
El General Manfred Stern alias Emilio Kleber. El
general Kleber estuvo al mando de la XI Brigada durante la
primera defensa de Madrid. Sus hermanos Wolf y Leo también
combatieron en España.
Carta en ídish y foto de David Lipton:
“Muy, muy queridos, muy, muy amados papá y mamá: estoy sentado
en una montaña entre viñedos y olivos cubiertos de la sangre de
España. Miro la caída del sol y lloro, lloro, lloro... “,
escribe David a sus padres, y les pide perdón por haberles
ocultado su viaje a España. El autor de la carta cayó en acción
tres semanas después de escribirla, más o menos en las mismas
fechas en que su familia la recibió
Los voluntarios de Eretz-Israel
Las autoridades mandatarias en Eretz Israel apoyarían esta
opción poniendo incluso en libertad a algunos militantes
encarcelados por sus actividades políticas, a cambio de que se
marcharan como voluntarios a los frentes españoles. En total, el
número de eretz-israelíes, es decir, de combatientes que
llegaron a España procedentes de Palestina o que estaban
estudiando temporalmente en Europa, se calcula en unos 180,
incluidos unos 13 armenios, 6 árabes y un ruso cristiano.
“De Madrid a Berlín” fue el libro escrito por el comunista
Israel Centner, sobre la participación de los eretz-israelíes en
las BB II.
Shemuel Segal eretz-israelí, recibió su pasaporte, tras mucho
insistir, después de su retirada de España, con la condición
expresa de no volver a Palestina.
El eretz-israelí Jezy Bryn, murió en una cárcel polaca donde
cumplía una condena por haber sido falsamente acusado de
espionaje. Se publicó en Israel Shtime (15-9-1976).
Voluntarios de Eretz-Israel: Mateusz Elman (Matias), Aron
Guinzburg, Marcel Langer, Nahum Sofer, Abram Yungstajn, Ruth
(Jaya) Maitis, Schlama Jofe, Israel Centner, Moshe Estracher.
Itinerario de un voluntario de Eretz-Israel: David
Karon:
Pasaporte palestino número 62476 – Nacido en
Homel en 1915; agricultor, residente en Mikvé Israel. Altura,
164 cms., ojos grises, pelo castaño... Recibió visado francés y
permisos de tránsito en septiembre de 1937.
Carnet militar español número 76.018. Partido político:
antifascista; fecha de entrada en las BB II: 17 de octubre de
1937; servicio en el frente: del 6 de diciembre de 1937 al 24 de
septiembre de 1938 en los frentes de Zueva, Extremadura, Aragón,
Lérida, Fayón y Ebro; equipo que recibió: un capote, una
chaqueta, un par de pantalones, un par de zapatos, dos camisas,
una camiseta, un cinturón, una mochila; soldada: 310 pesetas al
mes. Se le autorizó a salir de España con trescientos francos.
Se le otorgó el Carnet de Honor de la 35 división: nombrándolo a
David Karon “Combatiente de Honor como voluntario de la libertad”...“Los
soldados de la División, todos los españoles, no olvidarán jamás
a los que defendieron la independencia del suelo nacional...
España, octubre de 1938”.
Se presentó una petición a la administración central de las BB
II al Comité de ayuda al pueblo español en Tel Aviv, para que
asistiera a David Karon que “regresa a su domicilio por
razones de retirada”. El Departamento de
Migración del Gobierno de Palestina reconoce el 24 de enero de
1939, haber recibido el salvoconducto expedido a David Karon en
Barcelona el 9 de diciembre de 1938.
El oficial de distrito del Gobierno de Palestina pide a David
Karon que abone “los 2576’86 francos que recibió del cónsul
general de Su Majestad en Marsella para su repatriación a
Palestina”.
David Karon volvió a su grupo de pioneros en el moshav
Hadar (cerca de Ramataim) y fue readmitido sin problemas aunque
había sido expulsado cuando decidió participar en la guerra de
España. Fundó en 1939 con sus compañeros el kibutz Kfar Menajem,
donde murió en 2001.
Imre Jacobi pertenecía a la selección nacional palestina de
fútbol. Imre, que militaba en el PKP, cayó en acción en el
frente del Jarama.
El
monumento de la XV Brigada en Sierra Pandols fue construido
durante la batalla del Ebro por el judío ruso-británico Percy
Ludwig, ingeniero jefe de la brigada, y se conservó de la
destrucción de que fueron objeto casi todos los monumentos de
las BB II después de la guerra, gracias a su localización en
plena montaña. Contiene el nombre de varios oficiales, entre
ellos el de Mark (Mordejai) Millman junto con el de su país de
origen – Palestina. Se trata, casi con seguridad, del único
monumento de la época todavía en pie donde se menciona a un
combatiente eretz-israelí. Percy Ludwig dibujó un croquis para
explicar la ubicación exacta del monumento al brigadista israelí
Salman Saltzman. El eretz-israelí David Kami: Durante la guerra
mundial, Kami formó parte de la red de espionaje soviética
“Orquesta Roja” que causó graves daños a los alemanes.
Descubierto y detenido, fue torturado por la Gestapo pero murió
sin confesar.
Ha-tizmoret ha-adumá shelí de Leopold Trepper,
organizador y jefe de la “Orquesta Roja”. Mijail Makarov y Vera
Ackermann, eran veteranos de la guerra de España, que
pertenecieron asimismo a la red.
En Yidn in Spanishn Birgerkrig 1936-1939 (“Los judíos
en la guerra civil española 1936-1939”), Benjamin Lubelski
recuerda sus experiencias durante la guerra, las de algunos
voluntarios de su Lublin natal y un nuevo viaje a España años
después. El autor volvió tras la Segunda Guerra Mundial a
Polonia donde trabajó en las altas esferas del servicio
diplomático. Emigró a Israel tras la ola de antisemitismo que
siguió a la guerra de los Seis Días y trabajó hasta su
jubilación como bibliotecario del Instituto de Estudios Eslavos
de la Universidad Hebrea de Jerusalén
Marcel Langer había nacido en la ciudad de Auschwitz. Llegó a
Eretz-Israel y residió en Haifa, pero fue expulsado del país por
las autoridades mandatarias a causa de sus actividades políticas
en el PKP. Se instaló en Francia y allí se enroló en las BB II.
En España se casó con la española Cecilia. A ella y a su hija
Rosita estuvo dirigida una última carta antes de ser ejecutado
el 13 de marzo de 1943 en Toulouse, por su importante papel en
la resistencia francesa: “Querida mujercita, cuando esta
carta llegue a tus manos, ya no estaré en este mundo...”.
Con la derrota de los republicanos, los civiles y los
brigadistas que pudieron buscaron refugio en Francia. Allí
llegaron 500.000 refugiados, donde fueron internados en campos
totalmente improvisados en pésimas condiciones sanitarias y
sometidos a una estricta vigilancia. Luego de un año y medio
concentraron a la población judía en campos que fueron
habilitados nuevamente, Vernet fue uno de ellos, y en otro
nuevo, Gurs. Algunos brigadistas fueron enviados a Djelfa,
Argelia y a otros campos del norte de Africa. Cuando Francia fue
ocupada por los nazis, los antiguos voluntarios de las Brigadas,
también por supuesto los judíos, fueron los primeros en integrar
la Resistencia como extranjeros.
