Recuerdo felizmente a mi bobe
(que en paz descanse) en su primera visita a Israel. Estaba muy
emocionada y quería hablar en ídish con todo el mundo.
- Bobe, no te entienden porque ellos no hablan ídish, hablan
hebreo - le tenía que repetir constantemente.
- Pero todos los cárteles y
letreros están escritos en ídish - afirmaba mi bobe convencida.
- No bobe, están en hebreo,
por eso no entiendes las palabras - intentaba explicarle.
- ¿Cómo...? ¿Cambiaron las
palabras? - Me preguntaba desconcertada.
Y no hubo caso. Mi bobe se marchó de Israel muy alegre y
satisfecha por el viaje, pero en el fondo no comprendía por qué
en el país de los judíos la gente no hablaba ídish.
El ídish es el idioma hablado por las comunidades judías del
centro y este de Europa, los ashkenazíes. Es el resultado de una
complicada unión lingüística que incluyen el alemán medieval, el
alfabeto hebreo y varios dialectos eslavos. De todas las lenguas
judías, el ídish ha sido, en términos cuantitativos, la más
importante. Aunque tiene su origen en la Edad Media, es en el
siglo XIX cuando el ídish alcanza su máximo apogeo. Humoristas,
artistas, escritores y socialistas dejan de lado el hebreo y los
idiomas locales y comienzan a utilizar la lengua común de todos
los judíos europeos. El ídish floreció en la música, la
literatura, el teatro y la prensa, siendo la lengua de la
educación y creando, de esta forma, un inmenso legado cultural.
Con el surgimiento de los movimientos sionistas, a comienzos del
siglo XX, se creó una disputa idiomática entre el hebreo y el
ídish. Mientras los seguidores del sionismo juvenil pretendían
revivir el hebreo como símbolo de renovación nacional, muchos
partidarios del movimiento socialista consideraban que el ídish
era el idioma proletario, en contraste con el hebreo heredado de
la tradición religiosa, de la cual se querían desprender.
Actualmente el ídish es un idioma en peligro de extinción. Como
consecuencia de la Shoá y de la importancia del Estado de Israel
para el judaísmo, el número de hablantes de ídish se redujo de
13 millones en 1930 a solamente 3 millones hoy en día. Es, por
lo tanto, momento propicio para recordar la importancia que en
su día tuvo esta lengua. Tanta importancia que todavía muchos
judíos, como mi bobe, no conciben el judaísmo sin el ídish.
Y para alimentar la idishe neshume, con honor dejo un video de
la actuación musical de Miguel Kanievsky, mi padre, cantando en
concierto junto a un grupo de kleizmerim.