Impunidad: Una invitación al delito

por Dr. Guido Maisuls

Un 18 de julio de 1994 se produjo el trágico y todavía impune atentado a la sede de la AMIA, Buenos Aires, Argentina, con sus 85 asesinados y cientos de heridos. Ahora se cumplió el décimo octavo aniversario del “más sangriento atentado terrorista perpetrado en la historia argentina”.

Ha transcurrido el tiempo, los medios de difusión sigue inundando nuestros oídos y nuestras mentes de divagaciones y conjeturas. Un extenso y desafinado coro de políticos y funcionarios públicos nos hacen declaraciones rimbombantes prometiéndonos investigación, milagros y justicia.

Los extraños revisionistas históricos de siempre acusan y calumnian a Israel y a los sionistas de todo lo malo que ocurre y ocurrió. Mientras tanto la impunidad y la indiferencia continúan reinando sombríamente, acompañadas de sus serviles cómplices, la injusticia e la hipocresía.
La Justicia Argentina ha solicitado la captura de diplomáticos y funcionaros iraníes a los que se acusa de ser quienes decidieron, planificaron y organizaron el atentado de AMIA, el 18 de julio de 1994.

El gobierno de Irán rechazó sistemáticamente estas acusaciones mientras uno de los prófugos, el ministro de Defensa de Irán, Ahmad Vahidi, participó de un acto oficial en Bolivia pero no pudo ser detenido por la inmunidad diplomática que goza.

Las evidencias responsabilizaron al Gobierno de Irán por el ataque, pero la causa judicial está prácticamente estancada, sin detenidos ni acusados…. dieciocho años después….85 ausentes que ya no están entre nosotros.

¿Quiénes son los que ya no están…los argentinos ausentes….?

Ellos fueron argentinos, fueron inocentes, fueron cristianos, fueron judíos, fueron agnósticos, fueron trabajadores, fueron profesionales, fueron amas de casa, fueron estudiantes, fueron mujeres, fueron hombres y por sobre todo fueron seres humanos como tú, como ella, como él, como todos nosotros.

Todos los argentinos estamos en deuda con ellos….con los que ya no están….con los hermanos argentinos ausentes.

Era una jornada muy tranquila, algo más de las 9.50 de esa fría mañana de invierno del 18 de julio de 1994 en mi laboratorio de Concordia, Entre Ríos, Argentina. Como si fuese hoy, mi memoria me recuerda la llegada de la paciente X.X. que me comenta los dos acontecimientos terribles que le habían acontecido a ella en ese trágico día: la primera, que habían volado la sede de la AMIA en Buenos Aires, y la otra, que le habían detectado un cáncer de mama con metástasis. Hasta hoy pasaron 18 años, mi paciente ya no vive y el atentado contra la AMIA sigue completamente impune.

“La esperanza de la impunidad es para muchos hombres una invitación al delito”. Pierre Villaume.

Uno de los ejemplos más característicos de estos últimos tiempos sobre fundamentalismo es sin lugar a dudas el radicalismo islámico de Irán, instaurado desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979. Desde entonces el poder de Irán (incluido el nuclear) se incrementa y se exporta al mundo en forma creciente e incesante, proyectándose como el gran modelo de la radicalidad fundamentalista del Islam.

Su aliado y compañero de ruta, la Hezbollah o el Partido de Dios, es una milicia islámica integrista identificada con el chiismo iraní y declarada enemiga mortal de Israel, con graves antecedentes terroristas en su prontuario y gozando de un estado de total legalidad e impunidad ya que luego de la guerra civil en el Líbano actúa como un partido político tradicional, con una creciente representación parlamentaria y un notorio poder e influencia en el seno de la sociedad libanesa.

"El fundamentalismo es una ideología que incorpora una visión exclusiva de la verdad, es un fanatismo que hace ver el mundo, fuera de un pequeño círculo, como enemigos. El fundamentalismo se manifiesta como una intolerancia frente a la opinión, estilo de vida o cultura de los demás. El fundamentalista no razona, no evalúa, no dialoga." (Küng).

Ante tanta impunidad e indiferencia somos cada vez más las voces que se alzan para decir “basta a la muerte, basta al terrorismo, basta a la judeofobia, basta a la incitación a un nuevo y múltiple homicidio”, al que ya nos tienen acostumbrados los intolerantes de todo tipo y pelaje que pululan hoy en este extraño mundo en el que vivimos.

Neutralicemos a estos provocadores violentos que pretenden importar conflictos no resueltos desde otros lugares del mundo y así alterar la paz y la armonía de sociedades completamente ajenas a sus afiebradas maquinaciones fundamentalistas.


“Ante el más sangriento atentado terrorista perpetrado en la historia argentina”


“Justicia, justicia perseguirás”.

 

Fuente: Identidades
 



 

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