El eretz-israelí Haim Adler, que se incorporó al ejército inglés
durante la Segunda Guerra Mundial, le contó a su novia su
encuentro en el norte de África con antiguos compañeros de la
guerra de España liberados de Djelfa que van camino de la URSS:
“He visto a estos hombres, a mis compañeros de armas, que
durante cuatro años han soportado la vida más miserable en los
campos de concentración de África. Su pelo ha encanecido, sus
dientes han ennegrecido, las manos les tiemblan, la espalda se
les ha arqueado, pero su corazón sigue siendo puro, fuerte y
lleno de fe”.
R. G. Thackrah, del National Joint Committee for Spanish Relief,
escribe a la Organización Sionista en Londres para comunicarle
que ha encontrado un grupo de treinta y seis internados que
tenían pasaportes palestinos y no han sido repatriados. Thackrah
espera que la Organización Sionista pueda hacer algo por ellos
ya que las condiciones en Saint Cyprien son “extremadamente
duras”.
En Mefaked ivri be-Sefarad ha-lojemet (“Un comandante
hebreo en la España combatiente”) Mordejai Avi-Shaul glosa la
vida de Mordejai Millman, militante del PKP que estudiaba
agricultura en Marsella cuando estalló la guerra y en España fue
comandante de una compañía de la XV Brigada.
La comisión militar internacional de la Sociedad de Naciones
hace constar la presencia en Saint Cyprien del eretz-israelí
Nahum Sofer en febrero de 1939.
Un importante grupo de brigadistas, de antigua extracción
comunista hizo “aliá” a Israel, de modo que su presencia
determinó la posibilidad de que el Estado Judío asumiera su
representación a la hora de homenajear y recordar a estos
brigadistas judíos. Es por esa razón que la lápida que se
inauguró en el cementerio de Fuencarral en 1988, en Madrid,
contara con la presencia del Embajador de Israel en ese momento
en España, justamente el historiador israelí Shlomo Ben Ami, uno
de los investigadores de este tema. También estuvo allí Salman
Zalzman, el único voluntario que fue por la derecha sionista y
que en ese momento era el presidente de la Asociación de
Voluntarios de las Brigadas Internacionales en España
(1936-1939), y un representante del ayuntamiento de Madrid. La
lápida lleva el nombre de quince combatientes caídos en la
defensa de la capital, a los que se añadieron posteriormente
otros cuatro. “In Memoriam. Aquí yacen los voluntarios judíos
heroicamente caídos en Madrid en el transcurso de la Guerra
Civil Española en defensa de la libertad (1936-1937). La vuestra
y la nuestra” reza la lápida en honor de los brigadistas judíos.

George Nathan (?-1937).
Antiguo oficial británico y participante durante los años veinte
en la lucha por la independencia de Irlanda.
De extraordinario valor, desempeñó distintos mandos en las BB.II.
Murió durante la ofensiva de Brunete.
El monumento del cementerio de Montjuich, de Barcelona, en honor
a los brigadistas judíos tiene forma de Estrella de
David y citas de Luigi Longo, primer comisario general
de las BB II, y del entonces presidente del Estado de Israel
Haim Herzog. Se inauguró en 1990 por iniciativa de un grupo de
brigadistas judíos, encabezados por Bernard (Dov) Liebermann.
En 1996 hubo una conmemoración festiva en Israel de las BB II
Israel: con motivo del cincuentenario del comienzo de la guerra,
se planta un bosque en honor de los voluntarios.
Los brigadistas recuerdan
Cierto número de los combatientes en la guerra escribieron sus
memorias en edades avanzadas. . . El pasado fue analizado con
una mirada teñida por las experiencias vividas a lo largo de los
años. La caída de la Unión Soviética, las persecuciones, los
padecimientos de la Segunda Guerra, la prisión que padecieron
muchos de ellos por haber caído en desgracia en el régimen
stalinista, desdibujaron e impregnaron las ideologías que los
habían impulsado a luchar en España. Por otra part
e,
los voluntarios judíos norteamericanos o de los países que no
pertenecían a la órbita, figuraron en listas negras, o como en
el caso de los norteamericanos de la Brigada Lincoln, sufrieron
persecuciones, eran objeto del macartismo existente en los
Estados Unidos de la Guerra Fría. “En los libros de voluntarios
judíos, la Shoa actúa en ocasiones como telón de fondo dando a
la lucha antifascista internacionalista de los treinta, un
sentido que quizás no tuviera, o por lo menos, no de esa manera
cuando se produjo. Cuando se habla de los polacos, esta
experiencia ineludible suele ir acompañada de una amarga
decepción con respecto a un sistema que permitiría, en la época
de Gomulka, la ola de antisemitismo que obligó a muchos de ellos
a abandonar el país que hasta entonces habían considerado como
suyo. Pero cualquiera haya sido su trayectoria pasada, España
suele quedar fuera del ajuste de cuentas y los brigadistas
conservarán, en general, un recuerdo positivo de su intervención
en la guerra”.
Los combatientes del Batallón Lincoln.
Algunos de sus integrantes fueron Joe Taylor, hijo adoptivo de
una familia judía, Edwin Rolfe (Solomon Fishman), cuya famosa
“Elegía” dedicada a Madrid haría llorar a Hemingway, Harry
Fisher, enlace y empleado en las transmisiones del batallón
norteamericano a nombre de Abraham Lincoln. Alvah Bessie,
Spanish Sammy Nahman (Manny Harriman) fue el primero de su
familia en volver a España “después de que la Inquisición
expulsara a todos los judíos de España en 1492”. Como muchos
otros norteamericanos, Manny, dos veces herido, luchó en el
Batallón Lincoln. Barcelona fue la ciudad donde Nahmánides, su
antepasado directo, según la tradición familiar, participó en la
famosa disputa teológica por orden real.
Ben Leider militaba en el PC estadounidense; en España cumplió
funciones de corresponsal del periódico de su partido Daily
Worker. Cayó en la defensa de Madrid en febrero de 1937 a
bordo de uno de los cazas rusos Polikarpov I-15 conocidos
popularmente como “Chatos”. Fue uno de los pocos voluntarios
estadounidenses caídos en España, si no el único, cuyos restos
fueron trasladados a su país natal para ser inhumados allí. El
poeta y educador Bezalel Friedman publicó en su honor un largo
poema.
