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La Guerra de los Seis Días

La Guerra de los Seis Días (en hebreo: Milhemet Sheshet Ha-Yamim)
fue un conflicto bélico que tuvo lugar entre el 5 y el 10 de
junio de 1967, y enfrentó al Israel y los estados vecinos de
Egipto, Jordania y Siria. Los estados árabes de Irak, Arabia
Saudita, Sudán, Túnez, Marruecos y Argelia contribuyeron también
con tropas y armas. Al final de la guerra, Israel recuperó
Jerusalén oriental y tomó el control de la península del Sinaí,
la Franja de Gaza, Cisjordania y los Altos del Golán.
Tras numerosos enfrentamientos fronterizos entre Israel y sus
vecinos árabes, en particular Siria, el presidente egipcio Gamal
Abdel Nasser expulsó a la
Fuerza
de Emergencia de las Naciones Unidas (UNEF) de la península del
Sinaí en mayo de 1967. La fuerza de mantenimiento de paz estaba
en la región desde 1956, durante la Guerra del Sinaí.[2] Egipto
había acumulado 1.000 tanques y cerca de 100.000 soldados en la
frontera con Israel[3] (lo que anticipaba una nueva agresión
contra Israel) y bloqueó los Estrechos de Tirán, entrada natural
al puerto israelí de Eilat, a todos los buques que enarbolan
banderas israelíes o llevaban materiales estratégicos,
recibiendo fuerte apoyo de otras naciones árabes. Israel
respondió con una movilización similar que incluyó el
reclutamiento de 70.000 reservistas a las Fuerzas de Defensa de
Israel
En 1947, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció
un plan para la división del territorio de Palestina en dos
estados, que posteriormente se conocerían como Israel y
Palestina, quedando Jerusalén como ciudad bajo mandato
internacional. Los países árabes y los líderes de la comunidad
árabe en Palestina rechazaron el plan, dando lugar a la Guerra
de Independencia de Israel, que acabó con la victoria de los
judíos y la proclamación del estado de Israel.
Los países árabes no aceptaron el resultado de esta guerra y
continuaron con acciones de guerrilla contra Israel, lo que
llevó a este país a intervenir junto a Francia y el Reino Unido
en la Guerra de Suez (1956). Esta guerra fue una victoria
militar, pero una derrota política para los tres aliados, ya que
la gran presión diplomática por parte de los Estados Unidos y de
la Unión Soviética forzó a Francia, Inglaterra e Israel a
retirar sus ejércitos. A cambio de retirar sus ejércitos del
Sinaí, Israel obtuvo indirectamente de Egipto el compromiso de
detener su envío de guerrillas contra Israel. Como resultado,
las relaciones entre Egipto e Israel se tranquilizaron (en la
medida en que esto era posible) por un tiempo. Además, un cuerpo
especial de la ONU, conocido como UNEF por sus siglas en inglés,
fue desplegado en la península del Sinaí, interponiéndose entre
israelíes y egipcios.
Sin embargo, la presión constante de la opinión pública de los
países árabes forzaba a sus líderes a continuar la lucha contra
Israel. Como parte de esta lucha, Egipto continuó apoyando
guerrillas, e impulsó una alianza militar con Siria en 1966.
Tanto Siria como Egipto estaban respaldados por la Unión
Soviética.
El 17 de mayo de 1967, Egipto solicitó formalmente a la ONU la
retirada de las tropas de interposición (UNEF), y comenzó a
remilitarizar el Sinaí y la frontera con Israel. El 23 de mayo
del mismo año, Egipto bloqueó los estrechos de Tirán, lo que
según Israel contradecía las Leyes Marítimas de la ONU y era
causa de guerra. El 30 de mayo, la presión popular en Jordania
logró apartar al rey Hussein de su tradicional alianza con las
potencias
occidentales y le obligó a unirse a la alianza egipcio-siria,
otorgando el mando de sus fuerzas a un general egipcio.
Tras recibir una serie de respuestas ambiguas por parte de los
Estados Unidos y de la ONU, y tras nombrar Ministro de Defensa a
Moshe Dayan el 1 de junio de 1967, Israel se creyó forzado a
actuar ante el despliegue militar egipcio, dando comienzo la
guerra propiamente dicha.
