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Jerusalem
al ritmo del hip hop

por Mira
Sucharov
El grupo
israelí Hadag Najash nos da un enfoque particular sobre
la verdadera naturaleza de la ciudad sagrada.
Con una
aparentemente constante seguidilla de noticias sobre
Jeruslaem, parece que necesitamos pensar más
profundamente sobre el significado de la ciudad.
Durando exactamente 4 minutos, el hit de la banda de hip
hop israelí Hadag Najash, Hine Ani Ba (Ahí voy) me
acompaña en mi rutina de ejercicios cotidiana. Pero es
más que una melodía llevadera con un arriesgado sonido
de World Music. Y aunque salió en el 2006, creo que es
tan relevante como nunca para pensar sobre la capital de
Israel y de sus posibilidades.
Con el significado literal de "Pez Serpiente" (y un
juego a la frase "Nuevo Conductor", Nahag Jadash), Hadag
Najash es conocida por sus canciones pop que burlan a la
política que rodea la vida israelí. Quizás mejor
conocida por su popular Shirat Hastickerim (La Sanción
de los Stickers), un juego de cacofonía sobre los
diversos stickers de contenido político y religioso que
adornan los automóviles israelíes, es su canción Hine
Ani Ba la que, para mí al menos, sugiere preguntas más
sutiles.
La canción cuenta la historia del choque cultural entre
Jerusalem y Tel Aviv que viene a caracterizar a la
sociedad israelí. Como la fábula del ratón de la ciudad
y el ratón del campo, los israelíes pueden ser
clasificados con respecto a si su corazón está pegado a
las piedras antiguas de Jerusalem, o si rebota en la
arena de Tel Aviv, junto al surf y la vida nocturna.
Pero son los primeros versos de Hine Ani Ba que revelan
elementos de Jerusalem con la agudeza de la que sólo una
rima de hip hop con buen ritmo puede hacer.
"Jerusalem, una ciudad que vale una explosión. Camino
por la peatonal, y se siente como el rejunte de exilios.
Mil culturas. Todos tienen un hermano y nueve hermanas.
Los árabes están bien, los ultraortodoxos en el "jeder"...y
todos sienten a D-s en su vibración."
Aunque sea criticada por sus enemigos como la promoción
del materialismo violento, como lo peor, o de
despreocupación como lo mejor, el rap es el género mejor
posicionado para capturar tensiones conceptuales. Su
forma de detener y comenzar de nuevo con letras agudas
nos dan la posibilidad de detenernos en una idea antes
de lanzarnos rápidamente hacia otra, la cual a su vez
cambia el significado de la primera.
En hebreo, el rejunte de exilios (kibutz galuiot)
comparte su primera palabra con el elemento central de
los esfuerzos del pionerismo sionista, el kibutz.
¿De qué se trata entonces? ¿Es Jerusalem como una aldea
antigua, del estilo como la que el famoso fotógrafo
israelí David Rubinger me dijo, cuando me contó que
siente una especie de "tonta nostalgia" (en sus
palabras) de una época, antes de 1967, en la que caminar
por Jerusalem se sentía como caminar por un pequeño
pueblo?
¿O es Jeruslaem el centro de reencuentro de todo el
pueblo judío, conteniendo las esperanzas y sueños de
este pueblo religioso-nacional-étnico que ve esta ciudad
como suya, y sólo suya?
Pero hay una tercera opción. ¿Es Jerusalem realmente el
lugar de las "mil culturas" (en las palabras de la
canción) para reunir una adoración común por lo divino?
¿Es la ciudad donde las pequeñas fronteras entre etnias
y religiones se disuelven, y Ierushalaim se merece su
nombre hebreo? (por Ir Shalem, la Ciudad de Plenitud o
de Paz)
La continuación de la letra sobre los árabes capturan
esta tensión. "HaArabim beseder" puede ser leída como
"Los árabes están bien" o "Los árabes están en orden".
¿Cuál será la adecuada? ¿Están todos tranquilos, felices
en sus andanzas étnicas y religiosas? ¿O está la mayoría
preocupada por mantener a la minoría dentro de sus
límites?
En una fotografía inolvidable, Rubinger capturó tan
agudamente las esperanzas y sueños del israelí promedio
antes de que el país fuera sobrellevado por el fervor
mesiánico explosivo nacionalista con respecto a la
ciudad sagrada. Esta es la famosa foto: http://www.ydfa.com/artists/david_rubinger/artwork_info.php?image_id=6229
Rubinger me dijo en una entrevista la primera pasada en
su casa de la Colonia Alemana de Jerusalem. "Me
preguntaban si era verdad que había llorado tomando esa
foto. Y sí, lloré y sigo llorando hoy porque lloré
entonces. Jerusalem no está unida; estará unida sólo
cuando vuelva a ser dividida", concluyó.
Estas tres visiones de Jerusalem hablan a tres caras muy
diferentes: una cerrada pero íntima; otra que se
esfuerza por ser un hogar exclusivo de los hijos e hijas
exiliadas de la nación bíblica de Israel; y una tercera:
la ciudad abierta al mundo que abraza una posibilidad
global.
El protagonista de la canción de Hadag Najash es
absorbido por la naturaleza brillosa de Tel Aviv, sólo
para regresar a casa. Más allá de los "muros" y el
"humus" del cual sabemos que es "comprobadamente"
delicioso, no sabemos a qué Jerusalem regresa, de todas
las posibles. La ciudad de oro, de cobre y de luz puede
ser muchas cosas, como las esperanzas de al menos dos
pueblos se reflejan en sus muros. ¿Será Jerusalem
cerrada y exclusiva o abierta y abarcativa?
"Lo más importante es ser feliz", concluye la canción, a
lo cual podemos agregar: "Si no ahora, ¿cuándo?"
Fuente:
Hagshamá
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