Edward Barsky era cirujano del hospital neoyorquino Beth Israel,
fue fundador del Medical Bureau to Aid Spanish Democracy (Comité
médico de ayuda a la democracia española), que recolectó dinero
para los servicios médicos de la República; organizó el primer
hospital norteamericano en el frente del Jarama y proyectó un
tipo de quirófanos móviles que se montaban en camiones y podían
apostarse junto a las trincheras mismas. Llegó a ser médico jefe
del Servicio Sanitario Internacional. Irène Joliot-Curie fue
presidenta honorífica de la Centrale Sanitaire Internationale
(organización médica francesa de ayuda a España). Albert
Einstein se destacó como importante patrocinador del Medical
Bureau y sostenedor constante de la causa republicana. Wilfred
(“Mendy”) Mendelson, activista estudiantil, era, por su parte,
estadounidense. También lo eran Dave Doran, comisario político
de los Lincoln que traspasó inadvertidamente las líneas
enemigas y fue ejecutado y Joe Dallet, que murió en Fuentes de
Ebro en su primer día en el frente.
Abraham Sasson, antiguo alumno de un orfelinato judío de
Brooklyn, cayó en acción. Sus antiguos compañeros organizaron
una velada en su memoria y la de otros cinco muertos en combate
egresados del establecimiento. En el programa, se hace una
petición para recoger fondos con los que ayudar a los otros
nueve antiguos alumnos del orfelinato que todavía estaban en
España y para poder repatriar a los heridos.
Prisoners of
the Good Fight (“Prisioneros de la buena causa”) libro del
brigadista norteamericano Carl Geiser que llegó a estar en el
paredón, pero que no fue ejecutado en aquel mismo momento porque
cambió la política franquista. En él hace un recuento de la
historia de los prisioneros de guerra, especialmente los
norteamericanos, en el campo de San Pedro de Cardeña
Captured by Franco (“Capturado por
Franco”) del judío norteamericano Lou (Samuel) Ornitz, fue
editado por los Amigos de la Brigada Abraham Lincoln para
obtener dinero con el que rehabilitar a los prisioneros
liberados y enviar ayuda a los que todavía estaban en las
prisiones españolas. Se publicó en Nueva York, en 1939. Pocas
semanas después de haber sido puesto en libertad, Sid Rosenblatt
acude a la boda de un amigo brigadista en Nueva York. Siendo
prisionero le hicieron desnudar y lo filmaron en una película
para demostrar que estaba circuncidado y denunciar así la
supuesta confabulación del “judeocomunismo” mundial contra el
pueblo español.
Spain’s Cause was Mine (“La causa de
España era la mía”) son las memorias de guerra de Hank Rubin, un
judío norteamericano que sirvió como ayudante en los servicios
médicos.
El judío norteamericano Milton Felsen describe en The
Anti-Warrior: A Memoir (“El anti-guerrero”) su actuación
como conductor de ambulancias en España y sus experiencias en la
Segunda Guerra Mundial donde, a diferencia de otros antiguos
brigadistas que fueron confinados lejos del frente por sus ideas
izquierdistas, combatió para el Office of Strategic Services.
Our Fight(“Nuestro combate”) es una
miscelánea de recuerdos, poemas y aportaciones de brigadistas
editada por dos antiguos voluntarios: Alvah Bessie y Albert
Prago. El libro incluye un pionero artículo de Prago sobre los
judíos en las Brigadas Internacionales que es representativo de
la conciencia de su propio judaísmo que ciertos voluntarios
judíos norteamericanos fueron tomando con el tiempo. De los 3000
voluntarios que llegaron de Estados Unidos en la Brigada Abraham
Lincoln, algunas estimaciones sugieren que una tercera parte
eran judíos. Muchos eran hijos de inmigrantes europeos que
habían llegado a los Estados Unidos durante los primeros años
del siglo. Habían recibido una educación “americanizada” en la
escuela, pero ellos sentían que tenían lazos familiares con
Europa. La mayoría de los voluntarios llegaron de las grandes
ciudades, donde se habían instalado los inmigrantes. Dos
terceras partes de los voluntarios eran comunistas. Pero muchos
judíos no lo eran, fueron a España a luchar contra los Nazis y
los fascistas. " Soy un buen antifascista como cualquier
comunista” escribió un voluntario a su comisario "
Tengo razones para serlo. Soy judío y esta es la razón por la
que llegué a España. Se lo que significará para mi gente si el
fascismo llegara a ganar ( y yo se que no ganará)".
Hayman Katz fue uno de los voluntarios llegados de Nueva York.
Se fue a España sin despedirse de su madre porque no quería
asustarla, pero cuando fue herido en acción en 1937, el joven
voluntario decidió explicarle porque se había alistado contra
los deseos de ella. Su carta a casa revela los motivos de muchos
otros voluntarios judíos "No te das cuenta que los judíos
seremos los primeros en sufrir si ganan los fascistas?”.
Entre los voluntarios judíos estaba Samuel Levinger de Columbus,
Ohio, quién era el hijo de un rabino. El cayó en Brunete en
Julio de 1937. Su padre, el Rabino Lee Levinger permaneció
siendo un amigo leal de la Brigada Lincoln. Muchas judías,
incluyendo Esther Silverstein se ofrecieron como voluntarias
para servir como enfermeras. El alto porcentaje de judíos entre
los voluntarios del antifascismo incitó a la dirección de las
Brigadas Internacionales a considerar la posibilidad de formar
una brigada completamente judía. El propósito de esta unidad era
demostrar la participación directa de judíos junto a otros
grupos nacionales en la lucha contra fascismo. Las numerosas s
muertes hicieron este imposible, pero ahí fue cuando se formó la
Compañía Judía dentro de la Brigada Polaca de Dombrowski,
nombrada después Naftali Botwin. Las publicaciones Der
Fraihaits-Kempfer y Botwin en idish también fueron publicadas
para todos los voluntarios judíos dispersos entre las varias
unidades nacionales. Después de la Segunda Guerra Mundial, los
veteranos judíos de la Guerra Civil Española retornaron sus
países de origen, en los que algunos de ellos alcanzaron altas
posiciones en la infraestructura económica y política. Para los
judíos, la amenaza fascista era mucho más peligrosa que para los
que no lo eran, no solo implicaba opresión política era también
racismo antisemita. En 1939, como parte de su testimonio ante el
Dies Committee enviado por el Congreso estadounidense para
investigar las así llamadas organizaciones antiamericanas,
Milton Wolff dijo, explicando porque se alistó en la Guerra
Civil Española: “Soy un Judío, y sabiendo que como judíos
nosotros estábamos en primer lugar para los sufrimientos cuando
llegara el fascismo, yo fui a España a luchar contra ellos.”
Las Brigadas Internacionales se convirtieron en el medio a
través del cual los judíos de todo el mundo pudieron enfrentar a
su odiado enemigo “Aquí, finalmente” dijo Wolman “los
oprimidos de la Tierra están unidos, aquí finalmente nosotros
tenemos armas, aquí nosotros volvemos a la lucha. Aquí, aún si
perdemos. . . en la lucha misma, en el surgimiento del
fascismo, nosotros habremos ganado” Aún antes de la
formación de las Brigadas Internacionales, los judíos estaban
entre los primeros en tomar las armas en España. Entre ellos
había muchos que vinieron de Alemania cuando Hitler llegó al
poder y habían sido bienvenidos por el gobierno republicano.