El 5 de junio de 1967, a las 07:10 horas, el ejército israelí
inició la ofensiva lanzó la Operación Foco, ideada entre otros
por Ezer Weizman. En unos 30 minutos, 200 cazabombarderos
surcaban los aires y los blindados se dirigían hacia las zonas
fronterizas con Egipto y Siria.
Esta operación consistía en una serie de ataques a primera hora
de la mañana contra las bases aéreas egipcias, para atrapar a
los aviones egipcios en tierra a la vuelta de su tradicional
primera ronda al amanecer, alrededor de las 8:00 de la mañana.
Israel poseía una información extremadamente detallada de las
bases egicipias a atacar, llegando a incluir una lista completa
de todos los pilotos egipcios y su rango, así que la hora de
ataque fue escogida para maximizar el número de aviones enemigos
en tierra; así, en los diversos ataques israelies durante la
mañana del 5 de junio, Egipto perdió 286 de sus 420 aviones de
combate, así como 13 de sus más importantes bases aéreas y 23
estaciones de radar. Israel, por el contrario, perdió sólo 19 de
sus 250 aviones de combate.
Las graves pérdidas sufridas por los egipcios, tanto en aviones
como en bases de lanzamiento de aviones, dieron a Israel ventaja
en los combates aéreos durante toda la guerra, explicando en
parte el favorable desarrollo de la misma para el bando israelí.
Pocos minutos después del comienzo de la Operación Foco, las
fuerzas terrestres de Israel, divididas en 3 divisiones
comandadas por Ariel Sharon, Abraham Yoffe e Israel Tal
invadieron la península del Sinaí defendida por 7 divisiones
egipcias. Tal no encontró resistencia en el norte del Sinaí,
ocupando así la Franja de Gaza. Sin embargo, Sharon y Yoffe
encontraron una fuerte resistencia por parte de las tropas del
general Sa'di Nagib en Umm
Qatef.
El primer ministro de Israel, Levi Eshkol, envió un mensaje al
rey Hussein de Jordania: «No emprenderemos acciones contra
Jordania, a menos que nos ataque».
En el frente central, Israel tenía la esperanza de que la
participación de Jordania en la guerra sería sólo testimonial y
una confrontación real no llegaría a producirse; sin embargo,
esta esperanza se vio defraudada cuando las tropas jordanas
lanzaron, alrededor de las 11:15 de la mañana, una serie de
bombardeos sobre la parte israelí de Jerusalén y un ataque sobre
algunos de los principales edificios, entre ellos, la Casa de
Gobierno. A las 12:30 del mismo día, las fuerzas aéreas
israelíes atacaron a las fuerzas aéreas jordanas, atrapándolas
en tierra y destruyéndolas en gran medida.
El frente norte, Siria usó su artillería ubicada en los Altos
del Golán para bombardear los asentamientos israelíes de
Galilea, mientras que la aviación israelí destruía más del 60%
de la fuerza aérea siria.
En la mañana del 6 de junio, la divisiones de Sharon y Tal
conquistaron Umm Qatef y El-Arish, mientras que Yoffe avanzó por
el centro de la península del Sinaí en una carrera por ocupar
los principales pasos antes que las tropas egipcias y lograr así
su captura. En Gaza, por el contrario, tras cruentos combates
que provocaron la mitad de las bajas israelíes en todo el frente
sur, los principales centros de mando egipcios se rindieron,
permitiendo a Israel ocupar totalmente la Franja.
La guerra alcanzó ese día también a las tropas de tierra de
Israel en el frente central, que ocuparon Latrún, Ramala y Jenín,
a la vez que se completaba el cerco de Jerusalén y las unidades
de paracaidistas se preparaban para el asalto al centro
histórico, la Ciudad Vieja. Las fuerzas aéreas israelíes
realizaron ataques contra la base iraquí H-3, probablemente la
última esperanza jordana de recibir cobertura aérea para el
resto de la guerra.