También llegaron los integrantes de grupos de atletismo que
habían venido de varios países a Barcelona para tomar parte en
los Juegos Olímpicos que deberían celebrarse a mediados de
julio, en 1936 en respuesta a las Olimpíadas que se realizarían
en Berlín, con todo el aparato propagandístico y la pompa
características del nazismo hitlerista. Dentro de las Brigadas
la alta proporción de judíos llegaron de Polonia, Francia, Gran
Bretaña, Alemania, Canadá y Palestina. También llegaron 22
sionistas de Palestina a España, eran miembros del Hapoel, la
Asociación Atlética del Sionismo Laborista, quienes habían
llegado a las Olimpíadas de los Trabajadores programadas para
desarrollarse en Barcelona el 19 de julio de 1936 como protesta
contra los juegos olímpicos que tendrían lugar en Berlín. Casi
todos ellos tomaron parte en las batallas en Barcelona cuando
los trabajadores provocaron el levantamiento de la guarnición
local. El mayor número de judíos llegó de Polonia y luego de
Estados Unidos. Se estima que el setenta por ciento del personal
médico estaba integrado por judíos.
.
En la Unión Soviética muchos consejeros judíos soviéticos en la
república española fueron víctimas de las purgas de la década
del treinta. . Entre ellos estaban Yaakov Shmushkevitch, que
había ayudado a organizar a la fuerza aérea republicana
española, Grigori Stern, consejero del jefe militar, Mikhail
Koltzov, corresponsal de Pravda durante la Segunda Guerra
Mundial y Marcel Rosenberg, embajador soviético en España. En
los últimos años de la década del cuarenta, el general Manfred
Stern de la Unión Soviética que había dirigido las Brigadas
Internacionales en el frente de Madrid, fue acusado de
"sionismo" y de nacionalismo judío y enviado a Siberia, donde
murió. En otros países socialistas soviéticos las campañas
antisemitas estaban entre los factores que condujeron, a la
detención y la persecución de generales de brigada judíos,
incluyendo a Artur London, entonces diputado de asuntos
extranjeros en el gobierno checo, que fue condenado a prisión
perpetua (rehabilitado en 1955), y Eva y Benko Litwak, quienes
habían servido como médicos en España, que fueron obligados a
abandonar la República Democrática Alemana. En Polonia la
campaña antisemita se extendió después de la Guerra de los Seis
Días en 1967. El gobierno acusó a todos los judíos, incluyendo
veteranos de la Guerra Civil Española, de deslealtad hacia
Polonia como partidarios de Israel. Fueron expulsados de sus
puestos en el Estado y de sus lugares de trabajo, muchos
veteranos de la Guerra Civil Española perdieron sus pensiones y
otros servicios sociales y algunos fueron forzados a renunciar a
su ciudadanía polaca y emigrar a Israel. Los veteranos de la
brigada de Abraham Lincoln protestaron formalmente por la
política del gobierno polaco hacia los veteranos judíos.
Con la derrota de Hitler y Mussolini, los integrantes de la
Brigada Lincoln se sintieron justificados en sus luchas contra
el fascismo y el nazismo. Sin embargo, muchos se sintieron
amargados y frustrados porque los aliados victoriosos
permitieron que Franco permaneciera en el poder en España.
Después de la Segunda Guerra Mundial, las autoridades de Estados
Unidos aceptaron a Franco como parte de la alianza anticomunista
de la guerra fría. Los veteranos de la brigada de Abraham
Lincoln (VALB) sin embargo continuaban apoyando a los opositores
de Franco dentro de España y celebraron la muerte del dictador
en 1975. Durante la era de la guerra fría, los miembros de la
Brigada Lincoln y la Veteranos, fueron investigados
individualmente por sus lazos con el comunismo y la Unión
Soviética, también muchos de ellos perdieron sus puestos de
trabajo en tanto que otros eran hostigados en su desempeño
laboral. Puesto que cerca del 70 por ciento de los miembros de
la brigada habían sido afiliados al Partido Comunista (o estaban
relacionados con afiliados a él) todos fueron tratados como
subversivos potenciales. En los años sesenta, el Tribunal
Supremo de Estados Unidos falló a favor de los veteranos de la
Brigada Lincoln para impedir que fueran tratados como una
organización subversiva.
Algunos brigadistas italianos también eran judíos; el más
notable de ellos fue Carlo Rosselli, a quién
Mussolini consideraba su más peligroso opositor entre la
comunidad de exiliados. Un liberal disidente que fue a España
antes que los comunistas, había organizado la primera columna
italiana de 130 hombres, la mayoría eran anarquistas, con unos
pocos grupos de liberales y trotsquistas luchando en las fuerzas
de la milicia de los anarcosindicalistas catalanes. Mussolini
finalmente mandó matar a Carlo y su hermano Nello por un grupo
de asesinos llamados los Cagoulards, un grupo fascista
francés, el 9 de julio de 1937.
Mientras tanto, como individuos y como grupo, los veteranos de
la brigada de Lincoln seguían siendo activistas políticos,
sosteniendo públicamente causas en favor del movimiento de las
derechas civiles, contra la guerra en Vietnam, oponiéndose al
golpe de Pinochet en Chile y numerosas causas que consideraban
justas. Cuando envejecieron, los veteranos de Lincoln prestaron
más atención a su legado personal como radicales y, en muchos
casos, como judíos. Algunos se centraron en sus trabajos sobre
todo en temas judíos. Otro veterano, Albert Prago, en su
investigación histórica acentuó el papel del sentimiento judío
en los motivos de los voluntarios que se ofrecieron a luchar
contra fascismo.. Muchos otros veteranos que sobreviven
reconocen la importancia de la investigación de Prago.
"anunciemos el hecho," escribió, "que hubo más
judíos, proporcionalmente entre los que combatieron en
España... que cualquier otra minoría o cualquier otra
nacionalidad en Europa!" Prago sostiene que muchos judíos
alemanes, ni bien Hitler llegó al poder, ante el aumento y la
ferocidad de las persecuciones antisemitas, buscaron refugio en
otros países. A pesar de las denuncias de ciudadanos
prominentes, de las presiones ejercidas por varias
organizaciones judías para alterar las políticas inmigratorias y
facilitar la admisión de refugiados judíos, éstos fueron
rechazados por el Departamento de Estado y el Congreso
norteamericanos. Pese a que el presidente Franklin D. Roosevelt
había designado a un judío para un cargo tan alto como la
Secretaría de Hacienda, Henry Morganthau y habiendo reconocido
la importancia del apoyo de los judíos a su política del New
Deal, sin embargo no hizo nada para cambiar el predominante
sentimiento antisemita existente entre los grupos dirigentes.
Rehusando cambiar las existentes cuotas de inmigración,
Washington permitió entrar al país solo a judíos destacados como
fue el caso de Albert Einstein, pero no hizo nada para ayudar a
las masas de refugiados judíos. En su ensayo, “Judíos en las
Brigadas Internacional” reeditado por los Veteranos de la
Brigada Abraham Lincoln Our Fight, editado por Alvah
Bessie y Albert Prago (1986), enfatizaba el rol jugado por la
identidad judía que inspiraba individualmente a los voluntarios
a luchar contra los fascistas. Muchos otros veteranos
sobrevivientes reconocen la importancia de la investigación de
Prago. Una vez derrotado el ejército republicano, la experiencia
bélica pesaba fuertemente sobre todas las actividades
posteriores de todos los voluntarios. Para muchos judíos el fin
de la Guerra Civil Española significaba una reasunción de la
lucha antifascista en diferentes campos de batalla. Con el
comienzo de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939,
algunos brigadistas judíos en los campos, junto con otros
extranjeros judíos que vivían en Francia, se unieron a la Armada
Francesa. El hecho es que la mayoría de los brigadistas
prisioneros en los campos vieron sellado su destino con la caída
de Francia en poder de la Alemania nazi en 1940. Los franceses
colaboracionistas de Vichy transfirieron a los prisioneros que
quedaban bajo el control de los nazis quienes los deportaron
junto con otros españoles republicanos capturados mientras
servían en la armada francesa, a los campos de la muerte, en
Alemania, Austria y Polonia. Muy pocos de ellos sobrevivieron.
Muchos judíos que eludieron la captura y el aprisionamiento se
unieron a la Resistencia contra los ocupantes nazis y sus
gobiernos títeres a través de Europa. La mayoría de los
brigadistas judíos europeos que habían estado en la compañía
Botwin, se quedaron en Francia, entre ellos Abraham Lissner,
Leon Pakin y Sevek Kirschenbaum para formar una unidad judía,
“Segunda Unidad” que adquirió fama considerable por sus
valientes acciones contra los ocupantes nazis. Otros fueron
Marcel Langer, fundador y comandante de la Brigada 35 de la
Resistencia, Josef Hauptmann, miembro de las fuerzas de la
Resistencia en el sur de Francia. Joseph Epstein fue el jefe de
la Resistencia en la región de París. Varias mujeres judías que
habían participado de la guerra civil en España participaron en
la lucha de la Resistencia, entre ellas estaban la nacida en
Palestina Simone Bronstein, Olga Bancid de Rumania, Sarah
Kowalski y Sarah Vronsky-Rozenblum de Polonia e Irene Goldin,
nacida en Connecticut que permaneció en Francia luego de la
derrota republicana. De todo el grupo que habían integrado, solo
Abraham Lissner, Leonard Hauptmann e Irene Goldin sobrevivieron
a la guerra.
Antiguos brigadistas judíos fueron prominentes líderes de los
movimientos de la Resistencia a través de Europa así como de la
Orquesta Roja, la más importante operación llevada a cabo por la
Inteligencia de las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra
Mundial. Muchos brigadistas judíos que vivían en la Unión
Soviética cuando los nazis la invadieron se unieron a la Armada
Roja o a las fuerzas de la retaguardia polaco-soviética
capitalizando sus contactos en los territorios ocupados. Algunos
luego de haber sido entrenados por el veterano judío Henryk
Torunczyk de la Guerra Civil Española se lanzaron en paracaídas
detrás de las líneas enemigas. Entre ellos estaban Pinkus Kartin,
Bernard Volkas quienes con el veterano Abe Osheroff fueron
sobrevivientes del hundimiento del barco Ciudad de Barcelona en
España. Pinkus Kartin cayó en Polonia donde junto con otros
veteranos de España Abraham Fiszelson y otros dos combatientes,
encabezaron una sección de operativo militar "Bloque
Antifascista" en el Gueto de Varsovia. Arrestado y torturado por
la Gestapo, Kartin se suicidó en la prisión en junio de 1942.
Volkas fue enviado detrás de las líneas nazis en otoño de 1941
para organizar grupos partisanos. Arrestado y deportado a
Auschwitz, Volkas ayudó a escapar a otros dos judíos prisioneros
llevando con ellos las fotografías tomadas por otro veterano de
las Brigadas Internacionales y uno de los líderes de la
resistencia clandestina de Birkenau. Estas fotografías
documentaban las atrocidades cometidas en los campos nazis.
Volkas mas tarde emigró a los Estados Unidos.
Cuando los Estados Unidos entraron en la guerra, 400 veteranos
de la Brigada Lincoln se alistaron en los servicios de la armada
mientras que otros sirvieron en la marina mercante. Muchos de
ellos ganaron recomendaciones y medallas por sus actos de
heroísmo en acción. Veinte veteranos de la brigada cayeron
durante la Segunda Guerra Mundial, incluyendo a Herman Bottcher,
él mismo un refugiado llegado de Alemania. Como miembros de las
fuerzas armadas de los Estados Unidos los veteranos judíos de la
Brigada Lincoln lucharon alrededor del mundo. Varios
participaron en acciones dentro de Alemania. Algunos incluyendo
veteranos como Al Tanz, Lou Gordon, Morris Cohen y Jack Lucid
ayudaron a liberar los campos de concentración. Con los
siguientes textos comenzamos a despedirnos de estos luchadores,
de éstos combatientes para quienes las causas por la libertad y
por la dignidad eran suyas, para quienes pagaron con su vida su
visión heroica de la vida, porque para todos ellos los ideales y
los principios eran lo que daban sentido a su existencia.
Sabemos que no hemos sido justos, he aquí una mínima parte de
los protagonistas de esta historia, lo mismo podemos decir de
las mujeres, numerosos combatientes de origen judío partieron
también de la Argentina y del Uruguay. No los hemos olvidado ni
ignorado. Cuando tengamos material suficiente sobre ellos
volveremos sobre el tema. La razón es que no disponemos de
historias de vida en las que ellos se hayan identificado, como
en la mayoría de los casos mencionados en esta historia, como
judíos. Pero también desde aquí, desde estos lejanos rincones
del mundo, también impulsados por el mismo heroísmo y la misma
generosidad partieron estos brigadistas y por supuesto judíos
también en gran número.
Sabemos que este ha sido un homenaje insuficiente, pero por lo
menos hemos intentado colaborar para que sus vidas y el ejemplo
que dieron con ellas no sean olvidados, para que en estos
tiempos donde las utopías se ven muy deslucidas y son pocos los
que están dispuestos a luchar por ellas recordamos a estos
personajes extraordinarios. Muchos de ellos con edades ya
avanzadas abrazados aún a sus posiciones militantes por la vida
y la justicia.