En el norte, Siria continuó con sus ataques contra los
asentamientos israelies, pero se negó a enviar tropas en auxilio
de Jordania

Con la captura de Sharm El-Sheij el 7 de junio por parte de
unidades de la marina y de paracaidistas, Israel logró reabrir
los estrechos de Tirán, e inmediatamente declaró un estatuto de
agua internacional de libre paso para los barcos mercantes. Al
mismo tiempo, las tres divisiones israelíes del frente sur
apresuraron su marcha, llegando a alcanzar el Canal de Suez. Al
acabar el día, toda la península del Sinaí —excepto parte de la
costa occidental— estaba bajo control israelí.
En el frente central se produjo uno de los hechos más
significativos de toda la guerra, cuando la brigada de
paracaidistas del general Mordejai "Mota" Gur ocupó la Ciudad
Vieja de Jerusalén, incluyendo el Monte del Templo o Explanada
de las Mezquitas. Asimismo, las divisiones israelíes en
Cisjordania ocuparon Nablús, Judea y Hebrón entre otras
ciudades, llegando incluso a cruzar el río Jordán.
El 8 de junio no se produjeron combates de importancia en ningún
frente, destacando sólo la ocupación de algunas pequeñas
localidades en Cisjordania y el Sinaí. Sin embargo, debido
probablemente a un error de identificación, las fuerzas aéreas y
navales de Israel atacaron el barco estadounidense Liberty,
provocando 34 muertos y 173 heridos. Las 13 comisiones oficiales
de investigación (10 en Estados Unidos y 3 en Israel) han
concluido que el ataque se debió a un error israelí, aunque
algunas fuentes mantienen que el ataque fue intencionado.
Asimismo, el 8 de junio se realizó una propuesta de tregua que
fue aceptada por Egipto pero no por Siria, lo que llevó a Israel
a lanzar la campaña contra Siria de los días 9 y 10 de junio. A
partir de este día, casi no hay actividad en los frentes sur y
central de la guerra.
Apoyadas por continuos ataques de las fuerzas aéreas israelíes,
las tres divisiones del frente norte y una división de refuerzo
traída desde Cisjordania lanzaron un ataque contra los Altos del
Golán. Aunque las fuerzas aéreas fueron incapaces de destruir la
atrincherada artillería siria, consiguieron provocar la huida de
un importante número de combatientes sirios, permitiendo a
Israel ocupar Qala', Tel 'Azziziat y otras localidades cercanas.
Creyendo que las pérdidas eran mayores de las reales, el
ejército sirio emprendió la retirada la noche del 9 de junio.
Ante
la retirada de las tropas sirias, las divisiones israelíes
pudieron avanzar en todo el frente, llegando a ocupar la
importante ciudad de Quneitra, y con el camino expedito hacia
Damasco. Sin embargo, ante la inmensa presión diplomática,
Israel aceptó el alto al fuego sugerido por el Consejo de
Seguridad, terminando así la guerra.
La derrota sufrida por Egipto, Siria y Jordania fue considerada
humillante en esos países, que incluso llegaron a argumentar la
intervención militar de Estados Unidos y el Reino Unido para
justificar el éxito de la operación Foco israelí. Este
sentimiento de humillación llevó al ataque conjunto
egipcio-sirio en la Guerra del Yom Kippur.
Israel acabó la guerra habiendo aumentando su territorio
considerablemente, con la incorporación de los Altos del Golán,
Cisjordania (incluyendo Jerusalén), la Franja de Gaza y la
península del Sinaí. De todos estos territorios, Israel devolvió
la península del Sinaí a Egipto como parte de los acuerdos de
paz de Camp David en 1982, más o menos al mismo tiempo que
concedía la ciudadanía israelí a los habitantes de Jerusalén y
de los Altos del Golán, cuyos territorios formaron parte a
partir de entonces de Israel tras su anexión unilateral. En
agosto de 2005, Israel evacuó todos los asentamientos de la
Franja de Gaza para ceder su control a la Autoridad Nacional
Palestina (ANP), siguiendo su plan de retirada unilateral
israelí.
Además de la expansión territorial, Israel demostró por medio de
esta guerra a sus vecinos árabes su capacidad militar, y su
voluntad para usar dicha capacidad.
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