En el folleto escrito por Albert Prago, éste relata que entre
los voluntarios judíos había al menos 36 voluntarios de
Yugoslavia y 17 de Bulgaria, entre ellos judíos sefardíes y el
que luego fue el muy reconocido antropólogo John Murra, de
origen rumano, nacido en Odessa (actual Ucrania) en 1916 y
fallecido el pasado 16 de octubre, a los 90 años de edad. Prago
contó la historia, según él perfectamente documentada, de
Ezekiel Pikar, que en 1930 fue enviado por la Haganá a Londres
para aprender a volar, al poco tiempo después de que obtuviera
la licencia de piloto estalló la Guerra en España, Pikar se fue
para allí y se presentó como piloto, volando en la escuadra de
Andre Malraux, cuando su bando perdió la guerra marchó al Asia
donde luchó contra los japoneses en China. Luego persuadido por
uno de sus camaradas de la Haganá para retornar a Palestina se
integró al Palmaj, el brazo armado de la Haganá. Entre los
brigadistas también se encontraba el judío negro norteamericano
Aaron Johnson y el judío chino Chi Chano. El músico judío de
origen ucraniano también integrante de la Brigada Lincoln, Lan
Adomian compuso algunas de las canciones republicanas más
representativas de ese tiempo.. .entre las numerosas historias
de los combatientes están la de Sammy Nahman (Manny Harriman)
Manny, dos veces herido, luchó en el Batallón Lincoln. Era
descendiente de Nahmanides, su antepasado directo según la
tradición familiar, protagonista de la famosa disputa teológica
por orden real en Tortosa, Cataluña. También la de Abraham
Sasson quién fue un antiguo alumno de un orfelinato judío de
Brooklin, caído en acción, sus antiguos compañeros organizaron
una velada en su honor así como de otros compañeros muertos
también caídos en combate.
Combatientes anarquistas.
Entre los anarquistas también hubo combatientes judíos, tenemos
los nombres de algunos de ellos, cuatro combatientes de la
“Columna Durruti” (anarquista): el judío estadounidense George
Sossenko que tenía dieciséis años cuando llegó a España
procedente de Francia. Su padre logró dar con su paradero y lo
convenció para que volviera, aduciendo que su madre estaba muy
enferma y quería verlo; cuando George se dio cuenta del engaño,
se escapó y volvió a atravesar los Pirineos. Otro fue el judío
polaco Benjamin Lewinski, comandante de un grupo de combate del
POUM, quién tuvo bajo sus órdenes a George Orwell, el conocido
autor de 1984, que lo menciona reiteradas veces en
Homenaje a Cataluña, el libro donde contó sus
experiencias en la guerra de España.
Anarquista también fue la alemana Clara
Thalmann que había llegado a Barcelona para participar como
nadadora en la Olimpíada Popular y se quedó formando parte de
una unidad anarquista
La judía de origen lituano Emma Goldman, una de las figuras más
destacadas del anarquismo estadounidense, se encargó de recoger
fondos en Inglaterra para aliviar la situación de la población
civil española.
LOS HEROES DE LA LUCHA AEREA
General Douglas, fue eltítulo
del libro en idish de Dimitri Zilmanowitz publicado en Moscú en
1986, ese era el seudónimo de Yaacov Shmushkevich que tuvo un
papel esencial en la profesionalización de la aviación
gubernamental. Tras su participación en la guerra de España fue
comandante de la Fuerzas Aéreas Soviéticas y uno de los pocos
oficiales distinguido dos veces con el título de “Héroe de la
Unión Soviética”, hecho que no impidió su ejecución en la época
de las purgas estalinistas.
El escritor y posterior ministro de Cultura
francés André Malraux fue quién organizó una escuadrilla aérea
previa a la intervención de la URSS. Escribió una novela
L’Espoir (“La esperanza”) y una película Sierra de
Teruel rodada en 1939 como parte del esfuerzo
propagandístico republicano. El autor del libro André
Malraux en Espagne, Paul Nothomb, estuvo a sus órdenes
en España como piloto.
Ben Leider militaba en el PC estadounidense; en España cumplió
funciones como corresponsal del periódico de su partido, el
Daily Worker. Cayó en la defensa de Madrid en febrero de
1937 a bordo de uno de los cazas rusos Polikarpov I-15 conocidos
popularmente como “Chatos”. Fue uno de los pocos voluntarios
estadounidenses caídos en España, si no el único, cuyos restos
fueron trasladados a su país natal para ser inhumados allí. El
poeta y educador Bezalel Friedman publicó en su honor un largo
poema. Walter Katz, un judío alemán, fue uno de los primeros
pilotos que llegaron a España en 1936. En julio de 1937 fue
destinado a Albacete para organizar la Escuadrilla de Bombardeo
Nocturno. Murió, también él, a bordo de un Chato. Otro
judío alemán, el berlinés Hermann Feld combatió con la
Escuadrilla España de André Malraux y más tarde, en otras
unidades. Llegó a tener el grado de teniente y a ser nombrado
jefe de estado mayor de la Segunda Escuadrilla. Cayó en acción
el 18 de julio de 1937.

G. Taro
Héroes caídos en la lucha
Marion Merriman, llegó a tener el grado de
sargento, fue la viuda del comandante de la XV Brigada Robert
Merriman, contó en el libro American Commander in Spain
la historia de su relación con su carismático marido, sus años
de estudiantes en Berkeley y la intervención de ambos en la
guerra de España. Robert, uno de los varios aspirantes a haber
servido de modelo a Hemingway para el personaje de Jordan en
“Por quién doblan las campanas”, fue ejecutado
al ser tomado prisionero durante la batalla del Ebro.
Los eretz-israelíes Dov Halperin y Mijael Segal, fueron
ejecutados al ser capturados. Otros eretz-israelíes que también
murieron en esta guerra fueron Robert Aaquist (cayó en la
batalla del Ebro, 1938), David Alexandrowitz (murió al parecer
en la resistencia en Francia), Itzjak Yafe (cayó en Córdoba,
1937). Hans Beimler, Medalla de Honor (RDA), fue uno de los
caídos en la defensa de Madrid. En el cementerio de Montjuich
tiene una lápida a su nombre junto a la del presidente de la
Generalitat (gobierno catalán) Lluis Companys, ejecutado por el
régimen franquista.
Imre Jacobi, fue un judío húngaro, que pertenecía a la selección
nacional palestina de fútbol, militaba en el PKP, desde allí
llegó a España para perder su vida en el frente del Jarama.
Pierre Feintuch, había nacido en Polonia y vivió los avatares de
la inmigración ilegal y la militancia comunista en Francia y
Bélgica antes de enrolarse en las BB II. Moriría combatiendo en
la resistencia francesa.
Juan Miguel de Mora, Profesor de Indología de la Universidad de
Méjico y ex combatiente en la Guerra Civil Española sostiene que
“no todos los judíos en las Brigadas eran comunistas como no
lo era George Nathan, aunque sí Harry Fisher. Pero sí todos
sabían lo que Hitler estaba haciendo contra su pueblo y eran, me
consta, muy conscientes de ser judíos luchando contra la Legión
Cóndor de Hitler”. George Nathan, era uno de esos judíos,
sargento del ejército inglés en la Primera Guerra Mundial,
afiliado al IRA y miembro de la Dublin Castle Murde Gang, no
ocultaba su homosexualidad, en España vestía de un modo
impecable y guiaba a los suyos al ataque al grito de
"Adelante señoras!" agitando un bastoncito según la
tradición de los oficiales ingleses. Comandó la 1ª compañía del
12° batallón "Marsellaise", desde esta unidad se convirtió en
Jefe de Estado Mayor de la XV Brigada Internacional, de
comandante de los batallones Lincoln, Washington y los ingleses.
Herido gravemente durante la batalla de Brunete, ordenó cantar a
sus hombres hasta que finalmente expiró. Fue sepultado bajo los
olivos no lejos del Guadar. George Nathan fue entre todos los
oficiales brigadistas, uno de los más valientes y admirados por
sus hombres. Su valor fue proverbial en los momentos más duros
de las batallas en las que participó. Obreros curtidos,
veteranos de las Brigadas, algunos de ellos comunistas, soltaron
las lágrimas cuando cayó mortalmente herido en la línea de
fuego,
Mujeres Combatientes
Las mujeres tomaron parte activa en los primeros momentos de la
defensa popular contra la insurrección y las fotos de las
milicianas desfilando o defendiendo a punta de fusil las
barricadas, dieron la vuelta al mundo. Una de los combatientes
del Grupo Thaelmann, probablemente el primero internacional, fue
Golda Friedman que combatió junto con su marido
Max; el primer voluntario británico caído en España.
Las mujeres formaban parte de las brigadas. En este último
marco, las voluntarias colaboraron en los Servicios de Sanidad,
tanto en el frente como en la retaguardia. También fueron
traductoras, periodistas, educadoras o fotógrafas, en ocasiones
encuadradas en el aparato militar y otras veces por su cuenta.

La mujer en las fuerzas
republicanas
Anna Srulovic (Hana Israeli). Nació en
Czernovitz en una familia jasídica. En España trabajó como
enfermera. Participó en la resistencia francesa y, tras la
guerra mundial, residió en la URSS hasta que inmigró a Israel
donde reside actualmente.
Dos fotógrafas: Margaret Michaelis, anarquista
judía austriaca, residía en España antes de estallar la guerra.
Sus fotos fueron profusamente utilizadas por el Comisariado de
Propaganda. Gerda Tharo, judía alemana, era la
compañera de Robert Capa. Murió mientras fotografiaba los
combates durante la campaña de Brunete.
Gerda Taro o Gerta Pohorylle :
fotógrafa y compañera de Robert Capa, murió en
un accidente durante la Guerra Civil Española. Se llamaba en
realidad Gerta Pohorylle, y era hija de judíos polacos. A pesar
de sus orígenes burgueses, desde muy joven entró a formar parte
de movimientos socialistas y obreros, Gerda fue testigo del
triunfo republicano en esta primera fase de la batalla. Este
reportaje fue publicado en "Regards" el 22 de Julio de 1937 y
dio a Gerda un gran prestigio. Sin embargo poco después las
tropas franquistas iniciarían un feroz contraataque, y Gerda
decidió volver al frente de batalla en Brunete. Allí Gerda fue
testigo de los salvajes bombardeos de la aviación del bando
nacional, y realizó muchas fotografías, poniendo en riesgo su
vida. En aquel infierno murieron miles de republicanos y
finalizó en derrota. Gerda Taro perdió la vida en un absurdo
accidente volviendo del frente de batalla, se había subido al
estribo del coche del General Walter (miembro de las Brigadas
Internacionales) unos aviones enemigos, volando a baja altura
hicieron que cundiera el pánico en el convoy, y un tanque
republicano golpeó sin querer a Gerda Taro, aplastando su
cuerpo. Gerda malherida, fue trasladada urgentemente al Hospital
El Goloso de El Escorial, donde murió pocas horas después, el 26
de 1937. Tenía solo 27 años.
Adelina
Abramov, rusa de origen argentino, trabajó como traductora con
los consejeros soviéticos que asistieron al ejército
republicano.
Setti Abraham Horresh, nació en Bagdad el 15 de
junio de 1905, de familia judía. Trabajó en la confección de
sellos de goma, y como tipógrafo y linotipista. En 1929, emigró
a Uruguay, donde se afilió al Partido Comunista. En diciembre de
1937, se fue a España y se incorporó como soldado en la Segunda
Compañía del 24 Batallón de la 15 Brigada Internacional,
asignado al Parque Automovilista. En 1938 se afilió al PCE. En
su hoja de servicio consta que habla y escribe árabe, español e
inglés. Su expediente no contiene más datos
La Historia de Robert Capa
Nacido en Budapest, Endre Friedmann, también conocido como
Bandi, muy joven salió exiliado de Hungría hacia Berlín, en
donde trabajaría en la célebre agencia fotográfica Dephot. Ahí
el director de la misma, Simon Guttman, le ofreció su primera
oportunidad a quien hasta entonces era un recadero y ayudante de
cuarto oscuro de 18 años. Su primer trabajo: realizar un
reportaje en Copenhage sobre el exiliado ruso Leon Trotsky
ofreciendo un discurso a estudiantes daneses. A partir de ahí
las cosas ya no volverían a ser las mismas, Guttman reconoció su
talento. Pero para 1934 las cosas se comenzaban a poner feas
para Europa. De ascendencia judía, Endre tuvo que salir en
dirección a París, al arribo de Hitler como canciller
alemán.Capa, siendo refugiado húngaro, judío sabía perfectamente
que significa tener que dejar todo atrás, conocía las leyes de
la pura supervivencia.

En esta ciudad conocería a otras celebridades fotográficas:
André Kertész, quien lo ayudó a sobrevivir, y
al joven rico Henri Cartier-Bresson. Aunque
también hizo algo más. Ante tantas carencias económicas y la
imposibilidad de vender su obra fotográfica, Gerda Taro,
esa bellísima mujer a quien conocería en París y quien se
convertiría en su amante, le ayuda a inventarse otra
personalidad: la de un fotógrafo norteamericano, que respondía
al breve y sonoro nombre de Robert Capa (que era una unión
cinematográfica proveniente de Robert Taylor y Frank Capra) con
reconocida fama y prestigio pero que nunca se dejaba ver. Gerda
se volvió su agente, lo promocionó entre los diarios y revistas
franceses que comenzaron a comprarles sus imágenes, y le
inventaría su propia historia a este huidizo y enigmático
fotógrafo. Hasta que se descubrió que aquel foto reportero de
apellido Friedmann, al que pocos tomaban en cuenta, era el tal
Robert Capa. Por ahí comenzó su leyenda, aunque también por su
capacidad de registro de los sucesos que comenzaban a
conmocionar Europa.
En 1936, Capa cubre la guerra civil española, sin duda
determinaría las capacidades de Capa en su movilidad (esa manera
de trabajar con la que logra deslizarse y aplicar distintos
puntos de vista) dentro de los conflictos y le daría a su
trabajo una especial implicación hacia la circunstancia humana.
Las imágenes tomadas en el fragor de la guerra civil, aparecen
simultáneamente en la francesa Vu, la londinense Weekly
Ilustrated y la revista norteamericana Life, lo que pocos habían
logrado para entonces. Aunque ciertamente para esos años
pretelevisivos las revistas ilustradas se habían vuelto en el
gran medio gráfico de información visual, lo que favorecería la
labor de este reportero que apenas superaba los 20 años y que
ahora se encontraba estrenando nuevo nombre. Teruel, 21 de
Diciembre 1937. Los muertos yacen sobre el helado campo, esta
foto la publicó Life el 28 de Enero de1938.
Soldado muerto mientras tendía las líneas telefónicas. Teruel
Diciembre 1937.
En 1936, Robert Capa retrató a un miliciano
español en el momento mismo en que recibía una mortal herida de
bala. La imagen recorrió el mundo y catapultó la fama de Capa
Abandonó España por un tiempo para participar en el documental
“Los cuatrocientos millones” en China, desde donde envió fotos
tanto del generalísimo Chian Kai-Shek y de su esposa, como de
las atrocidades japonesas. Regresó para cubrir la derrota de la
República española, y en la batalla del Ebro se confirmó su
prestigio como el fotógrafo más valiente que cubrió la guerra de
España.
En
la Segunda Guerra Mundial ejerció como corresponsal de guerra de
Life, y desembarcó el día D, el 6 de junio de 1944 con
la primera oleada norteamericana en Normandía, y pasó noventa
minutos en la playa Omaha disparando sus cámaras en condiciones
terribles hasta que se le acabaron los carretes. Pudo hacer
llegar las cuatro películas de 35 milímetros y algunas películas
de 120 al laboratorio de Life en Londres, donde la
precipitación provocó que el ayudante de revelado cometiera un
error y se derritiera la emulsión de la película. Sólo se
salvaron once fotos que se publicaron el 19 de junio en siete
páginas de Life. Capa nunca reprochó el error. En 1947
fundó Magnum Photos, conjuntamente con Henri Cartier Bresson,
David Seymour, George Rodger y William Vandivert. Al año
siguiente Capa viajó a Rusia con John Steinbeck, y entre
1948-1950 a Israel con Irwin Shaw. Durante la guerra de Israel
por su independencia y en un enfrentamiento entre la Haganah
y el grupo extremista Irgun, una bala le rozó
dolorosamente la entrepierna y temió que le hubiera arrancado
los genitales. No quiso ir a Corea, pero en cambio aceptó
reemplazar al fotógrafo que cubría la guerra francesa de
Indochina para Life, cuando la revista le hizo una
generosa oferta económica en Japón, donde se encontraba
realizando un reportaje para Mágnum. Robert Capa murió
el 25 de mayo de 1954 al pisar una mina antipersonal en el
camino vietnamita de Thai Binh que le voló en pedazos la pierna
izquierda, y le hirió gravemente en el pecho. Mientras expiraba
no soltó su cámara Contax de la mano.
Un final trágico y consecuente para
un guerrero del fotoperiodismo que vivió intensamente y gozó de
igual manera. Atrás quedaron sus colaboraciones en trabajos
literarios con John Steinbeck y el famoso periodista Theodore H.
White. Sus largas noches de póker, su amistad con Ernest
Hemingway y John Huston, su relación con Picasso y tantos otros
personajes célebres. Sus más famosas imágenes fueron realizadas
en el calor de la batalla y son las tomas de guerra más intensas
y cercanas jamás hechas. Las imágenes de Capa muestran su
extraordinaria sensibilidad y compasión hacia la condición
humana. Sus obras consistieron principalmente en imágenes de
batallas, imágenes de los efectos de la guerra sobre los
soldados y los civiles, e imágenes de paz. Capa dominó el
potencial de su pequeña cámara para capturar el espíritu del
momento con un sentido de intimidad y apremio. Capa fotografió,
no simplemente como observador sino también como participante.
Conoció a muchos de sus sujetos, por carecer de autoconciencia
inhibidora, su cordialidad y generosidad le dieron entrada donde
quisiera y hacían sentir cómoda a la gente.
Capa se pensaba a si mismo como un reportero, donde mejor
combinaba sus intereses en la literatura y la política. Aun
luego de ser reconocido como uno de los más destacados
fotógrafos del siglo, Capa solía comentar a sus amigos “Yo
no soy un fotógrafo, soy un periodista”.
He aquí que por ahora nos estamos despidiendo de las mujeres y
hombres judíos, quienes llegaron a España desde todas partes.
Fueron una gran parte de los voluntarios llegados de todas
partes del mundo y tuvieron un rol importantísimo en la mayor
parte de los grupos nacionales que integraron. Vinieron de
Polonia, de Francia, de Gran Bretaña, Canadá, Palestina, de
Estados Unidos, de la Argentina, de Bulgaria. Eran Liberales,
Socialistas, Comunistas, Sionistas, o Bundistas. Vinieran de
donde vinieran, desde sus más variadas convicciones políticas,
todos los voluntarios comprendieron que el fascismo representaba
la amenaza más grande para los judíos y el resto de humanidad.
Los campos de batalla de España dieron a los judíos la primera
oportunidad de resistir organizadamente contra el antisemitismo
nazi fascista. Madrid será la tumba del fascismo.“Ese lema
indicó la esperanza que un optimismo fundada en una victoria en
España pudiera detener el peligro evitando una segunda guerra
mundial. Pero no pudo ser. Incapaz de obtener suficientes
armas y la ayuda de las democracias y de los gobiernos
occidentales, el ejército español republicano fue derrotado y la
república española murió en marzo de 1939. Los miedos ante la
posibilidad de una Segunda Guerra Mundial probaron ser
justificados, el terror de esa guerra excedió de hecho las
predicciones hechas en los años treinta. Murieron en esa guerra
cincuenta millones de personas, incluyendo seis millones de
judíos europeos.
*Nuestra despedida no es definitiva, siempre que
hallemos un artículo importante sobre el tema volveremos a él.
No queremos que el recuerdo de su generoso heroísmo muera con
ellos.*
Mientras tanto les dejamos como recuerdo la letra del nuevo
Himno de la República Española, cuya poesía pertenece a Miguel
Hernández , ligeramente retocada por Margarita Nelken y cuya
música fue compuesta por el voluntario judío Lan Adomian,
un neoyorkino nacido en Ucrania.
"La libertad nos
ha dado su aliento
La independencia y el pueblo, su hogar/
En el combate por un mundo hermoso
nos dan coraje la tierra y el mar".
Estribillo:
"¡En pie,
República Española, con decisión!/
¡En pie, con alma y vida, frente al felón!
¡A España la salvarán sus hijos con tesón!
/ Patria de mi vida, tierra de mi corazón/
Patria de mi vida, tierra de mi corazón/
Al otro lado del fuego y el odio/
El porvenir nos requiere de amor/
En el futuro seremos hermanos/
Con la victoria y los brazos en flor".
Estribillo:
"Se apagarán en
la paz los fusiles/
Madura el campo feliz de rumor/
Y, en donde entremos, talleres fecundos,
/ habrán de entrar la alegría y el sol".
Jewish Volunteers in the Spanish Civil War .
Fuente: Guerra Civil Española: No Pasaran, Catalogo de la
Exposición sobre las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil
Española, Guivat Ram.
ISIDRO GONZALES: Los Judíos y
la Segunda República. Alianza Madrid 2004.
"Gli ebrei nella guerra civile spagnola" di Anneliese Herskovitz
Jorge Saborido: La España de
los años 30. Biblos .1991 Bs. As.
Artículo publicado en MILIM Revista Digital Nº 11 al 22